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viernes, 31 de julio de 2015

Un hombre con suerte, @Yedzenia



Por Yedzenia Gainza, 29/07/2015

Esta es solamente una de tantas historias que sirven para medir el marasmo en que está sumergida Venezuela. En días pasados Samuel (un venezolano como cualquier otro) escribió uno de esos mensajes larguísimos que no son más que el desahogo entre tanta desesperación. Sin un “hola” ni nada lo soltó todo como si no hacerlo lo asfixiara.

“Me quedé accidentado un día jueves a las seis de la tarde en la ciudad (por suerte). Transcurrieron más de dos horas y no llegaba la grúa del seguro. En vista de que eran las 5:30 e iban a cerrar el concesionario, decidí llamar una grúa por cuenta propia no sin antes haber llamado al concesionario y rogar para que autorizaran al vigilante a recibirme el carro a la hora que llegara. ¡Lo logré! Mi carro estuvo quince días para que me dieran un diagnóstico y la posible solución temporal mientras consigo el repuesto, porque como sabes, aquí un repuesto es poco menos que una fantasía. Buscando en el mercado negro quizás lo encuentre a un precio inalcanzable.

Retiré mi carro con la posible corrección, pero al rato noté que presentaba una falla al encenderlo. Llamé de nuevo al concesionario, me indicaron que llevara el carro de inmediato, pero no podía porque estaba en otra ciudad. De modo que regresé a casa sabiendo que al día siguiente con falla y todo debía ir de nuevo al mismo lugar, es decir, a jugármela a 50Km de distancia.

Estuve varado dos semanas, pues mi otro carro también está en reparación. No pude llevarlo tampoco un día después.  Llamé entonces el lunes y la respuesta es que de debo esperar una cita ¿Una cita? ¡Mi carro está en garantía! ¿cómo que una cita? Me planté allí el miércoles e hice lo único que parece funcionar: armar un escándalo. Y así fue, lo más pronto era el jueves 23, pero entre un jueves y “la nada” ya me sentía triunfador.


Aquí las colas en los talleres no hay ni que describirlas. La causa: no hay carros nuevos que comprar y los precios son astronómicos.  No es que las colas sean largas como las de la comida (que ya es bastante humillante tener que pasar por eso) sino las listas de las cuales depende la cita. Las colas varían en función del número de clientes que citen según la capacidad diaria.

Madrugué como un muchacho esperando entrar a un concierto de rock. Al ser el segundo en la cola conseguí que revisaran el carro, pero al final decidieron no recibírmelo porque faltaron tres de los cuatro técnicos –una cosa normal debido a que el 24 de julio era festivo, y en consecuencia, la excusa perfecta para hacer puente–. Sin duda, esa era la causa de la ausencia.

El absentismo laboral es descarado en todas partes. La gente, respaldada por una maldita ley de inamovilidad vigente desde hace años, abusa.  Nuevamente me ofrecen disculpas y no me quedó más remedio que aceptarlas con una nueva cita para el lunes 27 cuando repetí la operación: madrugonazo, cola, revisión, espera… Un día después al no tener respuesta llamé para saber qué pasaba. Nuevamente se disculparon porque otra vez habían faltado los técnicos (ahora debido a un paro de transporte).

Entre fallos, puentes y paro llevo casi un mes inactivo, lo que me convierte en uno de tantos con innumerables limitaciones para producir en Venezuela.  Eso también se nos confiscó mediante el esquema socialista, y  cada quien como mucho administra su paciencia según su estado de salud.

La reparación de mi carro cuesta 732 dólares. Sí, se dice en dólares porque cada día la moneda nacional está más devaluada, tanto que ni en un maletín de esos tan utilizados por estos corruptos cabrían tantos billetes. Esa es la realidad aquí, todo cuesta de acuerdo al único dólar del que se tiene noticia (el dólar paralelo) aunque solo tengamos bolívares para pagar. Desgraciadamente producimos bolívares, no dólares.

Si vinieras, verías que hay negocios cerrados en los centros comerciales. La explicación es sencilla: ganan más cerrados que abriendo a diario. Mientras no venden la mercancía se les revaloriza. Vendiendo pierden, y de paso tienen que afrontar los gastos de seguir manteniendo empleados que faltan cuando les da la gana, o pagando vacunas para no ser atracados.


Todo lo que aquí pasa o te pasa, todo, absolutamente todo es producto de este desgobierno. Hasta de un dolor abdominal no tienes a más nadie a quien culpar sino a ellos, porque si la comida que te generó el malestar fuera la adecuada, tú dolor abdominal quizás no existiría. Si pudieras conseguir la medicina apropiada para combatirlo, tu dolor abdominal sería una anécdota. Aquí no hay nada, esa es la verdad.

Si te detienes a pensar unos segundos cada vez que algo te ocurre, te das cuenta de que nuestra vida está programada según la ineptitud de estos sinvergüenzas que sólo sirven para destruir y robar.”

A pesar de todo Samuel tiene suerte: no lo asaltaron mientras esperaba la grúa, no se accidentó en la Autopista Regional del Centro, no le han robado un carro que sigue en garantía, no lo encañonaron en la cola. El repuesto cuesta un dineral, pero es probable que haciendo un gran esfuerzo pueda comprarlo. Incluso tiene un segundo automóvil en reparación. Sí, tiene suerte, podría estar muchísimo peor. Por desgracia, es lo único que se le puede decir para que no se hunda viendo la miseria que ha dejado a su paso la Revolución Bolivariana.


Yedzenia Gainza
@yedzenia

Chavismo multiplicó por ocho la deuda externa de Venezuela, @carlosvilchezn


Carlos Vilchez Navamuel, 30/07/2015

Debe de ser muy difícil para los venezolanos entender qué es lo que pasa en su país y menos comprender por qué estos gobiernos chavistas se endeudaron tanto en tan solo 16 años, el pueblo sabe que su gobierno ha recibido miles de millones de dólares por la venta de petróleo, un estudio de Miguel Aponte, titulado “15 años de la economía venezolana”, nos dice que solo PDVSA recibió más de $850.000 millones de dólares por la venta de petróleo entre 1999 y 2013.
http://www.academia.edu/6952974/15_a%C3%B1os_de_econom%C3%ADa_venezolana_1999_-_2014_resultados

El periódico venezolano El Universal nos informó en el 2012 que “Para el año 1998 la deuda pública total (tanto interna como externa) en Venezuela era de $33.000 millones de los cuales $28.455 millones correspondían a deuda externa. Esos números significaban un 35% del PIB y al sacar la cuenta de la deuda per cápita, esta nos arrojaba $1.429.  http://www.eluniversal.com/opinion/120806/cuanto-es-la-deuda-de-cada-venezolano
    
Y el sitio en Internet prodavinci.com, publicó el 25 de abril de 2015 un artículo titulado: ¿A cuánto asciende la deuda total de Venezuela? Los autores de este escrito son Asdrúbal Oliveros y Gabriel Villamizar y nos explican entre otras cosas que “La deuda consolidada del sector público venezolano alcanzó los US$249.523 millones al cierre de 2014, de los cuales US$ 121.688 millones correspondieron a endeudamiento del Gobierno central (bonos de deuda interna y externa, letras del tesoro y préstamos con multilaterales), US$46.153 millones a la deuda financiera de Pdvsa (denominada en su totalidad en dólares), US$19.564 millones a financiamientos obtenidos a través de Fondo Chino, US$11.359 millones por expropiaciones y nacionalizaciones no canceladas y US$23.443 millones a deuda no financiera de Cadivi-Cencoex (divisas para importaciones, dividendos, renta y servicios que fueron aprobadas pero no liquidadas).

Esto quiere decir que cada uno de los 30 millones de venezolanos debe más de $8000 dólares, en consecuencia la deuda per cápita se incrementó en más de 7 veces, y la deuda total en más de 9 veces.

De nada sirvió tanta bonanza petrolera, cerca de 3 millones de personas todavía viven en ranchos y otro tanto comparten domicilio con su familia y más triste aún, millones de venezolanos continúan viviendo en la pobreza, una información extraída del periódico venezolano Universal del 15 de junio de 2015 nos dice que “De acuerdo con las estimaciones realizadas por los investigadores económicos de varias universidades del país, la proporción de pobreza para el año 2015 será de 55%, es decir, 18 millones de venezolanos estarán en situación de pobreza al finalizar este año, debido a la caída del ingreso, a la inflación, estimada en 150%, y a la escasez de alimentos y un 23% vive en la pobreza extrema. Así lo refirió Marino González, profesor del Departamento de Ciencias Económicas y Administrativas de la USB, a propósito del reciente reconocimiento que otorgó la FAO a Venezuela por su éxito en materia alimentaria”.

Pero lo peor está por venir, el sitio de Internet, sumarium.com, nos informa que “las Reservas líquidas de Venezuela rondarían los 900 millones de dólares, según Morgan Stanley, el banco de inversión estadounidense señaló que el país petrolero, que atraviesa por una compleja crisis económica, está quemando sus reservas a un ritmo de alrededor de 1,6 millones de dólares al mes”.


Carlos Vilchez Navamuel
http://www.carlosvilcheznavamuel.com
@carlosvilchezn

Descontrol de la natalidad, @marinojgonzalez


Por Marino J. González, 29/07/2015

La paradoja es dramática. Por una parte tener un gobierno que quiere controlar a toda la sociedad. Controlar lo que se dice, lo que se produce, la cantidad que se debe vender, el precio de los bienes, entre otras cosas. Es decir, un gobierno que se entromete en cada espacio de la organización social para imponer su visión de las cosas. Pero al mismo tiempo, es un gobierno ausente justamente de los espacios individuales que requieren el apoyo y participación de la acción pública.

La salud reproductiva ilustra cabalmente esta paradoja. El gobierno ha regulado la producción de medicamentos y métodos asociados con la decisión de las parejas sobre el número de hijos y el tiempo para la procreación y los nacimientos. La consecuencia es obvia: se ha producido una escasez de todos los métodos modernos de contracepción. Algunos de ellos, como los preservativos, píldoras anticonceptivas, porque no se garantizan los insumos para el abastecimiento del mercado. Otros, como la realización de esterilizaciones, porque la crisis de los servicios impide satisfacer la demanda.

Los resultados están a la vista. La Federación Farmacéutica ha informado que actualmente se presenta una escasez de 85% en el suministro de anticonceptivos. No se necesita un consejo de sabios para imaginarse las consecuencias de esta escasez. En primer lugar, no es previsible que la escasez se resuelva adecuadamente con las actuales políticas económicas. En segundo término, es obvio que las dificultades para encontrar los métodos contraceptivos afectarán a todas las parejas, y especialmente a las más jóvenes, que son casualmente también las que tienen menos recursos para adquirir estos métodos. 

De allí que sea previsible también un aumento en la tasa de embarazos adolescentes, ya la tercera más alta en América Latina en 2014 (101 embarazos por cada 1000 mujeres entre 15-19 años según el Fondo de Población de las Naciones Unidas), solo superada por Nicaragua y Honduras. De manera que entonces se van a agregar mayores complicaciones a un problema de bastante complejidad.

Pero la situación no se detiene allí. De un grupo de 18 países de América Latina, Venezuela es superada por 13 de ellos cuando se analiza la satisfacción de la demanda de anticoncepción. Venezuela solo supera a Bolivia, Chile, Guatemala, y Panamá. El porcentaje de demanda satisfecha en Venezuela era 85% según el último informe mundial del Fondo de Población (2014). Se puede suponer entonces que con la escasez señalada, la satisfacción de la demanda será mucho menor.

La consecuencia directa de esta situación es la afectación de las familias en una decisión a todas luces de alta relevancia, que requiere el concurso de los servicios de salud para que sea la más adecuada posible. Los efectos, sin embargo, tampoco los conoceremos de forma inmediata. En el sitio web del INE se encuentra la cifra de nacimientos solo hasta 2012. La gestión del gobierno ha llevado más descontrol en la natalidad de los venezolanos.

Politemas, Tal Cual, 29 de julio de 2015



El fenómeno del Papa Francisco, por Luis Ugalde



Luis Ugalde 30 de julio de 2015

La gente no pasa de largo frente al Papa Francisco. Sin ser estrella de cine, ni máximo goleador, despierta entusiasmos. También rechazos. No es visto como el jefe de una iglesia que sólo interesa a quienes están encerrados en las cuatro paredes de su templo, porque Jesús revela la condición humana sin fronteras y el Papa nos acerca a Jesús.

Quisiera expresar en dos cuartillas lo que considero la clave humano-divina de este fenómeno en un mundo que no se resigna a su mutilación en la exitosa cultura de individualismo, posesivo y hedonista. Hay tres elementos básicos complementarios que, en cierto modo, se contraponen pero se necesitan y son constitutivos de la condición humana en sociedad; siempre en búsqueda, pues no hay, ni habrá, equilibrio estable, ni felicidad definitiva, ni paraíso terrenal, ni granja humana perfectamente organizada:

1-Una economía con eficacia productiva y distributiva basada en eldesempeño diferenciado y en la productividad de cada uno. En el último cuarto de milenio se le ha llamado “capitalismo”. La Iglesia reconoce y defiende el valor de este dinamismo económico, aunque no le gusta mucho el término, pues una parte de la realidad productiva (capital) se lleva el nombre (no sólo el nombre) del todo: el trabajo y la creatividad de la empresa y de la sociedad, que es más que el capital.  Pero con todos los matices y críticas, este “capitalismo” diferenciador es la única economía exitosa y no se ve otra, ni en China, ni en Rusia; pero sus valiosos éxitos generan diferencias, dividen y también excluyen.

2- Sociedad solidaria con pacto social, igualador en cuanto a derechos, deberes y oportunidades básicas dentro de un marco de bien común. Sentido humano solidario expresado en las constituciones, leyes e instituciones en las que circulan los deberes y derechos mutuamente reconocidos y los bienes sociales solidariamente construidos. En las sociedades de economía capitalista avanzada casi la mitad de lo que produce cada uno va al presupuesto común. Marco social común y público necesario para salvar la sobrevivencia y la paz e imprescindible para el éxito de cada empresa y vida humana.

Con sólo la economía capitalista, sin el complemento de la sociedad solidaria (la sociedad es mucho más rica que su economía), las sociedades terminan en exclusión, discriminación y pobreza; en definitiva en guerra interna e internacional, como ocurrió con las dos guerras y regímenes totalitarios en el primer tercio del siglo XX con una terrible destrucción en el mundo capitalista avanzado.

3-   En tercer lugar la condición humana social requiere en el interior de cada uno el oxígeno espiritual del amor, que actúa constructivamente y da sentido trascendente y vida humana a todo.

Cada uno de estos tres pilares de la condición humana en sociedad tiende a la absolutización de sus medios. Jesús de Nazaret -rostro humano del radical amor de Dios- enfrenta esas absolutizaciones que esclavizan a los humanos:

A-  “Nadie puede servir a dos señores, a Dios y al dinero”. Si endiosa al dinero mata al hombre, niega a Dios-amor y nos convierte en lobos.

B- “Los poderosos de este mundo dominan y esclavizan” a su gente y la convierten  en instrumentos y objetos de su poder endiosado. “No ha de ser así entre ustedes”, sino que el amor mutuo convierta el poder en instrumento de servicio y el dinero en medio de vida.

C- “No es el hombre para el sábado, sino el sábado para el hombre”. La religión  del Dios-amor nos afirma gratuitamente y nos lleva a darnos vida mutuamente en un “nosotros”, siempre en construcción. “Nadie tiene más amor que quien da la vida por otro” y la puerta de la felicidad se abre hacia fuera, saliendo  hacia el “nosotros”.  Pero así como el dinero y el poder político tienden a convertirse en dioses, también la religión del amor se desvirtúa y de liberadora se convierte en opresora, cuando sacraliza instrumentos y cuando las personas que la administran, dejando de ser servidores, se convierten en opresores  que imponen cargas pesadas en nombre de Dios.

Jesús reconocía la autoridad civil, el valor de los bienes y el sentido del templo y de la ley religiosa. Pero afirmaba de tal manera al ser humano (aun el que parecía tener menos atributos, como el leproso, el pobre y el pecador) que fue rechazado  por los señores auto-divinizados en las tres dimensiones. En el conflicto él dio su vida y dándola por amor fue constituido por el Padre como el Cristo Salvador, pues el Amor es más fuerte que la muerte y la sobrevive.

Si el Papa no defendiera y comunicara esto, no sería cristiano. Es lo que hace Francisco con una fuerza espiritual fresca y renovada.  Al proclamar y seguir a Jesús despierta (no sólo en los católicos) enorme entusiasmo y esperanza liberadora. Pero al mismo tiempo parece inevitable  la irritación y el rechazo de quienes se sienten dueños de los bienes de la tierra, de los poderes de dominio y de las mediaciones religiosas impuestas con pretensiones absolutas.

Llama la atención que personas bien formadas e inteligentes, a estas alturas de la vida piensen que el Papa es comunista, anarquista, o iconoclasta irreverente por el hecho de afirmar al pobre por encima de la dinámica del capitalismo financiero, del poder de los ejércitos y de aquellos aspectos mundanos del mundo clerical y de la Curia Romana, que alejan de Jesús de Nazaret. El peligro actual de América Latina no es el comunismo,  sino el manejo inhumano del poder y del capitalismo con lo que se empuja a grandes sectores de la población desesperada a dar apoyo a dictaduras populistas y fascistas.

Creo que no hay más economía que la capitalista, pero ésta requiere controlar sus propios demonios y elevar sus virtualidades positivas para beneficiar a todos en una democracia social. Siempre gobierna una minoría, pero ningún gobierno dura cuando sólo representa los intereses de su clase, pequeño sector o partido; tienen éxito duradero cuando interpretan y asumen las necesidades del conjunto y sirven al bien común.  Hace un cuarto de siglo Venezuela se embarcó en esta funesta aventura porque sus representantes de entonces se deslegitimaron. Hoy tenemos una minoría dictatorial que se enriquece a costa de la miseria de la mayoría y de la falta de libertad y dignidad humana. No puede durar este régimen deslegitimado. Contra él no conspira el imperio, sino la ineptitud y corrupción del gobierno, que siembran hambre y violencia.


GRECIA, TURQUÍA, MERKEL Y LA MIOPÍA DEL BURÓCRATA, por @FernandoMiresOl


Fernando Mires 28 de julio de 2015

Los medios periodísticos daban por descontado que en las múltiples conversaciones mantenidas con representantes del gobierno de Grecia, el Ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble y la Canciller Ángela Merkel, practicaban el conocido juego de “el policía malo y el policía bueno”. Pocos pensaban que entre ambos -compañeros de trabajo desde hace más de treinta años- pudiera haber diferencias. Pero las había.

Terminadas las negociaciones, la división al interior de las huestes socialcristianas fue más que notoria. Sesenta diputados de la CDU/CSU votaron en el Parlamento en contra de las recomendaciones de Merkel.

La verdad, tanto Alexis Tsipras como Ángela Merkel terminaron después de las conversaciones como pájaros desplumados. Era el precio que tenían que pagar por haber aceptado un acuerdo que no dejó felices a ninguna de las dos partes. Al gobierno alemán porque deberá dar cuenta a sus electores de las inmensas sumas de Euros lanzadas al “agujero negro” de la economía griega. Al gobierno griego porque hubo de romper con todas las promesas que le permitieron ganar, primero las elecciones, y el insólito referendo, después.

Afortunadamente tanto Merkel como Tsipras hicieron lo que debieron hacer. Merkel fue fiel a la idea de la unidad europea. Tsipras demostró poseer ciertas dotes de estadista al aceptar su propio deterioro antes de huir fuera de Europa como sugerían, de modo no sincronizado, los ministros de finanzas, Schäuble y el renunciado Varufakis. Este último, además de burócrata, reconocido demagogo.

Desde un punto de vista técnico, Schäuble y Varufakis tenían, sin embargo, razón. Grecia no se encuentra ni siquiera en un mediano plazo en condiciones de saldar su deuda externa. Ambos ministros opinaban que fuera de la zona del Euro, Grecia podrá curar sus heridas financieras, para después, y en mejores condiciones, reintegrarse a la comunidad europea. Sin embargo, lo que ambos no supieron percibir fue que el problema griego no es técnico sino político.

Grecia juega tanto en sentido simbólico como geoestratégico un rol fundamental en el difícil proceso que llevará a la construcción de la unidad europea. Lo que estaba en juego en el problema griego –y ese es el punto que no ha querido entender Schäuble- era la idea de una Europa políticamente unida, una unión que va más allá de cálculos financieros, es decir, una Europa que decide unirse para enfrentar no solo a problemas comunes sino, sobre todo, a enemigos comunes.

Merkel a diferencias de Schäuble sabe muy bien lo que está en juego en Grecia. Sabe por ejemplo que las aspiraciones de Rusia para convertir partes de Europa en zonas de influencia no son simples fantasías. Sabe que Putin apoyó el referendo griego y que en conversaciones con Tsipras se refirió sin ambages a los lazos de identidad religiosa (el cristianismo ortodoxo del cual el ex -ateo Putin se ha convertido en ferviente devoto) que unen a Grecia y Rusia. Sabe, además, que el concurso estratégico de Grecia es fundamental en la zona mediterránea, tan lejos de Dios y tan cerca de los ejércitos del ISIS. Sabe, por último, que Grecia ha mantenido fuertes tensiones con Turquía (problema de Chipre). Y, no por último, sabe que el presidente de Turquía, Erdogan, no solo no es excesivamente democrático sino, además, imprevisible y poco confiable.

Por si hubieran algunas dudas, el mismo Erdogan ha terminado por dar la razón a la política internacional de Ángela Merkel.

Erdogan ha iniciado una campaña militar en la región islámica declarando una guerra paralela en contra de los ejércitos del ISIS por una parte y en contra del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) por otra, atacando las posiciones que este último mantenía en Siria e Irak.

Con sus maniobras, Erdogan intenta matar a dos pájaros de un tiro. Primero, dejar claro a Occidente que Turquía y no los kurdos son sus aliados “naturales” en la guerra en contra de ISIS. Segundo, erigirse en baluarte en la “guerra en contra del terrorismo kurdo” y así, por medio de la vía militar recuperar en su país posiciones políticas perdidas en la vía electoral.

El problema es que el PKK ha logrado contar en la guerra en contra del ISIS con un decidido apoyo militar de EE UU y la UE. Al liquidar el complicado proceso de paz entre el PKK y otras organizaciones kurdas y Turquía, Erdogan corre el riesgo de apagar los incendios provocados por el ISIS con parafina kurda. No sin razón la aparentemente frágil, pero muy decidida ministra de defensa alemana, Úrsula von der Leyen, criticó duramente a los procedimientos bélicos de Erdogan.

Nadie sabe si al burocrático ministro Schäuble le ha dicho alguien que Grecia está situada muy cerca de Turquía cuando él estaba tan ocupado sacando cuentas con números griegos y alemanes. Lo cierto, es que más allá de su miopía política, casi todo el mundo se ha dado cuenta que, si bien Grecia necesita económicamente de Europa, Europa necesita política y estratégicamente de Grecia.

¿Imagina alguien lo que habría sucedido si en estos precisos momentos, justo cuando el gobierno alemán necesita mostrar suma firmeza frente a las pretensiones militaristas de Turquía, Grecia hubiera sido expulsada de Europa?

Muy interesante habría sido conocer la opinión de Schäuble. Hasta ahora nadie la conoce. Pero el problema, en el fondo, no es Schäuble. El problema es la existencia de una clase política burocrática –no solo alemana- que intenta asumir los destinos políticos del continente. Frente a esa clase se levantan en casi todos los países europeos los eurofóbicos movimientos nacional-populistas. Entre ambos flancos aparecen de vez en cuando algunos destellos políticos como los que impulsaron a Merkel a jugárselas por la permanencia de Grecia en la UE, lugar al que los griegos pertenecen por razones históricas, culturales y políticas.

Ángela Merkel ha probado, una vez más, ser entre los estadistas de Europa, la mejor.


ABANDONAD TODA ESPERANZA, por @AmericoMartin










Américo Martín 30 de julio de 2015

Lasciate ogni speranza
Dante

Los cada vez más nerviosos acreedores internacionales de Venezuela, angustiados por el temor a un default, tienden a buscar las soluciones más simples en el más reducido de los plazos. Tenemos todos a la vista el macabro ejemplo de Grecia y su posible repetición en Venezuela, pero la fatalidad parece invencible. El proyecto de tercer rescate griego tiene ese grueso defecto y por lo tanto lo único que quizá pueda lograr es la ruina del enfermo en modo tal que ya no pueda respirar y por lo tanto tampoco esté en capacidad de seguir pagando. Si con el auxilio financiero que recibirá, Grecia no puede crecer, sencillamente se habrá colocado frente a la gruta del infierno, debajo de la leyenda dantesca: “Abandonad toda esperanza los que entréis aquí”

Pero como la deuda impaga no sirve a los acreedores ni a los deudores, es posible que estos términos extremos sean más adelante modificados para que ambas partes puedan salvarse in extremis. Mientras tanto, los griegos, probablemente el pueblo más sabio de la antigüedad y padre de la cultura occidental, está sufriendo una tragedia espantosa parecida a la de las pobres almas crepitantes en los nueve primeros círculos de la Divina Comedia.

¿Es culpable la Troika de causar la tragedia helénica? ¿Son culpables las transnacionales de varios imperios de la ruina de Venezuela?

Educados en la teoría de la inocencia de nuestros gobiernos, sedicentes víctimas de la codicia imperial, el lenguaje oficialista arroja la responsabilidad moral del desastre de Grecia y Venezuela, sobre quienes pusieron su dinero a financiar las locuras irresponsables, criminales, demagógicas desplegadas en nombre de la revolución aquí, y del “estado de bienestar” allá.

Usaron esos aportes para enriquecerse de la manera más escandalosa y quieren hacernos creer que la diabólica inflación, el desabastecimiento, la paralización de la economía, el endeudamiento manchado de comisiones, el agotamiento de las reservas internacionales, la degradación de la industria petrolera, todo eso en fin, proviene de una misteriosa “guerra económica” que Maduro denuncia a voz en cuello y Diosdado confirma con su mazo de Trucutú.

Maduro llamó a seguir el ejemplo de Alexis Tsipras cuando éste respondió con un NO al recetario de la Troika. ¡Asombro general: 48 horas después de derrotar al SI, dio una voltereta de 180% para respaldarlo! Desvergüenza semejante es el homenaje del vicio a la virtud.

El gobierno madurista hace lo indecible para no ser derrotado el 6D, pero los acreedores imperiales saben que echará las fábulas a un lado y negociará con la misma “firmeza” que lo hace Tsipras.

Varias transnacionales se inclinan a creer que la MUD tratará de reestructurar la deuda y eso no sería mejor que pagarla de un tirón, como esperan de Maduro. En su ánimo está el recuerdo de la crítica de Haussman. ¿La recuerdan? Ricardo comentó que para honrar a los banqueros internacionales, Maduro condenaba a sus compatriotas. Les pagaba a aquellos con dinero de los pasivos impagos de estos. ¡Y que viva Venezuela socialista!

Este patriotismo de hojalata, este oro que es oropel, perderá la partida aunque los más codiciosos entre los codiciosos foráneos confíen en su docilidad realista, protegida por la hegemonía mediática.

Bajo la conducción de sus especialistas más experimentados la oposición honrará la deuda sin comprometer el crecimiento. Para salir indemne del averno, demostrará que sabe y puede gobernar como es debido.

De la dulce mano de la bella Beatriz, por supuesto.

Tomado de: http://americomartin.com/abandonad-toda-esperanza/

Las diez ciudades con mejor calidad de vida del mundo por NUMBEO

     Zúrich (Suiza) es considerada por Numbeo la ciudad con mejor calidad de vida del mundo

¿Qué sería lo primero que harías si te propusiesen trasladarte a una gran ciudad en la que nunca has estado? Probablemente y con buen criterio, consultarías las condiciones en que vive la gente en esa población, lo que llamamos calidad de vida. A priori se trata de una cuestión subjetiva: dos personas en circunstancias distintas pueden tener experiencias diferentes en un mismo lugar. Sin embargo, existen una serie de parámetros que podemos medir para extraer algunas conclusiones generales sobre la calidad de vida en una ciudad concreta.

Eso es lo que hacen los creadores de la web Numbeo. Recogiendo y analizando datos de fuentes oficiales son capaces de establecer una clasificación de grandes ciudades de todo el mundo, atendiendo a la calidad de vida de sus habitantes. Los indicadores que se tienen en cuenta son el coste medio de productos básicos, el poder adquisitivo de las personas, el precio de la vivienda, la contaminación del medio ambiente, las tasas de criminalidad, el nivel del sistema de salud y las infraestructuras de transporte.
Numbeo ha publicado recientemente su tabla actualizada, una vez transcurrida la primera mitad de 2015. Y en lo más alto de su ranking aparece Zúrich (Suiza), considerada la ciudad con mejor calidad de vida del mundo. Supera por tan sólo dos puntos a Canberra, capital de Australia, que incluso presenta un mejor sistema sanitario. Ottawa (Canadá), Múnich (Alemania) y Gotemburgo (Suecia) completan el 'top 5'. Por detrás de ellas figuran Copenhague (Dinamarca), Calgary (Canadá), Brisbane (Australia), Trondheim (Noruega) y Adelaida (Australia). Cinco de las diez mejores son europeas, pero Australia y Canadá son los países que más aportan por sí mismos.

Esta clasificación sólo considera grandes ciudades, por lo que las dos únicas españolas que aparecen en la lista son Madrid y Barcelona. Reciben puntuaciones parejas, con la capital española ligeramente por encima: está en la 48ª posición mientras que Barcelona es 50ª. El análisis sostiene que Madrid es más segura, cuenta con un mejor sistema de salud y presenta mayor equilibrio entre ingresos y coste de la vivienda. En la ciudad catalana se registra un mayor poder adquisitivo entre la población y niveles de contaminación más bajos.

Numbeo también permite acceder a datos de calidad de vida por países. Suiza, Dinamarca, Alemania, Finlandia y Suecia son los cinco primeros, seguidos por Arabia Saudí, Australia, Noruega, Holanda y Estados Unidos. Para encontrar a España debemos ir hasta el 20º puesto. La sanidad es uno de los puntos fuertes de nuestro país (es decimocuarto en este parámetro), pero la mala puntuación en aspectos como el precio de casas y pisos rebaja la nota media. Venezuela, Egipto, Ucrania, Irán e Indonesia son, según esta web, los países del mundo en que peor se vive.

ABC.es

ABC Tecnología

http://www.abc.es/tecnologia/redes/20150730/abci-ciudades-calidad-vida-201507300947.html

http://www.numbeo.com/cost-of-living/

Moisés Naím y Ramón Piñango: ¿Cómo llegó Venezuela a esta crisis y qué pasará?; por @vsalmeron


Por Víctor Salmerón 



0. El fin de la armonía. En octubre de 1984, Ediciones IESA puso en venta un libro que resulta fundamental para comprender por qué en la década de los noventa el país ingresó en un largo túnel de inestabilidad y decadencia: El caso Venezuela ¿Una ilusión de Armonía? fue coordinado por Moisés Naím y Ramón Piñango.
Este trabajo recopiló la visión de distintos especialistas sobre áreas fundamentales como la economía, la salud y la educación y culmina con un texto de Naím y Piñango que en ese entonces resultó un enfoque premonitorio: gracias a la riqueza petrolera, Venezuela creció, se modernizó y se expandió en todos los órdenes a una velocidad centelleante sin incurrir en las confrontaciones típicas de estos procesos de transición. No obstante, tras el Viernes Negro de 1983 ya era evidente que el descenso de la renta petrolera presagiaba tiempos tormentosos en una sociedad carente de instituciones sólidas.
Hoy, transcurridos 31 años de haber sido escritas aquellas páginas, Moisés Naím, convertido en un influyente analista e intelectual y Ramón Piñango, sociólogo y ex director del IESA, dialogan sobre cómo se desencadenó la crisis que gestó el ascenso de Hugo Chávez al poder, el desasosiego de los tiempos actuales y lo qué puede ocurrir en lo que resta de 2015.

1. Lo institucional. Como punto de partida para analizar los antecedentes a la conflictividad de los años 90, Ramón Piñango recuerda que en 1984 “la armonía estaba pegada con alfileres y había que desarrollar los mecanismos sociales de solución de conflictos, prestarle atención al sistema judicial, a los consejos municipales. Si algo se hizo mal fue olvidar el desarrollo de esos árbitros institucionales y hoy estamos pagando las consecuencias”.
Moisés Naím coincide con esta apreciación y explica que durante mucho tiempo se evitaron los conflictos mediante la abundancia de dinero. Existía la idea de que había recursos para todos y que se repartían, pero si bien esta práctica mantuvo congelada la confrontación entre distintos sectores como, sindicatos y empresarios, “debilitó la creación de las instituciones que una sociedad utiliza para dirimir conflictos cuando no tiene dinero en abundancia”.

2. Punto de quiebre. ¿Qué desató la tormenta de El Caracazo de 1989, los intentos de golpes de Estado de 1992 y el rechazo al programa de reformas que propuso Carlos Andrés Pérez en su segundo gobierno? Moisés Naím resume que “fue la convergencia de muchos factores. Una vez que cayó el ingreso petrolero fue mucho más difícil resolver los conflictos y no teníamos los árbitros. Los partidos políticos estaban muy anquilosados, dormidos. Las élites empresariales, universitarias, políticas fueron muy miopes y no vieron que el país estaba entrando en una fase de descomposición muy profunda”.
Ante el argumento de que la desigualdad desató el conflicto, indica que “éste es un factor que se ha enfatizado y ciertamente había desigualdad. Pero, si es por eso, ha debido haber mayor conflictividad en países más desiguales como Chile, Colombia o Brasil. Si el problema hubiese sido la desigualdad económica, otros países han debido tener estallidos sociales, políticos y la descomposición que hemos visto en Venezuela”.
Al evaluar el rechazo a las reformas que intentó realizar Carlos Andrés Pérez durante su segundo gobierno, Moisés Naím retrocede en el tiempo para recordar los años en que fue Ministro de Fomento e indica que “quienes estábamos en el Gobierno cometimos errores muy importantes, pero las consecuencias fueron desproporcionadas. La sociedad no estaba dispuesta al proceso de cambio. Líderes muy importantes del sector privado y de la política no entendían y tenían la ilusión de que era posible continuar con un país basado en la abundancia petrolera. Hubo una oportunidad de modernizar el país. El Gobierno no la supo explicar, pero también es posible que la sociedad no aceptara explicación alguna. La sociedad quería más de lo mismo”.
Ramón Piñango subraya que las élites “no asumieron su responsabilidad plenamente ni se ubicaron en aquel momento histórico”.

3. Chávez en escena. Moisés Naím considera que el poder que llega a tener Hugo Chávez, “quien va a manejar a Venezuela como un monarca, obedece a la debilidad institucional, pero también hay que reconocer que fue un político extraordinario. Tenía un gran carisma, habilidades para comunicación, capacidad de conectarse con las masas. La asimetría que había entre estas capacidades para tocar ámbitos muy sensibles en la sociedad y sus rivales es enorme”.
Ramón Piñango señala que “se trataba de un líder excepcional que llegó porque había un inmenso vacío en el país. Pero siempre me pregunto si ese carisma hubiese sido tan efectivo con un precio del petróleo alrededor de 8 dólares, que era el valor del barril cuando él llegó al poder”.
Sobre los tiempos del chavismo, añade que fue un período durante el cual se exacerbó la creencia de que había dinero para todo y que todo era posible. “Cuando escribimos el libro pusimos como ejemplo de este fenómeno el proyecto del puente hacia Margarita y, si vemos los tiempos recientes, ¿qué tal el ofrecimiento de las playas en el río Guaire de Caracas o el gasoducto hasta la Patagonia? Otro tema es que la debilidad institucional se ha profundizado. No tenemos separación de poderes reales, no hay poder autónomo. Una de las cosas más graves de esta crisis es que no hay árbitro”.
Moisés Naím agrega que “los montos de corrupción galáctica de este gobierno y el anterior tienen que ver con la desaparición de los pesos y contrapesos. Es verdad que en la Venezuela anterior a Chávez había corrupción pero también, aunque imperfectos e incipientes, había ciertos controles. Hoy no existe nada y eso es lo que ha llevado a la exacerbación de la corrupción. Se están robando cantidades macroeconómicas. Se habla de miles de millones de dólares. Tenemos a un Gobierno saqueando al país”.

4. El liderazgo. Sobre el liderazgo que necesita el país para superar una crisis como la actual, caracterizada por recesión, escasez, criminalidad y otros factores, Ramón Piñango señala que hay un rasgo de racionalidad en la sociedad que se manifiesta en el bachaqueo, que no es más que la respuesta lógica a una serie de incentivos. Tras esta introducción a su análisis, indica que “el gran reto del liderazgo y de la élites es ver cómo aprovechan la racionalidad dominante y abandonan demasiados énfasis en explicaciones culturalistas como que el pueblo es esto y aquello. Una recriminación constante contra el venezolano. Usted no puede liderar a un colectivo que descalifica. No se lidera a quien usted desprecia”.
“Las élites no pueden seguir evadiendo la realidad. ¿Cómo es posible que, ante el problema del tipo de cambio, dos organizaciones privadas hagan declaraciones diciendo que la culpa es deDólar Today? No hablan del Banco Central de Venezuela ni del desastre que está ocurriendo en el sistema financiero en muchos sentidos. Ésa es una posición que termina siendo culillo y es una gravísima irresponsabilidad”, dice Ramón Piñango.
Moisés Naím afirma que “los líderes aparecen de los lugares más improbables. Hugo Chávez es un buen ejemplo de eso. Podemos esperar que surjan personajes que nadie conoce, de los lugares más improbables. Otro tema es que más que hablar del caso Venezuela podríamos referirnos al ocaso de Venezuela: estamos ante un país fragmentado y hay que recuperar la armonía. Los venezolanos nunca van a estar unidos en todo, pero hasta que no se recupere la posibilidad de trabajar unidos para buscar soluciones colectivas va a ser muy difícil sacar al país adelante”.

5. ¿Qué va a pasar? Ante la interrogante de qué se puede esperar para los próximos meses Ramón Piñango indica que “existe la tendencia a observar el fenómeno delincuencial como un dato más y no como parte del problema del poder en el país. Nadie señala el poder de las bandas, coordinadas entre sí y organizadas. Eso va a tener un peso mayor en los meses que vienen. Y luego el enfoque de los economistas. Hay que preguntarse si los cambios que proponen se pueden hacer con este régimen. Y la respuesta obvia es que no. Eso va a estar planteado con más intensidad durante los próximos meses”.
Moisés Naím considera que “un pronóstico fácil es que esto no es sostenible. La situación política, social, económica y de seguridad no pueden continuar. Es muy difícil suponer que no va a pasar nada”. Añade que en materia económica se requiere un ajuste integral y “comprender que no hay tal cosa como tres medidas mágicas. Para que Venezuela entre en una senda de crecimiento sostenido necesita hacer las cosas bien durante mucho tiempo”. Afirma que, para mantener al día los pagos de deuda externa, Nicolás Maduro le ha hecho default a los venezolanos sometiéndolos a escasez de alimentos, medicinas y productos de todo tipo. No obstante, de cara a las elecciones, considera probable que se busque “un dakazo internacional” que sería el default a la banca extranjera.
Advierte Moisés Naím: “Uno se imagina a Maduro en televisión diciendo que no vamos a darle los dólares a los banqueros imperialistas y se los vamos a dar al pueblo venezolano. Ese discurso lo veo muy posible. De allí en adelante pasa de todo en términos del acceso de Venezuela al financiamiento internacional, el embargo de los activos que tiene la Nación en el extranjero, pero esa historia cabe perfectamente dentro del estilo, el temperamento, los trucos y triquiñuelas que usa este gobierno para engañar a los venezolanos”.

 Video del Evento


https://youtu.be/VzGoDOKw2Jk




En Prodavinci | 29 de julio, 2015

¿Rumbo a la hiperinflación? Por @palmapedroa


PEDRO A. PALMA



En Venezuela se está operando un proceso de inflación galopante de grandes y crecientes proporciones que se agrava día a día. Su aceleración es alarmante y sus efectos devastadores se obvian por doquier. Eso ha llevado a muchos a decir que ya estamos en una situación de hiperinflación, aunque otros piensan que aún no hemos llegado allí. Si bien tiendo a coincidir con el segundo grupo, también creo que si las cosas continúan por donde van nos estamos acercando hacia ella con paso firme y seguro.

Pero, empecemos por definir qué es una hiperinflación. A mediados del siglo XX se popularizó la idea de que una economía estaba en situación de hiperinflación cuando sufría aumentos de precios intermensuales de 50% o más, lo cual equivalía a una inflación anualizada superior al 12.000%. En esa época, y en las décadas que siguieron, múltiples países, muchos de ellos latinoamericanos, estaban sufriendo altas y crecientes inflaciones que desembocaron en situaciones hiperinflacionarias, que aun cuando de breve duración, sus abatimientos tomaron tiempo e implicaron importantes sacrificios.

Al igual que en nuestro caso, aquellos procesos inflacionarios se debieron a crecientes y recurrentes déficits fiscales que eran financiados en buena medida por los bancos centrales. La expansión monetaria que ello generaba estimulaba la demanda interna, pero al no encontrar una reacción equivalente del lado de la oferta de bienes y servicios, se producían las presiones alcistas de los precios, que a la larga desembocaban en la hiperinflación. Esto llevaba a las personas a gastar rápidamente los recursos que percibían, pues sabían que en corto tiempo su capacidad de compra desaparecería, y a retirar sus ahorros de la banca para comprar cualquier cosa que preservara el valor, bienes durables y monedas fuertes entre otras opciones.

Los retiros masivos de depósitos y el aumento de la morosidad de la cartera de la banca no solo eliminaban las posibilidades de intermediación financiera, sino que llevaban a la quiebra a varias de estas instituciones, pudiéndose llegar a situaciones de crisis bancarias. Adicionalmente, y como bien lo explican Carmen M. Reinhart y Miguel A. Savastano en su trabajo Realidades de las hiperinflaciones modernas, (Finanzas & Desarrollo, junio 2003), al inicio de la hiperinflación se producen ciertos incumplimientos de obligaciones externas que se multiplican al poco tiempo, se recrudecen los controles de cambio, se divorcian y distancian las tasas de cambio oficiales y libre, se segmentan los mercados cambiarios y prolifera la corrupción.

Concluyen ellos diciendo que de los procesos hiperinflacionarios recientes se pueden extraer varias lecciones, algunas de las cuales son: 1- El control del déficit fiscal es siempre elemento central de un programa antiinflacionario. 2- Eliminar la hiperinflación puede tomar años si la política fiscal no se ajusta debidamente, y en cualquier caso toma tiempo reducir la inflación a niveles bajos. 3- La unificación cambiaria y el restablecimiento de la convertibilidad de la moneda suelen ser elementos esenciales para el abatimiento de la hiperinflación. 4- La actividad económica colapsa durante el proceso hiperinflacionario, y las medidas de estabilización, si bien evitan su implosión, no propician una reactivación económica sostenida. 5- La hiperinflación produce una reducción abrupta de la intermediación financiera. 6- Parte de los capitales fugados retornan al ceder la inflación, pero la intermediación financiera continúa dolarizada o sujeta a otras formas de indexación durante muchos años.

Como se ve, la hiperinflación es una desgracia descomunal, particularmente para los más pobres, y abatirla es difícil, costoso, duradero y exige grandes sacrificios. Sin embargo, una vez que se cae en ella, es menos malo padecer las consecuencias de un plan de estabilización, que seguir sufriendo las penurias que la misma acarrea.

 palma.pa1@gmail.com


30 DE JULIO 2015 En El Nacional

¿La oposición es mayoría? 20 respuestas sobre la encuesta del #Venebarómetro; por @puzkas


Eugenio Martínez


1. ¿Existe alternativa de poder en Venezuela?
La última encuesta del Venebarómetro[1] muestra un panorama político y electoral complejo. Los resultados demuestran que los ciudadanos tienen una expectativa que, al día de hoy, no existe, algo que podría indicar el desapego a ambos lados del espectro político venezolano, que ahora golpea con más fortaleza al gobierno. ¿Es la oposición mayoría? Según los datos del Venebarómetro, sí. Y abiertamente. No obstante, los datos también indican que el bloque político situacional opositor no está cohesionado y podría fragmentarse ante cualquier evento de opinión pública.

2. ¿Cómo consideran los venezolanos la situación del país?
Existe un acuerdo unánime entre la mayoría de los ciudadanos de todos los estratos sociales e incluso entre todos los segmento de autodefinición política: la situación del país se considera como “negativa”. En total 8 de cada 10 ciudadanos coinciden en esta valoración. Entre los ciudadanos que valoran negativamente la situación del país, el 14% piensa que es de “regular hacia mala”, el 33,6% considera que es mala y un 36,9% la cataloga como “muy mala”. Aunque la mayoría de quienes se autodefinen como chavistas (60%) creen que la situación del país es negativa, destaca que el 38% cree que la situación es positiva. Esta percepción apenas la comparten 8,7% de los independientes y 2,6% de los opositores.

3. ¿Desde cuándo los venezolanos tienen una percepción negativa sobre el país?
La percepción sobre la situación del país ha cambiado sostenidamente desde marzo de 2013, cuando 54% de los ciudadanos la consideraba positiva. Aquella percepción se ha deteriorado al punto de que, en este momento, apenas 14% de los ciudadanos sigue pensando igual. El deterioro de la imagen que los ciudadanos tienen de Venezuela experimentó un salto durante los meses de marzo y julio de 2013, pasando de 51% a 66%. Pero el resto de ese año se mantuvo constante e incluso mejoró levemente durante “El Dakazo” (último trimestre de 2013). No obstante, a partir del mes de enero de 2014 la percepción negativa creció sostenidamente, pasando de 62% al actual 83,9%.

4. ¿El desabastecimiento es el principal problema de los venezolanos?
En el Venebarómetro se identifican tres problemas principales. En respuestas espontáneas y múltiples, los venezolanos identifican al desabastecimiento, la inseguridad y el alto costo de la vida como los tres principales problemas. No obstante, cuando se analizan por estratos sociales cambia el orden de las prioridades: para las personas de las Clase A y Clase B el principal problema que confronta el país es la inseguridad, opinión que comparten los venezolanos que pueden ubicarse en la Clase C. Sin embargo, en los estratos más bajos de la población el desabastecimiento es, con diferencia, el principal problema del día a día.

5. ¿Los venezolanos creen que continuarán los problemas?
Las percepción sobre el futuro polariza a los venezolanos en dos bloques. Al menos la mitad de quienes se dicen chavistas (49,7%) aseguran que el desabastecimiento, la mala situación económica y el incremento de precios no continuará en los próximos años, pero 34% está convencido que estos inconvenientes se mantendrán y el resto no emite opinión. La creencia positiva de la mayoría de quienes se dicen chavistas apenas la comparten 9% de los neutrales y 12% de los ciudadanos que pueden catalogarse como opositores. No obstante, cuando se analiza el universo total del estudio, mayoritariamente los ciudadanos tienen una visión pesimista sobre el futuro, al punto que 7 de cada 10 venezolanos creen que los problemas de desabastecimiento y mala situación económica se mantendrán durante los próximos años.

6. ¿Le alcanza el dinero a los venezolanos?
En el estudio del Venebarómetro se indica que un 89% de los venezolanos asegura que en el último mes no les alcanzó el dinero para comprar ropa. El 81,9% asegura que no contó con suficientes recursos para comprar comida. El 81% dice que el dinero es insuficiente para comprar medicinas. El 76% testimonió lo mismo para comprar productos de limpieza, así como el 75% para asumir gastos de educación y el 72% para asumir el costo del transporte.

7. ¿Alcanza el dinero para comprar alimentos?
Según los datos del Venebarómetro, el 93% de los opositores y el 97% de los neutrales aseguran que el dinero es insuficiente para comprar comida, una opinión que comparten 60% de los chavistas.

8. ¿Cambia la percepción sobre si el dinero alcanza cuando cambia la tendencia política?
Quienes se autodefinen como chavistas son los que declaran menos problemas para poder asumir sus costos mensuales. Por ejemplo: mientras 90% de los independientes y 88,8% de los opositores aseguran que el dinero no les alcanza para comprar medicinas, en el caso del chavismo sólo 62% dice tener problemas para asumir estos gastos. Un caso similar se puede encontrar en los gastos de educación: mientras 85,6% de los independientes y 80,7% de los opositores dicen que el dinero no les alcanza para estos gastos, el 56% de quienes se autodefinen chavistas aseguran tener problemas en este rubro.

9. ¿Quién es el responsable del precio que tienen los alimentos?
En términos generales, el 57% de los ciudadanos responsabiliza al “Gobierno de Maduro y su modelo socialista”, mientras 31% cree que la responsabilidad recae entre los comerciantes y los productores y empresarios. Al momento de asignar responsabilidades al Gobierno, existe una diferencia importante entre quienes se autodefinen como chavistas y el resto de los ciudadanos: 86% de quienes se dicen opositores y 57% de los neutrales creen que la responsabilidad del precio de los alimentos recae en el gobierno, pero entre quienes se autodefinen como chavistas apenas un 18% responsabiliza al gobierno de Nicolás Maduro. En el chavismo, 8 de cada 10 ciudadanos cree que la responsabilidad por el precio de los alimentos recae en el sector privado. Y cuando se analiza por estratos sociales, mientras más bajo el nivel socio económico de los ciudadanos, menos responsabilidad le otorgan al Gobierno por el precio de los alimentos: 74% de los ciudadanos que pueden ubicarse en las Clase A y Clase B responsabilizan el Gobierno por el precio de los alimentos, al igual que 60% de los venezolanos de la Clase C. El porcentaje disminuye hasta 56% en el caso de la Clase D y llega a 47% entre los ciudadanos que se ubican en el segmento más pobre de la población.

10. ¿Cómo evalúan los venezolanos la gestión del presidente Nicolás Maduro?
Sólo quienes se autodefinen como chavistas valoran positivamente la gestión de Maduro: 8 de cada 10 venezolanos que se autodefinen como chavistas dan su aval al desempeño del Jefe del Estado, mientras apenas 12% de los neutrales y 4% de los opositores valoran entre “muy buena”, “buena” o “regular hacia buena” la gestión del Presidente. Sin embargo, cuando la gestión presidencial se evalúa entre todos los ciudadanos, un 71% de los venezolanos cree que es mala. Este grupo se compone de 11% que considera que el desempeño de Maduro es “regular hacia malo”, 22,2% de los ciudadanos que aseguran que la gestión es “mala” y 37,8% quienes describen el desempeño de Maduro como “muy malo”.
La valoración negativa de la gestión de Maduro se disparó durante los últimos 12 meses. Entre su toma de posesión en abril de 2013 y el mes de febrero de 2014 la valoración positiva osciló entre un máximo de 54% y un mínimo de 46%. No obstante, a partir del segundo mes del año 2014 se ha experimentado un crecimiento sostenido en la valoración negativa de la gesti ha experiea que el desempeño desostenido en la valoracialoracia. Este grupo se compone de 11% que considera que el desempeño deón de 25 puntos porcentuales.

11. ¿Los venezolanos piensan que el Gobierno respeta los Derechos Humanos y la libertad de prensa e información?
Para la mayoría de los venezolanos, el gobierno de Nicolás Maduro no respeta los Derechos Humanos ni la libertad de prensa e información. Tal como ocurre con otras variables, sólo quienes se autodefinen como chavistas respaldan abiertamente al Ejecutivo Nacional en temas en los que opositores y neutrales coinciden en su valoración negativa. En el caso de los Derechos Humanos, sólo 27% de quienes se dicen chavistas creen que el gobierno no los respeta y 24% cree que no existe respeto a la libertad de expresión. No obstante, cuando se considera la opinión de todos los venezolanos, un 65% cree que el gobierno de Maduro no respeta los Derechos Humanos, mientras que 64,8% cree que no respeta a la libertad de prensa e información. Al analizarlo por estrato social, sólo el segmento más pobre de la población (Clase E) evalúa mejor al Gobierno. Sin embargo, incluso ahí existe una percepción negativa, al punto que 58% de los venezolanos mas pobres creen que el Gobierno no respeta los Derechos Humanos y 55% considera que no se respeta la libertad de prensa.

12 ¿Cómo evalúan los venezolanos la labor de la MUD?
Los venezolanos están divididos a partes casi iguales en torno a la percepción que tienen de la labor de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) por el bienestar del país. Mientras 48% cree que la labor es positiva, 45,8% cree que su gestión es negativa. Al verlo por autodefinición política, es obvio que entre quienes se autodefinen como chavistas una mayoría evalúa mal a la MUD: 72%. No obstante, destaca que de esa mayoría sólo 35,9% de los independientes tienen una percepción positiva sobre la alianza de partidos de oposición. En el caso concreto de quienes se autodefinen como opositores, 8 de cada 10 ciudadanos valoran positivamente a la MUD. AL evaluarlo por el estrato social, sól olas Clase A y Clase B cataloga abiertamente como positiva la gestión de la alianza de la oposición. En el caso de la Clase C, mientras 48% dice que es positiva otro 47% piensa que es negativa. Un caso similar se observa en la Clase D: 48% evalúa positivamente y 45% lo hace de forma negativa. La Calse E es el segmento más crítico con la MUD: 42% dice que su labor es positiva y 47% considera que es negativa. En cuanto a los regiones, la labor de la MUD es bien valorada en Occidente (53%) y en la región Central (51%) y es evaluada negativamente por los ciudadanos residenciados en Los Andes (47,9%), los Llanos (55%) y Oriente (46,5%).

13. ¿Los venezolanos evalúan bien a sus instituciones?
No. En la mayoría de los casos, los ciudadanos perciben como negativa la labor de las instituciones del Estado y demás grupos organizados por el bienestar del país. Apena 27,6% valora positivamente al PSUV, 32% a la Asamblea Nacional, 34% a la Defensoría del Pueblo, 34% a la Fiscalía General de la República, 38% a las Fuerzas Armadas, 44% a las radios públicas y 45,9% a los medios de televisión públicos. Sin embargo, son bien evaluados el movimiento estudiantil con el aval de 72,8% de los ciudadanos, mientras 64% valora positivamente a la Iglesia.

14. ¿A cuáles instituciones valoran positivamente los ciudadanos que se autodefinen como chavistas?
A los medios de televisión públicos (75%), las radios públicas (70,6%), la Guardia Nacional (73%), la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (78%), la Fiscalía General (73%), la Defensoría del Pueblo (77%), la Policía Nacional Bolivariana (63%), la Asamblea Nacional (70,6%) y el PSUV (69%).

15 ¿A cuáles instituciones valoran positivamente los ciudadanos que se autodefinen como neutrales?
Al movimiento estudiantil (71%), la Iglesia (58%), los medios de televisión privados (58%), los empresarios (58,7%), la prensa escrita (58,4%) y las radios privadas (54,9%).

16. ¿A cuáles instituciones valoran positivamente los ciudadanos que se autodefinen como opositores?
Al movimiento estudiantil (86,5%), a la Iglesia (75,6%), a los medios de televisión privados (65,3%), a los empresarios (75%), a la prensa escrita (64%), a las radios privadas (65,8%) y a la MUD (62,8%).

17. ¿Están dispuestos los venezolanos a votar?
Según los resultados del Venebarómetro, un 67,4% de los venezolanos están dispuesto a votar en las elecciones parlamentarias. Sin embargo, de este grupo sólo un 39% dice estar “muy seguro de participar”.

18. ¿Por quién votarían los venezolanos en las elecciones del 6-D?
Sin importar si los ciudadanos están dispuestos a acudir o no a los comicios parlamentarios, un 32,6% dice que podría apoyar a los candidatos de la oposición, un 27,6% a los postulados independientes y el 20,8% a los aspirantes postulados por el chavismo. Si la intención de voto se filtra exclusivamente entre los ciudadanos que están dispuestos a votar el 6-D, entonces 40,5% lo haría por los aspirantes de la oposición, 27,6% por candidatos independientes y 22,2% por los postulados por el chavismo. Ahora, si se excluye del escenario electoral a los independientes, entonces 41,8% votaría por la oposición, 22,1% lo haría por el chavismo y 20,6% se niega a responder a quiénes apoyaría en las urnas.

19. ¿Existen alternativas para sustituir a Nicolás Maduro?
A pesar de la intención de voto favorable a la oposición el 6-D, para la mayoría de los ciudadanos (35,4%) la alternativa a Nicolás Maduro es un independiente, mientras que 27,8% considera que la MUD es una alternativa de poder y un 20,5% cree que la alternativa está dentro del chavismo. Destaca que un 4% considera que la alternativa de poder a Nicolás Maduro son los militares.

20. ¿La oposición es mayoría?
Sí. Pero todavía no es una mayoría cohesionada. Según los datos del Venebarómetro, al construir los bloques políticos situacionales se obtiene que 59,5% de los ciudadanos pueden catalogarse como opositores y 26% pueden considerarse como chavistas. No obstante, existe una diferencia básica entre estos dos bloques: de ese 59,5% del bloque político situacional opositor, sólo el 19% se define auténticamente como un elector de oposición, mientras que un 40,4% se definen como pro-oposición. Es decir: ante eventos importantes de opinión pública podrían distanciarse de este bloque. En el caso del bloque político situacional oficialista, un 23,3% se considera chavista y apenas 2,8% se inclina por ser pro-chavista.
En este sentido, el apoyo duro con el que cuentan chavismo y oposición, al día de hoy, es muy similar: 23,5% avala al chavismo y 19% a la oposición. La evolución de los bloques políticos situacionales desde abril de 2013 demuestra cómo la oposición ha crecido sostenidamente desde abril de 2014: en aquel momento un 42,8% se agrupaba situacionalmente como opositor y 37,6% como oficialistas.
***
[1] El estudio de campo del Venebarómetro se realizó entre el 28 de mayo y el 11 de junio de 2015. Se entrevistaron a electores mayores de 18 años. El campo, realizado por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD) consistió en 1.200 entrevistas en hogares. El estudio cuenta con un error de +/- 2,37%.
En Prodavinci 28/07/15


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