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lunes, 13 de septiembre de 2021

MENSAJE DEL CARDENAL JORGE UROSA ANTE EL AGRAVAMIENTO DE SU ESTADO DE SALUD, por @UrosaSabino


Jorge Urosa Sabino 12 de septiembre de 2021

@UrosaSabino

a Arquidiócesis de Caracas informa que el estado de salud del Cardenal Jorge Urosa Savino, Arzobispo Emérito de Caracas, es delicado y ha sido ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos. Ante esta situación, se ha hecho público el mensaje del Cardenal Urosa Savino, en el que expresa «una breve declaración de amor» a Dios, a la Iglesia y al pueblo de Venezuela.

 

«He tenido la fortuna y la bendición de que Dios me ha llevado por caminos insospechados de servicio y de altísimas responsabilidades en la Iglesia que agradezco en el alma. Pido perdón a Dios y a todos mis hermanos por las faltas que haya podido haber cometido», destacó en su mensaje. «Nunca he querido hacerle mal a nadie, y siempre he procurado actuar buscando la gloria de Dios y el bien de la Iglesia, de las almas y de las almas involucradas».

 

martes, 23 de julio de 2019

Cardenal Urosa: Gobierno de Maduro es un violador de derechos humanos y debe irse, por @CEVmedios




CEV 22 de julio de 2019
@CEVmedios

El Arzobispo Emérito de Caracas, denunció al gobierno de Nicolás Maduro como “un violador de los derechos humanos” y le exige abandonar el poder para permitir que se resuelvan los graves problemas de Venezuela

"A fines del mes de junio estuvo en Venezuela la señora Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Luego de su visita, ella emitió un informe que revela y desenmascara la realidad del actual gobierno de Venezuela como un violador de los derechos humanos", dijo el Cardenal Jorge Urosa Savino al periodista Walter Sánchez Silva, corresponsal del portal ACI Prensa en Perú.

jueves, 14 de diciembre de 2017

NAVIDAD: LUZ EN LAS TINIEBLAS, por +Jorge L. Urosa Savino, Cardenal Arzobispo de Caracas




+Jorge L. Urosa Savino, Cardenal Arzobispo de Caracas 13 de diciembre de 2017

A los venerables sacerdotes y diáconos, a las religiosas y religiosos y a todos los fieles de la Arquidiócesis de Caracas: Salud y Bendición en el Señor.

Mis queridos hermanos:

Vivimos en Venezuela tiempos muy difíciles, hasta el punto de que algunos dicen que no se puede celebrar la Navidad. Ante esa afirmación derrotista nosotros, los católicos, sentimos que hoy, más que en otras ocasiones, en estos tiempos oscuros, es preciso celebrar la Navidad.

Porque la Navidad, mis queridos hermanos, no es un carnaval, una fiesta sin sentido ni causa. Es la celebración del amor de Dios manifestado en Nuestro Señor Jesucristo, rostro de la misericordia del padre. Por esto, en estas semanas de Adviento nos preparamos para celebrar con alegría la venida de Jesús el Señor, el Hijo de Dios hecho carne, a nuestra realidad humana. La Navidad es una fiesta religiosa. Es la fiesta de la manifestación de la misericordia y de la bondad de Dios, nuestro amoroso Padre celestial, que “¡tanto amó al mundo que le entregó su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida y vida abundante!” (1)

La Navidad es la celebración del nacimiento de Jesús de Nazaret, Dios y hombre verdadero, nuestro hermano, redentor y salvador, el Alfa y Omega de la historia y de la humanidad. Al festejar el cumpleaños de Jesús lo hacemos con profunda fe en el amor infinito de Dios, que ha querido hacernos hijos suyos, discípulos de Cristo y miembros de la Santa Iglesia Católica para abrirnos las puertas del cielo; para darnos la salvación y la felicidad eternas.

Por estas razones es tan hermosa la Navidad. El cántico de los ángeles en Belén reveló a los pastores la finalidad del nacimiento del Niño Dios: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el señor” (2). Cristo nace en Belén para dar gloria a Dios y para traer paz alegría y felicidad a los seres humanos. Por esa razón nos llenamos de gozo y esperanza aun en medio de dificultades. Y debemos convertirnos y prepararnos con un corazón renovado a recibir a Jesús en nuestras vidas, en nuestra existencia diaria, y particularmente en cada familia.

Precisamente en estos tiempos duros, de penuria, angustia e incertidumbre, es preciso renovar la vivencia de nuestra fe, para acoger y comunicar la paz que Cristo, Rey pacífico, ha venido a comunicarnos. Las circunstancias actuales de grave crisis política, económica y social, nos exigen a todos los cristianos, independientemente de nuestras simpatías políticas, el trabajar activamente por la paz. Debemos luchar activamente en defensa de nuestros derechos, en pro del bien común, en favor de los grandes valores de la libertad, la justicia y el progreso, pero sin dejarnos llevar nunca por la violencia, el odio o el rencor. Sin duda alguna este es un momento muy grave y duro en la historia del País. Para que haya paz entre nosotros es preciso que se imponga en todos los corazones la necesidad de respetarnos mutuamente: de respetar y defender los derechos del pueblo, de respetar las opiniones de los demás. Hemos de ser solidarios con los más pobres, y compartir nuestros bienes con los necesitados. Por estas intenciones hemos de orar fervientemente en este tiempo de preparación a la fiesta navideña, que debe ser para cada familia, para cada uno de nosotros, una oportunidad de crecer en el amor, en la esperanza, en la fe en Dios vivo y presente en nuestra historia.

Queridos hermanos: Navidad es luz en las tinieblas (Cfr. Jn 1, 5). A pesar de la oscuridad que nos rodea, celebremos la Navidad, llena de la luz de Cristo, reafirmando nuestra fe en el amor de Dios, participando en los actos religiosos, y festejando sobriamente, en familia, la venida del Niño Dios a nuestras vidas. Que no falte en ningún hogar el Nacimiento, así sea sencillo y humilde. Participemos activamente acudiendo a la celebración eucarística el 25 de diciembre y el 1 de enero, recibiendo los sacramentos de la Reconciliación y la Comunión, abriendo nuestros corazones a los pobres, y llevando alegría a nuestros semejantes.

Navidad es la luminosa y alegre manifestación de la inmensa bondad de Dios. Recibamos sus dones de amor y salvación con un corazón abierto, y seamos constructores de la paz en medio de nuestros hermanos.

Manifiesto mi más viva solidaridad con quienes tienen un luto reciente, con las víctimas de la violencia, con los que pasan hambre, los presos y los enfermos, con quienes se sienten solos y abandonados, y con todos los que sufren,

Con mi afectuosa bendición episcopal les deseo una Navidad muy feliz y un año 2018 lleno de abundantes bendiciones celestiales.

+Jorge L. Urosa Savino
Cardenal Arzobispo de Caracas

Agradezco a los sacerdotes y diáconos leer ese mensaje en todas las Misas del próximo fin de semana. En las Escuelas Católicas en todas las aulas en la primera oportunidad.
Notas: 1. Cfr. Juan 3, 16
            2. Lucas, 2,14

sábado, 24 de junio de 2017

Card. Urosa Declaraciones Últimos Acontecimientos en Venezuela 2017




Cardenal Urosa 23 de junio de 2017

Con serenas indignación y firmeza quiero expresar mi rechazo a los actos de represión que el Gobierno Nacional, a través de la GNB, algunos cuerpos policiales, y bandas armadas paramilitares, ha realizado en estos 80 días de protestas políticas .

Amparado por la Constitución Nacional, el pueblo manifiesta en contra de la gravísima situación de hambre y carencia de medicinas y bienes esenciales, así como por el desconocimiento de la Asamblea Nacional, el encarcelamiento de personas por ser adversarios del gobierno, y la eliminación de las elecciones previstas en la Constitución y las leyes. A eso se ha añadido hace 50 días, sin consultar al Pueblo soberano, la convocatoria por parte del Presidente Maduro de una nueva asamblea constituyente sectorial y desvirtuada, con bases sesgadas y parcializadas, que no respetan la universalidad ni la proporcionalidad del voto.

Esas manifestaciones han sido casi todas atacadas por el gobierno de diversas maneras, y el resultado ha sido cerca de 70 personas asesinadas por la acción represiva. Eso clama al cielo, es totalmente ilegal y anticonstitucional, y merece el más pleno rechazo. De igual manera rechazo la muerte de algunas personas causadas por algunos opositores. La violencia es mala venga de donde venga.

Esa violencia se ha dado en todo el país. En Caracas recientemente hemos visto el asesinato de muchos jóvenes, entre otros Juan Pablo Pernalete, Miguel Castillo, Neolamar Lander, Fabian Urbina, y en la tarde de ayer, abatido a sangre fría, David Vallenilla. Por toda esa represión a lo ancho y largo del país expreso mi más contundente rechazo a la acción violenta e ilegal de las autoridades del Gobierno que están dirigiendo el control de las manifestaciones. Y reitero mi urgente llamado: ¡CESE DE INMEDIATO LA REPRESIÓN A LAS MANIFESTACIONES DEL PUEBLO!

El Gobierno en vez de reprimir debe resolver los problemas que angustian al pueblo y que lo han llevado a la calle. El Gobierno debe desistir del propósito de imponer un sistema totalitario y antidemocrático. Ese es el llamado que hemos hecho los Obispos venezolanos, y que, en otros términos ha hecho también el PAPA FRANCISCO en su mensaje del 30 de abril en la Plaza de San Pedro:

: “No dejan de llegar dramáticas noticias sobre la situación en Venezuela y el agravamiento de los enfrentamientos con numerosos muertos, heridos y detenidos. Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas…dirijo un firme llamado al gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier forma ulterior de violencia, se respeten los derechos humanos, y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que sufre angustiada la población”.

Por eso repito: ¡CESE LA REPRESIÓN!

Al mismo tiempo expreso mis condolencias a los familiares y amigos de las víctimas, y mi solidaridad con las personas que se encuentran injustamente sometidas a juicio militar, o detenidas arbitrariamente. E invito a todos los caraqueños a orar intensamente al Señor por la paz, para que cese este conflicto violento y los venezolanos podamos resolver nuestros problemas pacíficamente.

+Jorge Urosa Savino,
Cardenal Arzobispo de Caracas