Por
Lorenzo Figallo, 24/04/2017
Espacio
sagrado de lo personal, mundo de lo íntimo. Perteneciente a lo único. Resguardo
de afectos, pensamientos, acciones, expresiones. Límite del ser, creación
individual, casa, hogar, calor. Propiedad de decisiones y destino. Complejidad interior, universo de
discusiones, debates, soluciones. Figura
de alegría, dolor, amor, tristeza, sueños, paz, soledad, silencio. Estética y delicadeza. Secretos, privacidad.
Recorridos, caminatas, descanso. Mundo de ser y hacer. Belleza, cultura, adorno,
manifestación. Poesía de lo sublime. Conexión con la cosmología universal, con
el todo. Anverso, reverso. Propiedad en
la tierra de su portador. Respeto, paciencia, cuido. Humanidad en movimiento,
pasos, quehacer. El arte de lo corporal: dibujo, escultura, canto, música, escritura,
trabajo, lectura, cuento, historia, danza, ciencia. Barro original. Comunicación
con los otros: comunión, entrega, solidaridad, intercambio, vecindad, abrazo,
amor, integración, ecología. Acompañamiento aquí, allá. Refugio del acontecer.
Nuestra demarcación en la infinitud.


