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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Tiempo de opciones, @laguana




Por Luis Manuel Aguana, 26/12/2016

“¡Poseedores de la verdad, abstenerse!” Así rezaba un viejo dicho de los años 60s, atribuido a uno de los carteles del famoso Mayo francés. Y es así, la verdad es algo que todo el mundo cree poseer y cuando concentras en un solo espacio a muchos “poseedores” de una verdad, paradójicamente es lo menos que se alcanza. La verdad es al final aquella que se abre paso a través de un trabajo duro, continuo y macerado, que finalmente es comúnmente aceptado por la mayoría; y que termina imponiéndose por razones válidas o no. ¿Quién tiene la verdad? Todos y nadie. Y salvo que sea una verdad objetiva –como suelen ser las verdades científicas- el resto de las verdades humanas terminan teniendo ese final: son forzadas por aquellos que por una u otra razón tienen la fuerza para imponer “su” verdad.

Nuestra verdad establecía que no era posible que el Referendo Revocatorio se realizara, y menos aún el 2016. ¿Por qué? Porque en un régimen totalitario no es viable que quienes lo conducen lo permitan porque es contrario a su propia definición, al poner en peligro su existencia en el Poder. En consecuencia había una altísima probabilidad de fracaso en esa empresa. Y tuvimos razón.

Como esta fue la última carta jugada por la oposición oficial dentro de un marco de coexistencia con el régimen, se quedaron sin juego. En este momento se encuentran en sus cuarteles de invierno inventando que le propondrán a los venezolanos para el 2017 y siguientes, con la idea en mente de llevar al gobierno hasta el 2019. No se equivoquen, las cosas están así.

Pero nuestra verdad Constituyente no tuvo la suficiente fuerza en el 2016 para imponerse frente a la verdad de los partidos, quienes convencieron a todo el mundo a esperar por un Referendo Revocatorio porque solo así “sacaríamos democráticamente” al régimen. Pero había una equivocación fundamental de fondo: si seguíamos las reglas del régimen, todos –afuera y adentro del país- pensaron que habían “aceptado” esa vía para resolver la crisis política porque son “demócratas”, cuando en realidad lo que hicieron fue comprar tiempo para consolidarse, rodando para el final del año nuestras esperanzas de un cambio, que resultó un fiasco para todos.

¿Qué quedo de todo eso? Un gran vacío. De liderazgos creíbles, de propuestas al país, de qué hacer ahora frente a la mayor devaluación opositora jamás vista. Un año entero perdido con una crisis mucho peor de la que había en esta época el año pasado, con la diferencia que en diciembre de 2015 los venezolanos teníamos la esperanza que al ganar unas elecciones parlamentarias, a estas alturas el castro-chavismo-madurismo sería historia y estaríamos en pleno proceso de reconstrucción. Ahora la población amargamente está sintiendo que la engañaron…otra vez.

¿En quién creer ahora? Esa es la gran pregunta que los venezolanos están haciéndose en estos momentos. Pero más aún: ¿cuál es el camino y quien lo propone? Desde la Alianza Nacional Constituyente hemos propuesto uno serio y claro (ver ANC: un camino serio frente a la dictadura, en http://ticsddhh.blogspot.com/2016/12/anc-un-camino-serio-frente-la-dictadura.html). No es hora de reeditar opciones que consideren a la dictadura como una democracia que saldrá por la vía tradicional de la voluntad popular, donde los votos sean respetados por todos. Esa opción fue la que precisamente murió con el Referendo Revocatorio, así como la candidez de una Venezuela que nunca creyó que unos votos dados con esperanza, fueran objeto de negociaciones a costillas del bienestar general de la población.

Es hora de explorar opciones nuevas, encabezadas por personas diferentes. Pero estas deben ser presentadas de una manera abierta, honesta y clara a la población. En la Alianza Nacional Constituyente no somos “poseedores de la verdad”, pero no tenemos dos días planteándole al país una solución que ha sido abiertamente ignorada por los principales factores políticos opositores.

Es posible que en este punto aparezcan personas –conocidas y desconocidas- que abrazando o no la vía constituyente propongan un camino distinto al planteado por la Alianza. ¡Debatámoslas abiertamente frente al país! Que los medios y sus principales anclas llamen a los voceros de todas esas opciones para decirle a Venezuela lo que estamos proponiendo.

Y que si esas opciones tienen algo más allá del trillado “hay que salir del régimen”, que lo digan. Ya nosotros lo estamos haciendo e iniciamos el camino con mucho esfuerzo; y sin los recursos con los que si cuentan los partidos para vender a algún candidato, hemos logrado interesar a muchos grupos en la mayoría de los Estados de Venezuela que están oyendo un planteamiento diferente con creciente interés.

¿Y cuál es nuestro planteamiento fundamental? Que Venezuela no necesita otro gobierno más sino otra estructura de funcionamiento, que incluya a todos los ciudadanos de todos Estados de Venezuela a participar en una nueva plataforma de desarrollo para el futuro. Eso se llama Proyecto País Venezuela (http://proyectopaisviaconstituyente.blogspot.com/). Que el problema no es llegar a una Constituyente para cambiar a Maduro sino para cambiar al país, incluyendo a Maduro y a todos lo que de una u otra manera se han beneficiado de la forma de gobernarnos por más de 200 años, ya sean del gobierno o de la oposición.

¿Será posible que eso suceda? ¿Será posible que se debata lo que se debe hacer delante de todos los venezolanos? El tiempo de las opciones está abierto. Si de verdad se aprendió la lección de un año perdido es tiempo de avanzar hacia otras opciones que le sigan dando sentido a aquellos que murieron en las calles por un cambio en el país. Los venezolanos tenemos la palabra…

Twitter:@laguana