10 Últimos

jueves, 28 de febrero de 2013

Aprendiendo la realidad de la física…




El experimento del gato de Schrödinger o paradoja de Schrödinger es un experimento imaginario concebido en 1935 por el físico Erwin Schrödinger para exponer una de las consecuencias menos intuitivas de la mecánica cuántica. 

La propuestaErwin Schrödinger plantea un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. 

Al terminar el tiempo establecido, hay dos probabilidades del 50% de que el dispositivo se haya activado y el gato esté muerto, y la misma probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento (su función de onda) será el resultado de la superposición de los estados "vivo" y "muerto" (a su vez descritos por su función de onda). Sin embargo, una vez abramos la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto. 

Ahí radica la paradoja. Mientras que en la descripción clásica del sistema el gato estará vivo o muerto antes de que abramos la caja y comprobemos su estado, en la mecánica cuántica el sistema se encuentra en una superposición de los estados posibles hasta que interviene el observador. El paso de una superposición de estados a un estado definido se produce como consecuencia del proceso de medida, y no puede predecirse el estado final del sistema: sólo la probabilidad de obtener cada resultado. La naturaleza del proceso sigue siendo una incógnita, que ha dado lugar a distintas interpretaciones de carácter especulativo.


Una propuesta estratégica para elegir el Candidato Presidencial de la Alianza Democrática



Mensaje con Destino: nunca sobran  las opiniones de quienes  desean contribuir con esta causa.

Por Jesús González Briceño, 27/02/2013

Al reflexionar profundamente y por varios días sobre ¿quién sería nuestro mejor candidato para una eventual elecciones presidenciales en un tiempo próximo futuro?, me asaltó a la mente la lectura de la obra de  Peter Schröder, Estrategias Políticas (Edición española 2004, Fundación Frederick Neumann/OEA), la que puede sacar de muchas dudas y vacilaciones  a propios y extraños, sobre todo, en esta actual coyuntura de enorme conflictividad y distintas opiniones de una alianza democrática que no termina de divisar cuál es el mejor camino para obtener la victoria electoral para desplazar la autocracia y autoritarismo de la cuasi dictadura chavista, derivada de una usurpación constitucional y de un gobierno de facto que arremete con toda las fuerza de los poderes públicos del ESTADO y de la inmoralidad política. Al poner como premisa que la MUD ha sido y será siempre de gran utilidad ante las dispersión del conglomerado democrático opositor y a que los políticos le cuesta mucho deponer sus intereses personales y grupales en cualquiera contienda electoral, ha llegado el momento de decir basta ya, no podemos seguir con una unidad a medias. No estamos en condiciones de medirnos entre los liderazgos de las fuerzas democráticas, para ver quienes obtienen los mejores dividendos por sus resultados electorales y quienes están llamados a ser los candidatos a alcaldes y concejales. Nos llama la atención que los integrantes de la MUD expongan individualmente tales y cuales planes, expongan sus ideas de quienes pueden ser los candidatos presidenciales, y muchos tantos temas que se identifican con sus propias  agrupaciones políticas. Todavía nuestros liderazgos blancos, azules, verdes, morados, negros, violetas, naranjas y de todos los colores, no se han dado cuenta  y que no han asimilado que, en frente a la realidad político-electoral del país, sólo existe una  estrategia electoral sustentada en variados grados y tipos de estrategias y tácticas. Muchos de nuestros políticos tradicionales, menos tradicionales y jóvenes, no se han percatado que existe un peligro de muerte súbita de la democracia y del Estado de derecho. ¿Es que acaso no nos percatamos que el ventajismo electoral (englobando todas las fechorías electorales cometidas por el oficialismo), las violaciones fragantes de nuestra Constitución y de las leyes, el quebrantamiento constante de los más elementales derechos humanos y la praxis marxista-leninista de gestión de actuales gobernantes, gran parte de ellos forjado en la subversión y en los cuarteles de los Castro y de Sendero Luminoso, con desprecio total por la vida por aquello de que el FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS, y constituyen el reto que debemos enfrentar en una próxima disputa electoral?. La base de cualquiera ESTRATEGIA ELECTORAL Y ESCOGENCIA DEL CANDIDATO DE LA UNIDAD debe pasar por asimilar que esta es la realidad que deben enfrentar el liderazgo democrático y que su estrategia se compone de un programa de unidad, de una sólo vocería por materias y actividades y de un conjunto de tácticas en que las partes sean instrumento de el objetivo de ganar las elecciones presidenciales y muchos puestos en las municipales para ir degradando el color rojo rojito a otras tonalidades del círculo cromático.

La teoría y las experiencias políticas, a través de la historia, nos enseñan que no es fácil cambiar las preferencias políticas del electorado, máxime si existe un liderazgo como el de Chávez, pero no se percatan que él podría no estar en el coliseo electoral y que la  popularidad de su posible sucesor no calza los zapatos de su progenitor político, y ¿acaso los investigadores y expertos electorales no se dan cuenta que ganar con algo más de un 10% con ese brutal ventajismo es muestra de la decadencia del modelo revolucionario-castrista, que es posible de superar, como de hecho se logró con las elecciones parlamentarias y el referendo constitucional? Esos expertos y los encuestadores leen fríamente los resultados de  sus investigaciones sobre las preferencias del elector, pero no son capaces de vislumbrar las   circunstancias que los determinan. Además  la Alianza Democrática debería admitir cuáles fueron y son sus fallas que le impidieron lograr la victoria. Si no hay autocrítica sana y constructiva no hay ninguna posibilidad de  obtener el triunfo, habiendo condiciones para ello, por la  desgracia que respalda el lema YO VIVO UNAS PATRIA NUEVA.

Con  respecto al candidato a elegir por cualquier medio para representarnos en la contienda electoral, en principio existen muchos y buenos, mayores, menos que mayores y jóvenes, como son el caso de Capriles, Ledesma, María Corina, Falcón, Ramos Allup, Arria y todos los que deseen participar, sin ninguna exclusión que, según mi modesta opinión político-estratégica, debe ser seleccionado mediante encuesta, planificada y ejecutada por una organización foránea, posiblemente de mucha experiencia y prestigio internacional, en la que además de conocer  los porcentajes de los aspirantes de la consulta, es decir el más  VOTADO, se obtenga una relación preferencial entre la sumatoria de los candidatos del oficialismo ¿Maduro y Diosdado? y la sumatoria de los distintos candidatos opositores que entren en liza, reservándose cuidadosamente los datos de las preferencias entre oposición y oficialismo,  si  fuere el caso.

Esta metodología acabaría con los susurros, chismes y o preferencias entre los distintos bandos de la oposición y daría la oportunidad a todos los que quieran optar por la candidatura de la oposición, con la garantía de que respetarán y apoyaran con toda decisión y firmeza la candidatura galardonada por el electorado furtivo, cautivo y entre muros.

El candidato opositor resultante ganador de esta encuesta  deberá estar consciente que  se trata de una  contienda áspera, dura, desigual, con ventajismo electoral asfixiante y desmedido y que su opositor oficialista y su comando de campaña no tendrán miramientos ni guantes de seda en la lucha por continuar en el poder revolucionario bolivariano y, para ello, debe fortalecerse de alma y cuerpo.

El Comando de Campaña deberá estructurarse con liderazgos veteranos y jóvenes, con la  mayor participación de partidos políticos, asociaciones electorales, académicos, sociedad civil, etc. sin discriminación alguna porque no se trata de una federación de políticos sino de una conjunción de esfuerzos, experiencias, conocimientos y voluntad de participar, con el apoyo logístico de un grupo de expertos sobre sistemas electorales electrónicos, campañas mediáticas y captación de votos en los sectores poblacionales de menor arraigo de la unidad democrática. El discurso del candidato de la oposición debe siempre impulsar, insistir y divulgar con empeño y contundentemente las propuestas básicas de su Programa Unitario y de Gobierno Nacional, mientras que su comandos y vocerías atacarán los flancos  débiles del opositor y las fallas relevantes de su gestión en toda las vocerías unitarias de la geografía nacional identificándose con SU CANDIDATO, y nunca con grupos, fracciones, partidos, o cualquiera organización de tipo político que no sea la UNIDAD DEMOCRÁTICA. Es posible superar una desventaja virtual por una  mayoría real electoral.

Ante esta configuración y actuación de la ALIANZA UNITARIA DEMOCRÁTICA se desecha que vayan a desaparecer los partidos políticos que, luego de conseguir su objetivo, LA VICTORIA ELECTORAL PRESIDENCIAL, podrán recomponerse y refundarse en otras campañas electorales porque la proliferación de grupos y partidos políticos en un contexto político como el nuestro dificulta la gobernabilidad y el ejercicio de la democracia.


Jesús González Briceño

Nefasta candidez ciudadana


Por Alberto Medina Méndez, 27/02/2013

El mundo asiste a una escalada intervencionista de enormes magnitudes. Y no solo porque los gobiernos participan activamente entrometiéndose en las variables económicas, como desde hace demasiado tiempo, sino porque ahora se ha vuelto más creativo, intrincado y perverso, buscando siempre nuevas formas de hacer lo mismo.
La esencia sigue siendo la de siempre, los métodos inclusive pueden parecer idénticos, solo que se han tomado la tarea de perfeccionarlos sobre todo desde lo comunicacional y tratando de complejizarlo con una maraña de herramientas funcionales para obtener idénticos resultados.
Deforman precios, manipulan desde la oferta con subsidios e impuestos y, desde la demanda, con artificios financieros e inyección monetaria para apalancar el consumo de modo secuencial.
Pero en el fondo, todo este despropósito no es más que un eficiente aprovechamiento de una suma de creencias a las que la sociedad adhiere. Resulta difícil entender como después de tantos fracasos consecutivos y repetidos, la gente sigue apoyando ciegamente estas políticas distorsivas, que invariablemente terminan mal.
Lo más patético, es que tanto sus seguidores, como sus creadores, luego frente al hecho consumado y su evidente fracaso, se esmeran en endilgarle al capitalismo la responsabilidad de sus desarreglos.
No se puede esperar otra cosa de los políticos y funcionarios. Ellos solo saben de intervención estatal sistemática. Pero no menos cierto es que la gente la pide a gritos, solo porque no le gusta algo puntual de la realidad.
Eso no es más que pretender que el equipo deportivo que se decide alentar, gane por la vigencia de una norma escrita y no por su propio mérito. Es como si la gente deseara su triunfo y como no lo consigue del modo adecuado, es decir con talento y esfuerzo, pretendiera idéntico resultado pero en este caso con una regla mediante. Se confunden resultados con procedimientos.
Si se pretende una economía próspera, salir de la pobreza, tener muchas oportunidades para seleccionar entre ellas, que las empresas compitan por calidad y no puedan erigirse en monopolios por mucho tiempo, pues para eso existen políticas, pero siempre entendiendo que en la economía, como en la vida misma, nada es mágico.
Si se pretenden determinados resultados, deben hacerse específicos sacrificios, perseverar en ellos, darles el tiempo necesario, esperar que maduren, para luego disfrutar de la recompensa.
La idea de que con un simple ardid económico, se consigue cualquier cosa que se desea, es una absoluta fantasía que no tiene demostración empírica alguna y que no resiste el más mínimo análisis.
Si esos atajos existieran en el mundo real, nada costaría esfuerzo alguno, y solo sería cuestión de hallar el vericueto que nos lleve al destino deseado.
En el campo de la medicina, algún medicamento o intervención casera, puede postergar los efectos de una enfermedad, pero solo por algún tiempo. Puede hacer desaparecer el síntoma como la fiebre o el dolor por unas horas, pero ninguna de esos intentos resuelve la enfermedad, ni ataca sus causas profundas, solo hace ganar algo de tiempo.
Vale la pena repasar la dinámica que propone la política en este tiempo. Los gobernantes de hoy solo precisan triunfar en la próxima elección y siempre tener a mano, a quien endilgarle la responsabilidad de lo que pueda pasar.
Este es el juego y lo que siempre ocurre. Se combinan así las perversas estrategias de la política y una ansiedad más que infantil por parte de la ciudadanía, que culmina siempre del mismo modo.
La política y los gobiernos, no abandonarán estas estrategias clásicas, plagada de seductores instrumentos novedosos, hasta tanto la gente no logre comprender la importancia de su complicidad activa en este proceso.
Las demandas infantiles de soluciones mágicas, son siempre funcionales a este tipo de política irresponsable. La actitud ingenua, casi de berrinche, de pretender soluciones ya y a cualquier precio, solo logra lo que hoy sucede.
Solo se obtiene la sensación de de haberlo resuelto por un tiempo, mientras que el problema real se oculta y en algunos casos se tenga que lidiar con el mismo asunto en dimensiones superiores, mas las consecuencias colaterales indeseadas de las políticas aplicadas para el corto plazo.
Maldita ecuación por cierto, que solo desaparecerá cuando la sociedad deje de darle sustento popular a estas formas de hacer política y asuma que las píldoras con efectos ilusorios, son bastante más que inofensivos placebos políticos y son definitivamente dañinas para todos.
No se puede seguir creyendo en esto de que se puede controlar todo en la economía sin tener que sufrir consecuencia alguna. Abundan ejemplos de sus funestos efectos, pero más allá de eso, una cuota de sentido común tendría que despertarnos de este letargo aniñado.
Si esta forma de conducir la política, la economía y hasta la vida misma, realmente funcionara, no tendría sentido el esfuerzo, el talento y la perseverancia. Todo sería solo cuestión de algo de magia y nadie debería esmerarse mucho. Más que conocimientos políticos o económicos, solo es preciso que nos despabilemos para abandonar de una vez por todas esta nefasta candidez ciudadana.
albertomedinamendez@gmail.com
Tomado de:

Las amenazas, como la mentira, tienen patas cortas



Editorial de analítica.com, 27/02/2013

Se grita mucho cuando se tiene miedo, cuando se está solo en medio de la oscuridad, cuando hay razones o, aún peor, emociones, para sentir ese peso desagradable en el estómago

Es difícil que pase un día sin que salte a la palestra algún rumor diferente y extremista sobre la salud del Presidente. También difícilmente hay un día en que el Vicepresidente de la República Nicolás Maduro no suelte algún palabrerío insistiendo en que el que manda es Chávez, que quien decide es Chávez, que aún postrado y sin poder hablar sostiene largas reuniones (con Maduro) y dicta órdenes que el Vicepresidente cumple fielmente; peroratas vicepresidenciales que no se limitan a esos partes de lealtad personal y salud presidencial, sino que enlazan siempre con descalificaciones despectivas hacia la oposición, hacia la burguesía y la iniciativa privada, y amenazas de todo tipo de castigos y batallas en nombre del pueblo.

Puede comprenderse el empeño a veces agobiante por lo excesivo de las mayores figuras del Gobierno, y en particular del Vicepresidente de la República, en insistir hasta la saciedad en su posición rodilla en tierra a las órdenes del Presidente, después de todo la gran figura, la inspiración y la esperanza del chavismo es Hugo Chávez; buscan solapar la poderosa imagen popular con ellos mismos, pero también están demostrando al pueblo que el prestigio y la fe son  de Chávez, no de ellos.

Ésa es la parte extraña, el afán de esfumarse en la presencia del caudillo y comandante sin aportar mérito ni iniciativa propia alguna. Tan extraña como la insistencia en la amenaza, el insulto y las enfurecidas advertencias contra el enemigo que Chávez se inventó desde 1998, ese vago concepto de la burguesía apátrida y obediente al imperio estadounidense.

Se grita mucho cuando se tiene miedo, cuando se está solo en medio de la oscuridad, cuando hay razones o, aún peor, emociones, para sentir ese peso desagradable en el estómago. Si el chavismo es el pueblo y si tiene el Gobierno y conduce el proceso revolucionario sin resquebrajaduras, si el caudillo y comandante se prepara para regresar al frente ¿a qué poder perverso temen y amenazan tánto?

Habría que preguntarse también por qué la cúpula gubernamental, y el Vicepresidente en particular, se esmeran tanto en señalar culpables malignos y en exaltar la violencia popular en su contra. ¿Creerán acaso que un estallido popular estilo “caracazo” es manejable y agredirá sólo a los empresarios y a los míticos burgueses? ¿Olvidan acaso dónde viven hoy muchos dirigentes gubernamentales? ¿Es que no hay empresas y empresarios chavistas?

Más de dos meses de ocultamiento del Presidente sin que dé señales personales de vida y alguna actividad, y de explicaciones enredadas que suenan más a nubes de ocultamiento que a verdades sencillas y directas, son mucho tiempo. Y el tiempo, cuando es excesivo, suele causar sorpresas inmanejables.

Publicado en:

Diana ultrajada en La Casona



Por Toto Aguerrevere, 26/02/2013

Yo fui uno de esos chamos que en la mesa de su casa lo regañaban con la frase: “¿Y tú vas a comer así? ¿Imagínate si te invitan a casa del Presidente de la República?” Por eso uno de mis paseos escolares favoritos era ir a La Casona. Mi sueño era encontrarme con el Presidente de la República por alguno de los corredores de la casa presidencial para decirle que mientras no me sirviera pasta, yo comía mejor que Carreño el del manual.

La solemnidad con la que nos anunciaban en el colegio que íbamos a visitar La Casona era de rigor y la primera vez que fui no fueron menos taxativas las instrucciones de comportamiento. “Vamos a estar en casa del Jefe del Estado”, nos dijo la profesora, “y se deben portar igualito cómo si estuviéramos en una iglesia”. Yo, comunista como todo infante, levanté la mano: “Profe, pero mi papá dice que La Casona es la casa de todos los venezolanos”. “Tiene razón tu papá,” me respondió ella, “pero tu mamá te regañaría si saltaras en los muebles, ¿verdad?”

Recuerdo que había roto un huevo de avestruz en casa de mi abuela esa semana por lo cual no estaba de buenas con mi mamá, así que le di la razón a la profesora.

Con las manos detrás de la espalda por si acaso habían huevos de avestruces en las mesas de La Casona, crucé con deleite por el corredor en forma de dominó, entré al Salón de los Relojes donde ninguno estaba sincronizado con mi reloj Casio de muñeca y finalmente mi asombro total cuando pasé a mi salón favorito de la casa: el salón de Diana La Cazadora.

Para alguien que medía 1.24 cm en ese entonces, ver un cuadro tan grande como elDiana La Cazadora de Arturo Michelena es una cuestión de impresión. Yo había visto a Miranda en La Carraca en la Galería de Arte Nacional y lo consideraba enorme pero el de la diosa de la caza era lo más grande que había visto después de la molécula en el Museo de los Niños.

Una imponente mujer con una media luna sobre su cabeza veía como nueve sabuesos se devoraban a un venado. Como todo niño que consideró que la muerte de la mamá de Bambi fue una tragedia, quería sobar al venado para decirle que todo estaría bien. Pero recordé mi promesa de no tocar nada en La Casona. Además, la señora Diana era alta y tenía flechas. Eso ya es demasiado mamá con correa para andar a sobar causas inútiles.

Sin embargo me fascinó la historia del cuadro contada por el guía y hoy, veinticinco años después, me impresiona como sus palabras retumban sobre mis oídos. Arturo Michelena rellenó el cuadro con un producto que compró rapidito en una farmacia cuando se enteró que el General Crespo quería verlo antes de que estuviera terminado… la hermana de Tito Salas posó como la modelo… el cuadro es tan grande que para meterlo en el salón en La Casona hubo que romper la pared del corredor… Trivialidades que le quedan a uno por el resto de la vida cuando siente orgullo sobre sus cosas.

Cuando se acabó el recorrido, recuerdo que fui el último de mis compañeros en salir del salón. Quería tener el cuadro solo para mí. Y ahí decidí dos cosas: Diana La Cazadora sería mi cuadro favorito de todos los tiempos y que yo quería ser amigo de todos los Presidentes de la República para tener la oportunidad de verlo cuando quisiera.

Ninguna de las dos profecías se cumplió. El Louvre me introdujo a La Coronación de Napoleón de Jacques Louis David y el MOMA a Christina’s World de Andrew Wyeth y la Presidencia la ocupó alguien más interesado en el toque de diana que en la Diana de Michelena.

La Casona se ha vuelto una muralla impenetrable en estos últimos catorce años. Es la Manderley de Rebecca sin el incendio y la Señora Danvers. Siempre la he querido volver a visitar pero si hay paseos guiados de eso nadie informa. Si hay libros o folletos ya no existen. El libro La Casona firmado por Menca de Leoni (1969) y Pintura Venezolana en la Colección de La Casona con prefacio de Blanca de Pérez (1991), ambos en mi posesión, son los únicos testimonios que tengo de la casa donde vive Diana. De la mítica cazadora jamás he vuelto a saber. Uno de esos recuerdos que son del siglo pasado cuando La Casona era de todos.

Hasta ahora.

Esta mañana he visto con desprecio –más a la fechoría que al personaje en cuestión- la publicación que la cuenta @analisis24hs ha hecho de las fotos supuestamente hackeadas del celular de una de las hijas del Presidente Chávez. Entre las fotos hay momentos familiares de sus viajes, con amigos y del Presidente en momentos íntimos con sus nietos. Cosas que en verdad nadie tiene que ver porque la Ley de Delitos Informáticos prohíbe la violación de la privacidad de la data o información de carácter personal. Por más que gente como Mario Silva y el Grupo N33 recurran a la violación de la privacidad, yo insisto que esto es un delito venga de donde venga.

Sin embargo, la foto que me ha llamado la atención es una donde sale una mujer joven desprovista de ropa, recostada sobre un sofá de época. De quién sea hija o sobrina como afirma la foto leyenda no es de mi interés. Mi tristeza es que detrás de ella aparece la imagen de un cuadro de dimensiones grandes. La cola erguida de un enorme sabueso a la izquierda indica que caza algo que no aparece en la fotografía. Pero suficientes veces vi yo ese cuadro en mi infancia para saber que más allá del insolente desnudo de una joven ignorante, yace un venado muerto.

Para eso quedó Diana La Cazadora de Arturo Michelena. Atrás quedaron los días donde jóvenes impresionables como yo sé maravillaban ante su imponencia. La belleza en La Casona ahora pasó a manos de la vulgaridad de quien jamás le enseñaron la importancia de estar en la casa de un Presidente y eso lamento. La triste realidad es que la joven ignora que en ese salón –que es de todos los venezolanos- solamente hay espacio y respeto para una gran belleza.
Algún día volveré a verte Diana. Algún día.-


Publicado por: 

Cuando los Presidentes enferman



Por Evan Romero Castillo, 25/02/2013

¿Qué derecho tiene mayor rango, el de un mandatario a la privacidad de su condición médica o el de los ciudadanos a conocer su estado de salud? El dilema cobra relevancia debido a la convalecencia de Chávez en Venezuela.

Cuando un jefe de Estado o de Gobierno enferma, ¿dónde termina su derecho a resguardar la privacidad de su condición médica y dónde comienza el derecho de los ciudadanos a conocer los detalles de su estado de salud? Dar respuesta a esta pregunta no es un desafío nuevo, pero el asunto vuelve a adquirir relevancia debido a la crisis institucional que ha causado en Venezuela el misterio en torno a la convalecencia de su presidente, Hugo Chávez. Varias organizaciones no gubernamentales se han unido para demandar transparencia en esta materia.

“Desde la Alianza Regional por la Libre Expresión e Información, que está integrada por veinticuatro grupos de diecinueve países latinoamericanos, exigimos que sean médicos u otros voceros realmente calificadas quienes ofrezcan a la sociedad civil datos verificables sobre la salud de los mandatarios. En un lapso relativamente corto varios presidentes sufrieron de cáncer y, en algunos casos, se duda que los boletines oficiales sobre sus afecciones hayan sido completos y veraces”, señala Mercedes de Freitas, directora de Transparencia Venezuela.

“El llamado que hicimos tuvo mayor repercusión en Venezuela porque el de Chávez es el caso más actual. Sus ministros han ‘informado’ a la población sobre el estado del presidente en muchas ocasiones, pero los datos ofrecidos no son confiables porque ellos han mentido más de una vez”, agrega de Freitas. A juicio de las ONG con las que trabaja esta activista, el deber del Estado de informar a la colectividad sobre la salud del mandatario tiene mayor rango que el derecho del presidente a mantener en secreto su récord médico.

“Los ciudadanos no quieren creer, sino saber
Las presidentas de Argentina y Brasil: respectivamente, Cristina Fernández de Kirchner (izq.) y Dilma Rousseff.

“Para entender la jerarquía de una cosa frente a la otra es bueno considerar antecedentes en el ámbito político-institucional y referencias de otros campos. Por ejemplo, sean cuales sean los motivos de un Gobierno para ocultar el brote de una epidemia o retrasar la activación de la alarma epidemiológica, es un hecho que el daño causado al escamotear una epidemia es mayor que el causado al alertar a la población del peligro, aún cuando la dimensión del riesgo no se haya confirmado del todo”, dice la portavoz de Transparencia Venezuela.

“Y hablando en términos estrictamente jurídicos, el alcance del derecho a la privacidad es distinto para los ciudadanos y para los funcionarios públicos. En algunas circunstancias, los funcionarios del Estado están obligados a entregar una declaración jurada del patrimonio, una declaración de intereses o información sobre sus sueldos a la Contraloría y a otros órganos de control, por ejemplo. Según la Comisión Interamericana contra la Corrupción y la Convención de las Naciones Unidas, esa información debe ser de acceso público”, apunta de Freitas.

“Los líderes brasileños Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva; el ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo; y el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hablaron abiertamente sobre el cáncer que los afligía. Eso es lo ideal porque a los ciudadanos no se les debe pedir actos de fe; ellos no quieren creer, sino saber”, subraya de Freitas. El periodista venezolano Nelson Bocaranda comentaba recientemente que el sigilo con que se trata el padecimiento de Chávez preocupa también a los militares venezolanos y a los socios de Venezuela en el mundo.

“…del tamaño de una pelota de béisbol”
De Freitas: “en 2010, siendo presidente de Paraguay, Fernando Lugo ofreció toda la información sobre su enfermedad”.

El Gabinete del presidente venezolano, Hugo Chávez, llevaba semanas desmintiendo el rumor de que el mandatario estaba enfermo cuando el hombre fuerte de Caracas decidió romper su silencio y admitir que había sido operado en un hospital cubano, donde le extirparon un tumor “del tamaño de una pelota de béisbol”. Esa es la descripción más detallada que se haya hecho de su dolencia desde junio de 2011, cuando Chávez anunció que tenía cáncer. A partir de ese momento, los reportes sobre su salud se hicieron cada vez más opacos.

“Mientras menor sea la transparencia de un sistema político, mayor resistencia podrán ofrecerle los poderosos a la muerte”, escribe Robert Treichler en la versión online del semanario austriaco profil, comparando el ocultamiento sistemático del cuadro clínico de Chávez –a quien no se le ha visto públicamente desde el 11 de diciembre de 2012, cuando se sometió a una intervención quirúrgica en La Habana– con el encubrimiento de las enfermedades y la manipulación de los boletines médicos de otras personalidades políticas.

“El ex presidente de Francia, François Mitterand, murió en 1996 debido a un cáncer de próstata que había sido detectado antes de que comenzara su longevo mandato en 1981. Leonid Brézhnev, secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1964 y 1982, fingió durante años que hacía pleno uso de sus fuerzas, cuando en realidad tenía problemas cardíacos, leucemia y cáncer desde la década de los setenta”, escribe Treichler. El silencio en torno a los achaques del líder cubano Fidel Castro también viene a la memoria.

Lo privado también es político
De Freitas: “el líder brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no ocultó el cáncer de laringe que le detectaron en 2011”.

“La protección de la esfera privada de los estadistas juega un rol secundario en estos casos. Lo importante es evitar que el poder se les escurra de las manos, sopesar hasta qué punto son imprescindibles y, en el peor de los escenarios, ganar tiempo para encontrar a un sucesor digno de ocupar su lugar”, acota Treichler. Por su parte, el investigador Klaus Bodemer, del Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales (GIGA) de Hamburgo, trae a colación otros factores para explicar el secretismo alrededor de la salud de los gobernantes.

“Situaciones de esa naturaleza deben ser analizadas caso por caso. La probabilidad de que se instrumentalicen políticamente las interrogantes en torno a la enfermedad de un jefe de Gobierno es mayor en aquellas sociedades donde vemos un alto grado de polarización de la opinión pública y una marcada concentración de medios de comunicación en pocas manos; como en Argentina, Ecuador y Venezuela, por ejemplo, donde existe una lucha frontal entre el Ejecutivo y los medios privados”, sostiene Bodemer.

“En esas circunstancias, la prensa opositora, que tiene poder económico y defiende intereses propios, puede verse tentada a usar la información sobre la enfermedad –presunta o real– de un gobernante para reforzar la posición de sus adversarios. Hace algún tiempo se dijo que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tenía cáncer y después resultó que no era así; pero los medios se abalanzaron sobre ese rumor y lo amplificaron de todas maneras”, recuerda el experto del GIGA, colocando el debate en cuestión en la arena de la realpolitik.

La información como arma
De Freitas: “en 2012, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, llegó al punto de publicar sus informes médicos en Internet”.

“El argumento de la pugna entre medios privados y Estado ‘revolucionario’ ya no sirve para comprender la realidad venezolana: a partir de 2005, los medios que le hicieron oposición a Chávez terminaron alineándose con su Gobierno o desapareciendo. Y lo que queda de la prensa opositora es consumido por la élite del país”, aclara Manuel Silva-Ferrer, investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlín y del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco), de la Universidad Central de Venezuela.

La directora de Transparencia Venezuela secunda a Silva-Ferrer: “El planteamiento del Dr. Bodemer coincide con el que siempre han hecho en Venezuela los funcionarios del oficialismo para impedirnos el acceso a información de interés público, incluyendo los documentos relacionados con el presupuesto nacional. Los parlamentarios chavistas alegan que la razón para no hacer público ese tipo de información es el riesgo que corre el Gobierno de que la oposición use esos datos en su contra. ¡Ese es un argumento antidemocrático!”, acusa Mercedes de Freitas, quien estuvo en Berlín el pasado 22 de febrero para denunciar esa situación ante la prensa alemana.


¿EL FIN DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA? Parte 1


Escrito por ÁLVARO VARGAS LLOSA el Feb 22nd, 2013

Si ningún líder viable hereda el manto de Chávez, el futuro augura mucho desorden para la izquierda latinoamericana.

HUGO CHAVEZ

La condición exacta de Hugo Chávez sigue siendo el acertijo churchilliano, un misterio envuelto en un enigma. El presidente venezolano, que ganó su tercera reelección en octubre pasado y ha estado hospitalizado en Cuba con cáncer durante diez semanas, se perdió su propia ceremonia de investidura en enero. En su ausencia, el vicepresidente Nicolás Maduro, el sucesor de Chávez designado a dedo, ha quedado a cargo del gobierno por tiempo indefinido. Pero Maduro no es Chávez; carece tanto del carisma como de la base de poder del combustible gobernante de Venezuela. Y esto no entraña sólo un problema académico en Caracas: el interrogante que atormenta a la extrema izquierda latinoamericana, a la que Chávez ha dominado en la última década, es quién tomará su lugar.

En el ascenso de la izquierda política en América Latina durante la última década, Chávez ha ocupado un lugar preponderante. Políticos como Evo Morales, Rafael Correa y Cristina Fernández de Kirchner tienen una enorme deuda de gratitud con Chávez por haber impulsado la nueva oleada de populismo, la versión latinoamericana del socialismo. La enfermedad de Chávez ha servido para poner de relieve esa deuda. “El tema de salud del hermano Chávez no sólo es una preocupación del pueblo venezolano, sino también de todos los pueblos antiimperialistas del mundo”, expresó Morales en enero hablando detrás de un podio: “Todos somos Chávez”. Pero el carisma y el malévolo genio político de Chávez no explican por qué ha sido capaz de lograr tanta influencia regional. A través de un astuto uso de los petrodólares, los subsidios a los aliados políticos e inversiones políticas oportunas, Chávez ha asegurado su revolución bolivariana con dinero en efectivo…y a montones. Pero esa eficaz constelación de dinero y demagogia ha quedado ahora desalineada, dejando un vacío de poder que será difícil de llenar para los herederos políticos de Chávez en el hemisferio.

NICOLAS MADURO

Varios líderes latinoamericanos desearían suceder a Chávez, pero nadie reúne las condiciones necesarias: la bendición de Cuba, una faltriquera abultada, un país con peso demográfico, político y económico suficiente, un carisma potente, una disposición a asumir riesgos casi ilimitados y suficiente control autocrático como para que él o ella pueda dedicar un tiempo importante a la revolución permanente fuera de casa.

Lo que vaya a ocurrir está en parte en manos de Cuba. En tanto que Cuba ha convertido a Venezuela en su agente de política exterior, los hermanos Castro necesitan que Caracas siga siendo la capital del movimiento para conservar alguna vitalidad. Al tiempo que Cuba depende de los cerca de 100.000 barriles de petróleo fuertemente subsidiados que el régimen de Chávez le suministra todos los días, la nación isleña tiene un control sobre el aparato de inteligencia y los programas sociales de Venezuela. El propio Chávez reconoció el año pasado que hay cerca de 45.000 “trabajadores” cubanos manejando muchos de sus programas, aunque otras fuentes hablan de un número bastante mayor. Esta fuerte conexión permite a Cuba ejercer una influencia indirecta sobre varios países de la región. La influencia de Caracas en América Latina proviene de Petrocaribe, un mecanismo para ayudar a los países del Caribe y Centroamérica a comprar petróleo barato, y el ALBA, una alianza ideológica que promueve el “socialismo del siglo 21”. La combinación de los dos da a Caracas, y por lo tanto a La Habana, cierta autoridad sobre las políticas de otros 17 países.

¿Qué significa esto para el futuro de la izquierda? Básicamente que Cuba hará todo lo posible para apuntalar a Maduro. El elegido de Chávez nunca será una figura venerada —sus talentos como político son deslucidos— pero con el apoyo de La Habana y el control del dinero canalizado a los líderes de la región conservará algo del manejo de Chávez. En los últimos meses, él y lo que podríamos llamar el núcleo civil del gobierno venezolano han tenido una presencia constante en La Habana, donde han dependido umbilicalmente de la información proporcionada por Cuba acerca del estado real de Chávez. Este cogollo se compone principalmente de Rosa Virginia, la hija mayor de Chávez, su esposo Jorge Arreaza, quien también es ministro, Cilia Flores, esposa de Maduro y procuradora general de la república y, por último, Rafael Ramírez, el director del gigante petrolero PDVSA.

LA CLAVE DEL ÉXITO

Maduro ha efectuado la mayor parte de sus anuncios políticos clave desde La Habana, a menudo flanqueado por algunas de estas personas para consolidar su legitimidad dentro de las fuerzas armadas venezolanas, donde tiene rivales, y por supuesto, de la izquierda latinoamericana a gran escala. Por el momento, parece haber funcionado: la izquierda de la región le prestó diligente apoyo a través de diversos organismos regionales cuando la oposición denunció los arreglos que lo han convertido en un presidente en funciones por tiempo indefinido. En una declaración publicada por el Secretario General José Miguel Insulza, la Organización de los Estados Americanos apoyó los arreglos constitucionales en Venezuela a raíz de la ausencia de Chávez, provocando la ira de los MUD, la oposición unida.

En todo esto la clave está en el dinero a disposición de Maduro. Las ventas de la petrolera PDVSA, la vaca lechera estatal que proporciona dinero al régimen, sumaron 124,7 mil millones de dólares en 2011, de los cuales una quinta parte fue al Estado en forma de impuestos y regalías, y otra cuarta parte se destinó directamente a una panoplia de programas sociales. Este tipo de gestión produce pésimas finanzas, razón por la cual la empresa precisa recurrir al endeudamiento para financiar sus gastos básicos de capital, y hiere la productividad, pero sigue siendo crucial para el régimen y la izquierda latinoamericana. El financiamiento de los programas sociales en el país y los envíos de petróleo subsidiado al extranjero, así como la entrega de dinero a varias entidades foráneas, son en buena parte lo que hace de Caracas el epicentro de la izquierda. En consecuencia, el apoyo que Maduro disfruta de Cuba y el dinero con que cuenta compensan su falta de liderazgo. 

Aunque la debacle económica de Venezuela ha tenido un efecto debilitante sobre el sistema antes descrito, al igual que la mala salud de Chávez, China ha ayudado a mitigar el impacto. El Banco de Desarrollo de China y el Banco Industrial y Comercial de China han prestado a Caracas 38 mil millones de dólares para financiar algunos programas sociales, un poco de gasto en infraestructura, y compras de productos y servicios chinos. Otros 40 mil millones han sido prometidos para financiar parte de los gastos de capital necesarios para mantener el flujo de petróleo comprometido con Beijing. El oxígeno proporcionado por Beijing otorga a Caracas cierta capacidad para engrasar la maquinaria regional a pesar de la crisis interna.

No obstante el apoyo de Cuba a Maduro y el dinero del petróleo, seguirá habiendo una especie de vacío en la cima de la izquierda latinoamericana después que el vicepresidente le tome la posta a Chávez de manera permanente (suponiendo que sea capaz de consolidar su propio poder internamente y defenderse de sus rivales militares). Otros líderes latinoamericanos verán claramente un vacío por lo menos para ampliar su papel si no pueden liderar del todo a la izquierda.

Fin parte 1, continuara…

Público & Confidencial



Damian Prat C 28 de febrero de 2013
@damianprat (en twitter)

Como siempre…
el abandono del mantenimiento,
la indolencia y la irresponsabilidad

“La patria nueva que estamos construyendo”, reza la insólita propaganda oficial que nos habla de un país “de las maravillas” que solo existe en los mitos de quienes se consideran a sí mismos como “los superiores morales, dueños de la historia” aunque sus ejecutorias sean justo lo contrario de lo que pregonan.

Ayer, un incendio de vegetación, típico de las fechas y del verano, afectó severamente tres líneas de transmisión de las que llevan la energía eléctrica desde Guri hacia el centro y centro occidente del país, causando un fuerte apagón en ocho estados de Venezuela por varias horas. Mientras la chaviburguesía, es decir, la jerarquía u oligarquía roja que ocupa los cargos gubernamentales “celebraba y festejaba” (¿?) los 24 años de un terrible suceso de muertes, saqueos, robo, pillaje, atropellos militares y policiales al cual califican de “fecha patriótica”. Ellos viven en su mundo de mitos alejado de la Venezuela real, que sobrevive y sufre.

¿Por qué un típico incendio de vegetación genera un apagón nacional? Porque el “gobierno de la patria nueva”, esta vez en el monstruo hiper burocrático de Corpoelec tiene abandonado el mantenimiento de los “corredores” por donde van esas grandes líneas de transmisión de 400 KV y 800KV que transportan más de 8 mil MW de energía todos los días. No cortan la maleza, no mantienen bajo “el monte”. Algo que aquella Edelca de siempre, la de primer mundo, hacía al menos dos veces al año, pero los “revolucionarios” tenían más de un año (en amplia zonas desde hace año y medio o más) que no se ocupaban de eso. El monte estaba muy alto y la candela afectó las líneas.

Sistema al límite*

El ingeniero y consultor internacional José Aguilar explicó que más allá de la hipótesis del incendio la causa del apagón pudo estar marcada por la violación de los límites de la RTT, lo cual hace vulnerable al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ante cualquier percance.

“Estamos atravesando el fenómeno del Niño desde octubre del 2012, eso quiere decir que hay menos agua y que el embalse de Guri se está contrayendo… no hay información disponible sobre lo que ocurre, la demanda se ha incrementado por el Niño (hace más calor) y no hay disponibilidad para atenderla, entonces ¿qué hacen? recurren a la táctica de forzar la transmisión y ese es un gran riesgo”, advierte el experto.

Para el ingeniero, lo sucedido ayer es simplemente el resultado del riesgo de violar los límites de transmisión, al cual se suma la falta de disponibilidad eléctrica en el Centro-Occidente.

“La disponibilidad no pasa de 16.500 megavatios de potencia, pero la demanda supera los 17.000, es decir hay una brecha y va a seguir creciendo porque el país ha crecido, se han repartido más electrodomésticos y se ha intentado estrangular al consumo”.

La misma historia de Sidor, Ferrominera, Venalum, Alcasa, Bauxilum, Minerven, etc. La desidia, la corrupción rojita, el desdén por el mantenimiento, el desvío de recursos, el abandono de las inversiones, la destrucción de la industria. Barajita repetida. Esto no es revolución. Esto es involución, algo retrógrado, atrasado, pero que en su mente se recrea con los mitos “ideológicos”. Dicen cuatro frases “contra el imperialismo” y ya eso los colma de satisfacción, aunque ahora dependemos como nunca “del imperio” para tener gasolina. Gritan alguna consigna vacía sobre “independencia y soberanía” y ya es suficiente, aunque retrocedimos 100 años en una relación neocolonial, sumisa y anti nacional solo que con China y su naciente imperio económico. Todo es una farsa pero con ropaje de mitos.

“Desarrollo endógeno y soberanía alimentaria”, dice la propaganda en el canal 8 aunque ahora para comer pollo, carne, arroz, maíz, tomar café y leche, tengamos que importarlo casi todo porque la producción nacional está destrozada. O aunque ahora importamos productos de acero, aluminio primario y hasta bauxita que hasta hace poco nos autoabastecíamos y hasta exportábamos. ¡Nunca fuimos menos soberanos que hoy!

TIP 1: Mañana viernes a las 9:00 am es el primer programa “Público & Confidencial” de televisión por Globovisión, dentro del Radar de los Barrios. Corto, pero esperamos que sustancioso. Para mostrar a Venezuela lo que sucede en Guayana y en este primer caso a Sidor, enfocado en cómo afecta al resto del país.

TIP 2: Muchos amigos ya nos han estado ayudando a difundir la noticia. Podría crecer como medio de comunicación. Y ayudar a Guayana, a su gente, a sus trabajadores luchadores, a sus empresarios productivos, a las comunidades, a tener voz influyente más allá de la región. Nos quisieron censurar y les salió “el tiro por la culata”. La cosa crece. Guayana lucha y resiste. No nos rendimos.

TIP 3: El lunes arrancamos con Público & Confidencial en Radio Fe y Alegría. Una excelente organización de servicio social, con una emisora potente. En Guayana es FM 103.1. Se puede escuchar por internet en la región y en cualquier parte del país o del mundo haciendo click en el link ubicado dentro de la página web www.radiofeyalegríanoticias.net. Gracias también a tantos amigos que nos han estado apoyando en difundirlo. Estaremos de lunes a viernes de 10.30 am a 12:00 m.

TIP 4: Es la labor del equipo que integramos junto a Clavel Rangel, José Prat y Oscar Murillo, más esa maravillosa gente joven de Radio Fe y Alegría que contagia. También nos sigue apoyando José Escolano aunque quizás ahora no pueda estar a diario por motivos de trabajo. Y tantos luchadores de Guayana.

Constitucionalidad de verdad


Escrito por Ramón Guillermo Aveledo Miércoles, 27 de Febrero de 2013

La Constitución es la guía de nuestros pasos sociales, la hoja de ruta para el ejercicio de la ciudadanía en la medida en que sea para todos los venezolanos . La división, la discriminación, la exclusión, por enemigas de la vida en común contrarias a la constitucionalidad. Porque una carta fundamental es un acuerdo entre todos y, fundamentalmente, para todos.

En estos días hemos visto cómo los dispositivos constitucionales se retuercen para beneficio del grupo en el poder. Mala cosa. Práctica, de acuerdo con la Conferencia Episcopal, "inmoral". Sin embargo, no son pocos los ciudadanos que perciben esas manipulaciones como remotas a su vida. En dos ejemplos podremos apreciar la cercanía y la importancia de una constitucionalidad de verdad. Esa que nos hace falta para limpiarnos de tanta mentira oficial.

El comisario Iván Simonovis y la jueza María Lourdes Afiuni claman por medidas humanitarias que les son sistemáticamente negadas, posibilidades que da la Constitución para que el poder actúe a través de decisiones que corrijan injusticias que se han cometido. Las normas del debido proceso, pautadas en el artículo 49 constitucional, son también para ellos, pero no ha sido así. Se anunció solemnemente un diálogo que comprendía sus casos y los de otros venezolanos afectados por prisión o exilio. Hasta ahora, sólo amarga frustración.

La igualdad es un valor que funda a Venezuela y a su Estado; la Constitución así lo expresa en sus artículos 1 y 2, y un derecho fundamental, el artículo 21 constitucional, así lo reconoce. "La comunicación es libre y plural", lo dice el Art. 58 de la misma Carta, y el fin de los servicios públicos comunicacionales es "permitir el acceso universal a la información".

Así que la decisión política de excluir a Globovisión de la Televisión Digital Abierta, es una discriminación hacia la planta, sus propietarios y trabajadores y sus usuarios y usuarias. Como discriminación es injusta, inmoral y, desde luego, inconstitucional.

En democracia, la línea editorial de un canal no puede ser motivo de segregación. El abuso adquiere mayor inmoralidad si se ve que con los recursos de todos, los presupuestarios, los impuestos, se pagan programaciones agresivamente sectarias a favor del partido oficial desde las cuales se insulta y se señala a ciudadanos en irrespeto abierto a la Constitución. La culpa es de los funcionarios que juraron cumplirla y hacerla cumplir.

Son verdades que los mentirosos prefieren ignorar. Hace falta una constitucionalidad sincera. Es el fundamento de la paz y del progreso.


* Nota de Equipo Productor: Nos permitimos anotar que el canal Vale TV también está fuera de la parrilla de televisión digital.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Yo, el pequeño burgués



Por Salomón Raydan, 25/02/2013

Yo soy uno de esos que los amigos llaman “intelectual de izquierda”, pero que otros más radicales llamarían “pequeño Burgués”. Calificativos fuera de moda sin duda, pero que detrás dejan un bagaje de esperanzas más o menos definidas. Las esperanzas de una América Latina con mayor justicia social, sin tanta pobreza, ni cadenas, ni presos políticos, ni dictaduras.

La caída de Allende, único gobierno socialista y democrático, fue un dolor largo y desesperado que muchos solo pudimos calmar con la huida hacia tierras más civilizadas. Parecía que se hubiese desvanecido la esperanza de un socialismo democrático, que nos alejara de los horrores del comunismo soviético.

Cuando el golpe contra Allende yo apenas tenía 17 años. Recuerdo el terror en mi casa porque no sabíamos nada de mi hermano mayor, quien como otros tantos jóvenes, había ido a ayudar a construir el gran sueño del Sur. Pase horas pegado a la radio esperando ingenuamente que míticos generales aparecieran a contra-atacar a los milicos traidores. En mi joven mente forjé fantasías de tropas populares marchando para retomar el violado Palacio de la Moneda.

Nunca he dudado de la intervención Norteamericana en la caída de Allende, pero poco tiempo después, ya estudiando en Inglaterra, conocí varios militares Allendistas que debieron escapar para salvar sus vidas y quienes me contaron una historia con bemoles interesantes.

Cogí la costumbre de pasar largas horas en un pub conversando con un coronel Chileno, al cual la tristeza del exilio lo llevaba al gastar sus horas tratando de explicarme las razones del golpe. Una de sus quejas más frecuente era lo que calificaba de “insensata intromisión de Fidel Castro”. Fidel visitó Chile en noviembre del 71 y permaneció más de 20 días, sin verdadera consciencia de lo que eso podía significar para el gobierno popular. Era un Fidel mucho más joven sin duda y quizás en su intimidad después de los años (no sé si alguna vez lo hizo públicamente), haya reconocido el daño que causó al proceso chileno su larga e imprudente estadía.

La visita de Fidel no solo fue inoportuna porque permitió unificar las poderosas fuerzas anti allendistas, sino porque estimuló la radicalización de grupos que apoyaban al Presidente Allende. La radicalización era torpe, no solo porque era militar y políticamente insostenible, sino porque de profundizarse, daría al traste con la esperanza de un socialismo democrático. La radicalización no dejaba espacio para el sueño y abría la puerta a los demonios.

Hace pocos vi un largo documental sobre el Golpe. En él apareció un joven Carlos Altamirano, dirigente radical de aquellos años, quien apenas dos días antes del levantamiento, aparecía vociferando llamados extremistas. Según él la victoria era segura. A los minutos apareció una foto del mismo líder, pero ya viejo y transformado. Me quedé viendo la foto y no pude dejar de encontrar en sus ojos la tristeza larga de mi amigo el Coronel. Por mi mente pasaron los lamentos de un hombre forzado a abandonar temprano su carrera, su familia, sus amigos y sus sueños.

Me invadió una rara mezcla de rabia y perdón que aún me acompaña y que resurge cada vez que oigo los gritos, las amenazas, los llamados de fusil y de muerte sobre vida. En esos gritos hay voces muy jóvenes a los que este cuento les sonará más bien pendejo, pero aun sin que se escuche, me toca remarcar que no hay nada más paradójico que el triunfo de las armas, sea quien sea el que la tiene. Escondido detrás de ese laurel, siempre está la sombra de una derrota más profunda.