jueves, 5 de febrero de 2015
III cumbre de CELAC, más de lo mismo, @carlosvilchezn
domingo, 2 de febrero de 2014
Cinismo, detenciones y omisiones en la II Cumbre de la CELAC, @carlosvilchezn
jueves, 30 de enero de 2014
Operación Limpieza, @YoaniSanchez
Calle Infanta y Vapor, ocho de la noche. Un andamio chirría bajo el peso de sus ocupantes. La zona está oscura, pero aún así dos pintores pasan sus brochas por los sucios balcones, las fachadas, las largas columnas que dan a la avenida. El tiempo apremia, la II Cumbre de la CELAC habrá comenzado en apenas unas horas y todo debe quedar listo para los invitados. Las calles por donde transitarán las caravanas presidenciales serán retocadas, el asfalto repuesto, los huecos tapados y la pobreza escondida. La verdadera Habana se disimulará bajo otra urbe de atrezo, como si a la mugre –acumulada por décadas- se le colocara encima un vistoso y efímero tapiz.
Después llegará “la limpieza humana”. Las primeras señales de que otra escenografía se monta, la dan los teléfonos móviles. Las llamadas se pierden en la nada, los mensajes de textos no alcanzan su destino, los nerviosos sonidos de ocupado responden al intentar comunicar con un activista. Llega entonces la segunda fase, la física. En las esquinas de ciertas calles proliferan supuestas parejas que no se hablan, hombres de camisas a cuadros que tocan nerviosamente el audífono disimulado en su oreja, vecinos que se ponen de guardia frente a las puertas de esos a los que ayer mismo le pidieron un poco de sal. Toda la sociedad se llena de susurros, ojos atentos y miedo, una gran dosis de miedo. La ciudad está tensa, temblando, en alerta: ha empezado la Cumbre de la CELAC.
La última fase lleva detenciones, amenazas y arrestos domiciliarios. Mientras, en la televisión oficial los locutores sonríen, comentan las conferencias de prensa y trasladan sus cámaras hasta las escalerillas de decenas de aviones. Hay alfombras rojas, pisos pulidos, helechos arborescentes en el Palacio de la Revolución, brindis, foto de familia, tráfico desviado, policías cada cien metros, guardaespaldas, prensa acreditada, discursos de apertura, gente advertida, calabozos repletos, amigos en paradero desconocido. Ni a la refinería Ñico López se le permite mostrar su sucio humo saliendo por la chimenea. La postal retocada está lista… pero le falta la vida.
Después, después todo pasa. Cada presidente y cada canciller vuelve a su país. La humedad y el churre brotan bajo la fina capa de pintura de las fachadas. Los vecinos que participaron en el operativo retoman su aburrimiento y a los oficiales en la #OperaciónLimpieza los premian con hoteles de todo incluido. Las plantas sembradas para las inauguraciones se secan por falta de agua. Todo vuelve a la normalidad o a la absoluta falta de normalidad que caracteriza la vida cubana.
La falsa instantánea ha terminado. Adiós II Cumbre CELAC.
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domingo, 26 de enero de 2014
Firma la petición: Sr. Insulza reúnase con la disidencia democrática en Cuba
De momento ya cuenta con el apoyo incondicional de Venezuela, una "democracia ficticia”, según un reciente informe de Human Rights Internacional. Pero ahora pretenden sumar más apoyos para perpetuar un régimen que nos oprime, nos secuestra, nos roba la libertad… Y a veces, José, hasta nos mata...
La gran novedad de la cumbre es la asistencia del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. Será la primera vez que un secretario general de la OEA pise suelo cubano desde que en 1962 Cuba fuera expulsada de la organización. ¿Acudirá Insulza para exigir el respeto de los derechos humanos?, ¿será firme en la exigencia de verdaderos cambios democráticos? Pídeselo ahora:
http://www.citizengo.org/es/
Los cubanos estamos hartos de "cambios-fraude”. Y estamos cansados también de pretendidas diplomacias que lo único que consiguen es alargar la agonía del régimen y el sufrimiento del pueblo cubano. Si Insulza rechaza reunirse con la disidencia democrática de la isla-cárcel, lo entenderemos como un insulto, una agresión.
Si el secretario general de la OEA sólo se reúne con el gobierno castrista estará dando oxígeno a un régimen dictatorial que frena las legítimas aspiraciones de libertad del pueblo cubano. ¡¡Sr. Insulza: reúnase Ud. con la disidencia si es un verdadero demócrata!
http://www.citizengo.org/es/
No hay más que ver el entusiasmo con la Cumbre de los medios de izquierda bolivariana como TeleSur o el comunista Granma para darnos perfecta cuenta de la maniobra. Por cierto, José, una maniobra que 'casualmente' coincide en el tiempo con las presiones europeas para relajar las exigencias de Derechos Humanos de la Posición Común.
¡¡Pero en medio estamos los cubanos!! Y los cubanos queremos libertad, queremos respirar. No queremos seguir prolongando un régimen que nos ha arruinado, nos ha robado la esperanza, la confianza entre los vecinos, la libertad, la vida...
http://www.citizengo.org/es/
Gracias, por ayudarnos a construir un Cuba para todos y no sólo para una élite ideologizada, totalitaria, represora y dictatorial.
viernes, 24 de enero de 2014
Celo y CELAC, @yoanisanchez
Escribiendo desde Cuba
Ayer me ha llamado un amigo. Estaba nervioso. Alrededor de su casa la policía hacía una intensa “limpieza”. Razones tenía para tanta alteración, pues este jubilado sin pensión vive de una antena parabólica ilegal con la que suministra servicio televisivo a varias familias. Así que cuando las fuerzas del orden se ponen muy estrictas, mi amigo tiene que cortar cables, esconder el plato y dejar de ganar las cuotas que le abonan por esos días. Un verdadero desastre económico para él. Siempre que oye sobre la celebración de una cumbre internacional, un encuentro con invitados extranjeros o alguna visita de dignatarios de otro país, comienza a temer por su negocio. Sabe que a cada uno de esos eventos le corresponde una razia policial hecha con celo e intransigencia.
Cuando Benedicto XVI visitó la Isla, centenares de mendigos, prostitutas y disidentes fueron “sacados de circulación”. La empresa telefónica Cubacel también hizo su parte cortando el servicio a medio millar de usuarios en todo el país. Ahora se nos viene encima la segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que sesionará a finales de enero en La Habana. Ya se aprecian camiones repletos de macetas, con plantas que apenas las regarán durante dos semanas y que se ubicarán en las principales avenidas. En algunas calles céntricas lo andamios se levantan con pintores de brocha gorda que colorean las paredes agrietadas y ennegrecidas. También retocan las señales del tránsito en la ruta por donde pasarán los invitados y hasta las viejas vallas desconchadas son sustituidas por otras.
Se le ha advertido a esa Habana clandestina y oficialmente “impresentable” que debe estarse quieta, muy quieta. Los pordioseros están siendo recluidos hasta que pase la Cumbre, los proxenetas avisados de que mantengan controlados a sus chicas y chicos, mientras miembros de la policía política visitan las casas de los opositores. El mercado ilegal está también en jaque. “Tranquilos, tranquilitos”, repiten los policías en tono amenazante, sin dejar nunca por escrito su notificación. Así que mi amigo ha empezado esta mañana a desconectar sus equipos y me ha vuelto a llamar para asegurarme que los días 28 y 29 de enero no piensa poner ni un pie en la calle. “¡Qué va! Yo no tengo ningunas ganas de dormir en un calabozo” me dijo, antes de colgar el teléfono y guardar a buen recaudo la antena.
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martes, 5 de febrero de 2013
La Celac en manos del representante de la dictadura más vieja del continente
jueves, 31 de enero de 2013
Carta a los amigos, sobre la CELAC
Santiago de Chile: la claudicación de las democracias
En un ensayo titulado FIDEL EN CHILE, publicado en mi libro LA IZQUIERDA REAL Y LA NUEVA IZQUIERDA EN AMÉRICA LATINA (Libros de El Nacional, Caracas, 2008), narro el profundo impacto que causó en la sociedad chilena la llegada de Fidel Castro en noviembre de 1971, invitado a una breve visita de Estado por el gobierno de Salvador Allende. Todavía entonces, a un año de haber asumido el mando de la Nación, contaba con un sólido respaldo popular, que incluía a amplios sectores de las clases medias y parecía ir in crescendo. El país seguía respirando una cierta atmósfera festiva ante un hecho tan novedoso como ser gobernado por primera vez en 160 años por un gobernante marxista, ser protagonista de cambios aparentemente revolucionarios y no haber disparado una sola bala, sufrido una sola herida ni derramado una sola gota de sangre en el intento. Era lo que Salvador Allende, un patricio de clase media alta, sesentón, culto, elegante y bon vivant llamaba “el socialismo con rostro humano”. Consciente, sin duda, de que desde Octubre de 1917 el rostro del socialismo eran tan monstruoso e inhumano como lo retratara Alexander Solzhenitsin en su novela Un día en la vida de Iván Denisovich (1962) y terminara de denunciar en su conmover Archipiélago Gulag, publicado en Occidente en 1974, cuando ya era demasiado tarde para que Allende alcanzara a disfrutarlo. Una ráfaga disparada por su propia mano con el AK 47 de fabricación soviética que el visitante pusiera fraternalmente en sus manos, especialmente dedicado por Castro durante esa tempestuosa visita, le destrozaría el cráneo poco después del mediodía de un frío, invernal e inolvidable martes 11 de septiembre de 1973.
El regalo, un auténtico “presente griego”, tenía un sesgo trágico, premonitorio. Simbolizaba el único mensaje que el Deus ex Machina de la revolución cubana podía transmitirle al experimentado tribuno chileno: la revolución socialista y la implantación del comunismo y su sospechosa utopía sólo eran posibles por medio del fusil. Pocos años antes, se lo había expresado el Ché Guevara, su segundo de a bordo, en presencia del guerrillero venezolano Héctor Pérez Marcano a una pequeña delegación de comunistas que lo visitaban en La Habana y aún conmovidos y asombrados por el éxito fulminante de la victoria revolucionaria le preguntaron si llevaba en su mochila de miliciano la varita mágica de la revolución. Respondió con su clásico sarcasmo tan porteño: “la varita mágica es hueca, tiene una mira y un gatillo y dispara a matar.” Era un fusil.
El más inescrupuloso, manipulador y cruel político latinoamericano de todos los tiempos tenía que saber que su regalo, más que un obsequio era un desafío: con este fusil o matas a tus enemigos o te vuelas la cabeza, parecía insinuarle. Tras la tragedia que él contribuyera a desatar con la visita más impertinente y grosera imaginable – se extendió por casi un mes, con sus días y sus noches, sin que nadie se la hubiera extendido - antes de convertirse en lo que el secretario del Partido Comunista chileno Luis Corbalán describiera acertadamente como “un pescado”, terminó sirviendo para ponerle fin a su vida. Fue una tragedia anunciada.
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Desde esa visita, nada en Chile sería como antes. Las andanzas gansteriles de la escolta del prócer cubano, que se enfrentara a tiros contra la oposición de un país que no era el suyo, sin la menor consideración del profundo daño que le causaba a un proceso que tenía como principal objetivo hacer un estratégico rodeo por los temibles aledaños de la violencia y avanzar pacífica, constitucionalmente, desataron la radicalización del proceso. La oposición comprendió que las posibilidades de un eventual entendimiento eran muy precarias y la hora de la verdad se haría insoslayable. La ultra izquierda del PS y del MIR recibirían el espaldarazo de Fidel Castro y la consigna con la que Carlos Altamirano conquistara la Secretaría General del Partido Socialista un año antes: “Socialismo o Fascismo, el enfrentamiento es inevitable” se convirtió en la loza que sepultó las esperanzas de “un socialismo con rostro humano”. El monstruo de la guerra civil aparecía en el escenario nacional. A los mil días de Unidad Popular, el Parlamento, la Corte Suprema de Justicia y las Fuerzas Armadas comprenderían que si no intervenían definiendo el conflicto de manera radical, profunda y definitiva – sin importar los medios - la República se les iría de la mano. A ellos, garantes de una tradición republicana de 160 años, y a la sociedad entera, hasta entonces ejemplo de estabilidad democrática en una región atenazada por las sublevaciones.
Todos los esfuerzos emprendidos por los sectores radicalizados de la izquierda chilena para precipitar un enfrentamiento definitorio, para el que no obstante jamás estuvieron preparados, contribuyeron objetivamente a la derrota del proyecto socialista: fueron aislando al gobierno y sus débiles intentos conciliatorios, mientras fortalecían a los sectores oposicionistas que reclamaban un golpe de Estado implementado por la última válvula de seguridad del sistema: sus poderosas, cohesionadas e implacables Fuerzas Armadas. La prepotencia fidelista había logrado los efectos contrarios a sus propósitos iniciales: había mostrado cuan frágiles, cuan inconsistentes y cuan improvisados eran los designios revolucionarios. Y, por el contrario: cuan medulares, cuan sólidos y cuan avasallantes podían ser las instituciones a cargo de la defensa del establecimiento chileno. Particularmente su empresariado – emprendedor, ambicioso y consciente de su autonomía -, su judicatura – de un rigor extremo - y sus fuerzas armadas, altamente profesionales, corporativas, incorruptibles y, por ello, ajenas a la penetración del mensaje castrista. Que agotara todas sus artes disuasivas – regalos, invitaciones, coqueteos y promesas – sin encontrar un solo resquicio por el que penetrar la sólida coraza de su patriotismo nacionalista.
A Fidel Castro le esperaba una derrota tan descomunal como sus ambiciones. Jamás se recuperaría de la lección del 11 de septiembre de 1973. Hasta la súbita irrupción de un soldado sediento de paternidad, vanidoso, golpista y de izquierdas en el país que Castro pretendiera conquistar desde años antes del proceso de la Unidad Popular: la Venezuela petrolera.
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Han pasado exactamente 42 años desde esa imprudente visita y 40 desde el brutal golpe de Estado que contribuyera a propiciar. El poder del olvido, mayor que el del recuerdo, dejó transcurrir los Idus al extremo que, a pesar de la vejez y la inminencia de muerte que bate sus alas sobre aquellos protagonistas que sobreviven a esos hechos, Fidel y su todopoderoso heredero – tan siniestro, tan asesino, tan astuto y tan inescrupuloso, si no más que su hermano mayor, aunque sin su demoníaco talento – el tirano cubano puede volver a pisar las calles de la que fue Santiago ensangrentada, ser recibido en gloria y majestad por un lejano heredero del general que sellara la suerte del proyecto de Salvador Allende y sin remover una sola hoja de ese árbol caído sentarse a presidir el primer encuentro de la Comisión que pretende suplantar en un próximo futuro a la Organización de Estados Americanos de la que su hermano se viera obligado a retirarse con la cola entre las piernas, a poco tiempo de ser ominosamente derrotado en los campos de batalla por los soldados institucionalistas de la recién inaugurada democracia venezolana.
Muchos de los participantes en ese aséptico y banal aquelarre no habrán caído en cuenta del trágico sino que unía en bambalinas a Salvador Allende, a Fidel Castro, a Augusto Pinochet y a Rómulo Betancourt. Los personajes que definieron el destino de América Latina antes de despeñarse por los abismos de esta infamia. Mientras todos los mandatarios presentes se derretían en saludos a quien ha preferido ir a agonizar a La Habana y entregarle a su tiranía la tuición política del país antes que afrontar con virilidad la devastación causada por su mandato y morir en la tierra que lo viera nacer – una abyección política inolvidable - sólo una mujer, nacida y crecida a la sombra de la odiosa dictadura estalinista de la Alemania del Este y perfectamente consciente de la maldad infinita de la que es capaz esa sabandija que hoy preside una dictadura de 54 años, tuvo la lealtad y el coraje de despreciarlo pública y ostensiblemente. El presidente de Chile en representación de sus fuerzas liberales y conservadoras no mostró mayor incomodidad por la presencia rectora (sic) del tirano marxista. Tampoco tuvo urgencia alguna en mencionar en su discurso de inauguración las palabras libertad, democracia, institucionalidad, ley, iniciativa privada, tan caras a su amigo, el Nobel Mario Vargas Llosa.
De allí que a nadie incomodara la presencia de dos usurpadores, carentes de la más mínima legitimidad: los impresentables Nicolás Maduro y Elías Jaua, que fungían de representantes del Estado venezolano, verdaderamente representado por su Protector in partibus, Raúl Castro. Que lo haría ver con insolencia y desparpajo cuando en su discurso protocolar y en el mismo espacio osara amenazar con la brutal represión policial de que sólo él puede ser capaz a la oposición democrática de la sufriente Venezuela. Convertida por la traición de un soldado, la complicidad de sus ejércitos, la alcahuetería de sus jueces y la apatía de sus élites en una satrapía de la última de las miserables sociedades comunistas del planeta.
La exhibición de obsecuencia, de oportunismo, de mercantilismo y falta de dignidad institucional de todos los participantes, con la ya mencionada única y honorable excepción de la canciller alemana Angela Merkel, no deja de provocar náuseas. El desprecio mostrado por todos ellos, incluido el anfitrión, por la dolorosa circunstancia porque atraviesa nuestro país no tiene otros calificativos que los de claudicante, miope y mezquino. Que la Patria a la que gran parte de los Estados suramericanos presentes deben su existencia esté al borde de desaparecer consumida por el cáncer del oportunismo, la ambición, la deslealtad y la traición de sus peores hijos, arrodillados ante el miserable invasor cubano, no pareció ni siquiera incomodar a quien preside el país que hace cuarenta años tuvo el coraje de enviarle un mensaje sin medias tintas a la canalla invasora.
Malos, muy malos tiempos para el honor y la dignidad de una región que merece mejor suerte.
¿A QUIÉN IMPORTA LA CELAC?
viernes, 9 de diciembre de 2011
La cumbre demostró que el gobierno es una “sensación”…

Por Radar de Los Barrios, 04/12/2011
¿Cómo fue posible en días bachear vías principales que tenían casi diez años llenas de huecos y fracturas horrendas? ¿Cómo fue que el gobierno pintó aceras y brocales en dos semanas si no lo había hecho en dos lustros? ¿Cómo se las arregló el gobierno para llenar de césped y plantas navideñas vías en las que apenas ayer eran incapaces de cortar el monte? Ninguna de estas preguntas es un misterio para los habitantes de los barrios. Desde hace muchísimo tiempo hemos visto como diversos gobiernos hacen una “operación de maquillaje urbano” a la hora de un evento especial. Como dicen nuestras abuelas, “barren por donde pasará la novia”. Eso no es nuevo. Lo “nuevo” es que esta vez lo hizo un gobierno como el de Chávez, que dice tener un compromiso con los pobres y, sobre todo, un especial compromiso con la igualdad social. Veamos de inmediato en que abismo ético quedaron tanto el amor por los pobres como la oferta igualitaria, con motivo de la Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado que dio origen a la Comunidad de Estados Latino Americanos y Caribeños, CELAC.
COSTO POLÍTICO INTERNO DE LA “OPERACIÓN MAQUILLAJE”
En el capitalino Municipio Libertador hay 1800 barrios. En el Municipio Sucre del Estado Miranda hay 2500. En toda la Gran Caracas (incluyendo Altos Mirandinos, Valles del Tuy, Eje Guarenas-Guatire y la parte central de Vargas) hay un total aproximado de 6000 barrios. En TODOS ellos la vialidad interna es un desastre, por lo que servicios públicos fundamentales como el Aseo Urbano y el patrullaje policial no llegan sino hasta la entrada. Igualmente en TODOS ellos la vialidad externa, la que conecta al barrio con los centros de empleo y de servicios en la mal llamada “ciudad formal”, esta tan destruida que ir al trabajo o al “rebusque” se transforma en una travesía diaria que puede durar hasta seis horas, tres de ida y tres de vuelta. Estas realidades se conectan para impactar en dos dimensiones fundamentales de la vida cotidiana: la inseguridad y el costo de los alimentos.
VIALIDAD VERDADERA Y BAJO COSTO DE LA MUERTE
En efecto, al no existir una vialidad interna decente en el barrio, el mismo se transforma en una inmensa guarida para bandas hamponiles, pequeñas pero bien armadas, que lo utilizan como escondite, como desguazadero de vehículos, como “conchas” para “enfriar” el botín o para retener a víctimas de secuestros, seguros de que ningún policía irá a buscarlos a través de la intrincada maraña de callejones, escaleras, pasadizos y desfiladeros que constituyen las únicas “caminerías” de que disponen los habitantes de los sectores populares, pues cada escalera, cada esquina o matorral es potencial escenario para una emboscada. Emboscada extremadamente sangrienta, además, pues los techos de zinc y las paredes de madera o de bloque hueco no brindan protección alguna frente a los proyectiles de las 9mm o de los FAL y AK que se han transformado en las nuevas “armas de reglamento” del hampa. Es por eso que la inmensa mayoría de las víctimas en enfrentamientos de bandas, o de confrontaciones entre estas y la fuerza pública, son habitantes de los barrios que nada tienen que ver con los protagonistas de la plomazón. Los malandros se resguardan con la ventaja táctica que les da con el conocimiento detallado del terreno y los policías se protegen con sus chalecos y cascos antibalas, mientras los habitantes de los barrios paran las balas con sus cuerpos. Las personas decentes, honestas y trabajadoras, inmensa mayoría de la población de los sectores populares, terminamos siendo primero rehenes de los violentos, y luego escudos humanos. Las estadísticas oficiales de la inseguridad lo corroboran. Combinado todo esto con una impunidad brutal (pues, según el mismo gobierno, solo uno de cada diez crímenes llega a tribunales, lo cual a su vez tampoco es garantía de que el proceso termine en sentencia…), podemos explicarnos porque la Venezuela actual se ha transformado en uno de los países más peligrosos del mundo: Aquí “nadie paga muerto”, el “costo de la muerte” es muy bajo…
VIALIDAD VERDADERA Y ALTO COSTO DE LA VIDA
Al lado del “bajo costo de la muerte”, el alto costo de la vida es la otra cara del problema de la vialidad en los barrios: La precaria y peligrosa vialidad interna en el barrio hace que la gente se desplace lo menos posible hacia lejanos automercados para comprar víveres. Lo ínfimo del ingreso tampoco lo facilita: los pocos que en el barrio tienen trabajo formal perciben apenas sueldo mínimo, y la inmensa mayoría que subsiste gracias al “rebusque” informal, vive “al día”, es decir, no “hace mercado” semanal, quincenal o mensual, sino que va adquiriendo diariamente lo que necesita para esa jornada. Como la inseguridad no permite el funcionamiento de abastos formales importantes en las cercanías de estas comunidades populares, quienes en ellas vivimos quedamos en manos de expendedores informales que suelen vender los alimentos a precios superiores no solo de las regulaciones oficiales, sino incluso muy por encima de las referencias de mercado. La excusa es que transportar alimentos a través de peligrosas y destruidas vías para llevarlos al barrio es difícil y costoso, y que colocar los alimentos allí, al lado de quien los necesita, implica un precio adicional. “Pago de flete” y “costo de oportunidad” dejan de ser categorías económicas y se transforman en explicaciones de lo inexplicable: En nuestra Venezuela, los pobres pagamos por los alimentos muchísimo más (hasta 81 %, reportó en días recientes una empresa encuestadora) que lo que por esos mismos alimentos paga la clase media o la clase alta.
ESTEROIDES, MIEDO Y CACEROLAS
Una “sensación de armonía” se puede mantener, durante un corto tiempo, a realazos. Pero hacer sostenible en el tiempo la convivencia, la calidad de vida y la gobernabilidad requiere tener al frente del gobierno (nacional, capitalino y municipal) a gente que -además de “reales”- tenga un proyecto claro para mejorar la vida, un método preciso para hacer realidad ese proyecto y equipos de trabajo con calidad profesional capaces de hacer bien lo que hay que hacer. Incapaz de cambiar para bien la realidad, el gobierno del Presidente Chávez se conformó con crear una “sensación” de seguridad, ornato y confort para los ilustres visitantes de la CELAC. Los presidentes fueron encerrados en Fuerte Tiuna no para “protegerlos” de impensables ataques terroristas, sino para evitar que vieran la realidad de una Venezuela petrolera y multimillonaria que se cae a pedazos. Pero hasta allá llegó el ruido de las cacerolas, tan fuerte que asustó a Raúl Castro en medio de su intervención. Para su consuelo, quizá sería bueno que supiera que cerca de él había otro presidente, hinchado de soberbia y esteroides, más asustado todavía…
Para tener una vida segura en una Venezuela decente no basta con cambiar la pintura de las aceras. Además hay que cambiar el gobierno.
¡Palante!
Publicado por:
http://elradardelosbarrios.blogspot.com/2011/12/la-cumbre-demostro-que-el-gobierno-es.html
martes, 6 de diciembre de 2011
La CELAC, del dicho al hecho hay mucho trecho
Por Carlos Vilchez Navamuel, 05/12/2011
Recién acaba de concluir la primera Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) realizada en el Teatro Teresa Carreño en Caracas, Venezuela con la asistencia de todos los países que la conforman que son 33. La CELAC tiene su origen en la XXI Cumbre de Río llevada acabo en febrero del 2010 en la Ciudad de Playa del Carmen, México, es allí en esa reunión donde se determina formar este organismo independiente a la OEA con el objetivo principal de que se puedan discutir los problemas Latinoamericanos y del Caribe sin la inclusión de los Estados Unidos de América y Canadá.
Conscientes de la conmemoración del bicentenario que se celebra en diferentes países del área y recordando a sus libertadores, por primera vez se logra tener un foro regional completo, lo que representa sin lugar a dudas un hito histórico.
Entre los acuerdos que se firmaron están: La Declaración de Caracas, Procedimientos para el funcionamiento orgánico de la CELAC, el Plan de Acción de Caracas, el Comunicado contra el bloqueo a Cuba, Declaración especial en defensa de la democracia, la Declaración sobre Malvinas, el acuerdo Contra la Especulación Financiera y la Excesiva Volatilidad de Precios de los Alimentos, y Sobre Seguridad Alimentaria y Nutricional.
En la clausura de la Cumbre el presidente venezolano, Hugo Chávez entregó la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinomericanos y Caribeños (Celac) al Jefe de Estado chileno, Sebastián Piñera. Lo positivo, la aparente buena intención -por ahora- de todos sus socios, lo increíble, que se acepte al representante de Cuba como un demócrata más entre el grupo sin haberle exigido apertura política en la isla, lo ridículo, que algunos mandatarios sigan renegando del principal socio comercial que tienen y del cual dependen casi todos los países de la región.
Hasta aquí todo “pinta más o menos bonito” sin embargo la realidad es que las diferencias entre los países de nuestra región no son pequeñas y será difícil ver esta nueva institución realizando todas las tareas que se han propuesto como muchos ingenuos ya lo piensan, Francisco Santibáñez, investigador de la fundación Pensar de Argentina en su artículo titulado “Celac: ¿Réquiem para Unasur? Nos recuerda que “Mientras algunas naciones pretenden que Celac tome el lugar de la OEA, otras tan solo la ven como un nuevo foro de discusión o como, en el caso de México y Centroamérica, una manera de disminuir su dependencia de Estados Unidos. Pero lo que sí dejo en claro la reciente cumbre en Caracas es la debilidad de la entidad que durante estos últimos años pretendió convertirse en la organización más importante de la región: la Unión de Naciones Suramericanas o Unasur.” Y Santibáñez nos recuerda además que “Si hay algo que no falta en América latina son tratados y organizaciones internacionales. Algunas de estas son Unasur, Mercosur, la Alianza del Pacífico, la Organización de Estados Centroamericanos, Aladi y la Comunidad Andina. Por supuesto, también debemos mencionar a las instituciones que - como es el caso de la OEA - tienen carácter hemisférico.” http://america.infobae.com/notas/39419-Celac-Requiem-para-Unasur
A la par de estos comentarios, la tarea que se propone la CELAC no es fácil, para empezar, los miembros de este grupo no pudieron ponerse de acuerdo en el procedimiento para el funcionamiento orgánico que tiene que ver con la toma de decisiones, mucho menos se vislumbra la redacción de una carta constitutiva que es lo que les dará las pautas y fijará las obligaciones a que se deberán someter todos los países para cumplir el objetivo y por supuesto el financiamiento para mantener a la institución.
Todo lo anterior nos hace recordar aquel refrán que dice que “Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Ojalá no nos tome otros 200 años concretar los objetivos.
Visita los Blogs de Carlos Vilchez Navamuel:
http://www.carlosvilcheznavamuel.com
http://porunaprensamashumanayobjetiva.blogspot.com/
domingo, 4 de diciembre de 2011
A los 33 de la CELAC

Editorial del Equipo Productor
Muchas cosas podemos decir sobre la instalación de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), pero solamente nos concentraremos en algunos puntos que consideramos trascendentes desde nuestra perspectiva.
En primer lugar vale la pena recordarles, aunque parezca muy trivial, que América es un solo Continente, los Estados Unidos y Canadá no se mudarán para ningún otro lugar, ni nosotros tampoco, excluir al país más poderoso de la tierra, por ahora, y su socio comercial mas cercano no parece una buena idea, pensamos que trae mas problemas que soluciones, hablar de una Comunidad de 596 millones de habitantes, que representan el 8,6% de la población mundial, en vez de una Comunidad de casi de 900 millones de habitantes que representan mas del 12% de la población mundial, no parece muy sensato. Comenzar un organismo internacional con el signo de la exclusión por razones políticas, no poder poner un contrapeso a la principal potencia de la CELAC como es Brasil, que además de imponer su hegemonía económica, imponga de facto su hegemonía política tampoco nos parece sensato. La pluralidad y el respeto a las diferencias debería ser el signo de un organismo internacional.
En segundo lugar la mayoría de los que habitamos en Venezuela, sentimos que la CELAC, es un festín sobre la riqueza petrolera que 32 países aprovecharán sobre el que pone la plata que es el número 33, es decir Venezuela. La pregunta que nos hacemos es quien puso los centavos para la realización de la cumbre, algunos por allí hablan de 20 millones de dólares, basta de gastar nuestro dinero de la renta petrolera fuera de nuestro país.
En tercer lugar y con todas las diferencias que tenemos con la OEA, la pregunta que nos hacemos es porque no fortalecemos ese organismo internacional donde si están todos los Estados Americanos, inclusive se le abrió la puerta a Cuba para que ingresara y los Castros dijeron que no estaban interesados, porque otro organismo adicional al que ya tenemos? Algunos pensamos que la OEA se ha convertido en un organismo incomodo para varios gobiernos americanos, particularmente en lo referente a los Derechos Humanos, pues tanto la Comisión Interamericana como la Corte Interamericana de Derechos Humanos han fustigado con sus decisiones a varios gobiernos del Continente, como Colombia y Venezuela. Existirá una instancia independiente de Defensa de los Derechos Humanos en la CELAC?
Por último no podemos dejar de mencionar, el especial cuido y las medidas de seguridad extraordinarias tomadas por el gobierno de Hugo Chávez en Caracas, para garantizar las condiciones necesarias para salvaguardar a los 30 Presidentes que asistieron al evento, demostrando que cuando hay voluntad política las cosas funcionan muy bien, lástima que esas medidas extraordinarias de seguridad y cuido de la ciudad, no se conviertan en ordinarias, provoca decirles a algunos mandatarios que vengan con mas frecuencia y se tomen unas vacaciones aquí en Caracas para sentirnos cuidados y seguros, mañana volveremos a nuestra cruda realidad, trafico, violencia, suciedad y caos.
Esperamos que los jefes de Estado asistentes y sus delegaciones se tomaran algún tiempo para palpar de primera mano nuestra realidad, las pocas pancartas que se lograron colocar para llamar la atención, desmontadas a los pocos minutos por la Policía Nacional Bolivariana en distintos sectores de la ciudad, así como el cacerolazo del viernes a las 8:00 PM, que obligo al régimen a lanzar un cohetazo para disimular y encubrir el gran descontento de la población con el régimen de Hugo, llamaran la atención de la comunidad internacional presentes en Caracas.
sábado, 3 de diciembre de 2011
CELAC: ENTRE LA PARAFERNALIA Y LA POLÍTICA
Publicado por Fernando Mires en el Blog POLIS el 03/12/11La primera reunión de CELAC en Venezuela (Diciembre de 2011) ha despertado más interés en el mundo de la farándula que en de la política, lo que es explicable. CELAC carece por el momento de atributos resolutivos y aparte de que es un organismo “latino” y caribeño que excluye a los EE UU y a Canadá, casi nadie sabe muy bien de que se trata, para qué se hizo, o en qué consiste.
Hay muchos que piensan –y no tan mal- que la intención es sólo la de fundar una OEA sin EE UU. En ese caso estaríamos frente a una organización internacional cuya relevancia reside no en lo que incluye sino en lo que excluye. Razón de más para que no falten quienes supongan que CELAC tiene como objetivo impulsar la liberación de los pueblos de la región en contra del “imperialismo norteamericano”. Ese será al menos el tenor que intentarán dar al evento el presidente venezolano y los suyos .
No obstante, hay que considerar que la creación de un organismo como CELAC no carece de cierta lógica.
Hay diversos temas inter-americanos que, efectivamente, no requieren de la presencia de los EE UU. El tema de las migraciones intercontinentales por ejemplo: no todos los emigrantes viajan a EE UU o Europa. Entre las naciones latinoamericanas también hay oleadas migratorias. O el tema del narcotráfico cuyas redes traspasan límites nacionales. Por supuesto, hay que mencionar, además, los daños ecológicos que resultan de los grandes proyectos industriales. Daños que tampoco respetan límites. Y no por último hay que referirse al tema de los pueblos indígenas del continente.Y suma y sigue.
Pero, además, hay otro tema que por razones diplomáticas ningún presidente nombrará en las sesiones de la CELAC. Me refiero al de la hegemonía política subcontinental. ¿Logrará el grupo del ALBA imponer conducción ideológica a países como Argentina y Brasil? ¿Lograrán los del ALBA atraer a Perú hacia el campo del “antimperialismo”? A la inversa. ¿Lograrán gobiernos como el colombiano, el chileno, el costarricense, frenar la expansión del chavismo continental? ¿O logrará Brasil traspasar la hegemonía económica que ya casi nadie le discute, al espacio de la hegemonía política? ¿O surgirá un eje hegemónico formado por Argentina, Brasil o algún otro, uno semejante al que conforman en Europa (más allá del Euro) Alemania, Inglaterra y Francia?
Como es posible inferir, frente a temas como lo nombrados no es mucho lo que EE UU tiene que decir, razón que explica por qué el gobierno estadounidense en lugar de sentirse ofendido parece mostrarse más bien aliviado por el aparecimiento de CELAC. La consigna estadounidense podría ser: “que ellos resuelvan sus problemas, y después nos entenderemos con cada uno”. No olvidemos en ese sentido que la delegación de poderes es uno de los signos que marca el estilo del gobierno Obama.
La verdad es que pese a la retórica inflamada de los próceres del ALBA, los EE UU no tienen nada que temer de CELAC. Y mucho menos del ALBA. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que desde un punto de vista económico, los gobiernos más “pitiyanquis” de América Latina son los del ALBA. Imagino que más de algún lector creerá que estoy delirando, pero la porfiada realidad me da, guste o no, la razón.
No voy a hablar del caso de Ecuador, cuyo gobierno ni siquiera puede oponer una moneda nacional al dólar. Hablemos sí de la Nicaragua de Ortega quien acata, sin necesidad de ser sometido a presión alguna, su pertenencia al TLC (Tratado de libre comercio con los EE UU) O hablemos de Venezuela, cuyo gobierno ha incrementado notablemente la venta de petróleo a quien sigue siendo su principal comprador, los EE UU.
¿Que dirá un representante del ALBA frente a tan objetiva realidad? Nos dirá seguramente que la liberación con respecto al imperialismo es un proceso largo, pero poco a poco los países latinoamericanos van saliendo del yugo. ¿Saliendo? Veamos: Nicaragua, desde que firmó los acuerdos del TLC no sólo no ha disminuido sino duplicado sus exportaciones a los EE UU. Según datos proporcionados por el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC) de Nicaragua “Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua, con relaciones comerciales desarrolladas de forma natural e histórica (...) el 34 % de las exportaciones se dirigen a ese mercado y el 29% de las importaciones totales proceden de los EE UU”.
El caso de Venezuela es aún más escandaloso. De acuerdo a un informe de la Cámara Venezolana de Comercio e Industria, el comercio entre Venezuela y los EE UU creció en 2011 un 42,41 % (¡!), acumulando un saldo positivo de US $24.649,70 millones para los tres primeros trimestres de 2011, siendo el incremento de 34,75% (US$ 856 millones) en comparación con los tres primeros meses del año 2010. ¿Qué nos dicen esas cifras?
En primer lugar nos dicen que no hay ningún proceso de emancipación económica del bloque pro chavista con respecto a los EE UU. En segundo lugar, que el aumento de la retórica anti-norteamericana de los gobernantes del ALBA es directamente proporcional al aumento de la dependencia económica con respecto a los EE UU. En tercer lugar, que las relaciones de los gobiernos “antimperialistas” con EE UU son mucho más intensas que las de gobiernos supuestamente “pro-norteamericanos” como los de Perú y Chile, los que están enfilando, y cada vez con mayor rapidez, hacia los mercados asiáticos. En cuarto lugar nos dicen por qué EE UU no se siente amedrentado por el CELAC. Y en quinto lugar nos dicen que los problemas de Chávez y consorte con respecto a los EE UU no son de naturaleza económica sino política.
¿De naturaleza política? ¿Cuáles son las diferencias políticas que tienen Venezuela, Nicaragua, Ecuador o Bolivia con los EE UU? Desde que terminó la Guerra Fría los EE UU no han invadido ningún país ni financiado ninguna dictadura militar. ¿De dónde les viene entonces a los del ALBA ese anti-norteamericanismo político que profesan?
Suele ocurrir, sucede en este caso, que la respuesta ya se encuentra contenida en la pregunta ¿Cuáles son las diferencias políticas de esos gobiernos con los EE UU? La respuesta es: las diferencias son las diferencias.
Digámoslo de un modo más explícito: tanto el sistema político, como la cultura política, la tradición constitucional, la descentralización administrativa, la irrestricta adhesión a la libertad de prensa, y sobre todo, la independencia de los poderes públicos que imperan en los EE UU, son situaciones y hechos radicalmente diferentes a lo que intentan imponer los gobernantes del ALBA en sus respectivos países. Las diferencias, luego, son las diferencias.
Quizás está de más repetir que el ya largo proceso de democratización que ha tenido lugar en América Latina después de la Guerra Fría circula a lo largo de dos vertientes. Una es, en el sentido más amplio del término, democrática. La otra es autocrática, militarista, radicalmente personalista, fusiona el partido de gobierno con el Estado, es reeleccionista, es enemiga de la libertad de prensa, y busca la subordinación de los poderes públicos al ejecutivo.
En la escena política internacional –parece que ya no hay dudas- suelen darse relaciones de empatía y antipatía. Nadie puede negar, por ejemplo, que los gobiernos que conforman el ALBA no sólo proclaman su antipatía hacia los EE UU sino, además, se sienten empáticamente atraídos por las más tenebrosas dictaduras del planeta. Solidarizaron con el asesino de Libia; hoy solidarizan con el asesino de Siria. Buscan un peligroso acercamiento con el Irán atómico de los Ayatolah, y lo que más les atrae de China no son sus avances económicos sino la fusión entre el Partido y el Estado. Formal y jurídicamente, algunos gobiernos del ALBA son democráticos; tendencial y potencialmente visto, son autocráticos. El antimperialismo político que los une es, para decirlo en pocas palabras, radicalmente reaccionario.
Ha habido, efectivamente, tres tipos de antimperialismo en América Latina.
El primero es ideológico y fue el propagado por la URSS y sus simpatizantes en América Latina durante la Guerra Fría
El segundo es democrático, y ese fue el que levantaron diversos grupos opuestos al intento de los EE UU por convertir a la Guerra Fría en una “guerra caliente” en América Latina apoyando, por ejemplo, a las llamadas “dictaduras de seguridad nacional”
El tercero, menos que antimperialismo es un simple antiamericanismo y por lo mismo, básicamente reaccionario. Su propósito es volver hacia atrás las conquistas heredadas de la revolución de independencia norteamericana y de la revolución francesa. Ese, y no otro, es el antinorteamericanismo que representa el presidente Hugo Chávez.
¿Habrá que recordar qué Mussolini y Hitler fueron esencialmente anti-norteamericanos? ¿O que los neo nazis que hoy medran en las calles europeas son radicalmente antinorteamericanos?
Son esos, los antimperialistas reaccionarios de nuestro tiempo, los mismos que intentarán convertir a CELAC en un simple foro de propaganda anti-norteamericano. De ahí que lo más probable es que la primera reunión del CELAC no pasará de ser una parafernalia sin ninguna trascendencia política.
Quizás el CELAC comenzará recién a constituirse políticamente en su segunda cita, en 2012, cuando las líneas de enfrentamiento estén más claras y definidas que hoy. Puede que ahí el CELAC sea lo que debe ser: un foro polémico de discusión política entre gobiernos que representan diversos objetivos y distintas convicciones.
El CELAC de Venezuela, aún sin los EE UU, no será más que la OEA de siempre: burocrática, dispendiosa, inútil. Cristina Fernandez continuará promocionando a Christian Dior. José Mujica abrazará hasta a los postes de electricidad. Sebastián Piñera pronunciará un discurso en donde confundirá a Venezuela con Venecia (o algo parecido) Evo Morales se disfrazará de nuevo de piel roja. Ollanta Humala deseará ser el “hombre invisible” para que lo dejen en paz. Puede que Rafael Correa en un gesto dramático desabroche su camisa y muestre su pecho ante las cámaras. Juan Manuel Santos continuará canjeando productos agropecuarios por guerrilleros. Y Hugo Chávez contará a los impresionados gobernantes de Barbados, Bélice, Grenada, Santa Lucía, Federación de San Cristobal y Nieves, Surinám, Trinidad y Tobago y otras potencias, cómo -blandiendo la réplica de la espada del Libertador que regaló a Gadafi- logró derrotar a su propia muerte.
Tomado de: http://polisfmires.blogspot.com/











