José Luis Farías 09 de julio de 2018
@fariasjoseluis
Corto
y Picante
Hay
cuatro cosas importantes a seguir en la lucha contra la dictadura: el
diagnóstico de la situación, la política, el plan o la ruta a seguir y la
unidad de las fuerzas opositoras. En la espantosa crisis económica que sufrimos
producto de la quiebra petrolera coincidente con el cerco internacional y el
descalabro político y militar del régimen, son importantes en ese orden, es
imperativo respetarlo para no improvisar y sacar el máximo provecho a esas
indiscutibles “condiciones objetivas”.
Claro
está, siempre observando la norma de no subestimar ni sobrevalorar al enemigo,
haciendo lo propio consigo mismo, y sin perder de vista sus desesperados pasos
por mantenerse en el poder.
Si el
diagnóstico es acertado la prescripción política se facilita y sirve de base
para la elaboración del plan, con los ajustes que se requieran de acuerdo a la
evolución de los acontecimientos, sin que deba ser hecho estúpidamente público
como pretenden algunos. La unidad dejará de ser un acuerdo burocrático para iniciarse
con la “unidad posible” de “los que suman” hasta avanzar, alcanzados los
primeros éxitos, en juntar a todos sin soberbia ni exclusiones.
La
experiencia y el conocimiento de la realidad dictan esa fórmula que se dice
fácil y parece sencilla, pero como la lucha política es cosa de humanos
ejecutarla se torna un ejercicio complejo. Se demanda entonces los componentes
también humanos que la hagan posible: eso que llaman voluntad política,
capacidad organizativa, audacia, perseverancia y coraje, ingredientes
indispensable aprovechar con inteligencia para su uso armonizado.
Como
los rusos también juegan, no está demás advertir que consumada la estrategia
del régimen de acentuar la división aprovechando la indigencia política y la
ausencia de plan opositor, ahora prepara una nueva ofensiva para intentar
frenar el despertar de la lucha social que amenaza con llevarse todo por
delante y buscar de aquietar el cuadro de rebelión generalizada en la FAN.
Nuestras
fuentes nos revelan que el régimen viene con una ofensiva que incluye: una
nueva arremetida contra los sectores institucionales y democráticos del
componente armado de la república, la acentuación de la represión contra el
liderazgo social y el anuncio de elecciones parlamentarias con cambios gatopardianos
en el CNE como parte de una política de “ablandamiento”, con zanahoria y rejo,
de las fuerzas partidistas opositoras que pese a las críticas no acudieron a
convalidar el fraude cantado del 20 de mayo pasado.
José
Luis Farías
@fariasjoseluis
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