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lunes, 13 de marzo de 2017

“No hay detergente que lave la imagen de esta dictadura” @ElNacionalWeb


Por Jolguer Rodríguez Costa


—¿Logrará la FANB concretar su plan de impedir la libre información?
—Se dieron carta blanca para militarizar el país tras quedar políticamente intoxicados; de mal pronóstico.
—¿Un arma para enfrentar esta amenaza?
—Electrónica y los artículos 333, 337 y 350 de la Constitución.
—Un mundo sin Internet…
—Una  pesadilla, como volver a vivir sin luz ni nevera.
—Venezuela sin Internet…
—No se atreverán a incluirnos en la docena de países cavernícolas.
—¿Encadenarán Twitter?
—Habría que hacerlo con todas las redes.
—¿Es la red imprescindible?
—No, se puede usar solo el email y estar bien comunicados.
—¿La red más inútil?
—No tengo idea, son agrupaciones volátiles que pasan de moda.
—¿El doble filo de las redes sociales?
—Lo señaló Eco, muchas pistoladas, bastantes noticias falsas, manipulaciones.
—¿De los medios oficialistas?
—Sin credibilidad, como las agencias de noticias de gobiernos.
—¿Y de lo que queda de independientes?
—El país tiene medios electrónicos y blogueros de calidad.
—¿La incomunicación de la comunicación en Venezuela?
—La hegemonía del régimen es numéricamente un fait accompli, solo intoxica, no informa; en la acera de enfrente hay exceso de autocensura.

—¿Qué sería del régimen sin su hegemonía?
—A la fulana “hegemonía” hay que tomarla en serio; la mensajería del régimen no tiene rating, pero ha cerrado o puesto en autocensura a casi todos los demás emisores; o la voz del amo o apagar.
—¿La incomunicación de la oposición?
—Existe, es grave, en parte por incompetencia propia, en parte porque el régimen casi la dejó sin medios.
—¿Del régimen?
—Telesur, La hojilla, Con el mazo dando, ninguno llega a 1% de sintonía. Puro onanismo.
—¿Y del diálogo?
—La MUD no supo asumir su rol de vencedor del 6-D. El régimen no renunciará nunca a destruir más adelante a sus interlocutores de hoy.
—¿Son convincentes Rodríguez Zapatero y Samper como interlocutores?
—No, están parcializados. Dejarán un pésimo recuerdo en Venezuela.
—¿Es ya esto una dictadura?
—Sí, absolutamente. Llena a plenitud las cinco condiciones básicas: absolutismo, irrespeto a  Constitución, personalismo, totalitarismo, intento de eternizarse en el poder. Toda opinión contraria es un cavilo.
—¿Defiende el lector a sus medios?
—Lamentablemente no, nadie los ha organizado para hacerlo, el país no ha creado ombudsman.
—¿Es la “bolivariana” una “revolución” netamente semántica?
—No, sus escribanos mistifican el lenguaje, y el régimen ha inventado la ridiculez universal de un “Viceministerio de la suprema felicidad social”; pero es un régimen que antes de manosear el lenguaje hambrea el país, mata enfermos al prohibir la traída de ayuda humanitaria, se hace la vista gorda ante 30.000 homicidios al año, ha generado la peor inflación del mundo, ha dejado robar 300 millardos de dólares y hecho del país un montón de ruinas. ¡Qué semántica!
—¿El sector más autocensurado?
—En buenos cálculos del IPYS, es la radio: 333 emisoras entre “comunitarias” y en autocensura contra 17 en la disidencia. El menos autocensurado: la prensa.
—¿La ganancia de cerrar CNN?
—El régimen, una raya más en su imagen mundial de “depredador de la libertad de información” (Le Monde del 17-11-2016); el país, otro empujón hacia un mundo del silencio para que resuene más la voz del amo.
—¿Cómo lavar la imagen de esta dictadura?
—Para eso ya no hay detergente.
—¿Y de la MUD?
—Concentrando en ella, y en la Asamblea, la aristocracia intelectual y política del país.    
—¿El tiempo real de comunicación de una cadena?
—En sus 5.060 días de reinado, Chávez ordenó 2.234 cadenas y perifoneó durante 243.404 minutos lloviendo sobre mojado, ahuyentando más que ganando adeptos; perdió casi un semestre de su vida hablando pistoladas y escupiendo odio.  
—¿Cómo terminará el grueso de los medios comunitarios y alternativos?
—Muchas de sus emisoras se pudieran ir apagando en la medida en que el régimen, en bancarrota, cese de costearles gastos.
—¿Por qué algunos intelectuales eran críticos durante la democracia y ahora se aferran a un régimen fascista?
—Uno ignora cuántos lo hicieron de buena fe, cuántos para mantener una familia y cuántos para medrar.
—¿Intervendrán las investigaciones de la comunicación?
—Bajaremos a las catacumbas  a trabajar y tiraremos a la red los resultados.
—¿Prevé un Granma?
—Del paso que va la última fuga hacia adelante, no descarto que lo estén ponderando.
—¿Y una TV única?
—Se van acercando: IPYS ha contado 60 oficialistas, 32 en autocensura y solo una regional disidente.
—¿Cuánta tinta fresca le queda a la prensa?
—Es el último baluarte de la libertad de expresión. 49 títulos sufren la falta de papel, 31 son oficialistas, 24 equilibrados pero 26 valientemente disidentes. Ayudarlos a sobrevivir es un imperativo categórico.
—Ante el caos nacional, ¿por qué no emigra a su Italia natal?
—¡Vaya pregunta! Amo Italia, Francia, España, etcétera, pero este es mi país desde febrero de 1948.
—A sus 88 años, ¿qué le falta aprender?
—Una enormidad. Me he propuesto llegar a 127, pero me queda corto… Leonardo pintó en el dintel de la morada donde murió, en Amboise: “Ancora imparo”.
—Como buen chef, ¿qué cocina el régimen?
—Menjurjes fusión, todos incomibles.
—¿Se alejará el país de la “aldea global” de McLuhan?
—Lo están alejando a la fuerza.
—¿Qué pasaría en Venezuela si los medios terminasen siendo militarizados?
—Opino que alentaría en la población un tsunami antimilitarista capaz de pedir un día que adoptemos la receta costarricense, la eliminación de las Fuerzas Amadas. 


12-03-17