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martes, 17 de abril de 2012

Cuba como pretexto


Antonio Caño 16 ABR 2012 en El Pais.

Nunca se ha visto en esta región un presidente norteamericano más condescendiente y menos interesado en imponer su hegemonía que Obama

Este fin de semana, en Cartagena de Indias, el asunto de Cuba ha vuelto a provocar el fracaso de una reunión de presidentes americanos. Las discrepancias sobre el trato que se debe dar al régimen autoritario de Cuba ha sido, de nuevo, el pretexto con el que se ha ocultado la incapacidad de los líderes de la región de avanzar hacia una mayor integración política y un mejor entendimiento con Estados Unidos.

América Latina es hoy una región dinámica, con sociedades avanzadas que están combatiendo eficazmente la pobreza y reclaman un papel destacado en el futuro del mundo. Pero sus dirigentes se han demostrado impotentes a la hora de traducir esos avances en una plataforma política que le dé a esos países, al mismo tiempo, credibilidad y prestigio. Cuba ha sido la excusa para justificar esta nueva ocasión perdida.

EE UU tiene cierta responsabilidad en ello al insistir en un embargo que, con el tiempo, se ha demostrado ineficaz y contraproducente. Como otros presidentes antes que él, Barack Obama ha dado prioridad a los intereses electorales en Florida, donde reside la mayoría de la comunidad cubana en el exilio, sobre la evidencia de que el embargo es hoy tan solo una coartada del Gobierno cubano y de sus aliados para no emprender las reformas democráticas que se precisan.

Esta torpeza de la Administración norteamericana no es, sin embargo, razón suficiente para que Cuba impida progresos en todas las demás áreas en las que EE UU y América Latina están llamados a cooperar. La responsabilidad principal de superar el escollo cubano la tienen los gobiernos latinoamericanos que, por distintas razones, prefieren ignorar la realidad de que en Cuba no hay democracia. Si el presidente cubano se hubiera sentado en la mesa de Cartagena de Indias, como pedía la mayoría de los presentes, hubiera sido el único gobernante allí que no había sido elegido por su pueblo. Si Cuba no estuvo en Cartagena no es porque EE UU lo impidiese. EE UU apoyó la decisión de la 39 Asamblea de la OEA que decidió en 2009 en San Pedro de Sula suspender la exclusión que pesaba sobre Cuba desde 1962. Pero esa asamblea decidió también que la participación en esa organización estaba condicionada al cumplimiento de la Carta de la OEA, que exige el respeto a la democracia y a los derechos humanos.

Los países del ALBA tratan de eludir esa condición e incluso niegan que Cuba sea una dictadura. Otros gobiernos de la región, incluido el presidente Juan Manuel Santos, de Colombia, reclaman, igualmente, la incorporación de Cuba, tratando de demostrar un pedigrí americanista que les facilite un mejor entendimiento con el bloque capitaneado por Hugo Chávez y en el que ahora destaca como primer lugarteniente Cristina Fernández de Kirchner. Por supuesto, a la hora de la verdad, como se demostró en Cartagena, el verdadero aliado de Santos es EE UU.

Toda esa hipocresía y doble lenguaje, no solo arruinó esta última reunión, sino que está a punto de hacer naufragar todo el proyecto de la Cumbre de las Américas. La frustración de Obama con el desarrollo de la reunión fue evidente. En algún momento, llegó a comentar que no sabía a qué EE UU se referían algunos de los participantes que hablaban de imperialismo y abuso de poder.

Nunca se ha visto en esta región un presidente norteamericano más condescendiente y menos interesado en imponer su hegemonía. Si América Latina no puede entenderse con Obama, no puede entenderse con nadie.

domingo, 15 de abril de 2012

¿CUMBRES? LAS DE ANTES


Moisés Naim 15-04-2012

Dos cumbres: Yalta, 1945 y Cartagena de Indias, 2012. En la primera participan tres jefes de Estado; en la segunda, 30. En la primera, Stalin, Churchill y Roosevelt decidieron cómo iban a dividirse el mundo. En la segunda, los líderes hablaron. Y no tomaron decisión alguna con consecuencias para la gente de las Américas. En cierto modo, esto es bueno. Ninguno de los presidentes en esta Cumbre, ni siquiera Barack Obama, concentra tanto poder como los tres líderes reunidos en Yalta. Para darse cuenta de cuánto ha cambiado el mundo, basta leer esta poética nota oficial de los organizadores del encuentro de Cartagena: "El colibrí vuela rápido y llega muy lejos. Es, quizás, la única especie del reino animal que atraviesa el continente con una técnica impecable de vuelo... denominador común de los países del Hemisferio, desde Alaska hasta la Patagonia. Por todo ello, la figura de un colibrí de alas multicolores fue elegida como el logosímbolo [sic] de la Cumbre". ¿Cuál habrá sido el logosímbolo de la Cumbre de Yalta?, me pregunté. Y sonreí al imaginarme la reacción de Stalin o Churchill al leer algo como esto. Sí; es un mundo distinto.

Sobre las drogas hay una buena noticia que ya ocurrió independientemente de la Cumbre: 2012 pasará a la historia como el año en que se levantó la prohibición para pensar en alternativas a la política sobre drogas que ha impuesto Estados Unidos. Esto no quiere decir que se vaya a abandonar una estrategia que claramente ha fracasado. Pero sí que ahora está permitido explorar otras posibilidades; que esto haya ocurrido en Cartagena es una señal de progreso. Y luego está Cuba. Varios presidentes están furiosos porque Cuba no está invitada a participar en la Cumbre de las Américas. El hecho de que este foro sea solo para países democráticos es, para ellos, un detalle irrelevante.Por otro lado, es justo reconocer que la agenda oficial de la Cumbre de las Américas fue muy prometedora. Los jefes de Estado hablaron de pobreza e inequidad, desastres naturales, tecnologías de la información, seguridad ciudadana y la integración física del continente. Todos son temas válidos. Pero hay dos detalles importantes. El primero es que para avanzar en estos asuntos no hace falta una cumbre. Hay mucho que los países pueden hacer por su cuenta; de hecho algunos evidencian gran progreso. Pero no todos. Y los que siguen estancados no es a causa de sus vecinos. Los culpables del atraso son los mismos jefes de Estado que pronunciaron incandescentes discursos en la Cumbre. El segundo detalle es que los temas que más atención atrajeron no fueron estos asuntos prioritarios, sino otros sobre los cuales nadie espera que pase mucho: drogas y Cuba.

¿Qué tienen en común estos dos temas, las drogas y Cuba? Que ambos les permiten a los participantes en la Cumbre desviar la atención de sus propias fallas y dirigir el reflector hacia Estados Unidos. ¿Para qué hablar de la represión en Cuba, la libertad de prensa en Ecuador, el populismo argentino o la militarización de Venezuela si podemos hablar de Estados Unidos?

¿Cuál hubiese podido ser una agenda con consecuencias concretas? Aquí están dos posibles puntos:

1. El desarme latinoamericano. Esta es la región más homicida del planeta. Sufre de más muertos por armas de fuego que zonas del mundo que están en guerra. ¿Por qué no usar la Cumbre para que los presidentes de la región (después de denunciar a EE UU por sus criminales exportaciones de armamento) promuevan un plan para reducir el número de armas que tan libremente circulan y que están diezmando a su gente, especialmente a los jóvenes? Podrían lanzar una ambiciosa iniciativa que organice y movilice a madres, sindicatos, empresas, universidades, medios de comunicación, artistas y la sociedad en general para hacer de Latinoamérica una región con menos armas. Ingenuo, lo sé. Pero quizás más ingenuo aún es seguir sin hacer nada al respecto.

2. Inmigración. No me refiero a la disfuncional política inmigratoria de EE UU. Esa hay que reformarla. Pero, mientras eso sucede, ¿por qué los gobernantes de América Latina no hacen algo por mejorar la manera en la que sus países tratan a los trabajadores extranjeros de países vecinos? La inaceptable política de EE UU hacia los indocumentados es un dechado de virtudes comparada con las crueldades y abusos a los que son sometidos los inmigrantes pobres dentro de América Latina.

Estos son solo dos temas. Hay más. Pero no serán discutidos en las cumbres porque implican mirar hacia dentro y revelarle al mundo cosas horribles. Por eso es mejor hablar de los hermanos Castro y de la marihuana.

Twitter @moisesnaim

Tomado de: http://www.grupolacolina.blogspot.com/2012/04/cumbres-las-de-antes-moises-naim-dos.html