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miércoles, 2 de mayo de 2018

Un camposanto llamado Primero de Mayo por @froilanbarriosf



Por Froilán Barrios


El Día del Trabajador es propicio para informar a los pueblos del globo terráqueo sobre las inequidades del mundo del trabajo en los diferentes continentes, centrándose como plantean hoy en 2018 las centrales sindicales españolas: “O hay un mejor reparto de la riqueza o hay conflicto” o “equidad en las pensiones, salarios y empleos dignos”. En todo caso, se observan cambios en todo el orbe: de la proletaria china maoísta de la revolución cultural signada por la hambruna a la China neoliberal del siglo XXI del presidente Xi Jinping hay un abismal tranco largo; en el mismo sentido, en el campo laboral de la zona euro se han reducido las distancias; en América Latina los rezagados de ayer identifican avances notables con relación a los prósperos de otrora, como el caso venezolano.

En nuestro país todo este género de aspiraciones laborales ha perdido toda lógica, ante un proyecto político gobernante obcecado en imponerle a la mayoría de la población un orden económico de miseria y precariedad, signado por un dictatorial control político de la sociedad, explayado a sangre y fuego como lo ha demostrado tras 19 años de gestión. Su resultado, sin exageración alguna, ha sido el holocausto del mundo del trabajo y de la condición de vida, encubierto bajo el chantaje del antiimperialismo, la revolución socialista, el bloqueo y la guerra económica.

El Primero de Mayo de 2018 es oportuno para reafirmar que presenciamos como jamás el colapso de las conquistas civilizatorias alcanzadas desde nuestra independencia como nación. Asistimos en primer lugar a la muerte del bolívar como moneda nacional; aun cuando desde el Ejecutivo se anuncia el nuevo cono monetario a partir de junio, el denominado bolívar soberano correrá la misma suerte que el bolívar fuerte, que será pulverizado como su antecesor por una inflación anunciada para fin de año de 16.000%.

Ciudad e innovación tecnológica por @marconegron



Por Marco Negrón


Como se ha dicho en otras ocasiones en esta misma columna, el siglo XXI está llamado a incorporar innovaciones extraordinarias tanto en las sociedades urbanas como en la estructura y dinámica de las ciudades, el ambiente físico que las aloja.

La primera y más evidente de ellas es que hoy y por primera vez en la historia de la humanidad la población urbana ha pasado a ser mayoritaria: del 30% que era en 1950 alcanzó el 54% en 2014, estimándose que en 2050 llegue al 66%; en América Latina y el Caribe ya es del 80% y en Venezuela supera el 90%. Como lo demuestran los estudios del economista Max Roser (v. nuestra columna del 6/3), por detrás de esos datos están cambios cualitativos verdaderamente revolucionarios, como es que entre 1950 y nuestros días, aunque la población mundial se duplicó, la que se encuentra en condición de extrema pobreza se redujo del 60,1 al 14,7% y la mortalidad infantil del 18,5 (en 1960) al 4,39%, mientras que la población viviendo en democracia aumentó del 31,41 al 52,97%.

Durante las últimas dos décadas el vertiginoso desarrollo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y más recientemente el de la Inteligencia Artificial y el Aprendizaje Automatizado están introduciendo notables cambios en el funcionamiento y gestión de las ciudades heredadas del siglo XX.

Entonces la bestia negra de los urbanistas era la incontenible expansión del automóvil privado, una voluminosa y pesada máquina que permanece estacionada el 95% del tiempo pero que, en la medida en que tiende a generar una creciente congestión, atenta contra sus propias virtudes además de contribuir decisivamente a la producción de gases de efecto invernadero, la principal causa del calentamiento global que amenaza hoy a la humanidad. El impacto favorable del desarrollo de sistemas de transporte público masivo cada vez más limpios, eficientes y capilares se está viendo reforzado por la evolución, durante los últimos diez años, de los automóviles eléctricos y los automóviles compartidos, estos no ya de la forma que conocemos de vecinos solidarios que se dirigen a un mismo destino sino de autos de alquiler localizables y contratables electrónicamente, a través de aplicaciones del teléfono inteligente, manejados por el interesado que los puede dejar en el sitio que mejor le parezca; para 2020 se estima que habrá 15 millones de usuarios  de este servicio solamente en Europa.

Los aumentos salariales de Maduro desde el Día del Trabajador de 2017 por @contrapuntovzla



Por Ivanna Laura Ordoñez


En total, fueron seis aumentos salariales durante todo el año 2017, si se cuenta el aumento del mes de enero, previo al ajuste realizado antes del día del trabajador, y ya para este 2018 va un incremento de 58%

El 30 de abril de 2017 el presidente Nicolás Maduro anunció un aumento salarial de 60%. El mandatario se adelantó un día al acostumbrado incremento salarial que se realiza en Venezuela los 1 de mayo por ser el Día Internacional del Trabajador.

Para la fecha el sueldo se encontraba en 40.638 bolívares y pasó a ser de 65.021 bolívares. Este no fue el primer aumento del año. En enero Maduro ya había elevado el sueldo mínimo que estaba en 27 mil bolívares; es decir, un 50%.

Falcón, el candidato por @FernandoMiresOl



Por Fernando Mires


La candidatura de Henri Falcón no nació de la nada. Surgió como consecuencia de la decisión de la MUD de no presentar candidatura presidencial después del fracaso del diálogo de Santo Domingo. Decisión tomada como respuesta a la premeditada –repetimos: premeditada– intransigencia de los dialogantes enviados por Maduro.

Después del fracaso del diálogo fueron abiertas a la MUD dos opciones. La primera: la de “pelear peleando”, es decir, la de levantar una candidatura que denunciara ante el mundo la ausencia de condiciones electorales, desatando un masivo movimiento político en contra del régimen. La segunda: la de seguir el juego del oficialismo, cediendo el paso para que este venciera en las elecciones.

1.- El error más grande de la historia de la MUD

La dictadura demostró tener un conocimiento exacto de la MUD. Sabía que no tenía candidato y que –dadas las rivalidades entre los partidos del G4– iba a ser difícil que lo tuviera, por lo menos a corto plazo. Ese fue sin duda el primer error que llevaría a la MUD a cometer el segundo, el más grande de su historia: no levantar candidatura frente a un gobierno que había alcanzado sus puntos más bajos de aprobación. La no-existencia de condiciones electorales mínimas, en lugar de convertirse en una consigna de participación, se convertiría así en un llamado a la apatía, a la resignación, a la nada. La única candidatura de la MUD es hoy la señora abstención lo que para una asociación electoral –la MUD es eso– significa una (auto) condena a muerte.

Para disimular su monumental error, los dirigentes de la MUD adujeron que el llamado a la abstención seguía la orientación de una supuesta Comunidad Internacional, vale decir, de un conjunto de gobiernos dispares entre sí, cuya preocupación fundamental dista de ser Venezuela, como demostró la Cumbre de Lima. Votar es legitimar a la dictadura ante el mundo, fue la consigna central. Un absurdo: una dictadura no puede ser legitimada con nada porque una dictadura es una dictadura. No existen dictaduras legítimas. Pero aún suponiendo que esa, por la MUD fetichizada “comunidad”, hubiera tenido el poder que le supuso la MUD (ni en la OEA posee mayoría ejecutiva) ese poder habría sido inútil pues con la abstención ya no tenía a qué ni a quién apoyar.

Descubra los tres pecados capitales de las encuestas electorales por @EfectoCocuyo





Toda campaña electoral va aderezada por la proliferación de encuestas, desde que empieza la convocatoria hasta el día de la elección. Pasan a ser un actor importante en el proceso y ganan espacio relevante en la medida que se acerca la jornada. En los más recientes comicios celebrados en la región ( Colombia, Brasil, Costa Rica) ha quedado resentida la credibilidad en estos estudios de opinión, porque los resultados electorales han superado los pronósticos, y en algunos casos de manera importante.

En Venezuela la sospecha se extiende hacia voceros de firmas de opinión, a quienes se les señala de favorecer los intereses económicos de sus clientes, lo que le resta fiabilidad a los estudios.

En Efecto Cocuyo te vamos a mostrar los tres datos principales que toda encuesta responsablemente debe observar en su estudio y que la aproximarán a un resultado predictivo. Los “tres pecados” los explicaremos sobre los análisis e investigaciones hechas por la reconocida periodista argentina Sandra Crucianelli sobre cobertura electoral, análisis de encuestas y chequeo de campañas.

1-. Muestra muy pequeña

Para un estudio nacional, con una confiabilidad de más del 95% y un error de no más del 3%, cada pregunta de la encuesta debe ser respondida por al menos 1.067 personas. Debajo de ese número ya el error es más alto que el admisible, y a mayor tamaño de la muestra, menor posibilidad de error.

Así que para predecir con un error del 1% deberían hacerse 10.000 encuestas y para el 0,5% debe subirse a 38 mil. Lo que hace tan difícil predecir resultados muy ajustados.

Militares y servicios públicos, por @lmesculpi




Luis Manuel Esculpi 01 de mayo de 2018
@lmesculpi

La crisis se manifiesta en los más variados aspectos de la cotidianidad. No hay área donde la incompetencia, la imprevisión y la incapacidad dejen de evidenciarse. En la esfera económica es más que evidente su fracaso, lo que ocurre no tiene precedentes en países petroleros. La situación de PDVSA es verdaderamente catastrófica.

El combate a la pobreza y la lucha contra la corrupción fueron consignas olvidadas. La pobreza ha alcanzado signos alarmantes, en la actualidad tenemos las peores cifras conocidas en la Venezuela contemporánea. La corrupción alcanzó niveles incomparables con las etapas precedentes.

Ningún servicio público escapa del colapso. Las protestas por la falta de gas doméstico son tan constantes como por las cajas CLAP. El metro de Caracas dejo de ser un servicio público ejemplar para convertirse en una verdadera calamidad. El transporte superficial es un caos, la flota de autobuses reposa en sus cementerios. Las camionetas reducen la circulación, ya que por la falta de repuestos, cauchos y baterías se cuentan por centenares las unidades paralizadas.

El hombre que aleteaba, por @tulioramirezc




Tulio Ramírez 01 de mayo de 2018

Caminaba por los pasillos de la Universidad Central de Venezuela, Cavilaba sobre votar o no votar el 20 de mayo. Intuyo que esa duda shakesperiana está ocupando buena parte del tiempo de muchos venezolanos, viéndose interrumpida cuando finalmente llegamos a la caja registradora a pagar el pan, el queso, el aceite de motor o el kilo de carne que debemos estirar hasta la próxima compra, es decir, por una semana más. Entre pensar sobre la mejor opción para salir del gobierno y diseñar las estrategias para esquivar el hambre, está transcurriendo nuestra vida. Abstraídos en esos pensamientos vamos andando sin percatamos cuando algún conocido nos saluda en la calle, ni cuando nos pasa por el lado un niño comiendo desechos recogidos del basurero más cercano.

Así como yo, también andan profesores, estudiantes, empleados, obreros y asiduos al Hospital Clínico Universitario. Caminan por el campus con la vista fija en ninguna parte, maquinando como sobrellevar la pela con las menores consecuencias posibles.

El relato de un ex trabajador de Pdvsa en Chile, por @la_patilla




La Patilla 01 de mayo de 2018

José Antonio vivía hasta hace poco en una casa ubicada en algún pueblo de la Costa Oriental del Lago, en el estado Zulia. Trabajó durante cuatro años en la estatal petrolera Pdvsa en el área de transporte pero cuando el salario que percibía no le alcanzó para cubrir las necesidades básicas de su familia colgó las botas y partió a Santiago de Chile en búsqueda de mejores oportunidades.

Ese no es su nombre real que decidimos cambiar para resguardar su integridad pero su historia es totalmente cierta. “Yo creo que lo más difícil de emprender el viaje es salir de la casa, no es fácil dejar la vida hecha”, dice el hombre casado y con una niña.

Su salario base de Bs. 421.980 más el beneficio de cestaticket de alimentación de Bs. 800.000 (421 dólares en la tasa oficial) se diluía ante la hiperinflación que enfrenta Venezuela. “Me pudo alcanzar los dos primeros años de trabajo, luego tuve que comerciar para mantener mi hogar y poder afrontar la situación”.

Exportaciones de crudo venezolano: ¿un espiral descendente?, por @HELLENICSHIP ‏




Hellenic Shipping News 01 de mayo de 2018

Venezuela ha sido un jugador importante en el comercio mundial de crudo durante años, representando un promedio del 5% de las exportaciones anuales de crudo en las últimas dos décadas. Sin embargo, en medio de una crisis económica creciente, el producto crudo y las exportaciones del país cayeron notablemente en el segundo semestre del 2017. Con el declive de la producción proyectado, lo importa no es si las exportaciones de crudo caerán, sino cuanto caerán.

Cayendo por el foso

En 2017, Venezuela fue el noveno mayor exportador de crudo del mundo, exportando 1,6 millones de barriles por día, equivalentes al 4% de las exportaciones de crudos marítimos. Sin embargo, la producción de crudo del país ha disminuido constantemente durante la última década, cayendo de 2,8 millones de bpd en 2008 a 2,0 millones de bpd en 2017. Esta caída se debió en gran parte a una mala gestión financiera y técnica a largo plazo dentro de la petrolera estatal PDVSA, además de la caída del precio del petróleo en 2014, lo que provocó graves problemas de flujo de efectivo debido a la dependencia del país de los ingresos del petróleo. A pesar de la continua caída en la producción, las exportaciones de crudo inicialmente se mantuvieron relativamente estables. Sin embargo, el año pasado, esto comenzó a cambiar.


Caracas inicia la quiebra

martes, 1 de mayo de 2018

Venezuela: a la espera del final por @ElNacionalWeb



Editorial

El Nacional

Desde hace cuatro años, Venezuela vive en la inminencia de que el final del régimen se producirá en cualquier momento. Esta sensación tiene un carácter universal. No es una prédica de políticos. Ni una estrategia de las instituciones democráticas, dentro y fuera de Venezuela. Ni tampoco el fruto de la propaganda: es el sentimiento que comparten millones de venezolanos, lo que incluye a dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela, a la mayoría de los altos funcionarios del Poder Ejecutivo, a un número sorprendente entre la minoría parlamentaria del mismo PSUV en la Asamblea Nacional, a varios alcaldes y gobernadores que se declaran chavistas y profundamente antimaduristas.

Sé lo que afirmo en este artículo: los que siguen comprometidos con la camarilla que asesina a venezolanos y destruye al país son cada día menos. El círculo se estrecha hora tras hora. El miedo crece. El impacto de las detenciones que se producen en otros países, a las que sumarán otras en las próximas semanas, es constante e intenso. En el gobierno campea la desconfianza entre las distintas bandas. Sospechar de los demás y señalarlos es una actividad constante de los altos funcionarios. Las acusaciones que se formulan contra los hermanos Rodríguez, o contra Cabello, o contra El Aissami, o contra el Alto Mando Militar, o contra Bernal, o contra el clan Flores son permanentes e insólitas. El tablero gubernamental tiene las características de un “todos contra todos”.

Insisto en repetirlo: sé de lo que hablo. La inmensa mayoría de los funcionarios del gobierno están cansados. Hartos del fracaso. Hartos de la ruina. Hartos de los extremos alcanzados por la mentira. El que Maduro y su familia hayan decidido no reconocer la extrema pobreza y sufrimientos que padece Venezuela, y que hayan tomado la decisión, contrariando el más elemental sentido común, de convocar a unas elecciones contra natura, ha producido un resquebrajamiento interno, mucho más acusado que cuando convocó a la constituyente ilegal, ilegítima y fraudulenta. No solo los demócratas: también hay muchos chavistas que entienden que Maduro ha roto con el pueblo. Le ha dado la espalda. Lo ha condenado al hambre y la enfermedad, mientras habla de felicidad y futuro, y llama a votar.

Aumentos de salario: círculo perverso por @DiarioTalCual


Por Sergio Arancibia


Cuando a un drogadicto se le quita la cantidad de droga que consume habitualmente, los sufrimientos de éste suelen ser mayúsculos. Pero si se le da su cuota habitual de droga –o un poco más, en el caso que la necesidad vaya en aumento– el cuadro se repetirá al cabo de unos pocos días: necesitará nuevamente de la droga, quizás incluso en mayor cantidad, pues si no, su vida misma estará en peligro. El darle la droga no soluciona desde luego su problema, sino que lo que hace es meramente ayudar a generar un nuevo eslabón de una cadena que no tiene fin: la droga calma  –por lo menos parcialmente– los sufrimientos del momento, pero reedita y se refuerza la necesidad de la misma al día siguiente.

Algo parecido sucede con los aumentos de salarios decretados periódicamente por el gobierno actual. Se necesita ese aumento pues la gente está desesperada, está pasando hambre pura y dura; todo sube de precios día a día; tenemos la mayor inflación de la historia de Venezuela y casi del mundo entero; el salario disminuye permanentemente su valor real, es decir, su capacidad adquisitiva; la cesantía aumenta y la producción cae. En esas condiciones, entre recibir ese aumento y no recibirlo es mejor recibirlo. Si no, los sufrimientos de los sectores más pobres de la población serían más altos todavía. Y mientras más elevado sea ese aumento, mejor y más grato será su efecto en el momento en que se recibe. Pero por obra y gracia de ese aumento de salarios, la inflación será más elevada en el futuro cercano y más aumentos de salarios se necesitarán en las semanas o meses venideros.

Se está en un círculo vicioso: el gobierno lanza plata a la calle, sin ton ni son, por la vía de nuevos aumentos salariales para la inmensa masa de funcionarios públicos –y por muchas otras vías también– todo lo cual se financia por la vía de la pura y simple emisión monetaria.  El gobierno funciona con un presupuesto deficitario que se financia directamente por la vía del Banco Central, el cual, además, facilita a Pdvsa una cantidad grande de liquidez monetaria, mes a mes, para que esa empresa pueda financiar todo o parte de sus gastos operativos. Esa política genera inflación. Una altísima inflación. De pasada, una cantidad importante de empresas medianas y pequeñas no puede financiar los aumentos salariales y se ve obligada a cerrar sus puertas, con lo cual la producción baja, disminuye la cantidad de salarios que se pagan en el seno de la economía, y el problema se agrava por todos lados. Frente a ello, la solución gubernamental es sencilla: decretar periódicamente aumentos salariales, de modo que se calme el desespero del momento, aun a costa de asegurar la repetición de todo este drama dentro de uno o dos meses, o incluso de períodos de tiempo cada vez más breves.

Articulando la ebullición por @AngelOropeza182



Por Ángel Oropeza


“Uno a uno, todos somos mortales. Juntos, somos eternos”. Apuleyo

Venezuela está en ebullición. Todos los días hay decenas de protestas ciudadanas y expresiones populares de descontento frente a la grave crisis que padecemos. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró en su último reporte 2.414 protestas de enero a marzo de 2018, lo que equivale a un promedio de 26 protestas diarias. Esta cifra representa un incremento de 93% en comparación con el mismo período del año pasado.
Frente a esta situación, los culpables de la tragedia que provocan estas protestas no solo niegan que ella exista, sino que se proponen además agravarla y eternizarla mediante su perpetuación fraudulenta en el poder. Por ello, necesitan acallar las voces e invisibilizar el legítimo descontento de la gente. Nuestro deber como venezolanos, por el contrario, es visibilizarlo y multiplicar su impacto. Porque lo que está en juego es la vida, y Venezuela merece vivir.

Pero la mayoría de estas manifestaciones de indignación popular siguen siendo todavía desarticuladas e inconexas. No trascienden de lo local porque no hay ningún elemento hilador de las mismas. Y es precisamente allí donde hay que concentrar el esfuerzo.

Uno de los objetivos del Frente Amplio es vincular entre sí a los distintos sectores sociales y políticos del país y a sus respectivas actividades, y establecer una gran red de comunicación entre ellos, elaborar una auténtica “telaraña” que enlace y relacione las expresiones de protesta y descontento de la población, para potenciar su efecto político transformador. Y cuando hablamos de efecto político, nos referimos principalmente a dos.

Por una parte, lograr que la población establezca la necesaria asociación entre los problemas que sufre y el responsable de generar esos problemas. No es posible la activación de un movimiento popular poderoso de cambio si la gente no sabe muy bien quién es el culpable de lo que quiere cambiar. Y en esto todavía queda mucho trabajo por hacer. En un artículo reciente mencioné cómo en el estudio sobre actitudes políticas Ratio-UCAB de febrero de este año, al preguntar, por ejemplo, quién es el responsable del desabastecimiento, solo 39% afirma que es Maduro y su gobierno, 6% señala a la oposición, 6% a los militares, 7% a la crisis económica mundial y un alarmante 30% al invento oficialista de la “guerra económica”, mientras 12% no sabe o no responde. Que la gente sufra es una tragedia. Pero una miseria mayor es sufrir sin saber quién es el responsable de ese sufrimiento. Enlazar las manifestaciones populares de descontento y vincularlas en un hilo comunicador, permite desarrollar una necesaria tarea de educación política para que muchos de nuestros compatriotas comprendan la asociación entre su penuria y quienes se benefician de ella. De nuevo, la única forma de superar nuestra actual tragedia es por medio de un cambio político, para lo cual la correcta identificación de las causas y sus responsables es una condición fundamental.
El segundo efecto político que se busca al vincular entre sí a los distintos sectores del país, es pasar de las protestas y manifestaciones de descontento concebidas solo como catarsis, como drenaje de la rabia contenida o de la legítima molestia, a entenderlas y asumirlas como un mecanismo imprescindible para provocar los cambios necesarios. Es convertir el rechazo en el germen irremisible de la exigencia de algo distinto. Es enviar constantemente el mensaje de rebeldía y no sumisión a quienes se enriquecen empobreciendo a los demás. Es la protesta que impide la calma que necesitan los explotadores para perpetuar su dominio. Es el grito que, al rechazar el presente, lo hace en demanda de un futuro distinto.

Alegría y Esperanza subversivas por @pesclarin



Por Antonio Pérez Esclarín


Me gusta repetir que, en estos tiempos tan difíciles, la verdadera alegría que mana de adentro, de la paz del corazón y de la seguridad de que uno está cumpliendo con su deber de ciudadano, es subversiva. Porque los que nos gobiernan  nos quieren tristes, deprimidos, derrotados, sin espíritu de lucha ni fuerzas para reclamar la vida digna y en paz  a la que todos tenemos derecho. Yo, por lo menos, me esfuerzo todos los días para que no me derroten ni amilanen.  Más bien, estoy convencido de que la actitud alegre y entusiasta  es una especie de victoria,  pues a los que nos quieren sometidos y vencidos,  les resulta insufrible ver personas que no se rinden y siguen trabajando con pasión y entrega por sacar a Venezuela del abismo en que la han arrojado.

Muy consciente de que sobrevivir, o incluso alimentarse,   cada día está resultando una tarea heroica a la que la mayoría dedica todas sus fuerzas y energías, yo cada mañana  doy gracias a Dios por la vida y por las oportunidades que me brinda el nuevo día para crecer hacia adentro, para servir y trabajar por Venezuela y me repito con verdadera convicción: “Hoy no voy a permitir que los amargados me amarguen; que los pesimistas me contagien su miedo; que los violentos me quiten la paz; que los derrotados me hagan claudicar. Hoy, yo voy a tratar de vivir como un regalo para los demás. Todas las personas con las que yo me encuentre,   que consideren un regalo el haberme conocido;   todas las personas con las que hoy converse, que de mis palabras salgan animadas, estimuladas, deseosas de ser mejores, comprometidas a trabajar por Venezuela. Si muchos se dedican a sembrar desánimo y división,  yo voy a tratar de sembrar esperanza y unión”.

Cuando trata de abatirme el pesimismo y la desesperanza,   hago mío este texto que, si no me equivoco, es de Eduardo Galeano: “Nosotros tenemos la alegría de nuestras alegrías y también tenemos la alegría de nuestros dolores y estamos orgulloso del precio de tanto dolor que por tanto amor pagamos. Nosotros tenemos la alegría de nuestros errores, tropezones que muestran la pasión de andar y el amor al camino: tenemos la alegría de nuestras derrotas porque la lucha por la justicia y la belleza valen la pena también cuando se pierden. Y sobre todo, tenemos la alegría de nuestras esperanzas en plena moda del desencanto, cuando el desencanto se ha convertido en un  artículo de consumo masivo.  Nosotros seguimos creyendo en los asombrosos poderes del abrazo humano”.

La ciudadanía… más allá de la política por @EfectoCocuyo



Por Antonio José Monagas


Sin despreciar la razón que encarna el concepto de política, por momentos las realidades obligan a considerar problemas que, por sus implicaciones, parecieran trascender su esencia. Sobre todo, aquella vinculada o asociada a lo que concibe la política cuando del hombre, en todas sus manifestaciones, se trata.

Mucho se ha escrito de política. Desde conceptos que rayan con la filosofía, hasta otros que rozan acepciones de ontología o deontología relacionadas con la etimología de todo lo que envuelve la palabra que es centro de esta disertación: la ciudadanía. De ahí la intención que asiste la idea de reevaluar la ciudadanía considerando la política no sólo como su fuente epistemológica y sociológica. Sino además, desde lo que la noción de política le aporta para que desde ese vértice conceptual, pueda inducirse una explicación que trascienda más allá de la política. Al menos, en lo que concierne a este análisis o ejercicio de dialéctica política. ¿Y por qué no decirlo, de narrativa política?

Resulta imposible esconder todo cuanto se ha dicho y especulado de “ciudadanía”. El discurso político utilizado por cualquier ideología política y acuciado por innumerables programas de gobierno, se ha valido de la palabra “ciudadanía” para argumentar buena parte de alevosas propuestas. Así como para enmendar, buen número de sus errores. Asimismo, para urdir objetivos tramados en complicidad con factores políticos empeñados en usufructuar la candidez de potenciales prosélitos para sumarlos a las filas de adeptos manipulados. Todo ello, con perniciosos intereses.

Si bien “la política reposa sobre un hecho: la pluralidad humana”, tal como explicaba Hannah Arendt, entonces la ciudadanía descansa sobre la dinámica social que evidencia el hecho conversacional que se da entre personas que, sin comulgar un mismo ideario político, son capaces de encontrarse en medios públicos para acordar todo acuerdo o conciliación en procura de ganar una mayor y mejor calidad de vida. No sólo a modo individual. También a nivel del grupo o sector poblacional donde suscribe su vida personal o profesional. O donde radica su vida social, cultural o política.

Chavista arrepentida: 'Lo hice desde un radicalismo asqueroso', por @soniaosoriog




SONIA OSORIO 30 de abril de 2018

Tras desatar polémica por una campaña de recolección de fondos para comprarse un iPhone por $1,174, la periodista y youtuber venezolana Gladys Seara dio a conocer que está arrepentida de haber promovido al régimen chavista y reconoció que lo hizo "desde un radicalismo asqueroso”.

Seara hizo todo un mea culpa en un video que publicó en su cuenta de YouTube, que tenía como objetivo explicar por qué decidió utilizar la plataforma Gofundme para reponer el teléfono celular que le robaron.

Admitió que hace unos seis años escribió unos túits relacionados con el chavismo y promoviendo al actual régimen de Nicolás Maduro, y su justificación es que en esa época ella era una estudiante universitaria, “una muchacha con ideales de izquierda y eso no me hace mala persona porque yo lo estaba haciendo de la manera más honesta".

La diáspora venezolana es “desordenada”, deja familias monoparentales y refugiados, por @mabelsarmiento




Mabel Sarmiento 30 de abril de 2018

Este viernes 27, ante un auditorio repleto de vecinos, estudiantes, médicos, trabajadores sociales, profesores y amas de casa, se desarrollo el foro “De cuna de oportunidades a país de emigrantes”. Fueron tres horas de ponencias y reflexiones sobre este fenómeno del cual no se tienen estadísticas oficiales y que, dado su crecimiento exponencial, ya no se califica a las personas como emigrantes sino como refugiados.

Dos especialistas presentes en el grupo de los panelistas, Siboney Pérez, psicóloga, y Claudia Vargas, socióloga, aclararon el camino de la diáspora. La primera alertó sobre los impactos psicológicos y conductuales, y la segunda, resaltó el hecho de que este proceso incluso aumentó la vulnerabilidad de los venezolanos y es una amenaza a sus Derechos Humanos.
Caracas. En un salón con más de 60 personas resultó que todos tienen a alguien, un familiar o un amigo, fuera del país. Y, de ese número, cerca de 20 manifestaron que se querían ir a Colombia, España, Argentina o Chile.

Con esos datos se inició el foro “De cuna de oportunidades a país de emigrantes”, organizado por Crónica.Uno, realizado este viernes 27 de abril en el salón Monseñor Romero, de la casa parroquial de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y conducido por la periodista Florantonia Singer.

Siboney Pérez, psicóloga de la organización Psicólogos sin Fronteras, destacó que este es un tema del que nadie se está escapando y, por tanto, enfocó su ponencia en los impactos y efectos psicológicos del proceso migratorio, que está dejando un país de familias monoparentales, fracturadas: se va la madre y deja los niños con los abuelos o se va el padre y deja a la madre como jefa de familia.

En hiperinflación el salario mínimo no recuperará el valor de compra, advierten economistas, por @ADISTASIOB




ALESSANDRO DI STASIO 30 de abril de 2018
@ADISTASIOB

Tercer aumento del año. Un nuevo incremento del salario mínimo fue decretado por el presidente Nicolás Maduro este lunes, 30 de abril, pero, a juicio de economistas, la medida gubernamental se quedará corta frente a la hiperinflación.

Alejandro Grisanti, director de la firma Ecoanalítica, considera necesarios los incrementos del salario mínimo, pero advierte que ninguno podrá paliar la caída del poder adquisitivo si no se realizan cambios en las políticas económicas.

Venezuela acusa a la OEA de señalar su crisis para preparar una intervención, por @EFEnoticias




EFE 30 de abril de 2018

Venezuela acusó hoy, 30 de abril de 2018, a la Organización de los Estados Americanos (OEA) de señalar su crisis para preparar una intervención militar, después de que doce naciones de la región y varios expertos denunciaran en Washington la situación humanitaria del país.

"Se está construyendo un caso de intervención en Venezuela, aquí hay un teatro montado", sentenció el viceministro venezolano para América del Norte, Samuel Moncada, en una de sus duras afirmaciones en Salón Bolívar de la OEA.

Esa fue su descripción del Consejo Permanente Extraordinario sobre Venezuela convocado en la OEA a propuesta de Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú.

La sesión comenzó, como todas las que se celebran sobre Venezuela sin su aprobación, con las quejas de la delegación de ese Estado y las de la de su fiel aliado, Bolivia.

En esta ocasión, Nicaragua y Ecuador, tradicionales socios de Caracas, no salieron en su defensa y optaron por no intervenir en toda la reunión, que duró tres horas.