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jueves, 27 de diciembre de 2012

Políticas de inmortalidad y lenguaje nacional


Por Juan Cristobal Castro, 22/12/2012

Paul Valéry hablaba de dos tipos de obras. Estaban, por un lado, las que seguían a su público y, por otro lado, las que lo creaban. Las primeras eran sumisas, condescendientes, demagógicas, pero muy populares: las que produce Paulo Coelho sería un ejemplo. Las segundas, en cambio, eran atrevidas, arriesgadas, poco complacientes, pero a la vez eran las que actualizan la literatura misma, las que revivían el pasado y la tradición literaria con nuevas formas y propuestas: las que ha hecho en este caso el gran y querido Borges.

Lo mismo puede decirse del lenguaje político. Por un lado, están los políticos que hablan de lo mismo y ven al ciudadano como alguien pasivo, acrítico, marginal; y, por otro lado, están los que proponen ideales, arman imaginarios, crean nuevas posibilidades de pensarse y relacionarse, y con ello restituyen el valor de la política, que es el arte de vivir en común.
La MUD ha logrado muchísimas cosas. Hay un camino, hay una unidad, una voluntad democrática y pacífica, y sobre todo un “político” que tiene una visión de país: Ramón Guillermo Aveledo. Pero pareciera que los estragos de la anti-política que es una herencia neoliberal y populista, aunque haya muchos lectores de Mirtha Rivero al acecho que dirán lo contrario, tienen todavía presencia en el discurso político de varios dignos representantes.
No me refiero obviamente a los abstencionistas, que siguen haciendo de las suyas,  ni los histéricos opinadores de oficio. Me refiero, por el contrario, a una concepción de la “política” como algo meramente “técnico”, administrativo, o también “electoral”, sin entender que detrás de eso tiene que haber un lenguaje, una pedagogía, una identidad, que la soporte, la articule y la explique, más allá de las fórmulas de marketing o los intereses de partido.
Ya lo han dicho varios antes. Pensar en política es pensar en una “comunidad imaginada”. Es volver a armar un pacto nacional que rescate el pasado con lecturas más provechosas y creativas, para tener un marco referencial compartido que nos motive a salir a votar contra neveras gratis, o contra el miedo o la presión. Para eso se requiere conocer no sólo las aspiraciones de nuestros electores, sino nuestros imaginarios, tradiciones, formas culturales, y sobre todo nuestros referentes del ayer que bien puedan orientarnos hacia una alternativa viable.
El mundo ha cambiado, el país ha cambiado, pero hablamos con un lenguaje político estéril, seco, demagógico y acartonado, que para adquirir vivacidad imita al del gobierno.
El problema es serio y seguimos arrastrándolo desde hace años. ¿Es que no nos damos cuenta que en el margen de unos años, antes de la llegada de Chávez, cambiamos de ser presidencialistas a ser regionalistas, de imponer reformas económicas, e incluir fórmulas de democracia directa, sin tener imaginarios comunes, vocabularios culturales de pertenencia que vayan más del consabido folklore, o de las referencias al beisbol y otros elementos anecdóticos?
Los seguidores de Negri tienen razón: con la globalización y las políticas neoliberales hubo una crisis de las soberanías; Pierre Rosanvallon, por su parte, habla más bien de una “desnacionalización de la democracia”. Sólo países que tenían vínculos fuertes con su pasado y tradición, pudieron sobrevivir y lograr alzar nuevas formas de legitimidad: Inglaterra y la monarquía, Francia y su legado republicano, o Estados Unidos y su vínculo religioso con la constitución.
Otro países con menos ataduras fracasaron. Por eso Kirchner llegó al poder en Argentina valiéndose del discurso victimario de los desaparecidos; Morales llegó a Bolivia con la reivindicación de los indígenas; y Chávez, usando a Bolívar y a los pobres. El poder soberano para legitimarse en esas condiciones decidió buscar una simbología impoluta, y así pudieron instaurar una nueva autoridad de origen.
¿Piensan las nuevas generaciones instaurar su legitimidad diciendo que van a arreglar mejor una casa, con un gobierno que maneja la caja chica de PDVSA? ¿Piensan los representantes de los viejos partidos que van a llegar a ganar representatividad, creyendo que tienen el monopolio de Betancourt, y en una realidad muy distinta? Yo creo que no, porque ni se lo plantean como tema.
La política se distanció de las ideas, de sus intelectuales, de su cultura. Acción Democrática se sostuvo antes que nada en un imaginario nacional armado por Andrés Eloy Blanco, o Rómulo Gallegos, entre tantos otros, que no nos dicen mucho en un mundo global si no sabemos como actualizarlos. En una carta a Betancourt, Picón Salas le decía que se olvidara del marxismo que es sectario, que lo importante es un relato nacional que uniera a obreros y burgueses por igual. ¿No valdría eso para soliviantar el sectarismo de catorce años?
Recorrer toda Venezuela para ganarse el respeto de muchos fue algo muy bueno. Eso lo hicieron Caldera, Betancourt, Leoni, Luis Herrera, pero además muchos de ellos escribieron, y pensaron la nación en los tiempos que les tocó vivir. ¿Quién piensa en un nuevo contrato imaginario que dignifique la alternabilidad del poder, la autonomía de los poderes, la libertad sin clientelismo, considerando también las nuevas luchas sociales: derechos a la diversidad sexual, a las comunidades marginadas como las indígenas, a formas de participación más justas?
Nuestros “liberales” piensan en la buena fe del pueblo para que despierten solos, hablan de que el mundo está cambiando y es cuestión de esperar para que todos voten por la oposición. Mientras que los socialdemócratas y los demócratas cristianos se callan, sin sabe qué decir, sin discurso novedoso, porque el monopolio de la izquierda es del gobierno, y porque al parecer la libertad está sólo en el mercado.
El célebre Ernest Renan hablaba de una nación como un “plebiscito cotidiano”, constituido por “los sacrificios que se han hecho”, donde el pasado cumple un rol importante. Pues bien, ese contrato o plebiscito cambió en los noventa y nadie fue capaz de rearmarlo, actualizarlo, hacerlo vigente; igual pasó con la democracia. “La democracia es frágil y no es algo ganado -nos advierte Pierre Rosanvallon-, hay que adquirirla, reinventarla siempre, dedicarse a fabricar una historia común que pueda hacer convivir en la igualdad a gente distinta entre sí”. En eso también fallamos. Chávez apareció por eso proponiendo una vía, y secuestró nuestros impulsos de reinvención, pero lo curioso es que todavía no tenemos alternativa. Hablamos su lenguaje.
Obama y Clinton en la convención democrática hablaban de sus padres: Franklin, Washington, Lincoln. Son varios y distintos ideológicamente, algunos de los cuales cometieron errores garrafales incluso en sus gestiones, pero tuvieron el fin común de actualizar el destino nacional. ¿Alguien ha escuchado a nuestros candidatos hablar de Gallegos, de Caldera, o Pinto Salinas, o Rafael Vegas, por mencionar algunos? Qué va: todavía Caldera es el culpable de la venida de Chávez, Gallegos es fastidioso, Pinto Salinas nadie lo conoce, y Vegas insignificante.
Así no llegaremos a ningún lado. No hay alternativa sin un horizonte común, y sin un lenguaje que logre valorar la democracia representativa. El trabajo electoral es sólo uno de los espacios que hay que trabajar. Es verdad: aprendimos finalmente a jugar en ese endeble terreno que nos dejó el gobierno, pero ahora estamos ante una nueva realidad que nos obliga a retomar las calle y el discurso de los valores, ya no desde una mirada superficial, reactiva o maniquea, sino desde un lenguaje concreto y preciso que muestre ganas de luchar.
El pasado se construye y nos da las bases para un verdadero camino. A menudo Obama incluye de manera estratégica a Martin Luther King entre sus “padres”, mostrando que una tradición se arma retrospectivamente. La técnica del Jiu Jitsu con que Boris Muñoz definió el arte del ex candidato Henrique no llegó a tanto: acaso al final se atrevió a criticar el uso del bolivarianismo, pero eso no es nada todavía. Seguimos preso en lo electoral, y la política no es cuestión de elecciones solamente, o de conservar los espacios, sino de pensar una sociedad. Nada fácil.
Una comunidad imaginada espera silenciosa en debates y congresos de ideas que no se hacen, en revistas que no se leen y en programas que no se miran porque no tienen rating. Por eso a los profesores, que a diario pelean en contra de este régimen (los únicos que siguen en pie por cierto), nadie los defiende, ni los protege. Horror en un país de Karlas Osunas.
Entre tanto, seguirán descansando en las sombras del averno Juan Germán Roscio, Lorenzo Fernández, Rómulo Gallegos, quienes dieron sus vidas por tener lo que ya no tenemos: una democracia representativa, marco a partir del cual se deben dar las mejorías de las democracias directas o participativas.

¡Y creer que así íbamos a salir de Chávez! Claro, puede que por suerte ganemos una elección, o dos. No lo dudo. Pero su ideario quedará impoluto, como ha sucedido con Perón en Argentina, a menos que veamos que ser alternativa pasa también por proponer un contrato simbólico, imaginario, que eleve nuestro lenguaje a una visión incluyente, que logre unir valores con necesidades, principios con demandas de ciudadanía y deseos de mejoramiento.
También los muertos hacen política. Lo sabe el gobierno que cita a Cristo, a Bolívar, a Castro. Nosotros, que tenemos muchos más venezolanos en el más allá, no los invocamos, ¡y eso que no son abstencionistas y tienen muchas ganas de participar! Empezarlos a convocar es una manera de ir creando nuestros futuros electores, ciudadanos dignos y críticos, amantes de la justicia y la libertad, y no simples rastacueros, dependientes del clientelismo estatal.
Es cuestión de atreverse. Nada más. Lo decía Valery de la obra literaria: hay unas que buscan complacer al lector, pero hay otras que buscan crearlo. ¿Quién se atreve a hacer lo segundo en la política?

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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Cuento de navidad



Por Eddie Ramírez, 25/12/2012

Si Charles Dickens fuese un venezolano contemporáneo quizá no escribiría su famoso Cuento de Navidad con un solo personaje principal, el avaro y solitario señor Scrooge a quien, gracias a una pesadilla, los espíritus del pasado, del presente y del futuro trasformaron en un ser generoso y social. Probablemente Dickens recrearía la escena con varios actores principales, más difíciles de corregir que el señor Scrooge, pero como en Navidad todo es posible quien quita un final feliz.

El Espíritu del Pasado nos recordaría que hubo muchas cosas buenas tales como los logros en educación, salud, vialidad, generación de electricidad, extracción y refinación eficiente de petróleo, producción de acero y aluminio, aumento de la producción agrícola, mayor seguridad personal y jurídica, no discriminación por raza, credo o por razones políticas. Posibilidad de cambiar el gobierno por la vía electoral sin mayor injerencia del Ejecutivo. Existencia de adversarios políticos, pero no de enemigos. Desde luego que ese Espíritu también nos recordaría que a partir de mediados de la década de los 70 empezamos a declinar, la pobreza aumentó a niveles intolerables, los jóvenes tuvieron menos oportunidades, disminuyó el ascenso social, aumentó la inflación y los partidos políticos y en general los venezolanos que tuvimos más recursos nos volvimos egoístas olvidándonos del otro país.

El Espíritu del Presente destacará lo evidente. Una nación dividida, destrucción de la infraestructura, prisioneros políticos y exiliados, apartheid laboral, medios de comunicación cerrados, deterioro del sistema de salud, masificación de la educación universitaria a costa de su calidad, quiebra de las empresas del Estado, desaparición de la institucionalidad, dificultades para acudir a unas elecciones libres, aumento de las importaciones, escasez de productos. En la parte positiva el Espíritu destacará que hoy los venezolanos más humildes se sienten tomados en cuenta, aunque la realidad sea otra, y la creación de Misiones que aunque no resuelven el problema de la pobreza, sí contribuyen a aliviarla.

El Espíritu del Futuro nos permitirá visualizar que de seguir por esta vía y no tomar el camino del progreso, estaremos condenados a fracasar como sociedad. Al despertar de la pesadilla, tal como el señor Scrooge, los venezolanos nos dispondremos a cambiar. Este cambio incluye a los fanáticos de ambos bandos, a quienes buscan culpables ante los recientes fracasos y a nuestra dirigencia, la cual deberá modificar algunas estrategias, acercarse más al pueblo y defender derechos con mayor ahínco.

Como somos optimistas por diseño, estamos convencidos que tendremos un mejor futuro, para lo cual debemos aceptar que habrá un pueblo chavista sin Chávez que es necesario respetar y con el cual se puede y debe convivir. Con toda seguridad, los dirigentes de ese chavismo se alejarán de esa quimera del Socialismo Siglo XXI que fue solo un engaño de unos pocos para controlar el poder y aplastar a los adversarios políticos. Ojalá que cuando publiquen este artículo se haya producido una amnistía. ¡Feliz Navidad! ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!


Eddie Ramírez es miembro de Gente del Petróleo


martes, 25 de diciembre de 2012

Nicolás I


Por Embajador Nelsón Revanales,
Boletín 119, AIPOP, 17/12/2012

Al escribir esta columna me viene el recuerdo de la frase repetitiva de un general GN durante el Curso Superior de Seguridad y Defensa Nacional Número 8 en el IADEN quien decía: “verdugo no pide perdón”.

La noche del sábado pasado el presidente pareciera haber pretendido sorprender al país con algo que a voces se decía y conocía. Aferrado a un crucifijo, me recordó la noche del 13 de abril; hablaba con el mismo  nudo en la garganta, pero la lección nunca la  aprendió. Tan a la prueba está, que en su proclama, a diferencia de la del Libertador (fallecido en estas fechas), que pidió el cese de la lucha de los partidos para bajar tranquilo al sepulcro; el líder único de la revolución pidió unidad dentro de las FF.AA y el PSUV para apoyar al elegido de los castros, ignorando a más de 6 MM que se oponen a su proyecto. En su angustia olvidó que gobernó para dividir el país. Pero como dijo el propio presidente a raíz de la tragedia de Amuay “La función debe continuar”.

La voluntad del presidente  -no sabemos si será la última- abre grandes dudas, contradicciones y expectativas dentro de los lideres reprimidos del chavismo, como lo son Diosdado, Elías y Adam a quienes, “Imposibilitado el Rey” les costara gritar “Viva Nicolás I”.

Pasar el testigo a Nicolás con  esta designación divina, abre una nueva dinastía tropical como la de Baby Doc en Haití. Recordemos que ese mismo dedo le conculcó todas las competencias a un líder como lo es Antonio Ledezma, elegido democráticamente por el pueblo a la Alcaldía Metropolitana La designación a dedo es común en dictaduras mesiánicas como la dinastía de los Castro, de los Kim Il Sum en Korea del Norte o de los Al Assat en Siria, puesto que en estos existe el linaje de sangre; aunque en la historia existen casos más sórdidos como el de Calígula en la antigua Roma, quien sin parentesco de  afinidad o consanguinidad nombró a su caballo Incitatus, Cónsul de la  Provincia de Bitinia por agradecimiento por haberlo cargado y llevado. En un país donde la meritocracia desapareció, eso resulta un gran merito.

El presidente en su despedida repitió unidad, unidad, unidad para Maduro siete veces, pero  ¿cómo puede pedir unidad alrededor de una persona que hace apenas unos días llamó “Miserias Humanas” a quienes preguntaban lo que nos dijo el presidente? Maduro no es producto de la decisión de un cogollo, ni de un conciliábulo, ni de unas primarias; representa y es el testaferro de los Castro.

La designación de Nicolás I, rompe con toda la teoría constitucional y política del Socialismo del Siglo XXI; con ella Chávez se  vuela la democracia participativa.  No obstante así como la historia tiene casos como el de  Calígula, también tiene el de transiciones como la de Franco con Adolfo Suarez y de Gómez con López Contreras para no ir tan lejos; ambos venidos de las entrañas del régimen. Ahora queda de Maduro, pasar a la historia como el alabardero de los Castro, o si tiene la suficiente inteligencia como lo ha demostrado, de ser el hombre de la transición.

Contacto: aipop@aipop.org / www.aipop.org

lunes, 24 de diciembre de 2012

Idílico anhelo de fin de año


Por Mario Villegas, 23/12/2012
Columna de Puño y Letra

Que el espíritu navideño reine en Venezuela durante todo el 2013 es algo perfectamente deseable, pero éste podría no ser más que un idílico anhelo de fin de año si no nos aprestamos todos a dar las contribuciones que a cada uno toca.

Las certezas, pero sobre todo las incertidumbres políticas, económicas y sociales que deja abiertas el año que termina, recomiendan grandeza y sensatez por parte de todos los sectores para evitar alteraciones a la paz y los nunca descartables riesgos para la estabilidad democrática.

Por supuesto, el primer obligado es el gobierno, de cuya palabra y acción dependerá en buena medida el rumbo y el tono de los acontecimientos. Poco abonan en esa dirección ciertas expresiones destempladas contra la oposición por parte del vicepresidente Nicolás Maduro, cuya enorme responsabilidad institucional debería aconsejarle más vocación al diálogo y menos concesiones a la intolerancia y a la provocación.

Obligada también está la oposición a converger en la construcción de un ambiente favorable a la paz y a la estabilidad nacional. Y ambos, tanto el liderazgo del gobierno como el de la oposición, deben estar listos a disuadir y a enfrentar cualquier aventura, sea o no violenta y cualquiera sea su signo ideológico, destinada a pisotear la constitución y los derechos que ésta consagra.

Las incógnitas acerca de la salud del presidente Chávez y su toma de posesión el 10 de enero, la posibilidad de un interinato y la convocatoria de nuevas elecciones presidenciales, los ya anunciados comicios municipales de mayo, la inminencia de un adverso panorama económico y sus graves consecuencias sobre la gestión pública y las ya precarias condiciones sociales de las grandes mayorías del país, aunado al insoportable clima de inseguridad personal que vivimos los venezolanos, constituyen un complejo y delicado escenario en el cual han de moverse, ojalá que con inteligencia y sentido patriótico, los distintos actores institucionales, políticos, económicos y sociales de la vida nacional.

Y, por supuesto, entre esos actores estamos también los periodistas y los medios de comunicación públicos y privados, cuyo acucioso y responsable concurso es definitivamente irrenunciable.

BREVES
Supervivientes de la antigua oligarquía
La semana pasada publiqué una opinión del presidente del Instituto Nacional de Estadísticas, Elías Eljuri, según la cual los empresarios europeos se conforman con ganancias del diez o doce por ciento, mientras que los venezolanos pretenden ganar el cien o doscientos por ciento. Ante esa afirmación, le pregunté si los empresarios socialistas de Venezuela se conforman con ganancias del diez o doce por ciento, a lo que Eljuri contestó: “Un empresario socialista que no se conforma con ganar el doce o quince por ciento no es socialista nada”. A propósito del tema me escribe el internacionalista Fermín Toro Jiménez, militante del Partido Comunista y ex embajador de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas, quien sostiene que esos empresarios que aspiran ganancias del cien o doscientos por ciento son “supervivientes ideológicos activos de la antigua oligarquía vernácula, o como aventajados aspirantes, discípulos o aprendices de brujos de éstos, que ‘asimilaron’ esta pérfida herencia de los primeros mercaderes anglosajones establecidos en nuestros puertos entre 1824 y 1830, que fueron el núcleo fundador de la clase usurpadora del poder, que como agente del Imperio Británico, acabó con la República de Colombia y nos transformó en un melancólico Protectorado inglés por todo el siglo XIX y parte del XX, hasta ser suplantados, los ingleses sin cambio alguno en el dominio por los Estados Unidos, desde 1945”. Según Toro Jiménez, esta herencia anglosajona fue “la que enseñó a la oligarquía la práctica de la usura, que infiltró, como un veneno, alterando con el tiempo la conducta de todo el cuerpo social, particularmente de las capas medias, y es la raíz y enseña de la llamada ‘viveza criolla’, un mal que nos agobia hoy día en todas sus manifestaciones, y no la llamada idiosincrasia venezolana o la herencia española como sostienen o han sostenido algunos trasnochados como Francisco Herrera Luque”.

mariovillegas100@gmail.com
Twitter: @mario_villegas

Publicado en la Edición Impresa del Diario 2001

domingo, 23 de diciembre de 2012

El chavismo ¿Un culto religioso?



Por Carlos Vilchez Navamuel, 21/12/2012

En Octubre pasado el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) para la región central, Elías Jaua y ahora ex candidato a la gobernación de Miranda dijo “ El chavismo es un fenómeno de masas".  

Alberto Barrera, autor de la biografía Chávez, sin uniforme” nos dice entre otras cosas que esto se produce porque “Existe una gran masa popular que le es devota porque les cambió la vida y les hizo cobrar importancia de su protagonismo social“. Y agrega  “Otro factor que mantiene la alta popularidad de Chávez es el hecho de haber recuperado el modelo patriarcal, sobre todo en el mundo rural que en 1980 llegaba al 80%,  explica además que Chávez “ha logrado crear la figura de un caudillo militar melodramático, autoritario y cursi que es lo que tanto éxito le da“. http://www.capital.cl/poder/las-claves-del-fenomeno-chavez-a-dos-dias-de-las-elecciones/

Para nosotros lo que no hay duda es que el mismo Chávez se ha ocupado de lograrlo pues sus continuas apariciones en televisión lo convirtieron primero en una especie de figura del mundo del espectáculo en Venezuela y un enorme imán para los medios de comunicación internacional porque todo lo que él  hace lo convierten en noticia.

Sin embargo, estos hechos y  la forma como el mandatario y su equipo manejaron el problema  de su salud y enfermedad, han promovido algo más “odioso” y casi risible para esta época en que vivimos, nos referimos al culto casi religioso que se está formando alrededor de Chávez y del chavismo.  Desde que lo vimos llorando en aquella iglesia en Barinas,  http://www.abc.es/20120406/internacional/abci-lagrimas-chavez-salud-201204061635.html   sus seguidores empezaron a rezar y a llorar por el presidente de forma diferente, Chávez ya no solo representa al político autoritario, al líder de los pobres, si no que se está convirtiendo además en una especie de “San Gregorio” (Santo venezolano) un líder espiritual para muchos.  

Este culto se ha ido acrecentando después de su última aparición en cadena de televisión cuando reconoció que se le habían descubierto de nuevo células cancerígenas  y nombró como su sucesor al actual vicepresidente Nicolás Maduro, ahora vemos constantemente tanto en periódicos como en  la televisión  imágenes de personas rezando por Chávez y llorando con una fotografía del golpista de 1992 de la misma forma que la gente lo hizo con Juan Pablo II o con con Mickael Jacson.     http://peru21.pe/mundo/fotos-venezolanos-rezan-y-lloran-salud-hugo-chavez-2107164?href=nota_mas3

Como bien lo dijo el periodista venezolano Nelson Bocaranda en su columna Runrunes “Chávez es ya un culto religioso. Una nueva Santa Evita, un San Hugo vestido de uniforme, que ha desarrollado un culto a la personalidad sus entidades. Las trabas que alegaron los gobernadores no favorecidos por Chávez pareciera sirvieron con tanta fuerza que sus candidatos lo único que ofrecieron fue que Chávez les daría apoyo a lo que pidieran para de acicate a muchos votantes para solventar ese problema determinado. La imagen del Presidente estuvo en todas partes desde la campaña presidencial. Desmontar ese culto va a costar mucho. Seguimos viendo votantes con la pasión enardecida y la razón disminuida. Enfrentar el fenómeno Chávez merece una nueva mercadotecnia política y social...”  http://www.eluniversal.com/opinion/121218/runrunes

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Chávez fue sometido a una traqueotomía



Emili j. Blasco corresponsal en Washington Día 22/12/2012

La convalecencia del presidente venezolano en Cuba se complica de día en día

Mantenido con respiración artificial, tras ser sometido a una traqueotomía, la ya deteriorada salud de Hugo Chávez se agrava por días. La preocupación del equipo médico que atiende al presidente venezolano ha ido en aumento ante la acumulación de complicaciones posoperatorias y su progresivo empeoramiento.

Chávez fue sometido a una traqueotomía el pasado miércoles con el fin de facilitarle la respiración, obstruida por la infección respiratoria anunciada por el propio Gobierno venezolano. El presidente padece de retención de líquido en los pulmones, así como de una grave deficiencia renal. El mal funcionamiento de los riñones se atribuye al abuso de los esteroides de Chávez en los últimos meses. El pasado día 10 fue sometido a una operación para actuar sobre dos vértebras afectadas por la tumoración pélvica que padece.

La alarma la certifican miembros del equipo internacional de médicos que están esforzándose sin éxito en estabilizar a Chávez, según fuentes de Inteligencia con acceso a sus dictámenes. Éstos indican que en los últimos cinco días, el dirigente bolivariano no ha respondido adecuadamente al uso de antibióticos. Concluyen que si no hubiera un pronto progreso en el efecto de los medicamentos que le están administrando, que llevara a algún indicativo de mejoría de la salud de Chávez, la situación seguiría complicándose.

Cabello en Cuba

Consciente de ello, el vicepresidente Nicolás Maduro ha convocado públicamente a varios dirigentes chavistas a La Habana, entre ellos Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y cuya presencia en la isla, que siempre se ha resistido a visitar, da fe de la gravedad del presidente.

La cumbre está pensada para abordar las cuestiones relativas a una previsible declaración de «falta absoluta», una figura constitucional que contempla el relevo en la jefatura del Estado. El artículo 233 de la Constitución establece que «serán faltas absolutas del presidente: la muerte, su renuncia (…), la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional».

De acuerdo con el texto, cuando se produzca la «falta absoluta» del presidente electo antes de tomar posesión, algo que correspondería hacer el 10 de enero, «se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes». Mientras tanto, Diosdado Cabello, se haría cargo de la jefatura del país como presidente de la Asamblea Nacional. Chávez dejó establecido que el candidato del PSUV en esas nuevas elecciones sea Maduro.

Comunicaciones de los últimos días entre el generalato muestran que ya es algo asumido por la cúpula de las Fuerzas Armadas que el daño de la salud del líder bolivariano es irreversible.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Castillos en el aire



CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ sábado 22 de diciembre de 2012

"Qué poco cuesta construir castillos en el aire y que caro es destruirlos". Mauriac.

Existe una relación directamente proporcional entre estabilidad política, por un lado, y abstención por otro. En las democracias desarrolladas y tranquilas, los ciudadanos votan en escalas modestas, sobre todo en elecciones locales. Piensan que el sistema funciona, más allá de su antipatía a los políticos, y prefieren ocuparse de sus propios asuntos. A veces las apariencias engañan, nada está bien y se equivocan igual ciudadanos y líderes. La ciudadanía porque es feliz cuando florece el populismo, como en Grecia, España o Venezuela. Y los líderes, porque el populismo les da la ilusión de ser amados

En cambio en las democracias en crisis, durante emergencias totalitarias, la participación electoral suele crecer, ya que la ciudadanía siente que se juega el todo por el todo. Están acompañadas de crispación política, dramatismo, y épica. La especialísima significación de Obama en la historia norteamericana incrementó la participación, precisamente porque representaba un momento climático para el sistema.

Si observamos la abstención del 16-D en su contexto, premeditadamente a dos meses de la derrota del 7-0 y pocos días de la Navidad, que ocasionó profunda decepción, resulta más bien relativamente limitada (46%) y menor que la media histórica en elecciones locales venezolanas (48%). Pero tampoco vale el populismo sentimental, exculpar a la gente de elegir a Hitler o no votar, como si fueran seres carentes de moralidad y voluntad, niños manipulables sin limitaciones.

No. Los humanos decidimos nuestro destino y actuamos. Y pagamos o cobramos consecuencias. Ninguna relación de factores diferentes se mantiene estable si no hay permanentemente voluntad, transparencia y esfuerzos para ello. Según datos que aporta Tomás Páez la tragedia griega actual corre por estos rieles. Había 50 choferes por cada automóvil oficial, y 4 o 5 pensiones por familia. No se puede construir algo sólido sobre tolerancia incondicional.

40 mil mujeres jóvenes reciben 1.000 euros por ser solteras. 2.000 griegos "están empleados" en proteger un lago seco hace 80 años. Un millón de empleados públicos sirven a 4 millones de personas económicamente activa.

La distribución de las tasas de abstención el 16-D es normal entre ambos bandos, casi idénticas. Una ciudadanía harta en su conjunto de conflictos políticos y golpeada por la derrota, tiende a regresar a su reducto de alegría, la vida privada. Pero no se materializa el plan del gobierno: decapitar la oposición derrotando a Capriles y reducirla electoralmente a 20%. Se mantiene la misma proporción entre las fuerzas, 55% a 45%.

Otra cosa es la tradicional irresponsabilidad de un grupo importante de ciudadanos ilustrados, aficionados pero absolutamente ciegos para la política, los frauduleros y claudicantes, que apuñalean por la espalda una oposición herida por la derrota. Majaderías como "el fraude electrónico", "el voto manual", canalladas como "la negociación de la MUD con el gobierno". "La MUD no cumplió con los testigos", "no se contabilizaron miles de actas", en síntesis, el fraude y luego la versión "ingeniosa", el fraude continuado.

Paparruchas todas que sólo conducen a la parálisis de la ciudadanía y a crear desconfianza en el único instrumento con que se cuenta: el voto. Esa prédica no tiene impacto masivo, pero sí podría afirmarse que un 5% al menos de ciudadanos internautas de clase media dejaron de votar, que de haberlo hecho hubieran puesto las cosas en otro plano.

Capriles ganó en los municipios metropolitanos, como Henri Falcón. En el Zulia se perdió masivamente el interior. Y en Táchira. Velásquez presenta su reclamo con apoyo de la MUD, pero se repite el fenómeno. Eso debe enfrentarse. Agoniza el populismo bolivariano ("regalado se murió") y hay que estar preparados para corregir la marcha y que Venezuela no tome la "autopista del sur", el camino del caos en los 70 y 80 de varios países vecinos.

La alternativa democrática deberá atornillarse a profundizar la Unidad y corregir errores. Y la ciudadanía, contribuir en ese propósito, votar y defender el voto. Podría haber unas elecciones en puertas. El primer paso necesario es reconocer que la oposición perdió porque sacó menos votos, no porque se "los robaron". Los partidos ciertamente deberían reflexionar, no sobre falsos temas, sino sobre verdaderos, por ejemplo su papel en los municipios rurales.

A mis amigos, que leen y reproducen esta columna, un fuerte abrazo de Navidad. We will come back

lunes, 17 de diciembre de 2012

Una crisis política de difícil solución


Por Fernando Ochoa Antich, 17/12/2012

Venezuela enfrenta una de las más graves crisis políticas de su historia. La angustia empieza a ser una constante en la opinión pública. Es tal el nivel de incertidumbre que nadie se siente capaz de señalar el futuro. Para colmo, los altos personeros del régimen utilizan la información sobre la salud de Hugo Chávez de una manera tan sesgada que la noticia de una hemorragia ocurrida durante la operación la conoció el país 24 horas después. Esta manera de actuar hace realmente difícil poder determinar las acciones que deben tomar las distintas fuerzas sociales y políticas para encontrar una solución al inmenso reto que tiene nuestro país. La crisis nacional se hace aún más delicada cuando Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, sin ninguna prudencia, siembran el odio entre los venezolanos.

Es imprescindible, para poder entender lo que ocurre, analizar las causas que nos condujeron a esta compleja situación para poder determinar las responsabilidades que corresponden. La Constitución de 1999 estableció la posibilidad de una sola reelección. Esa norma ya era inconveniente debido a lo largo del período presidencial. La ambición de poder de Hugo Chávez lo llevó a plantear en la reforma constitucional de 2007 la reelección indefinida. Los venezolanos, con inteligencia, derrotamos esa aspiración en el Referendo Aprobatorio. Hugo Chávez violó la Constitución Nacional al presentar una enmienda a ese artículo, en el mismo período presidencial, que permitiera la reelección indefinida. Esa es la causa por la cual Hugo Chávez pudo volver a ser candidato.

Este fue el inicio del problema, pero lo más grave fue lanzar su candidatura presidencial conociendo de antemano que no había superado la grave dolencia que lo aqueja. Todos lo escuchamos decir a los venezolanos que se encontraba en perfecto estado de salud. Es verdad, que la opinión pública percibió que su desempeño en la campaña mostraba que se encontraba enfermo, pero por más que se señaló públicamente, siempre lo negó con gran firmeza, logrando que vastos sectores nacionales le creyeran. Hay un hecho que es aún más preocupante: la fecha de las elecciones se adelantó ante la certeza que existía de que la operación iba a ser necesaria en los primeros días de diciembre. No existe otra explicación posible a la coincidencia de fechas.

Estas son realidades que están a la vista. Es verdad, que el problema tiene un trasfondo mucho más delicado: la total falta de independencia de los poderes públicos. Ninguna de esas triquiñuelas se hubiese podido realizar con un Poder Judicial capaz de decidir con absoluta libertad. Nadie duda, en este momento, que la razón de permanecer como candidato era el convencimiento que existía de que Henrique Capriles era capaz de derrotar a cualquier otro candidato del chavismo que no hubiese sido Hugo Chávez. De todas maneras, aún así su triunfo está siendo cuestionado por amplios sectores de la opinión pública, que están convencidos de que no hubiese ocurrido si se hubiera mantenido el necesario equilibrio durante la campaña electoral.

Lo grave es que no se perfila ninguna solución a esta crisis política. Los actos de solidaridad con el presidente Chávez lo han demostrado claramente. Sus herederos, sea Maduro o Diosdado, se han presentado más radicales que Hugo Chávez. Su tesis de imponer a raja tabla la revolución y el socialismo del siglo XXI no puede conducir sino a la violencia. Es una ilusión creer que se puede establecer una hegemonía política, si claramente ese proyecto ideológico es enfrentado por la mitad de los venezolanos. Esta realidad ya ocurría siendo el jefe de la revolución Hugo Chávez. Ahora, impedido como está de continuar al frente de sus funciones, sus herederos serán incapaces de mantener la unidad interna y preservar la empatía que Chávez tiene con los sectores populares.

Lo prudente sería que la alta dirigencia del chavismo modificara el estilo de enfrentamiento que ha caracterizado la gestión de Hugo Chávez.

Querer repetirlo es un absurdo. No solo no podrán hacerlo sino que conducirían a Venezuela a un enfrentamiento nacional. El momento político es complejo, pero existen unas muy pequeñas posibilidades de crear un diálogo constructivo entre el PSUV y la oposición respetando los principios fundamentales de toda democracia: pluralismo político, alternancia republicana, independencia de los poderes públicos y libertad de opinión. Ese es el único camino posible para superar la crisis. De lograrse, el PSUV podría transformarse en un gran partido que, al lado de otras fuerzas políticas, se alternara pacíficamente en el poder.

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