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lunes, 16 de noviembre de 2015

Mentira y memoria, por @AmericoMartin



Americo Martin13 noviembre 2015

Durante el oscuro reinado de la mentira en Rusia soviética y sus países enyugados, en Alemania nazi y los suyos o  donde eche raíces el fundamentalismo, la verdad fue y es perseguida con ferocidad. En cambio, en regiones democráticas la mentira es relativamente venial; coexiste con la ley y la justicia, empañándolas sin abolirlas, y es mantenida a raya por las instituciones y la fuerza de la libertad de expresión. “El derecho de ladrar”, que llaman. Súmense el Derecho Internacional Humanitario y las ONG¨s de DDHH, en expansión a lo largo  del planeta. La mentira y los abusos no sistémicos se combaten con las armas de la Ley y el Derecho. El problema es la mentira sistémica, propia de los Estados de índole o vocación totalitaria.

Un gran ensayista e historiador de la era soviética, Alexander Solzhenitsyn, definió con su sangre lo que a su juicio es la mentira bajo el dominio del terror absoluto:

La mentira totalitaria reposa sobre dos pilares: la destrucción de la memoria y el neolenguaje totalitario. No hay conciencia sin memoria. La lucha del hombre contra ese poder es también la lucha de la memoria contra el olvido.

Los interesados en falsear la historia u ocultarla para ponerla al servicio de su egolatría están en el poder. Los urgidos de restablecerla para aprender de ella y hacerla florecer, en la oposición.

¿Por qué definir el régimen que hoy oprime a Venezuela como de “vocación totalitaria” y no llamarlo totalitario a secas? Porque no basta con “desear” la implantación de un sistema de semejante perversidad; se requiere adicionalmente que la sociedad civil se rinda, se entregue, se abstenga y se retire de la lucha con fingida o real altivez. No es ese el caso de nuestro país, donde la contención democrática ha aprovechado para multiplicarse como los peces y panes del Nuevo Testamento.

La causa democrática navega a vela desplegada, va con la corriente; el totalitarismo se repliega por más que amenace. Se aproxima a una amplia derrota que nunca imaginó. Que pretenda perpetuarse depende de su fuerza real, hoy visiblemente menguada, en contraste con el fortalecimiento de la alternativa democrática.

Escrito lo anterior, recibo la noticia del escándalo en que se envuelven los sobrinos Flores. De confirmarse tal información, será un clavo más para el ataúd del venenoso modelo que asfixia a Venezuela. Un cementerio cubierto de flores.

No quiero dejar de mencionar a Manuel Rosales, líder máximo de UNT y víctima de un juicio abominable del cual desertaron el magistrado que lo condenó y el principal acusador. Rosales volvió al país a contribuir con la hermosa movilización nacional por la democracia, a sabiendas de que perdería su libertad. ¡Bienvenido a Venezuela, Manuel! Al igual que Leopoldo López, Antonio Ledezma y otros precios políticos no hay nada que te incrimine. Tu retorno es una buena contribución para el cambio. El gobierno te ha convertido en el más reciente de los bravos rebeldes “sin causa”.

La MUD cabalga el caballo del voto castigo. No dispersemos la voluntad popular; hay que sufragar por su posicionada tarjeta, abajo-a-la-izquierda, en busca de una victoria decisiva, pórtico del cambio que comenzará el 6D. Emularía así –permítaseme la audacia- a Los Propileos, maravillosa entrada al corazón  del arte clásico: la Acrópolis y el Partenón.

¿Exuberancia retórica? Probablemente, pero no para los que luchan con su alma por una democracia de veras que dignifique y salve de la ruina a los habitantes de esta escarnecida nación.

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