Alexander Cambero 27 de diciembre de 2017
@alecambero
Una
navidad sumamente extraña: casi un huésped incomodo en la memoria colectiva.
Como un rehén encadenado fue arrastrada por las oscuras callejuelas del
silencio. La eterna festividad cristiana secuestrada por una espectacular ruina
económica, producto de un desquiciado gobierno totalitario; tan parecido al
sórdido personaje ideado por el genio de Charles Dickens, en su obra Cuentos de
Navidad. Ebenezer Scrooge, era un sujeto que sentía un profundo rencor por las
fiestas decembrinas. Su amor por amasar dinero lo transformó en un ser
profundamente amargado. Esto lo alejó de los sentimientos de solidaridad que
deben existir entre todos los seres humanos. ¿Por qué el chavismo odia la
navidad? La administración gubernamental juega a ir secuestrándoles cualquier
espacio de libertad a los ciudadanos, para vender su propia epopeya de argucias
con veneno totalitario. Para aquellos que hicieron de la venganza su motivación
de espada, que un pueblo sometido al peor de los avatares, pueda sonreír una
noche: es un signo inequívoco de contrarrevolución. Tienes demasiada podrida el
alma para comprender, que aún ante las mayores dificultades, un pueblo tiene
derecho a conseguirse en la unión. Ese tenue sentimiento de confraternidad, no
es compartido por los amos de la República. Solo ellos tienen derecho a sus
bacanales, que rueden los excesos mientras los venezolanos se mueren de hambre.

