Freddy Paz 15 de noviembre de 2015
@freddyspaz
Hoy
después de este largo período “revolucionario” nos estamos pareciendo a la
Venezuela que dio origen al comienzo de éste fallido proceso revolucionario.
Nuestra
situación es muy similar a la de los últimos años de la década de los ochenta,
con una clase política que gobierna sin oír al resto del país y de espalda a
las duras realidades a las que estamos expuestos la inmensa mayoría de los
venezolanos.
Pero
también nos damos cuenta que aquellas condiciones que llevaron a un pueblo a un
estallido social sin precedentes en nuestra historia, hoy son casi las mismas
pero elevadas exponencialmente a límites que jamás los venezolanos hubiésemos
podido imaginarnos.
En
1998, la escasez de los artículos de primera necesidad desespera a los
venezolanos, pero con el agravante de que hoy, nos vemos en la imperiosa
necesidad de hacer humillantes colas, limitados a comprar un día por semana
según el terminal de nuestro documento de identidad, a expensas de adquirir lo que
se pueda encontrar, “fichados” por un sistema de registro biométrico.
Pero
esta escasez, las colas y nuestro singular sistema de racionamiento, en estos
tiempos ya no son solo para la comida, es para los cauchos, las baterías de los
vehículos, las medicinas y cuanto se nos ocurra que podamos necesitar.
En la
actualidad, somos el país con una de las tasas de inflación más grande del
mundo, observando que la involución de la “revolución” marcha a paso de
vencedores.
En
1998 exportábamos café, arroz, azúcar, maíz y algunos otros rubros, hoy
importamos hasta el papel sanitario, un país donde no existen oportunidades,
producción, sino controles y penalizaciones.
Los
casos de corrupción administrativa plagan nuestro día a día sin que haya la
posibilidad cierta de que se realice una investigación seria en ninguno de los
casos que han sonado en la opinión pública. La figura de la interpelación de
altos funcionarios del gobierno en la Asamblea Nacional, es solo una remembranza
de ese pasado democrático. Recordemos que en los 90 un presidente electo
democráticamente, fue destituido, enjuiciado y condenado por un acto de
corrupción administrativa, hoy la realidad es otra.
La
situación actual del país, nos hace recordar la anécdota gris de los músicos
del Titanic, la clase que nos gobierna sigue tocando su marcha revolucionaria y
propagandística, mientras el país se hunde ante su indiferencia, y solo
participando y votando el 6D podemos unirnos, cambiar y salvar a los pasajeros de
esta nave: Venezuela.
@freddyspaz


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