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lunes, 11 de enero de 2016

España y sus fantasmas, por Anibal Romero



Por Anibal Romero, 30/12/2015

Diversos comentaristas han sostenido que las recientes elecciones españolas arrojaron un resultado “meridianamente claro”, sugiriendo de manera implícita o explícita que las mismas pusieron de manifiesto una voluntad colectiva definida, que a su vez evidencia las intenciones de la mayoría de votantes.

Difiero de esta interpretación, que atribuye al votante democrático en general una claridad interior que es más bien poco común. Cabe en tal sentido recordar la frase, atribuida a Churchill aunque en realidad apócrifa, según la cual “el mejor argumento contra la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante promedio”. Tal ironía no debe ocultarnos la parte de verdad que la frase contiene. Con mucha frecuencia los resultados electorales expresan confusión, desconcierto y también simple resentimiento o ansias de desahogo.

domingo, 2 de agosto de 2015

Misión desaliento por alberto.lovera@gmail.com en Tal Cual


ALBERTO LOVERA 



No hay que equivocarse. La caída de adhesión al actual elenco gobernante es indiscutible, convirtiéndolo en una minoría política y social, y lo saben. También, no se olvide, que sigue contando con muchos recursos de poder que no tiene escrúpulos de utilizar de manera cada vez más abusiva. Su objetivo es desalentar para que la actual correlación de fuerzas adversa que reclama una nueva conducción no se exprese, haciendo creer que son un poder inexpugnable. Nada más engañoso. Si la nueva mayoría se pronuncia quedará al descubierto que ya no cuentan con el apoyo necesario para continuar en el poder. De allí que intenten disuadir a quienes se le oponen que lo hagan.

Si en otros procesos electorales hemos sido testigos de un conjunto de operaciones de ventajismo y abuso que no dejan dudas que la alternativa democrática no se ha enfrentado a un adversario político sino al Estado mismo, colocando todos sus recursos y poder al servicio de una bandera política, en esta ocasión será de mucha mayor intensidad.

Ya lo hemos visto. La designación del árbitro electoral absolutamente sesgado, la utilización de las inhabilitaciones para intentar sacar del juego a liderazgos opositores, el cambio arbitrario de las reglas del juego, el uso descarado de los recursos públicos para la promoción electoral de los candidatos oficialistas, el bloqueo de la legalización de nuevas organizaciones de electores críticos, el estímulo a grupos que puedan mermar el caudal electoral de la oposición, y otra serie de medidas político-administrativas que veremos aparecer a lo largo de los próximos meses, todas orientadas a complicar la expresión de las fuerzas emergentes y a desalentar a sus seguidores.

Todas estas operaciones son acompañadas por las ejecutadas directamente desde el Estado, tratando de generar una impresión de mejoría de la situación caótica en la que se encuentra la economía nacional y sus efectos sobre la vida de los ciudadanos. Obtener recursos a como dé lugar para moderar la situación de desabastecimiento en el período preelectoral aunque sea por un tiempo breve, pero entrampados por una inflación galopante ante a la cual no se le ponen correctivos; operaciones demagógicas que generen ilusiones de inclusión social, como las ensayadas con un acceso masivo a las universidades, cuyos efectos perversos sólo serán evidentes después de las elecciones; multiplicación de anuncios de programas sociales existentes o nuevos sin ningún sustento, pretendiendo con ello esconder el enorme fracaso de la gestión gubernamental, cada vez peor evaluada por sus destinatarios de sectores populares.

Esta operación doble de intentar mostrar un poder capaz de disuadir la expresión democrática de la nueva mayoría, y en paralelo de dar la impresión de que la crisis económica puede ser moderada por acciones efectistas, sólo es posible si la gente no se expresa. La mala noticia para los actuales inquilinos del poder es que aunque es creciente la desconfianza en los mecanismos institucionales que manejan de manera arbitraria y discrecional, hay una voluntad mayoritaria para expresar su rechazo al actual estado de cosas mediantes los mecanismos constitucionales y electorales disponibles.


El asunto no es sencillo, aunque la actual correlación de fuerzas es claramente favorable a quienes quieren un cambio de conducción, la próxima competencia electoral es por circuitos, no basta una mayoría nacional, que ya existe, es necesario sumar uno a uno en cada circunscripción, para que la mayoría de votos signifique una mayoría de diputados, no sólo de votos.

La posibilidad de un cambio es cada vez más posible. Hay que neutralizar la Misión Desaliento, que busca que quienes están insatisfechos no se manifiesten, que es la apuesta y el intento de la cúpula del poder para sobrevivir y perpetuarse. Para que esto suceda, no basta mostrar desacuerdo, hay que participar, en este caso, salir a votar. Con una avalancha de votos por el cambio no hay mucho espacio para el uso de los recursos de poder discrecional y la arbitrariedad de la cúpula del poder actual. Aunque los inquilinos del poder tengan la tentación de patear la mesa, se encontrarán con una expresión popular incontrovertible. Tendrán que aceptar, más allá de sus deseos, que tienen que dejarle paso a otros, pues después de más de una década larga en el poder (más de tres períodos presidenciales de los de antes), si no pudieron labrar una senda mejor para nuestro país deben dejar que otros los intenten, porque ya nadie les creerá que otros no les impidieron hacerlo, sino que no fueron capaces. 

31-07-2015


martes, 28 de julio de 2015

Operación Levantamiento de la Popularidad Por @javiermayorca


Javier Ignacio Mayorca

*Las incursiones militares y policiales iniciadas en todo el país para erradicar a las bandas criminales tienen muy poco de rescate de la institucionalidad y mucho de propaganda electoral

De repente, al gobierno del presidente Nicolás Maduro le preocuparon las bandas criminales. De la noche a la mañana el tema de la inseguridad ciudadana, que apenas ocupó un discreto séptimo lugar en sus prolongadas intervenciones públicas del año 2014, ahora compite en su mapa mental con la “guerra económica” y el despojo guyanés.

Un primer intento de lo que anunciaban sus palabras fue la redada en el sector San Vicente del estado Aragua, el 13 de mayo, con un saldo de tres muertos y 836 “retenidos”. Luego quedarían solamente dieciséis, al pasar por la criba del Ministerio Público. Participaron desde policías estatales hasta soldados del Ejército y la Guardia Nacional. Todo un despliegue pomposo para un saldo que terminó diluido como sal en agua. Tanto que pocos días después fue necesario reproducir la actividad en el mismo lugar, aunque sin tanta propaganda del Sibci.

La incursión en la Cota 905, llevada a cabo un mes después, tuvo más muertos (16), menos “retenidos” (134) y mucha más proyección noticiosa pues ocurrió en el corazón del municipio Libertador. De allí que algunos analistas lo llamen el “Cotazo”, en reminiscencia de la sorpresiva jugada de Maduro contra la cadena de tiendas Daka, que en 2013 le valió un importante repunte en las encuestas (cinco puntos según Datanálisis).

Durante la redada, 134 detenidos. Solo quedarían 16
                                   
Y eso es precisamente lo que Maduro busca con la llamada Operación de Liberación del Pueblo (OLP): recuperar aunque sea un pequeño porcentaje de aquellos seguidores que le dejó en herencia su “padre político” Hugo Chávez. Olvidémonos del rescate de la institucionalidad, del abatimiento de la impunidad y del retorno de la tranquilidad a las calles del país. Lo que vemos son acciones para mostrar “mano dura” frente al hampa, y ponerse así en sintonía con las encuestas que colocan a la delincuencia como la segunda preocupación de los venezolanos afectos a todas las corrientes políticas, sólo superada por el desabastecimiento unido a la inflación.

Para dar la impresión de “mano dura” no hace falta un plan o proyecto, no hay que explicar un antes y un después. Sólo mostrar las armas, los francotiradores con pasamontañas, las tanquetas y helicópteros, patear algunas puertas y dejar que los policías salden las cuentas pendientes.

Como los problemas económicos del país parecieran insolubles para el actual régimen, se inició una campaña de acciones relámpago tipo blitzkrieg, para dar a entender que aquí por lo menos había la intención de hacer algo, para que así los electores no se la cobren tan cara al Gobierno en las elecciones parlamentarias de diciembre.

Al respecto se recoge aquí parte de unas reflexiones del criminólogo Keymer Avila, ex asesor del Consejo Nacional de Policía, a propósito de lo ocurrido en la Cota 905: “El problema de la inseguridad ciudadana (,,,) sirve como receptáculo para esconder dentro de sí otras incertidumbres: la económica (inflación y escasez), la laboral, la política, la institucional. Es más fácil ejecutar a unas cuantas personas (delincuentes o no, eso es lo de menos) que dar respuestas a través de la transformación económica y productiva del país, o despolarizar y fortalecer la institucionalidad democrática del Estado”.

Si este Gobierno estuviera comenzando, uno le daría por lo menos el beneficio de la duda. Pero en las actuales circunstancias a Maduro y su equipo le resultará muy difícil escurrir el bulto. La explosión de criminalidad que cruza a toda Venezuela, aparejada al surgimiento de las llamadas “megabandas”, es simplemente el producto de una cadena de desaciertos entre los que se cuentan (sin ser exhaustivos) la partidización de los cuerpos de seguridad y del sistema de justicia; el aislamiento internacional que hace del país territorio apetecido por las más variadas expresiones de la delincuencia organizada, propia y foránea; la desastrosa ejecución del “nuevo modelo policial”; el fortalecimiento político y económico de los colectivos armados aunado a la militarización del aparato de seguridad y, como guinda para el pastel, la puesta en marcha del programa de las “zonas de paz”, donde los grupos criminales han encontrado terreno fértil para operar con impunidad y diversificar sus áreas de acción.

En otras palabras, el Gobierno ahora pretende erigirse en la solución de una crisis generada por sus propias contradicciones y desaciertos acumulados en quince años.

Chávez podía despachar estos problemas echándole la culpa al ministro de turno. Su popularidad era tan grande que crecía a pesar de sus propios errores. Y en materia de seguridad ciudadana fueron recurrentes. La gente terminaba atribuyendo el auge de la criminalidad al matón de la esquina, al policía corrupto o la “falta de valores”. La responsabilidad se atomizaba. Incluso los chavistas se culpaban a ellos mismos por haber estado al lado de un hampón en mal lugar y peor hora. Pero con Maduro esta realidad ha cambiado. Ya desde mediados del año pasado las encuestas comenzaban a asomar un creciente descontento que le asigna directamente a él la culpa por el hampa sin freno.

En este contexto se desarrolla la OLP. No obstante, se debe tomar en cuenta que estas razzias, más propias de los tiempos en que estaba vigente la Ley de Vagos y Maleantes, impactan de manera negativa a las comunidades en las que se llevan a cabo. Muchas de ellas fueron consecuentes seguidoras del oficialismo. Basta con ver las manifestaciones frente a la Fiscalía de madres indignadas porque a sus hijos los tildaron de “paramilitares” pues tuvieron la mala suerte de estar en las calles de la Cota 905 cuando llegaron los policías.

El día en que ocurrió la toma de este sector los comercios de todos los alrededores cerraron, el transporte público no prestó servicio y nadie (salvo el líder de la megabanda del lugar, alias Coki) podía entrar ni salir. La gente común se preguntaba por qué tenían que pagar por los delitos de unos pocos. Igual ha ocurrido en los Altos Mirandinos, y seguramente en otros lugares donde las quejas han sido acalladas por la censura y la autocensura.

Luego, sobre la marcha, en el Ejecutivo se dieron cuenta de que había necesidad de improvisar algún plan para que la operación no se quedara en redada, para que la gente creyera que seguían algún modelo como el aplicado en las favelas de Río de Janeiro. Una semana después, el alcalde Jorge Rodríguez anunció que por órdenes presidenciales se instalaría “de manera definitiva” en la zona. Esto está por verse. Cabría preguntarse si esta orden presidencial será la misma en aquellos lugares donde los alcaldes o los gobernadores no estén alineados con el oficialismo.

Una última reflexión, pero no por eso menos importante. Creemos que estas operaciones están destinadas al fracaso, entre otras razones pues no parten de la legalidad. ¿Le mostraron a los residentes de la Cota 905 o de los Valles del Tuy aunque sea una orden de allanamiento debidamente expedida y razonada por un juez de control? Acciones en flagrancia no eran, pues al menos en el caso de la barriada caraqueña se sabe que tenían días planificándola. En este punto uno recuerda lo señalado por el ex juez español Baltazar Garzón: el Estado no se puede imponer desde la violación de las normas. Por el contrario, tiene que hacerlo reivindicando el cumplimiento riguroso de las leyes. Nada de esto vimos en la OLP. Y lo peor de todo es que una porción de la población directamente afectada por estas incursiones policiales y militares está dispuesta a avalar con su silencio la matanza. Por supuesto, siempre y cuando los cadáveres no sean los de su hermano o su hijo.

Lea en resto de la columna de Javier Ignacio Mayorca en 


jueves, 23 de julio de 2015

MUD va con tarjeta única a las parlamentarias en Runrunes


MUD va con tarjeta única a las parlamentarias 



La Mesa de la Unidad Democrática logró que Voluntad Popular aceptara ir con tarjeta única en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

El secretario ejecutivo de la coalición opositora, Jesús “Chúo” Torrealba, informó vía Twitter que fueron aprobados cinco documentos “que abren camino a la tarjeta única”.

El primero de los documentos define los lineamientos de la estrategia unitaria para ganar la Asamblea Nacional, en la búsqueda de una solución a la crisis y un cambio político.

“La estrategia aprobada destaca el respaldo a los presos, exiliados y perseguidos políticos y a los familiares y victimas de la represión. La estrategia aprobada contempla la presión para lograr junto a las ONG observación electoral calificada y condiciones electorales justas”, explicó Torrealba.

El segundo documento contempla “que, si cualquier otro poder intenta bloquear las soluciones a la crisis que promoverá la Representación Nacional encarnada en la nueva Asamblea Nacional, el soberano por ella representada activará los mecanismos previstos en la Constitución para resolver la situación: enmienda constitucional, reforma constitucional y referendo revocatorio o la Asamblea Nacional Constituyente”.

El tercer documento define cómo va a conformarse y actuar la fracción parlamentaria durante el periodo 2016-2021 . Además, establece que los cargos directivos en la Asamblea Nacional serán ejercidos de manera rotativa por las diferentes fuerzas de la Unidad.

El cuarto documento aprobado hoy por la Unidad define el Comando de Campaña Unitario, que será presentado al país en las próximas horas.

Torrealba no explicó a través de su cuenta de Twitter cuál es el quinto documento. Sin embargo, el portal 800 noticias resumió los cinco documentos (llamados también acuerdos) de la siguiente manera:

  1. Compromiso político unitario con una ruta de cambio que garantice el triunfo el 6 de diciembre.
  2. Primarias generales de ahora en adelante para toda la oposición.
  3. Campaña por la liberación de los presos políticos, e impulsar una lucha por obtener garantías electorales para los venideros comicios (petitorio de Leopoldo López).
  4. Conformar un comando de campaña unitario en el que Voluntad Popular esté incorporado en la dirección junto con otros liderazgos de la oposición.
  5. Sellar un compromiso para cambiar el esquema de la conducción de la Mesa de la Unidad Democrática, para que trascienda el tema electoral.

Pasadas las 9:00 de esta noche, Voluntad Popular informó a través de su cuenta de Twitter que mañana, a las 11:00 de la mañana, anunciará al país su posición definitiva sobre la tarjeta única de cara a las elecciones parlamentarias.

Con información de Unidad Venezuela y 800 noticias.

RUNRUNES.ES

¡Humo naranja! Voluntad Popular no aguanta la presión y se suma a la tarjeta única. El Cooperante




¡Humo naranja! Voluntad Popular no aguanta la presión y se suma a la tarjeta única


José Gregorio Martínez.- El humo naranja que prometió David Smolansky, alcalde de El Hatillo, ya salió. Voluntad Popular acordó hacer a un lado los símbolos de su partido para sumarse a la tarjeta única para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre.

Trascendió que la tolda fundada por Leopoldo López, quien lleva casi un año y medio preso en la cárcel de Ramo Verde, accedió al clamor del resto de los partidos de acudir a los comicios con una sola tarjeta, entre otras cosas, porque así lo exigían los electores, según reflejaban estudios de opinión que alertaba a Voluntad Popular que tomar un camino distinto tendría un costo político muy alto.

La Mesa de Unidad Democrática (MUD) afina detalles este miércoles en una reunión parael anuncio oficial que se hará este jueves. Voluntad Popular era el único partido que faltaba por sumarse a la propuesta unitaria que en las elecciones presidenciales de 2013 acaparó la más alta aceptación que ha logrado la oposición a pesar de haber perdido la presidencia por un estrecho margen de 1,49 puntos.

En esa oportunidad la MUD obtuvo una votación de 7.363.980 votos, por encima de la tarjeta del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) que alcanzó 6.193.662 sufragios, pero al final el Gobierno alcanzó la victoria con el aporte de las organizaciones aliadas.

MUD va con tarjeta única en las parlamentarias

MUD va con tarjeta única en las parlamentarias

Todo ocurrió en horas de la noche 


En horas de la noche la periodista Mildred Manrique, anunció a través de su cuenta oficial de Twitter que la MUD tendrá su tarjeta única en las parlamentarias del 6 de diciembre de este año, enfatizó que se sumó tras aprobarse 5 acuerdos este martes 22 de julio.


MUD va con tarjeta única en las parlamentarias del se sumó al aprobarse 5 acuerdos

Tomado de El Nacional Web 

domingo, 12 de julio de 2015

Legislativas 2015: ¿por qué puede ganar la unidad y perder la oposición?; por Eugenio Martínez en PRODAVINCI

 por Eugenio Martínez



Las últimas mediciones de opinión pública podrían hacer suponer a los sectores de oposición que están cerca de un triunfo incontestable en los comicios legislativos del año 2015. Según el IVAD[1], el bloque político coyuntural opositor aglutina a 52,5% de los ciudadanos y el bloque chavista congrega a 33% de los electores. Por otra parte, Datanálisis reporta que por primera vez en 11 años quienes se autodefinen como opositores representan a 38% de la población, mientras que quienes se autodefinen como chavistas aglutinan a 28,9% de los electores.

¿Pero cómo podrían comportarse estas personas frente a la máquina de votación? Según el IVAD, 27,6% de los ciudadanos dice que podrían votar por los candidatos del oficialismo a la Asamblea Nacional, mientras 45,2% asegura que sufragarían apoyando a los aspirantes de unidad de la oposición. Al día de hoy, 27% no sabe o no contesta sobre cuál bloque de candidatos se inclinaría a respaldar el próximo año.

El estudio del IVAD aún no valora (por la ausencia de elementos) cómo podrían comportarse quienes dicen votar por el chavismo o por la oposición cuando conozcan el nombre y apellido de sus aspirantes a curules en el Parlamento.

En este estudio también se analiza un segundo escenario, en este caso para la elección de una Asamblea Nacional Constituyente en el cual la oposición acude dividida en dos bloques. Ante este escenario, el 25,4% de los ciudadanos dice que votaría por los aspirantes revolucionarios, 23,5% asegura que apoyaría a los postulados por “La Salida” y 23,4% sufragaría por los candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Datos similares se encuentra en un trabajo de Consultores 21[2] enfocado en las principales zonas urbanas del país: mientras 48% de los ciudadanos dice que podría votar por las candidatos de la MUD, 33% asegura que lo hará por los aspirantes del PSUV. Sin embrago, Consultores 21 también valora el escenario en que la oposición presente fórmulas distintas. En esta hipótesis, 26,8% dice que votaría por los candidatos apoyados por Henrique Capriles Radonski, Primero Justicia, Acción Democrática y el resto de partidos de la MUD, mientras 24,6% asegura que respaldaría a los aspirantes identificados con Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma. Un tercio de los electores seguiría votando por el PSUV.

Las encuestas en este momento dicen que la unidad puede ganar los comicios, es cierto. Sin embargo, en el hipotético pero no descartable escenario en que la oposición acuda dividida a las elecciones parlamentarias de 2015 dificilmente obtendrá la victoria.

Para muchos analistas no existe inconveniente con esta división, porque al sumar la votación de los dos grupos opositores se supera ampliamente al chavismo. Quienes así piensan no incluyen en su análisis que el sistema electoral que se emplea en Venezuela desde 2009[3]sobrerrepresenta a los grupos mayoritarios y castiga a las minorías. En otras palabras, penaliza la falta de unidad.
Los resultados de las últimas elecciones parlamentarias colocaron a Venezuela en el centro de los estudios sobre mayorías manufacturadas[4], un concepto que se aplica entre los académicos e investigadores electorales para definir los resultados de una elección a cuerpos colegiados cuando una fuerza política que no logra la mayoría absoluta de los votos obtiene la mayoría absoluta de los escaños, en virtud de los efectos del sistema electoral.

Pero para continuar con el análisis es necesario realizar una aclaratoria políticamente incorrecta entre el electorado pro-opositor: no es cierto que la oposición obtuvo la mayoría de los votos en las elecciones del año 2010. De ser cierto, el sistema electoral la hubiese sobrerrepresentado en el Parlamento. En sentido estricto, lo que sucedió fue que los candidatos de la alianza opositora obtuvieron 47% de los sufragios y el PSUV capitalizó 48,5%. El resto de los votos pertenecen a partidos disidentes del chavismo e incluso de la oposición.

No obstante, gracias a la sobrerrepresentación de mayorías, al obtener 48,5% de los votos el chavismo pudo capitalizar 59% de las curules en el Parlamento[5], una asignación que hubiese resultado aún más desproporcionada si la oposición no hubiese obtenido la mayoría de los votos en el estado Zulia, lo que el sistema electoral premió con la mayoría de los parlamentarios de ese estado en detrimento del chavismo.

Como bien ha explicado en el pasado Giovanni Sartori[6], el sistema electoral puede constituirse como el elemento de más fácil y mejor manipulación para transformar el juego político. Académicamente, el sistema que se usa desde hace cinco años en Venezuela se define como orientado a propiciar una mayoría parlamentaria casi absoluta de la fuerza que obtenga el mayor número de votos, sobrerrepresentando a las fuerzas grandes y subrrepresentando (o excluyendo) a las medianas y pequeñas.

Ilustremos la literatura académica con una proyección: supongamos que los resultados de la elección presidencial del año 2013 se repiten sin ninguna variación en las elecciones legislativas del año 2015. Para este ejercicio se parte de la premisa de que los rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE) no modificarán las  circunscripciones de votación que se usaron en el año 2010 y que todos los electores que votaron por Henrique Capriles Radonski lo harán por candidatos de la oposición y todos los electores que votaron por Nicolás Maduro lo harán ahora por los candidatos del PSUV a la Asamblea Nacional.

En abril de 2013, la diferencia entre la oposición y el chavismo fue de 1,49 puntos porcentuales. Si Venezuela en realidad tuviese un sistema de representación proporcional como lo establece la Constitución Nacional, la composición del Parlamento debería ser muy similar a esta paridad en la votación. No obstante, al tener un sistema que sobrerrepresenta a las mayorías, si el chavismo repite su votación de la elección presidencial obtendría 99 diputados, reduciendo a la oposición a sólo 66 diputados.

En el supuesto que se concretaran las tendencias de votación que se reflejan en el estudio de Consultores 21, el PSUV con apenas un tercio de los votos podrían obtener hasta 136 curules[7], mientras la división de la oposición la condenaría a solo 28 curules, 24 de éstos al bloque de la MUD y apenas 4 al bloque de los partidos que representan a “La Salida”.

“El ganador se lo lleva todo”, o prácticamente todo, es la mejor forma de resumir los efectos del sistema electoral venezolano.

No obstante, la sobrerrepresentación favorece a cualquier bloque político. Si en el ejercicio con los resultados de la elección presidencial de 2013 se asigna a la oposición el apoyo de 51% de los votantes, entonces quienes adversa al chavismo podrían obtener hasta 99 curules. De ahí la resistencia de varios técnicos electorales del PSUV a avalar la aprobación de este sistema en 1999.
Todos los factores políticos conocen la perversión del sistema. Incluso los partidos de oposición. La duda en este caso es si, conociendo la penalización por la falta de unidad, se atreverán a presentar distintas candidaturas, una acción que inevitablemente provocará su derrota, sin importar lo mal que luzca Maduro en los estudios de opinión pública.

En el caso del chavismo la interrogante es distinta. La disciplina de bloque impuesta por Hugo Chávez hace casi inviable que fórmulas alternativas al PSUV se presenten con opciones reales de triunfo. Por eso la duda en este caso es si la mayoría del chavismo en el Parlamento tratará de volver a modificar la Ley Electoral (como ya ocurrió en el 2009)  para compensar la tendencia sostenida de pérdida de aceptación de la Revolución Bolivariana.

Por último, la proyección de los resultados electorales para 2015 también debería incluir otras variables. O al menos ésta: la fecha de la elección (muy relacionada con los distintos anuncios económicos por venir) y la posibilidad de que el nuevo CNE sucumba a los deseos oficiales de adelantar los comicios parlamentarios. Incluso, la  reedición de un “Dakazo” o la posibilidad de hacer primarias para escoger a los candidatos.

En definitiva: paralizarse porque las encuestas de hoy decretan la victoria de la oposición o la derrota del chavismo podría ser la peor forma de analizar el futuro electoral del país.

*
[1] El estudio del IVAD se realizó a través de una encuesta por muestreo. De acuerdo con el reporte de IVAD, el tamaño de la muestra fue de 800 entrevistas en hogares. El trabajo de campo culminó el 29 de septiembre de 2014. El estudio tiene un nivel de confianza de 90% para errores máximos admisibles entre+/- 1,27% y +/- 2,91%. 
[2] El estudio de Consultores 21 se realizó del 27 de septiembre al 2 de octubre de 2014. Consistió en 1.000 entrevistas en hogares de las principales ocho zonas urbanas del país para un error muestral de  +/- 3,16%
[3] En 2009 la Asamblea Nacional sin representación de la oposición derogó la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política para aprobar la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Este cambio provocó que se adoptara un sistema electoral similar al empleado en México que permitiera lo que se ha llamado la dictadura del PRI
[4] El concepto de Mayorías Manufacturadas está ampliamente desarrollado en el estudio de Arend Lijphart (1994) “Electoral System and Party System. A Study of twenty seven democracias, 1945-1990”. Oxford University Press. New York. 
[5] Sin la modificación de las circunscripciones de votación y de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política el chavismo hubiese obtenido 10 diputados menos, diputados que debieron asignarse a los grupos minotarios del propio chavismo o de la oposición.
[6] La bibliografía de Giovanni Sartori es abundante, pero para centrarse en el tema de cómo los cambios en la legislación electoral  pueden manipular los resultados el texto más cercano al caso venezolano se encuentra en la investigación titulada “Ingeniería Constitucional comparada. Una investigación de estructuras, incentivos y resultados”. Estudio auspiciado por el Fondo de Cultura de México.
[7] Para obtener esta conclusión se utilizan de base de los resultados de la encuestas de Consultores 21 y se supone que el PSUV obtiene 33% de los votos en todas las circunscripciones (para elegir a los diputados nominales) y en la votación de cada estado (para elegir a los diputados tipo lista) mientras los dos bloques opositores obtienen 26,8% y 24,4% respectivamente en todas las circunscripciones.