FRANCISCO MARTÍN MORENO 29 de octubre de 2016
Cuando
un dictador tristemente célebre como Fidel Castro, el gran destructor de la
economía cubana, era retratado en los foros mundiales invariablemente vestido
con un informe de militar como si todavía se encontrara en campaña militar en
la sierra Maestra, más bien parecía un triste payaso de carpa, un bufón, de no
haber tenido las manos ensangrentadas al imponer a sangre y fuego una de las
tiranías más largas y siniestras de todos los tiempos. Hugo Chávez imitó al
comandante al exhibirse, por lo general, con indumentaria castrense, la misma
que utilizó para asestar un golpe de Estado antes de acceder por la vía
democrática a la presidencia para desgracia de los venezolanos. Maburro surge
ante la prensa envuelto en una enorme chamarra con los colores de la enseña de
Venezuela. A ambos lados se distinguen banderas con los mismos colores sin
faltar al fondo una escultura de Simón Bolívar. ¿Qué pretende el nuevo dictador
venezolano con estas poses demagógicas de gran aceptación entre las masas
iletradas siempre y cuando nos les falte la comida, el empleo y las medicinas?
Sí, él pretende encarnar, ni más ni menos, a la mismísima patria. Él, el
presidente Maduro, quiere tanto a los pobres que a diario los multiplica por
doquier…
