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jueves, 20 de agosto de 2020

VENEZUELA: El Sí del No, por @OvidioPerezM




Ovidio Pérez Morales 19 de agosto de 2020
@OvidioPerezM

Ante las proyectadas elecciones parlamentarias, un conjunto de organizaciones políticas ha planteado como respuesta: no concurrir. La abstención, desde el punto lógico, es una posición negativa de parte de quien la sustenta, la cual, para serle productiva, ha de ir acompañada de acciones que, de algún modo, procuren lograr el fin que se busca con el abstenerse. Es decir, que un sí debe ir junto al no.

Pienso que la ausencia de un sí consistente, en el caso de las votaciones (no elecciones) parlamentarias de diciembre, motivó el Comunicado de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana del pasado 11 de agosto; de allí su insistencia en el “no basta” con la abstención y la crítica a quienes se instalaban en una actitud negativa, sin proponer alternativas serias y factibles. No pocos habíamos venido insistiendo en la urgencia de plantear, por parte de la Asamblea Nacional, entre otros, de proposiciones operativas para realizar el cambio del régimen y del administrador de Miraflores. Opino que un efecto positivo del referido Comunicado ha sido el de estimular a círculos políticos a proponer el “sí” que faltaba.

viernes, 18 de enero de 2019

Moralmente inaceptable, por @OvidioPerezM




Ovidio Pérez Morales 17 de enero de 2019

El episcopado venezolano ha utilizado la categoría “moralmente inaceptable” para calificar al presente régimen. Hay dos referencias claves al respecto. La primera, con ocasión de la propuesta de reforma constitucional en 2007; la segunda, a propósito de este 10 de enero.

La Conferencia Episcopal Venezolana rechazó la propuesta de reforma para instaurar un Estado socialista (marxista-leninista, estatista), por ser esta “contraria a principios fundamentales de la actual Constitución, y a una recta concepción de la persona y del Estado (…) excluye a sectores políticos y sociales del país que no están de acuerdo con el Estado socialista, restringe las libertades y representa un retroceso en la progresividad de los derechos humanos”. Agregó: “Por cuanto el proyecto de reforma vulnera los derechos fundamentales del sistema democrático y de la persona, poniendo en peligro la libertad y la convivencia social, la considera moralmente inaceptable a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia” (Exhortación Llamados a vivir en libertad, 19 octubre 2007). La propuesta, rechazada entonces por el pueblo soberano, el régimen la ha venido imponiendo al margen de toda legalidad y legitimidad.

viernes, 4 de enero de 2019

Posición del episcopado venezolano, por @OvidioPerezM




Ovidio Pérez Morales 03 de enero de 2019

En vista de los acontecimientos políticos de estos iniciales días de 2019 me parece oportuno exponer sintéticamente la última toma de posición de la Conferencia Episcopal Venezolana ante la realidad nacional. La formuló en su Exhortación de la asamblea plenaria de julio pasado. Por cierto, justo la próxima semana, del 7 al 12, se tendrá una nueva asamblea general ordinaria de los obispos (la primera de las dos que estatutariamente, en enero y julio, se tienen cada año).

En este artículo me ceñiré estrictamente a lo expresado por los obispos.

Con respecto a la crisis del país dicen: “Sin temor a equivocarnos (la) calificamos como una gran tribulación (Cfr. Ap 12, 7-12)”. Añaden que es “cada vez más grave” y destacan lo siguiente: “Una de las situaciones que clama dramáticamente desde su silencio es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora”, con todo lo que eso significa de dramas personales y familiares y de pérdidas para el país.

sábado, 30 de diciembre de 2017

2018 CON LUCIDEZ, FIRMEZA Y ESPERANZA, por @OvidioPerezM



Ovidio Perez Morales 29 de diciembre de 2017

Para el próximo año están previstas elecciones presidenciales ¿Qué pensar de ellas? Veamos a continuación A) algunas denuncias y B) propuestas concretas.

  A) En sectores de la oposición, especialmente la partidista, percibo una mitificación del ´18, generadora de ligeras ilusiones fundadas en un escaso realismo ¿Por qué?

Hay factores negativos: Fuerza Armada bajo un Alto Mando obediente a la “Revolución” y no a la Constitución; Asamblea Nacional Constituyente (ANC) ilegítima por inconstitucional (al menos de ejercicio), espada de Damocles al acecho y autoerigida como poder plenipotenciario “soberano”; Consejo Nacional Electoral (CNE) sumiso al Ejecutivo;  Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a la orden del Régimen. Y pare de contar. Por ello no hay que hacerse ilusiones con a) elecciones presidenciales limpias y b) respeto a un resultado adverso al oficialismo. Baste recordar las tramoyas comiciales de  2017.

La lógica del SSXXI es rigurosa e inclemente: la “Revolución” ha llegado con la proclama de quedarse. La Dictadura militar socialista-comunista no está para parlamentos, diálogos, ni retiradas. Sólo admite concesiones tácticas de espacios siempre bajo control. (Para ejemplo lo que se sabe de Santo Domingo). Concibe el poder que  tiene y fortalece como algo centralizado y absoluto

¿La oposición ha identificado bien y de modo coherente al Régimen y su lógica operativa? ¿No se ha quedado en calificar como  simples abusos y arbitrariedades lo que es cálculo frío en un proceso totalitario? El vivir de sorpresa en sorpresa es sintomático.

B)  ¿Cómo afrontar el nuevo año con lucidez y firmeza? Para que haya unas elecciones confiables, acordes con  la Constitución y elementales derechos ciudadanos, se tendría que
 1) Desmontar la ANC, pues ella “podría”, por ejemplo, cambiar sustancialmente el modo y las condiciones de elección y de toma de posesión,
 2) contar con un CNE independiente y un TSJ respetuoso de la independencia de poderes
3)  frenar sensiblemente el ventajismo oficial  en cuanto a hegemonía comunicacional y coacción en ámbito alimentario, de salud y empleo (Carnet de la Patria…), entre otros.

Ahora bien, como lo anterior es difícilmente lograble y, sobre todo, porque la acelerada destrucción del país es gravísima (hambre, muertes culpables, represión, improducción, inseguridad, emigración masiva) urge una consulta (referendo) al pueblo soberano sobre puntos cruciales que definan su destino, como los siguientes: ¿Quiere usted este sistema socialista-comunista para Venezuela? ¿Ordena formar un Gobierno de transición? ¿Decide convocar una Asamblea Constituyente?

Condiciones para esta consulta han de ser, entre otras, que la votación sea:
a) libre y universal,
b) organizada por un CNE independiente en tiempo oportuno,   y
c) supervisada por organismos internacionales (ONU, OEA,      UE…), que garanticen también el respeto a la decisión del soberano.

Se habla mucho de pueblo y popular, pues entonces ¡Que sea el pueblo venezolano, poder originario, constituyente, el que decida su propia suerte y no simplemente, y de modo arbitrario, un grupo de poder, un sector político o una parte de la población!

He oído decir a opositores: “pero si ya el pueblo decidió el 16 de julio”; y a oficialistas: “para eso se eligió la ANC”. Pues bien, el referendo del 16 no se formalizó debidamente ni se aseguró su ejecución; y la elección de la ANC no fue ni universal, ni limpia, ni transparente, ni tuvo reconocimiento internacional.

Me atrevo a decir que si la Iglesia propone y alienta una tal consulta, no sólo no se estaría saliendo de su misión sino ajustándose a ella, que la obliga en conciencia, especialmente en situaciones de grave crisis, a servir esforzadamente al  bien común. Y, en ausencia de otros,  a tomar iniciativas hacia el logro de una convivencia libre, justa, pacífica, fraterna, productiva.

Jesús el Señor ha venido a traer la paz a este mundo. Para que los seres humanos vivamos como una familia, en estrecha unión interna y con Dios, que es Trinidad, Amor. Este mismo Dios  nos pide abordar el nuevo año con lucidez, firmeza y esperanza.

viernes, 27 de octubre de 2017

De la dominación al servicio, por @OvidioPerezM



Ovidio Pérez Morales 26 de octubre de 2017

La interpretación de Jesús respecto del poder político es fundamental para el cristiano y útil para todos. Él no buscó ese poder (“mi Reino no es de este mundo”, Jn 18, 36), pero sí le definió su sentido y límites, al tiempo que advirtió sobre sus tentaciones y abusos.

El escenario político de la vida del Señor fue el de un país ocupado por la bota imperial romana. Y de un pueblo con clara y añeja conciencia de su identidad, de su obligante independencia y de su singular vocación histórica, que no admitía otro señorío supremo sino el de Yahveh. Como “pueblo de Dios” le era connatural, por tanto, el rechazo de toda dominación externa. Su legítima autoridad era teocrática.