martes, 2 de julio de 2013
Tenemos la Ley desarme ¿y ahora?
Por Luisa Pernalete, 01/07/2013
¡Por fin salió la Ley de Desarme! La Gaceta Oficial número 40.190, nos presenta un instrumento con 125 artículos, en donde se trata desde permisos –cuáles sí, cuáles no – hasta las sanciones para los que porten ilegalmente armas –de fuego o blancas– en lugares como unidades de transporte, centros educativos, protestas, terminales, pasando por temas como prevención, procedimientos para la entrega voluntaria…
Sabemos que las armas no son el único factor que está influyendo en esa curva ascendente y continua de violencia interpersonal en nuestro país, pero ciertamente si hubiesen armas menos sueltas, sin control, tendríamos menos víctimas, pero también sabemos que las leyes no bastan, ¿qué sigue ahora después de su promulgación? Sugiero algunos elementos.
Primero creo que debemos pedir coherencia a las autoridades. Si se quiere desarmar a la población -de verdad- no resulta coherente, por ejemplo, propiciar la creación de milicias ni obreras ni estudiantiles, ya el país tiene sus Fuerzas Armadas –para defender la soberanía– y tiene las fuerzas policiales para proteger a la ciudadanía. No se puede desarmar por un lado y armar por el otro. Coherencia también en el discurso, debe invitar a la convivencia pacífica de manera de convencer a la población de que no necesita armas para resolver los problemas.
En segundo lugar: la Ley, para ser aplicable, debe convertirse en Políticas Públicas, esto supone: metas a corto, mediano y plazo –y no meros operativos- así como recursos suficientes, evaluación y monitoreo. Aplicarla, por ejemplo, sugiere que hay que cortar ese suministro de armas largas y cortas– en las cárceles (Art. 112); aplicarla supone prever qué vamos a hacer en las escuelas cuando se encuentren alumnos con armas. Habrá que investigar cómo el adolescente obtuvo el arma, qué atención se le dará a ese adolescente que ha cambiado libros y balones por balas; creo que no basta con establecer sanciones a los que por imprudencia o negligencia permitan que niños, niñas, adolescentes o personas con discapacidad accedan a armas.
Aplicarla supone pensar que habrá que ofrecer formación y trabajo decente para esos jóvenes que entreguen las armas de manera voluntaria. Si no consiguen cómo mantenerse, tal vez vuelvan a ver en “los hierros” una alternativa. De manera pues que el trabajo fuerte es ahora cuando comienza. Los avisos no desarman.
En tercer lugar: vemos como una oportunidad los artículos que mencionan la necesidad de que el Ejecutivo se alíe con órganos de seguridad, educación, niños, niñas –entre otros –para el diseño de programas, prevención, información sobre el uso indebido de armas y su consecuencia.(Art.74) así como la obligación de los medios para campañas para el desarme (Art. 75). En este sentido, la semana pasada varias organizaciones que llevan años trabajando por la convivencia pacífica el Centro Gumilla, Sinergia, PROVEA, Convite, Paz Activa, Psiquearte, Laboratorio de PA, el Centro de DDHH de la UCAB y Fe y Alegría, entre otros, hicieron público un “Manifiesto por el desarme y defensa de la vida” (*), y, además de expresar la complacencia por la promulgación de la ley, recuerdan que hay experiencias, proponen que los Estados, Municipios y Consejos Comunales -como lo establece el Artículo 78- tomen en cuenta organizaciones sociales para estas campañas.
En cuarto lugar, hará falta la “contraloría” de la ciudadanía para hacer seguimiento a todo lo referente a la destrucción de las armas entregadas voluntariamente o decomisadas. La Ley establece que una vez entregadas las armas, deben ser destruidas en un lapso no mayor de 60 días (Art. 88). Hay que hacer seguimiento también a los artículos que hablan de prevención.
Esperamos que esta Ley acabe con los tiroteos que afectan sobre todo a las comunidades populares, con las “balas perdidas” que dejan pupitres vacíos en las escuelas, pues se supone que habrá cárcel entre 1 y 3 años para los que generen esos tiroteos (Art. 108).
Tenemos la Ley, ahora hay que cumplirla.
*El Manifiesto puede leerse en la página web del Centro Gumilla.
http://sicsemanal.wordpress.com/2013/07/01/tenemos-la-ley-de-desarme-y-ahora/
martes, 29 de noviembre de 2011
El desarme: una necesidad
FIORELLA PERRONE
DEFENSORA DE DERECHOS HUMANOS
No cabe duda de que la violencia y la inseguridad personal se han convertido en problemas importantes para nuestra sociedad. Nos hemos acostumbrado a ver las cifras de muertes violentas en las grandes ciudades del país, observando que la mayoría de esas muertes ocurren en hombres jóvenes pertenecientes a los sectores populares.
Efectivamente, si revisamos las estadísticas del Anuario de Mortalidad de Venezuela de 2008, (último publicado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud), encontramos que de las 25 principales causas de muerte diagnosticadas, los suicidios y homicidios ocupan el tercer lugar. Y si analizamos las diez principales causas de muerte, especificadas por grupos de edad y sexo, vemos que para los hombres de 15 a 24 años y de 25 a 44 años, los suicidios y homicidios son la primera causa de muerte.
Las causas y consecuencias de que nuestros hombres jóvenes se estén muriendo debido a la violencia son muchas, pero todos y todas coincidimos en que es un problema que es necesario atender con extrema urgencia y seriedad.
Uno de los elementos que facilitan este clima de inseguridad es el hecho de que grandes sectores de la población posean armas de fuego; en este sentido, vale la pena hacerse algunas preguntas: ¿cómo es que estas armas llegaron a manos que no tenían que llegar?, ¿cómo es posible que la mayoría de estas personas portadoras de armas no tengan el permiso de porte de las mismas?
Se hace imperativo e impostergable comenzar a desarmar a la población, no solamente a quienes delinquen comúnmente causando tantas muertes y dolor en las familias, sino a personas de buena voluntad o no, cuyas armas debido a robos o hurtos van a para a manos de los delincuentes, y también, a grupos y colectivos con objetivos políticos o no, que poseen y controlan armas.
Debemos entender que el desarme debe ser total, sin excepciones de ningún tipo, para que los programas de desarme que se emprendan sean exitosos y no tengamos que seguir lamentando la muerte de venezolanos y venezolanas debido a heridas por armas de fuego. En este sentido, aparte del decomiso y destrucción de esas armas se debe emprender una serie de acciones educativas hacia la población, donde se promuevan valores como la tolerancia, la paz y la resolución pacífica de conflictos.
Tenemos que empezar a erradicar la violencia del lenguaje, las acciones y la forma de relacionarnos los unos con los otros, las otras con las otras y las otras con los otros, si queremos tener unas generaciones distintas en el futuro.
La Comisión Presidencial para el Control de Armas, Municiones y Desarme tiene una importante tarea que realizar, seguramente que toda la población está dispuesta a apoyar todas las acciones que se emprendan para erradicar las armas ilegales. No más muertes violentas, nos lo merecemos como país.
