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domingo, 24 de noviembre de 2024
sábado, 15 de abril de 2023
La falta de ética en la sociedad venezolana
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martes, 3 de abril de 2018
El hombre revocado, por @CarlosRaulHer
CARLOS RAÚL HERNÁNDEZ 01 de abril de 2018
@CarlosRaulHer
Por
comer del árbol del bien y el mal, y cometer así el pecado original, Dios
estuvo a punto de revocar la creación al hombre, y mandó el diluvio, del que
solo se salvaron Noé y los suyos. Ya les había propinado el peor castigo,
convertirlos en criaturas mortales. La advertencia sobre comer los frutos del
Árbol, está llena de paradojas y misterios que han merecido cavilaciones
interminables de cientos de generaciones. La promesa de la serpiente resultó
una bendición y los llevó a la caída en el momento, pero al triunfo final.
El hombre
según Freud es un dios con prótesis. La víbora vista equivocadamente como el
Demonio, pero él aún no existía. El primer operador maligno, que promueve las
desgracias de Job, no tiene la jerarquía que cobrará posteriormente de Príncipe
de las Tinieblas. Quien mortifica a Job es un simple mandadero intrigante de
Yhavée que actúa bajo estrictas órdenes suyas, una especie de sicario servil e
intrigante que sopla cosas al oído de su jefe todopoderoso y la serpiente de
Eva no es ni tan siquiera eso. La imagen del Príncipe del Mal solo surge entre
los siglos XII y XIII con la Inquisición cuando está hecho el Canon de la
Biblia.
viernes, 14 de abril de 2017
Semana Santa, por @freddyspaz
Freddy Paz 13 de abril de 2017
@freddyspaz
No
salgas de tu casa sin la seguridad de que Dios va contigo. Por ello, he
decidido en esta semana santa, escribir mi acostumbrado artículo de opinión,
basado en principios Bíblicos. Iniciando con el libro Numero de la Biblia, el
cual nos narra las experiencias del pueblo de Israel cuando salió de Egipto. Y
nos muestra la desobediencia del pueblo tanto en la vida diaria como en la vida
religiosa, para llegar a la tierra prometida. Además este libro toca el tema
del liderazgo. En primer lugar habla de Moisés como líder del pueblo; y en
segundo lugar, cuenta como sus propios hermanos, Aron y Miriam, quisieron
quitarle el liderazgo a Moisés. Hechos de nuestro pasado, descritos en el
antiguo testamento y que aún se repiten en nuestra historia.
sábado, 27 de febrero de 2016
La estrategia del gorgojo, por @leandroarea
Leandro Area Pereira 25 de febrero de 2016
En
Venezuela hay quienes pretenden que, como por efecto de una píldora milagrosa,
todo se abrevie, se purgue, sane y se despierte de esta larga agonía que
vivimos desde hace 17 años y contando, con la salida de Maduro de la
presidencia de la República. Hasta yo en mi desesperación coincidiría con ello
sin ninguna duda. Que allí se evapore la realidad abismal que nos sirve de piso
existencial día tras día, segundo tras segundo, es otra cosa. Me acuerdo de
cuando salimos corriendo de Carlos Andrés Pérez y caímos felices en los brazos
de Chávez hasta el día de hoy representado por su ungido e incapaz sustituto.
Valdría la pena nos preguntemos: después de Maduro quién, qué, con quién, cómo,
hacia dónde. No estaría de más.
martes, 1 de septiembre de 2015
¿Se acuerdan de los 140 millones de kilos de comida podrida en Pudreval? Por @damianprat
Por Damian Prat C.
Son tantas las preguntas que
brotan desde la indignación en estos días de oprobio y vergüenza nacional
puesta en marcha por una “cúpula podrida” que anda desesperada inventando
situaciones de caos para tratar de impedir la rotunda derrota electoral que les
va a propinar el pueblo venezolano en las elecciones parlamentarias. Cada vez
hay menos escrúpulos. ¡Hasta el recurso horrible de la xenofobia contra los
colombianos y/o descendientes de colombianos! ¡Se parecen tanto al repulsivo
Donald Trump con su xenofobia (también con cálculo politiquero) contra los
mexicanos! Y no solo eso, desatan esa operación inescrupulosa de hacer creer
que el repudiable contrabando es culpa de unos grupitos de ciudadanos, tapando
que ellos son el gobierno, han sido el gobierno todos estos años, son los que
controlan las fronteras, los pasos fronterizos y las alcabalas. O sea que todas
esas irregularidades del contrabando que hoy “denuncian” los del gobierno han
ocurrido con su complicidad y cuando menos con su indolencia, “dejar hacer” e
incapacidad.
Tienen el poder y la fuerza
pública y sin embargo, el ‘bachaqueo’ grande, el de los grandes corruptos,
ha pasado miles de camiones y gandolas de gasolina y productos de todo tipo “en
las narices” de la cúpula roja, contando con su indiferencia, su indolencia, y
¿su complicidad? Pero ahora, ellos, los responsables de que eso ocurriera,
arman una crisis, culpan a medio mundo, intentan crear un conflicto de grandes
proporciones a ver si pueden suspender las elecciones. O hacerlas en
condiciones aún más inestables, sin equidad y anormales de lo que ya son. Eso
es el único fin de todo esto. Lo que les quita el sueño.
martes, 18 de agosto de 2015
Se acaba la revolución por @JMRodriguez9
Por: JM. Rodríguez
¿Qué nos pasó? Estoy seguro
que cuando Chávez se alzó no tenía el dilema comunismo-capitalismo, sólo
revolucionar la decencia y el trabajo liberador contra esos gobiernos y
empresarios corruptos que, desde 1830, nos habían gobernado. Era
antiimperialista por ser los gringos promotores y aprovechadores del bandidaje.
viernes, 14 de agosto de 2015
Heinz R. Sonntag, un referente ético por cassil@cantv.net
HÉCTOR SILVA MICHELENA
Nos dijo el poeta Antonio
Machado, en un verso cuyo eco aún resuena en nuestras almas: “Un golpe de ataúd
sobre la tierra / es algo perfectamente serio”. El eco nos recuerda cada día lo
que significa la integridad humana. Resuena la pregunta de Sócrates: “¿Cómo se
ha de vivir? No es una pregunta trivial estamos hablando acerca de cómo debe
uno vivir”. Así lo registra Platón en La República.
La pregunta de Sócrates es
el mejor comienzo para comprender la vida, las obras, las acciones, los
abrazos, los besos y los tragos de Heinz Rudolf Sonntag, mi amigo íntimo con
quien compartí cada uno de los términos de su existencia.
jueves, 20 de noviembre de 2014
Comentarios al artículo Tecnología y desarrollo, por Miguel Méndez Rodulfo
El viernes 14 de noviembre publicamos el
artículo Tecnología y desarrollo, por Miguel Méndez Rodulfo, (http://aperturaven.blogspot.com/2014/11/tecnologia-y-desarrollo-por-miguel.html),
que ha suscitado dos comentarios-reflexiones, uno del Dr. Machado Allison y otro del Dr. Cesar Quintini,
por su interés nos permitimos colocar ambos en su integridad.
Apreciado Miguel:
Aunque el Índice se ralentizó, el
proceso de creación científica y tecnológica en el mundo desarrollado no ha
tenido pausa. Creo necesario separar los vaivenes de la Bolsa de los procesos
innovativos que, desde hace más de 150 años crecen sin parar. Lo que ocurre es
que algunas nuevas tecnologías producen impactos bursátiles puntuales mayores
que otras. Ya que citas a Caterpillar te contaré que en los últimos 20 años los
cambios tecnológicos en la maquinaria agrícola han sido impresionantes, pero
graduales. Por fuera el tractor parece el mismo, salvo mejoras de diseño, pero
a la par de los aviones y automóviles, año con año, se les añaden innovaciones
tecnológicas. En los tractores hay mayor eficiencia en el motor y transmisión,
así como en los accesorios (siembra, empaque, etc.) están dotados de GPS, nivelación
con laser y muchas otras cosas. Los cambios tecnológicos en la medicina y
fármacos son igualmente impresionantes y en todos la electrónica, informática y
robótica juegan un papel importante. Vienen nuevas tecnologías relacionadas a
la Nanotecnología y el conocimiento de los genomas.
Por otra parte la libertad, de expresión
y económica, así como los derechos de propiedad, el comercio exterior y la
competencia son los motores de la innovación. En muchos países desarrollados la
inversión privada en investigación y desarrollo tecnológico es muy elevada, a
veces más que la de los gobiernos. La tecnología se sustenta en la ciencia que
se desarrolla en las universidades y de allí que las mismas sean política y
socialmente tan apreciadas en los EEUU, Inglaterra, Alemania, Francia, el Reino
Unido, los países del norte de Europa, Japón, Corea y más recientemente India,
China, Brasil y México. El vínculo entre los investigadores, docentes y el
sector productivo privado es muy sólido. Más del 90% de los Premios Nobel han
sido otorgados a investigadores del mundo desarrollado y aunque a muchos no les
gusta, proceden de los países capitalistas. La contribución global de los
socialistas, estatistas y subdesarrollados ha sido bien pequeña.
En la actualidad viven y están activos
más científicos y tecnólogos que la suma de todos los que han existido a lo
largo de la historia. Existen excepciones y crisis, una de ellas es la que vive
Venezuela que ha tenido un retroceso enorme en la última década perdiendo a sus
mejores talentos, disminuyendo a casi cero las nuevas patentes, con una fuga
permanente de talento y la erosión de los laboratorios de las universidades y
la ideologización perniciosa de los institutos de investigación adscritos al
gobierno central como IVIC, el desmantelado INTEVEP y el INIA.
Saludos cordiales,
Carlos Machado Allison
Academia de Ciencias Físicas,
Matemáticas y Naturales
Estimado Miguel....
Cuando publicaste tu último artículo, yo
todavía estaba entre la hora centro-europea y nuestra hora local, de modo que
decidí leerlo más tarde y pasaron los días, de modo que leí primero los
comentarios de Machado Allison.
Son muchos los factores que influyen en
la determinación de cual habrá de ser el conjunto de tecnologías, propias o
prestadas, que responden mejor a las necesidades y oportunidades de cada nación
y no siempre el apuntar hacia el dominio de aquellas ubicadas en el filo de la
navaja, trae los mejores resultados.
Cuando estaba en edad universitaria, en
tiempos de Pérez Jiménez, mi padre, haciendo de tripas corazón me envió a USA
donde logré ingresar al Tecnológico de Massachusetts. Allí estaba en 1952
cuando el militar andino cerró la UCV, circunstancia que obligó a sus
estudiantes a buscar otras alternativas. Llegó entonces a MIT el contingente
mas numeroso de compatriotas, que ya en septiembre, apenas a dos meses de su
llegada comenzaron a tomar los cursos regulares. Dos años después, aquellos
muchachos que llegaron en emergencia, se graduaron al mismo tiempo que quienes
habíamos comenzado desde el primer año, nuestros estudios en el Instituto.
Muestra evidente de que el nivel de los estudios en la Central (al menos en
ingeniería) eran de una calidad comparable al de las mejores de USA.
Aunque por el inmenso incremento
numérico, la calidad del promedio ha bajado, el nivel de nuestros mejores
estudiantes y en consecuencia de nuestros mejores profesionales es comparable a
los de cualquier país desarrollado, lo cual está quedando demostrado por la
figuración de nuestros compatriotas en los mercados extranjeros.
Pero eso da base para una pregunta: ¿Es
nuestra educación buena para desempeñarse bien en un país desarrollado o es la
adecuada para impulsar el desarrollo en un país que no lo es todavía?.
Yo me atrevo a declarar que el inmenso
incremento en el número de profesionales, no tuvo un impacto significativo en
la competencia tecnológica y competitividad de la mayoría de nuestros
compatriotas y fue eso el mar de fondo que dio lugar al colapso político.
He venido pensando mucho sobre el tema y
espero llegar a escribir unas cuantas páginas al respecto en los próximos
meses. Es interesante - por ejemplo - ver como lograron los japoneses impulsar
su desarrollo tecnológico a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Recordemos que mantuvieron en jaque
durante cuatro años a nuestros vecinos del Norte, quienes debieron apelar al
holocausto nuclear, para doblegar un país con mucho menos territorio, menos
gente y menos recursos.
Normalmente se presta mayor atención a
la diferencia de ingresos entre los varios estratos de la población, que a las
diferencias en nivel y contenido de la
educación que impartimos y las tecnologías que deseamos imponer.
Es sin duda importante el dominio de las
tecnologías de punta, pero es fundamental que se dominen las tecnologías
básicas. Nosotros tenemos excelentes artesanos fabricando cuatros, pero ya en
el Siglo XVII Antonio Stradivari estaba produciendo instrumentos que mantienen
su fama mundial. Tenemos que descubrir que podemos hacer, para que los doce
millones de venezolanos que no se ocupan de extraer el petróleo, produzcan
cosas y ofrezcan servicios que reduzcan nuestra dependencia en la exportación
de petróleo. Algo ya bien dicho por Uslar hace ya tres cuartos de siglo y que
vamos a tener que poner en práctica en las próximas décadas.
Con un cordial saludo,
César
Recibidos por correo
domingo, 18 de agosto de 2013
El nido de la esperanza
ROSALÍA MOROS DE BORREGALES sábado
17 de agosto de 2013
En un mundo que se ha empeñado en
caminar alejado de la luz de Dios la gran mayoría de las noticias que
escuchamos a diario son realmente un veneno para el alma. Constantemente somos
bombardeados con toda clase de información que oscurece la perspectiva de un
futuro de bien. Sin darnos cuenta, todos vamos reaccionando ante tal tsunami, y
de una u otra forma terminamos perdiendo la esperanza.
La esperanza puede definirse de múltiples maneras; sin embargo, al pensar en esta palabra sentimos que está entretejida con nuestros sueños, con los anhelos más profundos de nuestro corazón. La esperanza representa en nuestro ser interior esa posibilidad de convertir en realidad lo que deseamos. En su etimología interviene el latín sperare, pero su razón de ser va mucho más allá del acto físico de esperar, trascendiendo el movimiento de las agujas del reloj que nos marcan el tiempo. Cuando se tiene esperanza, se posee la virtud que nos capacita para tener confianza en medio de las adversidades, para vencer los obstáculos, para esperar siempre un final bendito.
La esperanza puede definirse de múltiples maneras; sin embargo, al pensar en esta palabra sentimos que está entretejida con nuestros sueños, con los anhelos más profundos de nuestro corazón. La esperanza representa en nuestro ser interior esa posibilidad de convertir en realidad lo que deseamos. En su etimología interviene el latín sperare, pero su razón de ser va mucho más allá del acto físico de esperar, trascendiendo el movimiento de las agujas del reloj que nos marcan el tiempo. Cuando se tiene esperanza, se posee la virtud que nos capacita para tener confianza en medio de las adversidades, para vencer los obstáculos, para esperar siempre un final bendito.
Pero, ¿dónde podemos encontrar este valor? ¿En qué lugar se nos enseña a mantener la integridad de nuestro ánimo? ¿Quién moldea nuestras almas para estar siempre dispuestas a esperar el bien? Sin duda alguna que el seno de la familia es el lugar por excelencia para que los individuos sean instruidos en esta virtud. Porque las virtudes no se aprenden en un taller o en un curso, las virtudes son el resultado de vivir, de tener experiencias en las que decidimos actuar con integridad, en las que a pesar de toda la oscuridad que nos rodee decidamos confiar en Dios, reconociendo que de Él proviene todo el bien que esperamos.
¡La familia es el nido de la esperanza! De allí, que cada día la estructura moral del mundo se encuentre en franco deterioro, ya que la familia ha sido golpeada en sus flancos. Sus detractores saben que es el santuario de las virtudes, que es la escuela del corazón, la piedra angular de una sociedad sana capaz de promover el bien. De la misma manera que un nido es un lecho construido para albergar y preservar la vida; así, la familia constituye el lugar originario donde residen los fundamentos para formar seres humanos capaces de vivir de acuerdo a las virtudes.
¡Quien tiene una familia siempre tiene esperanza! Aunque la familia sea grande o pequeña, aunque esté constituida por una sola persona, aunque sea propia o adoptada, aunque la formen los amigos, la familia será siempre el nido de la esperanza. Por esa razón, no desmayemos ante el terremoto de acontecimientos que pretenden destruir nuestra esperanza. Cuando veamos que el mal se acrecienta para intimidarnos, vayamos a nuestra familia y unidos, como los dedos en la mano, busquemos a Dios en oración, pidamos a Él que su luz brille sobre toda oscuridad y que nunca jamás perdamos la esperanza.
"Si tú dispones tu corazón, y tiendes hacia Dios las manos... la vida te será más clara que el mediodía; aunque oscurezca, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza"... Job 11: 13-20.
domingo, 21 de julio de 2013
Discernir nuestra humanidad como lo hizo Jesús
RAFAEL
LUCIANI sábado 20 de julio de 2013
Doctor en
Teología
rluciani@ucab.edu.ve / @rafluciani
rluciani@ucab.edu.ve / @rafluciani
Dispuso de su humanidad
para servir y sanar, antes que para imponer y odiar
Cómo entender lo que nos sucede a la
luz de Dios cuando hay decisiones políticas y económicas que se toman a
sabiendas de que producen más pobres, desempleados y enfermos? ¿Será que nos
hemos acostumbrado a ver a las personas como meros objetos, sin comprender que
detrás de cada rostro existe una historia de vida compleja y llevada adelante
con gran dificultad? ¿Acaso no sabemos que las decisiones y acciones que
realizamos tienen una dimensión ética y generan consecuencias que afectan el
destino de muchos?
Tal vez hemos llegado a deshumanizarnos hasta el punto de no sorprendernos más ante las muchas formas de inhumanidad e impiedad que nos rodean, y terminamos siendo actores silentes, cómplices anónimos. El problema es grave porque si no nos dejamos afectar por los padecimientos de los otros, si rehusamos tomar posición ante ellos de algún modo, ponemos en riesgo nuestro propio desarrollo y crecimiento (Lc 18,18-23). Y sin darnos cuenta, podemos estar asumiendo una falsa ilusión de lo que significa vivir humanamente.
Para discernir lo humano no basta una lectura psicológica o sociológica de la realidad personal o social. Debemos ir más allá y preguntarnos si estamos siendo verdaderamente humanos, si orientamos nuestra vida hacia un proyecto de humanización integral. Hay que discernir las palabras que usamos, las acciones que realizamos y las decisiones que tomamos.
Jesús tuvo que discernir su época y decidió asumir un estilo profético. Dispuso de su humanidad para «servir» y «sanar», antes que para imponer y odiar; pero para ello tuvo que aprender a vivir con un espíritu fraterno y solidario que le costó «sudor y lágrimas» (Heb 5,7-8). Entendía que la reconciliación fraterna pasaba por la justicia y la verdad. Esto supuso ver más allá de las coyunturas y los sectarismos, para luchar por la justicia, por el bien común. Así, dedicó su vida a construir una calidad de vida tan buena como la divina. La llamó el «reinado de Dios».
Quien reconoce el drama de la realidad y lo hace suyo practicando la solidaridad fraterna, a pesar de la incomodidad que le pueda comportar, podrá comprender la fuerza de la compasión y ser impulsado a luchar en favor de una existencia justa, verdadera. Solo así el «reinado de Dios» será una realidad y podremos gozar de una calidad de vida como la de Dios, para la cual hemos sido creados a imagen y semejanza suya.
¿Sabemos discernir la realidad acogiendo lo que es verdaderamente humano y apartando lo que no lo es? ¿Acaso creemos que las decisiones que tomamos no tienen consecuencia? Que no nos pase como a las vírgenes necias que tras tocar a la puerta insistentemente, el Señor les respondió: «no os conozco» (Mt 25,12-13) porque «tuve hambre.., sed.., era forastero.., estaba desnudo, enfermo y en la cárcel... cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo» (Mt 25,42).
Tomado de: http://www.eluniversal.com/opinion/130720/discernir-nuestra-humanidad-como-lo-hizo-jesus
Tal vez hemos llegado a deshumanizarnos hasta el punto de no sorprendernos más ante las muchas formas de inhumanidad e impiedad que nos rodean, y terminamos siendo actores silentes, cómplices anónimos. El problema es grave porque si no nos dejamos afectar por los padecimientos de los otros, si rehusamos tomar posición ante ellos de algún modo, ponemos en riesgo nuestro propio desarrollo y crecimiento (Lc 18,18-23). Y sin darnos cuenta, podemos estar asumiendo una falsa ilusión de lo que significa vivir humanamente.
Para discernir lo humano no basta una lectura psicológica o sociológica de la realidad personal o social. Debemos ir más allá y preguntarnos si estamos siendo verdaderamente humanos, si orientamos nuestra vida hacia un proyecto de humanización integral. Hay que discernir las palabras que usamos, las acciones que realizamos y las decisiones que tomamos.
Jesús tuvo que discernir su época y decidió asumir un estilo profético. Dispuso de su humanidad para «servir» y «sanar», antes que para imponer y odiar; pero para ello tuvo que aprender a vivir con un espíritu fraterno y solidario que le costó «sudor y lágrimas» (Heb 5,7-8). Entendía que la reconciliación fraterna pasaba por la justicia y la verdad. Esto supuso ver más allá de las coyunturas y los sectarismos, para luchar por la justicia, por el bien común. Así, dedicó su vida a construir una calidad de vida tan buena como la divina. La llamó el «reinado de Dios».
Quien reconoce el drama de la realidad y lo hace suyo practicando la solidaridad fraterna, a pesar de la incomodidad que le pueda comportar, podrá comprender la fuerza de la compasión y ser impulsado a luchar en favor de una existencia justa, verdadera. Solo así el «reinado de Dios» será una realidad y podremos gozar de una calidad de vida como la de Dios, para la cual hemos sido creados a imagen y semejanza suya.
¿Sabemos discernir la realidad acogiendo lo que es verdaderamente humano y apartando lo que no lo es? ¿Acaso creemos que las decisiones que tomamos no tienen consecuencia? Que no nos pase como a las vírgenes necias que tras tocar a la puerta insistentemente, el Señor les respondió: «no os conozco» (Mt 25,12-13) porque «tuve hambre.., sed.., era forastero.., estaba desnudo, enfermo y en la cárcel... cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo» (Mt 25,42).
Tomado de: http://www.eluniversal.com/opinion/130720/discernir-nuestra-humanidad-como-lo-hizo-jesus
domingo, 31 de marzo de 2013
EL DÍA EN QUE LAS CORTINAS FUERON RASGADAS
Fernando Mires 29 de marzo
de 2013
Las cortinas del templo rasgadas con
la muerte de Jesús pertenecen a esos pasajes casi cinematográficos que nos
regala la Biblia, escenas apoteósicas como la separación de las aguas en el
primer testamento, anuncios apocalípticos que nos anuncian la fragilidad de
este mundo frente al peso aplastante de la eternidad. Para sustentar tales
afirmaciones debo aclarar quizás que las cortinas rasgadas del templo judío a
la hora de la muerte de Jesús no eran cualquier tipo de cortinas.
No separaban esas cortinas, así lo
creía yo antes, a la luz de las tinieblas; ni a la noche del día, como ocurre
con las cortinas de nuestras casas. Esas, las del templo (4 centímetros de
espesor) separaban el recinto sagrado, es decir, el lugar simbólico de Dios,
del lugar de los fieles, los hombres de carne y hueso, quienes acudían a
realizar sacrificios, casi siempre matando animales, imaginando tal vez que
Dios es un ser sediento de sangre, como tantos humanos lo son.
Fueron, por así decirlo, las cortinas
interiores del templo las que según Mateo (27: 50-51) y Lucas (23:45)
aparecieron durante o después de la muerte de Jesús rasgadas de arriba a abajo,
o en dos partes (en ese punto los dos sinópticos no están muy de acuerdo). Las
del templo -y eso es lo importante- fueron sólo una expresión simbólica
material del desgarramiento de los templos interiores, los del alma.
Cuando caen las cortinas, rasgadas o
no, termina una división: lo invisible se deja ver, del mismo modo cuando los
cuerpos comienzan a desnudarse para iniciar el acto del amor.
"Templar" (coger, tirar, follar) dicen los cubanos al amor del
cuerpo, sin saber la enormidad que dicen.
En el caso del templo de Jerusalén,
con la muerte de Jesús termina la separación -no tengo otra alternativa de
interpretación- entre el recinto de lo sagrado, al que sólo podía visitar el
Sumo Sacerdote una vez al año, con el de lo propiamente humano. O mejor dicho,
ahí finalizó la separación metafísica del templo eterno con el templo interior.
Jesús, Dios hecho hombre de acuerdo a
la seductora poesía de su palabra, rompía con su muerte el pacto metafísico que
separaba al Padre del Hijo, o dicho en clave platónica: a lo ascendente de lo
descendente. Esa separación había sido guardada con celo y respeto por los
griegos y sus inaccesibles templos, y por los judíos a través de las espesas
cortinas que separaban al Dios de la Ley de sus fieles. Con Jesús, con su
muerte y resurrección, la división entre el humano y el templo -en sentido
filosófico: entre el ser y el tiempo- llegaba a su término. Comenzaba para los
cristianos una nueva era. Cristo, dice Ratzinger, es el nuevo Adán de la
creación.
De ahí en adelante, con las cortinas
rasgadas, el tiempo eterno y el tiempo de los mortales no serían más dos
tiempos, sino sólo dos formas de ser de un mismo tiempo, el tiempo de Dios
(Agustín). La cortina, el velo, el mediador, ya no eran necesarios.
Con su muerte, Cristo no nos convertía
por cierto en dioses, pero abría la posibilidad de ser uno -en -Dios, la
celebración de un tú a tú tan intenso que, en el caso de la santidad, de la
mística, de la música, de la poesía y del amor (e incluso de la ciencia cuando
ésta busca la verdad) puede convertir, aunque sea por momentos, al dos -en -un
-uno.
El pueblo judío había guardado con
amor el misterio de Dios detrás de las cortinas de su sagrado templo. Esa es
“la deuda impagable” (Marléne Zarader) que la cristiandad ha contraído con su
religión madre. Y como toda madre, la religión judía había protegido a sus
hijos de una revelación prematura, del mismo modo como en algunas
familias los niños son protegidos de la verdad objetiva, de la sangre que
chorrea en la televisión, de la sexualidad dura, de la brutalidad de las calles.
No obstante, en algún momento hay que
rasgar las cortinas y la verdad debe ser sabida, aunque ella sea
insoportable.
Hay algunos que incluso hemos
elegido como profesión la de "rasgadores de cortinas", pagando por
supuesto las consecuencias que tan ingrata tarea implica. Hay otros, y en
algunos casos hacen bien, cuya tarea es la de tender cortinas siguiendo el
objetivo de evitar que la verdad sea revelada antes de tiempo.
Porque si Jesús dijo que no sólo el
templo es un templo sino cada uno de nosotros es un templo, eso significa
también que portamos cortinas internas las que en no pocos casos nunca serán
rasgadas.
Los buenos psicoanalistas, cuya
profesión posee un sentido religioso que muchos de ellos ignoran, tienen la
tarea, a veces muy difícil, de ayudar a sus pacientes (creyentes) a que ellos
rasguen sus propias cortinas. Los malos psicoanalistas son los que intentan
rasgar ellos mismos las cortinas del paciente (del creyente) violando así la
intimidad de cada alma, esos secretos que cada uno tiene el derecho a guardar
en lo más íntimo de su ser.
Fue Donald Winicott, uno de los
analistas más sensibles de los que se tiene noticia, quien descubrió el sentido
protector que juega el "falso yo" en el alma de cada humano. El
"falso yo", como si fuera una cortina, tiene, entre otras cosas, la
tarea de proteger al "verdadero yo”. Efectivamente; en determinadas
ocasiones la locura protege al ser humano de sí mismo, es decir, de su propia,
aterrante mortalidad.
Suele a veces suceder que tarde o
temprano las cortinas se rasgan solas o son rasgadas cuando ya no son
necesarias y deben ser reemplazadas por nuevas cortinas (sin cortinas la vida
sería un infierno, pienso yo). Incluso entre Dios y uno deben existir cortinas
pues, como dijo ese lenguasuelta que era Nietzsche, si Dios viera todo lo que
uno hace, sería indecente.
Pero la fracción del pueblo judío que
seguía al Nazareno ya había rasgado las cortinas del templo interior antes de
que ellas aparecieran rasgadas en el templo exterior. Para ellos había llegado
el momento anunciado, el de la revelación, el del Cristo. Hay por lo demás
otras multitudes que también han rasgado cortinas, y esas cortinas no siempre
han sido sagradas. Pienso por ejemplo en la Cortina de Hierro destinada a
proteger a los falsos ídolos de la historia, cortina que no solo fue rasgada
sino, además, hecha añicos.
Un mundo sin cortinas no es posible, y
sustentar utopía parecida sería una cruel decisión. Nuestros propios sentidos
son, al fin y al cabo, las cortinas que nos separan del mundo externo. El
cuerpo humano es también una cortina que cuelga entre "su"
realidad y "la otra", la que es real de verdad. No obstante, un mundo
con menos cortinas, podría quizás ser posible. Hay quienes han dado incluso la
vida por alcanzarlo. No estoy seguro de que hayan tenido siempre la razón.
jueves, 21 de marzo de 2013
Hazme un instrumento de tu paz
LUIS UGALDE 21 DE MARZO 2013
El mundo se pregunta para qué elegimos
un papa, qué hay detrás del impresionante despliegue ceremonial de rojos
cardenales ancianos. Nos preguntamos por las cualidades, gestos, tareas e intenciones
del nuevo papa Francisco, el jesuita Jorge Mario Bergoglio. Para mí lo más
revelador de los deseos del nuevo papa es el nombre que ha escogido.
Francisco de Asís, un santo pobre de
hace 900 años, capaz de inspirar a la humanidad en las encrucijadas y
perplejidades actuales. Su figura nos habla de Jesús de Nazaret, de la
reconciliación y cuidado de toda la creación, desde el “hermano sol” hasta el
“hermano lobo”, y la “hermana agua”. El papa Francisco se sabe de memoria
aquella emocionante oración del pobre de Asís, y la habrá rezado mientras iba
en autobús con los cardenales:
“Oh, Señor, hazme un instrumento de tu
paz. Donde hay odio, yo lleve amor. Donde hay ofensa, yo lleve perdón. Donde
hay discordia, lleve yo la unión. Donde hay duda, lleve yo la fe. Donde hay
error, lleve yo la verdad. Donde hay desesperación, lleve yo alegría. Donde hay
tinieblas, lleve yo la luz”.
Para eso ha sido elegido papa. No es
un programa voluntarista de un superhéroe que va a arreglar el mundo. Ese
llevar paz, amor, perdón, unión, fe, verdad, alegría y luz es la aspiración
humana superior, es la llamada oculta de Dios en nuestra intimidad, a cada
hombre y mujer que busca sentido a su vida y la humanización sin guerras, ni
fronteras.
Se cuenta que Francisco de Asís tuvo
una visión de Jesús, que desde la cruz le pedía: “Reconstruye mi Iglesia, ¿no
ves que está en ruinas?”.Reconstruir la Iglesia desde la pobreza y la
simplicidad… Reconstruir la Iglesia hoy en el siglo XXI es ayudarla a salir de
sus miserias y trampas palaciegas… y caminar con los pueblos, descalza como los
pobres de poder dominio y con las alforjas llenas de amor servicio.
Continúa la oración de Francisco de
Asís: “Oh, Maestro, haz que yo no busque tanto ser consolado como consolar; ser
comprendido como comprender; ser amado como amar. Porque dando es como se
recibe; perdonando se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna”.
Este es el corazón del Evangelio y de
la esperanza humana. ¡Cuánto bien pueden hacer a la humanidad los seguidores de
Jesús en el Vaticano y en el mundo entero viviendo esta oración como esperanza,
sentido y alegría de su vida! Eso transforma el mundo en lo pequeño y personal,
y en lo grande; en la economía, en la política y en el reconocimiento de las
culturas.
Jesuita
Qué nos puede aportar este primer
jesuita papa. S. Ignacio de Loyola (1491-1556), fundador de la Compañía de
Jesús, en los inicios de su conversión miraba el ejemplo de santo Domingo
(fundador de los dominicos) y de san Francisco y se sentía invitado a imitarlos.
“Si san Francisco hizo eso, yo lo tengo que hacer”. Juan XXIII hace medio siglo
buscó con el Concilio Vaticano II una profunda reevangelización de la propia
Iglesia Católica, más allá de estructuras palaciegas milenarias y del recital
de verdades de fe. Salir a vivir la fe en Jesús, fe llena de amor de Dios que
transforma el corazón e inspira la transformación de las estructuras sociales:
una fe que promueve la justicia y construye el diálogo y la paz en el mundo.
Los jesuitas, con el P. Arrupe al frente, tomaron muy en serio su renovación.
Jesús desde los pobres y excluidos nos revela el amor y que Dios es amor.
Francisco Javier es uno de los siete primeros jesuitas salidos de la
Universidad de París. Al jesuita Bergoglio también le inspira este Francisco,
el primero que rompió las fronteras entre Europa y la India, Japón, Oceanía y
China, no como mercader-conquistador, sino como testigo del Evangelio. Todo
jesuita pide a Dios que mueva nuestros afectos y gratitud “para que en todo
podamos amar y servir”. Este Francisco en carta de 1544 desde la India miraba
críticamente la Universidad de París donde él triunfó en deportes y estudios
porque veía que muchos “estudian más para alcanzar dignidades, beneficios y
obispados” y no para atender las necesidades humanas desde esos
“estados eclesiásticos”.
El papado, la curia romana y los
cargos eclesiásticos son para servir, no para recibir honores inflados. Bello y
exigente momento para la Iglesia, para todo el pueblo de Dios, no sólo para los
clérigos. También para reconstruir a Venezuela necesitamos ser instrumentos de
la paz de Jesús y en todo amar y servir, para cambiar a una vida digna para
todos.
domingo, 3 de febrero de 2013
No basta rezar
LUIS UGALDE 24 DE ENERO 2013
“No, no basta rezar, hacen falta
muchas cosas para construir la paz”, cantaba Alí Primera. Ahora gobernantes que
lo corean sólo parecen rezar. Muchos venezolanos rezan de todo corazón y con fe
por la salud del Presidente, pero otros hacen la comedia. Hasta los
confesionalmente ateos miembros del Gobierno de La Habana aparecen rezando para
manipular, porque, si “París bien vale una misa”, el petróleo de Venezuela vale
un novenario completo.
En este desconcierto, el Papa nos
recuerda que no basta rezar para conseguir la paz. Desde hace 46 años el primer
día del año la Iglesia Católica celebra la Jornada Mundial de la Paz. El Papa
pide oraciones sinceras y, por tanto, acompañadas de esas “muchas cosas” que
hay que hacer para conseguir la paz. Como dice el Evangelio, no entrarán en el
Reino de Dios los que claman “Señor, Señor”, si no aman a sus semejantes; ya
hace dos milenios y medio los profetas de Israel decían que Dios aborrece la
oración hecha para manipularlo y acompañada de iniquidades y opresión. Dada la
brevedad de este artículo solamente puedo recoger los puntos del mensaje papal
de mayor importancia para Venezuela hoy.
La paz es un don de Dios y una obra
nuestra. Una
sincera apertura a Dios nos hace “vencer el egoísmo, la codicia, el deseo de
poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras injustas” y nos
lleva a construir “una convivencia basada en la verdad, el amor y la justicia”.
Es la base del reconocimiento del otro. Sin ello, no tenemos
futuro y es imposible la construcción de la democracia. La apertura a Dios-amor
nos lleva a reconocernos como “una sola familia”, reconocer al otro en su
dignidad y crear “relaciones interpersonales e instituciones apoyadas y
animadas por un “nosotros” comunitario. El “yo” se realiza en el “nosotros”,
nos lleva a “sentir como propias las necesidades y exigencias del prójimo” y se
concreta en “los derechos recíprocos y los deberes mutuos”. Trabajar por la paz
es promover la vida digna del otro en todas sus formas. Éstas no son verdades
únicamente para los cristianos –nos recuerda el Papa–, sino que “están
inscritas en la misma naturaleza humana, se pueden conocer por la razón, y, por
tanto, son comunes a toda la humanidad”. Contra esto se oponen la
absolutización y endiosamiento del poder, el fanatismo y la intolerancia
religiosa, “la ideología del liberalismo radical y de la tecnocracia”.
El trabajo humano. Sin actividad productiva fracasa la
dignidad humana. Ilusos los que creen que el Estado puede y debe alimentar a
todos y mantenerlos dependientes y sumisos, como en una granja. Cuba es una
muestra elocuente de su fracaso y también la Venezuela de los campos y fábricas
paralizados, mientras los puertos están cargados de mercancías importadas. El
trabajo no puede considerarse como “una mera variable dependiente de los
mecanismos económicos y financieros”, sino que tiene prioridad “como bien
fundamental para la persona, la familia y la sociedad”.
La economía y el poder político como
medios. Ni el
estatismo económico, ni el extremismo liberal del mercado, pueden ofrecer el
bien-hacer que necesitamos. El objetivo de toda economía y política no es la
ganancia económica ni la dominación política, sino las personas y sus vidas
dignas, lo cual no es posible sin fomentar la creatividad humana plural y
democrática y el bien común solidario. Nada de ello es factible con una
política sin ética y sin la “estructuración ética de los mercados monetarios,
financieros y comerciales”; pero a quienes absolutizan el poder o las finanzas
y los mercados les estorba la ética, porque los pone en evidencia.
Educación para una cultura de la paz. La siembra nacional de armas y del
odio va produciendo la espantosa cosecha de miles (más de 20.000) de asesinatos
al año. Hay que “proponer y promover una pedagogía de la paz”. Ya hay grupos
que lo hacen, pero el problema es tan grave que requiere una labor masiva del
Estado y la sociedad plural unidos. “Es necesario enseñar a los hombres a
amarse y educarse para la paz y a vivir con benevolencia (queriendo el bien del
otro), más que con tolerancia. No a la venganza. Sí al reconocimiento de las
propias culpas y al perdón mutuo”.
En el mundo y en Venezuela actúa Dios,
el Dios de Jesús, completamente solidario con los hombres, donde actuamos como
constructores de paz. Por eso no basta rezar, hacen falta muchas cosas para
construir la paz.
miércoles, 9 de enero de 2013
miércoles, 17 de octubre de 2012
RESILIÉNCIATE
Hace algún tiempo, si nos hubieran
dicho este término, nos hubiéramos sentido metales.
Y es que la resiliencia proviene del
mundo de las ciencias físicas; "es la capacidad que tienen los materiales
para recobrar su forma original, después de haber sido sometidos a
presiones".
Este concepto que es originario de la
metalurgia, es cada vez más usado por la psicología y las ciencias del
comportamiento.
La Real Academia hace poco incorporó este
término: "la resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad
situaciones límite y sobreponerse a ellas".
Gracias a las consistentes gestiones erradas
de los políticos que conducen nuestros designios, parece que lo mejor que
podemos hacer es ocuparnos de este término y aumentar conscientemente nuestra
resiliencia.
Para ello sugiero 9 tips prácticos:
1) Sea realista
No se deje llevar por lo de
"mente positiva siempre". Esa frase es una anestesia mental y no
ayuda. Usted podrá ser positivo y optimista en cuanto al futuro, pero en cuanto
al presente, sea realista. Si usted ha perdido su trabajo y tiene deudas, no
meta la cabeza en la arena. Véalo tal cual es. Usted está en una situación
precaria.
2) Descárguese
Muchos nos sentimos mal por la gestión
escandalosa e inescrupulosa de personas que malversaron impunemente nuestros
impuestos y ahorros. Deje salir sus emociones por la puerta grande. Por
ejemplo, méntele la progenitora a los que usted considera responsables, píntele
cuernos y bigotes a sus fotografías en la prensa, vaya a una playa solitaria o
a la montaña y grite hasta que se descargue.
Las energías de injusticia represadas pueden
manifestarse en enfermedades y dolores. No deje que eso pase: descárguese.
Ojo: no le desee el mal a nadie, pues esa
energía rebota.
3) No lo tome personal
Le tocó vivir en este momento. No lo
tome personal. No es contra usted, ni con usted. Si usted hubiera nacido en
otra época bien pudiera estar involucrado en una guerra o algo similar. La cosa
no es con usted.
4) Alimente su cerebro con preguntas
A no ser que sea usted un gurú en
meditación, le será difícil parar el diálogo interno. Le sugiero que se asocie
a él y que lo dirija inteligentemente. Para ello la mejor herramienta es la
pregunta. Formúlele preguntas a su mente para tenerla entretenida, antes de que
ésta lo destruya a usted.
Lo que NO debe preguntarse: ¿por qué me tiene
que pasar esto a mi? Fatal.
Lo que SÍ puede preguntarse: ¿qué aprendo de
esta situación? ¿de qué me puede servir pasar por esto? ¿qué voy a cambiar?
¿qué puedo disfrutar de la situación actual?
5) Apunte las repuestas
Una vez que usted alimente su cerebro
con preguntas, su mente subconsciente le proporcionará innumerables respuestas.
No las deseche. No las juzgue. Apúntelas, por muy absurdas que le parezcan.
6) Analice sus opciones
Toda crisis nos empuja fuera de
nuestra zona de confort. Allí las reglas cambian. Analice sus opciones con
enfoque nuevo. Recuerde: no hay cambio sin cambio.
7) Haga algo
¡Ocúpese! Trabaje, aunque no le paguen
por ello. Estudie, aunque no le den un certificado. Entrénese para una nueva
disciplina deportiva o campo profesional. Adquiera una nueva destreza: siembre,
pinte, talle, lea, escriba cuentos.
8) Agradezca
Agradezca, agradezca, agradezca.
Cuando usted agradece, está 100% en el presente. Y en el presente no hay
estrés. El estrés aparece cuando permitimos que nuestro cerebro se proyecte en
la incertidumbre del futuro. Refúgiese en la gratitud sincera y valore lo que
tiene (salud, hijos, amistades, naturaleza, inteligencia).
9) Ayude
Hay gente que la está pasando peor que
usted. Ayúdela. Si concientizásemos lo gratificante que es ayudar, ayudaríamos
más. Recibe más el que da, que el que recibe. No le quepa la menor duda.
Con aprecio,
Alejandro Szilágyi
jueves, 5 de abril de 2012
De Pilatos a Jesús
Escrito
por Luis Ugalde Miércoles, 04 de
Abril de 2012 en opinionynoticias.com
En la Semana Santa hay dos
lavatorios que nos impresionan desde niños: Pilatos se lava las manos y Jesús
lava los pies a los discípulos. Aquel no quiere poner en riesgo su poder por
salir en defensa de un pobre inocente, se lava las manos y lo entrega. En la
liturgia del Jueves Santo impresiona ver a Jesús arrodillado lavando los pies a
sus discípulos, incluso a Judas. El Señor no los trata como siervos sino como
amigos, y les dice que serán felices si hacen lo mismo unos con otros (Juan
13,17). Todo un símbolo de una humanidad nueva en la que el poder es para
servir y no para oprimir. Lavar los pies significa reconocer la dignidad del
otro y proclamar que servir no es rebajarse, sino ejercer la propia dignidad:
que el mayor entre ustedes sea el que más sirve.
Jesús expresamente relacionó el rescate de la dignidad humana y la paz con el amor y el servicio mutuo. También la humanización de la riqueza y del poder pasa por convertirlos en servicio y vida. Ese es el sentido del Hijo del Hombre y el sueño de la humanidad, en sus versiones religiosas y también en las seculares que proponen el horizonte de libertad, igualdad y fraternidad, con economía y poder al servicio de la vida.
En Venezuela estamos enredados en un campo minado de odio, exclusión, ineptitud y deseos de revancha, de todo lo que impide un verdadero renacer humano compartido. Si los otros sólo cuentan como instrumentos para el poder, no es posible construir la República.
En el más reciente documento de la Conferencia Episcopal (19-03-12), los obispos rememoran el terrible terremoto de 1812 con unas oportunas reflexiones sobre la ruina de la Primera República que se derrumbó ese año, luego de una efímera vida de 10 meses. No pudo tener éxito dicen, pues cada sector social iba a lo suyo: "La libertad e igualdad, proclamada desde 1810, fue en los hechos selectiva y excluyente de las mayorías, conformadas por los pardos, mestizos, indios y negros" (n.5). La República era un proyecto histórico que las mayorías no sentían propio y cada provincia miraba a lo suyo, dispuesta a enfrentarse a las otras. Eso causó la derrota de la Primera República en 1812. Mucho peor fue la ruina de la Segunda República ahogada en sangre de venezolanos en 1814.
La actitud espiritual hacia el otro tiene raíces interiores, que florecen en la plaza pública y alimentan para bien o para mal la vida económica y política. De ahí que frente a las amenazas y las esperanzas que preñan el año 2012, los obispos nos llamen a la reconciliación como actitud espiritual: "Reconciliarnos va más allá del buen trato; lleva en sí un cambio de mentalidad y paradigma, donde el centro de nuestra dedicación esté en el otro, en el ser que tiene igual dignidad, pero que vive en medio de elementos contradictorios para una vida plena. Trabajar por construir la unidad entre los venezolanos no es tarea fácil.
El progreso y el bienestar de este país sólo podrán lograrse con la participación de todos los ciudadanos.
Ante las dificultades, por grandes que sean, no debemos desesperar, ni como personas, ni como creyentes. (...) "Construyamos un futuro de entendimiento y de paz, el único camino que nos puede ofrecer la alegría de vivir juntos como hermanos".
La Semana Santa nos invita a no condenar al justo lavándonos las manos, y a servir a los demás lavándoles los pies; a pasar de Pilatos a Jesús. No a la violencia y al desastre cotidiano en que millones viven muriendo de mengua. Ahí está la responsabilidad de construir el futuro social, político y económico de Venezuela. Ese es el Espíritu del Dios-amor que da vida frente a tanta muerte desatada que aflige a nuestro país en contraste con tanto poder usado para dominar y oprimir, y no para servir y dar vida. Jesús no es líder político, pero encarna el Amor de Dios y revela la dignidad humana de dar la propia vida en el servicio a los demás, y también en la política.
Jesús expresamente relacionó el rescate de la dignidad humana y la paz con el amor y el servicio mutuo. También la humanización de la riqueza y del poder pasa por convertirlos en servicio y vida. Ese es el sentido del Hijo del Hombre y el sueño de la humanidad, en sus versiones religiosas y también en las seculares que proponen el horizonte de libertad, igualdad y fraternidad, con economía y poder al servicio de la vida.
En Venezuela estamos enredados en un campo minado de odio, exclusión, ineptitud y deseos de revancha, de todo lo que impide un verdadero renacer humano compartido. Si los otros sólo cuentan como instrumentos para el poder, no es posible construir la República.
En el más reciente documento de la Conferencia Episcopal (19-03-12), los obispos rememoran el terrible terremoto de 1812 con unas oportunas reflexiones sobre la ruina de la Primera República que se derrumbó ese año, luego de una efímera vida de 10 meses. No pudo tener éxito dicen, pues cada sector social iba a lo suyo: "La libertad e igualdad, proclamada desde 1810, fue en los hechos selectiva y excluyente de las mayorías, conformadas por los pardos, mestizos, indios y negros" (n.5). La República era un proyecto histórico que las mayorías no sentían propio y cada provincia miraba a lo suyo, dispuesta a enfrentarse a las otras. Eso causó la derrota de la Primera República en 1812. Mucho peor fue la ruina de la Segunda República ahogada en sangre de venezolanos en 1814.
La actitud espiritual hacia el otro tiene raíces interiores, que florecen en la plaza pública y alimentan para bien o para mal la vida económica y política. De ahí que frente a las amenazas y las esperanzas que preñan el año 2012, los obispos nos llamen a la reconciliación como actitud espiritual: "Reconciliarnos va más allá del buen trato; lleva en sí un cambio de mentalidad y paradigma, donde el centro de nuestra dedicación esté en el otro, en el ser que tiene igual dignidad, pero que vive en medio de elementos contradictorios para una vida plena. Trabajar por construir la unidad entre los venezolanos no es tarea fácil.
El progreso y el bienestar de este país sólo podrán lograrse con la participación de todos los ciudadanos.
Ante las dificultades, por grandes que sean, no debemos desesperar, ni como personas, ni como creyentes. (...) "Construyamos un futuro de entendimiento y de paz, el único camino que nos puede ofrecer la alegría de vivir juntos como hermanos".
La Semana Santa nos invita a no condenar al justo lavándonos las manos, y a servir a los demás lavándoles los pies; a pasar de Pilatos a Jesús. No a la violencia y al desastre cotidiano en que millones viven muriendo de mengua. Ahí está la responsabilidad de construir el futuro social, político y económico de Venezuela. Ese es el Espíritu del Dios-amor que da vida frente a tanta muerte desatada que aflige a nuestro país en contraste con tanto poder usado para dominar y oprimir, y no para servir y dar vida. Jesús no es líder político, pero encarna el Amor de Dios y revela la dignidad humana de dar la propia vida en el servicio a los demás, y también en la política.
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