Por Bruno Egloff, 1 abril 2017
En estos tiempos de lucha por sobrevivir, el ciudadano común recibe el
mensaje que la solución a sus problemas básicos reside en lograr “Elecciones
Ya”. Este grito de partidos políticos deja un mal sabor, porque conlleva a
pensarque, para ellos, lo más importante es lograr el poder político o al menos
una cuota de poder, reconquistar una parcela disfrutada en otros tiempos.
A la oposición formal le ha costado llegar a la conclusión de que el
régimen ejerce una verdadera dictadura. Este vocablo no se utilizaba en la
diatriba política. Y la academia todavía se debate si la sociedad se encuentra
ante un autoritarismo competitivo, un déficit de democracia, casi dictadura y
pocos de los letrados llegan a la conclusión de que estamos llanamente en una
dictadurade corte moderno.
Este es el término idóneopara desenmascarar a la nomenklatura que tomó las riendas del país hace más de 18 años. En
ese entonces el ´soberano´ abrió las puertas a la argumentación de dudosos
principios jurídicos hasta permitir que se conforme una estructura de dominio
sobre la vida ciudadana que se sustenta en la ´joya de la corona´, el Poder Electoral–si
bien este epíteto lo comparte ahora con el TSJ–.
