ENRIQUE MÁRQUEZ 25 de septiembre de 2017
La racionalidad económica indica que
nadie debe intentar gastar más de lo que recibe como ingresos. Quien quebranta
este mandato, aterriza siempre en el mismo escenario: quiebra, endeudamiento y
miseria. En Venezuela tenemos un refrán que lo resume: cada quien se arropa
hasta donde le da la cobija. Un
razonamiento que tiene validez para cualquier economía familiar, para la
gerencia empresarial y la administración de un estado o un país.
Esta sencilla lección del sentido
común no ha sido aplicada. Se tropieza obstinadamente con la misma piedra, se
reciclan los mismos errores y se profundiza la debacle económica. Venezuela ha
sido manejada, una y otra vez, con el criterio de un mal padre de familia, muy
derrochador cuando tiene mucho y muy irresponsable cuando merman los ingresos.
