San Josemaría 02 de abril de 2022
@sJosemaria
Que tu
vida no sea una vida estéril. -Sé útil. -Deja poso. -Ilumina, con la luminaria
de tu fe y de tu amor. Borra, con tu vida de apóstol, la señal viscosa y sucia
que dejaron los sembradores impuros del odio. -Y enciende todos los caminos de
la tierra con el fuego de Cristo que llevas en el corazón. (Camino, 1)
Si admitieras la tentación de preguntarte, ¿quién me manda a mí meterme en esto?, Habría de contestarte: te lo manda –te lo pide– el mismo Cristo. La mies es mucha, y los obreros son pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe operarios a su mies (Mt IX, 37–38). No concluyas cómodamente: yo para esto no sirvo, para esto ya hay otros; esas tareas me resultan extrañas. No, para esto, no hay otros; si tú pudieras decir eso, todos podrían decir lo mismo. El ruego de Cristo se dirige a todos y a cada uno de los cristianos. Nadie está dispensado: ni por razones de edad, ni de salud, ni de ocupación. No existen excusas de ningún género. O producimos frutos de apostolado, o nuestra fe será estéril.
















