Claudio De Castro 25 de marzo de 2017
Son
las 5 de
la madrugada en el Santuario Nacional del Corazón de María. La imagen
de la Virgen recién llegada de Fátima ha estado peregrinando por todo Panamá.
Hoy le tocaba estar en mi parroquia.
Han
expuesto al Santísimo para la adoración Eucarística toda la noche. Muchos
madrugaron en esta vigilia acompañando a Jesús. Rezando. Pidiéndole gracias.
Diciéndole que le aman.
Desde
la noche anterior, las filas del confesionario han sido interminables. No ha
caído en oídos sordos el llamado de la Virgen a la conversión.
Siempre
recomiendo una buena confesión sacramental. No es igual acercarte a Jesús con
el alma limpia que cubierta de pecados. Aunque Él igual te recibirá y amará, he
notado la gran diferencia. Después de confesarte, tienes el alma dispuesta a
las gracias que Él te quiere dar.
