Por Rafael Viloria
Venezuela ocupa en los
diversos medios nacionales locales e internacionales de comunicación grandes
titulares, que indican un tema por lo demás trillado de la búsqueda de
un DIÁLOGO, que propicie acuerdos para el vivir y convivir y coexistir
bajo el signo de la paz.
Nada fácil resulta el
propósito si analizamos con cerebro frio, las razones que provocan tal
necesidad. “…Debate entre personas, grupos o ideologías de opiniones distintas
y aparentemente irreconciliables en busca de llegar a un acuerdo…”
Los venezolanos estamos en
estos momentos como cuando vemos un juego por T.V. Vemos y oímos el desarrollo
del juego, solo como espectadores pasivos. Bajo esas condiciones, aparentemente
nada tenemos que ver con las razones de fondo del juego.
Los medios nos indican que hay
en el campo del juego dos contendores que se identifican como gobierno y el
otro como de oposición. Ambos grupos, aparentemente irreconciliables tuvieron
que valerse para el encuentro de “dialogo” de figuras intermedias. Todas de
alto nivel político de estatura internacional y otra de nivel universal
religioso. Su categoría para los católicos nada menos que el Papa Francisco.
No se necesita ser un
“Erudito en Ciencias Sociales y Políticas, para comprender las causas que han
originado el “Triste Rol”, al que estamos siendo sometidos sin contemplación y
recato alguno los venezolanos. “Un viejo amigo que en común, teníamos los
cooperativistas en Venezuela Francisco Díaz decía” que todos éramos
responsables, pero que nadie al final eran responsable, porque todos mandaban;
pero nadie obedecía”.
Ahora pareciera que el
“diálogo”, gira en torno a determinar, quien o quienes son los responsables de
la profunda “crisis social” económica y política”, que por igual afecta al
pueblo en su conjunto, seamos de un bando o del otro.
Lo paradójico del asunto: es
que mientras que el juego arrancó trancado, el proceso de “dialogo” que ya se
perfila incierto intenta obtener resultados, que no sabemos cuáles serán. El
país camina con la aguda situación de crisis integral, hacia lo que pudiera ser
un holocausto de pronósticos reservados.
Siete días antes de morir,
todavía seguía diciendo el Genio de América, nuestro Libertador Simón Bolívar,
que la clave del destino de América Latina dependía de la “Unión”.
Hoy con preocupación los
venezolanos observamos como el discurso de la democracia participativa,
protagónica en lo social, económico y política pareciera que no es más que
discurso sin plataforma real.
En Venezuela hasta el
cansancio se nos ha hecho creer en la existencia de dos sistemas políticos: uno
una supuesta revolución que no termina de definir políticamente su doctrina:
¿Es socialista, es comunista? .Por otra parte el discurso indica la existencia
de una Democracia Social, participativa y protagónica. No obstante a ello, hay
que señalar el evidente “AUSENTISMO Relevante” de la no presencia de
notables actores (no solo espectadores pasivos) sino de protagonistas en el
destino del país. Por ejemplo: no se observa en la mesa de Diálogo Nacional” a
los obreros del campo y de la ciudad, a los campesinos, a los estudiantes, a
las organizaciones comunitarias, a las universidades, a los cooperativistas, a
otros credos religiosos, sindicatos colegios de profesionales de todas las
ramas, organismos empresariales, etc. Si reconocemos que hablar de democracia
es hablar de poder en manos del pueblo; entonces el Ausentismo, no se
justifica.
La mesa de diálogo tiene que
ser el espacio donde el pueblo, más allá de las intermediaciones ideológicas;
tiene que ubicarse de forma coherente, con lo dispuesto en los artículos 2º ,3º
y 5º de nuestra carta magna. La mesa de diálogo no tiene por qué ser un espacio
para negociar como si fuéramos un mercado Árabe. La mesa de diálogo tiene que
ser el espacio para el “Reencuentro para trazar con una visión y misión
renovada el rumbo de nuestro país. Por consiguiente el discurso perverso de la
“violencia” para generar una guerra entre hermanos; debe ser erradicado y en
consecuencia buscar la “Unión” que al fin y al cabo es el único camino para
vivir, convivir y coexistir, donde los errores los convirtamos en aciertos y
así en la navidad podamos decir “Gloria a Dios en las alturas y paz en la
tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad.”
Ex Presidente de Ceconave
ravil_45@hotmail.com
18-11-16
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