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miércoles, 1 de junio de 2011

El regreso de Manuel Zelaya a Honduras


Por Carlos Vilchez Navamuel

Se dice que en política todo es posible, y los hechos así lo confirman, han pasado menos de dos años desde que Manuel Zelaya fuera derrocado y expulsado en pijama a Costa Rica, regresa ahora a Honduras con una idea fija, la convocatoria a una nueva Asamblea Constituyente, la idea entre otras cosas es modificarla para permitir la reelección. No la tiene fácil, el camino será largo y complejo, pero, como veremos más adelante, viene con un plan B.

En su discurso a la llegada a su país, afirmó que regresaba para “Formar una nueva Honduras” y convocar a una nueva Asamblea Constituyente, dijo además que “Si el Gobierno le reconoce los derechos al pueblo y el presidente Lobo le está reconociendo los derechos democráticos que nos habían violado a nosotros y al pueblo, la comunidad internacional entonces tiene ahora la obligación de reconocerle los derechos al presidente (Lobo) y a su gobierno” más adelante señaló; “El Acuerdo de Cartagena solo tiene un mensaje: golpes de Estado nunca jamás en Honduras y Latinoamérica”
http://www.nacion.com/2011-05-29/Mundo/FotoVideoDestacado/Mundo2793356.aspx

El Acuerdo de Cartagena de Indias firmado el pasado domingo 22-05-11 en Colombia, fue impulsado por Juan Manuel Santos, presidente de Colombia y Hugo Chávez, presidente de Venezuela ha hecho posible el retorno de Honduras a la OEA y ha hecho posible también el retorno del ex presidente de Honduras, un regreso con bombos y platillos y sin juicios que afrontar por ahora. http://www.sipse.com/noticias/103790-lobo-abre-puerta-para-retorno-zelaya.html

Este acuerdo garantiza la seguridad de residir en el país al ex presidente Zelaya y a su familia, y garantiza también, la seguridad de unos 200 ex funcionarios, además se le permite al Frente Nacional de Resistencia Popular -grupo conformado por los seguidores de Zelaya- a participar en política, pues como se sabe su intención es formalizar un partido político.

Otras cláusulas del acuerdo firmado consisten en permitir una consulta popular para reformar la ley y luego convocar a una Constituyente, que se respeten los derechos humanos e investigar posibles violaciones.

Todos esperamos para el bien de Honduras una pacífica y unida reconciliación, pero como se sabe, Honduras es un país pobre, vulnerable, con bajo nivel de educación y en consecuencia caldo de cultivo para levantar masas con falsas promesas.

Así las cosas, la llegada del “hombre del sombrero” a ese país solo dudas nos deja, estas nacen principalmente porque el movimiento que respalda a Manuel Zelaya aunque es hondureño, es financiado por el grupo del Alba, un grupo peligroso, que predica el odio y la confrontación en extremo, tienen mucho dinero y es liderado por el golpista del 92 y actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, quien como se sabe, se ha dedicado a destruir la democracia venezolana y acostumbra a entrometerse en otros países comprando conciencias con los petrodólares, ya lo hemos visto en Nicaragua, Bolivia y Ecuador.

Y aunque Manuel Zeleya no puede -por ahora- presentarse como candidato a la presidencia para el 2013, pareciera que ellos, los Zelaya, vienen con un plan B, el cual consistiría -según una nota aparecida en la página digital de Central de Noticias de Venezuela- en presentar a su esposa, Xiomara Castro de Zelaya como posible candidata a la presidencia en Honduras.
http://centraldenoticiavenezuela.blogspot.com/2011/05/esposa-de-zelaya-posible-candidata.html

Publicado por:
http://carlosvilcheznavamuel.blogspot.com/

lunes, 7 de diciembre de 2009

Honduras: paso firme a la democracia


Esperamos más de una semana para pronunciarnos ante la crisis hondureña y el resultado de los comicios del pasado Domingo 29 de Noviembre. La razón básica es que revisados los portales de distintos de medios de comunicación el Lunes y el Martes pasados, descubrimos que cada quien jala para su lado.

En nuestra revisión encontramos que todos los portales que se autoproclaman de “izquierda” anunciaban que las elecciones habían sido fraudulentas, que la abstención había superado el 70% y por lo tanto no se podía reconocer el resultado electoral. En contraposición los portales de noticias de centro derecha y de derecha anunciaban que se había derrotado la abstención y que Porfirio Lobo ganaba los comicios limpiamente. ¿A quién creer?...

Definitivamente el dato más importante en ese proceso electoral no es el ganador, es la participación electoral, pues de allí vendrá la legitimidad del proceso, por cuanto los Zelayistas habían llamado a la abstención. Por eso decidimos que era mejor esperar y utilizar la mejor fuente de datos disponibles que es la página web del Tribunal Supremo Electoral de Honduras, estos son los datos oficiales publicados está mañana, para la elección a la presidencia de la República:

Partido Nacional Porfirio Lobo 1,099,021 votos
Partido Liberal Elvin Santos 738,830 votos
Otros Partidos Varios 106,571 votos
Votos en Blanco 52,943 votos
Votos Nulos 83,414 votos

Total Votos Válidos 2,080,779 votos
Total actas escrutadas 90,52%

PADRON ELECTORAL 4,600,000 ciudadanos registrados
PORCENTAJE DE PARTICIPACION 45,23%

De acuerdo con estos datos oficiales es presumible que la participación electoral está en el orden del 50%, nunca sobre el 60% que pregona el gobierno hondureño ni tampoco del 30% que anuncian Zelaya y sus seguidores a través de toda América.

Es importante destacar que el nivel de participación está calculado sobre un padrón electoral de 4,6 millones de votantes, al respecto el gobierno hondureño insiste en que ese no es el valor real de la población votante, por cuanto existen más de 1 millón de hondureños registrados para votar, pero que son emigrantes y no pudieron hacer uso de su derecho al voto, lo que eleva la participación a casi el 60%. Bastante irresponsable esta afirmación.

En todo caso es nuestro parecer que con un nivel de participación del 50% de los ciudadanos hondureños con derecho al voto, se desmonta el discurso Zelayista sobre la abstención y lo fraudulento del proceso, mas aún cuando la abstención histórica de anteriores procesos supero siempre el 40%. Los hondureños se expresaron y su nuevo Presidente legítimamente electo es Porfirio Lobo.

La posición de los países americanos no cambio, la mayoría de las naciones del continente hasta ahora no han reconocido al nuevo gobierno, pero Los Estados Unidos, Panamá, Colombia y Costa Rica lo han reconocido de inmediato. Poco podrán hacer el resto de los países y veremos poco a poco después del 27 de Enero de 2010 como el resto de la comunidad ira reconociendo de “facto” al nuevo gobierno democrático de Honduras. Por supuesto quedarán los países que conforman el ALBA con Hugo Chávez a la cabeza y Cristina Kichner que se negarán a reconocerlo.

Honduras le ha dado una lección a toda Latinoamérica, vuelve el tema a la palestra sobre la legitimidad de origen de un gobierno electo en elecciones libres y la legitimidad en el ejercicio del poder, cuando un régimen puede y debe ser sacado del juego si incumplen su Constitución y sus Leyes. Para los dictadorcitos, autócratas, militaristas y gobiernos populistas les decimos: pongan sus barbas en remojo cuando ven el sombrero de Mel arder y desaparecer del juego político.

Editorial del Equipo Productor

sábado, 10 de octubre de 2009

Honduras, un pulso de fuerzas


Por Joaquin Villalobos

La deportación de la hija de Micheletti por el Gobierno de EE UU, la negación de la entrada de los embajadores de la OEA a Tegucigalpa, el ultimátum del Gobierno de facto a Brasil y la respuesta de éste comenzaron a convertir la crisis hondureña en una cuestión de pulso de fuerzas que aparentemente ha comenzado a corregirse.

Un pulso de fuerzas sólo conduciría a que la violencia entre los hondureños sea la forma de dirimir arrogancias nacionales e internacionales. Si ése fuera el escenario, la radicalización ideológica, la lucha callejera y la represión tomarían pronto los primeros planos. Hasta ahora la lógica más generalizada ha sido tomar partido por el "bueno", o por el "malo", en vez de actuar para evitar un conflicto.

Tanto Zelaya como Micheletti son personajes congruentes con el atraso de su país, de poco sirve medirlos por quién es el peor o el mejor.

Centroamérica está atrapada entre el dogmatismo de la formalidad diplomática y la pobreza de la racionalidad política. Ha habido una reacción desproporcionada de la comunidad internacional que olvida la intromisión de Chávez en Honduras como factor generador del golpe. El castigo que se ha aplicado es superior a la falta. El Gobierno de facto representa a una sociedad asustada, no es ni una dictadura real, ni una dictadura potencial. Es el miedo a Chávez y a verse como Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua lo que provocó el golpe. La comunidad internacional no les ha ofrecido hasta ahora una solución a su miedo y a su desconfianza, sino que los continuó asustando y haciendo desconfiar más, y eso ni es político, ni es diplomacia, ni sirve para resolver conflictos, sino para hacerlos crecer.

Intentar sentar un precedente contra los golpes de Estado usando a un país tan pequeño y pobre como Honduras no tiene sentido. No se puede ejemplarizar con un hecho atípico a países que tienen realidades diferentes. Al igual que cuando Reagan pretendió usar a un país tan pequeño como El Salvador para sacar a EE UU del trauma de la derrota de Vietnam, ahora la izquierda quiere usar a Honduras para sacarse el trauma de los golpes de Estado. La política de la derecha de Reagan nos costó 75.000 muertos a los salvadoreños; ¿cuántos hondureños muertos quiere la izquierda para sacarse su trauma?

No hay posibilidad de contagio de golpes de Estado en todas partes, esto es tan cierto que los Gobiernos de izquierda de Chile, Brasil y Venezuela están rearmando considerablemente a sus ejércitos.

La idea de que si el Gobierno hondureño es ilegítimo las elecciones de noviembre serían ilegítimas es una barbaridad política; antes a los Gobiernos de facto se les demandaba realizar elecciones libres y todas las transiciones democráticas parten de Gobiernos ilegítimos, ésa sería la realidad si en Cuba se realizaran elecciones libres.

El problema es que la ilegitimidad de esas elecciones podría colocar a todo Centroamérica en una nueva, prolongada, contagiosa, desbordada y violenta crisis de gobernabilidad que se sumaría a todos los graves problemas de miseria e inseguridad que ya tiene la región. En Guatemala, además de una hambruna, hay una dualidad de poderes entre el Gobierno y el crimen organizado; en El Salvador hay tres poderes, el presidente Funes, el FMLN y la mara Salvatrucha; en Honduras no hay Gobierno y con ello se está fortaleciendo el narcotráfico; y en Nicaragua Ortega realizó un fraude electoral y está intentando relanzar un proyecto autoritario.

Centroamérica tiene una sola carretera que la comunica y Honduras está en su parte media; el comercio entre los países centroamericanos representa en promedio el 30% de sus exportaciones para cada uno. Es decir, que la inestabilidad de Honduras terminará afectando a todos. Cuando El Salvador invadió a Honduras en 1969 la consecuencia del cierre de la frontera hondureña fue una guerra civil en El Salvador.

En los años ochenta, el presidente Óscar Arias no se involucró en la pacificación de la región sólo por altruismo, sino porque Costa Rica había recibido 500.000 nicaragüenses, una sexta parte de su población. Igualmente, México promovió la pacificación porque por su territorio pasaron seis millones de centroamericanos hacia EE UU.

Si en la actual crisis hondureña se imponen las arrogancias y los dogmatismos diplomáticos sobre el pragmatismo y la racionalidad política, Centroamérica podría de nuevo expulsar a millones de personas, que no saldrían hacia Brasil, España, Venezuela o Chile, sino hacia México y EE UU, con todo lo injusto y triste que ese camino es para los más pobres.

Igual podrían surgir varios narco-Estados en la región como retaguardias de los carteles mexicanos y colombianos. Si Zelaya ya está en Honduras, son los hondureños quienes deberían resolver su problema mediante un diálogo nacional, la comunidad internacional debería observar las elecciones de noviembre y reconocer a quien resulte electo. Los centroamericanos no merecemos ser de nuevo usados para que otros se saquen sus traumas sólo porque somos países pobres y débiles.

Publicado por:
e-lecciones.net

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Presidente Lula: ¿Dónde queda la autodeterminación de los pueblos?

Todos fuimos sorprendidos por la jugada política de Manuel Zelaya, al refugiarse escondido en la Embajada Brasileña en Tegucigalpa, pues de Mel ya muy pocos se acordaban, casi había pasado a ser historia.

Para nosotros es evidente que este show mediático del ex Presidente Zelaya es un plan orquestado por algunos amigotes aprovechando la coyuntura de la 64° Asamblea General de las Unidas, pues los ojos del mundo están puestos allí, siendo este el foro político planetario por excelencia, la oportunidad es de oro para sacar el tema de Honduras y acorralar al gobierno interino.

No dudamos ni por un momento que este plan fue orquestado por el gobierno venezolano y otros panas (amigos), miembros del Alba con el apoyo irrestricto de Brasil, al Canciller Celso Amorín le decimos nosotros somos pendejos pero no tanto, todo esto confirmado por el propio Presidente Luis Ignacio Lula al expresar que Manuel Zelaya estaba en carácter de refugiado en su Embajada de Tegucigalpa.

Mientras tanto aplaudimos a personajes tan siniestros como Muammar Abu Minyar al-Gaddafi, Presidente Dictatorial de Lybia desde hace 40 años, somos muy amigos de Lukashenko de Bielorusia, somos casi hermanos del alma de Mahmud Ahmanineyad de Iran, nos complace muchísimo la confraternidad con Robert Mugabe de Zimbabwe, nos hacemos de la vista gorda con Kim Il Yung de Korea del Norte, compartimos nuestro petróleo con las hermanos Castros de Cuba, todos absolutamente todos personajes oscuros, asesinos y criminales de sus pueblos.

Pero en todo caso, estos amigos son mandatarios reconocidos en sus países por la comunidad internacional, pero Presidente Lula: ¿Dónde queda la autodeterminación de los pueblos?, ¿Dónde queda la no intromisión en los asuntos internos de otras naciones?, ¿Dónde queda el concepto de la soberanía de cada pueblo a escoger y determinar su propio destino?, o es que acaso estos son conceptos acomodaticios que los usamos cuando y como nos convenga?.

Esta jugada estratégica de Brasil, imponiendo su supremacía como potencia sur americana a través de su Presidente Lula y su cancillería es muy peligrosa, las cosas se pueden ir fuera de control, tal y como lo declaraba hoy Javier Solana de la UE: “le habíamos pedido a Mel Zelaya que se quedara tranquilo” entendiendo que está situación podría desencadenar un baño de sangre y un posible escenario de guerra abierta, en el que los únicos que saldrían perdiendo serían los Hondureños.

Es evidente que las partes en conflicto no quieren la negociación, ni Manuel Zelaya y sus seguidores por una parte, ni Micheletti y su gobierno interino están dispuestos a sentarse y pensar en los verdaderos intereses de Honduras, la política que se está haciendo es a través de los micrófonos y los medios de comunicación, cada quien tratando de imponerse al contrario y acorralándolo, nada bueno podrá salir de esta encrucijada.

Llamamos al pueblo Hondureño, a la mayoría evidente que estuvo de acuerdo con la salida del ex Presidente Zelaya, que no se dejen acorralar, impongan sus intereses sobre las pretensiones guerreristas de algunos e imperialistas de otros. Aunque hemos expresado una y otra vez que no estuvimos de acuerdo con el procedimiento que se utilizó para sacar a Mel del poder, no nos cabe la menor duda que violo la Constitución de su país y que era necesario sacarlo del poder, pero las instituciones han debido de funcionar dentro de la legalidad del estado de derecho de Honduras.

Esta crisis en Honduras que ha colocado a su población en una encrucijada nefasta y perversa no puede tener otra salida que la negociación, pues al final si se llegara al escenario bélico ó a la guerra civil, habrá que sentarse a negociar y a restablecer el estado de derecho y la Constitución, no permitan, ni permitamos que se llegue a esa situación, cuenten con nuestro apoyo y solidaridad.

domingo, 19 de julio de 2009

Honduras entre las balas ó los votos

Vistas y oídas las declaraciones de los voceros de la iniciativa de dialogo del Presidente Arias, de parte de las delegaciones de Micheletti y de Zelaya, sentimos profunda preocupación por los probables acontecimientos que se avecinan en Honduras en los próximos días.

Los movimientos de tropas nicaraguenses denunciados, las pruebas de la clarísima intervención directa del gobierno venezolana en los asuntos internos de ese país, hechos denunciados ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas por el canciller de Honduras en esta semana. El vehemente pedimento del Presidente Hugo Chavez para que Los Estados Unidos saquen a sus tropas de la base militar de Palmarola. Las declaraciones de la Patricia Rodas ex canciller del depuesto Presidente Zelaya, en el sentido que se establecerá en suelo hondureño una sede provisional de gobierno, nos indican que el Presidente Zelaya está jugando al fracaso de la mediación de Oscar Arias y preparando el escenario de confrontación bélica.

Asumimos por el discurso altisonante y por los llamados a la insurrección popular del pueblo de Honduras, que este escenario bélico cuenta con el soporte de los miembros del ALBA, espero que estemos equivocados pero todo indica que es así. La salida del poder del Presidente Zelaya y su restitución, se ha convertido en la primera cruzada del proyecto bolivariano, su primer gran reto continental.

Estamos de acuerdo con los seis últimos puntos propuestos por el presidente Oscar Arias para buscar una salida negociada al conflicto, sin embargo someteríamos el primer punto que es la restitución del Presidente Zelaya a un llamado a la cordura de ambas partes, consideramos que es perfectamente negociable, en aras de los mejores intereses del pueblo hondureño.

Ante esta situación hacemos un llamado a las partes en conflicto a que busquen una salida electoral, que sea el pueblo el que decida, no permitan que mandatarios extranjeros, movidos por un proyecto megalómano imponga la agenda de la violencia en Honduras, al igual que Micheletti expreso que estaba dispuesto a renunciar, es hora que el mismo gesto lo tenga Zelaya, le pedimos su renuncia en aras de la civilidad y de anotarse un punto muy importante a su favor. Busquen la solución política al conflicto no en las balas sino en los votos.

martes, 14 de julio de 2009

Carta de un ciudadano hondureño.

Nota del equipo productor: Como una contribución a entender cuáles fueron los antecedentes y las causas de la crisis política en Honduras, nos permitimos publicar esta carta que un ciudadano hondureño envía a un amigo venezolano, está carta ha estado rodando por Internet desde hace algunos días, sin embargo por lo explicito y claro del análisis hemos decidido publicarla.


Estimado Alejandro:

Muchas gracias por tu preocupación por nosotros. Estamos bien tranquilos.

Tú sabes que los de la izquierda son expertos, maestros, en la desinformación. La realidad no es, ni de lejos, lo que Zelaya afirma como su verdad.

La verdad es que Zelaya violó incontablemente la Constitución de la República, desacató sentencias de los juzgados y fallos de la Corte Suprema de Justicia, y dio al comandante de las Fuerzas Armadas órdenes que violaban la Constitución, además de incumplir acuerdos que la Constitución establece en el orden administrativo, como no haber suministrado el presupuesto nacional al Congreso con plazo vencido desde hace 8 meses y, por tanto, se mantenía sin rendir cuentas de los fondos del Estado. A esta fecha, Zelaya ha consumido el 93% del presupuesto de referencia del año 2008. Había pasado al Ejército, unos 15 días antes, una partida de 230 millones para que construyeran una terminal aérea (¿¡!?).

La Constitución de Honduras contiene cinco (5) artículos que son denominados pétreos, y entre ellos están que el sistema democrático es la forma de gobierno, que el plazo de presidente es de 4 años, que no existe la reelección de ninguna forma, y otro más que se me escapa y que tiene que ver con el territorio nacional. TODOS los otros artículos pueden ser enmendados o suprimidos.

Zelaya, en Consejo de Ministros, lanza una encuesta por medio del Departamento de Estadística, controlado por el Ministro de la Presidencia, para que se establezca en las elecciones generales de noviembre 2009 una urna adicional para nombrar una Asamblea Nacional Constituyente.

De esta forma no se permitiría, a quien resulte ganador de la elecciones presidenciales de noviembre 2009, tomar posesión de su cargo, así como tampoco al Congreso, cuyos miembros son electos en voto directo, no en plancha. Se puede votar por personas individuales independientemente del partido a que pertenezcan; votas bajo la foto de cada candidato. De igual forma, los candidatos presidenciales a las elecciones de noviembre 2009 fueron votados en elecciones controladas por el TSE dentro de los candidatos de cada partido. Éstos ya fueron electos en elecciones públicas de hace varios meses. No son nombrados a dedo por el caudillo del partido. Todos los partidos presentaron más de dos candidatos. Sólo puedes votar una vez porque hay un padrón electoral y hay una asignación por el TSE de a cuál urna tienes que ir a votar. Si no estás en el padrón, no votas.

Es exactamente igual que para las elecciones generales. En la encuesta de Zelaya, no hay padrón electoral, así que puedes ir a votar cuantas veces y donde quieras. Como se pretende que todos los artículos de la Constitución puedan ser enmendados o suprimidos, la única intención de eliminar la Constitución actual es tocar los artículos pétreos y, por tanto, el Juzgado declara la "encuesta" ilegal y violatoria de la Constitución.

Apelan, y la Fiscalía del Estado y la Corte de Apelaciones sostienen la sentencia. Además, de acuerdo a la Ley, la única entidad autorizada para llevar a la práctica cualquier actividad electoral, estadística, o lo que sea, que tenga alguna relación de consulta con fines electorales, es el Tribunal Supremo Electoral, y esa entidad no ha sido tomada en cuenta y no participa para nada en la "encuesta" de Zelaya.

El argumento de Zelaya es que la encuesta no es vinculante, que sólo es una encuesta, pero toda la documentación y todo el manejo están llevados a cabo por el Ejecutivo. La Fiscalía gira instrucciones a todas las entidades e instituciones del Estado de que no pueden participar en ningún acto ilegal, y requiere a las Fuerzas Armadas de no participar en la encuesta. Zelaya da una orden al comandante del Ejército de custodiar las urnas, y el comandante se niega ya que, según la Constitución de la República, el comandante del ejército no está obligado a atender ninguna orden que violente la Constitución.

Como consecuencia de esto, Zelaya depone al comandante, pero la Fiscalía de la República va de oficio, y el Comandante del Ejército, por su parte, apelan ante la Corte Suprema de Justicia, y la Sala de lo Constitucional, por voto unánime, recomienda a la Corte Suprema de Justicia restaurar ipso facto en su cargo al General, y declarar nula la orden de Zelaya.

La Corte Suprema de Justicia vota unánimemente declarar que la orden es violatoria de la Constitución de la República, y queda reintegrado ipso facto el General despedido. A todo esto, el Congreso le avisa a Zelaya que por las continuas violaciones a la Constitución y sus leyes, podría improbar su acción y removerlo de su cargo por traición a la patria, tal como está tipificado en la Constitución. Zelaya dice públicamente que a él nadie puede removerlo.

El Tribunal Supremo Electoral gira una orden de incautar las papeletas y las urnas de la encuesta, que Zelaya tiene guardadas en las bodegas de la Fuerza Aérea, y se dirige a realizar la incautación girando a su vez una orden para no entregar la documentación a nadie. Zelaya va con sus 400 seguidores, rompen los portones y se apropian de la documentación, violando la orden del Tribunal Supremo Electoral.

Zelaya había venido diciendo que él no violaba la Constitución porque la "encuesta" no era vinculante. Pero entonces, al día siguiente de haberse apropiado de las papeletas publica en la Gaceta una ley emitida en Consejo de Ministros convirtiendo la encuesta en un acto de gobierno (para verla, entra en www.proceso.hn ( http://www.proceso.hn/ ) y cambiando el texto, de forma que la votación del día siguiente sería válida para nombrar una Asamblea Nacional Constituyente y, por tanto, vinculante, e instruye a todas las oficinas y Ministerios del Estado que den su respaldo a la ahora encuesta constituyente.

Para que te des una idea, en la papeleta de la votación tenías que anotar el número de tu cédula y así, de esa manera, Zelaya podría controlar qué empleado o persona había votado por su encuesta. Ante esa situación, donde ya Zelaya no hace caso ni a los Tribunales, ni a la Fiscalía, ni al Tribunal Supremo Electoral, ni a la Corte Suprema de Justicia y, por decreto, se pone a legislar e insiste en dar órdenes, a la Policía y al Ejército, de custodiar las urnas. El Congreso, en uso de sus facultades, decide improbar la presidente y removerlo de su cargo, acción ésta que está tipificada en la Constitución.

En el Congreso, el partido de Zelaya tiene mayoría. En la Fiscalía, en el Ministerio Público, en la Corte Suprema de Justicia y en el Tribunal Supremo Electoral cada partido tiene un voto (son 4 partidos con representación). El jefe del Ejército fue nombrado por Zelaya.

No hace razón que todos los poderes de un Estado regido por el balance de poderes estén errados al denunciar, con nombramiento de cada artículo, la violación de la Constitución, así como también que estén errados todos los partidos políticos, incluyendo el del mismo Zelaya, más todas las Iglesias de todas las denominaciones. El poder nunca estuvo en manos de los militares, y fue el Congreso quien removió a Zelaya. Todos los poderes del Estado permanecen en sus puestos y de acuerdo con lo actuado por el Congreso.

Aquí lo que pasó fue la remoción de un dictador que, si bien fue electo bajo un sistema democrático, fue removido de su cargo en ejercicio de la democracia y en mantenimiento de la Constitución del país.

Si lo consideras pertinente, haz circular esto entre todas las personas para quienes vivir en democracia sea la forma de vida.

Saludos, y mil gracias por tu interés.

lunes, 13 de julio de 2009

¿Aislar a Honduras ó parar a Chavez?

Infolatam Oxford,
3 de julio de 2009
Joaquin Villalobos

(Especial para Infolatam).- "...Lo que se necesita es una política de mediación que ayude a la reconciliación entre los hondureños y no acciones supuestamente diplomáticas que contribuyan a la confrontación. Es necesario persuadir, no imponer y lo más importante hay que ver todo el problema y no sólo este golpe. Quizás lo de Honduras se resuelva negociando, pero sólo es cuestión de tiempo para que Chávez provoque otro conflicto en otro lugar y quizás otro gobierno se decida a pararlo rompiendo normas como ya lo hizo Colombia y ahora Honduras".

Hay ilegalidades y arbitrariedades indiscutibles en el derrocamiento del presidente Zelaya, pero Honduras no es Bélgica y ha cambiado, pero no tanto. No se trata de estar a favor o en contra de un golpe por simpatías ideológicas, un golpe de Estado es negativo por sí mismo, pero es necesario entender la realidad para evitar agravar un problema en vez de resolverlo. Fue irresponsable que la comunidad internacional no actuara antes de un golpe que se veía venir claramente. Previo a éste las noticias hacían comparaciones entre el número de efectivos de la policía y del ejército y suponían que la policía apoyaría al presidente.

La cultura democrática en Latinoamérica está todavía lejos de estar arraigada. En Venezuela, después de 40 años de democracia, apareció Chávez, y en los últimos 17 años han caído gobiernos en cinco países del continente. Hay todavía grandes debilidades sociales, procesos de inclusión incompletos y el aprendizaje democrático de los ciudadanos y de los políticos ocurre sólo de forma gradual y casi siempre con retrocesos. Basta ver el caso de Putin como “hombre fuerte” de la “democracia” rusa, pero a nadie se le ocurriría aislar a Rusia por sus debilidades democráticas.

Este golpe no es igual que los del pasado: primero, ahora los militares no fueron el actor central sino el instrumento de un conflicto entre los tres poderes del Estado, no hay que confundir la forma con el contenido; segundo, no está planteada una interrupción democrática, en Honduras seguirán habiendo elecciones libres; tercero, hay una correlación de fuerzas interna en la que es obvio que el presidente es el eslabón más débil, es decir que Zelaya es fuerte afuera y los golpistas adentro. Esto último hace que la acción internacional se esté convirtiendo en imposición sobre una mayoría.

Los anuncios de gobernantes de ir a Honduras a restablecer a Zelaya en el gobierno, se vuelven así provocaciones que incentivan la lucha callejera de ambos bandos y ese no es el papel de la comunidad internacional. Aislar a Honduras polariza más a hondureños y centroamericanos. Las derechas económicas y políticas de la región se han alineado con el nuevo gobierno y esto se puede extender a todo el continente, porque no sólo se trata de definir posición frente al golpe, sino también frente a Chávez. El factor causal es la polarización, el golpe fue la consecuencia. Las reacciones de retirar embajadores, cerrar fronteras y otras similares, por atacar la consecuencia agravan la causa.

Con imágenes de tanques y soldados reviviendo memorias y pasiones, es costoso decir que lo que en realidad ocurrió en Honduras es que le pusieron un alto a la intromisión de Chávez. La ilegalidad con la que actuaron los políticos y los militares hondureños responden a la realidad de una transición democrática incompleta en ese país, pero no hay que equivocarse Honduras es la víctima, Chávez el victimario y Zelaya un pobre ingenuo que fue utilizado para crear este conflicto. Cuando los militares colombianos cruzaron la frontera con Ecuador fue un escenario similar, Colombia era la víctima, el campamento más estratégico de las FARC estaba en territorio ecuatoriano, pero el pecado formal fue meterse a otro país.

Recientemente Perú tuvo más de 20 muertos en un conflicto indígena, la mayoría policías, en este hecho también había intromisión chavista y a esto se pueden agregar la maleta con dinero en Argentina, el apoyo a Ollanta Humala en Perú, a las FARC colombianas y al FMLN de El Salvador. Sin el dinero de Chávez, Daniel Ortega no hubiera podido realizar un fraude electoral en Nicaragua. En los años 60s, 70s y 80s, Cuba tuvo una política de apoyar insurgencias que peleaban contra dictaduras, esto fue parte de su defensa estratégica frente a los ataques de EEUU. Sin embargo, Chávez desestabiliza democracias sin que nadie este atacando a Venezuela, no hay bloqueo, no hay contra, no hay atentados y EEUU sigue siendo su principal comprador de petróleo.

Los rostros de Ortega, Chávez y Correa en la reunión de Managua no fueron de tristeza por un presidente derrocado, sino de alegría porque habían ganado un conflicto que les permite gobernar hacia afuera en vez de resolver problemas adentro de sus países. Los llamados a la rebelión y las consignas que propusieron Ortega y Chávez para la lucha de los hondureños hablan por sí mismas, quieren muertos en Honduras. El problema es que guste o no el aislamiento internacional abona al riesgo de violencia.

Lo que se necesita es una política de mediación que ayude a la reconciliación entre los hondureños y no acciones supuestamente diplomáticas que contribuyan a la confrontación. Es necesario persuadir, no imponer y lo más importante hay que ver todo el problema y no sólo este golpe. Quizás lo de Honduras se resuelva negociando, pero sólo es cuestión de tiempo para que Chávez provoque otro conflicto en otro lugar y quizás otro gobierno se decida a pararlo rompiendo normas como ya lo hizo Colombia y ahora Honduras. No puede la comunidad internacional exigirle a Honduras restituir a Zelaya, sin hacer nada con el fraude que hizo Ortega en Nicaragua y sin hacer nada para ponerle alto al intervencionismo de Chávez.

Publicado en:
http://www.infolatam.com/entrada/aislar_a_honduras_o_parar_a_chavez-14824.html



viernes, 10 de julio de 2009

Epa Zelaya te le volteaste a Hugo

Cosas curiosas, que vale la pena que investiguemos y estemos a la expectativa, el depuesto Presidente Manuel Zelaya se entrevista con la Secretaria de Estado Hillary Clinton el martes pasado en Washington, sede del imperialismo Yanqui.

Una vez concluida la entrevista, la Secretaria de Estado en rueda de prensa lanza lo que calificamos de una bomba: “Mel Zelaya accede a que Oscar Arias se convierta en mediador de la crisis de Honduras”, por supuesto inmediatamente Micheletti en cadena nacional acepta la mediación y poco después el presidente de Costa Rica, Oscar Arias certifica la información y expresa que ha invitado a ambos personajes a su casa lo antes posible para iniciar los contactos y las negociaciones.

No podemos sino alegrarnos pues al fin, después de 12 días de crisis, se comienza a hablar de negociación y dialogo, vaya que es una buena noticia, sin embargo estos hechos denotan ciertos aspectos que no podemos dejara pasar por alto.

Por una parte el papel de la OEA, que ha dejado mucho que desear, ante la premura y la diligencia con que este organismos a tomado una posición parcializada, haciéndose vocero de un grupo de Presidentes que jugaron muy parcializados a favor de Mel Zelaya y en desmedro del pueblo hondureño y de sus instituciones, por supuesto nos referimos a los Presidentes del ALBA. Ante esta consideración el Secretario de la OEA José Miguel Insulza queda muy mal parado, pues está totalmente descalificado para actuar de mediador, no solo eso sino como expresamos en nuestro artículo “La OEA, Honduras y Venezuela” que pueden leer un poco mas abajo, es nuestra opinión que la OEA violo el artículo 21 de la Carta Interamericana Democrática”. Estos eventos conducirán a una crisis interna de la OEA, su posible ruptura y la necesaria reorganización desde sus objetivos hacia abajo, pues los pueblos americanos no estamos dispuestos a calarnos que la organización se haya convertido en un club de amigotes, por decir lo menos que se me ocurre.

Por otro lado pareciera que Manuel Zelaya se le a volteado a su mentor principal el Presidente de Venezuela, por aquello de con quién me tomo la fotografía, el mensaje resulta claro a todo el continente. Es más que evidente la participación, la intromisión de Hugo Chávez en los asuntos internos de Honduras, apoyando al Ex Presidente Zelaya, con fondos, material electoral, con el avión de PDVSA en que intento volver a Honduras el pasado domingo, etc,.

Tal vez la parte más importante de este acuerdo para llegar a la mediación, es que se ha dejado de lado el escenario bélico, por ahora, pues en varias ocasiones durante los días pasados se asomo esta posibilidad. Inclusive la noche del martes en Venezuela, pudimos oír y ver una cadena nacional, en la que se incitaba al pueblo hondureño a la insurgencia de manera directa y en voz de Hugo Chávez.

Aunque no nos toca a nosotros emitir juicios de valor sobre la solución a la crisis, si sabemos que cualquier entendimiento y probable solución pasa por el adelanto de las elecciones en Honduras, dejando que sea el pueblo, los ciudadanos de ese país quienes decidan su destino, siempre estaremos de acuerdo y apoyaremos cualquier solución que cambie las balas por los votos, para dirimir las diferencias de manera civilizada y aceptando la opinión de la mayoría.

Hacemos votos por que este espacio de mediación, abierto por la buena voluntad de muchas personas, logre una salida rápida, concertada y honorable para todas las partes en conflicto.

miércoles, 8 de julio de 2009

La OEA, Honduras y Venezuela

La Organización de Estados Americanos “OEA”, se ha pronunciado y tomado medidas contra Honduras en tiempo record, en 7 días desde el Domingo 28 Junio, decidieron suspender al país centroamericano del organismo, vaya record!

Una organización altamente burocrática, en que la diplomacia debería ser el factor más importante a considerar, donde se debe privilegiar a la negociación, ha decidido en tan corto tiempo sacar a Honduras del juego político de la comunidad internacional, vaya record!

Pero…, cuando van a tomar medidas punitivas de importancia contra Cuba?, como leí en algún lado, tardaron 7 días en tomar medidas contra Honduras, cuánto tiempo tardaran en tomar medidas contra Cuba 70… años?, vaya record!

En el espacio político de nuestro continente americano hay 2 países que deberían ser centro de atención de la OEA, Honduras y Venezuela.

CASO HONDURAS:
De manera inexplicable, sin llamar al dialogo, sin conversar con las partes, sin intentar colocarse por un instante en las posiciones encontradas de ambos bandos, toman partido por uno de los lados en conflicto, contraviniendo el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana cuyo texto citamos a continuación.

“Artículo 21
Cuando la Asamblea General, convocada a un período extraordinario de sesiones, constate que se ha producido la ruptura del orden democrático en un Estado Miembro y que las gestiones diplomáticas han sido infructuosas, conforme a la Carta de la OEA tomará la decisión de suspender a dicho Estado Miembro del ejercicio de su derecho de participación en la OEA con el voto afirmativo de los dos tercios de los Estados Miembros. La suspensión entrará en vigor de inmediato…

Adoptada la decisión de suspender a un gobierno, la Organización mantendrá sus gestiones diplomáticas para el restablecimiento de la democracia en el Estado Miembro afectado.”

Que alguien me explique cuáles fueron las gestiones diplomáticas que se hicieron, aparte de darle tribuna exclusivamente a Mel Zelaya. Que alguien me explique cómo se come eso que el Secretario de la OEA, el Sr. Insulza, visita el Viernes a Honduras y no se reúne ni con el Presidente designado Sr. Micheletti, ni con el Congreso de la República, para al menos oír a todas las partes involucradas. Que alguien me explique después de la rueda de prensa de anoche en San Salvador con los Presidentes Lugo, Kirchner, Correa y el Sr. Insulza, cuáles van a ser las gestiones diplomáticas en adelante. La verdad es que, lo que yo vi y oí es la preparación de un escenario bélico, ojala este equivocado.

CASO VENEZUELA:
Tal vez el más importante en el juego de la geopolítica hemisférica. El gobierno venezolano a extremado su proyecto desde el 15 de Febrero de 2009, en ocasión del Referéndum de Enmienda Constitucional, que aprobado por el pueblo, permite la reelección indefinida del Presidente y cualquier cargo de elección popular. Pero hasta allí, esa era la consulta, cuya victoria reconocemos.

No estaba incluida la promulgación de leyes absolutamente inconstitucionales, como la Ley del Distrito Capital, que permite la designación a dedo de este representante, por supuesto al dedo del Presidente. Como consecuencia de ello, a punta de fusiles, utilizando la Fuerza Armada en unos casos y las bandas armadas del oficialismo en otros casos (nuestras milicias Basijis), se le han quitado a la Alcaldía Metropolitana de Caracas la casi totalidad de sus inmuebles, le han arrebatado el 93% del presupuesto que le corresponde, han logrado un caos administrativos sin precedente, han colocado a sus 22,000 trabajadores en una situación de absoluta incertidumbre.

El Alcalde Metropolitano electo el Sr. Antonio Ledezma haciendo uso de su legítimo derecho a la protesta contra la inconstitucionalidad de la Ley promulgada, se ha declarado en huelga de hambre indefinida en la sede de la OEA en Caracas.

Es que acaso señores de la OEA los 918,669 votos que obtuvo el Ex Presidente Zelaya en el 2005, son más valiosos que los 722,822 votos que obtuvo el Alcalde Antonio Ledezma el 23 de Noviembre de 2008?, si la situación planteada en el caso Ledezma no es similar al caso Zelaya, que alguien me lo explique? Si hablamos de un golpe de estado en el caso Zelaya, con intervención militar, debemos con el mismo derecho y las mismas consecuencias hablar de un golpe de estado en el caso Ledezma.

Señores de la OEA el tiempo está pasando, el Sr. Antonio Ledezma está en huelga de hambre desde el 3 de Julio, hasta el momento en que estoy escribiendo este artículo han pasado 120 horas desde el inicio de la huelga, esperamos que mucho antes del 10 de Julio, la OEA califique el caso Ledezma como un golpe de estado que ha dado el gobierno venezolano. Esperamos que está vez apliquen la “Carta Democrática Interamericana” con criterios distintos a los establecidos la semana pasada.

lunes, 6 de julio de 2009

Idiotas contra hipócritas

Moises Naim

WASHINGTON.- ¿Será que no leen? ¿Que no ven la CNN? ¿O es que vivir en Honduras es como vivir en Marte? ¿O es que son idiotas? ¿A quién se le ocurre que en un país pequeño y pobre los militares pueden sacar al presidente de su cama pistola en mano y expulsarlo del país sin que la comunidad internacional reaccione con furibunda indignación? Un país grande y con bombas atómicas podría darse ese lujo sin sufrir mayores consecuencias, pero ¿Honduras? Honduras, no.

El hecho es que las elites políticas y militares hondureñas dieron un golpe de Estado. Peor aún: no necesitaban hacerlo. Con aplicar las leyes les hubiese bastado, ya que el presidente Manuel Zelaya había incurrido en múltiples violaciones de la Constitución. La Corte Suprema, el Congreso y otras instituciones hondureñas así lo habían certificado. Más aún, faltaban pocos meses para las elecciones. ¿Por qué se precipitaron? ¿Por qué utilizaron a los generales en vez de usar a los juristas?

Los golpistas aducen que se vieron obligados a actuar como lo hicieron porque Zelaya, apoyado por Hugo Chávez, estaba dispuesto a usar trampas electorales para perpetuarse en el poder. Pero quizás el factor que más los llevó a actuar fue que por las porosas fronteras hondureñas comenzaron a entrar agentes venezolanos y cubanos con maletas llenas de dólares y camionetas cargadas de armas.

Los dólares y las armas, dicen, estaban destinados a organizar violentas milicias de hondureños. Aun suponiendo que esto sea cierto, el golpe es inexcusable. Además, ¿por qué en vez de detener a Zelaya para juzgarlo lo sacaron del país?

Las torpezas hondureñas son sólo superadas por la explosión de hipocresía que han desencadenado.

Ni más ni menos que Raúl Castro -¡Raúl Castro!- pide sanciones contra un pequeño país cuyos líderes tomaron el poder por la fuerza. Hugo Chávez, cuya carrera comenzó cuando lideró un sangriento golpe, truena contra los golpistas hondureños y amenaza con una invasión.

Los presidentes de ese bastión de democracia que se llama la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) exigen indignados que se aplique la carta democrática de la OEA. Esta lógica no se les apareció por ningún lado cuando abanderaron la iniciativa de incluir a Cuba en la OEA. El hecho de que no fuese un país democrático les parecía un detalle banal.

Para estos presidentes, que antes despreciaban la OEA, ahora este organismo es el más importante de la región, y tratan a su secretario general, José Miguel Insulza, como el máximo garante de las democracias latinoamericanas. Hace no mucho, Chávez insultaba casi a diario a Insulza. Es reconfortante ver que Honduras ha hecho recapacitar a Chávez y que ahora trabaja con Insulza para proteger la democracia. Al menos, les debemos eso a los militares hondureños.

Y no podía faltar el imperio yanqui. El presidente de Bolivia, Evo Morales, denunció que esta crisis se fraguó en Washington. El hecho de que Obama haya denunciado la situación en Honduras y que no reconozca a las nuevas autoridades son detalles irrelevantes para Morales. También ignora el hecho de que intervenir en la política interna de otros países es una de las actividades diarias de su mentor y financiero, el presidente venezolano.

Pero no todo en esta situación es torpeza e hipocresía. La crisis de Honduras les manda a los militares del continente una fuerte señal: los golpes militares ya no son lo que eran. No lo hagan. Y a los políticos de la región también les manda un claro mensaje: Hugo Chávez es tóxico. Manuel Zelaya le debe mucho a Chávez. Pero esa cercanía le terminó costando mucho más de lo que le aportó.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1147546

viernes, 3 de julio de 2009

Apertura Venezuela ante la crisis en Honduras

Desde el Miércoles 24 de Junio, hemos seguido con detenimiento los acontecimientos en ese pequeño país centroamericano. Hemos visto como la crisis política originada por su depuesto Presidente Manuel Zelaya desemboco en su arresto por una unidad militar y expulsión a Costa Rica. Vimos como todos los poderes públicos apoyaron su destitución: Tribunal Supremo de Justicia, Tribunal Supremo Electoral, Congreso de la República y Fiscalía General de La República. Presenciamos por Televisión la juramentación del nuevo Presidente Roberto Micheletti.

Ante estos acontecimientos y por la reacción internacional que han provocado estos eventos, queremos dejar en claro nuestra posición:

Repudiamos cualquier golpe militar y ruptura del hilo constitucional, como parece que ha ocurrido en la República de Honduras.

Repudiamos la censura y la clausura de medios de comunicación, tanto de los que apoyan al depuesto Presidente, como de los medios independientes.

Repudiamos cualquier acción de represión desproporcionada y de supresión de libertades ciudadanas que están adelantando las fuerzas represivas del nuevo gobierno.

Consideramos que el depuesto Presidente Manuel Zelaya, intento violentar la constitución al tratar de imponer una consulta popular no permitida y declarada ilegal por los poderes públicos independientes de Honduras.

Consideramos que si según las leyes y la constitución de la República de Honduras el depuesto Presidente Manuel Zelaya había cometido delito, este ha debido ser acusado, juzgado y sentenciado en su país, nunca deportado ó expulsado.

Consideramos que la política intervencionista, del gobierno venezolano apoyado por los países miembros del ALBA, en los asuntos internos de la República de Honduras, contribuyeron de manera importante al desarrollo de la crisis.

En consecuencia hacemos un llamado a:

Que la Mesa unitaria de los partidos de oposición y las organizaciones civiles se pronuncien y fijen posición.

Que el gobierno venezolano desista de su política de intervención en los asuntos internos de otros países y se dedique a jugar su rol fundamental que no es otro, que atender los problemas y carencias del pueblo venezolano.

Que los organismos internacionales incluyan en sus análisis, la evidente intervención de otros países en el desarrollo y desenlace de la crisis. Que de manera objetiva y justa le asignen las responsabilidades al depuesto Presidente Manuel Zelaya.

Que se inicien las conversaciones y el dialogo necesario para buscar la mejor solución de la crisis, donde se tome en cuenta los mejores intereses del pueblo hondureño. Ese espacio de conversación debe incluir a todos los factores políticos de país, representación internacional calificada y aceptada por la partes en conflicto y a un grupo de expertos en manejo y resolución de conflictos internacionales.

miércoles, 1 de julio de 2009

De nuevo las repúblicas bananeras

Centroamérica es la región más frágil de Latinoamérica; en ella conviven Guatemala, que fue la dictadura más sanguinaria, El Salvador, el país más violento, dos de los tres más pobres, Honduras y Nicaragua, y, paradójicamente, la más estable de las democracias, Costa Rica. En los 80, Centroamérica sufrió el más sangriento conflicto del continente desde la Revolución Mexicana. Casi medio millón de muertos y varios millones de desplazados en una guerra que duró más de una década. Durante esa guerra se enfrentaron 300.000 hombres entre regulares e irregulares en El Salvador, Guatemala y Nicaragua. En aquellos años Estados Unidos toleró un genocidio en Guatemala, ocupó militarmente Honduras, gobernó El Salvador, hizo la guerra a Nicaragua y terminó invadiendo Panamá con sus tropas en 1989.

En Honduras se ha roto la cuerda de un conflicto geopolítico que crece en toda Latinoamérica

Centroamérica fue conocida siempre como tierra de fraudes, cuartelazos, caudillos, dictadores militares, oligarquías voraces, magnicidios y guerrillas. La pacificación de los 90 abrió la esperanza de una institucionalidad democrática duradera, pero el fraude electoral de Nicaragua el año pasado y el reciente golpe en Honduras hacen pensar que las repúblicas bananeras están de vuelta.

Estados muy débiles están recibiendo la embestida simultánea de narco-dólares criminales procedentes de EE UU y de petrodólares ideológicos procedentes de Venezuela. Los primeros compran voluntades para obtener complicidades con el narcotráfico y los segundos compran alineamientos políticos que están rompiendo la unidad de los países: y ambos destruyen a las instituciones. Luego del fraude electoral el Gobierno del presidente Ortega en Nicaragua luce cada vez más como una resurrección del dictador Somoza. Recientemente en Guatemala una víctima acusó al presidente Colom de su asesinato mediante un vídeo grabado previamente. El hecho luce como una perversa conspiración del narcotráfico para derrocar a un Gobierno extremadamente débil.

En El Salvador el primer Gobierno de izquierda de su historia apunta a ser igualmente débil como resultado del conflicto entre un presidente que quiere mantenerse en un centroizquierda, como Lula, mientras su partido, el FMLN, hará todo lo posible por alinearse con Chávez. Pero lo más explosivo ha ocurrido en Honduras, allí la influencia de Venezuela logró polarizar a un sistema de partidos de más de un siglo de existencia, dividiendo como nunca a los hondureños. El resultado ha sido el derrocamiento del presidente Zelaya mediante una acción ejecutada por las Fuerzas Armadas con la aprobación unánime del Congreso, de la Corte Suprema de Justicia y de todos los partidos políticos, incluido el del propio presidente.

En Honduras se ha roto la cuerda de un conflicto geopolítico que viene creciendo en toda Latinoamérica, cuando Chávez se mete lo mismo en Colombia, que en Perú, Argentina o Bolivia. Honduras, una sociedad conservadora, de cultura política provinciana y primaria, de larga tradición golpista y con una izquierda también conservadora y pacifista, fue sometida a los debates del modelo bolivariano de reforma constitucional, reelección y socialismo del siglo XXI. El miedo es el motor de todos los conflictos y Honduras no es la excepción. El miedo que generó el acercamiento del derrocado presidente Zelaya al coronel Chávez condujo a que la clase política hondureña hiciera lo que sabe hacer en esos casos. Enjuiciar al presidente era demasiado sofisticado para Honduras. Ahora el problema se ha vuelto mucho más grave, ya que ningún presidente latinoamericano quiere llegar en pijama a otro país.

Sin duda hay que rechazar el golpe, pero la comunidad internacional debe tener en cuenta que las políticas autoritarias en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela se han convertido en una seria provocación para las fuerzas conservadoras y centristas de toda la región. Las expropiaciones de empresas, los cierres de medios de comunicación, la intimidación callejera, las arbitrariedades judiciales, las reelecciones perpetuas y los fraudes son como golpes de Estado graduales. La polarización ideológica chavista está debilitando sociedades amenazadas por miles de pandilleros y poderosos carteles. Centroamérica puede convertirse en un bastión del crimen organizado que dé refugio a mafiosos y terroristas en medio de un caos y una inseguridad endémica que genere millones de emigrantes.

La comunidad internacional es determinante para salvar a la región, pero el problema es más complicado de lo que parece. No es sólo de instituciones violentadas, sino de provocaciones, miedos y reacciones ya desatadas. La región necesita un plan de despolarización ideológica y otro de defensa integrada de su seguridad. En Centroamérica ya hubo guerras y revoluciones y la desmilitarización acelerada de Guatemala entregó ese país al narcotráfico. En el fondo está la viabilidad de pequeños Estados con economías de juguete manejados como fincas por sus caudillos. Centroamérica hubiese sido mejor como una sola república, pero británicos y estadounidenses se empeñaron hace dos siglos en dejarlas como repúblicas bananeras para poder controlar el Estrecho. Ahora, estos Estados son tan débiles que no pueden defenderse por sí mismos e igual los puede comprar un narcotraficante como el Chapo Guzmán o un dictador petrolero como Chávez.

Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño, es consultor para la resolución de conflictos internacionales.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/nuevo/republicas/bananeras/elpepuopi/20090630elpepiopi_5/Tes

lunes, 29 de junio de 2009

El golpe que pudo evitarse

Editorial Diario La Nación, Costa Rica 29/6/09

El desenlace de la crisis política hondureña es un serio golpe a la democracia.

Por desgracia, ni el presidente Zelaya ni sus opositores actuaron con sensatez.

La aguda crisis política en que se precipitó Honduras durante los últimos días, ha derivado hacia lo peor que podía esperarse: la destitución del presidente Manuel Zelaya, su expulsión manu militari hacia Costa Rica, y su sustitución por el presidente del Congreso, Roberto Micheletti. Todo se ha hecho mediante procedimientos con visos de legalidad, pero que, en verdad, implican una ruptura del orden constitucional. Estamos, así, en presencia de un golpe de Estado. Es un momento sombrío para la democracia hondureña y centroamericana, con serias repercusiones en el resto del hemisferio.

Sin embargo, y aunque parezca paradójico, el principal responsable de este grave y censurable golpe es el mismo presidente Zelaya. Los militares, los congresistas (incluidos los de su propio partido, el Liberal) y los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, fueron sus ejecutores, pero su instigador y culpable original fue el mandatario destituido. La víctima fue también el victimario, propio y, peor aún, de su país.

Tal como mencionamos en nuestro editorial del viernes, que titulamos “Abismo político en Honduras”, Zelaya estaba empeñado en forzar una ilegítima reforma constitucional para, eventualmente, perpetuarse en el poder. Como su iniciativa no tenía asidero institucional alguno, inventó una “encuesta”, sin supervisión ni base legal alguna, que se realizaría ayer. En ella, los ciudadanos opinarían si estaban a favor de que, en las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre, se instalara una “cuarta urna” para manifestarse sobre la eventual convocatoria a una asamblea constituyente.

A pesar de que la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía y el Congreso declararon ilegal el procedimiento, Zelaya se empeñó en seguir adelante, con apoyo de Venezuela, que le aportó todo el material para el proceso. En medio de un creciente rechazo popular, el choque de poderes alcanzó niveles inusitados, pero el Presidente, como dijimos en nuestro editorial, persistió en un curso de confrontación total, cerró todos los espacios posibles a la institucionalidad y el diálogo, y creó las condiciones para el golpe. Pareciera que su designio era precipitar la peor crisis posible, en lugar de evitarla.

El desenlace de ayer pudo evitarse con algún asomo de sensatez por parte de Zelaya, o con una actitud más paciente y respetuosa de la institucionalidad de los sectores que se le enfrentaban. Desgraciadamente, ninguna de las dos cosas ocurrió, y hoy estamos ante una verdadera emergencia continental.

En estas condiciones, lo mejor para Honduras y la democracia en general, sería el regreso de Zelaya a la Presidencia, con el compromiso de respetar verdaderamente la institucionalidad vulnerada, primero por él y luego por quienes lo destituyeron. Sin embargo, esta posibilidad enfrenta graves dificultades.

Por un lado, en Honduras reina la normalidad; el Congreso ya tomó la decisión oficial de remover a Zelaya y sustituirlo por Micheletti, con el aval de la Corte Suprema de Justicia; la mayoría de la población parece apoyar la decisión, y los militares controlan plenamente el orden público. Por otra parte, la posibilidad de concertar la acción del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el Grupo de Río y la OEA, para restituir el orden institucional, ha topado con un problema muy serio: el propio Zelaya optó ayer mismo, tras una breve estancia en Costa Rica, por acudir la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), controlada por Hugo Chávez. De este modo, ha distorsionado la situación, ha acentuado los tintes ideológicos del conflicto, ha empeorado el ambiente confrontativo y ha alejado cualquier posibilidad de solución.

Pareciera que, nuevamente, no son los intereses de la democracia hondureña los que su Presidente destituido ha puesto en primer lugar. Es algo que, sin embargo, no borra la responsabilidad de los participantes en el golpe final. Y lo menos que estos deberían hacer ahora es tomar la iniciativa para minimizar el daño creado, y volver lo antes posible a la total vigencia de la democracia.

http://www.nacion.com/ln_ee/2009/junio/29/opinion2010553.html