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sábado, 30 de noviembre de 2013

Estado, economía y costo de oportunidad, @jessalexis11


Por Jesús Alexis González, 28/11/2013

Históricas son las discusiones sobre el papel que debe desempeñar el Estado en la economía, desde los que apoyan que ha de controlar toda la actividad económica como los que defienden que no debe tener ninguna participación (a nuestro entender ambos enfoques son inapropiados), y una tercera visión que lo sitúa como un árbitro regulador de la actividad económica que se desarrolla en el marco de un modelo económico que le facilita cumplir con dos funciones primordiales: (1) corregir las fallas del mercado, y (2) redistribuir la riqueza nacional; manteniendo un rol secundario ante la iniciativa privada e interviniendo sólo en aquellas actividades económicas donde el Estado sea más eficiente, dentro de un marco institucional que garantice una independencia e interrelación adecuada entre los poderes.

Sea oportuno indicar dos aspectos: (A) un modelo económico es un proceso impulsado por el Gobierno en función de organizar la economía sustentado en un juicio de valor sobre el país que se puede desear (qué debe ser, qué debe hacerse) para lo cual se formulan políticas económicas; y (B) en una economía de mercado (distinto a libre mercado) el Estado suele intervenir (con precario éxito) de varias formas en materia, por una parte, de precios entre ellas la regulación (basada, suponemos, en algún criterio racional compartido y aceptado entre las partes), y la congelación (fijación unilateral por parte del Gobierno); y por otra parte interviene en la fijación del margen de ganancia teniendo como premisa (volvemos a suponer) que dicho margen permita cubrir los costos de operación (gastos y costos de la actividad) y donde la fijación del precio se determine según el costo marginal (costo de la última unidad producida-vendida-) o según el costo medio (costo total dividido por el número de unidades producidas-vendidas-). Es claro que estas tres formas de intervención gubernamental deben tener un límite en el tiempo, a menos que se esté aspirando una transición hacia una economía planificada y dirigida (economía socialista) donde la actividad económica está basada en la propiedad social de los medios de producción en procura de alcanzar el comunismo (año 2013 representan el 0,01% del total de países); en actuación contraria a la tendencia mundial donde el Estado no interviene directamente en los mercados ni compite con el sector privado.

En referencia al costo de oportunidad, lo podemos entender (de forma sencilla) como que escoger implica renunciar, es decir, al hacer una cosa no podemos concurrentemente hacer otra cosa, habida cuenta que no podemos satisfacer simultáneamente todas nuestras necesidades. Esta realidad cobra mayor sensibilidad cuando se trata del costo de oportunidad del Estado ya que cuando un Gobierno participa en actividades inherentes al sector privado importador/comerciante) se está desviando de su papel básico en cuanto a la atención de la salud, educación, justicia, seguridad (personal y jurídica), agroindustria (alimentación), infraestructura, y un largo etcétera; con implícita renuncia a propiciar y crear las condiciones para alcanzar el bienestar general de la población observado como renunciar al valor de la mejor opción no realizada: la suprema felicidad.

Mención aparte merece la presencia del Estado-regulador (básicamente del sector privado), ante lo fácil que resulta controlar las empresas que no son propiedad del Estado ya que sus efectos no recaen sobre el Gobierno (ni los gastos), pero subyacentemente puede estimular confrontaciones ideológicas y hostil enfrentamiento entre bloques sociales; escenario distinto a intervenir para corregir fallas del mercado. La regulación, materializada como restricciones impuestas por el Gobierno sobre el poder de decisión de las empresas en materia de precios, cantidades, margen de ganancia, limitación de beneficios, y otros, tomadas en ambiente inflacionario (manteniendo los precios congelados y regulados) han de ser revisadas periódicamente ( en razón al incremento en los costos) so pena de desestimular la producción como consecuencia a las expectativas de potenciales pérdidas, lo cual obviamente se traduce en una escasez que tiene efecto multiplicador sobre sí misma. La intervención del Estado en el campo económico, se hace deseable cuando se orienta a mejorar la prestación de los servicios públicos y a superar desequilibrios macroeconómicos, impulsar el crecimiento de la economía y fomentar la competencia. A manera de conclusión en relación al costo de oportunidad del Gobierno, vale la pena citar un viejo eslogan: no realizar intervención alguna si dicha solución es más costosa que la falla que se pretende resolver.


Econ. Jesús Alexis González
@jessalexis11

domingo, 17 de noviembre de 2013

A precio justo: ¿función económica o herramienta electoral?, @jessalexis11


Jesús Alexis González, 15/11/2013

Nos permitimos un previo: el título del artículo no contiene ingenuidad pero si el interés por aclarar algunos conceptos. Conceptualizar precio justo ha ocupado un largo espacio en la historia económica, siendo que hace más de 4.300 años ya existía el control de precios que fue luego tratado con rigor científico desde Carlomagno, Rey de Francia, en el año 884 y relevantemente Tomás de Aquino (1226-1274) quien reconoció que el precio justo no se puede determinar con precisión, pasando por John Mayor (1469-1550) quien expresó que el precio justo correspondía al costo incluyendo la ganancia normal y la compensación por riesgo; hasta Martin Azpilcueta (1493-1587) opositor a la regulación de precio al considerar que era innecesario cuando había abundancia e inefectiva o dañina cuando había escasez. En la actualidad aún la teoría económica dice muy poco sobre precio justo, a la par de mencionar la dificultad que representa fijar un precio caso a caso en cada compra-venta; en lo atinente a Venezuela desde el año 1958 se vienen estableciendo controles de precio y en 2003 se estableció un control de precio para 103 productos de la canasta básica, para luego aprobar en 2004 la Ley del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis), luego de 7 años (14/07/2011) se promulgó vía Ley Habilitante la Ley de Costos y Precios Justos (LCPJ) mediante la cual se intentaría establecer las reglas para la estructura de costos de los bienes; posteriormente en 2013 se crea el Órgano Superior para la Defensa de la Economía en aras de asumir directamente la responsabilidad de garantizar el abastecimiento de productos; actualmente se tiene previsto, de nuevo vía Ley Habilitante, promulgar una ley para el control de precios y ganancias, en un país ya repleto de controles que nos ha llevado a ocupar este 2013 la posición 174 de 177 países en el Índice de Libertad Económica superando sólo a Zimbabue, Cuba y Corea del Norte. Tal escenario refleja que en el período democrático que nace a partir de 1958 con inflexión en 1998 se ha despreciado al mercado y la función económica del precio, entendido esto último como el monto de dinero asignado a un producto o servicio, teniendo como funciones principales ser regulador de la producción y regulador del uso y disposición de los recursos económicos.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Devaluación y política, Piero Trepiccione


Por Piero Trepiccione*, 06/11/2013

El mecanismo empleado por muchos gobiernos en el mundo, especialmente aquellos que dependen de ingresos externos en divisas para soportar sus gastos internos, ha sido con mucha frecuencia la devaluación. Con este mecanismo, el gobierno rápidamente obtiene mayores ingresos en moneda nacional al cambiar por un valor nominal superior (equivalente al porcentaje de la devaluación) las mismas divisas que viene recibiendo producto de sus exportaciones (que siguen siendo las mismas en cuanto a unidades de producción). Con estos nuevos ingresos en moneda nacional producto de la operación cambiaria se logran cubrir los compromisos internos adquiridos en moneda nacional más fácilmente; pero las consecuencias no se hacen esperar.

Con la inyección de más dinero en la economía local y con la pérdida de capacidad adquisitiva (especialmente para los asalariados) se presenta el llamado “fenómeno inflacionario” que golpea severamente el modo de vida de la población como si sufriera un pesado impuesto que va directamente relacionado con el valor de la moneda. Como vemos, la devaluación facilita la toma de decisiones económicas para los gobiernos. Les resuelve sus problemas de flujo de liquidez y pueden atender las demandas de incrementos salariales que exigen los empleados públicos sin diseñar una política económica compleja que ataque las profundidades del problema. Vale decir, la devaluación es como aquellas medicinas que recomiendan “rápido y fácil” para el dolor de cabeza sin que atiendan realmente lo que lo produce.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Sobrevaluación: un freno a la suprema felicidad, @jessalexis11


Por Econ. Jesús Alexis González, 08/11/2013

Inferimos que existe en  Venezuela  una intencional política de cambio sobrevaluado con eje en un permanente crecimiento de la liquidez monetaria (un 1.300% durante 2005-2013 hasta situarse en cerca de un billón de bolívares) en favor de intentar controlar la inflación. Veamos: El BCV fija el precio para la compra-venta del dólar el cual no siempre se  corresponde con su precio real, y en muchos casos (como en la actualidad) lo fija por debajo de lo que cuesta conformando de tal modo un tipo de cambio sobrevaluado que se dinamiza por la situación inflacionaria.

El tipo de cambio (TC) refleja la cantidad de bolívares requeridos para adquirir un dólar; el TC nominal es el precio relativo que existe entre el bolívar y el dólar expresado en unidades monetarias, es decir, la relación directa entre estas monedas (6,30Bs/$); mientras que TC real refleja la relación entre el precio relativo de las dos canastas de consumo (Venezuela-USA) y facilita conocer el poder adquisitivo del bolívar en los EEUU. Tal condición del TC está condicionada por el comportamiento inflacionario de cada uno de estos países (cómo aumentan los precios de los bienes) lo cual se traduce (en nuestro caso) a una tasa de crecimiento de las importaciones superior a la de las exportaciones, configurándose una depreciación del tipo de cambio (de la moneda), es decir un aumento del precio del dólar en términos de bolívares, lo cual conducirá irreversiblemente a una devaluación; sea oportuno señalar que una depreciación es un resultado económico mientras que la devaluación es una estrategia económica oficial, en el entendido que la primera conduce a la segunda habida cuenta que el Gobierno debe ajustar el tipo de cambio nominal para que refleje el incremento en los costos y así corregir la sobrevaluación.

¿PUEDE BAJAR EL DÓLAR PARALELO?

Miguel Ángel Santos  9 de noviembre de 2013
miguel.santos@iesa.edu.ve 
@miguelsantos12

El precio del dólar es sólo un espejo de la confianza que existe en la economía y sus autoridades

Es difícil saber si cuando el Gobierno hace algo se trata de una política o de un accidente. Por esas coincidencias que ocurren en estos días, el mismo día que Rafael Ramírez le declaró la guerra al dólar paralelo, Víctor Salmerón reportó en este diario que la impresión de dinero para financiar el déficit de caja de Pdvsa alcanzó niveles récord. El Gobierno sigue barajando voceros. Ahora ya no es Merentes, que apenas aparece, es Ramírez. En el fondo, son los mismos actores y la misma obra, simplemente se intercambian los roles. Por estos días, hay muchísima gente preocupada por el desenvolvimiento de la economía. Lo que más me llama la atención es que todavía algunos se preguntan si es posible que ellos bajen el dólar paralelo. Este es un esfuerzo inútil, una suerte de malabarismo imposible para aferrarse a la esperanza de mantener o recuperar (ya está perdido) el poder adquisitivo de sus disponibilidades en bolívares. El Gobierno ha conseguido un prodigio: el precio del dólar en el mercado paralelo supera la relación de liquidez a reservas.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Control de cambio con implícito “corralito”, @jagp611


Por Econ. Jesús Alexis González, 01/11/2013

Es por demás conocido que el control de cambio es la intervención oficial del Estado en el mercado de divisas con la finalidad de restringir su oferta y demanda; contradictoriamente aplicado en un país como Venezuela que es fundamentalmente importador favoreciendo de tal modo la aparición de una economía oculta (paralela) donde el tipo de cambio oficial que no tiene mayor relevancia al ser desplazado por un cambio no oficial en porcentajes no sólo innombrable sino escandaloso (brecha que por cierto se intenta reducir mediante devaluaciones),  hecho que afecta el precio de la mayoría de los productos que circulan internamente (más de un 70% importados) lo cual determina un escenario sensiblemente inflacionario con problemas de desabastecimiento y escasez. En la historia reciente de Venezuela, y luego de la desaparición del tipo de cambio único instaurado en 1976 al momento de la estatización de la industria petrolera (cuando se elimina el dólar petrolero), se han aplicado con pocos beneficios y altas criticas restricciones severamente autoritarias a la luz de dos regímenes de control: Régimen de Cambio Diferencial (RECADI) en 1983 y la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) en 2003, teniendo ambas en común la intención de evitar la fuga de capitales y la protección de las reservas internacionales.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Política fiscal… al borde del “default”, por @francodorazio



Por Armando Urdaneta M. y Franco D´Orazio P., 18/10/2013

La economía venezolana, sumida hoy día en una profunda crisis de carácter estructural, como nunca antes había estado, hace que todos los connacionales cuestionen los orígenes o causas de éste desastre que la han conducido al borde del colapso… o “default” como se le conoce en el ambiente financiero global. Sin dudas que la aplicación de políticas públicas erradas, aunadas a la opacidad en el manejo de los fondos públicos por parte de quienes regentan el poder, dentro y fuera del país, han conducido al quiebre del aparato productivo nacional y del país como tal.

Precisamente ha sido la política fiscal expansiva y procíclica aplicada por el gobierno nacional la causa principal de esta crisis, entendiéndose como política fiscal el conjunto de variaciones en los programas de gastos e ingresos, realizados con el fin hipotético de lograr los objetivos de la política macroeconómica. Mediante esas variaciones, el gobierno ejerce un poderoso impacto sobre la demanda agregada y por consiguiente, sobre los niveles de precios, la producción y el empleo.

No obstante, la política fiscal en Venezuela ha sido utilizada además como instrumento de financiamiento de un proyecto político populista denominado “Socialismo Siglo XXI”, aunque sus mentores se retracten, que sólo ha servido para que una élite de estirpe caribeña se perpetúe en el poder sustrayendo la mayor parte de las divisas que genera la economía nacional a cambio de pocas dádivas entregadas a las clases sociales más desposeídas, que lejos de sacarlos de la pobreza pues los mantendrá sumergidos en ella, creándoles una dependencia enfermiza con el gobierno de turno el cual ejercerá sobre la población un control político absolutista… tal y como ha sido denunciado hasta por el propio Príncipe de la Iglesia Católica, el Papa Francisco.

lunes, 14 de octubre de 2013

Guerra económica con semejanza chilena, por @jagp611


Por Jesús Alexis González, 12/10/2013

En ciertos medios impresos y digitales venezolanos hemos leído distintos enfoques relativos a una presunta guerra económica que se está suscitando en nuestro país, y sostienen que una “Guerra económica es un conjunto de acciones encubiertas o disimuladas destinadas a afectar de manera desfavorable el desempeño de la economía nacional, bajo la apariencia de ser consecuencia de la exclusiva gestión deficiente del respectivo Gobierno Nacional”.

Desde otro ángulo sostienen que Salvador Allende (presidente 1970-1973) “fue víctima de las más salvajes estrategias de desestabilización política y económica”; afirmación, entre otras, que nos impulsó a revisar históricamente la situación económica que experimentaba Chile hace 43 años. Resulta pertinente citar que Allende ganó las elecciones de 1970 en el marco de un país dividido políticamente en tres partes con un 36,2% de los votos (inferior al 38,9% que obtuvo en 1964); y desde el inicio de su mandato instrumentó un modelo económico denominado Sistema Social que propició elevación del bienestar durante 1971 y principios de 1972, cuando se inicia una reversa que ya en 1973 mostraba una pérdida del control del país por parte del Presidente, hasta su trágico deceso el 11 de septiembre de ese 1973.

miércoles, 9 de octubre de 2013

La harina PAN, el PAN nuestro de cada día


Por Jesús González Briceño, 08/10/2013

La compra de la alimentación básica del venezolano está resultando un verdadero vía crucis, debido a varios factores agudizados en el último bimestre del 2012, desde cuando se han venido resquebrajado los patrones consumistas tradicionales de su dieta, compuesta por 11 grupos de productos que supuestamente están protegidos mediante el esquema de la regulación de la cesta normativa alimentaria (CAN), debido a la escasez o falta en los anaqueles de mercados, abastos y bodegas públicos (del gobierno) y privados, cuyo índice oficialmente es estimado oficialmente en torno a un 20%; hecho complementado por elevadas y permanentes alzas indiscriminadas de los precios de los productos regulados, por efectos de la reducción de la oferta debido al fracaso total de nuestra producción agropecuaria, la devaluación de la moneda en un 46.51% en febrero próximo pasado, y la restricción de los sistemas de suministro de dólares para procurar la importación de los renglones básicos de consumo por parte de los privados lo que ha impulsado al dólar paralelo o ilegal a un valor jamás alcanzado desde 1999 hasta ahora. Oficialmente INE- BCV), el incremento de la CAN pasó de BS. 1741,22 en 2011, a 2085,22 en 2012 (meses de diciembre) y en agosto de 2013 fue de BS 2915,28, porcentualmente de un 19,75% interanual y para agosto de 2013  fue de 39.80% en apenas 8 meses.

Indiscutiblemente el incremento de precios de la CAN durante 2013 es mucho más alto debido a que el INE toma en cuenta los precios debidamente aumentados (actualizados) cuyo volumen en los anaqueles no es constante y esporádico por lo que los usuarios se ven obligados a comprar productos similares o sustitutivos no regulados. Por otra parte los productos regulados-incrementados no se corresponden con la realidad de los costos  o por especulación.

Hay productos cuya escasez es casi permanente como la harina pan, el arroz 3% granos partidos, la carne regulada, el leche en polvo, leche pasteurizada, las sardinas, el queso blanco duro, aceites de mezcla vegetal, algunas raíces y tubérculos; y las semillas, oleaginosas y leguminosas (apio, arvejas, frijoles, lentejas) que además de escasear han duplicado y más sus precios durante el pasado mes de septiembre. En el caso de pan en canillas es alarmante el alza de su precio que regulado con precio actualizado a 3,50 bs /kg a principio de marzo de 2013, se elevó a 5,52 bs. /kg. El 22 de agosto el precio del pan salado se elevó a 6,90/kg equivalente al 97,14% de incremento con respecto a su precio original y al 25% de la anterior regulación, lo que la Asociación Nacional de panaderías, FEVIPAN, consideró insuficiente ante su demanda de incremento a 16 Bs/kg, no obstante el producto se vende actualmente entre 5 y 7 por unidad no pesada, que es aproximadamente de 200 gramos/unidad, lo que significa que el precio promedio del pan canilla salado es de 30 Bs/kg, (se cumplió la tarea de pesarla proveniente de varias panaderías del  área metropolitano, dando este peso promedio).

domingo, 6 de octubre de 2013

Gasto público e inflación: ¡destrucción social!


Por Jesús Alexis González, 04/10/2013

“Lenin tenía toda la razón, no existe medio más efectivo ni más sutil para destruir la base existente de la sociedad, que destruir la moneda. Por un proceso continuo de inflación los gobiernos pueden confiscar en secreto y sin que nadie se percate de ello, una parte importante de la riqueza de sus ciudadanos. El proceso pone en marcha todas las fuerzas económicas del lado de la destrucción, y lo hace de tal forma que ni un hombre en un millón lo podrá diagnosticar” (J.M, Keynes, 1.919). “Muchos países sufren hoy los efectos de una inflación socialmente devastadora, un paro anormalmente alto, una errónea utilización de los recursos económicos y, en ciertos casos, la pérdida total de la libertad” (M. Friedman, 1.976). El Estado ha cumplido tradicionalmente el papel de regulador de la economía en procura de perfilar con éxito el destino del país, hecho que en la actualidad está marcadamente afectado por un nuevo orden mundial caracterizado por particularidades y reivindicaciones infraestatales que obliga a los Estados a introducir profundas transformaciones (y reformas estructurales) en relación a la manera de intervenir directamente en el área económica nacional en un contexto de equilibrio entre el “Estado mínimo” y el “Estado populista”

domingo, 29 de septiembre de 2013

El espejismo de la clase media latinoamericana


Por Eduardo Levi Yeyati, 28/09/2013

BUENOS AIRES – El aumento del ingreso en los países en desarrollo llevará a que para 2020 se sumen 400 millones de personas más a los 1,8 mil millones que actualmente constituyen la clase media mundial. Su creciente poder de compra, especialmente de bienes y servicios de consumo no esenciales, es saludado como la gran esperanza de la economía mundial. Pero un examen más profundo de sus circunstancias económicas sugiere que estos nuevos consumidores no son ni tan ricos ni tan sólidos como parece.

La inmensa mayoría de quienes se incorporan a la clase media viene de los países emergentes de Asia. Pero un cambio socioeconómico similar en América Latina ofrece importantes lecciones para el resto del mundo en rápido crecimiento. La clase media latinoamericana se elevó en aproximadamente el 50 % entre 2003 y 2009, y llegó a los 152 millones de personas, cerca del 30 % de la población del continente, una proporción que indudablemente ha continuado en alza.

Esta notable transformación económica ha sido presentada como prueba del éxito de las políticas de crecimiento redistributivo implementadas en décadas anteriores. Tanto el aumento del empleo y de los salarios como las transferencias de dinero a los pobres y el sistema público de pensiones explican estos avances. Pero, si las políticas que redujeron la enorme pobreza y desigualdad de ingresos de los 90 seguramente deben ser aplaudidas, las mejoras en el bienestar asociadas con este desempeño pueden resultar menores de lo esperado.

Un problema obvio reside en que medimos el tamaño de la clase media según los datos de ingreso de los hogares, pero sabemos poco sobre sus patrones de ahorro. Si los elevados ingresos actuales se consumen y los ingresos futuros caen (algo probable si la economía se desacelera), los hogares de clase media sin ahorros para amortiguar esa merma fácilmente podrían recaer en la pobreza.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Economía como política de estado: ¡Un clamor!


Por Jesús Alexis González, 27/09/2013

En el presente artículo asumimos que las políticas reflejan hipótesis basadas en ideas y tienen una finalidad, un diagnóstico de la realidad y con  estrategias concretas para transformarla en función al país que se aspire. De igual modo compartimos enfoques como: “El Estado es la ley de la razón” (Federico Hegel) y “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones” (Wiston Churchill). De nuestra parte complementamos: usualmente los gobiernos establecen planes y objetivos que no trascienden sus administraciones (desmontando inclusive logros alcanzados); hecho que se traduce en la “necesidad de reinventar” (en cada gobierno) los objetivos fundamentales del Estado, subordinando sus intereses a favor de particularidades que niegan el beneficio de la Nación dándole más importancia a la cuestión electoral (políticas de Estado versus políticas de Gobierno), soslayando—en lo específico del hecho económico—que los inversionistas buscan un ambiente que les permita una visión de largo plazo alejada de la incertidumbre habida cuenta del efecto negativo que se genera sobre la propensión a invertir en un país donde “no se sabe lo que va pasar después de las elecciones”, y no se cumplen las políticas de mayor alcance temporal. Las políticas de Estado nacen en respuesta a los intereses del pueblo y han de entenderse como el norte estratégico de la Nación, las cuales son definidas e instrumentadas por consenso ciudadano y partidista en aras de evitar que varíen ante cambios ideológicos de nuevos gobiernos; siendo así y ante la actual crisis de la economía venezolana se requiere del esfuerzo y colaboración de todos los segmentos de la sociedad en el marco de una política de Estado para el campo económico, apartadas temporalmente de las divergencias inherentes al partidismo político y apoyadas en la evidencia científica traducidas en medidas económicas transparentes para todos los actores sociales, al hacerles conocer en forma clara los detalles, fundamentos y consecuencias mediante el fomento de una “pedagogía económica” que les permita comprender los términos y las cifras económicas más elementales. El consenso nacional sobre políticas de Estado ha de contextualizase en torno a ejes temáticos transversales, uno de los cuales debe corresponderse, por ejemplo, con “Economía y equilibrio social” teniendo entre otros objetivos una política económica (básicamente fiscal y monetaria), una política industrial con nuevo enfoque de la sustitución de importaciones, un control de la inflación, una descentralización económica, una generación de empleo digno, una elevación de la productividad económica, y un modelo de desarrollo sostenible; en el entendido que dichas políticas  han de sustentarse en principios constitucionales.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El dilema económico de Maduro

Aurelio Useche K Martes, 17 de septiembre de 2013

Pensar que el Gobierno de Maduro haga una rectificación a fondo de la política económica, es una ilusión, sobre todo porque ello implicaría solicitar asistencia financiera al Fondo Monetario Internacional. Y este solo hecho significa una traición a los principios y fundamentos de la llamada revolución chavista, de ser contraria a los postulados de una economía de mercado. Venezuela no cuenta con financiamiento exterior de mayor significación, salvo el que venía prestando China, ya agotado por el país.

No obstante, no recurrir a esta ayuda exterior, seria descartar una alternativa posible. Existen otras a las cuales pudiese recurrir, que en todo caso serían apenas medidas transitorias, como, por ejemplo, la apertura de una banda de cambio libre y la elevar modestamente el precio de la gasolina, las que lograrían apaciguar muy tenuemente la crisis económica de Venezuela.

martes, 17 de septiembre de 2013

Reservas y permuta, ¿y las divisas?

LUIS OLIVEROS B. lunes 16 de septiembre de 2013
@luisoliveros13

¡Alerta! Alerta: se acaban las reservas internacionales. Al momento de escribir estas líneas rondaban los $22.170 millones. En lo que va de año han caído un 26% y desde enero del 2010 un 37%. Increíblemente entre 2010 y el 1er semestre de 2013 Venezuela recibió $287.000 millones por exportaciones petroleras. ¿Qué pasó con esas divisas?, si la mitad de esos dólares Pdvsa los entregó a entes diferentes al BCV, ¿Dónde están?, o es que ¿esas exportaciones nunca se cobraron o no existieron?

Venezuela tiene 3 años consecutivos disfrutando de un precio de su canasta petrolera superior a $100/b, sin embargo en ese mismo período de tiempo nuestro país ha estado padeciendo de graves problemas cambiarios, y en los últimos meses esos problemas se convirtieron en una verdadera crisis. El diferencial entre la tasa de cambio oficial y el mercado innombrable alcanza niveles récord, y las medidas gubernamentales al respecto han sido nulas.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Control de cambio: Raspando la Tarjeta en Perú


Por José Sierra, 13/09/2013
@kiko2004

Presentamos este extraordinario documental sobre el uso ilegal pero permitido por las autoridades venezolanas, para la adquisición de divisas baratas en el mercado internacional, el video es realizado en Perú por la cadena América Noticias Perú, en su programa 4to. Poder.


Entendemos que muchos venezolanos se sientan desacreditados y maltratados por el documental, pero lamentablemente es la triste realidad, este negocito permitido por el gobierno de Nicolas es mas productivo que cualquier otro que esté al alcance del común de los venezolanos, pagas dólares a Bs. 6,30 y los revendes a Bs. 40,00. El negocio es increíblemente rentable pues el venezolano que viaja se lleva un lote de tarjetas de crédito de amigos y familiares.

Quien es el culpable y el responsable de este ilícito cambiario?, pues la respuesta es muy sencilla, el irresponsable es el gobiernito que está al mando del país desde hace casi 15 años, su desafortunado control de cambio que está llevando a la nación a un despeñadero cada vez mas profundo. Esta consecuencia del control cambiario es apenas la punta (pequeña por demás) del iceberg de los inmensos negocios de peculado y especulación de muchos importadores de maletín que se dedican a traer mercancías, algunos otros simplemente obtienen grandes cantidades de dólares y desaparecen.

Sabemos el modus operandi, una empresa importadora apertura una compañía en Perú, Bolivia, Ecuador, Usa, etc., la empresa importadora venezolana solicita dólares a Bs. 6,30 y le compra a su compañía en el extranjero, con el respectivo sobre precio, por su supuesto la diferencia se queda en una cuenta corriente en el extranjero y el desangre continua en un círculo vicioso permitido por el régimen y que afecta el bolsillo y la calidad de vida de toda la familia venezolana.

La corrupción campea en todos los niveles, pero a quien hay que culpar no es al venezolano que se lleva 4 o 5 tarjetas de crédito y se trae 10 o 12,000 mil dólares en su maletín, es al gobierno rojo por haber implantado el control de cambio y a los especuladores que hacen inmensas ganancias en dólares y en bolívares y que no son necesariamente empresas de maletín, algunas son empresas comerciales debidamente registradas y con años trabajando “licitamente” en Venezuela, el diferencial es tan grande que permite el pago de coimas y sobornos a todos los niveles en la administración pública.

Que se puede hacer… cambiar al gobierno, el que tenemos no es capaz de solucionar este gran problema… El 8 de diciembre es una gran oportunidad de dar un primer paso para frenar este desastre.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Crecimiento económico: ¡¡Precisiones!!


Por Economista Jesús Alexis González, 06/09/2013

Al hablar de economía se referencia implícitamente lo relativo a cómo debe la sociedad gestionar adecuadamente sus escasos recursos a los efectos de producir bienes y servicios (ByS) para ser bien distribuidos entre la población. En este sentido, se presta importante atención al tema del crecimiento económico como fuente de prosperidad y bienestar para los ciudadanos y el país como un todo; siendo al propio tiempo una medida de idoneidad de la actividad gubernamental en su rol de propiciar un crecimiento sostenido del producto per cápita, a la luz de una eficiente política económica (fiscal: gasto público e impuestos; monetaria: cantidad de dinero en circulación, inflación controlada y estabilidad de la moneda) que condicione una tasa favorable del PIB (valor de todos los ByS finales producidos en un período de tiempo determinado) que para el caso venezolano mostró para el IT 2012 un crecimiento del 5,9% en contrario al IT 2013 que fue de 0,7%, en el entendido que el incremento del capital y del trabajo no explica suficientemente sus variaciones, aún cuando es claro que si una nación presenta altas tasas de inversión ello se traduce en altos niveles de renta y crecimiento, en obligante armonía con un sector externo (importaciones y exportaciones) que muestre dinamismo con adecuado grado de apertura y la presencia de un bajo índice de inflación (aumento continuo, sustancial y general del nivel de precios).

Mediante la contabilidad social (datos que miden la contribución de los sectores al PIB) y haciendo uso tanto de la información estadística disponible, como de modelos econométricos (aplicación de técnicas matemáticas para la verificación y solución de problemas económicos), se hace factible integrar distintas  variables condicionantes  del crecimiento económico en aras de generar enfoques analíticos cuyos resultados aperturen la posibilidad de instrumentar acciones a favor de la actividad económica. A tenor de ese norte resulta vital la medición—haremos inferencias para Venezuela—de aspectos tales como el consumo privado (gasto total en ByS que realizan las familias) que muy probablemente baje en un 6% en 2013; el consumo público (gasto en ByS que realiza el Estado) que se estima disminuya en 2013 un 8,1%; la demanda doméstica (demanda interna sin incluir las importaciones) que puede decrecer un 7,2% en 2013; la tasa de inflación que puede superar el 45% a final del 2013; las exportaciones totales que es muy factible disminuyan en un 7,6% en 2013; las importaciones que también podrían disminuir en un 14,9%; la productividad que al presente ha caído en un 35%, y la inversión en infraestructura que para 2013 se situó en 2% muy lejano de un deseable 5%. Ante tal comportamiento esperado para nuestra economía en 2013, la CEPAL estimó que crecería sólo en un 1%, diferente a otras opiniones que pronostican un crecimiento negativo cercano al -2,5%.

Adicionalmente pueden mencionarse otros elementos que condicionan el crecimiento económico, dentro de los cuales podemos citar la distribución de la renta (distribución de la riqueza entre el trabajo y el capital) que expresa el nivel de bienestar social muy desigual que induce la aplicación de programas sociales compensatorios (y de modelos económicos de corte ideológico diferente) que contradictoriamente tienden a contraer las expectativas e incentivos para la inversión, lo cual afecta negativamente la oferta doméstica (oferta interna sin incluir las importaciones) hasta generar tensiones sociales ante la aparición de escasez y desabastecimiento de bienes, que genera mayor presión sobre las importaciones; también debe mencionarse el capital social (normas y relaciones que facilitan la acción colectiva) al establecer las reglas para la existencia de un clima de paz social. En fin, el crecimiento económico es mucho más que un asunto de cantidad de divisas.


Econ. Jesús Alexis González
@jagp611

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Planificación económica sin contabilidad social?


Por Jesús Alexis González, 30/08/2013

Iniciamos con una duda razonable: ¿Bajo cuál criterio metodológico se apoya la “masificada opinión” que sostiene la imposibilidad de la renta petrolera para cubrir las necesidades de divisas de la economía venezolana? Tal opinión pareciera no distinguir entre economía productiva (actividades que producen un bien o servicio) y economía virtual o especulativa (actividades que generan dinero a partir de otro producto) la cual  por momentos es 10 veces mayor que la economía real (conjunto de la producción y circulación de bienes y servicios como motor central de la sociedad). Siendo así, y a los efectos de estimar con eficiencia los requerimientos de divisas de nuestra economía real, se hace imprescindible la instrumentación de modelos apuntalados por matrices de contabilidad social y de insumo producto. La actividad económica, como es bien conocido, se orienta a la producción de bienes y servicios (objetos reales) con la finalidad de satisfacer las necesidades humanas; razón por la cual se deben conocer e interpretar esas actividades económicas en el marco de una determinada realidad, posibilidad que abre la economía política  mediante sus leyes al facilitar que se puedan efectuar modificaciones por intermedio de la política económica,  la luz de la generación de medidas que alteren favorablemente la realidad en función de un nuevo norte; lo cual requiere de la descripción global de esa realidad económica que se aspira cambiar y para ello ha de servirse de la contabilidad social en aras de mostrar la cuantificación de las principales variables macroeconómicas y de las relaciones que entre ellas se suscitan.

La contabilidad social permite conocer el funcionamiento del sistema económico en lo inherente a los aspectos cuali-cuantitativos del proceso que impulsan a la economía y de la situación imperante en la sociedad, creando un contexto que permeabiliza la potencialidad de efectuar análisis de las interrelaciones entre los sujetos económicos y las variables macroeconómicas, hasta convertirse en un instrumento vital para la planificación de políticas públicas, adaptado a un esquema cuyo perfil viene determinado por las relaciones de producción existentes en complemento de una claridad de ¿hacia dónde queremos ir?, habida cuenta de convertirse en un registro sistematizado de los principales flujos económicos llevados a cabo a favor de la producción, distribución y consumo de bienes y servicios. A tenor de lo expuesto, ha de quedar ampliamente claro que la contabilidad social representa una importante herramienta para el diseño e instrumentación de políticas económicas, más aún para el caso venezolano donde el Estado es de gran tamaño y el Gobierno avanza en su rol de “empresario”, tal como muestran las cifras del BCV que reportó para el IS 2013 un crecimiento del sector público del 2,6% mientras que el sector privado creció en un 1,1%; escenario donde las importaciones no petroleras del sector gubernamental se incrementaron en un 21,8% y las privadas disminuyeron en un 10%. En el mismo sentido, la brecha fiscal del sector público se movió desde un 1,6% en 2006 hasta un 15% en 2013 comportamiento motivado por la monetización de ese déficit (emisión de dinero inorgánico) a pesar de la existencia de 22 impuestos y contribuciones que imponen un alto porcentaje fiscal al conjunto de la economía.

Tenemos la percepción, que estos y otros desequilibrios macroeconómicos se deben fundamentalmente a la presencia de una planificación económica a “ciegas” alejada de los registros sistemáticos de la contabilidad social; materia de poca presencia desde hace años en Venezuela, al extremo de contrariar lo señalado en Nota de Prensa del BCV del 06/06/2006 (última referencia encontrada): “(…) el enfoque tradicional de la Matriz de Insumo Producto (MIP) permite evaluar las interrelaciones e interdependencias existentes entre los diferentes sectores productivos de una economía, cuyos datos son fáciles de en los modelos macroeconómicos destinados a analizar las relaciones entre la demanda final y los niveles de producción por actividades económicas”, “(…) es posible ampliar el alcance de este enfoque cuando se introduce dentro del esquema de la Matriz de Contabilidad Social (MCS), (…)”. Tal cita no requiere, por nuestra parte, de comentarios adicionales.


Econ. Jesús Alexis González
@jagp611


sábado, 24 de agosto de 2013

Desesperanza económica aprendida


Por Jesús González Briceño, 23/08/2013

Venezuela contaba en el año 1998 con un parque industrial de 12.940 establecimientos, en la actualidad “sobreviven” unas 6.000 industrias; en 1960 nuestras exportaciones petroleras representaban el 60% del comercio internacional petrolero, para agosto 2013 según el Reporte OPEP la demanda mundial de petróleo es de 90,1 millones b/d, contexto donde Venezuela (de acuerdo con terceras fuentes) participó con 1,6 millones de b/d (1,78% del total), mientras que por fuentes venezolanas participó con 2,0 millones de b/d (2,22% del total), siendo que el país ha perdido en los últimos 4 años un 25% de su participación en el mercado petrolero mundial; las exportaciones venezolanas de petróleo en relación al total exportado nacional variaron, según la CEPAL, desde un 86,9% en 2004 hasta un 95,5% en 2011 y un 96% al IT 2013; las exportaciones no petroleras que en 1998 representaban el 31,2% del total, disminuyeron hasta un 3,9% en 2012; para respaldar la liquidez monetaria 2013 se requiere de unos $ 150.000 millones, y en el presente se cuenta con unos $ 29.000 millones (70% en oro) ,situación bien distinta a los 82 años transcurridos desde 1879 hasta 1961 período durante el cual el bolívar mantuvo su valor de un gramo de oro; en la década de los años 50 la inflación en Venezuela era inferior a la de Estados Unidos, en 2012 se ubicó como la segunda inflación más alta del mundo sólo por encima de Sudan; la venta de vehículos durante el mes de noviembre 2007 fue de 52.700 unidades, mientras que el promedio mensual 2012 se ubicó en 10.880 unidades, en el IT 2013 la producción bajó un 44,9%  y el rendimiento de las ensambladoras durante el IS 2013 ha sido el más negativo desde 2003; nuestras importaciones variaron desde $ 41.192MM en 2009 hasta $ 59.339 MM en 2012, escenario donde los EEUU fue el mayor exportador con un 25,6% seguido de China con un 16,5% y Brasil con un 9,2% .

Muchos comportamientos puntuales como los señalados hubiesen podido enmarcar el inicio del presente artículo, hasta casi inducirnos a variar su título por: Desesperanza económica aprendida e inducida; todo ello como consecuencia de un ejercicio del poder político que ha venido avanzando hasta procurar el máximo de poder económico con obligante subordinación de la iniciativa privada y del mercado ante el Estado, olvidando la premisa que “(…) no basta con implantar la democracia política. El mercado garantiza mejor la libertad de los ciudadanos” (Arthur Seldon), afectando  el dinamismo de nuestra economía a la luz de una intensa política de regulaciones y controles, con las negativas consecuencias socio-económicas que hoy se observan en el progreso y crecimiento económico, hasta perfilar una percepción de desprestigio hacia la economía venezolana, e induciendo una pérdida de la esperanza de alcanzar los sueños de bienestar. Esta desesperanza económica aprendida se traduce en la aceptación ciudadana que las fuerzas naturales de la economía no son suficientes para procurar el bienestar social, razón por la cual, suponen muchos de ellos, se hace imprescindible la figura del “Estado necesario” con la menor cantidad posible de mercado e iniciativa privada; situación que puede conducir, mediante un enfoque pragmático con elevada dosis de populismo electoral, a la radicalización del “totalitarismo económico” apuntalado por la distracción de la atención ciudadana mediante la difusión masiva y constante de información de baja trascendencia e intelectualidad, con la finalidad de soslayar el interés por conocer aspectos importantes en materia social, política y económica en aras de facilitar la manipulación de la percepción sobre la realidad, induciéndolos a una ausencia de visión y comprensión sobre la ventaja que para generaración de bienestar tiene una economía organizada en relación a un  Gobierno de gran tamaño. Es claro que la desesperanza aprendida—especialmente en lo económico—es uno de los cuadros más difíciles de revertir desde el punto de vista emocional, ante la percepción de una imposibilidad de logro que extingue la fe, la confianza y el entusiasmo para procurarse—para el tema en comento--una movilidad social, al extremo de inducirlos a suponer que iniciativa privada y mercado harán de la redistribución de la riqueza  una mera fantasía sin la presencia del Estado, del Gobierno y del partido.


Econ. Jesús Alexis González
@jagp611

jueves, 15 de agosto de 2013

EL MODELO EN IMPLOSIÓN

ANGEL GARCÍA BANCHS martes 13 de agosto de 2013
@garciabanchs


Tal y como pronosticamos, apenas el precio del petróleo (la oferta de divisas) dejó de crecer a un ritmo superior al de la liquidez en bolívares (al de la demanda de divisas), el modelo petropopulista entró en un proceso de implosión. E implosión significa acá: "acción de romperse hacia dentro con estruendo las paredes de una cavidad cuya presión es inferior a la externa" (Real Academia Española).

29 millones de venezolanos (la presión externa) podrán más que la resistencia de un pequeño grupo interno de comunistas y mafiosos (las paredes de la cavidad), cuya cohesión ha de perderse (romperse) hacia dentro en condiciones de confusión y alboroto (estruendo), por demás, muy pronto.

Por primera vez, posparo petrolero, el chavismo enfrenta una reducción del salario real, que no podrá ser compensada vía transferencias crecientes de renta petrolera. Es decir, por primera vez después de 2002-2003 cae el poder de compra de los hogares, sin que el Gobierno pueda hacer algo para compensar dicha caída. De 2003 a 2012, en todos los años en que se produjo una caída del poder de compra de los salarios, el Gobierno pudo compensarla vía transferencias y subsidios a los hogares; lo anterior, porque el petróleo subía, y existan reservas y capacidad de endeudamiento en divisas a qué apelar.

Pero, en 2013, tal y como hemos pronosticado, las cosas serán distintas, y el modelo hará implosión. Ya el precio del petróleo (la oferta de divisas) no crece, mientras que la liquidez en bolívares (la demanda de dólares) no para de crecer. Al segundo trimestre, el salario real del sector formal de la economía ha caído 21% versus el cuarto trimestre de 1998, ó 7,6% versus el segundo trimestre de 2012; eso sí, con una diferencia respecto a veces anteriores: esta vez el Gobierno no podrá transferir renta petrolera creciente a los hogares para compensar dicha caída, porque el precio de petróleo ha dejado de crecer.

La escastanflación (término que he acuñado para referirme a la escasez, con estancamiento e inflación) es lo que depara el futuro cercano preelectoral, y la devaluación del tipo de cambio oficial poco tiempo después. Pero, el problema de fondo es otro mayor (sobre el que yace la razón política de la transición): quien monopolizaba el cuchillo con que se picaba la torta (quien repartía el poder económico entre los factores de poder político del chavismo) murió; y hoy, no solo la torta es de menor tamaño, sino que, peor aún, existen múltiples cuchillos todos afilados en posición.

Tomado de: http://www.eluniversal.com/opinion/130813/el-modelo-en-implosion