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jueves, 15 de noviembre de 2012

Miedo a qué


Luis Ugalde 15 de noviembre de 2012

El miedo votó el 7-O y marcó en ambas direcciones la papeleta de varios millones. En el voto por la reelección hay mucha adhesión, pero también miedo (cultivado con rumores amenazantes) a perder beneficios concretos,  como la jubilación de mi mamá anciana, el empleo, la beca de un familiar… o la vivienda en lista. Miedo de pérdidas concretas en bolívares con rostros de personas queridas. Hay otro más difuso pero más tenaz y penetrante: el miedo a perder la esperanza: “Chávez nos sacó del olvido y nos puso en el centro de la política, nos dignificó. No han mejorado las cosas y la corrupción e inseguridad han empeorado, pero nosotros los pobres no queremos volver al anonimato”. Emoción y esperanza que hace siete décadas despertó AD.

En el voto opositor hay también miedo a que nos quiten las libertades y las posibilidades de mejorar con el trabajo propio y con iniciativas productivas y nos impongan un modelo comunista (omnímodo poder comunal-estatal) fracasado; miedo por la educación de los hijos y las oportunidades de una mejor vida para ellos.

Los regímenes que quieren imponer el totalitarismo y hacer irreversible el comunismo-estatista cultivan el control y el miedo de los súbditos y lo usan para amenazar. Este miedo fue grande en la última votación en la que un porcentaje sorprendentemente alto dudaba del secreto del voto. Hemos visto miedo oculto en gente pobre, pero también en empresarios y profesionales que acaban de conseguir un buen contrato y no quieren arriesgarlo.

En la derrota se requiere cabeza fría y claridad para ver las causas, las fortalezas propias y las del adversario, a fin de corregir, levantarse y aplicar rápidamente los remedios. Las reacciones inmaduras de ciertas personas acentúan la debilidad propia y el desánimo, y fortalecen al adversario. Vemos opositores muy activos en la búsqueda de chivos expiatorios y en exigir condiciones imposibles, como el voto manual para diciembre. Sin ello, no debemos votar -dicen-, y  premian al gobierno que quiere todos los gobernadores para sí. Pero hacen falta otras correcciones contra los abusos y ánimo para votar más y mejor.

Parte de la población antichavista y algunos dirigentes no parecen convencidos de que el futuro de ellos solo será bueno si a los pobres de Venezuela les va bien con oportunidades de salud, buena educación, vivienda, seguridad y empleo productivo. Son aspiraciones justas y negadas en la realidad actual. Por eso hay prisa gubernamental en radicalizar y hacer  irreversible (eliminar toda oposición) su camino hacia el modelo dictatorial a la cubana. Modelo  que acaba con la democracia constitucional plural, estanca a los pobres y elimina la mitad del país constituido por profesionales, trabajadores preparados, inversores, emprendedores y educadores. En consecuencia, el régimen no puede mejorar la gestión, ni la productividad necesarias. El gobierno ha concentrado anticonstitucionalmente casi todos los espacios de poder de dominación y quiere eliminar todo foco de resistencia. Carente de eficiencia en la respuesta a las necesidades, se aferra al poder por el poder.

Quienes  no ven  alternativa electoral en las actuales condiciones de abuso del poder no proponen ninguna otra. Algunos con locura llegan a mencionar la guerra. En los últimos 100 años todos nuestros cambios positivos se han logrado sin guerra; así se extinguió el gomecismo y fue derrotado Pérez Jiménez, al mes de haber ganado abrumadoramente su plebiscito dictatorial. Desde hace seis meses la alternativa democrática ha tenido logros  extraordinarios en unidad, claridad y liderazgo, pero todavía hay millones atrapados por la coacción y el miedo y otros muchos que no van a renunciar a su esperanza si los demócratas no presentan otra de modo más convincente. El candidato opositor y muchos otros hicieron un extraordinario esfuerzo, con notables aciertos para sembrar esperanza y confianza en los más pobres, pero todavía falta superar el abuso del poder.

Para ganar el corazón de las mayorías se requiere la convicción de que la alianza social con los más necesitados es imprescindible para juntos superar la pobreza. Unidos en este reto de la dignidad y de la conciencia, los demócratas avanzarán con sensatez y tenacidad remando contra el poder abusivo y la voluntad dictatorial.

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿Y después del 7O, qué?



Boletín Año 2, Núm. 5, 7/11/2012
Red de Encuentro Ciudadano

La frustración de la derrota

Con la perspectiva que da el tiempo me animo a escribir estas líneas a casi un mes del 7 de Octubre, día aciago en el que un amplio sector del electorado venezolano se sumió en una profunda depresión producto de la derrota de la candidatura de Enrique Capriles Radonsky, única opción que garantizaba que nuestra amada Venezuela retomara el camino de la democracia, prosperidad y del crecimiento.

Cierto es que, por primera vez en estos largos catorce años, las fuerzas democráticas tuvieron una oportunidad real de desalojar del poder a Chávez y sus colaboradores. Lamentablemente, como en ocasiones anteriores, desde los líderes políticos, pasando por los medios de comunicación, expertos politólogos y otros formadores de opinión, se construyó la falsa percepción de que esta sería la última oportunidad de salvar la república.

Todos terminamos por creer, una vez más, que de perder estas elecciones no habría más esperanzas y el país se disolvería irremediablemente en manos del corrupto e ineficiente régimen chavista.

Pues bien, nada más falso, ya que, aunque si bien es cierto que de haber logrado las fuerzas democráticas el triunfo el pasado 7O, el proceso de rescate del país hubiera tomado menos tiempo, la realidad es que los países en general, y el nuestro en lo particular, no desaparecen o se disuelven. Es más, a diferencia de lo que suponen muchos, nuestro país, en  los momentos actuales, dista mucho de ser una nación fallida.

Sin embargo, esa sensación de que estábamos irremediablemente ante la última oportunidad de salvar al país, es lo que fundamentalmente ha llevado  a que buena parte de las filas opositoras cayeran en el estado de postración en la que se encuentran actualmente.

Nadie tiene porqué sentirse mal por la depresión, desasosiego, frustración, impotencia, decepción, incredulidad y/o desconfianza que nos pudo embargar desde las primeras horas de la noche del 7O. Más aún, nadie tiene el derecho de reprocharnos esa actitud, pues más allá del signo trascendental que se le quiso dar a la fecha, lo cierto es que la campaña de Capriles Radonsky fue excepcional y emocionó a propios y extraños; él fue el mejor candidato en el peor momento, y por eso se ganó nuestro afecto y respeto.

¡Entonces, nos merecemos el tiempo para llorar nuestra pérdida, descargar nuestra rabia y sanar nuestras heridas!

Tiempo de retomar la lucha

Pero llega el tiempo en que debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y seguir la lucha sin desfallecer, pues “hay un Camino”  pero debemos construirlo y, como dice la canción, “se hace camino al andar”.

El calendario electoral nos obliga a acortar el tiempo dedicado a la autocompasión, pues de lo contario correríamos el riesgo de perder territorios ya conquistado en gobernaciones, consejos legislativos y alcaldías del país, con lo que dejaríamos la vía libre al proyecto de control total del gobierno, el cual busca desmontar los gobiernos regionales y locales y reemplazarlos con la figura de las Comunas.

Queda sobrentendido que el gobierno no piensa cambiar su rumbo. Lo ha dejado muy claro desde el mismo día de las elecciones cuando, mucho antes de que se conocieran los resultados de los primeros exit pool , el entonces vicepresidente Elías Jagua dijera en una entrevista que el gobierno continuaría con su política de expropiación de los medios de producción estratégicos; así mismo, se desprende de la prioridad que el presidente reelecto ha dado a la conformación de las Comunas.

Logros alcanzados

Viendo las cosas en perspectiva y tratando de no caer en los mismos lugares comunes tantas veces mencionados en los últimos días, que a muchos pudieran parecerle solo consuelo para perdedores, lo cierto es que, a pesar de no lograr ganar la presidencia, la fuerzas democráticas alcanzaron importantes logros, entre los que merecen destacarse las siguientes:

     ·      Por una parte se alcanzó una votación que representa un crecimiento de más del 53% respecto a la   de las elecciones del 2006.

·     Por otra parte, las fuerzas democráticas lograron su mayor y mejor acercamiento, en estos últimos 14 años, a las regiones y zonas populares.

·       Así mismo, las fuerzas democráticas logran, por primera vez, tener testigos en poco más del 90% de las mesas electorales.

·     Finalmente, y no menos importante, se logra consolidar un liderazgo, el de Capriles Radonsky, el cual levanta pasiones entre amplios sectores de la población.

Todos estos logros no deben subestimarse, al contrario, deben ser defendidos y dados a conocer, deben levantarse como banderas para animar a la participación masiva en las elecciones de gobernadores y consejos legislativos del próximo16 de Diciembre; así como en la elección de alcaldes y concejales que se efectuarán 14 de Abril del 2013.

Del fraude y otros mitos, al abuso de posición dominante

Desde el mismo 7O, en parte producto de la frustración causada por la derrota y, por qué no, tal vez como parte de algún esquemas de guerra sucia lanzado desde alguna de las salas situacionales del gobierno, con la intención de destruir el liderazgo de Capriles, han corrido diversos rumores sobre la posibilidad que se hiciera fraude en las elecciones, o de que Capriles hubiera aceptado la derrota en medio de amenazas de violencia, etc., etc.

Considero que si bien estas acusaciones son muy graves y delicadas, no se debe cerrar la puerta a aquellas denuncias serias en las que presenten pruebas que las respalden; no así en el caso de denuncias basadas en especulaciones peregrinas y que solo consiguen desmovilizar al elector opositor y corroer de forma gratuita la imagen de Capriles, en estos casos no debemos hacernos ecos de dichas denuncias.

De ninguna manera debemos caer en el error del 2004, cuando después del revocatorio corrieron infinidad de hipótesis de fraude, los cuales jamás llegaron a ninguna conclusión y, solo contribuyeron a desmovilizar al electorado opositor y servir la mesa para la abstención de las parlamentarias del 2005.

Lo que sí es innegable es que, el pasado 7O asistimos al momento culminante de la campaña electoral en donde se ha hecho el mayor despliegue de revanchismo y abuso de poder en estos 14 años.

No solo pudimos ver cómo, sin la menor muestra de vergüenza, se usaron los recursos financieros, materiales y humanos del gobierno central, así como de los gobiernos regionales y locales identificados con el chavismo. También fuimos testigos de la más patética muestra de sumisión y parcialidad política hacia el Ejecutivo, de parte de los demás poderes del Estado, empezando por el CNE y las FANB. Finalmente, asistimos al mayor despliegue de extorsión, intimidación y compra de votos al elector del que se tenga noticia en la historia republicana de nuestro país y que, seguramente, traerá consecuencias nefastas para la institución que ha representado el voto.

Es en esos hechos innegables, pero difíciles de probar, donde reside lo que algunos pudieran llamar fraude, pero que no se ajusta a la forma tradicional de fraude.

Finalmente, la dirigencia opositora debe reconocer sus errores y corregirlos; también se debe seguir trabajando en minimizar el revanchismo del gobierno, pero no se debe abandonar la arena electoral, no se deben abandonar los espacios sin pelear.

Que no se nos olvide que somos muchos más que 6,5 millones y que parte de los 8 millones del gobierno fueron obligados.

Para leer el Boletín año 2, número 5 completo, haz clic aquí:

martes, 6 de noviembre de 2012

Recurso Contencioso Electoral de Impugnación a la elección presidencial del #7-O



Hemos decidido publicar en su totalidad el recurso de impugnación electoral de la elección del #7-O, como una contribución al debate nacional sobre la elección presidencial.

Aunque nuestra opinión está más en línea con lo escrito por Mario Torres en su artículo “Ventajismo o Fraude” publicado el pasado sábado 3 de noviembre en el siguiente enlace:
http://www.aperturaven.blogspot.com/2012/11/ventajismo-o-fraude.html, consideramos necesario y oportuno dar a conocer el Recurso interpuesto ante la Sala Electoral del TSJ, por un grupo de ciudadanos y abogados.

Importante señalar que Mario Torres es miembro del GST (Grupo de Seguimiento Técnico) quienes han tenido la responsabilidad de realizar todas las auditorias en el CNE desde el año 2005, por parte de los partidos opositores en aquel momento y de la MUD y el Comando Venezuela en la elección pasada, en consecuencia su opinión nos parece bien importante.

En el Recurso de Impugnación encontrarán el listado mas completo y mejor desarrollado de irregularidades cometidas, antes, durante y posterior al #7-O.

Nos hemos querido alejar de la palabra fraude, que consideramos desmoraliza, desmoviliza y contribuye con la abstención de las fuerzas que apoyan a la Unidad Democrática, sin embargo la actitud complaciente, ventajista, ilegal y lo peor, inmoral de las cuatro Madames del CNE (connotadas simpatizantes del gobierno y de Hugo Chávez) es inaceptable y las denunciaremos una y otra vez.

En esa misma línea consideramos que la mejor arma de la alternativa democrática es el VOTO, nos alejamos de los abstencionistas y de los que consideran otras vías mas oscuras para salir del actual régimen, nos alejamos de la posibilidad de la lucha armada, de la guerra fratricida entre hermanos de la misma patria y somos fervientes creyentes de los métodos de lucha NO Violenta, nuestro Blog y las actividades ciudadanas realizadas en los últimos años son el mejor ejemplo de nuestra posición política.

En consecuencia nuestro lema para el próximo evento electoral es “#VotaBajoProtesta” el 16D, no hacerlo es brindarle en bandeja de plata el país a Hugo Chávez y su proyecto de Estado Comunal. También es necesario corregir errores cometidos en la campaña electoral pasada y hacer un inmenso esfuerzo para aplicar el artículo 441 del Reglamento Electoral publicado en Gaceta Electoral en fecha 1 de Agosto de 2012, que tiene que ver con las Auditorias Ciudadanas, única manera de prevenir el posible fraude electrónico.

Hacemos un llamado a los que no están dispuestos a rendirse, arrodillarse y bajar la cabeza, es necesario la activación inmediata para el #16D, seguros estamos que con la fuerza demostrada  por al menos 6,5 millones de venezolanos, ganaremos un número importante de gobernaciones y consejos legislativos y lograremos colocar un muro de contención al Estado Comunal.

El Camino Continua, hacia el 16D, #VotaBajoProtesta

Para leer el Recurso de Impugnación del 7-O, haga clic aquí:

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ventajismo o Fraude


Mario Torre Sábado, 3 de noviembre de 2012

Después de las elecciones presidenciales del pasado 7 de Octubre, y del resultado obtenido de este evento electoral, han surgido muchas voces de supuestos "expertos" o "conocedores", declarando que tal resultado es producto de un fraude

Y, como base de tal aseveración, mencionan repetidamente los abusos y excesos cometidos tanto por el candidato oficialista, hoy presidente re-electo, como por toda la estructura estatal y por el partido oficialista. Denuncian que estos abusos constituyen un fraude, mezclando todos estos comportamientos abiertamente ventajistas con un supuesto fraude electrónico.

Esta confusión es, en mi concepto, dañina, y nos desvía de entender cuáles son las razones reales de este resultado electoral. La principal confusión está entre lo que entendemos como "ventajismo" y lo que entendemos por "fraude".

No es mi intención abrir una discusión semántica sobre ambos vocablos, es sólo la de exponer mi visión al respecto. Yo creo que sí hay una distinción clara entre ventajismo (obsceno, como muchos han mencionado) y fraude. Ventajismo es la utilización irresponsable y descarada de los recursos y facilidades de manejar los medios del Estado para favorecer la opción oficialista. El ventajismo es la utilización impúdica de los medios del Estado para aterrorizar, amedrentar, confundir a los electores. Ventajismo es el bloqueo mediático que se hizo en todos los medios públicos y la autocensura inducida en los medios privados para que no llegara el mensaje del candidato de la alternativa democrática a ciertos sectores de la población. Este inmenso ventajismo se realizó a la vista de todos. El ventajismo está plenamente documentado, existen claras evidencias de éste, y ha sido constatado tanto por observadores nacionales como internacionales. Debemos resaltar que, desde mucho antes del comienzo de la campaña, sabíamos a lo que nos enfrentábamos: A un gobierno/partido/estado con exceso de poder y carencia de escrúpulos, que pisotea los derechos de los ciudadanos y destruye la institucionalidad que se construyó durante muchos años con mucho esfuerzo y trabajo.

Fraude, por otro lado, es cambiar los resultados electorales a través de manipulaciones manuales o electrónicas, en forma oculta, y fuera de la vista de todos. El fraude se hace en secreto, a la sombra, a oscuras. En el sistema de votación automatizado no hubo fraude; se realizaron con precisión y profesionalismo todas las auditorías técnicas de ley; se recogieron las actas de más del 90% de las mesas, se hizo una importante cantidad de auditorías de verificación ciudadana, por testigos acreditados y adiestrados. No se detectó ni siquiera un acta que no coincidiese con el conteo de votos o con los resultados publicados por el CNE. Además se realizó una auditoría post-electoral, con base en una muestra aleatoria y representativa de 215 mesas, en la que se contaron nuevamente los votos, y se compararon con las actas de escrutinio de tales mesas y con los resultados electorales publicados, sin que se pueda apuntar ni a una sola disparidad. Existen otros estudios y controles realizados cuya reseña escapa a este espacio, pero que agregan evidencia a que no hubo fraude electrónico.

El pasado 7 de Octubre hubo ventajismo, abierto, claro, a la vista de todos, y como tal debe ser protestado y sancionado por el Órgano competente, como lo establecen reglamentos y ley Electoral; pero no hubo fraude. Los votos contabilizados por el Sistema de Voto Electrónico fueron los sufragados por electores debidamente registrados y con derecho a votar. El hecho de que hubo miles o millones de electores que ejercieron su voto por coacción, terror, o conveniencia, forma parte del ventajismo; pero estos votos fueron contados correctamente por un sistema de votación automatizado con el que no se cometió fraude. Esto lo podemos asegurar; tenemos las evidencias de que fue efectivamente así.

El hecho de que digamos que no hubo fraude electrónico no exime al CNE como una institución que, lamentablemente, permitió y avaló el ventajismo brutal a la que fue sometida la campaña electoral, contribuyendo a la destrucción de su propia imagen e institucionalidad. Tampoco podemos decir que el sistema de voto electrónico es inmune a fraudes. Lo que sí podemos asegurar es que si se realiza algún fraude en el sistema de voto electrónico, nosotros tenemos los controles y los mecanismos para detectarlo rápidamente. Y debemos permanecer vigilantes para que tales mecanismos sean mantenidos y profundizados.

Podemos asegurar que en las elecciones presidenciales del 7 de Octubre de 2012 no hubo fraude, se preservó el secreto del voto, pero sí hubo un claro y abierto ventajismo. Propongo que trabajemos juntos en denunciar, protestar, combatir este ventajismo aberrante, manteniendo vigilado el sistema de voto electrónico.
No hubo fraude, pero sí ventajismo. A eso nos volveremos a enfrentar el 16 de diciembre, y a las siguientes confrontaciones electorales del futuro, mientras este régimen prevalezca. Pero esencial es participar, de la única manera que conocemos los demócratas: con el voto. Activándonos para votar y defender nuestros votos, participando como testigos, movilizadores, motivadores, y formar parte de la fuerza que nos permitirá salir de este régimen en forma pacífica y democrática, y que no es de otra forma sino a través de la fuerza del voto.

Tomado de: http://www.analitica.com/va/politica/opinion/8062606.asp

jueves, 1 de noviembre de 2012

Pregunta de rigor

Por Marino González, 31/10/2012 

Pasadas tres semanas de las elecciones del 7 de octubre, hay muchas evidencias de la parcialidad con la que actuó el CNE en todo el proceso. Las gestiones insistentes de la Unidad Democrática para contrarrestar el abuso de poder y la asimetría en el tratamiento de las partes, no fueron correspondidas. No se puede esperar menos de un gobierno que ha construido un entramado a su favor, contraviniendo las normas y pautas democráticas.

También hay sólidas evidencias de que el número de votos que obtuvo el candidato por la reelección fueron superiores a los del abanderado de la Unidad. La diferencia de 11 puntos porcentuales es, aunque menor a otras oportunidades, significativa y debe exigir análisis detallado. El gobierno actual ganó porque convenció a más gente. Se debe ahondar en las causas de tal conducta, so pena de que se siga sin convencer a la mayoría.

Una forma de asumir esta pregunta es examinar la valoración del votante sobre su situación personal y familiar. En líneas generales, de acuerdo con encuestas de opinión pública previas a las elecciones, 60% de la población consideraba que su situación económica personal y familiar era mejor que el año anterior. También el 60% consideraba que su situación económica es buena. Casi el 70% tenía expectativas de que su situación personal y familiar podía ser mejor en los próximos seis meses. Para un votante que considera que las cosas están bien, es lógico presumir que las posibilidades de un cambio de gobierno no entran mucho en su radar.

Especialmente si para la mayoría de la población el gobierno actual tiene una valoración positiva. Lo cual nos lleva directo a explorar las razones por las cuales para 60% de los venezolanos, después de las evidentes deficiencias de la actual gestión, la situación económica se considera “buena”. Al menos tres alternativas habría que considerar.

En primer lugar, la mejoría en la situación económica tiene una relación con el dinero disponible. Ahora hay más dinero en los hogares que el año pasado. Que ese dinero provenga de fuentes gubernamentales o del aumento del circulante, es poco significativo para las familias. La sensación de bienestar tiene base. Un segundo factor, está relacionado con el efecto de la propaganda. Para amplios sectores de la población, lo que dice el gobierno es creíble hasta el punto de convertirse en pauta de acción.

El tercer factor es la visión del bienestar. Para muchas personas o familias, la noción de que el dinero de hoy puede estar asociado a una mala política económica o al hecho de que el modelo sea insostenible, es sencillamente inexistente. Incluso la alta inflación relativa no es una preocupación. Si todas estas razones tienen efecto en esa percepción, es evidente que los esfuerzos por convencer deben ser mayores, a través de mejores vías, con una mayor cercanía con la gente. Todo un reto para la Unidad Democrática.

VENEZUELA 2012: LOS VERDADEROS NÚMEROS


Cármen Beatriz Fernández 31 de octubre de 2012

Sostengo que los verdaderos números del pasado 7 de Octubre indican que Capriles perdió la elección presidencial obteniendo cerca de 7 millones de votos y que Chávez ganó con poco más de 7,5 millones de votos. Es decir que de apenas 500 mil votos habría sido la real diferencia

Por un lado los números de Capriles vienen de las cuentas oficiales del CNE, que hablan de 6 millones 583 mil electores que votaron bien, y sin enredos, a los que deben sumarse unos 350 mil electores que fueron confundidos por las distintas argucias presentes en el tarjetón. Debemos entender que por Capriles votaron (o creyeron hacerlo) todos los que presionaron su cara en el Tarjetón electoral del 7 de Octubre. De ellos 66 mil votaron por una tarjeta denominada “Unidad Democrática” que estampaba la cara de Capriles y que luego transfería votos a una candidata cuasi-desconocida llamada Reina Sequera. Otros 287 mil cuyo voto se anuló por hacerlo por otros tres partidos que en teoría también apoyaban a Capriles y cuya cara aparecía marcada en el tarjetón pero que se retiraron a ultima hora[i]. Las triquiñuelas del tarjetón , que contaron con la venia de una institución electoral que flexibilizó al máximo las posibilidades de inscripción, retiro y confusión entre partidos y candidatos para la elección presidencial, robaron su voto a más de 350 mil venezolanos que creyeron votar por Capriles

Por otro lado, en cuanto a los reales números de Chavez, al total de votantes que muestran las cifras oficiales de 8.185.120 votos deben restárseles los votantes que fueron producto de la “Operación remolque” que funcionó de manera activa y muy eficiente luego de las 4 de las tarde. Es importante distinguir entre las movilizaciones electorales, que facilitan el traslado voluntario de los electores, y que son parte del “deber ser” de un partido con una maquinaria electoral bien articulada, y esta operación “remolque” que representa un acarreo forzado. En Venezuela el voto es un derecho y no un deber, punto que está consagrado en la Constitución Nacional. Como derecho al fin el votante puede decidir ejercerlo o no. No ejercelo puede ser, de hecho, una forma libre de expresar disgusto, desmotivación o rechazo. La misma denominación de la operación es muy sugerente, se remolca a quien está paralizado o averiado, se remolca a alguien contra su voluntad. La definición del DRAE es explícita: remolcar es “Traer a otra u otras, contra la inclinación de estas, al intento o la obra que quiere acometer o consumar”. Y este remolque se hizo casa por casa, buscando votante por votante, en un eficiente cruce de información de los electores que no habían votado luego de las 3 pm, contra las bases de datos del 1x10 del chavismo, construidas desde las misiones sociales del Estado. Como muestra el expediente del periodista Joseph Poliszuk [ii]la operación remolque se activó con la presencia física de la Guardia Nacional, como custodia del operativo, de forma tal que los acarreados no votaron libremente, lo cual es violatorio de la Constitución. Así pues, sostengo que los reales votos de Chavez son los votos libres y por la reelección presidencial votaron poco más de 7.5 millones de electores libremente (8.185 millones menos los 600 mil o más acarreados bajo coacción, que estima Felix Seijas en un sustentado reporte del 7-O[iii])

Nótese que no objeto el resultado final, ni creo que hubo fraude electrónico. Las maquinas funcionaron pulcramente Tampoco me he referido a elementos especulativos, ni al ventajismo publicitario, ni a las leyendas urbanas de los iraníes, chinos y multicedulados votando. Nada de eso es cuantificable con un mínimo de verosimilitud y todos pertenecen al reino del quizás. He preferido hacer las estimaciones con datos duros  Y con datos duros Chávez ganó porque tenía más votos. Chávez hubiera ganado aún sin la operación remolque y sin las triquiñuelas del tarjetón. Quizás entonces la victoria hubiera sido menos ¨perfecta¨, pero probablemente el chavismo democrático se sentiría mejor y más digno.

Esos quinientos mil votos de diferencia plasman con claridad que en nuestra sociedad existe un real equilibrio de fuerzas políticas. Un virtual empate. Toca entenderse y encontrar los consensos que nos unen Toca reconocer al otro: su fuerza y sus razones. Encontrarnos y reconciliarnos en nuestras diferencias. Amalgamarnos como sociedad. Los dos bloques de este país están obligados a entenderse. 

Las elecciones regionales del 16D representan una muy buena oportunidad para restablecer el equilibrio de poderes en el país. ¿Habrá más ventajismo? Si ¿Habrá abuso de poder? Si ¿Será parcial el CNE? Si ¿Aún así podemos ganar 8 gobernaciones? Rotundamente SI.

Este CNE ha pecado por omisión, por hacerse la vista gorda con el ventajismo. Con las migraciones, el CNE pecó además por acción y hace todo lo posible por dejar en evidencia cada día que no es un ente imparcial. Podría hacerlo mucho mejor, sin duda. Recordemos, sin embargo, que este CNE es el producto de su escogencia cuando existía un parlamento monocromo. Ello pasó, justamente, cuando la oposición decidió dejar de participar políticamente producto de un desánimo colectivo como el que hoy embarga a muchos. No repitamos ese error… 

miércoles, 31 de octubre de 2012

A todo elector frustrado


Por Roberto Picón, 28/10/2012
Integrante del Grupo de Técnicos del Comando Venezuela

Tres semanas después de las elecciones algunos siguen cabizbajos preguntándose que pasó. Tratan de buscar explicaciones y las encuentran fácilmente en un fraude que no fue, pero que perniciosamente se mantiene como posibilidad y socava nuestra esperanza de alguna vez poder triunfar con los votos.

Se construyó mucho: un liderazgo nacional que logró un crecimiento de más de un millón de votos con respecto a la elección de 2010, una red de testigos que alcanzó recabar mas del 90% de las actas de votación y que permitió que en las zonas más apartadas del país los venezolanos más humildes votaran por Capriles. Mejoramos el resultado en Delta, Guarico, Cojedes y Trujillo. Pero no fue suficiente. Reconocer que perdimos y hacer lo que haga falta para recuperar una verdadera democracia es la prioridad a escasas 7 semanas de las elecciones regionales.

La campaña y el proceso electoral constituyen un todo. No podemos decir que la elección fue justa y equilibrada, porque los recursos del Estado estuvieron al servicio de Hugo Chávez y el CNE, responsable de la equidad de la elección, no hizo nada para impedirlo.

Las elecciones sin embargo fueron libres, porque cada votante frente a la máquina tuvo la posibilidad de ser más que el miedo, la extorsión o la intimidación y depositar el voto de acuerdo a su conciencia.

Les aseguro que los resultados de los votos corresponden a lo que expresó el pueblo ese día, no cabe ninguna duda. El Conteo Rápido del comando desde las 7:20 pm (cuando habían cerrado muchas mesas en toda Venezuela que no tenían cola ya) tenía un resultado preliminar que apuntaba a una diferencia de por lo menos un millón de votos y que nunca se revirtió. La movilización al final de la tarde que la hubo, pero no tuvo la magnitud que se apunta, no fue la causa de la derrota. Las mesas que cerraron oportunamente a las 6PM y que ya habían transmitido sus resultados al comando a las 7:20 PM nos dieron los números, y nos los continuaron dando hasta las 10PM cuando el CNE emitió el primer Boletín.

Cuando Henrique Capriles reconoció su derrota, no había dudas que el resultado reflejaba la voluntad de la mayoría de los venezolanos.  Decir otra cosa hubiera significado un retroceso a los peores momentos de nuestra historia reciente y generado violencia en las calles que todavía estaríamos lamentando.

Hay varios rumores que circulan en los medios y en las redes sociales que es necesario aclarar.

A) La Mesa de la Unidad sí tuvo testigos en la sala de totalización, como los ha habido siempre desde 2006. En la rueda de prensa que ofreció el Comando Venezuela el viernes 26-10 a los medios se hizo pública el acta firmada por nuestros representantes y los del CNE.

B) Sí hacemos auditorías sobre el RE. Justamente esa revisión detallada es la que nos permitió identificar esta semana en forma oportuna la reubicación extemporánea de 109 personas, favoreciendo a candidatos del oficialismo y a sus relacionados.

En el caso de auditorías mayores donde hay millones de nuevos inscritos y de reubicados la auditoría se hace de otra forma, pero también se hace. Se aplican métodos de muestreo estadístico ante la imposibilidad de acceder a información detallada del Registro Electoral. No hay miles de chinos, cubanos o iraníes inscritos recientemente en el registro electoral.

C) Cuando se dice que a las 6PM Henrique Capriles estaba ganando, se habla de encuestas a boca de urna (“exit polls”) que circulaban. Desafortunadamente, estos instrumentos pocas veces han sido concluyentes en Venezuela. El 7O había varios y uno de ellos, diseñado por la UCAB, dio durante todo el día ventaja a Chávez. Como es normal en estos casos, cada equipo de campaña disemina la información que mantiene alta la moral de su equipo.

D) Hay 45 mesas donde Capriles no logró obtener votos. Son centros muy pequeños en donde nuestros testigos no votaban pero si estuvieron presentes. Los centros de votación donde Capriles gana 90/10 o mejor tienen prácticamente el mismo resultado en número de votos que los centros donde Chávez gana 90/10.

E) Con respecto al artículo 441 del reglamento de la LOPRE sobre la realización de la verificación ciudadana y las actas correspondientes: La verificación ciudadana sí se realizó en muchísimos casos aun cuando el Comando Venezuela no priorizó la consolidación de estas actas por varias razones. Sin embargo tenemos en nuestros archivos alrededor de 1000 actas que los testigos nos han hecho llegar por distintos medios. Invitamos a quien quiera a revisarlas en la sede del Comando.

En cuanto a este último punto hay que ampliar:

1) El software y hardware de las máquinas de votación han sido revisados exhaustivamente por un equipo muy calificado, comenzando desde el 2005. En esta oportunidad se hizo una auditoría especialmente profunda ya que el sistema tuvo cambios importantes a raíz de la integración del dispositivo SAI (captahuellas). NOSOTROS SABEMOS QUE EL SISTEMA NO CAMBIA LOS VOTOS, Y EL VOTO ES SECRETO. Hay personas y grupos que sistemáticamente se han dedicado a socavar la confianza en quienes hacemos estas auditorías y a desacreditarnos como ingenuos o vendidos. Para contrarrestar estos insultos solo es posible ofrecer nuestro testimonio, nuestra experiencia y abrirnos a conversar sobre nuestro trabajo.

2) La producción de las máquinas de votación se audita para garantizar que el programa y configuración que se instala en esas máquinas es igual a lo que se auditó previamente. Las máquinas son precintadas y distribuidas a nivel nacional.

 3) Durante la instalación de las mesas, los testigos verifican que los precintos de las máquinas no se hayan violado.  Creer que es posible una sustitución masiva de las máquinas desde que parten de Mariches hasta que llegan a cualquier centro de votación, es creer que es posible mantener un secreto en el que participen mas de 100 mil personas (son  más de 39 mil mesas). Es parecido a decir que el hombre no llegó a la Luna, o que Bush fue cómplice en los ataques terroristas del  11 de Septiembre

4) La verificación ciudadana está diseñada para que electores, miembros de mesa y testigos confirmen que las actas de escrutinio impresas al cierre representan correctamente la voluntad de los electores, cotejándolas contra las papeletas depositadas en la urna. Es mas o menos equivalente a contar el dinero que entrega un cajero automático y compararlo contra lo que imprime el papelito que da el cajero al final.  El cliente del banco, como el elector o el miembro de mesa, no tienen que entender el sistema y el proceso que lleva las máquinas hasta el centro de votación.

Pensar que hay un proceso diseñado para saber cuándo se va a obviar este procedimiento y ejecutar una instrucción "cambia-votos" que modifique el acta impresa es complicar aun más el escenario tipo "James Bond" que esbocé anteriormente.

5) Las actas de verificación ciudadana que los miembros de mesa elaboran a partir de esta auditoría manual, demoran más de una hora en producirse, son impresas en papel químico y nuestro testigo se queda con una tercera o cuarta copia que es difícilmente legible. Como las actas muchas veces identifican en forma incompleta al centro es complicado (pero posible) compararlas contra los resultados. Tratar de impugnar la elección porque faltan estas actas es como tratar de impugnar el estado de cuenta de un banco porque nos faltan los comprobantes de retiro del cajero automático. Todos los comprobantes que tenemos coinciden y por eso no procede el reclamo. Los que no tenemos deben coincidir también ya que si no alguien hubiera reclamado que le robaron, como naturalmente uno reclama cuando los billetes que entrega el banco no coinciden con el papel impreso.

Se ha alegado que se impidió hacer la auditoría en muchos sitios. No es verdad: nuestro monitoreo señala que nuestros testigos fueron removidos forzosamente solo en 4% de las mesas. Esto no lo justificamos y ya lo hemos reclamado.

6) Las actas de escrutinio impresas sí fueron recabadas masivamente. Contamos con más del 90% de las mismas y se han publicado en la página WEB http://hayuncamino.com/actas/ No hay ningún caso en que estas actas difieran de los escrutinios publicados, ni algún caso en que las actas de escrutinio no coincidan contra las actas de verificación ciudadana que tenemos en nuestro poder.  Los casos en que tenemos las dos actas corresponden a mesas de todo el país, de todo tipo de centros y confirman el resultado electoral.

En conclusión. Perdimos, sin excusas perdimos. Perdimos porque suficientes venezolanos no creyeron que pueden tener un mejor país donde no se sientan obligados a votar por un candidato populista y autoritario que de cuando en cuando les ofrece algo de dignidad y algún beneficio, sometiéndolos a una extorsión permanente.

Perdimos a sabiendas de que enfrentábamos un estado donde las leyes solo se cumplen cuando conviene al gobernante.

Creemos que cuando logremos convencer a suficientes venezolanos no habrá fuerza capaz de callar la voluntad de la mayoría.

Solo nos queda insistir en el mensaje, no ceder un palmo del terreno ganado y continuar profundizando en toda Venezuela. Eso solo es posible desde el camino electoral, que afortunadamente sigue abierto.

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BALANCES… Y DICIEMBRE



Escrito por DIEGO BAUTISTA URBANEJA el Oct 26th, 2012

Es esencial lograr una votación que imponga respeto y reafirme la fuerza que logramos acumular

La acumulación de análisis que se han producido sobre las causas de los resultados del 7-O permite tener una visión completa de los factores que, de acuerdo a cierta manera de ver las cosas, estuvieron en juego en la reelección de Hugo Chávez. Algunos ya son viejos conocidos: ventajismo integral, conexión emocional de Chávez con parte de la población, temor a perder los beneficios que da o promete el Gobierno, presiones sobre empleados públicos y beneficiarios de programas sociales, uso apresurado de los dineros públicos para cancelar pagos atrasados…

Los análisis de estos días han añadido unos cuantos factores a la lista de sospechosos habituales, o los han observado con más cuidadosa atención que la acostumbrada. Uno de ellos es la red de comunicaciones que, en la forma por ejemplo de centenares de emisoras populares, ha puesto en pie el Gobierno para difundir capilarmente su mensaje y descalificar al de sus adversarios. Otro es la red organizativa que entreteje partido, Gobierno y lo que se ha dado en llamar paraestado -misiones, consejos comunales…- red que permite al Gobierno tener el registro de las personas que hay que mantener contactadas, atendidas, supervisadas, en forma tan constante como se pueda, incluso fuera de la coyuntura electoral. Un tercero es el dominio de una mecánica electoral, que asegura el acarreo, en horas de la tarde, de un significativo número de votantes rezagados, remolones, o que han intentado hacerse los locos, de forma de llevarlos a votar, en condiciones además que aseguran que votarán por el comandante.

Como lista, toda esa enumeración de factores luce adecuada. Pero es cosa de agregarles un factor unificador. En efecto, esos elementos cuentan con un cemento de base que los cohesiona y les de un sentido uniforme, o sobre el cual se montan, para ejercer sus efectos de atraer o atrapar a ciudadanos que quisieran escapar de esas redes. Me refiero a la existencia de un núcleo importante de la población identificada políticamente con Chávez, captada por un mensaje político que han adoptado firmemente, socialmente concentrada en los sectores populares, y cuyas motivaciones van más allá de cálculos materiales o de beneficios inmediatos, aunque estos casi nunca faltan y son siempre bienvenidos para remachar esos sentimientos de lealtad. Por cierto que, sobre todo al final de la campaña, cuando tal vez sintió cerca el resuello de Capriles, Chávez apeló dramáticamente a esos sentimientos y a sus reverberaciones, para sujetar bien a su manada, e impedir que los que pudieran estar tentados a abandonarla lo hicieran. Traigo a colación en tal sentido el comentado discurso de Chávez en el que dijo que el asunto no era si había luz o no, sino que cosas de otro nivel eran las que estaban en juego.

Con una armazón de ese tipo, y con las maniobras que en todo momento permite, habremos de seguirnos enfrentando quienes deseamos para el país un rumbo diferente al que le imprime el gobierno de Chávez.

En cuanto a la oposición, también se han acumulado análisis poselectorales. Muchos de ellos han estado muy dados a hacer comparaciones poco conducentes, en especial con las elecciones del 2006. Lo que se puede constatar con seguridad es que continúa la curva ascendente que se viene recorriendo desde esa fecha y que esta ha resultado insuficiente cada vez que está en juego la permanencia de Chávez en el poder.

Por ahora, de cara a las elecciones de diciembre, no hay tiempo para detenerse a sacar las consecuencias de fondo de este tipo de análisis. Por los momentos, y de aquí a dos meses, hay que montarse en la ola de los resultados del 7-O, determinar y ubicar el crecimiento obtenido, examinar de cerca cuáles oportunidades de triunfo ofrece, que son bastantes, y trabajar con toda intensidad en explotarlas. Hacer todo eso, apenas se lo permita a cada cual, la duración del -para hablar como los psicólogos- duelo que la derrota de Capriles ha producido en muchos venezolanos, los mismos de quienes dependen los triunfos que podamos lograr en diciembre y el número de votos que hayamos de sacar. Al respecto y para terminar, una sola cosa: no podemos darnos el lujo de salir mal en esas elecciones. Es esencial lograr en esa fecha una votación popular que imponga respeto, que reafirme la fuerza notable que hemos logrado acumular, que nos proporcione gobernaciones que podemos obtener, y que nos prepare para los futuros triunfos que el país necesita de nosotros.

martes, 30 de octubre de 2012

¿Y SI PERDEMOS?


Alberto Quirós Corradi domingo, 28 de octubre de 2012

Un exitoso amigo empresario me enseñó que cuando hay que evaluar el hacer o no un negocio, lo importante no es determinar cuánto se puede ganar. Lo importante es cuantificar cuánto se puede perder. Esta lección me viene a la mente ante el resultado del 7-O. Me pregunto si la estrategia opositora cuantificó la magnitud de lo que significaba perder la elección y cuántas otras elecciones podría arrastrar este resultado.


No hay duda de que estábamos preparados para ganar. Había un plan de gobierno. Una perfecta unidad. Una estrategia para la transición y un plan de inversiones en proyectos prioritarios para los primeros 100 días de un nuevo gobierno. El plan que no conocemos es el que incluye las acciones a tomar de inmediato ante la derrota. Me temo que por la rapidez con la cual se aceptó ésta y la falta de crítica al proceso, en el contenido del discurso del candidato Capriles, que no había un proyecto estructurado para administrar la derrota. Prepararse para la derrota no es derrotismo, es una estrategia para ganar perdiendo al estar listos para el próximo paso.

Quedan demasiadas interrogantes por responder. Esto es particularmente crítico por la celebración de elecciones regionales a menos de dos meses. No hay que entregarle el país a Chávez.

Dentro de la estrategia de la derrota habían elementos que tenían que estar claros antes del 7-O. Entre ellos: 1. ¿En qué momento se aceptaba la derrota? ¿Antes o después de verificadas las actas? 2. ¿Qué tipo de discurso? ¿Critica al proceso? 3. Decidir el nuevo rol de Capriles ¿Gobernador? ¿Jefe de la oposición? ¿O ambas? (esto era fundamental anunciarlo de inmediato para demostrar que ya se había pensado en ello) 4. Una declaración de la MUD de optimismo hacia las futuras elecciones. 5. Otra, de los diputados de la oposición de la Asamblea Nacional, en el mismo sentido y un comunicado de apoyo de todos los candidatos a gobernadores y alcaldes.

Todo lo anterior ha podido hacerse si se hubiese planificado para la derrota. Entendemos que ante la magnitud de lo que estaba en juego y las dificultades de mantener la unidad era difícil colocar en la agenda política un ítem para administrar la derrota. Pero había que haberlo hecho. Ahora es mucho más complicado porque conocidos los resultados es difícil no iniciar la búsqueda de los culpables.

No hubo testigos suficientes en todas las mesas. No se verificaron todas las actas requeridas por la ley. El comando de campaña de Capriles no buscó la ayuda de partidos políticos de experiencia electoral como AD y COPEI. La MUD no cuestionó suficientemente al CNE y sus políticas de tolerancia con el abuso por parte del oficialismo de los recursos del Estado. No se insistió en una auditoría del REP.

En elecciones presidenciales Chávez tiene más votos y mucho ventajismo ¿cómo evitar un efecto portaviones en las próximas elecciones? A continuación algunas ideas al respecto: Asegurarse desde ya la colaboración abierta y entusiasta de todos los partidos políticos. Pedirle a Ledesma que organice una comisión multisectorial para diseñar la estrategia electoral. Concentrar esfuerzos en aquellos estados con mucho que perder políticamente de haber un cambio de gobierno regional (Zulia, Carabobo, Miranda y Táchira) y en aquellos donde se pudiera lograr un triunfo de la oposición (Anzoátegui, Monagas y Mérida) Mantener la calle abierta a manifestaciones populares masivas en todas las ciudades grandes del país. Apostar al futuro, por si se gana y por si se pierde.

viernes, 26 de octubre de 2012

Jardín de infancia electoral


Paulina Gamus 21/10/2012

El martes 9 se produjo la rueda de prensa de Henrique Capriles, el héroe de los 6.500.000 votos obtenidos por la oposición. Fue una lección de entereza, decencia y liderazgo

¿Quién de aquellos que votaron por Henrique Capriles no lloró, pataleó, maldijo, se deprimió, tomó Lexotanil o ahogó sus penas en licor la noche del 7 de octubre? Al día siguiente, cuando sin tener muchas ganas de despertarme y con el corazón encogido decidí que echarse a morir no estaba en mis planes, recibí el primer mensaje en mi celular: “Cero propinas, en socialismo no se dan propinas”. Quise responderle a la persona que me le envió que esa era una reacción infantil, en realidad irracional, pero me contuve porque comprendí que era muy pronto para que los frustrados electores asimiláramos la derrota de manera sensata. Esa tarde me puse de acuerdo con otras deprimidas de mi familia para ir a tomarnos un café y luego al cine.

 En la pastelería de Los Palos Grandes donde nos reunimos, un señor de cierta edad, correctamente vestido con paltó y corbata, se paseaba como un poseído entre las mesas gritándoles a los mesoneros: “pídanle propinas a Jaua, que se las de Cilia Flores, pídanselas a Jorge Rodríguez”. Sentí pena ajena. Ese día comenzaron también a circular mensajes de personas que elogiaban la hazaña de Henrique Capriles y el trabajo de la Mesa de la Unidad Democrática sin faltar los que achacaban la pérdida al eterno fraude, pero había un cierto equilibrio entre unos y otros. Lo único curioso es que las mismas personas que enviaban correos con las alabanzas antes señaladas luego rebotaban el “Qué se jodan. Me resultó inevitable preguntarme cuál es la madurez política de quienes reenvían todo lo que reciben sin analizar su contenido, motivaciones y efectos.

 El martes 9 en horas de la noche se produjo la rueda de prensa de Henrique Capriles, el héroe de los 6.500.000 votos obtenidos por la oposición. Fue una lección de altura, entereza, decencia y liderazgo. Al fin teníamos un líder, ese por el que clamábamos hacia años, uno bien dispuesto a encabezar la decisión de medio país de no entregarse para que la bota de Chávez nos aplaste. Entonces llovieron los elogios, pero persistía el malestar por lo que dijeron los exit poll hasta las 3 o 4 de la tarde del domingo 7 y lo que dijeron las actas cuyos resultados fueron leídos por Tibisay Lucena esa noche. Y aunque Capriles se refirió al ventajismo y abusos cometidos por el gobierno, y los denunció de nuevo en su rueda de prensa como lo había hecho durante toda la campaña, comenzó a tomar cuerpo no solo el fantasma del fraude electrónico sino algo mucho más masoquista y destructivo: las culpas del candidato Capriles y de la MUD por no haber previsto la derrota o no haberla evitado.

 En esta última imputación se destacan algunos comunicadores sociales que han hecho de la crítica vitriólica a la dirigencia opositora, un deporte que practican con el mayor desparpajo y desvergüenza. Dicen hoy y se desdicen al día siguiente sin siquiera pestañear y eso desde hace trece años. Es algo que podríamos llamar caradurismo comunicacional. Uno que se fue escapado a Miami después de haber ocasionado una multa milmillardiana a Globovisión y que mantuvo una postura antiCapriles durante casi toda la campaña, declaró el domingo 7 de octubre a los medios de aquella ciudad, que Capriles había ganado por ocho millones de votos pero que estaba negociando con el CNE disminuir esa cantidad para no humillar al presidente. Al día siguiente publicó su acostumbrada columna en el periódico de su propiedad, hablando pestes de la MUD y del candidato por haberse dejado derrotar y sin escribir una letra de la patraña que difundió el día anterior.

 Otra que ha anunciado varias veces la inminente muerte de Chávez gracias a sus fuentes fidedignas y que solo cesó en sus sapos y culebras contra la dirigencia política opositora cuando apareció en escena Henrique Capriles, a quien aclamaba como vencedor, ahora culpa a la MUD de habernos engañado y de haber legitimado al CNE al callar sus trampas, tropelías y por supuesto el fraude electrónico. Y no podía faltar un columnista de los lunes en El Nacional, que es la reedición del aquel personaje de la Radio Rochela en sus mejores tiempos, llamado Telaraña, cuya especialidad era anunciar tragedias y desenlaces fatales de diversa índole.

 En esta fauna de carroñeros es imprescindible incluir a los analistas que vieron todo clarísimo después de conocer los resultados del 7 de octubre: la campaña fue floja, Capriles no supo llegarle a la gente, el mensaje carecía de atractivo, etcétera. Todo eso lo sabíamos quienes no somos niños y fuimos a votar con la esperanza de que ocurriera un milagro. Todas las encuestas serias nos decían que Chávez ganaba pero nos dedicamos a insultar y acusar de vendidos a sus voceros.

 Excluyo de la calificación de “serias” a Oscar Schemel de Hinterlances quien más allá de haber acertado, se dedicó a servirle de propagandista al gobierno como estrella rutilante de Venezolana de Televisión. Fuimos a una elección con grandes expectativas y perdimos, hay tres actitudes hacia las futuras elecciones de cualquier naturaleza: 1º Irse del país como aconseja el psiquiatra del PSUV Jorge Rodríguez, 2º No volver a votar y rendirse ante el chavismo avasallante y 3º Seguir en la pelea para ser parte de esa mitad del país que se niega a emigrar o a dejarse aplastar. Por lo que a mí respecta, renuevo mi gratitud a la Mesa de la Unidad Democrática por haber logrado la hazaña de unir a las distintas organizaciones políticas y demostrarnos que la política no la hacen ni energúmenos (as) ni faranduleros (as) ni sifrinos (as) inmaduros (as). Le reitero mi admiración y respaldo a Henrique Capriles Radonsky por su valor, su entrega y sus cualidades humanas excepcionales y declaro que votaré una y mil veces mientras viva, con este CNE y con el que sea. 

EL MEOLLO DEL PROBLEMA


VICENTE DÍAZ 25 DE OCTUBRE 2012

Este artículo tiene un sesgo. Resultará obvio. Pero no puedo dejar de decir lo que tengo que decir. Siento admiración, pero también siento vergüenza.

Siento una profunda admiración por Henrique Capriles. Nunca había visto una campaña electoral como la que él hizo. A sabiendas de la desventaja comunicacional que lo limitaba a tres minutos diarios de cuñas en TV mientras que su contrincante tenía mano libre con cadenas y tiempo gratis, Henrique se dedicó a llevarle su mensaje directamente a la gente. Recorrió cientos de pueblos y ciudades, decenas de miles de kilómetros, entrando en contacto directo con millones de personas. Fue un ejemplo de entrega y amor a la patria, a un costo personal altísimo y creciéndose día por día. Le hizo sentir a sus partidarios que la victoria era una posibilidad real, como en efecto lo fue: sólo 6% de los votos válidos lo separaron del triunfo.

Y esto lo hizo enfrentándose no a un candidato, sino al Estado como un todo. La oposición sabía que esto iba a ser así. No se amilanó. Al contrario de la mano de Henrique continuó el ascenso continuo en su caudal de votos. Desde la última elección presidencial el Gobierno creció 10% y la oposición 50%. Cuántos votos serían sin el abuso del Estado, no lo sabe nadie.

Admiro también a la MUD y su comando. El alcance de su despliegue de testigos y su capacidad para llevarle el pulso a la votación indican una organización sin precedentes: más de 100.000 testigos acreditados que recabaron prácticamente todas las actas. Las han publicado mesa por mesa en su página web. Nunca, nadie, había logrado hacer algo así. ¡Y todavía hay gente que dice que no hicieron su trabajo!

Mi admiración también por los electores. Los que votaron en Venezuela tuvieron que calarse largas colas por culpa de la estación de información al elector, que en ningún caso puede ser obligatoria para un elector que ya sabe donde vota. Igualmente por culpa de una falla en el procedimiento las 402 mesas que pasaron a manual. Y los que votaron en el exterior en muchos casos debieron realizar proezas.

Admiro por supuesto a Globovisión. Un canal de TV con sus dos principales accionistas perseguidos judicialmente, con multas multimillonarias, imposibilitado de transmitir por señal abierta a todo el territorio nacional. Y aun así irreductible en su decisión de ser fiel a su línea editorial.

Mi admiración por el presidente Chávez, con independencia de la inequidad electoral que lo acompaña. Asumir el costo personal de una campaña como esta luego de estar lidiando con una gravísima enfermedad como el cáncer revela una vocación y un temple que no es para nada común.

Dejo para el final lo lamentable, lo vergonzoso. Lamento que la institución a la que pertenezco, colmada de funcionarios profesionales, honestos y de altísima excelencia técnica, sólo pueda vanagloriarse de ofrecerle al país una elección técnicamente pulcra, como lo han reconocido con toda pertinencia ganadores y perdedores; pero absolutamente injusta y desigual. Siento vergüenza por no haber podido hacer más para equilibrarla. Afortunadamente falta muy poco para que otros más capaces puedan asumir el relevo.

Y lamento por último, que muchas personas se presten a reproducir matrices sobre fraude sin ningún fundamento. La eficacia del trabajo para mejorar el ecosistema electoral pasa por poner la mirada y la energía en los verdaderos problemas. Los que hoy piden voto manual se olvidan que en el revocatorio mientras en las mesas automatizadas los votos fueron 60 a 40 a favor del gobierno, en las manuales la relación fue 70 a 30. Los que protestan contra la "operación morrocoy", absolutamente inexistente, distraen la atención sobre el acceso igualitario a los medios. Los que se lamentan porque no hubo testigos en la totalización ignoran que nunca han faltado en ninguna de las dos salas.

El problema electoral en Venezuela no está en la sala de totalización o en las máquinas de votación. El problema está en el uso electoral del músculo del Estado. Esa es la batalla. Ese es el meollo.

Tomado de: http://www.el-nacional.com/opinion/meollo-problema_0_68993224.html

martes, 23 de octubre de 2012

Reflexiones del #7-O, Chávez vs Capriles, quien gano y quien perdió


Apertura Opina

El tema para nada está agotado, hay demasiadas imprecisiones, falta de información, contradicciones, vacios y demasiado silencio por parte del Comando Venezuela, veamos a que nos referimos.

Si visitamos la página http://cne.gov.ve podemos ver los últimos números publicados sobre la elección presidencial del #7-O:
Chavez 8.181.122 con el 55,13% de los votos
Capriles 6.566.712 con el 44,25% de los votos

Pero hay muchas variables que los números, por si solos, no son capaces de identificar, entre ellos:

Los venezolanos en el Exterior

Muchos miles de venezolanos que viven en el Exterior no les fue posible inscribirse para votar en sus respectivos Consulados, pues la política del régimen, conociendo que en una relación de 90 a 10 los votos serian para Capriles, dificultaron, entrabaron, entorpecieron, obstaculizaron, negaron y cualquier otra serie de adjetivos que se nos puedan ocurrir, la inscripción en el RE (Registro Electoral).

El cierre del Consulado en Miami en Enero de este año, gracias a la actuación y denuncia de grupos radicales que hacen vida en el Sur de La Florida, le dieron la excusa perfecta al régimen para cerrar la representación diplomática, no permitiendo la inscripción de nuevos y migrando a los electores inscritos a 1,300 Kilometros de distancia a la ciudad de New Orleans, así y todo 8,500 venezolanos de 19,000 inscritos, una cantidad increíble, viajaron a ejercer su derecho al voto.

La pregunta sin respuesta es: Cuantos votos se perdieron para Capriles?, pues quedara sin respuesta pero existen mas de un millón de venezolanos mayores de 18 años con derecho al voto que viven en el exterior de manera legal o ilegal.

Las tarjetas tramposas

Todos, o mejor dicho casi todos supimos que cuatro partidos políticos le quitaron el apoyo a Henrique Capriles, tres de ellos (Manos Limpias, Cambio Pana y Piedra) simplemente se retiraron y los votos marcados en esas tarjetas se contabilizaron como NULOS.

Si vemos los resultados electorales del 2006, en la pagina del CNE, podemos constatar un porcentaje de votos nulos de 1,3% de los electores que votaron, ahora en el 2012  el porcentaje subió a 1,89%, sin duda la diferencia de aproximadamente 60,000 votos eran para Henrique Capriles.

Mejor cuantificación podemos tener de la cuarta tarjeta que le retiro el apoyo a HCR, Unidad Democratica (UDEMO), quienes le dieron el apoyo a Reina Sequera a última hora, aceptado por las cuatro rectoras oficialistas del CNE, pues la contabilización de los votos de UDEMO es superior a 60,000 votos adicionales que sin duda querían votar por nuestro candidato, otra trampita mas.

La Operación Remolque

Llamada también, Operación Remate, utilizando la maquinaria electoral del oficialismo, lograron determinar con alta confiabilidad quienes no habían votado hasta las primeras horas de la tarde, llamaron y fueron a buscar a sus casas a cientos de miles de electores que ya habían decidido abstenerse, con intimidación y chantaje unos, o por compra de votos otros, remolcaron a muchísimos electores a última hora de la tarde, prolongando el proceso de votación hasta bien entrada la noche.

Por supuesto no criticamos la maquinaria electoral, pero si el chantaje, la intimidación y los pagos oportunos para obligar a muchos electores a votar, que de otra manera hubiesen engrosado el porcentaje de abstención.

Así mismo cuestionamos como el oficialismo conocía quienes habían votado y quienes no, y eso apunta a la estación de información al elector, ubicadas en los Centros de Votación de mas de 2 Mesas, a través de la cual se podría saber en tiempo real los nombres y cedulas de los votantes, hasta que fue eliminada su obligatoriedad a las 3:30 PM aproximadamente.

Cuantos votos podemos engrosar a la Operación Remolque? Pregunta que quedara sin respuesta, pero no dudamos ni por un segundo que fueron varios cientos de miles.

En consecuencia, aunque no ponemos en duda que Hugo Rafael Chavez Frias logro su reelección por seis años mas, pues no tenemos elementos para decir lo contrario, si tenemos dudas mas que razonables para afirmar que el resultado 55% a 45% no es cierto, Chávez no ha debido sacar 8 millones de votos, ni Capriles 6,5 millones, y quién sabe si en otras condiciones el resultado hubiera sido 53% a 47% o tal vez 51% a 49%.

Solicitamos al Comando Venezuela que se pronuncie de manera formal y explicita (con pruebas en la mano) sobre todas las irregularidades cometidas el 7 de Octubre, sobre los abusos cometidos, sobre el ventajismo electoral, sobre la actuación parcializada de las cuatro Rectoras del CNE, sobre la actuación del Plan Republica Socialista que apoyaba la reelección de su candidato, las cuales fueron asentadas en su gran mayoría en los sistemas informáticos de las Salas de Totalización y Situacionales, que se montaron para monitorear todo el proceso.

El silencio de los voceros del Comando Venezuela, para nada contribuye a la consolidación de la Unidad, ni para la motivación y activación necesarias para el próximo reto que tenemos por delante, el 16D se juegan las regiones y el silencio vergonzoso del Comando contribuirá a que el país se tiña de rojo.

Queremos oír a los técnicos electorales del Comando Venezuela, que los hay por cientos, unos mejores que otros, pero salir a explicar y denunciar pasa por la decisión política de la MUD que hasta ahora prefiere mantenerse en silencio.

Estamos a tiempo… No lo dejen pasar.