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viernes, 15 de noviembre de 2024

El país de las desapariciones forzadas / Sebastián de La Nuez @sdelanuez

 


En Venezuela hay 1.963 personas en un limbo. Son los presos políticos (al 4/11/2024) según el Foro Penal. Vegetan calladamente entre muros. Aquí se recuerdan los casos de Américo De Grazia y Rocío San Miguel

«Hermano, pero es que no podemos descubrir a estas alturas que el Gobierno es maluco. Nosotros tenemos que avizorar los escenarios de más probable ocurrencia y prepararnos para eso. El escenario de la inhabilitación de María Corina estaba cantado, ¡cantado!»

Eso me comentaba un amigo que consulté para estos artículos, hace unos meses, y llevaba razón; pero con la verdad no basta. Ahora está cantado que el 10 de enero de 2025 el gobierno en funciones de Nicolás Maduro no va a entregar el poder como dictan la lógica, la Constitución y las leyes de los hombres. No va a entregar y, mientras tanto, se está haciendo de un escudo humano de 2 mil personas arrestadas desde el 28 de julio hacia acá, o desde antes.

Hay cosas que parecen imposibles y desde luego existen; cosas de la belleza o del infierno. Imposible parece siempre la rosa e imposible parece el ruiseñor. Sin embargo, son. Eso decían, de cierta manera al unísono, el místico sufí Hafiz y el alemán Göethe. En el libro Contestaciones del poeta Rafael Cadenas, responde así a tal verso o sintagma: «Enumerar todas las cosas que también lo parecen sí es imposible».

Cadenas escribió eso en tiempos ya chavistas, generosos en cosas de apariencia imposible vistas todos los días al abrir un periódico o escuchar la radio. Ahora, más todavía.

¿Cómo es posible que Rocío San Miguel lleve nueve meses encerrada en el Helicoide? ¿A cuenta de qué? ¿Cuáles son los cargos? O ¿cómo es posible que el diputado a la Asamblea Nacional, Américo De Grazia, lleve desde el 6 de agosto de este año igualmente encerrado, sin fórmula de juicio conforme a Derecho, sin ninguna consideración hacia el reo o sus familiares?

***

Desde el martes 6 de agosto de 2024, los familiares de Américo De Grazia Veltri también viven en ese limbo. Ninguno de sus siete hijos vive ya en Venezuela, se reparten entre España, Italia y Estados Unidos, todos mayores de edad. María Andreina es la vocera de la familia. La primera esposa de Américo vive en España, la segunda pareja de Américo se ha quedado en Venezuela. Él está en el Helicoide. Andreina pide por favor no mencionar parentescos, apenas decir genéricamente «familiares», no vaya a ser que la autoridad decida echarle el guante a alguien más, por asomar su cabeza. Ella no importa, ella habla desde Houston.

A las dos semanas de haber sido secuestrado, el grupo familiar todavía no había tenido información alguna sobre cargos ni recibido notificación que, al menos, les hiciera saber que se le estaba siguiendo un procedimiento con visos de legalidad. Todo estaba a oscuras.

«El problema es que ellos también corren peligro», dice Andreina sobre sus parientes. «Por favor, no especifique. En mi caso muy personal, yo decidí ser su voz… Obviamente es una tortura para él pero también lo es para nosotros, para toda la familia: no tenemos fe de vida, no sabemos si está vivo o no, si está comiendo…».

Lo que le llevan ―medicinas, comida, ropa, agua― es recibido por un funcionario.

Andreina atiende a quienes preguntan a diario por él, gente de diversos países. Mantiene seguimiento del caso desde su cuenta en Instagram, da la cara cuando se produce algún acto público en la zona de Estados Unidos que habita. «Desde luego, temo por mi vida, emocionalmente me quiebro, lloro, uno no está bien. Hasta cuando tomo agua pienso si mi papá estará tomando agua. Me acuesto en la noche y pienso si estará en una cama. Es una preocupación constante que no solo es de él».

―¿Cómo se enteró la familia de que estaba preso?

―Él estaba resguardado en Caracas, había recibido amenazas por parte del gobierno. Estaba recibiendo tratamiento para una infección en los pulmones y aquel miércoles, día en que lo secuestraron, debía ir al hospital porque no se sentía bien. Le escribió a uno de sus hermanos. Él no se desaparece, siempre se comunica con algún familiar. Cuando salió del médico eran las once de la mañana y dijo que iba a avisar en cuanto llegase al lugar donde se estaba resguardando; pero a partir de ese momento no se supo más de él.

Primero se preguntaron si se habría quedado sin batería. Este relato lo hizo ella luego de 16 días del suceso y todavía le temblaba la voz al recordar la noche que pasaron ella y sus hermanos, cada quien en su lugar de residencia. Había desaparecido el padre y también su automóvil. No sabían qué hacer.

Se comunicaron con el Foro Penal para saber cómo actuar, nadie en la familia sabía si denunciar o no. Hubo familiares que se ocuparon, desde luego, de ir de centro de reclusión en centro de reclusión, pero en ninguna parte daban noticia de él. Por fin, los familiares fueron al Helicoide (lo habían dejado de último), alrededor de las doce del mediodía siguiente. Allí los dejaron esperando dos horas y media sin decirles nada; al cabo apareció un funcionario del SEBIN y les informó seca y escuetamente que sí, que Américo De Grazia estaba en ese famoso centro de reclusión y tortura. El lugar que vio morir de terror y angustia al ciudadano Rodolfo González, el Aviador, por propia iniciativa. Es solo un ejemplo.

***

O ¿cómo es posible que la periodista Carmela Longo haya pasado el tormento de las peores 24 horas de su vida en uno de esos sitios que acogen a los indiciados de terrorismo?  Eso fue a finales de agosto. Ella, una profesional de la fuente de farándula, madre de un hijo, trabajadora en varios medios durante treinta años, terrorista. Hacía una semana la habían echado de su trabajo en el diario afiliado al régimen, Últimas Noticias. Ella es de las que, por una suerte que vaya a usted a saber cómo le tocó, puede andar libre por la calle. ¡Ah!, pero tiene su expediente abierto.

Todos viven en el limbo, cualquiera sea su lugar de encierro. La calle también puede ser un lugar de encierro. O el país. Es la especialidad del régimen, el limbo.

Rocío San Miguel, hasta esta fecha, no ha podido designar a sus abogados de confianza. El Ministerio Público presentó una acusación formal, se realizó la audiencia preliminar de forma telemática (en la que fue acusada de delitos relacionados con terrorismo); junto con ella, su hija, su esposo, sus dos hermanos y su exesposo: todos, absolutamente todos, también han mudado de atmósfera, permanecen en el limbo de la no-justicia igual que ella. Su exesposo sigue detenido, los demás fueron excarcelados en algún momento pero se mantienen sobre ellos medidas cautelares.

Organizaciones llevadas por gente entregada a los Derechos Humanos velan por ella. Debe destacarse Caleidoscopio Humano que le hace seguimiento al caso desde la perspectiva de género. Gabriela Buada, una activista, da la información. También está Justicia, Encuentro y Perdón, una ONG levantada por víctimas de la violencia madurista de 2014. Una madre a quien le arrebataron su hija encontró en esta organización su razón para vivir. Le da soporte a gente como Rocío.

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Américo De Grazia cumplirá cien días preso este viernes. La audiencia preliminar fue el pasado 28 de octubre, pero todavía no se le ha transmitido ninguna información.

“Hemos tratado de contactar con el defensor público que le asignaron pero no hemos tenido la oportunidad de hablar con él”, dice Andreina. Los familiares en Venezuela se han dirigido directamente a su oficina pero él está ocupado o no los puede atender. No han tenido acceso al expediente. No están seguros de nada, ni de los delitos. Son casi cien días. No hay fe de vida. No hay visita, ni debido proceso legal, ni derecho a una defensa privada.

“Seguimos denunciando, exigiendo su libertad”.

Lo peor de todo lo contado aquí es que, como noticia, tiende a normalizarse. La verdad de las cosas no sirve para nada si no se difunde a los cuatro vientos, todos los días. Hay una deriva; estas derivas se parecen a los ríos que arrastran todo. Y se lo llevan a un delta bien lejos. Tiende a normalizarse el asesinato de niños en Gaza o Líbano por los ataques de Israel; tienden a normalizarse los ataques con drones del invasor Putin en Ucrania…

¿Por qué estos ataques a los Derechos Humanos sobre ciudadanos inermes no habrían de normalizarse en un país caribeño, allá lejos, que a veces aparece en los medios europeos y a veces no, ya que los males del mundo son muchos y repartidos entre muchísimos lugares y todos necesitan o exigen atención?

https://lga.lagranaldea.com/2024/11/13/venezuela-el-pais-de-las-desapariciones-forzadas-presos-politicos/

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martes, 29 de octubre de 2024

El venezolano mayamero ataca de nuevo / Sebastián de La Nuez @sdelanuez

 


En este artículo confluyen el nostálgico Orlando Urdaneta, el vibrante Jaime Bayly, un pillín español llamado Alvise Pérez, un académico criollo en Boston ―Leonardo Vivas― que pone contexto, un contingente con las neuronas digitales incendiadas y otro fantasma que recorre el mundo, uno nuevo y reluciente: el populismo derechista modelo siglo XXI encarnado en Donald Trump, el de los bulos

No parece haber esperanza alguna respecto a un tipo de venezolano. ¿Qué esperanza puede caber cuando se hace viral un vídeo del actor Orlando Urdaneta en donde aconseja a sus coterráneos quedarse tranquilos, en sus casas, mientras alguien que no identifica desaloja del poder «a las ratas»? «Esperamos que no se dispare un solo tiro, pero se van. De verdad-verdad el país ya es nuestro», asegura con el semblante severo y la dicción clara, según las herramientas dramáticas que aprendió en TV y cine.

¿Qué esperanza, si el venezolano de a pie, al menos el que se asoma por las redes sociales en estos días previos a las elecciones norteamericanas, suspira acaso por una reedición de la Operación Causa Justa en diciembre de 1989, cuando fuerzas del Ejército gringo ―eran tiempos de George Bush, padre―  sacó a cogotazos al general Manuel Antonio Noriega de Panamá?

Por las evidencias constatadas y las que pueden colegirse,  el venezolano en Venezuela sabe lo que tiene que hacer, y ya lo hizo el 28-J; no es el mismo caso del venezolano mayamero o madrileño. En Madrid, en las últimas elecciones parlamentarias de la Comunidad Europea, hubo venezolanos de élite que votaron con entusiasmo por Alvise Pérez, un individuo bastante parecido en el talante al argentino Javier Milei. El novedoso Alvise, que trató de imponer la marca partidista Se Acabó la Fiesta (SALF) bajo la premisa de erradicar la corrupción, se ha revelado como producto populista asociado o próximo a la ultraderecha, con inclinaciones tramposas. Obtuvo tres escaños en esas elecciones europeas; ahora se ha venido al suelo por los escándalos. En fin, una figura atractiva para un tipo de venezolanos que existe en España y existe en Estados Unidos y seguramente en otros lugares. Eso debe decirse, así como debe decirse que Edmundo González Urrutia pudiera quedar atrapado entre los sectores internos, políticos, que lo desean utilizar en España como arma arrojadiza contra el adversario. Los españoles, ojo con esto, son afectos a las armas arrojadizas: vuelan y acuchillan con la palabra. 

Al venezolano mayamero de hoy, en parte heredero de aquel «tabarato» de los años ochenta retratado en Radio Rochela de manera harto virulenta y pegajosa, puede uno seguirle los pasos sobre todo por la red X, donde se desfoga a favor de Donald Trump.  Tal especie no necesariamente vive en Miami, puede que se encuentre en Tucusiapón de Abajo: no importa, lo fundamental es su característica belicosa. El presentador Jaime Bayly tuvo una experiencia reveladora en estos días. Bayly, inteligente y transparente, mantiene, además de su programa en la TV Mega Media Holdings (en Florida), un espacio diario en YouTube de un tiempo a esta parte. En estos días comentó que se disponía, en las próximas elecciones de EEUU, a votar por la vicepresidenta Kamala. 

Pues bien: aquella noche recibió, en respuesta, centenares de insultos de todo tipo. Bayly quedó anonadado. No es ningún tonto y carga años de experiencia como conductor, comentarista y entrevistador en un contexto bastante rendido a la derecha. Él se define liberal, demócrata y capitalista. Entre los insultos, abundó el de comunista. También le dijeron desviado sexual. Y drogadicto. La verdad es que en su siguiente aparición pública estaba algo alarmado ante los improperios recibidos. Algunos de los seguidores de su programa, en TV y/o en YouTube, le increparon preguntándole por qué, estando en contra como él lo está, del presidente en funciones Nicolás Maduro, cometía el exabrupto de no apoyar al candidato Trump. Bayly se preguntaba, a su vez, qué tendría que ver una cosa con otra. Aclaró conceptos que no debería ser necesario aclarar, a menos de contar con una audiencia un tanto estúpida. La verdad es que Bayly, pese a sus fallos como periodista (se la pasa aludiendo a un grupo élite de mercenarios que, según él, en un dos por tres acabarían con Nicolás Maduro y su cúpula), dio en ese espacio una pequeña lección ética al contingente de fanáticos que se sintió traicionado por el mero anuncio de votar no por Trump sino por Kamala.

Tal vez uno pueda intuir que al menos una buena tajada de tales extremistas guarda cédula de identidad venezolana. 

miércoles, 4 de septiembre de 2024

¿Cuánto ha costado a los venezolanos la «mediación» de Rodríguez Zapatero? / Sebastián de la Nuez @sdelanuez

 


El régimen de Nicolás Maduro está arrinconado y lanza zarpazos, el mundo entero asiste a su salvaje desnudez. Las ratas corren de un lado a otro, es lo que suelen hacer cuando el barco se viene a pique. El expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero no ha perdido su condición de mediador, o al menos en eso insiste él. Es su causa, el paquete que le vende al mundo, aun hueco por dentro

José Luis Rodríguez Zapatero tiene su causa así como Pedro Sánchez tiene la suya. Solo que la del actual presidente del gobierno español se diluye entre otras que debe asumir aunque lo enerven o fastidien. La causa de Sánchez es la de la igualdad de género. La de Rodríguez Zapatero es bien distinta y más perfilada: Maduro es un buen chico incomprendido por el mundo. 

Sánchez y Rodríguez son hijos del mismo partido y de una  misma mirada cínica sobre el Caribe, una que creció fascinada por Fidel Castro y después, cómo no, por Hugo Chávez Frías. Ya que han sido capaces de ello, deberían acercarse más a Daniel Ortega. ¿Qué diferencia hay?

Hay alguien que me responde desde el entorno de la plataforma unitaria, está en contacto con los líderes, es absolutamente confiable. Dice que este que se hacer llamar mediador entre dos partes no es ningún mediador entre dos partes; anda por las cañerías dando señales de humo. No ha habido ningún acercamiento del viajero errante a la Plataforma Unitaria ni a Vente Venezuela ni a cosa semejante; tampoco con alguna personalidad del entorno de María Corina Machado o Edmundo González Urrutia, ni con ellos mismos ni con nadie que se les parezca. Me dice esto sobre Rodríguez Zapatero:

«No hay mucho que te pueda decir de ese personaje. Creo que trata de meterse por las ventanas, por las cañerías, por donde sea, mandando señales de humo; pero no ha habido ningún contacto porque es un tipo realmente tóxico… Para la política nacional por razones obvias, pero igual internacionalmente. En España es muy repudiado y no solo por Vox y otros partidos  sino también dentro de su propio partido. Felipe González lleva una voz muy fuerte, como sabes bien, contra él. Lo que entiendo es que él se hace valer porque le pide a Maduro un preso o dos presos, creo que tuvo que ver con la casa por cárcel que le dieron a Leopoldo [López], ese tipo de cosas. Usa a los presos políticos, los pocos que han logrado liberarse, para hacer valer una posición que realmente no tiene. El último significativo creo que fue [el exministro del Interior y general Miguel Eduardo] Rodríguez Torres. Al parecer tiene influencia sobre los hermanos [Delcy y Jorge] Rodríguez pero no se lleva bien con Diosdado [Cabello].»

***

Las explicaciones sobre el papel que se empeña en jugar Rodríguez Zapatero ―el viajero errante― son más pedestres que una componenda en medio del Atlántico. ¿Un complot entre regímenes de izquierda? ¿Cuál izquierda, por cierto? No hacen falta tantas vueltas: en España se vive del postureo, es un deporte nacional. Es práctica ritual a la que se entregan las personas para verse retratadas en X, Instagram, televisión o donde sea. La corrupción no es meramente monetaria en este caso; aun cuando debe haberla (con los maletines de Delcy incluidos y la plata para la línea aérea y todo lo demás), lo que verdaderamente manda sobre ZP es la nostalgia. El pobre, tiene nostalgia de la importancia que antes le daban los medios. Ha resistido mal quedar opacado por los nuevos tiempos. Después de  La Moncloa ha debido sobrevenirle la depresión del desarraigo y es lógico pues las ceremonias del poder son harto encantadoras. 

Esta es la historia, pues, de un mal de amores. ZP tiene su corazoncito y en él palpitan la  ausencia y la orfandad. Anhela seguir vigente, no quedarse de adorno en la vitrina. El escenario español es demoledor. Rodríguez Zapatero tal vez no desea verse jamás en la tesitura de sostenerse como tertuliano en programas de La Sexta o 24 Horas, o ingresar  domesticado, con un cargo honorífico, en la directiva de una multinacional eléctrica. 

Lo suyo es volar, compréndanlo. La palestra pública. Sentirse importante. Lo suyo es el postureo: según el diccionario de la Real Academia, neologismo coloquial que alude a una actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción. Eso es todo. Lo que priva en Rodríguez Zapatero es su deseo de aparentar ser hombre de Estado, buscador de la paz y la conciliación, caballero que se sube a un jet en primera clase. Eso es vida de mediador y lo demás es cuento. Que esa mediación sea un bulo y que ello incline perversamente la balanza en el conflicto que mantiene el pueblo ante una minoría armada que tiene al país secuestrado, ¿qué importa? 

El problema es que sus ganas de presumir le cuestan al país, a todos los venezolanos, un montón de dinero. E incluso le cuestan, por su inutilidad, un montón de vidas humanas. ¿Eso no debe ir también a engrosar el legajo de la Corte Penal Internacional?

martes, 23 de abril de 2024

El triunfo de la discreción / Sebastián de la Nuez @sdelanuez

 


En estos días hay una esperanza para Venezuela y se llama Edmundo González Urrutia. Ese carácter esperanzador lo da el hecho fehaciente de que goza del apoyo de la líder María Corina Machado. Pero a la hora de celebrar (mientras se pueda) el gran acuerdo unitario del pasado viernes, también es bueno mirar atrás y a los lados, a ver cuáles han sido los antecedentes y quiénes han estado trabajando, con discreción, desde las sombras

En febrero de 2010 fuimos el padre Francisco José Virtuoso, Luis Carlos Díaz y yo a entrevistar a Ramón Guillermo Aveledo, por entonces secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, para la revista SIC del Centro Gumilla. Esa entrevista para mí fue inolvidable, sobre todo, porque salí preguntándome cuántos esfuerzos de hombres probos y resueltos, como el mismo que acabábamos de entrevistar, se estarían perdiendo en Venezuela. Todo se veía cuesta arriba, más o menos como se sigue viendo ahora. Por entonces se hablaba mucho de la manipulación de las circunscripciones electorales.

Tiempo atrás, mucho antes de entrar a medio tiempo en el Centro Gumilla, había asistido a una reunión en un salón del Hotel Caracas Hilton con funcionarios de algún ministerio: algún proyecto para el que necesitaban el aporte de organizaciones de la sociedad civil y allí estábamos tres representantes de tres organizaciones, para escuchar los puntos de vista de aquel pedazo de gobierno que nos tocó. No recuerdo el proyecto. Recuerdo solo a un funcionario ministerial (creo que de Educación) que hablaba en la misma jerga del líder máximo y sacó a relucir la consigna Hombre Nuevo. Lo que íbamos a hacer juntos era por él, por el Hombre Nuevo. Ante eso no cabía pataleo. Pensé en contestarle pero conté hasta diez. En estos casos, solo sé contar hasta cinco y a la altura del seis ya todo se vuelve un desorden. Pero en este caso tuve paciencia y no dije nada. Aguanté hasta el final y me largué para siempre. 

Hoy se sabe que el hombre nuevo era el esposado Tareck El Aissami, ¿quién más si no? Lo que quiero decir es que estas dos circunstancias, una reunión con chavistas recién estrenados en el poder y un político que ha hecho de la discreción su forma de ser útil, pueden ser vistas hoy en conjunto desde la perspectiva de la historia acaecida. Hay que tener mucha paciencia, una convicción democrática de acero y fe sin límites en las reservas del pueblo para llamarse Ramón Guillermo Aveledo y seguir siendo el mismo de 2010. Representa la racionalidad y la serenidad ante un régimen como el chavista. No solo el régimen de la cháchara hueca del hombre nuevo; el del Mar de la Felicidad y el de los colectivos armados; el de las milicias, las razias del OLP, las cajas de leche contaminada de Alex Saab. El régimen que ha llevado al país a la Emergencia Humanitaria Compleja.

En aquella entrevista, el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática o MUD habló de la «unidad más allá de la soberbia». Así titulamos la entrevista en SIC. Así han debido titular los medios, este sábado 20 de abril, catorce años después. Aveledo nos advirtió de que tenía «una innata e incurable alergia a la arrogancia del poder. El poder arrogante es, más temprano que tarde, el poder abusivo». También nos dijo que la unidad no es un rompecabezas armado, sino un proceso en permanente construcción; que en muchas partes del país, la Mesa se concretaba en organizaciones sociales que realizaban su trabajo según cada realidad local; pero que el grupo de partidos políticos fundador mantenía la dirección, mediante diálogo constante con otros actores. 

La Mesa, decía Aveledo, no apuntaba a un evento en particular sino a una política compartida; por lo tanto, a un programa en común. Es el antecedente directo de la Plataforma Unitaria, donde se cobija lo que queda del G-4 más seis partidos: Encuentro Ciudadano, de Delsa Solórzano; una de las fracciones de Copei, la de Roberto Enríquez; Convergencia, esencialmente con unos activos muy localizados en el estado Yaracuy; Proyecto Venezuela, que alguna vez tuvo fuerza en Carabobo de la mano de Salas Römer; el MPV (Movimiento por Venezuela), que postuló a Andrés Caleca en la Primaria; y La Causa R. En el G-4 queda un pedazo de Acción Democrática, una Voluntad Popular diezmada por la represión, con casi todos sus líderes fuera del país; Primero Justicia con severas divergencias internas; lo más sólido que ahí se ve es precisamente Un Nuevo Tiempo. Eso es la Plataforma.

***

Si la MUD se vino abajo fue por culpa de una oposición en la Asamblea Nacional  o fuera de ella que no supo manejar el triunfo de diciembre de 2015, el más importante que haya tenido la Venezuela democrática en 25 años de soledad.

La MUD fue un instrumento muy valioso al permitirle al campo democrático recuperarse del desastre que significó La Salida del año 2014 (desastre protagonizado por Leopoldo López aunque también se involucró MCM) y, en el periodo de poco más de un año, obtener aquella victoria en las parlamentarias de 2015. Esa victoria se debió, según Jesús Chúo Torrealba, hombre de radio y de la política que fue testigo cercano, a tres cosas; en primer lugar, hubo  una estrategia común; en segundo lugar, una dirección colectiva; en tercer lugar, una vocería consensuada. Sin embargo, ocurre que las direcciones políticas de los partidos no supieron metabolizar el tamaño de la victoria, creyeron que había llegado la hora de salir a competir entre ellos por ver quién capitalizaba el triunfo:

«Metieron todos los huevos en una sola canasta, la del referendo revocatorio, en vez de continuar el tránsito que prescribía el calendario electoral en la Constitución: elecciones regionales en 2016, municipales en 2017 y presidenciales en 2018. Este procesamiento indebido del éxito de 2015 hizo pensar en una vía más rápida, el referendo revocatorio, pero era previsible que el gobierno lo interceptara y saboteara. Como en efecto ocurrió a través de una argucia jurídica y utilizando unos tribunales de provincia.» 

La MUD se acaba cuando su dirección política queda paralizada. «Ese año 2016 terminó en desconcierto», cuenta Torrealba. «Luego, en 2017, los partidos del G-4 decidieron que no tenía sentido que siguiera existiendo la Mesa, se dijeron que ellos mismos podían trabajar sin intermediarios y disolvieron ese instrumento.»

Vino una asamblea constituyente espuria, un pretexto para llevar el ascoso al límite. Vino un llamado a elecciones regionales: la oposición perdía en la calle y perdía en las urnas. Siguió la abstención en las elecciones de 2018 con la intervención supuestamente opositora del oblicuo Henri Falcón; en 2019, el interinato y la ascensión a un estatus presidencial pero con fecha de caducidad de Juan Guaidó, aquel muchacho que hoy ha quedado en el sitio que probablemente merecía desde el principio (con todo y su valentía y resolución); en fin, el interinato provocó una euforia durante algún tiempo, acarreó también gastos nunca explicados con los haberes del Estado venezolano en el exterior y finalmente unos costos bastante desastrosos.

Hasta que María Corina Machado, fiel a su cabezonería sempiterna, consecuente consigo misma, logró más de 90% en una Primaria. Ahí cambió la historia de Venezuela gracias, en buena medida, a un profesor de Derecho en la UCAB. 

sábado, 16 de marzo de 2024

Luis Ugalde soñó con Baltasar Gracián / Sebastián de la Nuez @sdelanuez

 


Este artículo arranca en el siglo XVII y llega al presente por la vía expedita de una razón: la de la Espera y la Ocasión. María Corina Machado esperó 25 años hasta que le llegó su hora y esto lo saben todos. Sin embargo, con las improvisadas elecciones marcadas, por ahora, para el 28J, aparecen actores en primera fila que en realidad son de reparto. De allí la necesidad de desbrozar la maleza y escuchar, o leer, a quienes la cultura ignaciana da valor y peso

Esta es una historia que va del siglo XVII, cuando Baltasar Gracián escribió un tratado de filosofía moral, a la Caracas de hoy, cuando el padre Luis Ugalde escribe un artículo en medio de la maraña política en un entorno desahuciado. ¿Qué tienen en común Gracián y Ugalde? Ambos son jesuitas, teólogos, filósofos. Nada más, porque uno era aragonés y el otro es vasco de nacimiento. Claro, ambos españoles, pero ya se sabe que España es «plurinacional».

Hay unos cuantos años de diferencia entre uno y otro: Gracián es, más o menos, 339 años mayor que Ugalde; pero a ambos les une, por la misma condición jesuita, la solemne profesión de los cuatro votos. Gracián, aparte de su vocación cristiana o precisamente cimentada en ella (nunca he conocido un jesuita bruto), mostró talento en la oratoria, en la enseñanza de Humanidades, de la Filosofía. Un día escribió una alegoría y la tituló El hombre que espera. Los sacerdotes son muy dados a las alegorías, es algo que les viene de la propia enseñanza de la vida de Cristo y sus parábolas. ¿Saben?, me refiero a esos episodios donde coexisten panes que de repente se multiplican, vendedores arrojados del templo a empujones y camellos que intentarán pasar por el ojo de una aguja.

En El hombre que espera, Gracián describe un carromato o trineo ―la cosa no está clara― fabricado con las conchas de un montón de tortugas, empujado o halado por la Espera, que va caminado por los espaciosos campos del Tiempo hacia el palacio de la Ocasión (esas mayúsculas son del propio Gracián, que de algún modo quiere humanizar o endiosar tales sustantivos). La Espera no se dejaba llevar ni por el apresuramiento ni por el apasionamiento. Se recostaba en dos cojines que le presentaba la Noche. Los cojines eran en realidad Sibilas, es decir, pitonisas o sacerdotisas, «mudas del mejor consejo en el mayor sosiego». Las imágenes de Gracián remiten a un cortejo grave y venerable, hermoseado por una frente espaciosa y aquellos ojos modestos que tiene la Espera, donde no caben ni la ira ni la concupiscencia. «Conducía la Prudencia el grave séquito», dice, y menciona compañeros de viaje como el Pensar, la Madurez y el Seso.

La Espera ha conocido graves riesgos por no llevar armas ofensivas, pero tiene un corazón como un mar donde caben avenidas de pasiones y se contienen las más furiosas tempestades sin dar bramidos ni romper sus olas: no traspasan un punto los límites de la razón.

Gracián hace referencia a sabios y reyes que traen algo por decir sobre la Espera, pero destaco apenas uno entre todos: el católico rey Don Fernando, descrito por el autor como príncipe de la política. Decía Don Fernando: «Sea uno dueño de sí y lo será de los demás. La detención sazona los aciertos (…), haz de pensar despacio y ejecutar de presto; ni es segura la diligencia que nace de la tardanza (…). Es la Espera fruta de grandes corazones y muy fecunda de aciertos. En los hombres de pequeño corazón y cabeza ni caben el tiempo ni el secreto».

***

No sé hasta qué punto será Baltasar Gracián un referente para Luis Ugalde. Sé que Venezuela, su pueblo, ha estado desde 1998 aguardando por un espejismo hueco. Ese pueblo demasiado liviano se ha dado cuenta, al fin, de que desesperar de la democracia de la cual disfrutaba, arrebatándose a sí mismo la posibilidad de la civilidad, apostando al pasadizo que va hacia ninguna parte, es eso mismo que hoy está sintiendo en carne viva: el abismo. No hubo ni razón ni seso ni prudencia ni frente espaciosa ni nada parecido. Hubo hambre de revancha. Ahí la tienen.

Después de 25 años o más de padecimientos, por primera vez el pueblo entero o casi 93% de él sabe exactamente qué hacer y ese es el final de la espera, porque, como decía el rey Fernando, tampoco es segura la diligencia que se hace con tardanza.

Ha habido diferentes tramos en la espera, y diferentes clases de hombres que han esperado de diferentes maneras. Voy a poner de ejemplo de Espera al padre Luis Ugalde, quien tal vez un día se dejó llevar por su apasionamiento, como sucedió a muchos venezolanos de bien; sin embargo, para mí ha quedado una imagen en particular de él.

Un día venía yo a dar mis clases en la UCAB y pasaba por el pasillo que accede al Edificio de Aulas. Era de mañana y no había mucha circulación pues ya casi todo el mundo andaba en su clase. Vi de espaldas, paseando por uno de los caminitos que atraviesan el jardín, al rector en compañía de Emilio Píriz Pérez, el encargado de Publicaciones. Eran amigos, no era una estampa rara verlos durante sus asuetos en diálogo, paseando de un lado a otro. De pronto, el rector se desvió del camino, fue directamente a recoger un papel que algún estudiante habría dejado caer, una servilleta o un envoltorio de algo. Su amigo lo esperó en el punto donde había interrumpido la conversación. Vi al rector yendo a depositar el papelucho en una cesta de basura. Había personal de limpieza cerca, no es que estuviese abandonaba la zona.

Un gesto. Un gesto normal, supongo. Ahora entiendo lo que encerraba. No solo dar un ejemplo, aun cuando no hubiese testigos o solo un par a la vista; lo que había era, sobre todo, alguien que cuida su casa. Es más, alguien que pone especial esmero en cuidar su casa. Además, ¿qué podía haber hecho todos estos años un buen venezolano sino velar por su propia casa, que no se derrumbara, que no fuera arrasada mientras transcurre la Espera?

sábado, 3 de febrero de 2024

Pedro Sánchez, en la «fachosfera» también están tus amigos / Sebastián de la Nuez @sdelanuez

 


La ratificación de las inhabilitaciones a dos candidatos en Venezuela, por parte del Tribunal Supremo de Justicia, ha levantado una oleada de protestas en América y en Europa. En España, sin embargo, nación tan comprometida con la Historia y la actualidad de Venezuela, la cosa sucede, digamos, de una manera más discreta. ¿Por qué será?

Tal vez los venezolanos que todavía no han salido de Venezuela o simplemente no viven en España no tengan esto claro, tan inequívocamente claro como cualquiera que habite actualmente en la Madre Patria y tenga dos dedos de frente: Pedro Sánchez, el actual presidente del Gobierno que salió de los pactos en el Congreso tras las elecciones del pasado 23 de julio, es un cínico, lo más parecido a un chavista en el poder que pueda ser un individuo formado en la Europa contemporánea (es decir, alguien que ha tenido todas las oportunidades para educarse como demócrata pero ha aprovechado ese privilegio, en cambio, solo para bien de su propia autoestima). Las preocupaciones de Sánchez son cuatro, en el siguiente orden: 1) mantenerse en el poder, como cualquier chavista que se respete; 2) volver leña a sus antiguos enemigos o a los adversarios que le salgan hoy al paso; 3) ocuparse de tendencias que ha puesto de moda el partido Unidas Podemos (en vías de extinción), cuyo guante él ha recogido con extrema fruición; 4) seguir manteniéndose en el poder cueste lo que cueste, como el chavismo.

El comando de María Corina Machado lo tiene cuesta arriba en España, en estos momentos, si busca solidaridad de un gobierno que se mueve desde la óptica de Pedro Sánchez. Hasta ahora, él personalmente no ha sido capaz de pronunciar palabra sobre la inhabilitación a los candidatos Machado y Henrique Capriles Radonski. Nada de nada. No ha dicho ni pío.

La verdad elocuente es que los candidatos Machado y Capriles son víctimas de una autocracia que no le molesta a Sánchez.  Esa situación en una orilla tan lejana no va a impedir su próximo objetivo, la aprobación en el Congreso de Diputados de una ley de amnistía que cubra las expectativas de su salvador, el prófugo  separatista (catalán) Carles Puigdemont, el que habla con una papa en la boca. Si lo que está sucediendo en Venezuela no molesta a sus planes actuales, ¿qué caso tiene meterse con un gobierno tan cercano al compañero Rodríguez Zapatero? ¿Que la esperanza del pueblo venezolano depende de las elecciones de este año pues espera de ellas, si se da la alternativa política en elecciones competitivas y transparentes, el fin de la Emergencia Humanitaria Compleja?  Eso no es cosa que inquiete a Sánchez. A Sánchez le inquieta buscar la palabra adecuada para su próxima declaración, la que va a poner el ambiente todavía más al borde.

Fachosfera, por ejemplo.

Pero sucede que Venezuela es un país iberoamericano. Esto sería suficiente para animar el interés y la preocupación de cualquier político español con sangre en las venas. Venezuela es una nación hermana de España. O hija. O al menos prima. Sánchez no la tiene, la sangre. Lo que tiene es una cosa que llaman azogue. Y palabras. Palabras y frases. «La verdad es la realidad», dijo en estos días. Palabras y frases. Lo mismo que tenía Hugo Chávez. Palabras y frases para caricaturizar al otro. 

sábado, 20 de enero de 2024

El Macho y Marisabel o el idilio de las complicidades / Sebastián de la Nuez @sdelanuez

 


A partir de un trabajo publicado en un portal de periodismo de investigación, surge una pregunta: ¿Qué hicieron los que estaban cerca, muy cerca de Chávez cuando este empezó a cometer desmanes?, ¿se quedaron cómodamente arrellanados en la sombra? He aquí el caso de su pareja, Marisabel Rodríguez, testigo privilegiado cuando el comandante prometía una revolución bonita y comenzaba a dilapidar, al mismo tiempo, casi un millón de millones de dólares.

Acaba de salir un informe en el portal Armando.info que establece una cifra de dinero portentosa, dilapidada personalmente por Hugo Chávez Frías nada más llegar al gobierno en 1999: 56.036.854.337,74 dólares o, para hacerlo más fácil, poco más de 56 mil millones de dólares. ¿Dónde estarán esos 74 céntimos?

El reporte, publicado tras una exhaustiva averiguación, se llama «La caja negra y nada chica de Hugo Chávez». Los cuarenta fondos a los que se refieren los muchachos de Armando.info proliferaron entre 1999 y 2012. La suma calculada aventaja, incluso, a la del caso “PDVSA-Cripto”, estimada en 23 mil millones de dólares (a la sombra); las características del manejo de aquellos fondos fueron: gestión totalmente a discreción del caudillo, administración financiera sin rigor y ausencia de cualquier control. Aquello fue la marca perenne del régimen, no un error del inexperto que llega al poder y no sabe a qué atenerse; sería el modus operandi del caudillo en Miraflores que perdurará hasta hoy, aunque hoy la renta petrolera no dé para tanto. Por fuera del trabajo del portal de investigación quedaron el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden, que manejó casi 175 mil millones de dólares), y el Fondo Conjunto Chino-Venezolano, con unos 69 mil millones de dólares.

“¡Cincuenta y seis mil y piquito millones de dólares volatilizados en fondos públicos, sin explicación ulterior alguna! ¿Hubo consecuencias? No, el pueblo siguió votando ciegamente por el paracaidista”

Esas cifras, ese modo de actuar, esa irresponsabilidad, fue posible y quedó impune por tres sencillas razones: Primero, había dinero en las arcas para hacerlo, y todavía sobraba. Segundo, Hugo Chávez era, como advirtió su propaganda electoral, un sentimiento nacional: era, por lo tanto, invulnerable. Tercero, tenía esa condición del macho vernáculo actuando a la brava por una causa noble: darle al pueblo la revancha que el pueblo merecía. ¡Cincuenta y seis mil y piquito millones de dólares volatilizados en fondos públicos, sin explicación ulterior alguna! ¿Hubo consecuencias? No, el pueblo siguió votando ciegamente por el paracaidista. Para que luego digan que los pueblos nunca se equivocan. El pueblo venezolano siguió votando rabiosamente por él, o por lo que dijera él, incluyendo una nueva Constitución. Así, con alguna excepción que él, a su tiempo y a su modo, revirtió, hasta la última vez en diciembre de 2012.

El periodo en que se instauran los fondos discrecionales es el mismo del «Plan Biyuyo 2000», como lo llamó el editor Teodoro Petkoff al “Plan Bolívar 2000” que ponía en las libérrimas manos militares un montón de plata para que generales y no generales actuaran a discreción en la calle, desde un camión. Leer el artículo del portal de investigación me ha hecho recordar a ese tipo de personas que rodeaban a Chávez y vivían de su aura, de su discrecionalidad, de la soberbia militarista que les tocaba incluso sin llevar charreteras.

Marisabel Rodríguez, larense, ex relacionista pública del diario El Impulso, fue una de las más cercanas y de las que mayormente contribuyó a machacar ante la opinión pública esa condición de semental bravío, macho cabrío que impone su ley. Ahora que está de moda sacarle los trapitos al sol a los abusadores o maltratadores, al estilo de lo que se ha hecho con el actor francés Gérard Depardieu o se intentó antes con el tenor Plácido Domingo, ella, que vive creo que en París, podría explicar ya libre de ataduras si el presidente de la Revolución Bonita le zurraba o no. Cuando yo recopilaba datos y testimonios para el libro Marisabel, la historia te absolverá era la conseja que se esparcía por los bajos -y no tan bajos- fondos de Barquisimeto. Que sí, que le había zurrado.

El cuento es este: hacia agosto de 2002 se corrían voces acerca del retorno de la (ex) primera dama a su lar nativo. Decía la gente, incluso me lo decían a mí sabiendo que lo grababa todo, que había adquirido a brinco rabioso, en el Centro Comercial Capanaparo, una panadería muy rentable o que había dejado miramientos a un lado hasta arramblar con el centro comercial entero. Otros hablaban de una gasolinera. Hubo quienes me contaron que un día ordenó cerrar el Centro Comercial Las Trinitarias para sus compras navideñas. Y quienes, ya surfeando a gusto sobre las olas del cotilleo, informaban de que en las reuniones de la recién estrenada casa de fiestas Casablanca, así como en el Country Club de la ciudad larense, se comentaba que en cualquier momento Marisabel se convertiría en señora de Mariano Briceño, casualmente constructor del complejo de viviendas Brisas del Este, donde recién fijara su residencia ella junto a su madre. Sin embargo, lo que sí había aparecido en el matutino El Informador -ya que su figura y sus peripecias estaban prácticamente vetadas en El Impulso– era la reseña de una entrada urgente a la Policlínica Barquisimeto debido a una severa contusión en la cabeza, producto de un cuadro que le cayó encima cuando intentaba colgarlo, precisamente, en la pared de la casa que estrenaban madre e hija. Se decía, maliciosamente, que por esos días había tocado tierra barquisimetana el presidente Chávez y que se habían visto. ¿Cabía imaginársela, a esas alturas, colgando óleos por sí misma en una pared? Puede que sí, puede que no. Preferí no mencionar el chisme en mi semblanza.

martes, 9 de enero de 2024

Jorge Rodríguez, el gran Gatsby / Sebastián de la Nuez @sdelanuez

 


Cuando los analistas de la política y reporteros se permiten glosar la personalidad de Jorge Rodríguez, suelen caracterizarlo como «perverso», «mente macabra» o «goebbeliano». Uno coloca en el buscador de Google los vectores «Jorge Rodríguez» y «Goebbels» y aparecen 139 mil resultados en menos de un segundo. ¡Ciento treinta y nueve mil resultados relacionando al hijo del fundador de la Liga Socialista con el gauleiter de Berlín, la mano derecha de Hitler, el hombre que mantuvo en alto el orgullo nazi justo hasta que la cúpula se vio en la necesidad de suicidarse! ¿No estamos comparando peras con manzanas?

Jorge Rodríguez, actual presidente de la Asamblea Nacional (legítima o no, es harina de otro costal) y líder de la delegación chavista en las conversaciones de México, se parece más al gran Gatsby mirando desde arriba la fiesta alrededor de la piscina de su casa que a cualquier otro personaje, real o ficticio. Jorge Rodríguez es Jay Gatsby después de la quemazón, pero Jay Gatsby a fin de cuentas. Su fiesta acabará en tragedia: todos, lectores o espectadores, lo sabemos de antemano tan solo al verlo aparecer. Cuando se asoma a la escena es presagio de desgracia y esa desgracia le ocurrirá al más vulnerable dentro de su radio de acción, al más desvalido o desvalida. Una presencia, como la suya, tan impecable -vean las fotos de sus declaraciones al salir de las reuniones mexicanas-, tan resuelta en su arrolladora personalidad, dentro de un determinado contexto, no podrá desembocar sino en mala noticia. El gran Gatsby es el retrato de una era en plena decadencia, antesala de la Gran Depresión.

En realidad, lo único que emparenta a Jorge Rodríguez con Joseph Goebbels es la simpatía de la que ambos hacen gala.

El Padre Arturo Sosa, que siempre ha sido una extraordinaria mente pensante a pesar de sus errores de apreciación, hablaba en una conferencia en San Cristóbal, hace años, del pensar político como una actividad humana con una lógica propia. Decía Sosa, y se basaba para decir esto en su amigo Diego Bautista Urbaneja, que la idea de pueblo está en la raíz del pensar político y que esa idea comprende, al menos, dos ingredientes: lo que se piensa del pueblo tal como él existe en la realidad presente y la propuesta que se hace del pueblo necesario para darle vida al proyecto político que se impulsa. «En contextos de transformación es especialmente importante considerar estas dos caras de la idea de pueblo. Toda revolución sueña con producir un pueblo de hombres y mujeres nuevos», dijo el sacerdote jesuita, y seguramente aquello era una carta de buena voluntad expedida a favor de Hugo Chávez. Suponía que al golpista del 4F lo movía el deseo de fabricar un hombre nuevo, que se valiese por sí mismo en cada una de sus decisiones colectivas.

Vistas las acciones transcurridas luego de más de veinte años, se comprueba que nunca hubo ninguna idea de pueblo sino de masa que debe ser llevada, poco a poco, al matadero.

***

En tiempos de la política de pacificación, Jorge Rodríguez padre insistía dentro del MIR o Movimiento de Izquierda Revolucionario (escisión del partido Acción Democrática) en continuar la lucha armada. Estaba en el grupo comandado por Julio Escalona, que tenía el control de la juventud mirista. EL MIR se romperá finalmente en tres pedazos: los que se pliegan a la legalidad, los de Bandera Roja y los de OR u Organización Revolucionaria, que será brazo armado del partido Liga Socialista, el cual habría de tener un amorío tórrido con el chavismo. Era el bloque presidido por Julio Escalona, quien sería embajador chavista alterno ante Naciones Unidas. Él y Fernando Soto Rojas, que fue el comandante del frente guerrillero del Cerro El Bachiller, pero también Rómulo Henríquez (estuvo en Fogade) y Lino Martínez (fue embajador en México) han sido, o fueron, las fichas ex miristas más conspicuas del chavismo en el poder.

Jorge Rodríguez padre le buscó la concha en Caracas al dirigente Héctor Pérez Marcano, quien me brindó su testimonio como fundador del MIR y ha quedado grabado. Pérez Marcano quiso abandonar la guerrilla y quedarse en Caracas cuando todavía el MIR no se había roto. La comunicación con el resto del partido era a través de Jorge, ya que Pérez Marcano no podía salir del apartamento donde se hallaba enconchado, en la calle Las Flores de Sabana Grande. De modo que llegaba Jorge Rodríguez padre y conversaba con él las cosas que se estaban discutiendo en el partido, que estaba a punto de dividirse. Lo que Pérez Marcano recuerda de Rodríguez es su solidaridad y su valentía. Cuando lo matan, tiempo después, Pérez Marcano se encuentra en Libia, en un congreso internacional que había convocado Gadafi (un parapeto para su lucha antisionista); al regresar, lo primero que le dijeron quienes lo fueron a buscar al aeropuerto fue que habían asesinado a Jorge Rodríguez padre. Era 1976, cuando todavía estaba el industrial William Niehous secuestrado. Pérez Marcano nunca podría dar noticia sobre si Jorge Rodríguez padre estuvo involucrado directamente o no con aquel famoso secuestro; en todo caso, el gobierno de Carlos Andrés Pérez tenía información de que era la OR la que había secuestrado al ejecutivo de la Owens-Illinois y, por lo tanto, los de la Liga Socialista debían saber algo. Y sucedió lo que todo el mundo sabe, que a unos funcionarios bárbaros se les pasó la mano. Algo que les sucede, a menudo, a los esbirros del madurismo, por cierto.

martes, 22 de agosto de 2023

María Corina está de moda / Sebastián de la Nuez @sdelanuez

 


Un camión que lleva el sonido de la precandidata a los rincones de Venezuela, detenido; un mitin rociado con excrementos; los caminos, cerrados por la Guardia Nacional: todas las vicisitudes del mundo se concentran ante una acontecida María Corina Machado, quien, incólume, sigue achicando los ojos cuando habla de una futura Venezuela donde el chavismo sea tan solo, quizás, un desagradable recuerdo. Encarna una alternativa pero el fenómeno puede entenderse, también, como una moda reciclada, algo «vintage».

En julio de 2011, María Corina Machado (MCM) asistió a la celebración del bicentenario de la Firma del Acta de Independencia, un desfile cívico militar en Caracas. En el acto estuvo presente, a través de cámaras ya que para entonces se hallaba enfermo, Hugo Chávez. A la salida del desfile, la parlamentaria fue agredida por militantes del PSUV o Partido Socialista Unido de Venezuela. En el tumulto resultaron heridos el teniente coronel (Ej.) Marcos Álvarez con un golpe en la cabeza, producto de una pedrada; y la diputada, en la cara, ya que le llegó un botellazo de alguna parte.

En abril de 2013, diputados opositores de la Asamblea Nacional (AN) fueron agredidos por un grupo de chavistas que hacían de diputados. ¿La razón? Que los primeros estaban protestando (pacíficamente) con una pancarta que decía GOLPE AL PARLAMENTO. ¿La razón de esta protesta? Que el entonces presidente de la AN, Diosdado Cabello, les negaba sistemáticamente el derecho de palabra, pues los diputados no oficialistas se negaban a  reconocer los resultados electorales que daban el triunfo a Nicolás Maduro como presidente electo. En ese ataque resultó herida MCM con fractura de nariz.

En agosto de 2013, la gobernadora del estado Falcón, Stella Lugo, solicitó el allanamiento a la inmunidad parlamentaria de MCM y la denunció como autora del delito de terrorismo, por denunciar la responsabilidad de la gerencia de PDVSA en el Complejo Refinador de Paraguaná, un año antes. Ella, MCM, actuaba sobre pruebas contrastadas pues la comisión de parlamentarios de la Unidad Democrática que indagó en la tragedia se apoyó en expertos, testigos, víctimas y familiares.

“Se dice que el chavismo no hace toda la trampa, necesariamente, el día de la elección; la va haciendo de a poquito todo el tiempo”

En marzo de 2014, compareció ante el Consejo Permanente de la OEA y lo hizo en calidad de diputada. Habló para denunciar la masiva violación a los Derechos Humanos  por parte del régimen venezolano contra los ciudadanos que protestaban en el país (se refería a las protestas de febrero, cuando murieron varios estudiantes). Inmediatamente, en TV, apareció Nicolás Maduro refiriéndose a ella como exdiputada. No lo era. Luego, Diosdado Cabello la despojó en vivo y directo de su investidura parlamentaria «por aceptar un cargo del gobierno hostil de Panamá como su representante alterno» ante la Organización de los Estados Americanos (OEA). Ahí, en la decisión de Cabello, no medió procedimiento legal alguno. En todo caso, si no es por Panamá, MCM no hubiese podido hablar en la OEA. Varios días después, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia emitió una sentencia contra ella, basándose en la actuación arbitraria de Diosdado Cabello. En efecto, la despojaron de su cargo como diputada. Se violó su inmunidad parlamentaria.

En mayo de 2014, el denominado Alto Mando Político de la Revolución -integrado entre otros por el vicepresidente ejecutivo, Jorge Arreaza; el ministro de Relaciones Interiores, Miguel Rodríguez Torres; el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez; el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, y el alcalde del Municipio Libertador, Jorge Rodríguez- acusó a MCM de estar involucrada en un supuesto plan de golpe de Estado y magnicidio. Nunca se presentaron pruebas al respecto (o se presentaron pruebas falsas). En junio, Nicolás Maduro la calificó de asesina y magnicida, en su programa radial. El proceso contra la dirigente de Vente continuó al menos hasta mediados de 2015, pero jamás ha sido cerrado.

En marzo de 2015, la gobernación del estado Zulia cerró el paso desde el Puente Rafael Urdaneta para impedir que María Corina Machado llegara a un acto previsto en Ciudad Ojeda. Machado, sin embargo, bajó de su vehículo y atravesó caminando el puente para llegar al acto. Una vez que cruzó de ese modo, el tráfico fue restablecido por las autoridades.

Con vistas a postularse para las elecciones parlamentarias pautadas para diciembre 2015, MCM acudió en agosto de ese año a la oficina regional  del Consejo  Nacional Electoral en Los Teques, estado Miranda, pues buscaba una curul por el Circuito 2 de ese estado. Sin embargo, se le informó de que en sus datos personales aparecía algo conocido como código 8 o, lo que es igual, una inhabilitación genérica para ejercer cargos públicos, por lo cual no podría presentar su postulación.

En mayo de 2016, fue agredida al visitar el Hospital Universitario de Los Andes, en Mérida. Días después sucedió algo parecido en el Hospital Victorino Santaella, en Los Teques: esta vez el líder del cerco fue un ciudadano cubano encargado del manejo de la entidad sanitaria. En junio, colectivos chavistas pretendieron impedir el acto de inauguración de la sede de Vente Venezuela en Parque Central, Caracas. En julio de ese mismo año sucedió un asedio con violencia en un hospital de San Cristóbal.

En mayo de 2017, María Corina Machado y dos personas de su equipo no pudieron viajar a Nueva Esparta, desde el Aeropuerto Simón Bolívar en Maiquetía, debido a un jaqueo  de la página de la aerolínea Laser. Operadores le recomendaron intentar con la aerolínea Conviasa; sin embargo, ni esta empresa ni Aeropostal pueden vender boletos a la dirigente desde 2014.

En junio de 2017, María Corina Machado y el entonces vicepresidente de la Asamblea Nacional, diputado Freddy Guevara, fueron empujados y golpeados por funcionarios del Sebin cuando intentaron impedir la detención arbitraria de Arístides Moreno y Roberto Picón, colaboradores de la Mesa de la Unidad Democrática, tras un allanamiento ilegal a la residencia de Moreno en Altamira.