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jueves, 28 de noviembre de 2024

Vestidos de sociedad civil, viajan por el mundo para estabilizar a Maduro / Orlando Avendaño @lagranaldea

 


El 5 de abril del 2022, Nicolás Maduro recibió al Foro Cívico en Miraflores. El evento fue reseñado por el régimen como un encuentro entre Maduro y “la plataforma que articula a organizaciones de la sociedad civil”. 

Pero no todos los integrantes del Foro sabían que esa reunión se iba a dar. Fue el día anterior cuando Maduro invitó a la organización, liderada entonces por la activista Mariela Ramírez y el expresidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno.

Del encuentro, el Foro Cívico publicó un comunicado en el que se refiere a la disposición del régimen de equilibrar los poderes públicos, de permitir un Tribunal compuesto de magistrados imparciales y de mantener el ánimo de conversaciones con los diferentes sectores de la sociedad. 

Varias organizaciones que hasta el momento habían estado participando en las reuniones dentro del Foro Cívico se enteraron del encuentro como el resto de los venezolanos. Algunos miembros, incluso fundadores, no estuvieron de acuerdo con asistir al llamado de Miraflores. En ese momento se dieron grietas dentro de la organización. Era claro: el Foro Cívico no era simplemente un punto de encuentro de organizaciones, sino una fuerza política con una agenda clara. Y Maduro marcaba el tono.

Un par de años después, el Foro Cívico llevaría a cabo giras por el mundo con un mensaje concreto: Venezuela está atrapada entre dos extremos, los venezolanos no quieren sanciones y con Nicolás Maduro es posible llegar a un acuerdo. Los esfuerzos, sin embargo, no son tan orgánicos como parece. Tampoco hay ingenuidad. Detrás hay una relación de años, de vaivenes, con el régimen y empresarios cercanos al Estado.

«Jorge Rodríguez me atiende el teléfono»

El Foro Cívico surgió luego de las protestas del 2017. Entonces, Mariela Ramírez, arquitecto, asistía a las manifestaciones con varias pancartas, con una letra grande en cada una. Las repartía. Entre los manifestantes formaban expresiones. Lo llamaban «El alfabeto móvil». “¡Medicinas ya! ¡Protesta pacífica!”, se leía en una concentración en Caracas. El esfuerzo tomó forma y terminó llamándose Dale Letra. “¡Venezuela quiere acuerdo!”. “¡Exigimos acuerdo nacional!”. 

Junto a Dale Letra, otros movimientos se fueron sumando, amén de tener diálogos sobre el país. Poco a poco los encuentros, de los que formaban parte varias organizaciones como Provea, se fueron estandarizando. Primero se llamó Diálogo Social, luego, Foro Cívico. El 6 de febrero de 2021 la organización se consumó y, en una declaración de principios, anunció su existencia. Entre los puntos de su declaración, está su voluntad de mantener “el camino de la paz (…) una solución pacífica, constitucional y electoral (…) articular la pluralidad de actores sociales (…) incorporar voces de diversos sectores (…) sacar a Venezuela del estancamiento”, etcétera.

Unos meses antes, las organizaciones y los firmantes habían enviado una carta al entonces secretario de Estado del Gobierno de Donald Trump, Mike Pompeo, pidiéndole que no sancionara al régimen de Venezuela con medidas contra la industria petrolera. A los firmantes se le sumó la oficina de Washington para América Latina (WOLA, por sus siglas en inglés), cuya sección para Venezuela entonces dirigía Geoff Ramsey.

El documento de 10 puntos fue suscrito por decenas de organizaciones, entre las que se encontraban Fedecámaras, Dale Letra, Acción Solidaria y PROVEA. Entre los individuos firmantes estaban el expresidente de Fedecámaras, Jorge Botti; el actual rector de la Universidad Central de Venezuela, Victor Rago; y la activista Indira Urbaneja —que entonces asistía a los encuentros bajo la marca de chavismo disidente pero que hoy se alinea con los sectores comunicacionales del régimen.

Mariela Ramírez, Ricardo Cusanno y otros miembros del Foro Cívico se abocaron a sumar a la mayor cantidad de instituciones posible. Para ello, consideraban fundamental incluir al Frente Amplio, una organización que entonces dirigía el rector en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), José Virtuoso. Según cuenta una fuente de la UCAB, Virtuoso se negó a participar en el Foro, porque notaba, desde ese momento, las intenciones políticas. “La reunión fue tensa. Casi que un encontronazo. Mariela llegó a exigirle a Virtuoso que se uniera al Foro. Él no estuvo de acuerdo”, cuenta la fuente, que pidió mantener su nombre en el anonimato.

A algunos líderes de la sociedad civil le incomodaba la participación de ciertas figuras dentro del Foro. Una de las voces que generaba inquietudes era la del encuestador Luis Vicente León, pero también, la de empresarios cercanos al chavismo. Otro de los nombres incómodos para muchos era el de Indira Urbaneja, que dirigía la organización Reunificados, asidua de los encuentros del Foro.

Con algunos miembros, el Foro Cívico empezó a desarrollar relaciones con el régimen de Nicolás Maduro. Había una interlocución. Con ella, el Foro se planteó incidir en los procesos de selección de rectores y magistrados. Entre sus postulados a formar parte del Consejo Nacional Electoral estaba Roberto Picón, también miembro del Foro. En mayo del 2021, el Parlamento chavista aceptó la postulación del Foro Cívico. WOLA, al respecto, dijo que “la inclusión de Picón representa un logro significativo del Foro Cívico y destaca su creciente importancia en la movilización de la sociedad civil”.

Las relaciones del Foro con el régimen se fueron afianzado, al punto de que, en reuniones privadas, según contaron dos exmiembros del Foro Cívico que pidieron mantener su nombre en reserva, Mariela Ramírez se ufanaba de hablar constantemente con Jorge Rodríguez. Era una forma de mostrar la capacidad de influencia de la organización. “Decía que tenía ese puente. Que tenían buena relación. ¿La verdad? Le creían todo a Jorge Rodríguez. Le creían los chismes sobre la oposición”, dice uno de los ex miembros del Foro.

Finalmente, las relaciones llevaron a que el mismo Nicolás Maduro invitara a los miembros del Foro Cívico a Miraflores. A la reunión asistieron Mariela Ramírez, Cusanno, Feliciano Reyna, de Acción Solidaria; y el presidente de la Academia Nacional de Medicina, Enrique López-Loyo.

El encuentro significó un parteaguas. Entonces, miembros fundadores como Beatriz Borges y Deborah Van Berkel se apartaron. Propiamente, fue la primera gran crisis dentro del Foro. Para algunos era claro: el Foro no era lo que en algún momento fue. Ahora estaba sometido a una agenda política, con la que Maduro estaba conforme y a la que le sonreía.

“En ese momento se destapó la falta de transparencia de algunos miembros del Foro. Una invitación de Miraflores no llega de la noche a la mañana. Era claro que había una relación previa con el Gobierno de la cual no estábamos al tanto”, cuenta una fundadora del Foro.

“A mí me invitaron, como a varios. Muchos condenamos la decisión de ir. No éramos quiénes para estar negociando con Maduro. Al final, a todos nos quedó esa imagen: los integrantes del Foro Cívico dándose puñitos con Maduro. Ellos pensaban que podían incidir en el Gobierno, pero terminaron siendo absorbidos por el mismo Gobierno”, agrega la cofundadora.

Luego de la profunda crisis que significó la reunión en Miraflores, Mariela Ramírez, Ricardo Cusanno y la también miembro Colette Capriles —profesora y politóloga— mantuvieron dos reuniones formales y privadas con Jorge Rodríguez. Ante la incomodidad, Ramírez, Cusanno y Capriles desarrollaron consultas amén de resolver dudas entre los integrantes del Foro, pero que terminó siendo un proceso “hostil” y “tenso”, de presiones a los miembros.

“Estaba cegada por el poder que creían tener. Mariela decía con orgullo que tenía enlace directo, que no necesitaba interlocutor, porque tenía el número de Jorge Rodríguez”, cuenta la miembro fundadora del Foro.

Los empresarios y el Foro

Luego del 2019, Venezuela entró en una dinámica compleja. Mientras el régimen de Maduro suprimía por completo las libertades políticas, al mismo tiempo alentaba a empresarios amigos, para que se hicieran del control de grandes sectores económicos. El régimen dejó de regular la economía, favoreció a ciertos grupos económicos y permitió la dolarización de facto del país. 

Para la nueva dinámica los gremios eran fundamentales. Entonces, organizaciones como Fedecámaras o Consecomercio empezaron a impulsar la narrativa de que el país debía apartarse de la diatriba política e insertarse en la producción. Para ello, el levantamiento de sanciones impuestas por Estados Unidos o la Unión Europea a la tiranía era clave.

En un informe publicado por WOLA en el 2020, el entonces miembro del Foro Cívico y expresidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, dijo que “las sanciones han generado tanto daño como las expropiaciones del 2007-2008”. El propósito era claro: el nuevo sector empresarial favorecido por el chavismo necesitaba operar con libertad y, para ello, las sanciones diseñadas para golpear a la tiranía chavista eran molestas.

A mediados del 2023, el portal chavista Misión Verdad reseñó al ahora presidente de Fedecámaras, Adán Celis, y sus posturas contra las sanciones: “Ningún país quiere estar ‘sancionado’, el venezolano que diga que quiere ‘sanciones’ es un loco. Nosotros pedimos que se levanten. Eso no ha hecho sino empobrecer al país. Al eliminarlas vamos a tener un comercio más fluido”. Ello ha sido ampliamente rebatido por economistas de prestigio: en un amplio y detallado artículo, los economistas Ricardo Hausmann y Frank Muci explican cómo la devastación económica del país ocurrió mucho antes de las sanciones —devastación provocada, sobre todo, por la corrupción.

Sin embargo, la voluntad persiste. Los empresarios venezolanos favorecidos por el régimen necesitan operar sin la presión de Washington. Y el régimen necesita mantener su aparato, alimentado por años por la corrupción. Desde que se impusieron, el levantamiento de sanciones ha sido el principal reclamo de la tiranía de Maduro en los estrados internacionales. Y quien aliente sanciones es inmediatamente perseguido y criminalizado dentro de Venezuela.

De esos empresarios, uno de los más cercanos al régimen y más poderosos es el presidente de Ron Santa Teresa, Alberto Vollmer. Vollmer es, también, uno de los colaboradores del Foro Cívico. Es, además, conocido por su estrecha relación con el ahora caído en desgracia expresidente de PDVSA y ministro, Tareck El Aissami, acusado por Estados Unidos de narcotráfico. 

El expresidente de Fedecámaras, Ricardo Cusanno, estuvo en la reunión en Miraflores

Y Vollmer, junto a Cusanno, protagonizaron en agosto del 2023 una de las acciones más agresivas del chavismo contra una institución, que provocó una segunda crisis dentro del Foro Cívico. Luego de una denuncia de Diosdado Cabello, el fiscal general, Tarek William Saab, anunció la intervención forzada de la Cruz Roja Venezolana. Para ello, el régimen designó una “Junta Reestructuradora”, liderada por Ricardo Cusanno, Alberto Vollmer y el esgrimista chavista Rubén Limardo.

La medida profundizó las divisiones dentro del Foro Cívico. Algunos miembros se inquietaron por la arbitrariedad. Otros, que ya se habían apartado del Foro antes, veían desconcertados al prestigioso defensor de los derechos humanos Feliciano Reyna por continuar en una organización que había consentido la toma de la Cruz Roja. En medio de la crisis y por el ruido, el Foro decidió publicar un comunicado desmarcándose de la designación de Ricardo Cusanno y Alberto Vollmer como miembros de la Junta de la Cruz Roja.

El texto decía que “laintervención por vía judicial de la Cruz Roja Venezolana sienta un gravísimo precedente que vulnera el derecho a la libre asociación», además de aclarar que «el Foro Cívico quiere dejar asentado que no ha sido informado ni formal ni informalmente en relación con este proceso». No obstante, ni Cusanno ni Vollmer son mencionados.

Para el momento, algunas organizaciones consideraban insostenible continuar en el Foro Cívico. Provea y CEPAZ ya habían tomado la decisión de apartarse. 

“En el año 2019, luego del fin de las protestas y de la derrota de la estrategia de ‘máxima presión’, estábamos de acuerdo, como Provea, en participar en todos los espacios de articulación de las fuerzas democráticas. Por eso asistíamos a las reuniones del Frente Amplio, convocadas por José Virtuoso. Y en ese año nos invitaron al Foro Cívico, que en ese momento se vendía como un espacio de confluencia y conversación entre diferentes sectores de la sociedad venezolana”, cuenta Rafael Uzcátegui, quien entonces dirigía Provea.

“Acudíamos a las reuniones, formales e informales, y participábamos en sus mecanismos de intercambio de información, como un sector más. En abril del 2022 algunos representantes, que eran sus voceros más conocidos, acudieron a una reunión convocada desde Miraflores, de manera apresurada e improvisada. En ese momento entendimos que el antiguo espacio de articulación e intercambio se había transformado, súbitamente, en un grupo que promovía una agenda y una teoría de cambio específica, con la que no coincidíamos. Varias organizaciones nos alejamos en ese momento”, agrega.

Según Uzcátegui, “la supuesta diversidad fue sustituida por una línea específica de pensamiento y acción, a partir de ese encuentro con el poder. Y con esa línea teníamos muy poca afinidad, pues de ella habíamos escuchado posturas lamentables sobre las protestas del año 2017”. El activista por los derechos humanos agrega que desde el Foro Cívico se afirmaba que la represión del 2017 fue una “consecuencia de la radicalidad” de los manifestantes.

Aunque muchos miembros del Foro disintieron del tono de la reunión en Miraflores y de la decisión de asistir, “la respuesta fue que si los volvieran a invitar acudirían de nuevo en las mismas condiciones”.

La plata para los viajes

Los fondos del Foro Cívico provinieron, primero, de las embajadas de Suiza y Noruega. Luego, oficialmente, de la Unión Europea. Rafael Dochao Moreno, quien asumió como encargado de negocios en Venezuela en septiembre de 2021 luego de que el régimen de Maduro expulsara a la diplomática Isabel Brilhante Pedrosaa, ayudó a gestionar los fondos para el Foro, según comentaron tres fuentes consultadas de la organización.

A los pocos días de que Dochao asumiera el cargo en Venezuela, el Foro Cívico anunció que una delegación viajaría a Europa amén de “reconstruir la ruta electoral”. La delegación estuvo conformada por Mariela Ramírez, Ricardo Cusanno, Colette Capriles; Feliciano Reyna y Enrique López-Loyo.

Meses después, en diciembre de 2022 la delegación de la Unión Europea en Venezuela, encabezada por Dochao, anunció un millonario proyecto de cooperación con organizaciones locales. “En rueda de prensa, Dochao enfatizó que los programas van dirigidos a la atención y promoción de la juventud y la promoción de procesos electorales”, se lee en Unión Radio. Una de las organizaciones más beneficiadas fue el Foro Cívico.

Rafael Dochao Moreno caía bien entre todos los sectores políticos de Venezuela. Particularmente, guardaba buenas relaciones con jerarcas del régimen, según una fuente. Una de las metas de Dochao, según fuentes, era recabar información en Venezuela para convencer a Europa de relajar las sanciones al régimen. 

En marzo del 2023, desde el estado Zulia, lo dijo públicamente: las sanciones están en revisión y pueden ser levantadas. Pero Dochao no duró mucho en Venezuela después de eso. Sin embargo, sus apadrinados ya volaban solos.

Ya entrado el 2024, año clave para Venezuela, el Foro Cívico invirtió algunos esfuerzos en evitar la candidatura presidencial de la líder opositora María Corina Machado. El 8 de abril de 2024, un grupo de miembros de organizaciones y representantes de la sociedad civil se reunió en una oficina de la Universidad Católica Andrés Bello en La Castellana, Caracas. El propósito estaba sobre la mesa: posicionar la candidatura de Manuel Rosales y presionar para el levantamiento de las sanciones.

En la reunión hubo representantes de Fedecámaras y expresidentes del gremio como Jorge Botti, Jorge Roig y Tiziana Polesel; también los dirigentes de Fuerza Vecinal Gustavo Duque y David Uzcátegui; también, los dirigentes Henrique Capriles y Tomás Guanipa; el rector de la UCAB, Arturo Peraza; el encuestador Luis Vicente León; el dirigente del partido Un Nuevo Tiempo, Stalin González; y los miembros del Foro Cívico, Mariela Ramírez y Colette Capriles. De hecho, Colette Capriles ayudó a organizar el encuentro.

De esa cita surgió un comunicado en el que, entre otras cosas, el grupo pide que “se preserve la ruta de flexibilización de participación de Venezuela en el mercado energético”.

“Este comunicado es el resultado de una reunión realizada el pasado lunes 8 de abril con algunos de los firmantes de este documento. Una fuente que estuvo presente en esta reunión confirmó a El Pitazo que la intención de ese encuentro fue manifestar la necesidad de mantener la ruta electoral, además de la preocupación por la eliminación de la flexibilización de las sanciones a Estados Unidos al sector petrolero venezolano”, se lee en El Pitazo. 

Según contaron fuentes a La Gran Aldea, en la reunión del 8 de abril, varios de los presentes insistieron en que la oposición debía darle la espalda a María Corina Machado y apoyar a Rosales. En el encuentro, Mariela Ramírez, del Foro Cívico, dijo que había estado por Europa y Estados Unidos “abogando por la suspensión de las sanciones”.

Uno de los miembros fundadores del Foro, que luego se retiró, dice que, aunque no sabe exactamente de dónde han seguido llegando los fondos, está al tanto de que este 2024 la organización ha gozado de “mucho dinero”. Otro exintegrante del Foro sostiene que no cree que los recursos actuales del Foro sean los brindados por la Unión Europea.

Todo está normal

El 28 de julio, con el monumental fraude del régimen de Maduro, Venezuela entró en une etapa compleja, marcada por la represión y por los intentos de ciertos sectores políticos y de la clase empresarial chavista de someter al país a una normalidad forzada. Desde Fedecámaras empezaron los llamados al diálogo y a un acuerdo “concertado”. No hay mención del fraude. Entonces, empezó el relato de los extremos.

En una entrevista con el medio VPI, mientras en las calles los agentes del régimen reprimían a los manifestantes que reclamaban el triunfo opositor de Edmundo González en las presidenciales, el rector de la UCAB, Arturo Peraza, dijo que Venezuela necesita apartarse de “ambos extremos” y que es “improductivo” llamarle dictador a Maduro. Exactamente el mismo argumento lo utilizó el Foro Cívico para anunciar una gira por Europa entre el 21 y el 25 de octubre: “La sociedad está atrapada entre posiciones políticas extremas, en un clima de terror y desconfianza”.

Para la gira, la delegación del Foro Cívico, conformada por Mariela Ramírez, Colette Capriles y Enrique López-Loyo, visitó Madrid, Bruselas y Ginebra, para encontrarse con diferentes funcionarios europeos. Parte de la gira es detallada por el mismo Foro Cívico en un artículo publicado en Runrun.es, como parte de un derecho a réplica: reuniones con “autoridades de la Unión Europea”, la Cancillería española, diputados de España, la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra, “académicos, periodistas, empresarios”, etcétera.

Según dos fuentes, parte de los planteamientos del Foro Cívico en Europa fue que aún no están las pruebas suficientes para que algún candidato en las elecciones presidenciales venezolanas sea proclamado ganador, aseguran que “hay que buscar soluciones para instalar un Gobierno de coalición, que permita la participación en elecciones parlamentarias o legislativas en el 2025”.

Asimismo, según dos fuentes consultadas —de las cuales una es un miembro activo actual de la organización—, el Foro Cívico se paseó por Europa con una carpeta de encuestas de la empresa de Luis Vicente León, Datanálisis, que sostiene que la mayoría de los venezolanos no está dispuesto a participar en manifestaciones en las calles y que más del 70% “rechaza las sanciones”. Sin embargo, una encuesta del Atlantic Council disiente de este porcentaje en cuanto al apoyo o rechazo a las sanciones. 

El Diario Las Américas también tuvo acceso a fuentes que le insistieron en que los delegados “respaldan la continuidad del régimen de Maduro y buscan legitimar una agenda que insiste en el diálogo y la negociación como única vía, mientras subestiman la represión y los abusos del chavismo. En sus argumentos, ignoran las inhabilitaciones políticas, las manipulaciones institucionales y los derechos vulnerados de los líderes opositores, sugiriendo una posición alineada con el oficialismo y promoviendo una ‘reconciliación’”.

De hecho, estando en Europa, Mariela Ramírez, del Foro, dio una entrevista al periodista Román Lozinski en la que dijo que, con la gira, ha planteado que “los venezolanos tenemos que abandonar la cultura de guerra a muerte (…) Lo peor que puede pasar en el país es que alguien gane en el conflicto (…) No es democrático pensar que la victoria pasa por aplastar al contendor. En la medida en que los venezolanos abracemos los principios democráticos, abracemos el disenso y la diferencia como algo que es normal y consigamos que los conflictos y las diferencias podamos resolverlas, construiremos una visión común de futuro”.

Con respecto a las sanciones, Ramírez fue clara: “La política de presión no logró los objetivos y causó, colateralmente, un daño mayor a la población”.

“Hay que exigirles a los actores políticos que regresen a la mesa de diálogo, pero con una intención real y no de satisfacer intereses particulares”, dijo Ramírez.

Para Rafael Uzcátegui, quien con Provea formó parte del Foro Cívico en sus inicios, “la ingenuidad política del Foro Cívico y su mal diagnóstico, consecuencia de la soberbia intelectual, los ha convertido en los tontos útiles de la dictadura”.

“El Foro Cívico, según su documento de gira internacional, sigue teniendo el mismo diagnóstico de la situación que habían realizado antes del 28 de julio, basado en que las autoridades actuales eran lo que eran como respuesta a la ‘radicalidad de la oposición’ y que el punto privilegiado para la resolución del conflicto es llegar a un ‘acuerdo entre las partes’”, dijo Uzcátegui.

Tras regresar de Europa, el Foro Cívico anunció otra etapa de la gira, pero esta vez en Latinoamérica. La delegación, conformada por Mariela Ramírez, Colette Capriles y otros, visitará Santiago de Chile, Buenos Aires, Bogotá y Brasilia. En el documento en el que anuncian la gira, vuelven a plantear la tesis de la polarización: “Se considera urgente activar todas las capacidades diplomáticas y sociales para instaurar un proceso de paz en Venezuela, con el fin de contener el agravamiento del conflicto. La sociedad está atrapada entre posiciones políticas extremas”.

“Van a Chile a tratar de cambiar la posición de presión del Gobierno de Boric”, sostuvo una de las fuentes que fue parte del Foro.

El politólogo Walter Molina se refirió a la organización en una entrevista con la periodista Carla Angola. Dijo que “varios grupos, como el Foro Cívico, actúan en las sombras. Hablan con embajadores, salen del país —y habría que preguntarse con qué recursos—, para hablar con diferentes actores internacionales y venderles la idea de que en Venezuela hay un conflicto entre dos bandos iguales y no un país entero que desea y quiere ser libre y un pequeño grupo que usa la fuerza bruta y el terrorismo de Estado”.

Ante las declaraciones, el Foro Cívico publicó en su cuenta de X que lo mencionado por Molina es “falso o inexacto”; sin embargo, en el comunicado de respuesta, no aclara de dónde provienen los fondos o cuál es su posición frente a las sanciones. El comunicado se dedica a ratificar que la labor del Foro es la de promover el diálogo entre las partes y expresar “los temas prioritarios que preocupan a la mayoría de los venezolanos”.

En una entrevista este 22 de noviembre, la líder opositora María Corina Machado se refirió a “los normalizadores de la tiranía”. Ante la pregunta del entrevistador, Melanio Escobar, sobre cuál es su posición frente a grupos como “Fedecámaras, el Foro Cívico, que hacen lobby internacional para tratar de equiparar a la oposición con todo el poder del régimen de Nicolás Maduro”, Machado dijo que, durante los regímenes totalitarios, a lo largo de la historia, siempre “surgen fuerzas que, aún no pareciendo parte del sistema, terminan de alguna manera ayudando a que permanezca, en algunos casos conscientes y en otros inconscientemente”.

“Hay gente que genuinamente cree que no hay manera de lograr un cambio. Que no los puedes derrotar. Entonces, ‘si no puedes contra ellos, úneteles’. Más o menos esa es la lógica. Y no se dan cuenta del daño que hacen, y se vuelven instrumentos de este sistema”.

“Sí hacen daño afuera. Eso es verdad. Viajan con una narrativa: ‘La oposición está dividida… La gente en Venezuela tiró la toalla… El país ya se resignó… La situación no está tan mal’. Repiten eso, porque ellos están bien”, agregó.

Hoy en día ninguna organización de defensa de los derechos humanos importante en Venezuela forma parte del Foro Cívico. Además, aunque el Foro asegura que “más de 600 líderes sociales” lo integran, solo se conocen los nombres del pequeño grupo que tiene presencia en los medios. La miembro fundadora consultada para este trabajo indicó que Mariela Ramírez suele considerar a algunas organizaciones integrantes del Foro sin que lo sean. También dijo que el Foro Cívico, que recibe grandes fondos, suele condicionar a organizaciones pequeñas en el resto del país, a la que le subvencionan recursos, “algo que es poco ético”. “Se dicen que son organizaciones, pero realmente simplemente son extensiones del Foro porque dependen de esos recursos”, agrega.

Mariela Ramírez fue contactada para la elaboración de este trabajo, pero expresó que, para el momento de la publicación, no tendría las respuestas a las inquietudes expresadas en torno al financiamiento, su relación con Jorge Rodríguez o su postura ante las sanciones a Venezuela. Dijo que haría llegar las respuestas lo antes posible tras la publicación del texto, esperando que fuesen publicadas.

https://lga.lagranaldea.com/2024/11/25/vestidos-de-sociedad-civil-viajan-por-el-mundo-para-estabilizar-a-maduro/

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miércoles, 20 de noviembre de 2024

El riesgo de ser opositor en Venezuela: «terminas preso o muerto» / Voz de América @VozdeAmerica

 


Hacer política es una actividad de alto riesgo. Ser opositor en Venezuela es exponerse a terminar en una cárcel. Y más desde las elecciones del 28 de julio

«Pablo», un dirigente opositor venezolano, en sus 50 años, ya no siente la libertad de antes para armar reuniones masivas con su equipo o visitar barriadas en su región, en el occidente del país. Si ocurren esos encuentros, nada de fotos, ni tuits, todo de prisa. Deben obrar con “prudencia”, cuenta, admitiendo su “terror” de ser detenidos por hacer política.

“Todos estamos en riesgo” después de las controvertidas elecciones presidenciales de hace casi 4 meses y las subsecuentes persecuciones por agentes de inteligencia del Estado, asegura a la Voz de América bajo condición de anonimato, por temor a represalias.

El presidente socialista Nicolás Maduro se reeligió oficialmente en julio para un nuevo período de 6 años, que iniciaría el 10 de enero de 2025. Políticos como Pablo afirman tener copias de las actas de los centros de votación de la mayoría de las ciudades del país para comprobar que triunfaron. Sin embargo, defender esa victoria les parece igual a comprar un boleto de lotería cuyo premio es la cárcel.

“Hay terror entre nuestros dirigentes, lo han sembrado con mucha fuerza”, confiesa el líder opositor, acusando expresamente al chavismo de “dinamitar” el juego político en Venezuela mediante prácticas que tilda de fraudulentas, violentas y represivas.

Revela que ha tratado de llevar adelante su trabajo político “con mucha inteligencia” en los últimos meses: son secretos los detalles de sus mítines, como hora y lugar; evitan reuniones masivas; apagan sus teléfonos al reunirse; borran conversaciones privadas; y procuran “no hablar mucho” para acortar el tiempo de sus cónclaves.

Riesgo hasta de muerte

La oposición aspira a que su candidato, Edmundo González Urrutia, exiliado en España, se juramente en enero como jefe de Estado. El chavismo, por su parte, considera la elección como un asunto pasado, mientras ha arrestado a cientos de activistas y dirigentes de partidos adversos, acusándolos de terrorismo.

El miedo de los políticos opositores no se fundamenta en sospechas. El mismo gobierno ha difundido videos e informaciones sobre la detención de dirigentes antichavistas vinculados a la elección y que contrarrestaron su resultado.

Recientemente, uno de ellos murió bajo custodia del Estado.

El jueves pasado, familiares, múltiples ONG y la dirigente opositora María Corina Machado denunciaron la muerte de un testigo electoral y miembro del partido Vente Venezuela, diabético, de 36 años, que había sido arrestado un día después de la elección y cuya enfermedad no fue atendida a tiempo por las autoridades en su reclusión.

Machado, que ha confesado vivir en la clandestinidad por temor a perder su libertad y su vida, dijo que las piernas del activista Jesús Martínez Medina sufrieron necrosis tras semanas en un calabozo “infrahumano” del estado oriental de Anzoátegui.

Cifras que huelen a muerte y detención

Martínez Medina es considerado el preso político número 20, entre civiles y militares, que muere bajo custodia del Estado en la última década, siempre durante el gobierno de Maduro, delfín político del fallecido expresidente y teniente coronel Hugo Chávez Frías.

Además, desde la elección presidencial, el gobierno detuvo a 1.848 personas, para un total de 1.976 presos políticos, según la ONG Foro Penal.

En Venezuela, ha habido más de 17.900 detenciones por razones políticas en la última década, según sus registros. Tras la votación de julio, esos arrestos incluyeron a alcaldes, exdiputados, exgobernadores y dirigentes de partidos, como Rafael Ramírez, Freddy Superlano y Williams Dávila, también a activistas de bajo o mediano perfil.

“He tenido que estar varios días escondido, he bajado un poco el perfil de mis denuncias”, cuenta a la VOA Eulises, otro líder de la oposición venezolana, también atemorizado.

Una vez, cuando militares y fuerzas de choque del oficialismo atacaron una protesta que coordinaba, debió pasar horas sentado en una lápida de un solitario cementerio, esperando que fuera de noche para poder escapar.

martes, 12 de noviembre de 2024

¿Máxima presión o negociación?: la incógnita respecto a la política de Trump hacia Venezuela Redacción Voz de América @lagranaldea

 


La política exterior de EEUU hacia Venezuela es bipartidista, pero es una incógnita cuál será la posición del presidente electo, Donald Trump: ¿una de máxima presión o una más moderada?

Si bien la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela es bipartidista, todavía es una incógnita cuál será la posición que asumirá el presidente electo, Donald Trump, en medio de conflictos mundiales que impactan en aspectos energéticos: ¿una política de máxima presión como en su primer período o una más moderada como la que adoptó el actual mandatario, Joe Biden?

La incertidumbre aumenta conforme se acerca el 10 de enero, fecha en la que el presidente electo de Venezuela debe asumir el cargo, en medio de cuestionamientos de la comunidad internacional que pide resultados “verificables” de las elecciones del 28 de julio.

El presidente Nicolás Maduro fue proclamado ganador para un tercer mandato, a pesar de las denuncias de fraude de la oposición y de que la autoridad electoral no mostró datos desglosados; mientras que el excandidato opositor Edmundo González, exiliado en España, ha asegurado que espera volver para asumir la presidencia.

Trump, que pocas veces nombró a Venezuela durante su campaña y cuando lo hizo fue con imprecisiones, volverá a ocupar la Casa Blanca en medio de un complejo panorama, con varios conflictos internacionales en curso que envuelven importantes corredores energéticos.

Benigno Alarcón, politólogo y director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), afirma que, por lo pronto, solo queda claro cómo actuó Trump durante su primer mandato.

“Sabemos lo que sucedió en el pasado, pero también sabemos que hubo cosas que no funcionaron como esperaba la Casa Blanca en ese momento y eso podría modificar la conducta”, sostiene, aunque no descarta que las relaciones puedan ser “más accidentadas”.

Luis Peche Arteaga, consultor político e internacionalista, subraya que existen intereses de actores económicos estadounidenses vinculados al sector petrolero, lo que, a su juicio, podría ser un factor importante en la política de Trump.

Leonardo Buniak, economista, calificador de riesgo y especialista en geopolítica de la energía, destaca que respecto a las sanciones cualquier escenario es posible, pero ve poco probable que sean revocadas las licencias aprobadas a empresas petroleras.

“¿Por qué razón?, porque va a primar la seguridad energética de EEUU. En cualquier escenario sociopolítico en Venezuela el petróleo manda”, dijo a periodistas en un foro empresarial celebrado recientemente en Caracas.

En abril, Estados Unidos revocó una licencia que autorizaba transacciones al sector petrolero y gasístico de Venezuela por considerar que el gobierno de Maduro incumplió compromisos asumidos en materia de garantías electorales, pero permitió la posibilidad de que se emitan licencias específicas.

Tras felicitar a Trump por su victoria, el gobierno de Maduro manifestó estar dispuesto a entablar “buenas relaciones” sobre la base de “diálogo, respeto y sensatez”.

“En su primer gobierno, presidente reelecto Donald Trump, no nos fue bien, este es un nuevo comienzo para que apostemos a ganar-ganar y le vaya bien a Estados Unidos, le vaya bien a Venezuela”, dijo Maduro.

“La voluntad de Dios”

En medio del clima de miedo generalizado que se vive en el país tras las elecciones presidenciales del 28 de julio, algunos venezolanos creen que la llegada de Trump al poder podría ocasionar que se concreten cambios positivos para Venezuela, pero otros se muestran suspicaces.

“Si él ganó, por algo Dios permitió eso. Estamos esperando que se haga la voluntad de Dios a través de Trump, que a lo mejor podría ser la pieza prevista para nuestro país”, dijo Gregoria, una mujer consultada por la Voz de América en una calle de Caracas sin dejar de asomar la dura situación económica que atraviesan millones de venezolanos.

sábado, 5 de octubre de 2024

El régimen que tortura a los hijos de Venezuela / Walter Molina Galdi @lagranaldea

 


Lo que está haciendo el régimen chavista es lo más aberrante que ha ocurrido en Latinoamérica en muchas décadas. Su odio a los venezolanos no tiene precedentes. No hay una sola justificación para no desear y trabajar, con todas las fuerzas, para que semejantes criminales dejen el poder desde donde hacen tanto daño.

Mientras yo escribía estas líneas de indignación, dolor y rabia, y mientras usted las lee, hay cientos de venezolanos inocentes siendo torturados por los bárbaros que ocupan, por la fuerza bruta, el poder. Muchos de ellos son niños y niñas, como sus hijos o los míos, como sus hermanos pequeños, nietos o sobrinos. No cabe en el pecho la tristeza ni en la mente el entendimiento de semejante crueldad, porque para un ser humano promedio, tanta maldad es mucha. Nos sobrepasa. Y eso… eso es el chavismo.

Hannah Arendt, en Los orígenes del totalitarismo, describió cómo los regímenes totalitarios despojan a las personas de su humanidad, convirtiéndolas en simples objetos a los que se puede manipular y destruir sin remordimientos. Esta deshumanización permite que la violencia, incluso la más brutal, se normalice en ellos, en quienes forman parte de esa pequeña élite (incluyendo a los cómplices habituales).

Por otro lado, la psicóloga Alice Miller, en Por tu propio bien, habla del «gusto por la crueldad» que ciertos individuos y sistemas desarrollan cuando sienten que tienen poder absoluto sobre otros. Esta crueldad se expresa no solo como un medio para perpetuar su dominio, sino también como un reflejo del desprecio que sienten hacia su propia gente, a la que perciben como sumisa o traidora. ¿Y son traidores unos niños de 13, 14, 15 y 16 años? Para Nicolás Maduro, para Diosdado Cabello y para los ejecutores de las torturas, sí.

Los jóvenes y niños son hoy, para la barbarie chavista, los objetivos principales. Ellos, que nos odian profundamente a todos los venezolanos, ven en los más jóvenes su principal obstáculo, pues ni con todo el dinero del mundo pudieron colonizar sus mentes. Los chamos que no conocen ni la democracia ni la libertad, quieren ser libres y piden democracia. Ellos son la razón por la cual nuestra República, que han intentado extinguir, sigue existiendo.

Y todo ese desprecio que la tiranía venezolana siente por los jóvenes, lo han demostrado siempre. Lo demostraron en las protestas de 2014, 2016, 2017 y 2019. Lo demostraron destruyendo el sistema educativo y las universidades. Lo demostraron dejando ciego a Rufo Chacón (de 16 años). Lo demostraron separando a tantas madres presas políticas de sus hijos. Lo demostraron y demuestran cada día cuando obligan a cientos de padres, con sus pequeños en brazo, a cruzar el Darién o montarse en una balsa mal hecha para huir del país. De su país. De nuestro país. Porque Venezuela es y así lo reafirmamos el 28 de julio, nuestra. No de ellos que la odian.

Pero como la maldad de estos sujetos no se diferencia en nada a la maldad de la que antes se regocijó Adolf Hitler, Iósif Stalin o Jorge Videla, quisieron ir más allá y, desde que Edmundo González Urrutia ganó las elecciones por casi 40 puntos de diferencia, decidieron mostrar una peor cara de lo que ya habían mostrado (si aquello era posible) y a los crímenes de lesa humanidad por los que fueron juzgados en Argentina y son investigados en La Haya, decidieron agregar la tortura sistemática a menores de edad. Con alevosía, con saña y con mucho disfrute. Sí, disfrutan dañar a niños y niñas. Hasta la fecha, al menos, a 158 de los cuales más de 40 siguen secuestrados en mazmorras destinadas a vejar, humillar y destrozar.

Lauriannys Cedeño, de 16 años, fue secuestrada el 14 de agosto (y “liberada” sin cerrarle la causa un mes después). “Lau”, como le dicen, se acaba de graduar de bachiller, pero no pudo celebrarlo bien porque la “operación Tuntún” (ese crímen constante que anuncian por televisión ellos mismos) llegó a su casa en Carúpano, estado Sucre, pues ella había reenviado unos mensajes vía WhatsApp por el descontento ante los resultados de la elección presidencial y por esto, fue denunciada por Nilsa López de Mata, miembro de la Unidad de Batalla Bolívar Chávez (UBCh) y trabajadora de la alcaldía de Carúpano. Lauriannys sufrió un colapso nervioso en el momento de su detención que le ocasionó daños cerebrales. Desde entonces, presenta convulsiones y ataques de pánico.

Como a Lau, el régimen chavista le ha dañado la vida a muchas, muchas niñas. De hecho, a varias inocentes secuestradas se les ha sometido a encierros junto a hombres adultos, quienes las han violentado sexualmente en lo que solo puede describirse como un horror indescriptible. También se conoció que siete menores de edad (entre ellos una niña de 16 años) fueron pasados a juicios ilegales en los tribunales de la tiranía en el estado Carabobo. Algunos de ellos perdieron piezas dentales producto de las golpizas y otro tiene las tetillas quemadas, porque le pusieron electricidad. Seguimos esperando, claro, que UNICEF, ONU Mujeres y los diferentes colectivos feministas se pronuncien.

viernes, 26 de julio de 2024

Ganó Santos Luzardo, otra vez / Walter Molina Galdi @lagranaldea

 


¿Qué es la barbarie? Eso me preguntó hace un tiempo un amigo profesor cuando, hablando sobre lo que ocurría en Venezuela, usé esa expresión. La respuesta inicial fue automática: históricamente, esta palabra se ha utilizado para describir comportamientos y sistemas que operan fuera de los límites de la ley y la moralidad, caracterizados por la violencia, la opresión y la ausencia de respeto por los derechos humanos. Es la falta de civilización.

El profesor hizo silencio y volvió a preguntar, “entiendo, pero ¿qué es la barbarie?”. Y comprendí hacia donde iba. La barbarie, para nosotros, es el chavismo. Su sinónimo. El ejemplo palpable de lo que aquello significa.

Desde entonces, no he encontrado algo que describa mejor a este sistema que ha oscurecido a un país que, con sus muchas cosas perfectibles, tenía color. Cómo no, si su máxima casa de estudios se encargaba (y se encarga) de vencer la sombra.

Pero, como la incivilidad siempre viene acompañada, el otro rasgo (de varios) que caracteriza a quienes hoy y desde 1999, mal gobiernan el país, es la hipocresía. No existe alguien más hipócrita que aquel que forma parte de una élite (hoy muy pequeña) que gritaba que “ser rico es malo”, pero que en dos décadas y media “desparecieron” más de 600.000.000.000 dólares (seiscientos mil millones). Esto, mientras niños morían por desnutrición y más de ocho millones de venezolanos huían del perverso sistema que ha devenido en un terrorismo de Estado.

El chavismo hipócrita estuvo durante tres décadas denostando los 40 años de democracia y responsabilizando al «Imperio» de todo lo malo que ocurriese. Pero hoy, cuando no tienen votos, ni propuestas, ni un control social efectivo, ni futuro, y solo les queda la fuerza bruta y la propaganda (tampoco efectiva ante un pueblo claro y decidido a cambiar), van quitando poco a poco el «rojo, rojito» para volver a los colores y la estética de antes, mientras usan los recursos públicos para que el nombre de Nicolás Maduro salga en las pantallas del Times Square. ¿Por qué este paso atrás? Porque no lo lograron y saben que no lo lograrán.

La mayor derrota de este movimiento político-mafioso es que no pudieron moldear a la sociedad. No la arrodillaron. No conquistaron las mentes de una ciudadanía que jamás abrazó ni la devastación de la cubanización ni la umbría de la sovietización. No lograron que el deseo de libertad y el aprecio por la democracia (aun en los jóvenes que nacieron sin conocerla) se extinguiera. Y no lo lograron a pesar de tener todo el poder, todo el dinero, todas las armas y toda la maquinaria de propaganda. Han sido buenos para mantener el poder (por ahora) con el uso de la fuerza, pero hasta a Antonio Gramsci hubiesen decepcionado.

Esa derrota, al final, es también su derrota electoral, pues el deseo de cambio es innegable, enorme y contundente. Y ante ello no hay vuelta atrás.

Al final de «Doña Bárbara», Santos Luzardo logra restaurar el orden y la legalidad en su hacienda, venciendo los métodos brutales y desmedidos mientras ella, finalmente, se retira del llano, reconociendo la superioridad del enfoque civilizado de Santos.

Como el destino a veces tiene casualidades maravillosas, resulta que Santos Luzardo es la mujer que hoy lidera al país en esta lucha contra la tiranía, y a Bárbara Guaimarán la representa el otro, el del bigote, el responsable de 294 asesinatos en protestas solo entre 2014 y 2022. ¿Y el candidato de la oposición democrática? Pues espero que él, como Rómulo Gallegos, sea el primer presidente de la nueva democracia. Esta, claro, ojalá no termine más… Mejor dicho, ¡nunca más!

Al final, si alcanzamos el cambio (y estamos cerca), esta época solo va a ser recordada por su barbarie; una que comenzó en 1992 y, ojalá, inicie su fin en 2024.

https://lagranaldea.com/2024/07/25/gano-santos-luzardo-otra-vez/

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martes, 4 de junio de 2024

Margarita López Maya: María Corina se va a inmolar si tiene que hacerlo / Alejandro Hernández @lagranaldea

 


La historiadora venezolana deja claro que la oposición necesita «ganar con una ventaja importante» para poder sortear las «trampas» y el «control» sobre el CNE

La historiadora Margarita López Maya señala que el régimen de Nicolás Maduro “no se ha rendido” y alerta sobre las acciones que pueda ejecutar si a dos semanas de las elecciones se da cuenta de que ni con trampa podrán ganar el 28 de julio.

Por eso la reconocida profesora advierte que “todavía no estamos en transición” y que el chavismo no ha dado señales de aceptar esa posibilidad aún, por eso considera fundamental llegar a las presidenciales, ya que ahí es donde “se podría abrir la puerta a una transición”.  

López Maya comenta que no ha hablado con María Corina Machado, pero eso no impide que compare el liderazgo de la ganadora de las primarias con el que encarnó Hugo Chávez: “es una líder carismática, mesiánica, la gente llora y la abraza; es como una santa que va por ahí».

Sin embargo, enfatiza que la elección no se ganará con los grandes mitines que vemos hoy, sino con el trabajo electoral que la oposición unida logre materializar el 28 de julio 

–¿Cómo interpreta usted que Edmundo siga en carrera y que María Corina Machado logre girar por el país? 

-Me da la impresión de que Maduro no puede obviar las elecciones del 28 de julio, principalmente, por el sector militar. Pareciera que para ellos la realización de las presidenciales es un punto importante, crucial, para seguir apoyando que el chavismo siga en el poder. Eso no es un grupo homogéneo, ni siquiera muy institucional; pero están con Maduro mientras gane elecciones, aunque de manera poco limpia. Debe haber grupos en la Fuerza Armada diciendole al ministro Padrino que existe mucho descontento e insatisfacción en parte de la oficialidad y eso causa su efecto. Son conjeturas que hago, obtener información desde dentro del mundo militar es difícil. 

-¿Descarta que las suspendan?

-Creo que el juego no es suspenderlas, aunque han movido piezas como la del conflicto con Guyana para hacerlo, si llegara a ser estrictamente necesario. Sin embargo, no es el escenario que les interesa; ellos están apostando a ganar esas elecciones echando mano de todos los recursos que tienen para hacerlo: control total sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE), Elvis Amoroso, Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y el resto de los poderes públicos. 

La estrategia que buscan implementar, hasta ahora, es intentar controlar el evento electoral antes de que se produzca la entrada del voto en la urna. Por eso, están creando centros de votación en sitios no convencionales como el Helicoide, consejos comunales o bases de misiones, es decir, lugares donde la oposición muy difícilmente tendra testigos.

-¿Pero es posible para Maduro ganar sin un fraude masivo?

-El registro real no es de veintiún millones de venezolanos, porque hay cinco millones que están fuera del país o muertos, eso, de entrada, nos deja en dieciséis millones de votantes. De los cuales la encuestadora Delphos dice que el techo del chavismo es 30%, que equivale a otros cinco millones; entonces ya vamos por once millones. Según las bases de datos del CNE en Venezuela hay seis millones de jóvenes inscritos, sin embargo, sondeos y análisis cualitativos que hemos hecho nos indican que esos muchachos no tienen mucho entusiasmo por salir a votar. Si eso no se revierte y solo vota el 50% de ellos, son tres millones más que debemos descontarles a los once millones que quedaban y ya pisaríamos los ocho millones… 

Lo que quiero reflejar es que se debe ganar con una ventaja importante y el número de votos que tenemos disponibles no es infinito.  Por eso la apuesta del régimen, en este momento, es intentar ganar la elección con trampas aquí y allá, más el control sobre el CNE y el amedrentamiento.

-Pero el riesgo de hacer eso el alto para el chavismo, la gente se podría envalentonar y María Corina Machado es impredecible…

-Pienso que María Corina no es tan impredecible. Ella se va a inmolar, si se tiene que hacerlo. Yo sí siento que su figura será un factor absolutamente determinante en que la gente salga a la calle o no. 

Creo que hay mucha incertidumbre sobre lo que podría hacer el régimen si veinte días antes de las elecciones constata que ni con trampas y chantajes las puede ganar.

–Hace unas semanas le oí decir que no estaba viendo ningún tipo gesto del gobierno que le hiciera pensar que se van a ir, ¿sigue teniendo la misma percepción? 

-Es que no creo que se hayan rendido y la naturaleza de Maduro no es entregar el poder democráticamente. Yo estoy convencida de eso, porque es un régimen autoritario con rasgos sultánicos que destruyó la institucionalidad y el tejido social para mantenerse en Miraflores. Esta gente está montada sobre la represión de colectivos armados, milicias y sectores paramilitares; en esas condiciones, una salida negociada empíricamente casi nunca sucede, es muy difícil. 

En dictaduras más convencionales hay más posibilidades, porque siempre existen sectores que se convencen de que la sociedad no aguanta más el autoritarismo y abren el juego político, pero yo no he visto señales de eso en el gobierno de Maduro.  Hasta ahora las negociaciones lo que han demostrado es que el régimen las usa para para aliviar la tensión, conseguir ciertas concesiones y ganar tiempo; pero no para establecer una ruta hacia la transición. 

–¿Por qué el gobierno nunca ha aceptado las garantías que le ha ofrecido la oposición y la comunidad internacional si dejan el poder?

-La mentalidad militar es autoritaria per se, o sea, no entiende eso de entregar el poder. Ahí hay una concepción militarista que sigue enroscada en quedarse a perpetuidad; los militares venezolanos siempre han pensado que son ellos quienes deben mandar en Venezuela. Además, el socialismo en el que se formaron los jerarcas civiles del chavismo no cree en la democracia, porque la consideran burguesa. Por ejemplo, Jorge y Delcy Rodríguez han dicho que están vengando la muerte de su padre, eso demuestra el desprecio que sienten por los valores democráticos. Después, está el tema de la violación sistemática de derechos humanos que han perpetrado y el miedo que le tienen a instancias como la Corte Penal Internacional.

martes, 28 de mayo de 2024

Benjamín Rausseo: “Por mí no se va a perder una oportunidad de cambio para el país” / La Gran Aldea @lagranaldea

 


El Conde del Guácharo no descarta retirarse de la carrera presidencial del 28 de julio, pero no deja claro si apoyaría a Maduro o a Edmundo González

“Conde, cuenta un chiste”, le pide un niño mientras le agarra la franela. “Lo único que puede decir son groserías”, susurra una anciana que lo ve pasar.“Yo lo amo pero, para mí, el candidato es Edmundo (González)”, dice una vendedora ambulante. Otros lo reciben con cariño: Benjamín Rausseo, candidato presidencial en Venezuela, está cazando votos en una barriada pobre de Caracas. 

Rausseo, de 63 años, se hizo popular desde la década de los 80 por “El Conde del Guácharo”, un personaje de sombrero de paja y alpargatas, al que interpretó durante cuatro décadas después de terminar sus estudios de actuación. Una suerte de alter ego que retrata a quienes, como él,  se han criado en el oriente de Venezuela. 

Pero hace más de un año se separó de “El Conde”, para ofrecerle al país “una alternativa”, afirma en conversación con la Voz de América.

Es la segunda vez que lanza su candidatura a la presidencia de Venezuela. En 2006 intentó competir contra Hugo Chávez, pero se retiró pocos meses antes de la contienda. En 2008 fue candidato a la gobernación de Anzoátegui, pero llegó tercero. Ahora quiere enfrentar en las urnas al presidente Nicolás Maduro, que busca un tercer mandato.

Está en Antímano, una peligrosa y ruidosa barriada pobre del oeste de Caracas, donde predomina el comercio informal. Las personas se le acercan con afecto, piden fotos y bromean. 

Rausseo aparece en tercer lugar en las encuestas. Según la más reciente consulta de Frecuency58 de ORC Consultores tiene una intención de voto de 2,15%, por debajo de Maduro con 13,70 % y Edmundo González con 50,76%.

Los números no lo frenan. Insiste en que se trata de “una gran oportunidad”. Asegura que la mayoría de la población “no quiere nada ni con un extremo, ni con el  otro”. 

“Nosotros apenas tenemos 15 días que estamos en la contienda y los números se están moviendo. Tenemos un sólido tercer lugar y se está moviendo hacia el segundo y vamos a seguir trabajando para llegar hasta el primero”.

Rausseo no participó en la primaria opositora del 22 de octubre alegando “que no pertenece a  ninguno de los dos grupos que han estado en confrontación”.   

Benjamín Rausseo en entrevista con VOA: «Pueden contar con que voy a tomar la decisión más sabia»

VOA: A quienes dicen que usted es una ficha del chavismo para intentar rebanar votos, ¿qué les responde? 

RAUSSEO: Que digan lo que quieran. Yo estoy recorriendo el país y el pueblo venezolano es el que va a juzgar lo que estamos haciendo o no. Actualmente estamos recorriendo todos los barrios, todos los pueblos, la Venezuela profunda que necesita más que le ofrezcan, que la escuchen.  La gente del barrio quiere ser escuchada.

VOA: ¿Cómo valora la figura de María Corina Machado en este momento? 

RAUSSEO: Bueno, ella está haciendo un gran esfuerzo por apoyar a su candidato (Edmundo González), y Diosdado Cabello está haciendo un gran esfuerzo por apoyar a su candidato (Nicolás Maduro). Ninguno de los dos candidatos está haciendo campaña, sino que son otros los que están haciendo campaña. Yo recorro el país haciendo mi propia campaña para que la gente me escuche y vea mi planteamiento. 

VOA: ¿Cómo valora a Edmundo González? 

RAUSSEO: Me parece una persona bien seria, muy preparado. No tengo nada que decir de él, porque no lo conozco personalmente. Lo que sé es lo que saben la mayoría de los venezolanos. 

VOA: A Nicolás Maduro. ¿Cómo lo evalúa?

RAUSSEO:  Bueno, el que tiene que evaluar a Nicolás Maduro es el pueblo. Ya tenemos una realidad y la gente sabe cuál es.

VOA: Esa realidad, ¿cómo la define? ¿Cuál es la realidad de Venezuela bajo el sistema de Maduro?

RAUSSEO: Como estamos no vamos a llegar a ninguna parte. Este país cada día se sumerge más en la oscuridad y yo creo que lo que nosotros estamos proponiendo es un cambio, pero un cambio en unidad, en reencuentro. Los venezolanos no queremos más peleas. El venezolano, el de abajo, el de la Venezuela profunda, lo que quiere es pasar la página y reencontrarse, porque quiere oportunidades, ya no quiere más confrontación.

VOA:   ¿Qué significa pasar la página para las personas que tienen perseguidos políticos o muertos en protesta y que han denunciado a la administración de Maduro en la Corte Penal Internacional?

RAUSSEO: Yo me estoy lanzando al honroso cargo de Presidente de la República. Ni soy fiscal, ni pertenezco a la Corte Penal Internacional. Cada quien es responsable de todo lo que hizo aquí y será juzgado por los tribunales. Pasar la página, para mí, es que demos un parado al enfrentamiento. Venezuela en este momento tiene tres chances: uno, el camino de la confrontación, la persecución y la revancha. Otro, la continuidad de este gobierno y que lo evalúe la gente. Y otro, un camino de centro.   Cuando digo “pasar la página” no me refiero a la impunidad. Todos los que hayan cometido delito van a ser castigados por quien corresponda. Cada quien que haga su trabajo.

miércoles, 10 de abril de 2024

Stalin González responde a La Gran Aldea / Stalin González La Gran Aldea @lagranaldea

 


A continuación reproducimos de forma exacta el texto que envió a La Gran Aldea el dirigente de UNT, Stalin González, en respuesta al artículo publicado en este medio la semana pasada, titulado: «Stalin González, el negociador de la presidencial»

Ante el artículo «Stalin González, el negociador de la presidencial» escrito por Alejando Hernández y publicado en este medio de comunicación el pasado 4 de abril, deseo ejercer mi derecho a réplica para aclarar las falsedades e inexactitudes que se presentan sobre mí. Me respaldo en el artículo 58 de la Constitución Nacional para que tanto este medio como sus lectores puedan conocer mi versión de los hechos. Quiero resaltar que aunque el periodista me envió un mensaje en el que indicaba que quería hacerme una consulta sobre el proceso de negociación, no me preguntó directamente mi opinión sobre lo que él expone en su artículo.

El artículo en cuestión no se fundamenta en fuentes reales sino anónimas que, en asuntos delicados como este, equivale más a rumores de pasillos que a información veraz y confiable. ¿Por qué no se cita a ninguna persona con nombre y apellido que haya hablado sobre mi labor en estos últimos años?. En el periodismo de investigación los reportajes se sustentan en fuentes verificables, de no ser así, repetir comentarios sin pruebas sólo fomenta una matriz de opinión negativa en contra de quien se escribe. 

Como político opositor, mi compromiso con los valores cívicos es inquebrantable. Me dedico cada día a trabajar por el retorno de la democracia y la recuperación de nuestro país. Mi objetivo es claro: contribuir en la construcción de un futuro donde cada venezolano tenga la oportunidad de disfrutar de una vida digna y alcanzar sus sueños. Siempre he creído que el diálogo y la búsqueda de consensos son fundamentales para lograr un cambio político real y duradero en Venezuela. Mi participación en procesos de negociación política se enmarca en el compromiso con estos principios democráticos y en la búsqueda constante de soluciones pacíficas y democráticas para los desafíos que enfrenta nuestra nación, y en ese sentido, el proceso electoral del 28 de julio representa una oportunidad crucial para avanzar hacia un cambio político positivo en Venezuela, un evento en el que todos los venezolanos deben tener la oportunidad de ejercer su derecho al voto, porque lo que está en juego no es una rifa, sino el futuro de todos. 

Y de allí partió la necesidad de viajar a Europa. Este viaje buscó informar y promover la importancia que tiene para el proceso electoral venezolano, poder contar con la observación electoral europea. Europa puede contribuir jugando un papel fundamental en la defensa de la democracia en nuestro país. En ningún momento del viaje se solicitó la eliminación de ninguna sanción, apoyar a ningún otro candidato, ni llevar a cabo negociaciones que fueran en contra de los intereses democráticos del pueblo venezolano. Todo esto es verificable. 

Durante las negociaciones en Barbados, mi rol como negociador ha atendido ese mismo compromiso. Mi objetivo principal es encontrar soluciones que beneficien a todos los venezolanos por igual y se atengan a nuestro carácter democrático. Ese rol se desarrolla en estrecha colaboración con otros líderes de la Plataforma Unitaria (PU). Cualquiera que allí esté puede asegurar que el jefe negociador, el que tiene la principal y permanente comunicación con la contraparte es Gerardo Blyde, quien lo ha reiterado en diversos medios de comunicación desde que inició el proceso. 

Además de Gerardo y quienes estamos sentados en la mesa de negociación, existen otras personas que tienen también una interlocución natural por la investidura de su cargo. Afirmar que sólo converso yo, carece de total sentido.

Durante mi trayectoria en la política venezolana he aprendido que la unidad y el trabajo en equipo son fundamentales para lograr el cambio que anhelamos. Un Nuevo Tiempo (UNT) ha sido un actor clave en este proceso. En las pasadas elecciones primarias del 22 de octubre, participamos activamente con miembros de mesa, testigos, movilizadores y un contundente llamado a la participación. La disposición y el espíritu de cooperación de UNT han sido fundamentales en la lucha por un cambio político y la recuperación de la democracia. Tras la victoria de María Corina Machado en las primarias, UNT acató la decisión que resultó de ese proceso electoral y se puso a su disposición para trabajar en conjunto por el bien de Venezuela. 

Soy un convencido de que el diálogo y el entendimiento son las únicas armas que nos llevarán a la paz que tanto anhelamos. La violencia sólo genera más violencia, dolor y sufrimiento. No podemos ir por ese camino. La crisis que vive Venezuela sólo podrá ser superada si somos capaces de sentarnos a conversar y buscar soluciones juntos. Debemos dejar de lado nuestras diferencias y enfocarnos en lo que nos une: el deseo de un mejor futuro para nuestro país. Es necesario que contemos con madurez política para lograrlo. 

Para cerrar, pienso que es necesario reflexionar sobre el compromiso ético y profesional en el ejercicio del periodismo y la comunicación. La difusión de información veraz y contrastada es esencial para preservar la integridad de las personas y la credibilidad de los medios de comunicación. Hoy soy yo quien se ve afectado por la difusión de falsas afirmaciones, pero mañana podría ser cualquier otro ciudadano. Casos como este, no sólo atentan contra la reputación y el honor de los afectados, sino que también socavan la integridad del proceso democrático y la confianza en las instituciones. Con estas acciones que solo dividen y se basan en acusaciones, el único beneficiario es el régimen. 

Al señor Alejandro Hernández le aconsejo que se haga responsable por el daño que sus palabras e información no corroborada puede causar. Las historias llenas de fantasías solo le hacen el juego al régimen. Es un deber de todos, periodistas, comunicadores y ciudadanos, garantizar que se respeten los principios de veracidad, equidad y transparencia en la divulgación de información, para así preservar la integridad del debate público y fortalecer nuestra causa democrática.

https://lagranaldea.com/2024/04/08/stalin-gonzalez-responde-a-la-gran-aldea/

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miércoles, 27 de marzo de 2024

Tres caminos y ninguno es un paseo / Alejandro Armas @lagranaldea

 


Tiene así la dirigencia opositora que tomar una decisión difícil. Una decisión, sobre todo, de María Corina Machado

No es fácil hacer observaciones sobre la política en un contexto de absoluta arbitrariedad por parte del gobierno y secretismo estratégico por parte de la oposición, como sucede en Venezuela.

Los acontecimientos pueden precipitarse a paso frenético, reduciendo las conclusiones de un estudio, que un día lucían sólidas, al error o la intrascendencia al día siguiente. La interpretación de los hechos puede así terminar viéndose como un palimpsesto sin fin. De todas formas, el esfuerzo vale la pena. 

El presente artículo, verbigracia, fue redactado en momentos de incertidumbre, habida cuenta del vencimiento del plazo para la inscripción de candidatos para las “elecciones presidenciales” establecido por el Consejo Nacional Electoral.

Tiene así la dirigencia opositora que tomar una decisión difícil. Una decisión, sobre todo, de María Corina Machado, la inhabilitada candidata unitaria de la oposición.

A la elite chavista que controla el CNE no le bastó que la ganadora de la primaria de octubre, inhabilitada por razones ampliamente consideradas arbitrarias, se hiciera a un lado y cediera su candidatura a Corina Yoris, una profesora jubilada de filosofía sin trayectoria política pero que goza de la confianza de Machado. Para agravarlo todo, el Consejo Nacional Electoral no permitió realizar el proceso a las tarjetas habilitadas que se comprometieron a lanzar la nominación de Yoris. Sin ninguna explicación oficial.

En cambio, en último minuto sí aceptó la nominación por Un Nuevo Tiempo de su líder histórico, Manuel Rosales. Para el momento de la redacción de estas líneas, no se sabe si el gobernador del Zulia cuenta con el apoyo de la coalición opositora, o una parte de la misma, en esta decisión (ejemplo de lo lamentado en el primer párrafo).

La Plataforma Unitaria, Machado y la propia Yoris denunciaron el bloqueo, enfatizando el mensaje de que siguen casados con la “ruta electoral” pero que el sistema no les permitió participar de ninguna manera. Sin embargo, no han dejado claro qué harán al respecto.

Probablemente porque ni siquiera lo sepan. Lo cierto es que la oposición solo tiene tres caminos que pudiera recorrer a partir de ahora. Ninguno de ellos es agradable, como cabe esperar de un statu quo antidemocrático que se reafirma a sí mismo en su naturaleza con sus medidas excluyentes. Voy a enumerarlas, sin ningún tipo de orden ni exhorto a inclinación por una de ellas, aunque sí comenzaré con las dos que dan menos de qué hablar.

Me refiero, en primer lugar, a un nuevo llamado a boicotear el proceso, basado en el argumento de que el chavismo hizo imposible la participación de sus adversarios.

Este escenario sería una repetición de los “comicios” de 2018, tras los cuales la oposición esperaba que la oleada de sanciones y aislamiento con respecto a las democracias del mundo bastaría para poner al gobierno de Maduro en una situación insostenible. De esa forma, a todas luces creyó la dirigencia, sería innecesario ejercer presión interna, lo cual explica por qué la movilización ciudadana fue casi nula en ese período.

Como sabemos, este plan antisistema, cuyo cenit fue la formación del “gobierno interino” de Juan Guaidó, fracasó. No hay razones para asumir que pudiera ser exitoso ahora.

Como segunda posibilidad tenemos la convocatoria a movilizaciones masivas por la dirigencia opositora para exigir un nuevo período de inscripciones en el que Corina Yoris, o la propia Machado, pueda registrar su candidatura. Esta sería sin duda la decisión más arriesgada de todas. Tendría que vencer el miedo inmenso a la represión que hay entre las masas, pues una convocatoria desatendida sería una humillación dura. E, incluso, si fuera atendida, las consecuencias de la más que probable represión son difíciles de prever.

jueves, 21 de marzo de 2024

Maduro nos quiere presos a todos/ Editorial de La Gran Aldea @lagranaldea

 


Lo que pretende el régimen es evidente: sacar a las fuerzas democráticas de la ruta electoral

A tan solo de 24 horas para el inicio de las postulaciones presidenciales, Nicolás Maduro hace estallar la idea de que en Venezuela habrá elecciones. 

El anuncio de la detención de parte del círculo próximo a María Corina Machado, la líder nacional que recorre el país en olor de multitudes, expresa la debilidad de un régimen que solo se sostiene por la fuerza, la represión, la mentira y los fusiles.

No basta con inhabilitar sin proceso legal alguno a la ganadora de las primarias con una votación abrumadora. El régimen quiere extirpar de raíz todo fermento democrático en la sociedad venezolana. En las últimas horas ha ilegalizado partidos, inhabilitado más líderes políticos y encarcelado a activistas y dirigentes. Esas son las condiciones para organizar el mandato legal de concurrir a las urnas.

Tan solo en las últimas dos semanas, las autoridades han arrestado a 3 miembros de la campaña de Machado: el coordinador de Vente Venezuela en Barinas Emil Brandt, el coordinador nacional de organización de Vente Venezuela Henry Alviárez y la exdiputada Dignora Hernández. Este miércoles, el fiscal Tarek William Saab anunció 7 nuevas órdenes de captura contra cercanos a Machado, que incluyen a su jefa de campaña Magalli Meda, de quien se decía, podría sustituir a una inhabilitada Machado en el tarjetón electoral

La comunidad democrática internacional no puede llamarse a engaño: en Venezuela quien está fuera de la ruta electoral es Nicolás Maduro, entregado a los mandatos de La Habana, que tiene una tabla de salvación en el expolio de los recursos nacionales para mantener una dictadura de seis décadas y media. El pueblo cubano, al igual que el venezolano, reclama lo mismo: comida, electricidad y libertad.

Hace apenas un par de días, Maduro reconoció desde su refugio del Palacio de Miraflores que su hermano mayor era Vladimir Putin y celebró la pantomima de elecciones realizadas en Rusia en la que solo compitieron candidatos afines al régimen y a quien pretendió oponerse se le negó el derecho a postularse. La receta es muy parecida, seguramente perfeccionada por los servicios de inteligencia cubanos, fundados con el nacimiento de la revolución castrista para aplastar todo vestigio de protesta, de rebeldía, de disconformidad. El resultado: miseria, exilio y desencanto profundo.

Esta “revolución bolivariana” no es heredera de nada. Ni de la proclama soberana e independiente del Libertador, ni tampoco del sueño de multitudes juveniles en América Latina que abrazaron en su día la causa de la justicia y la igualdad, la creación de un mundo nuevo donde el respeto del ser humano estuviera en el centro de la acción pública. 

La saña del régimen de Maduro recuerda las tristes y dolorosas horas de las dictaduras militares que asolaron la región en los años setenta y ochenta del siglo pasado.  Y que se creían superadas para siempre. Maduro es el cabecilla de una banda especializada en desapariciones forzadas, en amañar juicios, en llenar las cárceles de venezolanos que luchan por la democracia y son sometidos a torturas y a tratos degradantes. Es una vergüenza para el país y para la decencia.

La desesperación es mala consejera. Maduro está acorralado y se sabe perdedor de las elecciones del 28J. Todos los estudios de opinión condenan una gestión que ha destruido el país, con la inflación más alta del mundo y que ha franquiciado la explotación de los recursos naturales de la nación a quien comparta el botín. No importa ni la vida humana, ni la vida de los ríos, las montañas y los bosques. Este desgobierno es un lastre sin fondo, sin razón y sin sustento alguno. Por eso arremete contra las fuerzas democráticas que promueven el cambio político en elecciones libres y limpias.

María Corina Machado en su mensaje al país del 17 de marzo definió con meridiana exactitud lo que estamos viviendo los venezolanos. “Son horas muy delicadas”, dijo, y no por ella, por su candidatura inhabilitada por las malas y las mañas, sino por el derecho de la gente a vivir en paz, mantener en casa a su familia y proveerse de los recursos necesarios para vivir. Porque Venezuela no fallezca ante tanta indolencia y desdén.

Lo que pretende el régimen es muy evidente: sacar a las fuerzas democráticas de la ruta electoral. Provocar un estallido social para justificar, entonces, su brutal represión y acusar de violentos a quienes se defienden y protesta. Esta no es su hora. El país está harto de la violencia, de las carencias de todo tipo y de un gobierno que tiene que salir del poder. 

Sí es la hora en cambio, como ha dicho María Corina Machado, de la “serenidad y la firmeza”. Porque ha sido la “serenidad y la firmeza” la que permitió realizar las masivas primarias de la oposición de donde surgió un liderazgo legitimado con los votos y con un mensaje que llegó al corazón de los venezolanos de bien, de trabajo, de familia. Ha sido la “serenidad y la firmeza”, la sintonía con el sentir popular, lo que ha fortalecido y propagado el deseo de cambio por todo el país, de Barinas a Machiques, de Guayana a Caracas, de un lado y otro del país.

Si hay un atisbo de sensatez, el régimen de Maduro debe rectificar y negociar las condiciones para la celebración de elecciones libres y limpias que abran el paso a la transición democrática. Solo en democracia hay garantías para todos, ganadores y perdedores.

 La ruta de la brutalidad, de la manipulación y de la mentira ya no mete miedo. Los venezolanos quieren votar y Maduro solo responde con violencia y represión. El mundo democrático debe hacer oír su voz, clara y contundente. La única conspiración se urde en el Palacio de Miraflores. La oposición debe persisitir en la ruta ganadora, que es la vía electoral de todos los que aspiran a la transición democrática.

https://lagranaldea.com/2024/03/20/maduro-nos-quiere-presos-a-todos/

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