Mostrando entradas con la etiqueta Monseñor Moronta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Monseñor Moronta. Mostrar todas las entradas
jueves, 12 de enero de 2023
domingo, 24 de junio de 2018
DESDE EL VIENTRE MATERNO,. por @mmorontar
Mons. Mario Moronta 23 de junio de 2018
Es
frecuente, en el Antiguo Testamento, que se haga referencia a la elección y
consagración desde el vientre materno por parte de Dios hacia algunos
personajes importantes. Ejemplo claro de ellos lo vemos en los relatos o
referencias a su vocación en los profetas Jeremías e Isaías. Con ello, además
se subraya la fuerza que reciben para cumplir la misión que se les encarga. En
el caso de Isaías, se trata de ser “luz de las naciones, para que la salvación
llegue hasta los últimos rincones de la tierra”. Jeremías es tocado por la
gracia de Dios para convertirse en columna férrea que sostenga al pueblo en su
tribulación; por eso, también está llamado a edificar y plantar.
Los
relatos vocacionales que refieren la consagración de algunos personajes desde
el vientre materno hablan directamente de cómo el Dios de la vida los ha
elegido, pronunciando su nombre; esto es, dándole una personalidad misionera,
lo que significa que han sido destinados para cumplir con una tarea en
beneficio del pueblo de Dios. A la vez, esta designación temprana, nos indica
que para Dios no hay nada imposible, como tampoco hay acepción de personas. El
elige a quien quiere y sin condiciones de ningún tipo. Su verdadera
preocupación es la de demostrar que es un servidor ya marcado desde sus
orígenes humanos.
domingo, 10 de junio de 2018
MIRANDO AL QUE TRASPASARON, por @mmorontar
Mons. Mario Moronta 07 de junio de 2018
Ha
concluido el drama de la Cruz. Jesús ha muerto y el soldado romano, con una
lanza, hace la última herida en el cuerpo aún caliente del Crucificado. No
rompe los huesos, como hicieron con los otros malhechores compañeros del
suplicio. Así se cumplía la Escritura. La lanza llega al corazón y de allí mana
agua y sangre… lo que aún quedaba en Jesús. También se hace realidad lo anunciado
por la misma Escritura: “Mirarán al que traspasaron”.
Queda
abierta la herida y se puede contemplar el corazón. Los Padres de la Iglesia y
la exégesis bíblica han sabido interpretar en este gesto, sobre todo con lo del
agua y la sangre que manaron del costado abierto del redentor, el nacimiento de
la Iglesia y el origen de los sacramentos. En todo caso, es un gesto concreto
con el cual se mide la intensidad de la salvación: la Víctima ha sido ofrecida
totalmente para la Salvación de la humanidad.
domingo, 27 de mayo de 2018
Y DIOS ¿QUÉ? por Mons, Mario Moronta
Mons, Mario Moronta 26 de mayo de 2018
Desde
los inicios de la humanidad hasta nuestros días, siempre ha sido apasionante el
estudio sobre Dios. Se presentan muchas interrogantes, entre las cuales surge
la de su no-existencia. Son muchas las respuestas a la pregunta sobre Dios.
También lo son las expresiones religiosas que nos presentan diversas doctrinas
acerca de este tema. Cuando se trata de estudiarlas, se apela a lo que
denominamos “la Historia de las religiones”. Luego la filosofía y la teología
van delineando doctrinas acerca de su ser y existencia. También la sociología
habla acerca del fenómeno religioso presente en las diversas culturas. En todas
las diversas facetas desde las que se suele enfrentar el tema “Dios”, siempre
se corre el peligro de querer manipular el concepto y la doctrina acerca de la
divinidad. Sea porque se imponen criterios humano-culturales, sea porque se le
quiera dar a dicho concepto y tema apreciaciones demasiado subjetivas.
Los
cristianos tenemos todo un acervo doctrinal acerca de la divinidad. Para
nosotros, el concepto de Dios no ha sido inventado por los seres humanos,
aunque se emplee el lenguaje y cultural de cada época para tratar de explicarlo
o difundirlo. Para los discípulos de Jesús, la idea y el concepto de Dios nos
han sido revelados por Él mismo, quien se presenta como comunión trinitaria: un
Dios en tres Personas. Una de esas Personas se hizo hombre y así nos dio a
conocer al Padre y nos concedió la gracia del Espíritu Santo. Aquí nos
conseguimos con la principal diferencia frente a las demás expresiones
religiosas: la imagen que tenemos de Dios no ha sido inventada por los
creyentes, como sí sucede en otras religiones, las cuales han fabricado su idea
y hasta la figura (imagen) de Dios. Es lo que denominamos los ídolos.
miércoles, 27 de septiembre de 2017
"¡BANDIDOS!". Por Mons. Mario Moronta
Mons. Mario Moronta 26 de septiembre de 2017
El
pasado domingo 17 de septiembre, de manera pública, se acusó a los obispos
venezolanos de “bandidos”. Concretamente se dijo: “con la bendición de unos
obispos bandidos que no protegen al pueblo, que no caminan como Cristo las
calles del pueblo, que no sufren, que no comparten la solidaridad con el
pueblo, sino que están en una conspiración permanente, y utilizan la sotana
para conspirar y dañar el país”. No es extraño el recibir ese tipo de
acusaciones que, además de ser ofensivas huelen a calumnia.
Hay
varias cosas que aclarar: decir que los obispos no protegen al pueblo y que no
caminan como Cristo las calles del pueblo es demostrar una crasa ignorancia
acerca de su papel como ministros y pastores de la Iglesia pueblo de Dios. No
es extraño ver cómo los obispos, con sus presbiterios y cooperadores laicos, no
sólo están del lado del pueblo, sino que buscan protegerlos: las acciones de
Cáritas diocesanas, de pastoral social, de atención, de búsqueda de recursos
para alimentos y medicinas, amén de otras tantas cosas, hablan precisamente de
cómo no sólo estamos preocupados sino ayudando en la protección del pueblo sin
distinciones de clase ni de ideologías políticas. Por ejemplo, es muy común que
gente de todas partes de Venezuela (incluso funcionarios del Gobierno y hasta
militares) acudan a sacerdotes y obispos que estamos en frontera para ver si
les ayudamos a conseguir medicinas que no se consiguen en el resto del país.
Por otra parte, es común ver a los obispos por las calles y carreteras, no
paseando sino visitando las parroquias y comunidades, para llevarles el
servicio de la caridad y de la parroquia. Y con una característica: van sin
escolta o protección. Muy al contrario de gobernantes y funcionarios quienes,
hace mucho tiempo, no caminan por las calles y caminos del país y, en el caso
de hacerlo, llenos de guardias y escoltas temerosos de no sé qué cosa…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





