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domingo, 22 de mayo de 2016

Soy homosexual, pero no gay: defiendo el matrimonio entre hombre y mujer, por JAVIER ORDOVÁS



JAVIER ORDOVÁS 21 de mayo de 2016

Jean Pierre, homosexual, se opone al llamado “matrimonio para todos” y a la adopción por parte de parejas gays.

Es periodista, realizador y uno de los portavoces de La Manif pour Tous en Francia, el gran movimiento pro familia que sacó a cientos de miles de personas a las calles francesas para defender el matrimonio natural ante los ataques del Gobierno de François Hollande.

Salió a la calle para decir que los homosexuales son ciudadanos responsables. Rechaza que la orientación sexual se convierta en una ley impuesta a todos; y rechaza ser el aval de una ley que, antes o después, va a matar a la familia.

domingo, 3 de marzo de 2013

Bajo la mirada


SEBASTIÁN DE LA NUEZ  01/03/2013

A propósito de un artículo aparecido en El País, una teoría acerca del "chavismo que llegó para quedarse". Una novela de David Alizo se ha reeditado y es hora de que todo el mundo la lea porque es muy buena

El artículo del ex guerrillero salvadoreño Joaquín Villalobos en el diario El País, publicado hace pocos días, es tremendo. Tremendo en todo el sentido de la palabra: es contundente, lapidario e impresionante porque parece que tuviera en sus líneas la verdad y nada más que la verdad. Se refiere a la actual crisis política venezolana.
Dice que es un error sobrevaluar los conflictos de poder que la transición traerá al interior del Partido Socialista Unificado de Venezuela. Dice que es más frágil la unidad de los opositores sin poder que la de los chavistas con el poder.

Dice que, al igual que la cólera de los cubanos radicados en Florida regaló más de medio siglo de vida política a Fidel Castro, la fortaleza del fenómeno político encarnado en Chávez es consecuencia de los errores de la oposición. Agrega un ejercicio adivinatorio: la muerte del caudillo fortalecerá al movimiento y al régimen. Que quizás Chávez pase a una categoría mitológica parecida a la del Che Guevara. A lo mejor. "No existe en la izquierda un santo que haya repartido tantos cheques a tantos. Su muerte temprana lo hará sobrevivir a las consecuencias de su ineficiente Gobierno", declara, y es lo único malo que parece aceptarle al gobierno chavista: ineficiencia.

Dice el buenazo de Villalobos que es un error sobrevaluar los conflictos de poder que la transición traerá al interior del PSUV. Concluye que la revolución bolivariana no tiene futuro, pero el chavismo, ay, ese sí llegó para quedarse.

El chileno Fernando Mires ya le contestó en su habitual artículo vía internet, pero en todo caso es recomendable que todos en la oposición lean este texto de Villalobos para que conozcan el lado teórico de la inercia objetiva. Pues eso es, a fin de cuentas, el artículo de Villalobos: delata el candor de una mirada extranjera, descolocada; un objetivismo que encierra, al final del túnel, admiración pasmada por este proceso y este líder. Villalobos es un tontuelo que escribe bien.

Hace años, quien fuera jefe de los servicios informativos de la radiotelevisión española durante el felipismo, me dijo que estaba muy bien que tuviéramos un Chávez en Venezuela, que era necesario para reivindicar no sé qué cosas del pueblo, y que si patatín, y que si patatán.

Igual me dijo la escritora Rosa Montero. Que bien se merecía la oligarquía venezolana a un Chávez. Los españoles socialistas son unos perdedores de un tiempo a esta parte, y la clase política española en general es corrupta y estúpida. Chávez ha debido suceder a Franco por un ratico aunque fuera, a ver si iban a pensar igual.

Villalobos, al parecer, no se ha paseado últimamente por las calles del 23 de Enero. Debería hacerlo. No conoce al pueblo venezolano; se guía por generalidades, por sus verdades aprendidas en otros contextos. No entiende. El chavismo y sus iconos pasarán al olvido luego de que se derrumbe este gobierno, sea cuando sea.

El pueblo adeco que ha apoyado a Chávez volverá a ser adeco o adherirá a cualquiera de los setenta partidos a los que se refiere Villalobos para denunciar atomización de la oposición. Bien bueno que haya setenta partidos, por cierto: ojalá haya más. El chavismo está destinado a languidecer en cualquier cloaca junto a los afiches "Corazón de tu patria".

UN VERDADERO NARRADOR

La profesora Cesia Hirshbein es la viuda del escritor David Alizo, y ella invitó hace poco más de una semana a la celebración de la reedición de la novela Nunca más Lili Marleen (Ediciones B Venezuela, 2012). Hay un narrador en Alizo que atrapa con la historia que arranca en la Mesa de Esnujaque, en Trujillo. Se centra la historia en un alemán nazi que llega al país tras la Segunda Guerra Mundial, huyendo de los juicios de Nuremberg. Hay reseñas suficientes de este libro en Internet.

En todo caso, lo mejor del encuentro (que tuvo lugar en la Confraternidad hebrea de la Novena Transversal de Altamira) fue escuchar a quienes fueron amigos de Alizo contando cosas: Rodolfo Izaguirre, Ildemaro Torres, Alfonso Montilla. Son parte de una generación genial, espléndida, entrañable.

viernes, 1 de marzo de 2013

Una mirada distraída


COLETTE CAPRILES 28 DE FEBRERO 2013

Dos observadores consuetudinarios de la situación venezolana, Joaquín Villalobos y Fernando Mires, se han ocupado esta semana de nosotros. Villalobos con un artículo publicado en El País de España y Mires con una réplica en su bloghttp://polisfmires.blogspot.com. El tema es calibrar la longevidad del chavismo, sin Chávez se entiende. En mi opinión, Mires subraya muy bien las simplificaciones que Villalobos introduce en su análisis, sin desestimar la conclusión. Que el chavismo “llegó para quedarse” como afirma Villalobos con cierto aire condescendiente, después de 14 años en el poder, no es algo que asombre; sería en todo caso su extinción lo que sorprendería. El problema es que las razones que según Villalobos sostendrían esta supervivencia no son las correctas, y la impugnación de Mires se limita a matizarlas en vez de ofrecer al análisis las condiciones que mejor explicarían el asunto.

Villalobos en efecto repite la “sabiduría convencional”, el lugar común que atribuye la fortaleza del chavismo a la redistribución de la renta entre los pobres, al carisma del líder y a la oposición errática (que por cierto en la versión de Villalobos alcanza a estar compuesta por la astronómica cifra de ¡70 organizaciones!). Apenas rasguña con ello la superficie más ramplona de las cosas, y Mires, con sus habilidades de espadachín, remata eficazmente estos argumentos y remito al lector a comprobarlo. De lo que no habla ninguno de los dos es de las peculiaridades del chavismo, de su complejidad y de sus transformaciones. Sólo como ejemplos, hay tres dimensiones que deberían incluirse:

La primera es que la idea de que los pobres forman la base de apoyo mayoritaria electoral del chavismo no ha podido ser confirmada. Así como lo oyen: Noam Lupu publicó en 2010 un artículo académico que muestra que, exceptuando las elecciones de 1998, no hay sesgo de clase en el voto chavista, al menos hasta las elecciones presidenciales de 2006. Y Javier Corrales, profesor en Amherst, publicó en Foreign Affairs, el 04/12/2012, una pieza llamada “Cómo hace negocios Chávez”. La tesis es que, aunque atacando al sector privado en el discurso y reduciéndolo al mínimo en la práctica, este sector privado, ultradependiente, es extremadamente rentable y explica el apoyo a la gestión de Chávez. Un indicador: entre 2000 y 2010, el mercado bursátil aumentó 875%, mientras el salario real cayó 40%. Durante el mismo periodo, en Chile, el mercado bursátil aumentó 375%, en Brasil 399%, en México 654%.

Por otra parte, el asunto de la identidad política. Mientras se ignore el largo proceso de construcción de las mitologías e ideologías del chavismo y del hiperbólico aparato de propaganda que le sirve de plataforma, no se está evaluando correctamente una de sus fortalezas. Si se sigue percibiendo que se está frente a un fenómeno carismático que tendría por contraparte un pueblo “pobrecito” sediento de imágenes heroicas, se está simplemente siendo víctima de esa misma propaganda. Una serie de técnicas narrativas importadas de detrás de la Cortina de Hierro, y una minuciosa construcción de estereotipos sociales y políticos han dado por resultado nuevos espacios identitarios.

Y de paso, así tampoco se podría comprender la dimensión institucional, o la “arquitectónica” chavista, por así decirlo, que se ha venido solidificando mientras se horada y destruye toda institucionalidad democrática, los espacios de deliberación y de libertades, y sobre todo, los espacios espontáneos. Una parte no pequeña de la población venezolana está bajo el control, supervisión y “gestión” directa del Estado, mediante sistemas de encuadramiento (listas de beneficiarios y receptores de programas “sociales” articuladas con unidades de trabajo político, etc.) que forman una red de muchos niveles de complejidad, uno de los cuales (pero sin reducirse a este) es la actuación como feroz aparato electoral.

Un poquito más de atención, señor Villalobos, y menos distracción, le ayudarán además a comprender que el modelo se replica, con variaciones locales y consecuencias impredecibles.