Por Yamandú Meléndez, 08/06/2017
Mi relación con la Universidad Central de Venezuela se
remonta a mi niñez, soy hijo de ucevistas. Mi padre es jubilado de la
universidad y ejerció por muchos años el
cargo de Director del Teatro Universitario, una institución de larga data y que
llenó, en su momento, de innumerables aportes a este país, no sólo formando
actores, directores, teatreros, sino también excelentes ciudadanos y seres
humanos.
Mi niñez estuvo llena de aventuras en los sótanos del
Aula Magna, sede del Teatro Universitario. Para mí la universidad era un lugar
mágico que estaba totalmente ligado al mundo de las luces, las tramoyas, los
vestuarios, los actores y por supuesto los escenarios. La UCV era sinónimo de
arte y libertad, así lo percibía yo con tan sólo diez años.
