San Josemaría 09 de marzo de 2024
@sJosemaria
No
puedes destrozar, con tu desidia o con tu mal ejemplo, las almas de tus
hermanos los hombres. –Tienes –¡a pesar de tus pasiones!– la responsabilidad de
la vida cristiana de tus prójimos, de la eficacia espiritual de todos, ¡de su
santidad! (Forja, 955)
Lejos
físicamente y, sin embargo, muy cerca de todos: ¡muy cerca de todos!...,
repetías feliz.
Estabas
contento, gracias a esa comunión de caridad, de que te hablé, que has de avivar
sin cansancio. (Forja, 956)
Me preguntas qué podrías hacer por ese amigo tuyo, para que no se encuentre solo.
–Te
diré lo de siempre, porque tenemos a nuestra disposición un arma maravillosa,
que lo resuelve todo: rezar. Primero, rezar. Y, luego, hacer por él lo que
querrías que hicieran por ti, en circunstancias semejantes.
Sin
humillarle, hay que ayudarle de tal manera que le sea fácil lo que le resulta
dificultoso. (Forja, 957)
Ponte
siempre en las circunstancias del prójimo: así verás los problemas o las
cuestiones serenamente, no te disgustarás, comprenderás, disculparás,
corregirás cuando y como sea necesario, y llenarás el mundo de caridad. (Forja,
958)
Tomado
de: https://opusdei.org/es/dailytext/


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