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viernes, 13 de mayo de 2016

Empobrecimiento de país ¿solución?, @renenunez51



Por René Nuñez, 08/05/2016

Más allá de los aspectos políticos que en estos momentos privan en la toma de decisiones públicas, hay una realidad inocultable de empobrecimiento a todo nivel; a pesar de que la cancillera de la república en su discurso de la semana pasada ante la OEA haya invertido la valoración veraz del contexto nacional: una Venezuela con una crisis institucional, económica, moral y ética extrema. Se le olvidó el empobrecimiento progresivo de sectores de alto, medio y bajo niveles sociales, cuyos testigos somos casi 30 millones de venezolanos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Misiles salvavidas


MOISÉS NAÍM 1 DIC 2012
Twitter @moisesnaim

El sistema de la Cúpula de Hierro israelí no solo evitó miles de muertes. También frenó una mayor desestabilización en Oriente Próximo

Las armas son para matar. Pero la sorpresa es que, a veces, algunas salvan vidas. Este es el caso de los misiles anti-misil que Israel utilizó para protegerse de los cohetes lanzados por Hamás desde Gaza en su más reciente conflicto. Y no me refiero al hecho de que este sistema, llamado Cúpula de Hierro, evitara la muerte de civiles israelíes. Eso, sin duda, lo logró. Pero también evitó la muerte de miles de inocentes en la Franja de Gaza. También frenó una desestabilización aún mayor de esa convulsionada región y, posiblemente, hasta impidió un peligrosísimo enfrentamiento armado entre Israel y Egipto. ¿Cómo puede un arma lograr todo eso?

Durante los ocho días que duró el conflicto, los partidarios de Hamás lanzaron desde Gaza 1.506 cohetes hacia Israel. Más de la mitad cayeron en zonas despobladas. Pero el 84% de los 421 cohetes que hubiesen estallado en centros urbanos fueron destruidos en el aire por el sistema antimisiles israelí (que es capaz de establecer el patrón de vuelo de los cohetes e ignorar aquellos que caerán áreas despobladas sin causar bajas). Un total de 58 cohetes palestinos estallaron en áreas pobladas, matando a cinco israelíes e hiriendo a 240.

¿Qué hubiese sucedido si los cohetes de Hamás hubiesen tenido más éxito, y hubieran caído en Tel Aviv y otras grandes ciudades, causando no 5, sino 1.000, 3.000 o más muertes entre la población civil? La respuesta es obvia: el Gobierno de Israel —al igual que el de cualquier otro país del mundo— habría invadido Gaza. Esto habría implicado un ataque de infantería y carros blindados y la lucha casa por casa en una de las áreas urbanas más densamente pobladas del mundo, y con civiles atrapados dentro del campo de batalla.

Hoy estaríamos hablando de miles de muertos y de una violenta reacción en cadena en todo el mudo árabe. El nuevo presidente egipcio, Mohamed Morsi, en vez de actuar como intermediario en las negociaciones de paz, como de hecho lo hizo, muy probablemente se hubiese visto obligado a mandar a sus soldados a luchar al lado de Hamás, un grupo que, al igual que Morsi y el actual Gobierno egipcio, pertenece a los Hermanos Musulmanes. Los demás países árabes y el resto del mundo musulmán no hubiesen podido permanecer como espectadores pasivos. Estados Unidos tampoco. La veloz escalada del conflicto y sus innumerables e imprevisibles consecuencias hubiesen sido enormes —y globales.

Si bien en este nuevo conflicto entre Hamás e Israel se logró limitar el número de civiles muertos y heridos en Israel, no ocurrió lo mismo entre los habitantes de Gaza. De acuerdo a las Naciones Unidas, en la Franja fallecieron 103 civiles (que fuentes israelíes rebajan a 57). La fuerza aérea israelí informó de que llevó a cabo 1.500 ataques contra blancos en Gaza que destruyeron casi todos los centros de comando de Hamás, 26 fábricas de armas, depósitos de armamentos y explosivos y más de 12.000 cohetes, así como cientos de túneles.

Este no es el final de esta tragedia, sino un capítulo más de un conflicto largo y doloroso cuya solución nunca será militar. El fanatismo, la irracionalidad y lo que la historiadora Barbara Tuchman —refiriéndose a las insensateces que llevaron a gobiernos y naciones a cometer fatídicos errores— llamó “la marcha de la locura” vienen moldeando esta situación desde hace mucho tiempo. Hamás se niega a aceptar el derecho de Israel a existir como nación y promete seguir haciendo todo lo necesario para acabar con ese país. Y el Gobierno israelí anuncia que seguirá adelante con la construcción de más de 3.000 viviendas en los asentamientos más políticamente sensibles de los territorios ocupados el mismo día que la Asamblea General de Naciones Unidas admitió por abrumadora mayoría de votos a Palestina como “Estado Observador”, lo cual supone un reconocimiento de su soberanía sobre áreas controladas por Israel desde 1967.

Es difícil imaginar posiciones más absurdas y más claramente contraproducentes. Hay evidencias incontrovertibles de que la posición de Hamás con respecto a la destrucción del Estado de Israel ha impedido el progreso del pueblo palestino, cuyos intereses dice representar. Lo mismo vale para la construcción de cada vez más asentamientos israelíes en los territorios ocupados. Estas construcciones debilitan la seguridad nacional de Israel. Pero las nefastas fuerzas que impulsan a la marcha de la locura no menguan. Son inmunes a la evidencia.

En medio de tantas insensateces, y solo como consuelo temporal, también aparecen de vez en cuando iniciativas que salvan vidas. Como estos misiles.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Oriente Medio: ENTRE LA GUERRA Y LA POLÍTICA


Fernando Mires 24 de noviembre de 2012

Otra vez con monótona maldad volaron misiles de lado a lado; el Gaza es un río de sangre; los daños colaterales son superiores a los militares. Otra vez las opiniones se dividen. Otra vez, quizás con una coma más, los especialistas publicarán lo mismo que durante la penúltima guerra. Otra vez el Hamás, cuyos cohetes apuntan militarmente hacia el sur de Israel pero políticamente en contra de Al Fatah, volverá a ganar elecciones en Palestina. Otra vez la derecha política vencerá en Israel. Otra vez la misma historia se repetirá en un par de años, quizás de modo más intenso y cruel todavía. Y otra vez deberé suspender por un tiempo mis contactos con amigos musulmanes y judíos pues discutir con ellos, bajo estas condiciones, es imposible.

Sin embargo, si bien los acontecimientos parecen repetirse, ellos están ocurriendo sobre un escenario que ya no es el mismo de siempre: Es el emergido como consecuencia de las rebeliones antidictatoriales que tuvieron lugar durante 2011 de las cuales la insurrección siria parece ser su último capítulo.

Concuerdo entonces con la opinión de una editorial del diario El País (17. Nov.2012) en donde se afirma que el momento del inicio de la guerra en Gaza no pudo ser peor elegido.

Efectivamente, cuando Israel decidió responder masivamente a las provocaciones del Hamás, el desordenado reordenamiento (valga la paradoja) del espacio árabe había alcanzado insospechados resultados: Las líneas divisorias estaban más definidas que nunca en torno al tema sirio.

Por una parte, la Liga Árabe formada por gobiernos que en su mayoría siguen al sector más moderado del Islam, condenaba por unanimidad a la tiranía de Assad. Por otra, la oposición siria había alcanzado su máximo grado de unidad, obteniendo incluso el reconocimiento oficial de Merkel, Hollande, Cameron  y Obama.

Israel ya había actuado unilateralmente al responder a proyectiles provenientes desde territorio sirio (12 de Noviembre) lo que evidentemente pareció favorecer las posiciones de Assad quien aprovechó la oportunidad -como una vez hizo Saddam Hussein en Irak– de jugar la carta anti-israelí a fin de aglutinar al mundo islámico en su torno. Lo asombroso fue que esta vez, a diferencia de lo ocurrido con Hussein, Assad no obtuvo acogida en lo gobiernos árabes: Sus llamados cayeron en el vacío.

La línea demarcatoria ya la había puesto ese gobernante que comienza a perfilarse como líder del mundo árabe, el egipcio Mohamed Morsi, quien en la conferencia de los “no alineados” en Teherán (fines de Agosto) acusó a Irán de apoyar en Siria a una de las más criminales dictaduras del planeta. De este modo, a la hora de la intervención israelí, el conflicto estaba centrado en dos ejes islámicos los cuales trascienden a la propia zona árabe.

A un lado el eje Siria-Irán apoyado indiscretamente por la Rusia de Putin. Al otro, un eje formado por Egipto como conductor político, Arabia Saudita como potencia económica y Turquía con ese poder militar del que dispone como socio de la NATO. Naturalmente, a mediano plazo el primer eje tiene todas las de perder, más si se tiene en cuenta que el segundo recibe apoyo de la UE y de los EE UU.

De más está decir que una victoria del segundo eje, en tanto aislaría a Irán, debería contar con el beneplácito de Israel. Por eso es muy sorprendente que el gobierno de ese país hubiera decidido descentralizar el conflicto con Siria para re-centrarlo en el clásico esquema Israel-Palestina. Al parecer –no cabe otra respuesta- en Israel la lógica militar reina por sobre la política. Las divisiones inter-islámicas no juegan en las decisiones militares ningún papel. Quizás prima en algunos círculos la opinión difundida en países occidentales de que, más allá de cualquiera divergencia, los gobiernos “islamistas” son una tropa de incapacitados políticos, proclives a la guerra y al terrorismo, quienes sólo pueden entender el lenguaje de la violencia.

Naturalmente los gobiernos árabes han solidarizado con Palestina (¿cabía esperar lo contrario?) pero –hecho sorpresivo- no con el Hamás, por lo menos no de modo explícito. Esa es la razón por la cual Merkel y Obama pidieron a Morsi que intercediera frente al Hamás. Eso no quiere decir, y ambos mandatarios lo saben muy bien, que el presidente egipcio sea un mediador.

Mohamed Morsi de acuerdo a su cultura y a su religión no oculta simpatías por Palestina, y quizás es bueno que así sea. Tampoco es un aliado ni estratégico ni táctico de Occidente. Pero –y la sutil diferencia es importante – sí es un muy válido interlocutor político-. Esa es, por ejemplo, la diferencia entre Morsi y su antecesor Mubarak quien era aliado de Occidente pero por eso mismo no podía ser un interlocutor político para nadie. Ese hecho objetivo, además de sus notables cualidades políticas, son las razones por las cuales Morsi se está convirtiendo -si no en un Nasser islámico como adujo un ingenioso comentarista- en un líder indiscutido de la región.

La comunicación  de Morsi con las potencias occidentales es óptima. La sintonía con Erdogan en Turquía es perfecta. Tanto en Túnez como en Libia, tanto entre los difíciles jeques saudíes como en la resistencia siria, tanto en Jordania como en Líbano, su voz es escuchada con admiración y respeto.

Alguna vez deberá terminar esa guerra sin vencedores que es la de Gaza. Eso lo sabe Morsi. También lo sabe Obama. Y como los dos lo saben, actuaron juntos. Obama conversó con Benjamín Netanjahu. Morsi hizo lo mismo con Jaled Mashaale, líder del Hamás. El cese del fuego declarado el 20 de Noviembre fue un breve triunfo de la política por sobre la guerra.

No deja de ser interesante mencionar que en medio de la guerra Obama viajó a Birmania. ¿Intentó escapar del conflicto en Gaza? En ningún caso. Si uno observa con cierta detención la estadía de Obama en Birmania permite notar que ella está cargada de símbolos.

Desde un punto de vista comercial, Obama viajó a un país del sudeste asiático considerado como reservado natural de la economía china (¿Respuesta a la agresiva política económica de China en Europa y en América Latina?) Pero desde un punto de vista político viajó a un país que, pese a no ser todavía democrático, ha hecho muchos avances en materia de derechos humanos. Luego, el suyo es también un mensaje a los gobiernos árabes –incluyendo al que regirá en Siria en el futuro próximo- uno que dice más o menos así: “Podéis contar con nuestro apoyo siempre y cuando no intentéis erigir nuevas dictaduras” Mensaje que deben haber entendido muy bien los musulmanes esclarecidos pues en Birmania miles de musulmanes han sido objeto de persecuciones llevadas a cabo por budistas

¿Detalles sin importancia? Quien sabe. Pero el dicho alemán que reza: “el diablo se esconde en detalles” ha probado ser válido en no pocas ocasiones. De tal modo que ese abrazo y beso que intercambiaron la admirable disidente Aung San Suu Kyl y el presidente Obama puede que no sea un detalle sin importancia. En todo caso es difícil imaginar a Aung abrazando a Bush; o a Romney.

Esos detalles son al fin los que llevan a los grandes acontecimientos de la historia, o lo que es lo mismo: cada gran acontecimiento está precedido por múltiples detalles.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

El año de la fe


Escrito por MONS. BALTAZAR PORRAS el Nov 2nd, 2012

Acelerar la puesta en marcha del Concilio Plenario, hoja de ruta en Venezuela
Hace cincuenta años Juan XXIII en compañía de los dos mil obispos diseminados por el mundo, inauguraban el Concilio Vaticano II. Este acontecimiento despertó un inusitado interés dentro y fuera de la Iglesia. Se trataba de abrir las ventanas, revisar muchos aspectos de su vida interna y de su relación con la sociedad mundial en cambio por las heridas de las guerras y los avances de la ciencia.

El Papa Roncalli, a pesar de sus años, tuvo la osadía juvenil de convocar a una puesta al día, que muestra un catolicismo con otro rostro. De la Iglesia como sociedad perfecta frente al Estado e identificada con la jerarquía, se postuló como pueblo de Dios, sacramento, es decir, oferta no excluyente de salvación para todos. Priorizar el valor central de la Palabra de Dios, significó poner la Biblia en manos de todos y un acercamiento con las confesiones cristianas y con las religiones “del libro”.

Pero lo que más impactó al mundo de la política, la economía, las ciencias y las artes, fue el acercamiento cordial a la realidad del mundo circundante. La constitución pastoral comienza con unas palabras que son un programa de vida y acción: los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, son a la vez, los mismos que tienen los discípulos de Cristo. De allí el valor de la dignidad humana, la libertad, el respeto a la pluralidad y el compromiso con la realidad sociopolítica.

El Vaticano II es tarea viva. Benedicto XVI convoca a un año de la fe, para retomar la centralidad del Concilio y convertirlo en esperanza de la humanidad, a través de la caridad, el amor desinteresado a todos y a los más pobres. Esto nos lleva a acelerar la puesta en marcha del Concilio Plenario, hoja de ruta en Venezuela en esta encrucijada de nuestra historia.

lunes, 17 de septiembre de 2012

DOS EX ALTOS CARGOS DEL PSOE COBRAN 12 MILLONES EN LA VENTA DE BARCOS A CHÁVEZ



JAVIER CHICOTE / MADRID Día 17/09/2012

Javier Salas Collantes, expresidente del INI, y su socio están imputados por el cobro de comisiones, que también percibieron exmilitares venezolanos

Fue el gran contrato de Navantia, la naviera pública, durante los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero: la construcción de ocho patrulleras militares por las que Venezuela ha pagado más de 1.200 millones de euros. El acuerdo se cerró de Estado a Estado, con la implicación directa de Zapatero, su ministro de Defensa, José Bono, y el presidente venezolano, Hugo Chávez. Pero este hecho no evitó que Navantia pagara 42 millones de euros a varios comisionistas venezolanos y españoles, un 3,5 por ciento del monto global del contrato.

Un juzgado de instrucción de Madrid mantiene imputados por tráfico de influencias y delito fiscal a los dos comisionistas españoles, Javier Salas Collantes, último presidente del Instituto Nacional de Industria (INI), que salió del Gobierno en 1996, y el que fuera su subordinado en el INI Antonio Rodríguez-Andía. Cada uno ha cobrado seis millones de euros. El INI que Salas presidió se transformó en la actual SEPI (Sociedad Española de Participaciones Industriales), que es dueña del cien por cien del capital de Navantia.

La venta de los buques se firmó el 28 de noviembre de 2005 en Caracas. Poco antes, el 30 de septiembre, Navantia firmó un acuerdo mediación con la empresa Rebazve Holding Ltd., a la que otorgó una comisión del 3,5 por ciento de la venta, 42 millones de euros. A su vez, Rebazve contrató a Rodríguez-Andía, expresidente de la pública Trasatlántica, y le pagó doce millones de euros, de los que seis terminaron en cuentas del que fuera fuera su jefe en los primeros gobiernos de Felipe González, Salas Collantes.

Más comisiones

Rebazve, administrada por los empresarios venezolanos Juan Rafael Carvallo López y Pedro Enrique Malavé Benavides, también repartió en su país una parte de los 42 millones de euros que facturaron. Según fuentes conocedoras de la negociación, hay constancia documental de que Carvallo y Malavé destinaron «grandes cantidades de dinero» a exmilitares de la Armada de Venezuela. De hecho, otro grupo de exmilitares con importantes contactos en el ejército «bolivariano», liderado por el exoficial Luis Calderón -ya fallecido-, protestó porque las comisiones no les llegaron a ellos. Contrataron a un despacho de abogados español para que reclamara su parte a Navantia. La empresa pública se negó a abonar cantidad alguna «porque ya habían pagado una barbaridad a los de Rebazve», asegura a ABC una fuente que intervino en la operación.

Fuentes no oficiales de Navantia consideran «escandaloso» que se pagaran 42 millones de euros en comisiones en una venta que se había cerrado de Estado a Estado: «Lo que hizo Salas Collantes lo podía haber realizado alguien de Navantia». La postura oficial de la naviera pública es que los comisionistas fueron necesarios.

Se trata de cuatro barcos «BVL» (Buque de Vigilancia de Litoral) y otros cuatro «POVZEE» (Patrullera Oceánica de Vigilancia de la Zona de Exclusión Económica). Sólo falta por entregar el último buque, que se está construyendo en el astillero venezolano Dianca con tecnología de Navantia.

Estados Unidos intentó vetar la operación. No lo consiguió con los barcos pero sí con una partida de aviones que la española CASA iba a fabricar y que incluían tecnología estadounidense.

EL PAPA A JÓVENES: SEAN TESTIGOS DE LA ALEGRÍA, EL PERDÓN Y LA PAZ DE CRISTO EN EL LÍBANO



BEIRUT, 15 Sep. 12 / 12:20 pm (ACI/EWTN Noticias).- En su discurso a los más de 25 mil jóvenes que se encontraron con él esta tarde (hora local) en el Líbano, el Papa Benedicto XVI los animó a ser testigos y mensajeros de la alegría de Cristo, así como promotores de la paz y la reconciliación a través del perdón.

A las 6:00 p.m. (hora local), el Papa llegó al Patriarcado Maronita de Bkerké, en donde se encontró con miles de jóvenes, además de otros miles de religiosos y seminaristas. En el encuentro había también jóvenes musulmanes y un grupo de jóvenes refugiados de Siria, quienes participaron de la Celebración de la Palabra.

Benedicto XVI escuchó el testimonio de algunos muchachos sobre la vida cristiana en ese país. Una de ellos le dijo al Papa: "Santidad, su presencia en el Líbano, no obstante nuestra situación, es una desafío a la lógica de la guerra y la desesperación. Es un signo de paz y de esperanza". 

En su discurso, el Santo Padre dijo a los jóvenes: "queridos amigos, vosotros vivís hoy en esta parte del mundo que ha visto el nacimiento de Jesús y el desarrollo del cristianismo. Es un gran honor. Y es una llamada a la fidelidad, al amor por vuestra región, y especialmente a ser testigos y mensajeros de la alegría de Cristo, porque la fe transmitida por los Apóstoles lleva a la plena libertad y al gozo, como lo han mostrado tantos santos y beatos de este país. Su mensaje ilumina la Iglesia universal".

El Pontífice hizo luego un recuento de los desafíos que enfrentan los jóvenes de hoy y afirmó que "ni siquiera el desempleo y la precariedad deben incitaros a probar la ‘miel amarga’ de la emigración, con el desarraigo y la separación en pos de un futuro incierto. Se trata de que vosotros seáis los artífices del futuro de vuestro país, y cumpláis con vuestro papel en la sociedad y en la Iglesia".

"Tenéis un lugar privilegiado en mi corazón y en toda la Iglesia, porque la Iglesia es siempre joven. La Iglesia confía en vosotros. Cuenta con vosotros. Sed jóvenes en la Iglesia. Sed jóvenes con la Iglesia. La Iglesia necesita vuestro entusiasmo y creatividad". 

Benedicto XVI exhortó a tener la "delicadeza y la rectitud de los corazones puros. Como el beato Juan Pablo II, yo también os repito: ‘No tengáis miedo. Abrid las puertas de vuestro espíritu y vuestro corazón a Cristo’. El encuentro con él ‘da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva’". 

"En él encontraréis la fuerza y el valor para avanzar en el camino de vuestra vida, superando así las dificultades y aflicciones. En él encontraréis la fuente de la alegría. Cristo os dice: «Salami ?-t?kum». Aquí está la revolución que Cristo ha traído, la revolución del amor".

El Papa alertó luego que "las frustraciones que se presentan no os deben conducir a refugiaros en mundos paralelos como, entre otros, el de las drogas de cualquier tipo, o el de la tristeza de la pornografía. En cuanto a las redes sociales, son interesantes, pero pueden llevar fácilmente a una dependencia y a la confusión entre lo real y lo virtual".

"Buscad y vivid relaciones ricas de amistad verdadera y noble. Adoptad iniciativas que den sentido y raíces a vuestra existencia, luchando contra la superficialidad y el consumo fácil. También os acecha otra tentación, la del dinero, ese ídolo tirano que ciega hasta el punto de sofocar a la persona y su corazón. Los ejemplos que os rodean no siempre son los mejores".

Benedicto XVI pidió a los jóvenes ser "portadores del amor de Cristo. ¿Cómo? Volviendo sin reservas a Dios, su Padre, que es la medida de lo justo, lo verdadero y lo bueno. Meditad la Palabra de Dios. Descubrid el interés y la actualidad del Evangelio. Orad. La oración, los sacramentos, son los medios seguros y eficaces para ser cristianos y vivir «arraigados y edificados en Cristo, afianzados en la fe» (Col 2,7)".

Cristo, dijo el Papa, "os invita a hacer como él, a acoger sin reservas al otro, aunque pertenezca a otra cultura, religión o país. Hacerle sitio, respetarlo, ser bueno con él, nos hace siempre más ricos en humanidad y fuertes en la paz del Señor. Sé que muchos de vosotros participáis en diversas actividades promovidas por las parroquias, las escuelas, los movimientos o las asociaciones. Es hermoso trabajar con y para los demás. Vivir juntos momentos de amistad y alegría permite resistir a los gérmenes de división, que constantemente se han de combatir".

El Pontífice recordó luego que Cristo ha vencido al mal "tomándolo sobre sí y aniquilándolo en la cruz mediante el amor vivido hasta el extremo. Descubrir de verdad el perdón y la misericordia de Dios, permite recomenzar siempre una nueva vida. No es fácil perdonar. Pero el perdón de Dios da la fuerza de la conversión y, a la vez, el gozo de perdonar. El perdón y la reconciliación son caminos de paz, y abren un futuro".

El Papa también saludó a los musulmanes presentes y les pidió construir el futuro del Líbano y de Medio Oriente junto a los cristianos: "es necesario que todo el Oriente Medio, viéndoles, comprenda que los musulmanes y los cristianos, el Islam y el Cristianismo, pueden vivir juntos sin odios, respetando las creencias de cada uno, para construir juntos una sociedad libre y humana".

A un grupo de jóvenes sirios el Papa dijo que admira "vuestra valentía. Decid en vuestras casas, a vuestros familiares y amigos, que el Papa no os olvida. Decid en vuestro entorno que el Papa esta triste a causa de vuestros sufrimientos y lutos. Él no se olvida de Siria en sus oraciones y es una de sus preocupaciones. No se olvida de ninguno de los que sufren en Oriente Medio". 

"Es el momento en que musulmanes y cristianos se unan para poner fin a la violencia y a la guerra", precisó.

"Esta tarde, confiamos a la Virgen María y al Beato Juan Pablo II, que me precedió aquí, vuestras vidas, las de todos los jóvenes del Líbano y de los países de la región, especialmente de los que sufren la violencia o la soledad, de los que necesitan consuelo. Que Dios os bendiga a todos", concluyó.



miércoles, 12 de septiembre de 2012

LA TRANSICIÓN CONTINENTAL

Joaquín Villalobos 11 de septiembre de 2012

“Las religiones políticas, tal vez rechacen el cristianismo, pero no pueden sobrevivir sin demonología.” (John Gray, filósofo británico.)

Fidel Castro y Hugo Chávez son los máximos representantes de la religión política de la extrema izquierda latinoamericana. El primero se ganó el derecho de ser el Papa de esta corriente por sus cincuenta años de lucha contra el demonio imperialista y el segundo simplemente le compró la posición de cardenal revolucionario al primero. Dice el filosofo británico John Gray que “las religiones políticas, tal vez rechacen el cristianismo, pero no pueden sobrevivir sin demonología.” “Nunca son los defectos de la naturaleza humana los que bloquean el camino a la utopía: la culpa siempre es imputable a las fuerzas del mal.”[1]
En los años venideros seremos testigos de lo que podrían ser los cambios políticos más importantes del presente siglo en nuestro continente. La utopía del socialismo cubano y su remedo venezolano, “el socialismo del siglo XXI”, han entrado en una irreversible cuenta regresiva para retornar a la realidad. Están coincidiendo: la bancarrota económica y el advenimiento del cambio generacional en Cuba con el inicio del declive político de la revolución bolivariana y la enfermedad del presidente Hugo Chávez en Venezuela.

A pesar de los esfuerzos por mantener en secreto los detalles y previsiones sobre la enfermedad del presidente Chávez, ya no hacen falta recursos de inteligencia para concluir que se trata de un problema muy grave con riesgo fatal a corto plazo. Sus cambios de conducta, agenda y formas de trabajo lo han vuelto evidente. Lo previsible era que primero ocurrieran cambios en Cuba y luego un proceso con diferentes tiempos en Venezuela, pero la enfermedad del presidente Chávez ha abierto la posibilidad de que estos procesos sean simultáneos y no parece haber en el horizonte un relevo de Papa o la fundación de una nueva iglesia izquierdista. Sin duda, esta será una transición de implicaciones continentales, tal como lo afirmó el propio Fidel Casto en una de sus reflexiones: “en lo inmediato, todos los latinoamericanos y Cuba, de modo especial, serán afectados por el proceso que tiene lugar en Venezuela“.[2]

El chavismo es un fenómeno político de composición compleja que responde, en sentido más estricto, a la distribución que Chávez logró darle a la renta petrolera. No hay un proyecto ideológico único en sus filas. Pese al discurso izquierdista, entre sus seguidores hay de todo: ricos, pobres, clases medias, izquierda, derecha, oportunistas, militares conservadores y hasta extremistas armados. Dos factores los unifican: el carisma de Chávez y el acceso que éste les ha permitido a la renta petrolera; unos han sido beneficiarios de poder político, otros de programas sociales y otros se han vuelto millonarios. En alguna medida podemos ver dos procesos políticos importantes: uno de inclusión e identidad política para sectores populares y otro de generación de nuevas élites. Sin embargo, hay en las filas chavistas muchas tensiones y conflictos que no estallan porque el liderazgo de Chávez asegura la cohesión. La pregunta principal es entonces: ¿qué ocurrirá en el chavismo sin Chávez?.
Las religiones políticas construyen un imaginario de permanencia eterna en el poder y esta certidumbre contribuye a su cohesión. En Venezuela esa certidumbre está comenzando a ser afectada por dos factores: la posibilidad de una derrota electoral y el posible desenlace fatal de la enfermedad del presidente Chávez. Si a esto agregamos la composición heterogénea del chavismo, podemos concluir que viene un cambio de rumbo en Venezuela, sean cuales sean los resultados de las elecciones de Octubre.

Chávez puede perder las elecciones porque es ahora un candidato débil que ha dejado de ser omnipresente y el factor compasión por su enfermedad ha perdido y seguirá perdiendo importancia entre los electores. Por otro lado, ya no está invicto, ha perdido varias votaciones importantes, entre ellas un referendo donde estaba en juego la posibilidad de su reelección continua en el 2007. El Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) que agrupa al chavismo, ha perdido elecciones locales en lugares emblemáticos que estaban bajo su control, entre ellos los Estados de Anzoátegui y Miranda; y el barrio de Petare, el más pobre y poblado de Venezuela, ubicado en el área metropolitana de Caracas donde también gobierna la oposición.

Después de 13 años en el poder y con la represión sistemática a los opositores, el régimen transitó de víctima a victimario. Las encuestas son inciertas, el margen de indecisos ronda el 30% y según un estudio del Centro Gumilla[3] de octubre de 2011, el 42.6 %de los venezolanos tiene miedo de hablar de política con sus vecinos, incluido el 19% de los que dicen ser seguidores del bloque chavista. Hay razones sólidas para concluir que ha crecido la intención oculta de voto. En ese sentido, la ventaja de entre 30 y 20 puntos que distintas encuestas le dan actualmente a Chávez contrasta con los resultados de las elecciones parlamentarias del 2010, donde la oposición obtuvo 5,320,364 votos y el PSUV 5,423,324, una diferencia de sólo el 1.1% (102,960 votos). Chávez sin duda tiene a su favor las políticas de reparto de bienes, así que quizás gane, pero también quizás pierda y esa incertidumbre hace que sus filas se empiecen a volver inestables.
Si Chávez ganara la elección su incapacitación física o su muerte abrirían un conflicto, no es igual el PSUV en el gobierno con Chávez que sin éste. Por otro lado, si la oposición ganara, la gobernabilidad del país dependerá de la resistencia o de la cooperación que encuentre en el chavismo. El escenario pos electoral previsible, independiente del resultado electoral sería la apertura de un conflicto en las filas del chavismo sobre la continuación o no del llamado “socialismo del Siglo XXI”.

Las preguntas principales son entonces: ¿quién ganará el conflicto? y ¿hay riesgo de que éste sea violento?. La primera alternativa de salida a este conflicto entre chavistas es que todo dependa de la correlación entre élites, poderes fácticos y cúpulas del PSUV; y la segunda es que utilicen mecanismos de consulta hacia las bases. Sin embargo, para que lo segundo fuera posible, el PSUV tendría que ser una institución partidaria sólida que funcionara con normas claramente establecidas y de esto no hay evidencias; por lo tanto, es poco probable que el rumbo del chavismo se defina en las bases. Lo más seguro entonces es que serán los poderes fácticos, los chavistas ricos y los militares, quienes decidirán ese rumbo.
El interés principal del sector enriquecido y de los militares es sin duda recuperar estabilidad, disfrutar con tranquilidad su riqueza, hacer las paces con Estados Unidos, mantener espacios de poder y asumir su rol de nueva elite. No hay razones para que respalden una radicalización que los terminará golpeando a ellos mismos. En otras palabras, se están abriendo posibilidades de un giro conservador en las filas del chavismo sin Chávez. Obviamente esto guardará relación con los espacios de entendimiento que encuentre con los actuales opositores frente a un posible revanchismo.

El escenario de riesgo de una guerra civil o de una elevada violencia política no se puede descartar, pero es poco probable. Venezuela es el país más polarizado del continente, su población ha permanecido dividida y movilizada durante más de una década, sin embargo los niveles de violencia política se han mantenido muy bajos. Fueron los militares quienes obligaron a Chávez a que aceptara el resultado del referéndum constitucional que perdió en el 2007. Una guerra civil supondría la división de las Fuerzas Armadas para matarse entre militares. No hay un ejército revolucionario en Venezuela por mucho esfuerzo de ideologización que hayan hecho los cubanos, la decisión de matar o morir por una causa requiere una condición extrema que empuje a miles de ciudadanos a optar por la violencia y esa condición no se ha presentado en el país; Venezuela está muy lejos de parecerse a Libia o Siria. El peligro apocalíptico de ríos de sangre del que ha hablado Castro es absurdo. Sí es previsible que grupos de la extrema izquierda que se han armado generen alguna violencia, pero difícilmente ésta se puede generalizar.

El modelo religioso voluntarista adoptado por el régimen venezolano está en crisis terminal, puede continuar repartiendo cualquier cosa en virtud de los recursos de la renta petrolera, pero no tiene ninguna posibilidad de ser eficaz. El papel de inclusión, generación de identidad política y fundación de nuevas élites que llevó adelante está agotado. Con el tiempo se han acumulado graves problemas de escases, inflación, energía, salud e inseguridad en medio de abundancia de dinero, fuga de inteligencia y cambios constantes de planes y ministros. La misma gente a la que el chavismo dio identidad política y oportunidades está comenzando a demandar más eficiencia, la retórica como política pública ha dejado de ser útil. Por ejemplo, han fracasado 19 planes gubernamentales para intentar controlar la violencia y la inseguridad. La propuesta más reciente llamada “A Toda Vida” es de una enorme ingenuidad al plantear énfasis en planes preventivos. Prevenir implica actuar antes, pero Venezuela está ya en la plenitud de un desastre de seguridad con 157,000 homicidios en los últimos doce años y ocupando el quinto lugar como país más violento del mundo. El plan de Chávez equivale a repartir manuales contra incendios en medio del incendio.

La transición: Ni ordenada ni automática
La doctrina política de la extrema izquierda es asumir la representación de los problemas, plantear las demandas y señalar a los culpables, pero no sabe como construir soluciones; la voluntad, la fe en el líder y el fervor ideológico valen más que la inteligencia; sus activistas rechazan a quienes tienen conocimiento provocando una constante sangría de cerebros que los termina dejando sin capacidad de gobernar y generar riqueza. Los méritos más importantes son los que da la lucha revolucionaria; la lucha de clases se convierte así en una confrontación entre educados e iletrados que termina igualando en la mediocridad. Suponen que la palabra del líder, la voluntad de los activistas y la movilización popular constante contra las fuerzas del mal pueden exorcizar los problemas. Normalmente sus dirigentes son canonizados en vida y sólo se retiran cuando mueren.

Tal como lo señala John Gray, las religiones políticas necesitan retroalimentarse de los ataques, las conspiraciones y también de las crisis para sobrevivir. El régimen cubano ha sobrevivido en medio de los desastres generados por sus propias políticas, gracias a la agresividad de los Estados Unidos. Pero Venezuela no ha sido ni agredida, ni aislada por nadie y la oposición a Chávez abandonó el golpismo y aprendió que la tolerancia democrática es más eficaz para enfrentar al fanatismo político religioso chavista.

El chavismo, si no se fragmenta, se mantendrá como la fuerza política más grande de Venezuela y quizás se convierta en algo similar al Peronismo a futuro. A la actual oposición, aún siendo gobierno, le puede tomar tiempo acabar con la atomización que padece. Viene entonces una transición que no será ni ordenada, ni automática, ni sin dificultades, pero no hay posibilidad de otro rumbo, la Venezuela pos Chávez regresará gradualmente a las realidades del mercado y la democracia, así como en Cuba ya está regresando el mercado. El fin de los regímenes de Cuba y Venezuela será un golpe apocalíptico al espíritu y al cuerpo de la iglesia de la extrema izquierda. Esta transición será por ello de relevancia continental, es difícil prever los acomodos que se producirán en el izquierdismo latinoamericano con la pérdida del imaginario sagrado cubano y de los cheques venezolanos. Sin embargo, las mayores beneficiarias de estos cambios podrían ser las fuerzas de centro izquierda, ya que las derechas perderían a los demonios de la extrema izquierda que tan útiles les han sido a lo largo de medio siglo.

[1] Gray John. “Black Mass” “Apocalyptic Religion and the Dead of the Utopia” Penguin Books 2008. p 35
[2]Cuba Debate 22 de abril 2012.
[3]Universidad Católica Andrés Bello

Tomado de:
http://polisfmires.blogspot.com/#!/2012/09/joaquin-villalobos-la-transicion.html