Miguel González Marregot 05 de noviembre de 2023
@migonzalezm
La
masiva participación ciudadana en el proceso de Primaria realizado el domingo
22 de octubre significó un evento de especial trascendencia en el contexto
político nacional con proyección internacional. En efecto, casi 2.5 millones de
personas atendieron el llamado de la Comisión Nacional de Primaria, presidida
por Jesús María Casal y un equipo de destacados venezolanos[1] que de manera voluntaria y
altruista asumieron la organización y conducción de ese proceso electoral junto
a otros miles de venezolanos en todo el país (se calcula que más de 36 mil
voluntarios).
La base de apoyo de la Primaria fueron los ciudadanos, integrantes de entidades no estatales y también la militancia de los partidos políticos (sería una necedad negarlo). En la Primaria no hubo vigilancia ni control de la milicia oficialista ni del ejército ni tampoco hubo participación de agencias estatales como el Consejo Nacional Electoral (CNE). La Primaria, auspiciada por la Plataforma Democrática (PUD), fue un evento autogestionado y demostró de nuevo la existencia de una reserva democrática dispuesta a participar y reivindicar el sufragio, cuando es convocada por una dirigencia responsable y comprometida con los valores de libertad, de paz y del progreso. De paso, la reactivación de esa reserva democrática constituyó un claro mensaje que no debe ser ignorado por el liderazgo alternativo emergente en Venezuela, si quiere seguir avanzando.







