JUAN MANUEL SANTOS 16 de agosto de 2017
La
cuna del Libertador; el país con las mayores reservas petroleras del mundo; una
nación libre, rica, con gente maravillosa; el destino durante décadas de
millones de migrantes colombianos que huían de la violencia y buscaban una
mejor vida, hoy por desgracia se desmorona en lo económico, en lo social y en
lo político.
Colombia
es el país que más tiene que ganar o perder con lo que suceda en nuestra
hermana república. Nos unen todos los lazos que pueden unir a dos naciones: la
historia, la cultura, la geografía, la economía, más de 2.200 kilómetros de
frontera viva... Por eso siempre hemos deseado que a Venezuela le vaya bien. En
estos últimos tiempos hemos hecho hasta lo imposible, al igual que el propio Vaticano
y tantos otros Estados y líderes del mundo, para acercar al Gobierno y a la
oposición alrededor de una salida digna a la grave encrucijada en que se
encuentran.
