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sábado, 2 de marzo de 2013

¿Por qué la OEA va a extrañar a Guillermo Cochez?


Escrito por Thor Halvorssen y Javier El-Hage Viernes, 01 de Marzo de 2013

La voz de Cochez hará mucha falta en los debates actuales sobre la reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La semana pasada, después de tres años y medio de servicio diplomático en Washington DC, el embajador Guillermo Cochez dejó su cargo como representante permanente de Panamá ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), luego de su repentino despido el 16 de enero por criticar a la OEA y a Venezuela. La voz de Cochez hará mucha falta en los debates actuales sobre la reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Su ausencia también será muy sentida entre individuos y organizaciones que actualmente sufren bajo el régimen autoritario de Cuba, así como por aquellos que han sido testigos de la erosión de la democracia en sus países ante la inacción y a veces complicidad de la OEA.

El año pasado, después de una década de desprecio contra el sistema interamericano de derechos humanos, Venezuela se convirtió en el primer país latinoamericano en denunciar la histórica Convención Americana de Derechos Humanos de 1969. Desde el año 2002, Venezuela había negado a la CIDH el acceso a su territorio para supervisar la situación de los derechos humanos in loco. En 2010, el presidente Chávez llegó al extremo de llamar al director ejecutivo de la CIDH, Santiago Cantón, “excremento puro”.

La belicosa retórica anti-CIDH del gobierno de Chávez encuentra eco de forma rutinaria en las intervenciones de sus homólogos de Ecuador, Nicaragua y Bolivia (todos miembros de la organización ALBA, que incluye a Cuba), quienes han demostrado ser igual de intolerantes ante la crítica interna e internacional. En los últimos dos años, dentro de un proceso de reforma de la CIDH alentado por Venezuela, estos países vienen buscando el debilitamiento de la CIDH y su Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la OEA (órgano protector de la libertad de prensa). En esta empresa se les han unido, parcialmente, los gobiernos de Colombia y Argentina.

Con el pretexto irrisorio de defender el recientemente acuñado “principio de no selectividad”, estos países afirman que el capítulo IV del informe anual de la CIDH, que individualiza a los países donde existen las situaciones más graves de derechos humanos (últimamente Cuba, Venezuela y Colombia) y que se encuentran en etapa de transición a la democracia (desde 2009, Honduras), debería incluir apartados para cada uno de los 34 Estados miembros de la OEA (propuesta presentada por Argentina, Bolivia, Colombia y Ecuador) o, en su defecto, ser eliminado por completo (propuesta de Venezuela y Nicaragua).

Ecuador también ha propuesto que la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión, que actualmente emite informes y comunicaciones periódicas a los Estados principalmente sobre libertad de prensa, debería dejar de cumplir esta labor y, en cambio, convertirse en un “asesor” o “perito especializado” ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (una especie de asistente judicial). Así mismo, Ecuador ha propuesto que los Estados redacten un “código de conducta” a ser seguido por el Relator Especial. Si estas propuestas se adoptaran, tanto la capacidad de la CIDH de priorizar el uso de sus recursos escasos en razón de la gravedad o severidad de la situación en cada país, así como el importante papel que el Relator Especial ha venido desempeñando durante más de 15 años se verían seriamente incapacitados.

Pero ¿cuál es la posición de los restantes 27 países de la OEA frente a este puñado de países que están determinados a debilitar sus instituciones? Ninguna. No tienen una posición clara.

Salvo los representantes de Estados Unidos y Canadá, que tímidamente han expresado su preocupación de que las propuestas mencionadas “diluyen” la labor de la CIDH y que el Relator Especial, al contrario, debería ser fortalecido, el orden del día de la OEA consiste en 25 delegaciones que están intimidadas por Venezuela a guardar un silencio sepulcral o que hablan el mismo lenguaje vacío que ha estado llevando a la OEA (junto a su mediocre Secretario General) hacia una posición más cercana a legitimar a Cuba como una suerte de democracia “especial” (considérese la resolución de 2009 que derogó la resolución de 1962 que suspendió a Cuba, y la creación en 2010 de la CELAC, una organización con el único propósito de incluir a Cuba y excluir a Estados Unidos y Canadá), que a defender y promover los principios de democracia representativa y libertades individuales cuya protección motivó su creación.

La única excepción a esta regla, la única voz disonante en este coro de diplomáticos que con su silencio apoyan a las voces antidemocráticas, fue la del embajador Cochez.

En una reunión del Consejo Permanente de la OEA de diciembre de 2009, con apenas unos meses en el cargo, Cochez pidió la palabra inmediatamente después de que su homólogo venezolano dijera que Globovisión —el único canal de televisión crítico que queda en Venezuela— no era un medio de comunicación independiente, sino el comandante de una “dictadura mediática”. Cochez franca y enérgicamente respondió: “¡qué más dictadura mediática que aquella que se impone a un pueblo en cadena nacional, a que escuchen discursos de sus mandatarios (por supuesto se refería a Chávez), ocho, nueve, diez, once, doce horas; a veces hasta tres veces el mismo día!”

Ese primer encontronazo, en el que Cochez optó por ser el único diplomático en la mesa en decirle la verdad a Venezuela, marcaría la pauta del importante rol que el embajador Cochez jugaría en la OEA durante los próximos tres años.

En respaldo certero y claro a la CIDH, en la misma reunión Cochez había criticado al gobierno de Chávez por utilizar “excusas baladíes” para negar el acceso a las visitas in loco de la CIDH, algo que sólo Cuba había hecho en el pasado.

A través de su gestión, Cochez sobresalió como el único diplomático latinoamericano que se atrevió a cuestionar la legitimidad del gobierno cubano: una dictadura de partido único que durante décadas ha etiquetado oficialmente a cualquier defensor de los derechos humanos (por lo general "periodistas" autodidactas y “políticos de oposición” autonombrados) como “escoria”, “gusanos” o “mercenarios”.

En octubre de 2011, Cochez tomó la palabra para decir una breve oración en condolencia por el fallecimiento de la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán; un gesto que fue secundado sólo por el Representante Alterno de Estados Unidos ante la OEA, William McGlynn. El año siguiente, Cochez fue el único diplomático de la OEA en hablar sobre el fallecimiento de Oswaldo Payá, ganador del Premio Sájarov del Parlamento Europeo por su larga lucha en favor de los derechos humanos:

En vez de hablar sobre el Libertador [Simón Bolívar] como algunos han hecho aquí, me gustaría hacer un pequeño paréntesis para recordar a otro [libertador], quien falleció el pasado domingo en la lucha por la libertad y la dignidad de su país. Me refiero al líder disidente Oswaldo Payá de Cuba.

En enero de 2012, Cochez se opuso a la propuesta de Ecuador de establecer un “código de conducta” para la Relatoría Especial: “Creemos que todos estamos de acuerdo [en] que aquí no hay que aconductar a nadie; sobre todo si el trabajo que se realiza tanto brillo le da al sistema interamericano de derechos humanos.”

Dos meses después, el representante de Venezuela, una vez más, acusó a la CIDH y su Relatoría Especial de estar “politizadas”, y de ser “selectivas” y financiadas por “generosos donantes que no esperan nada a cambio, salvo el respaldo a sus intereses económicos, políticos e internacionales”. Cochez también, una vez más, respondió al funcionario venezolano con un llamamiento a sus colegas:

…que la comisión es manipulada a espaldas nuestras, […] me parece [es un argumento] que no debemos aceptar, ¡no podemos aceptar! […] porque estaríamos convalidando algo que, primero, no es cierto, y, segundo, estaríamos aceptando que no somos capaces de defender nuestros intereses frente a la independencia del sistema interamericano de derechos humanos.

Hay quien ha considerado la posición de Cochez como irónica, dado que el gobierno panameño que Cochez representa, encabezado por el presidente Ricardo Martinelli, tampoco ha mostrado las mejores credenciales democráticas. Por ejemplo, en 2010, Human Rights Foundation (HRF) denunció a Martinelli por personalmente dirigir el arresto y la expulsión arbitraria de dos periodistas extranjeros críticos, y, en 2011, Martinelli designó inconstitucionalmente a un funcionario de su gobierno como magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

A pesar de ello, Cochez —un socialdemócrata con una carrera política de 40 años que enfrentó a la última dictadura militar de Panamá— fue capaz de mantener independencia e incluso ejercer una influencia positiva sobre las tendencias caudillistas de Martinelli. En su discurso de mayo de 2011 en la OEA, Cochez contó la anécdota de cuando le preguntaron sobre un legislador del partido del presidente Martinelli, que había propuesto un proyecto de ley criminalizando los insultos contra el presidente con una pena de prisión de 2 a 4 años.

“Esta medida alertó, de inmediato, a la efectiva Relatoría Especial para la Libertad de Expresión”, dijo Cochez. “De casualidad yo estaba en Panamá en esos días, y los medios se acercaron a conocer mi reacción sobre ese absurdo y preocupante proyecto; a los cual contesté que simplemente constituía un retroceso. Que su proponente, pensando hacerle un bien al gobernante [Martinelli], le causaba daño porque la libertad de expresión no puede tener cortapisa alguna”, concluyó Cochez de una manera coloquial.

Ahora bien, el historial de Panamá en materia de libertad de expresión y algunos signos de erosión democrática bajo el gobierno de Martinelli resultan insignificantes cuando se los compara con los de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Desde que asumieron el poder, los presidentes de estos países han incurrido en un rosario de acciones inconstitucionales para modificar constituciones, posibilitar la reelección, perseguir a los miembros de la oposición, hostigar a la prensa independiente, y tomar el control casi absoluto de sus poderes legislativos y judiciales.

No es ninguna coincidencia que estos mismos países sean los que hoy están tratando de debilitar a la OEA. Lo más grave es que esta embestida no se realiza siempre a través de sofismas que buscan ocultar el significado de sus propuestas (como el innovador “principio de no selectividad”), sino que sus posiciones muchas veces van acompañadas de un desprecio frontal a lo que ellos consideran como principios foráneos de “democracia occidental”.

En este alarmante contexto, Cochez acabó siendo el único defensor franco, equilibrado y coherente de las instituciones de la OEA, y llamó a sus colegas a la unidad “sobre todo frente a los [gobiernos] que, con su demagogia y doble discurso, intentan debilitar esta organización”.

La cláusula democrática de la OEA (que codifica la denominada “doctrina Betancourt”) dispone que los gobiernos que hayan accedido al poder a través de un golpe de Estado deben ser presionados para restablecer la democracia, o, en su defecto, ser suspendidos de la OEA, pero que también deben correr la misma suerte aquellos donde los gobernantes democráticamente electos optan por erosionar la democracia desde el poder.

Bajo este estándar, fue justo, por ejemplo, suspender a la Honduras de Roberto Micheletti de la OEA tras el golpe de 2009 que derrocó al presidente Manuel Zelaya, pero la cláusula democrática también debería habérsele aplicado ya a Venezuela (suspendiendo al gobierno de Chávez de la OEA), así como a Bolivia, Ecuador y Nicaragua, a través de la creación de misiones diplomáticas de alto nivel que presionen a Morales, Correa y Ortega para que retrocedan en sus atropellos a las instituciones democráticas. Por ejemplo, la OEA creó dos misiones como estas para presionar al presidente peruano Alberto Fujimori luego del autogolpe que dio en 1992 y durante su tercera reelección en el año 2000.

En este mismo sentido, en diciembre de 2009 Cochez denunció la hipocresía de los gobiernos que en esos momentos se negaban a reconocer al nuevo gobierno electo del presidente Porfirio Lobo en Honduras. Según Cochez, mientras censuraban a Lobo, estos gobiernos estaban cerrando medios independientes (Venezuela, Ecuador), fomentando institucionalmente la violencia (Bolivia), cambiando fallos en sesiones relámpago de la Corte Suprema de Justicia para permitir la reelección (Nicaragua) y persiguiendo a sus opositores políticos (los cuatro).

La lista de declaraciones frontales y sencillas —aunque solitarias— del embajador Cochez en la OEA pudieron haber aumentado, al menos hasta mayo de 2014, cuando se realicen las próximas elecciones presidenciales en Panamá, si es que éste no hubiese sido despedido de forma repentina el 16 de enero.

En una actitud coherente con sus principios, Cochez sugirió que si la OEA no estaba dispuesta siquiera a debatir si lo que estaba ocurriendo en Venezuela, a cuyo gobierno definió como una “democracia enferma”, equivale a la violación de la Carta Democrática Interamericana, la OEA debería comenzar por cerrarse. Y continuó:

Un número importante de países miembros, incluyendo algunos que lamentablemente deberían entender mucho mejor lo que hacen, han optado por desconocer cuál es nuestro verdadero compromiso y parecieran ignorar cuáles son las consecuencias de abandonar la promoción y defensa de la democracia. […] Cumplamos con la Carta Democrática [Interamericana]. No sepultemos a la OEA.

La cuestión de si el actual impasse causado por la enfermedad del presidente Chávez constituye o no una violación de la constitución venezolana puede ser debatible entre expertos constitucionalistas. Sin embargo, lo que está fuera de discusión para cualquier intérprete razonable de la cláusula democrática de la OEA es que la erosión de la democracia en Venezuela, desde hace mucho tiempo ha producido una “alteración” o “ruptura” del orden democrático en ese país y que el gobierno de Chávez debería ya estar suspendido de toda participación en los órganos y reuniones de la OEA.

Cuando la Carta Democrática Interamericana fue aprobada en el año 2001, a raíz de la erosión democrática generada por Fujimori, era impensable que, apenas una década después, se permitiría a un gobierno similar al de Fujimori violar sistemáticamente los derechos humanos, manipular su camino hacia una tercera reelección y alabar como modelo a la única dictadura en todo el continente, mientras, desde adentro, hace todo lo posible para aniquilar a la OEA y a sus instituciones.

Lamentablemente, la voz del único diplomático de la OEA que se atrevió a denunciar esta insensatez y a llamar las cosas por su nombre ha sido silenciada. Será profundamente extrañado.

(*): Thor Halvorssen es presidente y Javier El-Hage, director jurídico de la Human Rights Foundation. Alejandro Gutiérrez contribuyó a la investigación.

¿Qué van a reformar del CLPP?


Carlos Romero Mendoza,
01 de marzo de 2013

La propuesta legislativa de la Asamblea Nacional del 2013 plantea otra reforma a la Ley del Consejo Local de Planificación Pública, porque es necesario -según el diputado Julio Chávez- para que las Juntas Parroquiales sean ahora comunales[1].  La intención de reformar la Ley ya había sido anunciada por el diputado Darío Vivas en junio del 2012.[2]

¿Qué es lo qué se va a reformar?, el argumento del diputado Julio Chávez sorprende, porque si revisamos la Ley del Consejo Local de Planificación Pública del 30 de diciembre del 2010, está claro que uno de los integrantes de este Consejo es precisamente el Presidente de la Junta Parroquial Comunal, por lo tanto no hay nada que adecuar.

Debemos recordar que el Consejo Local de Planificación Pública (CLPP), nace en la Constitución de 1999, y expresamente la norma constitucional señala que los integrantes de este Consejo son: el alcalde, los concejales, los presidentes de las Juntas Parroquiales, y los representantes  de las organizaciones vecinales, así como de otras expresiones de la sociedad organizada.  No condiciona la participación de los ciudadanos a los Consejos Comunales y expresamente nos habla del presidente de las juntas parroquiales.

En este sentido, la Ley del CLPP del 2002 es fiel al espíritu de la Constitución, esta ley delega en el CLPP la responsabilidad de promover consejos comunales y consejos parroquiales como expresión de la participación comunitaria.  Llega el año 2006 con la aprobación de la Ley de Consejos Comunales y en consecuencia, se aprueba una reforma parcial a la Ley del CLPP del 2002.  

La reforma parcial de la ley del CLPP del 2006 elimina la mención a los consejos comunales y parroquiales en el diseño del CLPP y desde entonces el Consejo Comunal aparece como una forma de organización ciudadana autónoma a cualquier estructura municipal y hasta el año 2010 se convierte en el actor fundamental para elegir a la representación ciudadana ante el CLPP.

El 30 de diciembre del 2010 una nueva reforma parcial a la Ley del CLPP rompe con la estructura conocida e introduce la Comuna, a otros órganos del Poder Popular, así como también a los presidentes de las juntas parroquiales comunales como nuevos integrantes de esta instancia de planificación local, acompañando así al alcalde y a los concejales.

Las constantes reformas que ha transformado al CLPP a lo largo de su existencia han destruido la oportunidad de desarrollar institucionalmente un espacio para el diálogo y el encuentro permanente sobre los asuntos públicos propios de la vida local entre ciudadanos y autoridades locales: alcalde y concejales.

El anuncio de una nueva reforma a la Ley del CLPP amerita una especial atención ante la cercanía de las elecciones locales a realizarse en julio del 2013, además, es esencial monitorear este anuncio de reforma, pues la ausencia del Presidente Chávez, pone en duda la transparencia en el proceso de una futura promulgación de la reforma parcial a la ley del CLPP que sea aprobada por la Asamblea Nacional.

Es inevitable que los candidatos a Alcaldes y Concejales evalúen al CLPP como un actor local en el marco de las propuestas electorales que cada uno debe desarrollar, pues la naturaleza constitucional de esta instancia corresponsable de la función de planificación local así lo demanda.

En México y España se han venido impulsando recientemente normas para crear a nivel regional y local espacios de encuentro y diálogo entre ciudadanos y gobierno central; mientras ello sucede, en Venezuela cargamos con el peso de un CLPP que lejos de ser una instancia útil para el fortalecimiento del Municipio, se ha convertido en un gran obstáculo para tal fin.
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[1] AVN. Comisión Consultiva discutió programa básico legislativo 2013.  26 de febrero 2013.  Online: http://www.avn.info.ve/node/158004

Carlos Romero Mendoza

No son los pueblos, son los barrios


Miguel Méndez Rodulfo Caracas 1 de marzo de 2013

No es nueva mi prédica con relación a que es extremadamente conveniente habilitar los barrios del país, como una manera muy efectiva de mejorar la calidad de vida de los venezolanos menos afortunados, generar empleo, promover el interés de inversionistas privados en las obras de infraestructura de las barriadas populares, hacer crecer la economía y combatir eficazmente la pobreza. Esa, más que ninguna otra, debe ser la prioridad del gobierno democrático que suceda a este nefasto régimen. Esta preocupación cobra vigencia cuando cada día crece más la pobreza, asunto que se torna más sombrío cuando se sienten ya los efectos de una devaluación de 46% del signo monetario, se analizan las proyecciones económicas con respecto al déficit fiscal, al desabastecimiento, la escasez, la caída de la producción y el cierre de empresas; además, el verano que se avecina con la consecuente incidencia en los apagones generalizados, y la inestabilidad política en que está sumida la Nación, no presagian nada alentador.

Por otra parte, en los barrios populosos de las grandes ciudades, al igual que en los pueblos y caseríos, reside el grueso del electorado chavista, por lo que dirigir un mensaje específico, que analice sus realidades y proponga soluciones creativas y pertinentes a sus problemas, es crucial para el crecimiento de la opción opositora; si no entendemos esto continuaremos tropezando con la misma piedra. Durante la brillante campaña electoral de Capriles, que privilegió los pueblos por encima de las ciudades, hubo un vuelco estratégico importante que significó adentrarse en las comunidades pobres del país, en más de una ocasión, en vez de visitar las capitales. Eso fue magnífico y además hay que reconocer el enorme esfuerzo humano que ello implicó para el candidato y su equipo.

Sin embargo, el mensaje, el discurso y la estrategia, no se correspondieron con el acercamiento físico a los sectores populares. En primer lugar el mensaje del progresismo no caló en el electorado menos favorecido, en parte porque en la situación actual del país las condiciones de ascenso social que existían en la sociedad venezolana durante el período democrático, hoy no existen. De manera que un pobre que no ha tenido una buena educación, que ha visto a su familia perder calidad de vida en los últimos 20 años, que encuentra muy pocas oportunidades en la sociedad, que no consigue trabajo, que tiene cerradas las puertas al crédito, mal puede comprender el mensaje de desarrollo humano que involucra el progresismo; de manera que fue una estrategia equivocada dirigir ese mensaje a los sectores pobres.

Pero es que en la propuesta programática sobre desarrollo urbano que el candidato opositor presentó al país no hubo mención alguna a los múltiples problemas de las barriadas populares, mucho menos se plantearon propuestas acerca de cómo solucionar las ingentes dificultades que allí se incuban, desde el hacinamiento, la vulnerabilidad, la inseguridad hasta el desempleo. Lo cierto es que se demostró que no basta con aproximarse físicamente a los pobres, hay que hacerlo con un mensaje, una estrategia y unas propuestas específicas, en las que se dé solución a la problemática de los barrios.

El 8 de octubre de 2012, al día siguiente de las elecciones, un analista político que le tocó la muy difícil tarea de explicar al país la derrota electoral, se justificaba diciendo que el problema no era social, sino geográfico, ya que ganamos en las grandes ciudades y perdimos en los pueblos. Tal simplista argumento es incierto y si persistimos por ahí significará que no aprendimos nada, ya que en todos los barrios populosos de las grandes ciudades del país, perdimos por paliza.


Miguel Méndez Rodulfo

Una fórmula para elegir al candidato opositor


Trino Márquez  28 de febrero de 2013
@trinomarquezc

La oposición debe elegir cuanto antes su candidato para los eventuales comicios que se realizarán en algún momento de los próximos meses Esta escogencia posee numerosas virtudes. La primera es que reduce el margen de maniobra de los herederos de Chávez, si es que montan una treta orientada a burlar el mandato constitucional que obliga a convocar elecciones, en el caso de que se produzca la falta absoluta del Presidente de la República.

Despejar la incógnita resulta prioritario. El oficialismo podría, intempestivamente y de acuerdo con su conveniencia, decretar la falta absoluta de Hugo Chávez y llamar a unos comicios que habría que realizar, de acuerdo con lo establecido en la Constitución, en un plazo de treinta días. El régimen ya tiene un candidato seleccionado por el todopoderoso dedo del Teniente Coronel. Aunque Maduro no despega en las encuestas y es más insípido que una chayota, adelanta una frenética campaña electoral, aprovechando y abusando de todas las prerrogativas que le confieren su condición de Vicepresidente Ejecutivo y, en la práctica (aunque no formalmente), Presidente encargado. Esta circunstancia podría darle una ventaja que se torne insuperable en el corto plazo. No hay dudas: mientras más rápido se seleccione al candidato democrático, mejor.

Lo que no le conviene a la oposición, ni al país, es que esta selección se transforme en una lucha intestina y que la oposición, en vez de atender los numerosos y graves problemas nacionales, se dedique a resolver un conflicto interno que debe solucionarse velozmente y sin traumas.

Creo que en vez de plantear una discusión sobre el perfil del candidato, lo primero que debe resolver la MUD es el método de escogencia del representante opositor. No es lo mismo seleccionar al aspirante mediante unas primarias o a través de un grupo de encuestas, que a través del consenso entre partidos, organizaciones, ONG y grupos de opinión. En el caso de las primarias o de las encuestas no valen de nada los “perfiles”. Los ciudadanos consultados se inclinarán por el aspirante de su preferencia, sin atenerse a un “perfil” predeterminado. En cambio, si el abanderado se selecciona mediante la fórmula de la consulta en un universo cerrado, conformado ad hoc para tal fin, podrá elaborarse un retrato hablado del adversario de Nicolás Maduro. Podrán definirse cuáles virtudes debe poseer ese aspirante. Cuáles ventajas competitivas debe mostrar. Luego podrá procederse a su escogencia.

Este mecanismo posee la ventaja de simplificar y agilizar la escogencia. Habría que resolver cuanto antes quiénes integran el “cuerpo electoral”.

Después de las elecciones primarias (democráticas, universales y secretas) del 12 de febrero de 2012, resulta muy difícil reducir el universo de electores a las agrupaciones integrantes de la MUD. Aquel antecedente aconseja que, sin llegar a una consulta tan amplia y engorrosa, conviene ampliar el radio de acción hacia sectores que trasciendan los partidos y grupos de la MUD. En la Mesa ya se ha hablado de conformar una instancia (suerte de “colegio electoral”) en la cual se encuentren diferentes factores de la vida nacional: estudiantes, sindicatos, gremios profesionales, empresarios, ONG, Iglesia Católica y otros cultos, academias. Esta alternativa parece la más conveniente. Combina la representación con la rapidez, dos variables que deben ser consideradas con peso equivalente en las actuales circunstancias.

En vista de que las primarias son irrealizables y la técnica de las encuestas no cuenta con respaldo suficiente, la lógica y la urgencia indican que el método adecuado se reduce a la escogencia del candidato opositor en un “colegio electoral” que represente la variedad y complejidad de la oposición. La tarea inmediata consiste en delimitar y conformar ese “colegio”, fijar un plazo para la escogencia del candidato y abrir un lapso para que los dirigentes que quieran someterse al escrutinio del “cuerpo electoral”, se inscriban ante el organismo de la MUD que realizará la consulta.

Al mismo tiempo que se aplica este procedimiento, hay que denunciar los problemas nacionales, cuestionar la ineptitud de las autoridades ilegítimas que dirigen al país, y ofrecer las alternativas de cambio que le indiquen a la nación que existe una vía distinta de conducirla.

Tomado de: http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=944160

viernes, 1 de marzo de 2013

Apuntes para una lucha No Violenta, Parte 4 (ultima)



Por Luis Manuel Aguana, 08/02/2013

Del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE): Estrategia: 1. f. Arte de dirigir las operaciones militares. 2. f. Arte, traza para dirigir un asunto. 3. f. Mat. En un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento. Solo por definición, la estrategia, que proviene de lo militar, es un arte para dirigir que indica y sugiere las reglas para la toma de las mejores decisiones en relación a un asunto.

Ya temprano Sharp descubrió que acciones no planificadas no llevaban a ningún lado y se desperdiciaban recursos contingentes sin ningún resultado concreto. En otras palabras contar con un Plan que tiene etapas, campañas, actividades para el logro de ese fin último que es debilitar a la dictadura, atacando consistentemente sus pilares de sustentación, es la manera adecuada de acabar en el largo plazo con cualquier dictadura y conseguir la democracia. Sin embargo el Plan no debe circunscribirse a salir del tirano, sino de conseguir la restitución del sistema de libertades, no que venga otro dictador después.

En este sentido puede decirse que la gesta que consiguió el 11 de Abril de 2002 desalojar a Chávez del poder fue el resultado de una serie de acciones No Violentas con una idea común, con un liderazgo identificado y un pueblo resuelto. Y tuvo un resultado concreto: sacamos al dictador del poder. Lo que pasó después lamentablemente no fue bien manejado por quienes de alguna manera se apoderaron de esa fuerza y no había una estrategia de qué hacer si pasaba lo que pasó. Nadie pensó allí, debido a que esa gran marcha No Violenta no iba en esa dirección y los acontecimientos sucedieron uno tras de otro del lado opositor sin ningún control de nadie.

Eso no debería volver a pasar si se tiene una estrategia completa, como bien lo indica Sharp, porque lo que se logra es sustituir una dictadura por otra, tal vez mucho peor. Eso tal vez fue lo que sucedió al final el 11A, cuando el gobierno endureció su postura en contra de la oposición democrática, quitándose la careta y mostrando la dura cara del totalitarismo que vivimos hoy de una manera cada vez más recalcitrante.

Sharp atribuye a que esa manía de los líderes de la oposición democrática a no saber preparar un Plan, se debe a que no están acostumbrados o entrenados para pensar estratégicamente y lo que hacen es reaccionar a lo que el régimen dice o hace. Puede ser que en Venezuela ese sea el caso, pero mezclado con una componente de corrupción y colaboracionismo. Esa ha sido nuestra queja como sociedad civil dadas las derrotas persistentes y sospechosamente continuadas de la oposición. El carácter reactivo de los dirigentes venezolanos hace que siempre estén arrinconados ante las acciones del gobierno.

Y precisamente la tarea de nuestros liderazgos emergentes en todos los sectores, estudiantil, sindical, gremios, ONGs, etc., sea la de construir ese Plan articulado que socave poco a poco los pilares de sustentación del régimen, accionando cada uno de acuerdo a la experticia de su respectivo sector.

Tal vez se piense que es inútil dados los grandes recursos de los que dispone el régimen. Nada más alejado de la realidad. Chávez dedicó más de 20 años en un esfuerzo desestabilizador y penetró a las Fuerzas Armadas hasta lograr un movimiento que, aunque no fue exitoso en lo militar, si caló profundamente en las aspiraciones de cambio del pueblo venezolano, ganando unas elecciones partiendo casi de la nada y aprovechando el momento más débil de la democracia de partidos construida desde 1958. Es por eso que siempre supo y tuvo terror a que le aplicaran una cucharada del mismo jarabe pero con más eficiencia.

Como bien dice el DRAE, indicado arriba, la estrategia es un arte que sugiere las reglas para la toma de las mejores decisiones, y como alcanzar los objetivos en un enfrentamiento de la mejor manera posible. De acuerdo a Sharp, también incluye esfuerzos para desarrollar una situación tan ventajosa que los retados, el régimen, se vayan sin plantear pelea (como el 11A), o que la situación sea tan buena que el triunfo resulte evidente.

Los Métodos de Acción No Violenta descritos en la documentación indicada en las notas anteriores son las herramientas que se utilizan para llevar a cabo la estrategia. La táctica es una acción limitada y se usa para alcanzar los objetivos definidos en la estrategia. Por ejemplo, utilizar acciones tácticas No Violentas que no apuntalen un objetivo mayor dentro de una estrategia grande definida puede ser muy costosa en términos de vidas humanas (por ejemplo de huelgas de hambre sin objetivos enmarcados estratégicamente).

Es por eso que un Plan estratégico los diseñadores deben ser muy responsables en este tema de la No Violencia porque si está en juego la seguridad de personas, aunque estas estén muy dispuestas a correr esos riesgos, deben contar con cierto nivel de confianza en la consecución de los objetivos que conlleven esas tácticas.

De un excelente material suministrado por un compañero seguidor de estos Apuntes acerca de la lucha No Violenta, encontrarán un Formato de Plan que puede seguirse, con un ejemplo aplicado por OTPOR en Serbia.

En efecto, de la experiencia serbia (La Lucha No Violenta, Los 50 Puntos Cruciales - Un Enfoque Estratégico con Tácticas cotidianas, escrito por Srdja Popovic, Andrej Milivojevic y Slobodan Djinovic, publicado por el Centro para la Acción y la Estrategia No Violenta Aplicadas- Center for Applied Non Violent Action and Strategies (CANVAS), Belgrado, Serbia, 2006, bajar completo desde (https://docs.google.com/file/d/0B6yI0gUROWzDemh5ZGMtR0hpdEU/edit) se pueden sacar muchas cosas pero con una advertencia previa: esa gente no se parece a nosotros más allá de haber querido derrotar a una tiranía.

El Caso de Estudio del Fraude Electoral de Milosevic movilizó a la ciudadanía y estudiantes con protestas que se esparcieron inmediatamente a nivel nacional. Contaron con campañas en radio y televisión, boicoteos de ONG’s y movilización de un grupo de expertos de la Organización Europea de Seguridad y Cooperación. Todo eso se da en el marco de que ya ese conflicto serbio había calado internacionalmente por claras violaciones de los Derechos Humanos por parte del régimen de Milosevic, con delitos de Lesa Humanidad.

Aquí en Venezuela aún estamos en pañales con eso. El gobierno tiene arrinconados a los medios de comunicación opositores, casi todos cerrados, y ni hablar de que existan campañas que apoyen una lucha contra un fraude. Ni siquiera aquí la oposición “formal” lo ha reconocido todavía y los medios que le hacen eco ni lo tocan por temor al régimen. Hay mucho que hacer en ese sentido, con lo cual hay que aterrizar las estrategias, las tácticas y los métodos específicos para Venezuela.

Así que léanse el material serbio que está excelente pero piensen que tuvo éxito en la realidad que vivió ese país en particular. Debemos construir nuestro propio manual de la Lucha No Violenta. Y es por eso que debemos nutrirnos, no solo de los materiales que podamos tener disponibles sino también saber de qué realidades proviene.

Todas las acciones de calle que se realizaron y que desembocaron en el 11 de Abril de 2002 fueron acciones de lucha No Violenta. Somos un pueblo tan noble que sin saberlo hicimos lo que indicó Sharp pero sin ninguna guía ni estrategia, y el fracaso de ese gran movimiento fue, entre otras razones, porque de lo que precisamente nos acusa el régimen que es el de haber planificado un “Golpe de Estado”, nunca ocurrió. De haberlo de verdad planificado ni siquiera estuviéramos hablando de esto, ni ellos estuvieran gobernando…

Para finalizar no debo dejar de señalar que lo que estamos empezando a realizar en Venezuela desde el marco de la Lucha No Violenta es muy novedoso. Estamos ahora desde la sociedad civil tomando conciencia de organizarnos para luchar contra este régimen con conocimiento de causa, aplicando una metodología adecuada y comenzando a proyectar una estrategia.

Y como lamentablemente no nos están dejando el sendero No Violento por excelencia que es el del voto, a través de Elecciones Auténticas, entre otras razones porque se lo han robado de una manera sistemática y consistente desde el año 2004 con el Referendo Revocatorio, entonces los venezolanos estamos buscando otros caminos. Parafraseando al régimen podemos ahora decir, esta lucha por la democracia es pacifica pero está armada con Métodos No Violentos…Veremos al final quién históricamente resulta vencedor.

Twitter:@laguana

Tomado de:


Para leer artículos anteriores sobre la Lucha No Violenta del autor Luis Manuel Aguana:

Parte 1

Parte 2

Parte 3


Los países con mejor educación en el mundo


Por Carlos Vilchez Navamuel, 28/02/2013

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)  acaba de emitir un informe sobre los 10 países con mejor educación de 42 países que fueron estudiados, en el mismo se analizó “El porcentaje de personas que poseen educación universitaria en relación con el total de habitantes del país.”  http://www.diariodelviajero.com/cajon-de-sastre/los-10-paises-mas-educados-del-mundo

Como se sabe, la OCDE tiene como objetivo promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo. http://www.oecd.org/centrodemexico/laocde/

En este informe, Canadá se encuentra con más porcentaje en el primer lugar con el 51% de la población de entre 35 y 64 años que posee estudios superiores. A este país le siguen Israel y Japón, con un 46% y 45%, respectivamente.

En la cuarta posición aparece Estados Unidos, con un 42%, mientras que Nueva Zelanda (41%) logra el 5to puesto, le siguen Corea del Sur (40%), Reino Unido (38%), Finlandia, Australia, ambas con el 38%, e Irlanda, con el 37%, y completan así los diez primeros lugares de esta clasificación.

España, con un 31% de población con estudios superiores ocupa el decimoctavo lugar de esta lista formada por 42 Estados, entre los que se encuentran los miembros de la OCDE y los del G20.

Por delante de España se sitúan países como Bélgica, Suiza, Luxemburgo, Suecia, Islandia, Dinamarca u Holanda y le siguen otros como México, República Checa, Hungría, Polonia, Grecia, Italia o Portugal.

Notable lo que sucede en Corea del Sur porque el estudio indica que el 95% de los coreanos que inician sus estudios de secundaria los finalizan, mientras que en países como España, el Reino Unido, Finlandia y Francia se reduce al 80%, y el 56% de los islandeses lamentablemente abandonan la enseñanza secundaria antes de concluir su formación.

Un artículo publicado el año pasado por la BBC Mundo destacaba que en nuestra región “Países latinoamericanos como Brasil, México, Colombia y Argentina figuran entre los países con los sistemas educativos menos exitosos del mundo, según un ránking publicado este martes que analiza a 40 países.” (La negrita es nuestra). El artículo se basaba en un estudio elaborado por la Unidad de Inteligencia de la revista británica The Economist para la editorial sobre educación Pearson, que también es propietaria de The Economist y el Financial Times, entre otras influyentes publicaciones.  

A la pregunta de: ¿Por qué los países latinoamericanos de la lista son tan pocos y están tan abajo? Denis McCauley, editor de Unidad de Inteligencia de The Economist, le explicó a BBC Mundo que esto se debe a que en ambas categorías –cognitivas y de logros- tienden a ser bajos. "Les suele ir peor en los exámenes internacionales, lo que es razonablemente objetivo" señaló.

Venezuela en cuenta regresiva


Por Boris Muñoz, 28/02/2013

El traslado del presidente Hugo Chávez del CIMEQ, el mejor hospital de La Habana, a una sala del Hospital Militar de Caracas, acondicionada como un búnker para mantener en secreto su condición médica, fue una sorpresa para los venezolanos. La larga estadía en Cuba había comenzado a despertar la sospecha general y su regreso trajo alivio y alegría a sus seguidores, quienes se apostaron alrededor del hospital cantando y dando gracias a la Virgen de La Pastora y los santos yorubas. Estas emociones se están evaporando al no publicarse nuevas imágenes que le den sustento a la ilusión de su recuperación. Entre sus opositores, cada quien tiene su propia teoría conspirativa sobre las razones para esconder el verdadero estado de salud del mandatario. En Caracas hay rumores de todas las especies, incluyendo los de un golpe de Estado militar, un fantasma que siempre ha acechado a la historia Venezolana.

“Aquí estamos, gobernados por el secretismo y la oscuridad, las únicas cosas que le dan estabilidad a este gobierno”, me dijo José Luis Tirado, dueño de Lonchy’s, un céntrico café en el municipio más rico de Caracas. El jueves pasado en la noche, en lo que se esperaba que fuera sólo otro mensaje televisado para calmar rumores, Ernesto Villegas, ministro de comunicación e información, dijo que los problemas respiratorios del presidente seguían un curso desfavorable. Una fuente informada confirmó que Chávez se encuentra de nuevo en condición crítica. Venezuela está atrapada en la cuenta regresiva de su muerte.

Pero en la víspera del año nuevo, Chávez también había estado entre la vida y la muerte, tras complicaciones surgidas de una cuarta cirugía por un cáncer cuyas características todavía no se han hecho públicas. En aquel momento, la mayor dificultad del chavismo era cómo hacer para que Chávez, quién había sido electo para un tercer período el 7 de octubre y debía jurarmentarse el 10 de enero, continuara siendo Presidente, aunque estuviera fuera del país el día del inicio de ese nuevo mandato. La solución fue una controvertida interpretación de la Constitución por parte del Tribunal Supremo de Justicia, que declaró la continuidad administrativa del gobierno anterior e hizo posible que el vicepresidente Nicolás Maduro, el heredero designado por Chávez, pudiera fungir de Presidente encargado. Esta formula desmañada permitió una division salomónica del poder en Venezuela: Maduro, un civil, controlaría el Poder Ejecutivo, mientras su némesis, Diosdado Cabello, un militar retirado con gran influencia en las Fuerzas Armadas, continuaría como presidente de la Asamblea Nacional.

Para el Tribunal Supremo, Chávez es un presidente en plenas funciones. Aunque tiene dificultades para hablar a causa de una traqueotomía, supuestamente ha sido capaz de firmar decretos desde su lecho hospitalario, además de escribir cartas al CELAC y la ONU, lidiar con problemas de presupuesto y mantener reuniones de trabajo regulares con un puñado de funcionarios, incluyendo a Cabello, Maduro y Rafael Ramírez, el todopoderoso ministro de energía y petróleo.

Pero, en realidad, el poder en Venezuela está en manos de un equipo de rivales, unidos entre sí por la necesidad de mantener el régimen en pie hasta la próxima elección presidencial. Bajo condiciones normales, las próximas elecciones serían en el 2018, pero nadie espera que Chávez pueda durar tanto tiempo. (Da la casualidad que 2018 es también el año en que Raúl Castro se retirará, según declaró recientemente). Si Chávez muere, renuncia o se declara incapacitado, debe haber elecciones en treinta días. Si hubiera dejado el cargo en enero, los chavistas probablemente habrían ganado esa elección con facilidad, ya que el liderazgo de la oposición estaba debilitado y dividido. Pero hace tres semanas el gobierno anunció una devaluación de 32% por ciento del bolívar fuerte. El gobierno de Chávez ha devaluado la moneda cinco veces en diez años y los resultados han sido mayor inflación y escasez de productos básicos para la población. El descontento popular sobre la última devaluación sólo hará más dura la tarea de los chavistas, por lo que la cuenta regresiva ha comenzado también para el equipo de los rivales.

¿Por qué el gobierno no ha llamado a elecciones aún? ¿Por qué seguir fingiendo que Chávez está a cargo? “La única explicación es que la pequeña troika que está manejando la situación se complicó emocionalmente para declarar a Chávez no apto para ser Presidente, lo que debería suceder más temprano que tarde en este escenario electoral”, me dijo una fuente privilegiada en los círculos del gobierno. Le pregunté qué quería decir con “emocionalmente”. “Las altas esferas del gobierno son como esas familias en las que los hermanos y hermanas no se llevan bien, pero aman, respetan y temen a su padre. A pesar de que la oposición piensa que no tienen sentimientos, creo que los altos líderes del gobierno están realmente confundidos y revueltos por la inminente muerte de su padre político. Su dolor y la incertidumbre los une. Pero también les impide ver el futuro”.

“Hasta que Chávez diga ‘Renuncio’, la autoridad de Maduro será débil”, dijo Fausto Masó, un periodista y analista político. Para apuntalar su posición, el equipo de rivales ha iniciado una dura ofensiva, denunciando representantes de la oposición en la Asamblea Nacional como corruptos y diciendo que podrían enviarlos a la cárcel. Al mismo tiempo, el gobierno ha amenazado con aumentar el control estatal sobre las empresas grandes y pequeñas, que son la principal fuente de financiamiento de la oposición.

Los dirigentes chavistas han dirigido la mayoría de sus ataques contra Henrique Capriles Radonski, el líder de la oposición que perdió ante Chávez en octubre pasado, pero quien ha estado más cerca de la Presidencia comparado con cualquier otro oponente de Chávez. De acuerdo con una encuesta reciente, la mayoría de la población apoya al gobierno y respaldaría a Maduro si tiene que sustituir a Chávez como Presidente. Las mismas encuestas también muestran Capriles como el único líder de la oposición con posibilidad de ganar, por pequeña que sea, las elecciones contra Maduro.

El principal problema para Capriles es que no todos los líderes de la oposición lo apoyan. El dilema de la oposición es si se debe enfrentar el chavismo en las calles, como lo ha hecho anteriormente, o tratar de pescar chavistas decepcionados, que es la estrategia que Capriles prefiere. Aunque Capriles nunca arriesga mucho y tiende a moverse hacia un centro neutro y seguro, tiene un excelente sentido de la oportunidad política.

En este momento, Maduro y Capriles son virtuales competidores, comprometidos en una campaña de sombras. Y la suposición de que Chávez mantiene el poder les impide a ambos desplegar una campaña abierta. “Maduro necesita que Chávez dimita o muera para convertirse en un líder creíble. Hasta que eso suceda, el tiempo está del lado de Capriles”, dice Masó. “Si Chávez deja el poder en los próximos días y se celebran elecciones, digamos, en un mes, Maduro acabará con Capriles y la oposición. Pero si las elecciones demoran unos meses más, el resultado podría ser exactamente el contrario”. Aun en su lecho de enfermo, Chávez es quien decide.

Tomado de:
http://prodavinci.com/blogs/venezuela-en-cuenta-regresiva-por-boris-munoz/

Estado como Fuerza?, Estado como Poder? y Estado como Autoridad?



Por Mario Ivan Carratu Molina, 28/02/2013

Rememoremos:

Corría el año 1989, recién se había inaugurado la segunda administración, como Presidente, de Carlos Andrés Pérez; el país, el sistema democrático y las instituciones venían soportando, de manera incesante, violentos ataques mediáticos que buscaban influir en el imaginario colectivo, la matriz de opinión que degradaba la democracia como sistema y al mismo tiempo creaba una delicada y creciente opinión en el colectivo que insinuaba el rompimiento violento de la paz social, no solo de las clases populares, también en sectores de la institución militar.

El Presidente Carlos Andrés Pérez intentaba por su parte, junto a su Consejo de Ministros, echar las bases de su programa de gobierno, que reorientara el modelo económico, hasta ahora dependiente de la política petrolera, que facilitase la transición hacia estadios más diversificados y menos susceptibles al vaivén e incertidumbre de los precios del crudo y sus derivados a nivel universal.

Desde el primer momento esta nueva direccionalidad de la política económica tuvo virulentos rechazos de las elites sociopolíticas, de los partidos políticos, del empresariado, del sector financiero, económico y mediático de la Nación. La matriz que se generaba era amenazante, incluía además, desestabilización, violencia social y política, y por si fuera poco, traspasó los vetustos muros políticos de la institución militar. Para nadie es un secreto como se volatilizó este rechazo cuyo centro de gravedad desestabilizador fueron simultáneamente con punto focal en: la población y las Fuerzas Armadas.

Por cierto, las Fuerzas Armadas siempre fueron objeto de penetración ideológica, y Venezuela, siempre, desde 1959, fue penetrada por el Estado Cubano; la revolución guevarista que la Unión Soviética había establecido como parte de un osado plan, como objetivo en Suramérica, durante el conflicto este-oeste.

No solo era Carlos Andrés Pérez el objetivo político y con él la destrucción de la Democracia Venezolana, el pretexto fue el Modelo Económico y las reformas que este implementaría, de allí su nombre descalificador de “paquete neoliberal”. También se resentían por la pérdida de cuotas de poder, de los grandes negocios y otros beneficios directos, las cuotas de poder y la capacidad de influir en las grandes decisiones del gobierno recién inaugurado el 2 de febrero de 1989.

El ardid detonador fue el mediecito del incremento de la gasolina en una economía quebrada que solo tenía 300 millones de dólares en reserva y una cuantiosa obligación por pago de la deuda externa.

Se planificó, activó y ejecutó un macabro plan de insurgencia civil, el 27 de febrero es fijado como día H; el presidente Carlos Andrés Pérez se hallaba en Barquisimeto. Así pues estallan la violencia descentralizada en Caracas y algunas ciudades del interior. Luego de dos (2) días de violentas manifestaciones armadas, fueron reprimidas primero por la policía y luego por la Guardia Nacional, se da la orden, a pedido de la autoridad civil, para la activación del Plan Ávila, se trasladan efectivos del ejército desde el interior para tratar de controlar la poblada que estaba en la calle saqueando y generando mucha violencia, y de francotiradores apostados en las alturas de edificaciones atacando a los efectivos militares. Esto se hizo después de consultar muchas opiniones y decretar el estado de emergencia que dictaba la constitución de 1961.

No se puede ocultar al referirnos a estos actos desestabilizadores y vandálicos que luego se sucedieron, fueron factor muy importante y determinante los grupos radicales. Entre ellos se evidenció la detención de activistas políticos, algunos miembros del actual gobierno y hasta en la oposición, quienes planificaron, activaron y ejecutaron los planes de saqueos a distintos comercios en Caracas. No solo fueron los Céntricos negocios, lo más grave es que no quedó una bodega en pie en el este de Caracas. Muchos de ellos personas de relieve en el actual proceso, lo importante es la verdad y no el maniqueísmo desatado para tergiversar lo sucedido.

El objetivo y propósito político fue el de producir, como en efecto se logró, una ola desestabilizadora desde los sectores populares del país, con ello, se buscaba igualmente, debilitar al gobierno, hacer impopular sus decisiones políticas y económicas, sin que estas hubiesen llegado a impactar al colectivo. Repito, el objetivo era producir un evento político, social y militar de proporciones inmanejables para precipitar la ingobernabilidad y acelerar la salida del Poder de Carlos Andrés Pérez, tal y como ocurrió en mayo de 1993.

Las acciones iniciales fueron de extrema violencia civil y armada con el empleo de francotiradores, prácticamente imposible controlar por la Policía Metropolitana y la Guardia Nacional, el recalentamiento inducido fue más fuerte en El Valle, donde se disparaba desde las azoteas de los edificios y casas aledañas, con blanco referido a los policías, guardias nacionales y efectivos del Plan Ávila, igualmente sobre Fuerte Tiuna, Palacio de Miraflores, Avenida Sucre, San Martin, San Bernardino y Guarenas entre otros.

Fue muy lamentable, y aun hoy lo sigue siendo, el balance de fallecidos, heridos y pérdidas materiales. Pero también lo es el efecto sembrado en el imaginario ciudadano caracterizado por el temor, desconfianza y credibilidad en las autoridades y funciones que conforman la estructura del Estado venezolano.

Surgen las preguntas, que nadie, hoy por hoy, desea responder:

¿Cómo racionalizar, a la luz de nuestra crítica e ilegítima realidad de gobierno, al concepto político del Estado como Fuerza, Estado como Poder y Estado como Autoridad?

¿Cómo podía el Estado, defender a los ciudadanos, proteger sus propiedades y otros bienes, ante la violencia política, programada y ejecutada por factores radicales y que desde entonces nadie ha querido investigar y responsabilizar a los actores materiales?. Tal y como lo solicita La Corte Internacional ¿Qué respuesta tendría el Gobierno actual, de precipitarse alguna forma de violencia civil como la ocurrida en 1989, y con cuál autoridad, fuerza y poder intervendría?

EL TURBIÓN DEL 27 DE FEBRERO DE 1989

Humberto Cuenca, eminente procesalista y fundador de la escuela de comunicación social de la UCV, recomendaba a sus alumnos acudir a las hemerotecas y no a las bibliotecas para entender y reconstruir los hechos del ayer, pues las notas de prensa carecían, publicadas en caliente, de improntas que desfiguran o tergiversan los sucesos acaecidos.

Para quienes solo conocen los relatos de oídas, cuesta mucho saber qué fue realmente lo que aconteció el 27 de Febrero de 1989, ¿Por qué se desató el mismo? y ¿Por qué las fuerzas armadas en cumplimiento de su deber constitucional debieron actuar con firmeza?...

Sobre estos tópicos siempre recibimos una información amañada, ideologizada y enmarcada dentro de un maniqueísmo donde en mayor proporción, y gracias a la propaganda marxista, los malos fueron los miembros de las Fuerzas Armadas y los buenos los saqueadores.

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Una mirada distraída


COLETTE CAPRILES 28 DE FEBRERO 2013

Dos observadores consuetudinarios de la situación venezolana, Joaquín Villalobos y Fernando Mires, se han ocupado esta semana de nosotros. Villalobos con un artículo publicado en El País de España y Mires con una réplica en su bloghttp://polisfmires.blogspot.com. El tema es calibrar la longevidad del chavismo, sin Chávez se entiende. En mi opinión, Mires subraya muy bien las simplificaciones que Villalobos introduce en su análisis, sin desestimar la conclusión. Que el chavismo “llegó para quedarse” como afirma Villalobos con cierto aire condescendiente, después de 14 años en el poder, no es algo que asombre; sería en todo caso su extinción lo que sorprendería. El problema es que las razones que según Villalobos sostendrían esta supervivencia no son las correctas, y la impugnación de Mires se limita a matizarlas en vez de ofrecer al análisis las condiciones que mejor explicarían el asunto.

Villalobos en efecto repite la “sabiduría convencional”, el lugar común que atribuye la fortaleza del chavismo a la redistribución de la renta entre los pobres, al carisma del líder y a la oposición errática (que por cierto en la versión de Villalobos alcanza a estar compuesta por la astronómica cifra de ¡70 organizaciones!). Apenas rasguña con ello la superficie más ramplona de las cosas, y Mires, con sus habilidades de espadachín, remata eficazmente estos argumentos y remito al lector a comprobarlo. De lo que no habla ninguno de los dos es de las peculiaridades del chavismo, de su complejidad y de sus transformaciones. Sólo como ejemplos, hay tres dimensiones que deberían incluirse:

La primera es que la idea de que los pobres forman la base de apoyo mayoritaria electoral del chavismo no ha podido ser confirmada. Así como lo oyen: Noam Lupu publicó en 2010 un artículo académico que muestra que, exceptuando las elecciones de 1998, no hay sesgo de clase en el voto chavista, al menos hasta las elecciones presidenciales de 2006. Y Javier Corrales, profesor en Amherst, publicó en Foreign Affairs, el 04/12/2012, una pieza llamada “Cómo hace negocios Chávez”. La tesis es que, aunque atacando al sector privado en el discurso y reduciéndolo al mínimo en la práctica, este sector privado, ultradependiente, es extremadamente rentable y explica el apoyo a la gestión de Chávez. Un indicador: entre 2000 y 2010, el mercado bursátil aumentó 875%, mientras el salario real cayó 40%. Durante el mismo periodo, en Chile, el mercado bursátil aumentó 375%, en Brasil 399%, en México 654%.

Por otra parte, el asunto de la identidad política. Mientras se ignore el largo proceso de construcción de las mitologías e ideologías del chavismo y del hiperbólico aparato de propaganda que le sirve de plataforma, no se está evaluando correctamente una de sus fortalezas. Si se sigue percibiendo que se está frente a un fenómeno carismático que tendría por contraparte un pueblo “pobrecito” sediento de imágenes heroicas, se está simplemente siendo víctima de esa misma propaganda. Una serie de técnicas narrativas importadas de detrás de la Cortina de Hierro, y una minuciosa construcción de estereotipos sociales y políticos han dado por resultado nuevos espacios identitarios.

Y de paso, así tampoco se podría comprender la dimensión institucional, o la “arquitectónica” chavista, por así decirlo, que se ha venido solidificando mientras se horada y destruye toda institucionalidad democrática, los espacios de deliberación y de libertades, y sobre todo, los espacios espontáneos. Una parte no pequeña de la población venezolana está bajo el control, supervisión y “gestión” directa del Estado, mediante sistemas de encuadramiento (listas de beneficiarios y receptores de programas “sociales” articuladas con unidades de trabajo político, etc.) que forman una red de muchos niveles de complejidad, uno de los cuales (pero sin reducirse a este) es la actuación como feroz aparato electoral.

Un poquito más de atención, señor Villalobos, y menos distracción, le ayudarán además a comprender que el modelo se replica, con variaciones locales y consecuencias impredecibles.

¿EL FIN DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA? Parte 2


Escrito por ÁLVARO VARGAS LLOSA el Feb 22nd, 2013

CRISTINA

Kirchner, en la Argentina, ya está tratando. A medida que se ha radicalizado aún más en respuesta a una aguda crisis económica en su país y el surgimiento de una oposición tanto dentro de las filas de su partido como entre la vasta clase media, se ha apartado del peronismo tradicional en la búsqueda de un rol latinoamericano importante. En el último año, ha hecho del reclamo de su país sobre las Islas Malvinas, actualmente bajo control británico, un punto central de su política exterior, obteniendo un apoyo explícito en el Mercosur (el mercado común sudamericano) y UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Hasta hace poco, limitaba su relación con Caracas a los negocios y los gestos ocasionales, más que a la ideología (Buenos Aires vendió bonos soberanos a Caracas hace unos años y más tarde pudo importar combustible de forma barata y suscribir acuerdos comerciales). Ahora también realiza viajes a La Habana y ha alzado su voz para denunciar a los sospechosos habituales del imperialismo: ciertas democracias liberales, los inversionistas extranjeros, los tribunales internacionales y el FMI. Adoptando este tono, espera aglutinar a la base en un momento difícil. Por ahora está impedida de buscar la reelección en 2015, pero está tratando de modificar la Constitución para que le permita postularse a otro mandato, decisión que llevaría un sello chavista.

Existen, sin embargo, límites a su potencial papel como líder de la izquierda latinoamericana. El más importante es el económico. El modelo estatista y populista argentino está actualmente en bancarrota. El crecimiento económico fue mínimo en 2012, un año que también vio una inflación récord y la ampliación de los controles de capital a fin de evitar una fuga de dólares. Este no sería un obstáculo político insuperable si no fuera por el hecho de que la mayoría de los argentinos actualmente se le opone—su índice de aprobación ha caído al 30 por ciento—y de que su propio partido está fracturado. Una cosa es luchar contra la “derecha fascista” como jefa de un frente peronista unido, pero muy diferente es que Kirchner sea denunciada más estridentemente por su base izquierdista que por la centro-derecha. Aparte del hecho de carecer de los fondos para financiar la revolución regional—no obstante que maneja la mayor economía populista de América Latina—, Kirchner no puede darse el lujo de dedicar su atención a los asuntos extranjeros. Por último, pero no es lo menos importante, la Argentina es un país demasiado grande y demasiado orgulloso para aceptar la casi subordinación a Cuba, una condición clave para liderar a los rebeldes de América Latina.

EVO MORALES

¿Y por qué no Morales, en Bolivia? Dado el simbolismo de sus raíces indígenas, parece un posible candidato de fuerza. Pero se encuentra geográficamente muy lejos de La Habana: las constantes peregrinaciones de Chávez a Cuba serían difíciles de replicar para Morales. También tiene crecientes problemas en casa, donde su base social y política está ahora amargamente dividida. A diferencia de Chávez, que ha sido capaz de agrupar a sus distintos partidarios bajo un paraguas socialista, el partido de Morales, el MAS, ha quedado aislado de la miríada de movimientos sociales que alguna vez lo apoyaron y ahora afirman que no está cumpliendo con las promesas de justicia social. Sus principales peleas no han sido con la derecha sino con estas organizaciones, las cuales han paralizado el país en varias ocasiones.

Al igual que otros populistas, Morales tiene algo de dinero a su disposición a través de la venta de recursos naturales. Pero la inversión privada es muy pequeña en Bolivia y Morales ha duplicado la proporción de la economía que está directamente bajo el control del gobierno. Como necesita destinar recursos a programas económicos populistas para mantener a sus enemigos a raya, Morales no puede financiar aventuras en el extranjero. De hecho, su necesidad de efectivo está obligándolo a cobrar a Kirchner, una aliada cercana, cerca de cuatro veces más por el gas natural de Bolivia que la tarifa vigente en la propia región productora de gas de Argentina, la cuenca de Neuquén. Por último, la economía de Bolivia es muy pequeña: representa apenas el 8 por ciento de la de Venezuela.

RAFAEL CORREA

Correa, quien como presidente de Ecuador dirige un país productor de petróleo, es otra posibilidad. Sin duda tiene la ambición y es el macho alfa intelectual de la manada. Su inevitable reelección de este mes le dará un renovado vigor. Pero su país produce cinco veces menos petróleo que Venezuela y, con una economía con menos de una quinta parte del tamaño de la de aquel país, no está en posición de ejercer el liderazgo a nivel regional. Después de triplicar el gasto del gobierno desde que llegó al poder en 2007, las arcas de Correa enfrentan un déficit fiscal del 7,7 por ciento del PIB. Por haber suspendido pagos de la deuda nacional en 2008, el Ecuador no puede acceder a los mercados de capitales. Si no fuera por los más de 7 mil millones de dólares del salvavidas que China ha arrojado a Correa en pagos adelantados por petróleo y créditos, la situación financiera del país sería nefasta. Dado que el 80 por ciento de las exportaciones petroleras de Ecuador han sido prendados como garantía por estos préstamos, Correa no podría en ningún caso subsidiar a otros países.

DILMA ROUSSEF

Eso deja a Brasil, el país latinoamericano más poderoso y un símbolo de la moderación ideológica, como factor potencialmente clave para el destino de la izquierda latinoamericana. Si lo quisiera, claro. Pero hasta ahora Brasil ha cedido a Chávez de manera deliberada el espacio para desempeñar un rol desproporcionado en el vecindario. Dado que el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva tenía raíces marxistas y una base radical a la que agradar, compensó sus políticas internas responsables tolerando y, a veces alentando, el liderazgo de Chávez en la izquierda regional. En política exterior, Lula prefirió dedicar su tiempo a cimentar las relaciones con los otros países del grupo BRIC y recoger aliados en África, en parte con el fin de recabar apoyos para un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. El resto lo empleó haciendo arrumacos a los adversarios de los Estados Unidos, incluyendo Irán, y proponiendo soluciones a la cuestión israelí-palestina (una iniciativa para la cual se asoció con Turquía).

Dilma Rousseff, la actual presidenta brasileña y heredera política de Lula, ha moderado la política exterior de su país pero es consciente del hecho de que su dominante predecesor y la base partidaria desean relaciones estrechas con la izquierda. Esta es una razón importante para haber mantenido a Marco Aurelio García, un hombre conectado umbilicalmente con los populistas regionales, como asesor de política exterior.

Pero Dilma no está personalmente interesada en liderar a la izquierda de América Latina. La principal herramienta económica de su país en América Latina, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), financia mayormente a empresas nacionales que invierten en la región y no a otros gobiernos, y sus desembolsos en América Latina sumaron tan sólo 1.000 millones de dólares el año pasado. Una iniciativa para integrar la infraestructura en América del Sur liderada por Brasil, conocida como IIRSA, carece de una impronta política o ideológica. Dilma se enfrenta también a un desafío económico del que Lula se libró. El crecimiento se ha estancado (apenas 1 por ciento el año pasado), lo que ha dado pie a una seria introspección acerca de por qué la estrella emergente de la última década se enfrenta ahora a la perspectiva de un futuro mediocre si no se emprenden nuevas reformas.

Todo esto apunta a que la relación Cuba-Venezuela sigue desempeñando un papel fundamental a través de Maduro. Dicho esto, Maduro tendrá una capacidad mucho menor para proyectar influencia que cuando Chávez estaba al timón. Es de suponer que el vacío parcialmente dejado por Chávez dará pie a una puja entre diversas fuerzas por un papel más importante, incluyendo a Kirchner como la peronista radicalizada que maneja la mayor economía populista, mientras Morales y Correa, así como el nicaragüense Daniel Ortega, tratan de llaman la atención sin el peso necesario para mandar de verdad . Brasil arbitrará entre estos izquierdistas y esperará a ver lo que surge antes de jugarse por alguien.

Si ningún líder viable hereda el manto de Chávez, el futuro augura mucho desorden para la izquierda latinoamericana. Temerosa de que esto pueda significar el fin del movimiento, no existe más que un milagro al que la izquierda puede aferrarse: que Chávez encuentre la manera de levantarse de su lecho de muerte en La Habana.

Traducido por Gabriel Gasave                
Fuente: http://independent.typepad.com/elindependent/2013/02/el-fin-de-la-izquie…