Opus Dei 15 de enero de 2022
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Comentario
del 2.º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo C). "Tú, al contrario, has
reservado el vino bueno hasta ahora". A los que confían en el poder de
Jesús y en la intercesión de la Virgen María, les espera el mejor vino, el del
amor de Dios y la salvación eterna.
Evangelio
(Jn 2,1-12)
Al
tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre
de Jesús. También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. Y, como
faltó vino, la madre de Jesús le dijo:
—No
tienen vino.
Jesús
le respondió:
—Mujer,
¿qué nos importa a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora.
Dijo
su madre a los sirvientes:
—Haced
lo que él os diga.
Había
allí seis tinajas de piedra preparadas para las purificaciones de los judíos,
cada una con capacidad de unas dos o tres metretas. Jesús les dijo:
—Llenad
de agua las tinajas.
Y las
llenaron hasta arriba. Entonces les dijo:
—Sacadlas
ahora y llevadlas al maestresala.
Así lo
hicieron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, sin saber de
dónde provenía —aunque los sirvientes que sacaron el agua lo sabían— llamó al
esposo y le dijo:
—Todos
sirven primero el mejor vino, y cuando ya han bebido bien, el peor; tú, al
contrario, has reservado el vino bueno hasta ahora.
Así,
en Caná de Galilea hizo Jesús el primero de los signos con el que manifestó su
gloria, y sus discípulos creyeron en él.
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