Por Mariángela Velásquez, 08/06/2016
Hay un dejo de tristeza en la mirada de Agustino
Bianco que lo acompaña adonde quiera que va. Es un hombre de pocas palabras, de
esos que prefieren permanecer callado en las reuniones del colegio donde
estudian sus hijas de 8 y 14 años. Las camisas le quedan cada vez más holgadas
pero aún su delgadez no es extrema. No es posible dilucidar si está comiendo
poco o es de los que rebaja varios kilos de un tirón cuando la preocupación lo
arropa. En el caso de Bianco, ambas cosas son probables.
Bianco se mudó a Panamá por una oportunidad
profesional. La empresa de tuberías industriales donde trabajaba de gerente de
ventas cerró operaciones en Valencia, estado Carabobo, con la intención de arrancar
de cero en Centroamérica.
