sábado, 11 de julio de 2020

Qué valemos los venezolanos por @jrhernandez381



Por José Rafael Hernández


Nuestro país, lo concebimos como el pueblo que sacrificó el 40 por ciento de su población para liberarse y liberar a un conjunto de países de nuestra América.

Un país que asumió la defensa de los países no desarrollados desde una perspectiva propia. Con participaciones concretas en defensa de los nuestros. Contadora, No alineados, Antidictaduras, a favor de los pueblos de nuestra América, solidarios con los menos favorecidos del continente.

Muchas veces, nuestro país asumió la solidaridad con nuestros hermanos del mundo, a favor de petróleo en condiciones favorables, aportes frente a desastres naturales, defensa de causas como el canal de Panamá y contra de medidas tomadas por centros de poder del signo que fueran.

Creímos que éramos una democracia sólida y asumimos la defensa de las libertades y democracia en cualquier lugar del mundo.

Creímos que éramos una civilización sin mayores problemas que nuestro desarrollo. Que teníamos una fuente permanente de recursos para manejar el camino hacia el desarrollo. Muchas cosas se asumieron como Becas para miles de estudiantes (Mariscal de Ayacucho), autopistas y construcciones sanitarias en todo el país, subsidios para productos básicos de la población, millones de bolívares para financiar a los empresarios productivos. Era (según nosotros) una riqueza que provenía del petróleo y nos permitiría avanzar hacia un país de primer mundo.

Pero nuestros propios errores se aparecieron. No nos renovamos en las cosas por hacer ni quiénes lo asumirían. Comenzamos a golpearnos a nivel interno en los partidos, impedimos que los más jóvenes asumieran las conducciones de los partidos, nuestras fórmulas de hacer las cosas comenzaban a repetirse. Y, entonces…, y entonces…

Apareció un flautista de Hamelín. Todo era culpa de los partidos que habían conducido el país y “todas las cosas se van a resolver” desde su perspectiva: Todo lo solucionaría si los apoyábamos…Y, entonces…, y entonces

Comenzó un período en el que nada se ha resuelto. Todo está en las peores circunstancias de nuestra historia reciente: Sin agua, sin luz, sin teléfonos, sin gas, sin gasolina, sin empresa petrolera relevante, sin alimentos, sin salud. Muchas enfermedades otrora erradicadas comenzaron de nuevo a aparecer: mal de Chagas, fiebre amarilla y un etcétera larguísimo.

No se está haciendo lo suficiente para controlar el COVID-19, sostiene Julio Castro por @ManuelTomilloC



Por Manuel Tomillo C.


Coordinadores del Plan País  sostuvieron un encuentro virtual durante la noche de este jueves 9 de julio, en el que trataron el tema del COVID-19 en Venezuela.

Durante la transmisión por diversas plataformas digitales, el grupo de expertos dijo que la realidad habla de una situación grave, que solo tendría solución con el establecimiento de un Gobierno de Emergencia Nacional.

“La única manera de controlar la epidemia es hacer más de 6 mil pruebas diarias y no se están haciendo. En pocas semanas pudiéramos robustecer el sistema epidemiológico”, asegura el doctor Julio Castro, coordinador técnico del área de Salud de Plan País y miembro de la Comisión Presidencial nombrada para atender la pandemia.

“Dijimos que el virus iba a llegar, que iba a incrementarse y lamentablemente esto está pasando”, agregó el médico infectólogo, quien asegura que “el virus va a seguir aumentando y hasta que no se logre controlar eficientemente, esto seguirá pasando”.

Explicó Castro que un Gobierno de Emergencia puede atender la situación, la cual, a su juicio, no ha sido manejada de la mejor manera por la administración de Nicolás Maduro, pues ha colocado al frente del control de la pandemia a personas poco competentes.

“En Venezuela hay gente preparada para esto. En una situación de un Gobierno de Emergencia Nacional hay que convocar a las mejores mentes. Nosotros vamos a salir de esto”, añadió.

La CEV exige elecciones libres y democráticas para constituir un gobierno que saque a Venezuela del caos por @CEVmedios




La Conferencia Episcopal Venezolana exigió al régimen de Nicolás Maduro permitir elecciones libres y democráticas para constituir un nuevo gobierno que saque a Venezuela del caos generalizado.

 “Exigimos, una vez más, auténticas elecciones libres y democráticas para constituir un nuevo gobierno de cambio e inclusión nacional que nos permita construir el país que todos queremos”, dice el comunicado publicado por la institución este viernes.

Asimismo, calificó de inmoral cualquier maniobra que obstaculice la solución social y política de los verdaderos problemas. Además, aseguró que el régimen se consolida como un gobierno totalitario, justificando que no puede entregar el poder a alguien que piense distinto.

“Mientras se van endureciendo lineamientos dictatoriales, el pueblo sufre”, agregó.

La Conferencia insistió en que el régimen de Maduro persigue a quienes denuncian sus atropellos y a quienes luchan por una Venezuela democrática y próspera.

Destacó su preocupación por la posición que mantiene la Fuerza Armada Nacional, bajo el mando del régimen: “Lejos de estar al servicio y defensa del pueblo, han optado por seguir al lado de una parcialidad política”.

La Conferencia Episcopal también alertó sobre el deterioro progresivo de la situación social venezolana, con el empobrecimiento en gran porcentaje de la población que sufre de hambre y desempleo.

“Somos conscientes, y lo reafirmamos hoy, que los graves problemas del país no se solucionan sino con cambios sustanciales que respeten la ley, la institucionalidad y la autonomía de los poderes públicos”, precisó.

Invitó a todos los sectores sociales a sumarse a la acción para renovar el país y lograr la democracia que todos los venezolanos quieren.

Politólogo recomienda al Gobierno transparencia y a la oposición que deje votar a quienes lo deseen por @rsucre



Por Gilberto Carreño


 Ricardo Sucre Heredia, politólogo, comunicador y sociólogo se manifiesta como firme partidario del voto, pero estima que el Gobierno nacional está en la obligación de garantizarle a la población la mayor transparencia del anunciado proceso electoral para ganar su confianza y la credibilidad externa evitando, entre otras, situaciones como la que hoy despierta duras críticas representada en el reciente pronunciamiento del ministro para la Defensa, Vladimir Padrino López.

Como han venido reseñando insistentemente medios nacionales e internacionales, Padrino López viene siendo blanco de críticas desde el pasado domingo 5 de julio, cuando emitió opiniones personales sobre un sector de la oposición al que descalificó como opción electoral, en un discurso oficial con motivo de la conmemoración de la fecha aniversario de la Independencia de Venezuela.

Sin embargo, pese a estimar que según lo ha hecho saber el propio ministro al sostener que sus palabras estuvieron dirigidas al sector más radical de la oposición, Sucre estima que tal comportamiento reclama la intervención del Consejo Nacional Electoral en beneficio de la “claridad y garantías” exigidas a las autoridades en relación con el actual proceso, según declaró en su entrevista a través de Primera Página, transmitida este viernes en Globovisión.

“Pienso que el Consejo Nacional Electoral debe pronunciarse; recordarle al ministro con todo respeto, que la autoridad electoral es el CNE, y que el pueblo soberano es el que decide; que él es un oficial en situación de actividad, que debe acogerse al artículo de la Constitución de la República”; según el cual se establece que en el cumplimiento de sus funciones la Fuerza Armada Nacional Bolivariana “está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”. Recordó además que se trata de un funcionario que “representa las armas de la Nacion”, y que por encima de ello priva la soberanía popular que reside en el pueblo.

“Creo -agregó- que es conveniente que el CNE le recuerde cuáles son sus deberes, y que debe mantenerse imparcial frente a esta elección que, son parte de las garantías que debe ofrecer”; que, además, “están siendo observadas internacionalmente, y que al Gobierno le interesa ese reconocimiento” .

viernes, 10 de julio de 2020

La Atleta A: los abusos sexuales en la gimnasia @cecodap @fernanpereirav



Por Fernando Pereira


Netflix estrenó recientemente un documental que da cuenta de la historia de abusos sexuales y de encubrimiento dentro del equipo de gimnasia femenina de los Estados Unidos.

El film dirigido por Bonni Cohen y Jon Shenk ha tenido mucha aceptación, pues muestra de manera cruda diferentes vivencias para poder comprender cómo pudo ocurrir este hecho.

El médico del equipo es Larry Nassar. Un hombre reconocido profesionalmente, afable, carismático, seguidor de iniciativas comunitarias y que apoya voluntariamente el trabajo de los equipos de gimnasia de alta competición. Con esas características no encaja para nada con el estereotipo de un agresor sexual. Y fue ese perfil lo que le permitió durante 20 años abusar con caricias indebidas, penetración con sus dedos a las adolescentes, valiéndose de su condición de poder, estatus y de estar aplicando las “terapias adecuadas”.

La denuncia de Maggie Nichols (la Atleta A es la denominación que se le da en la documentación de la Federación de Gimnasia) reitera un secreto a voces. Las autoridades de la federación le plantean a la familia que no hagan pública la denuncia. Año y medio después, un grupo de periodistas del periódico Indy Star de Indianápolis descubre que la denuncia nunca fue formulada y que, para el momento en que Nichols hizo la denuncia, ya casi un centenar de chicas habían realizado señalamientos similares que fueron desestimados aludiendo a que los representantes no lo habían hecho por escrito o no se había firmado un documento.

Se evidencia un entramado de complicidad por parte de los directivos para evitar que el escándalo pudiera afectar la excelente imagen y creciente recaudación de fondos por parte de la Federación de Gimnasia. Los espectadores presencian cómo se documenta una historia de complicidad y de culpabilización de las víctimas; y la retaliación hacia Nichols al retirarla del equipo por haber hecho la denuncia. Todos los abusos ocurren en las instalaciones deportivas, en las jornadas de entrenamiento donde las atletas están bajo la responsabilidad y custodia de las máximas autoridades de la gimnasia.

Bachelet y su historial de agravios por @daVinci1412



Por Gioconda Cunto de San Blas


“La señora Bachelet estaba en Caracas cuando a él lo mataron ¿por qué no lo impidió?”. Eso comentó desolada Walewska Pérez, viuda del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo, en una sentida entrevista concedida a Milagros Socorro, a propósito del primer aniversario del vil asesinato de su esposo (29/06/2019) en un centro de tortura de un organismo de seguridad del estado, torturas que continuaron aun después de muerto, al negársele la posibilidad de unas exequias dignas, acordes con los deseos de la familia.

Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), visitó Venezuela entre el 19 y el 21 de junio de 2019, dejando el país el día en que el Capitán Acosta era secuestrado por las fuerzas de seguridad del estado. De manera que mal podía pronunciarse sobre hechos que aún no ocurrían. Fue el 1º de julio cuando se produjo su testimonio, escrito en la habitual tesitura diplomática: “Estoy conmocionada por la presunta tortura del capitán Acosta Arévalo y porque el trato al que fue sometido mientras estaba en custodia puede haber sido la causa de su muerte. Recuerdo a las autoridades venezolanas que son responsables de la vida y de la integridad física y psicológica de todas las personas privadas de libertad… Se deben adoptar urgentes medidas para prevenir la reincidencia de la tortura y otros malos tratos de personas bajo custodia del Estado”.

Un llamado tardío para el Capitán Acosta y letra muerta para otros, como se evidencia de la lectura del nuevo informe, un año más tarde a los acontecimientos ya reseñados, que hace pocos días emitió la Acnudh sobre la situación de derechos humanos en Venezuela.

Para que dieran cuenta de ellos, la Acnudh entregó a la Dirección de Protección de los Derechos Humanos del Ministerio Público una lista de 28 presuntas ejecuciones perpetradas en el marco de las operaciones de seguridad realizadas entre mayo de 2016 y noviembre de 2019. El régimen se limitó a expresar que la estrategia de “cuadrantes de paz” (¿alguien los recuerda?), implementados desde 2013, condujo a una disminución en la tasa de homicidios.

El gobierno se empeña en hacer creer que sus cárceles son poco menos que campamentos de verano, con “servicio de tres comidas diarias” y “reducidas condiciones de violencia carcelaria”, salvo algunas “dificultades en materia de alimentación y agua potable, entre otros, ¡debidas al impacto de las sanciones! (exclamaciones mías)”.

Los salarios en Venezuela por @centrogumilla



Por José Guerra


Leyendo el ensayo del historiador José A. Olivar, escrito en 2017, titulado “La Industria de la Construcción como Motor Auxiliar del Crecimiento Económico durante la Dictadura Militar de 1948-1958”, me encontré con un dato que me pareció importante: el nivel salarial del año 1957 era elevado en aquella Venezuela que experimentaba un auge económico. Efectivamente, según el escrito, el salario promedio diario de la construcción era Bs 20, lo que equivalía a US$ 6 diarios, en tanto que un trabajador de la industria de alimentos devengaba ese año Bs 12 diariamente, es decir US$ 3,5. Fueron esos salarios, entre otros elementos, los que propiciaron un flujo migratorio hacia Venezuela, que hizo que el país se llenara de artesanos, obreros calificados y potenciales empresarios, venidos de una Europa destrozada por la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1940, los salarios en Venezuela fueron aumentando sostenidamente, como expresión de una renta petrolera en ascenso y un país en franco crecimiento. Para aquellos años cuarenta y cincuenta, el dólar se cotizaba en Bs 3,09. Tenía Venezuela una de las monedas más fuertes y estables del mundo.

El 26 de junio de 2020, el dólar costó Bs 211.870. Si le agregamos los ocho ceros que le fueron removidos con las dos reconversiones monetarias de 1998 y 2008, ese día un dólar equivaldría a Bs 21.187.000.000.000 (veintiún billones ciento ochenta y siete mil millones). Ello sugiere que, el bolívar como moneda, es una pieza inservible. Las políticas socialistas de Chávez y Maduro, tornaron al bolívar un objeto de arqueología. Como resultado de esas políticas destructivas, los salarios del sector público principalmente, están pulverizados. Ese día el salario mínimo se tradujo en US$ 1,88 mensuales. En otras palabras, en términos nominales, los trabajadores venezolanos en 2020 ganan significativamente menos que lo que devengaban sus abuelos cuando la dictadura de Pérez Jiménez.

De esto no hablan los voceros y escribas estipendiados de la dictadura. Sus discursos, siguiendo el guion cubano, consisten siempre en buscar un enemigo externo para justificar la destrucción de una nación, que ellos recibieron en 1999 para ser gobernada con la esperanza de cambio, lo que resultó en un fracaso monumental, como el que está a la vista. El socialismo ha producido en Venezuela una de las mayores confiscaciones de riqueza que se haya conocido en la historia universal. Cuando el tiempo decante y la historia, cual escenógrafo, ponga las cosas en su lugar, se podrá apreciar en toda su dimensión el daño causado a un pueblo, y también se conocerá y quedarán registrados los nombres que gestaron semejante tragedia, por acción u omisión

Daniel Alvarado y el (triste) encanto de los uniformes por @prodavinci



Por Willy McKey


Cuando la telenovela criolla permitió que el mito de Pigmalión decantara en La Fiera (1978), más allá de George Bernard-Shaw en 1913 y la festiva adaptación con Audrey Hepburn en My Fair Lady (1964), el melodrama de la eterna confrontación entre dos familias, esta vez los Meléndez y los Zambrano, tuvo en las pantallas de Radio Caracas Televisión a las dos primeras tropas de la cursilería vernácula.

La Fiera fue uno de los primeros intentos por una nueva telenovela que consiguiera poner a creadores como Julio César Mármol, Salvador Garmendia o José Ignacio Cabrujas a hacerle contrapeso a Delia Fiallo, autora intelectual de aquella retórica de la mujer bella y pobre de la que se enamoraba una y otra vez José Bardina, sin importar si se trataba de Marina Baura, Rebeca González o Lupita Ferrer.

Un año antes, Cabrujas había inventado la épica del divorcio en La señora de Cárdenas, dándole a Miguel Ángel Landa y a Doris Wells la historia revolucionaria que la trajo al proyecto con el cual Julio César Mármol había logrado quitarle su galán a Fiallo, sacudiéndole los urbanismos. Aun así, ella consiguió en Arnaldo André, Eduardo Serrano y Carlos Olivier la manera de prologar su cliché de masculinidad, sin mayor lío.

Y es que no era ahí donde estaba teniendo lugar la revolución de los galanes.
Mientras Doris Wells replanteaba el estereotipo de la protagonista con La Fiera, un joven Daniel Alvarado aprovechaba el amplio espectro de un rol que permitía explorar un registro muy amplio, con esa calma que sólo permiten los personajes secundarios.

Con Adrián, el sobrino vengativo que haría lo que fuera por su tío Atilio Zambrano, Daniel Alvarado expuso en la pantalla una capacidad histriónica que estaba por encima de eso que entre actores llaman “el ensamble”. Aquella inusual versatilidad, que podía ir de la simpatía a la violencia apasionada, contrastaba con el estilo de los machos alfa de entonces, el engole de José Bardina, la rudeza de Carlos Márquez.

Son los mismos años en los que Román Chalbaud estaba echando las bases del relato policial local, aprovechando en buena medida el amable desprecio que La señora de Cárdenas le había dejado encima a Miguel Ángel Landa quien, convertido en el mítico comisario León a punta de chaqueta de cuero y lentes oscuros, encarnaba la imagen del policía de homicidios en Cangrejo, mucho antes de los patetismos de CSI. Daniel Alvarado participó en la secuela: Cangrejo II (1984), con un guión de César Miguel Rondón, siempre basado en el libro Cuatro Crímenes. Cuatro Poderes, best-seller del criminalista Fermín Mármol León.

jueves, 9 de julio de 2020

¿Era posible una mejor respuesta de América Latina a la pandemia? Por @marinojgonzalez



Por Marino J. González R.


América Latina entra en el quinto mes de pandemia. El gobierno de México informa hace pocas horas que espera que se prolongue hasta marzo o abril del año 2021. Doce países de la región reportan que en la última semana han registrado un nuevo máximo de casos. Esto significa que el control, de producirse, se realizaría, a principios del mes de agosto.

Cuatro países (Brasil, Perú, Chile, y México) se encuentran entre los diez primeros en número de casos. En el grupo de los quince países con mayor tasa de mortalidad por covid-19 están Chile, Perú, Brasil, Ecuador, y México. El desempeño ante la pandemia de la gran mayoría de los países de América Latina ha sido muy decepcionante. Quizás con la excepción de Uruguay, el resto de los países han mostrado sistemáticas deficiencias para enfrentarla.

Visto que no se aprecian cambios sustanciales en las políticas implementadas en las últimas semanas, las perspectivas de los escenarios estimados por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington (Estados Unidos), lamentablemente pueden convertirse en realidad en muchos países. Es bastante evidente la gran distancia entre las políticas recomendadas y las efectivamente puestas en prácticas. Sin embargo, es conveniente establecer si tales alternativas de acción estaban realmente disponibles.

Supongamos que, en el mes de enero de este año, los equipos de estrategia de los ministerios de salud de la región hubieran seguido en detalle los informes elaborados diariamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre el 21 de enero y el 26 de febrero (fecha del primer caso registrado en Brasil), la OMS difundió 37 reportes, todos ellos disponibles en el sitio web.

En el primer reporte (21 de enero), la OMS indicó que su oficina de China fue informada el 31 de diciembre de 2019 de casos de neumonía de causa desconocida, reportados en la ciudad de Wuhan. El 11 y 12 de enero, señala el informe de OMS, se recibió información detallada de la Comisión de Salud de China indicando que el brote estaba asociado con un mercado de alimentos marinos en esa ciudad.

Diez claves sobre la Encovi 2019-2020 que todo venezolano debe conocer por @nanasouquett



Por Mariana Souquett


La pobreza aumenta, los hogares se reconfiguran y la calidad de vida se deteriora cada día en Venezuela. Así lo refleja la más reciente edición de la Encuesta de Condiciones de Vida en Venezuela, Encovi 2019-2020, que evalúa la situación social de la población durante la crisis sin precedentes que atraviesa el país

Ante la ausencia de información oficial y con la esperanza de mostrar la realidad y orientar las políticas públicas, el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (Iies) de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) presentó este 7 de julio los resultados del estudio, con información recolectada entre noviembre de 2019 y marzo de 2020, y con actualizaciones en abril por los efectos de la pandemia de COVID-19.

A continuación, diez hallazgos de la Encovi 2019-2020 que todo venezolano debe conocer sobre las condiciones de vida en el país:

1️ Pobreza aumenta a niveles históricos

Venezuela es el país más pobre de América Latina: 96,2 % de los hogares reportan pobreza por ingresos, mientras que 79,3 % están en pobreza extrema, lo que significa que no tienen cómo cubrir la canasta alimentaria. El ingreso diario promedio es de 0,72 dólares.

Las principales razones del incremento de la pobreza son el deterioro de los ingresos y el empeoramiento del empleo. Al medirse por estándar de vida, empleo, educación servicios públicos y vivienda, la cifra de pobreza multidimensional llega a 64,8 %.

2️  1 de cada 4 hogares con inseguridad alimentaria severa

En 93 % de los hogares venezolanos hay preocupación porque los alimentos se acaben. La falta de alimentos y la disminución de recursos para atender la cantidad y la calidad de la dieta han ocasionado que haya inseguridad alimentaria severa en 33 % de los hogares. 74 % de los hogares reportan inseguridad alimentaria entre moderada y severa.

Solo 3 % de los hogares no padecen de inseguridad alimentaria. Además, aunque el consumo nacional promedio de proteínas es solo 34,3 % del requerido, la ingesta de proteínas muestra diferencias sociales notables.

Encovi UCAB: Venezuela es el país más pobre de América Latina y el perfil nutricional se asemeja a países de África por @centrogumilla



Por El Ucabista


Los resultados de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2019-2020 señalan que la pobreza multidimensional afecta a 64,8% de los hogares, un incremento de 13,8% entre 2018 y 2019. El informe completo está disponible en www.proyectoencovi.com

El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) presentó la más reciente actualización de la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), levantada entre noviembre de 2019 y marzo de 2020, con una cobertura ampliada de la muestra a 16.920 hogares a nivel nacional. No obstante, la consulta sobre 13 temas solo pudo completarse en 9.932 casos, porque el campo debió suspenderse a mediados de marzo a causa de la cuarentena.
Los datos de la encuesta 2019-2020 indican que Venezuela ha adquirido condiciones más propias de países de Centroamérica, el Caribe y África en materia de pobreza y desnutrición. Venezuela se ubica como el país más pobre y el segundo más desigual de América Latina (coeficiente Gini 51,0) detrás de Brasil; pero cuando se juntan las variables inestabilidad política, PIB y pobreza extrema, Venezuela aparece en el segundo lugar de una lista de 12 países –que encabeza Nigeria y termina con Irán– seguida de Chad, Congo y Zimbabue.

“Para cerrar la brecha de la pobreza extrema harían falta 5 mil millones de dólares al año para financiar un programa focalizado de transferencias, a razón de 2 dólares diarios para 6,5 millones de hogares venezolanos”, afirmó el director del Proyecto Pobreza de la UCAB, sociólogo Luis Pedro España.

Este martes 7 de julio, en una presentación telemática, España y la directora del IIES-UCAB, la doctora Anitza Freitez, ofrecieron abundantes detalles de los resultados de la ENCOVI, que este año incorporó también estudios relativos a los efectos de la emigración internacional de venezolanos y el impacto de las medidas derivadas de la pandemia COVID-19 sobre el ingreso y el empleo. En esta edición se sustituyeron los cuestionarios en papel y se empleó un sistema informático utilizado por los organismos multilaterales para levantamiento y análisis de data.

El rector de la UCAB, reverendo padre Francisco José Virtuoso, s.j., en la presentación del evento –que fue seguida por representantes del cuerpo diplomático– resaltó el esfuerzo que representa la ejecución de esta encuesta y alertó sobre la gravedad de los indicadores.

“Lamentablemente, no somos portadores de buenas noticias, la situación clama al cielo y exige cambios”. El rector indicó que los datos revelan “la destrucción acumulada en la calidad de vida de los últimos cinco años”. Virtuoso llamó a las universidades, academias, sociedad civil y toda la ciudadanía a “convertir este drama en exigencia de cambio con propuestas serias y realistas; no podemos conformarnos con sobrevivir, con ver partir a nuestros jóvenes”.

La agenda de la postpandemia por @Bkliksbergok



Por Bernardo Kliksberg


¿Cuáles son los principales desafíos para el género humano cuando pase la pandemia? Entre ellos están los siguientes que se resumen brevemente.

1. Encarar la pobreza y las desigualdades

El 50% de la población mundial tenía en el 2019 un ingreso menor a 5.3 dólares diarios, estaba en los bordes de la pobreza o bajo ella. Reunían precondiciones que los hacían altamente vulnerables a la pandemia. Muchos padecían hambre, desnutrición o malnutrición. La FAO estima que hay 815 millones con hambre aguda, y 2000 millones con hambre silenciosa, que significa carencias de los seis micronutrientes básicos. Los déficits alimentarios crean organismos débiles vulnerables a los virus, y la pandemia. Asimismo, una epidemia de obesidad. En países como México, entre otros, el 80% de la población tiene sobrepeso. Comen en gran medida “comida basura”, comida rápida repleta de grasas ultrasaturadas, acompañada de refrescos llenos de azúcar, y sal. La obesidad genera diabetes, hipertensión, enfermedades vasculares. Es mucho mayor en los sectores pobres. Apelan a esa alimentación enfermiza porque no tienen ingresos que les permitan acceder a una dieta saludable.

Los pobres tienen también serias limitaciones para practicar el lavado frecuente de las manos con jabón. El 40% de la población del mundo no tiene agua potable y jabón. Más de 2000 millones carecen incluso de instalaciones sanitarias básicas.

La pobreza significa también vivir en hacinamiento en viviendas precarias. El distanciamiento social es difícil.

En un mundo muy desigual, trabajan en la economía informal, y tienen acceso limitado a sistemas de salud, y protección social.

Estas y otras precondiciones desfavorables explican las cifras mucho mayores de la incidencia de la pandemia en áreas como las favelas de Brasil, las poblaciones de color y latinas en EEUU, los slums de la India y otras similares.

La pandemia desnudó brutalmente la magnitud de la pobreza y las desigualdades.

miércoles, 8 de julio de 2020

Alternancia militarismo y democracia por @lmesculpi



Por Luis Manuel Esculpi


La democracia no se concibe solo por la realización de procesos electorales, además de la denominada legitimidad de origen, cuando los comicios son realmente libres, equitativos y equilibrados. A la hora de evaluar los regímenes democráticos se valora igualmente la legitimidad en su desempeño.

El respeto a los Derechos Humanos, la independencia de poderes, la libertad de expresión, el control civil sobre el estamento militar y la posibilidad de alternancia democrática a través de elecciones libres, constituyen hoy por componentes sustanciales de la democracia moderna.

Si nos propusiéramos evaluar el régimen de Maduro, empleando esos parámetros, sin duda alguna, estaría sumamente distante de pasar la prueba, cuando cada vez se acentúan sus rasgos autoritarios, militaristas y dictatoriales.

En materia electoral la irregular convocatoria de las elecciones del año 2018, ocasionó el desconocimiento de ese proceso por la mayoría de los gobiernos democráticos del mundo. En la elección de la ilegítima constituyente se violó una regla de oro, al violentar la disposición de un elector un voto.

En el área de los Derechos Humanos, si bien podemos considerar que los informes de la Alta Comisionada Michelle Bachelet, se quedan cortos en materia de los constantes atropellos que suceden a diario, sin embargo es justo reconocer que ellos reflejan, aun parcialmente, la cruda realidad de las violaciones del régimen. Incluyendo las graves vulneraciones a la libertad de expresión.

En cuanto a la independencia de los poderes, todos ellos, con la única excepción de la Asamblea Nacional, presidida por Juan Guaidó, están absolutamente controlados por el gobierno de Maduro. Bastaría tan solo con revisar las sentencias del TSJ, las actuaciones de la Fiscalía designada por la constituyente y los otros organismos del denominado Poder Moral y las decisiones del recién designado CNE, para corroborar la veracidad de tal afirmación.

Encovi 2019-2020: ¿Qué nos dice esta radiografía sobre la calidad de vida de los venezolanos? Por @prodavinci



Por Víctor Salmerón


La Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), elaborada por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), refleja que en cuanto a pobreza y desnutrición Venezuela sufre un deterioro profundo: sus datos ya no son comparables con los de países suramericanos sino con los de naciones de África y Centroamérica.

El estudio encuestó 9.932 hogares de todo el país entre noviembre de 2019 y marzo de 2020. Para medir la pobreza de ingresos, la Encovi contempla que los venezolanos que no consumen 2.200 calorías diarias de una canasta de alimentos básicos son pobres extremos. Quienes logran ingerir estas calorías pero no pueden costear servicios esenciales como luz eléctrica y transporte, son pobres.

De acuerdo a ese criterio, 79,3% de los venezolanos están sumergidos en pobreza extrema y 96,2% son pobres, al cierre de 2019. En 2014, cuando comenzó la recesión que hundió la economía, y luego, a partir de 2017, se combinó con la hiperinflación, la pobreza extrema se ubicó en 20,6%.

Luis Pedro España, sociólogo e investigador de la UCAB, precisa que “el aumento de la pobreza se debe a la caída de la economía. Entre 2013 y 2019 el PIB se redujo 70%, entonces no hay riqueza para repartir, no hay bienestar para disfrutar”.

Además del indicador basado en el ingreso, la Encovi realiza una medición multidimensional soportada en cuántos hogares presentan una o más de las siguientes características: viviendas inadecuadas, viviendas sin servicios de saneamiento básico, inasistencia escolar de los niños, hacinamiento crítico, calidad del empleo e ingresos.

De acuerdo con este criterio 64,8% de los hogares son pobres al cierre de 2019, cifra que se traduce en un salto de 13,8 puntos porcentuales respecto a 2018.

“Si bien esto es como un promedio que nos muestra distintas variables, es cierto que el salto que experimenta la pobreza multidimensional entre 2018-2019 está relacionado en su mayoría al ingreso y con el acervo material de los hogares, pero también vemos una mayor precarización del empleo”, dice Luis Pedro España.

Al comparar a Venezuela en el contexto internacional, utilizando un tipo de cambio que permite comparar entre países y establecer una línea de pobreza extrema donde se ubican quienes viven con un ingreso promedio per cápita inferior a 1,9 dólares al día, “Venezuela es el país más pobre y el segundo más desigual de América Latina”, dice Luis Pedro España.

¿Demasiado tarde? Por @marconegron



Por Marco Negrón


Cuando desde la Facultad de Arquitectura, mediando la década de 1990, iniciamos las gestiones para obtener la declaratoria de la Ciudad Universitaria de Caracas como Patrimonio de la Humanidad, sabíamos que no se podía esperar un gran apoyo económico por parte de Naciones Unidas pero que, en cambio, ello ayudaría a sensibilizar y concienciar a las instituciones públicas y privadas del país para aportar recursos específicos para contribuir a su mantenimiento y conservación.

Pero lo que no se podía prever eran las características del régimen que se instauraría en 1999, menos todavía la saña que desplegaría contra las universidades, en particular contra la UCV, incluso contra esa misma planta física que en el 2000 recibiría tan apreciado reconocimiento.

Estábamos conscientes de que, en un país con la débil tradición de mantenimiento del nuestro y los hábitos de dependencia del Estado sembrados por el rentismo, las primeras resistencias a vencer serían las internas: la CUC es un patrimonio vivo, sometido tanto a la presión de una población estudiantil que supera largamente aquella para la que fue proyectada como a la necesidad de incorporar nuevos equipamientos que, de no procederse con la cautela y sabiduría requeridas, podrían tener impactos muy negativos para su preservación.

Aunque expresaran orgullo, a la mayoría de los profesores y de las autoridades no les iba a ser fácil entender a cabalidad las implicaciones de ese nuevo estatus: para un Decano de Farmacia o de Odontología lo apremiante sería, con seguridad, ampliar sus espacios de docencia e investigación o incorporar nuevos equipos, no previstos en el proyecto original; a otro tampoco le iba a importar demasiado que una improvisada oficina administrativa desnaturalizara una noble rampa en voladizo y, a la vez, cegara un mural de Víctor Valera. Máxime si lo había autorizado la antigua (y burocratizada) Oficina de Planeamiento.

Para el sedicente socialismo bolivariano, aunque en sus más altos niveles de dirección exhibe o ha exhibido gran número profesores de la UCV, incluidos docentes de la Facultad de Arquitectura, y hasta algún Rector, el tema del patrimonio ha sido totalmente irrelevante cuando no irritante: no es sólo que jamás se ha movido un dedo para asignarle recursos, sino que incluso ha reinado el silencio cómplice ante las muchas agresiones de que ha sido objeto desde la bufonesca “toma” de la sala del Consejo Universitario en marzo de 2002 por un grupo de estudiantes crónicos afectos al régimen.

Edgar Silva: Chávez recibió a los pensionados en Miraflores, Maduro saca a la Guardia Nacional para que no lleguen por @contrapuntovzla



Por José Gregorio Yépez y Vanessa Davies


A Edgar Silva le tocó recibir los cañonazos de líquido que lanzaban los vehículos de la represión de “la Cuarta República” contra los abuelos que protestaban. Era el segundo gobierno de Rafael Caldera y a los pensionados que exigían un ingreso mayor los recibían con agua. Con la llegada del presidente Hugo Chávez, al Palacio de Miraflores, los abuelos lograron llegar a la sede del Ejecutivo y ser escuchados. Pero esos tiempos quedaron atrás.
“El presidente fallecido Chávez nombró una comisión presidencial en la que resolvimos varios temas y avanzamos” en áreas como la homologación de la pensión al salario mínimo, comenta Silva en entrevista con contrapunto.com. No falta el contraste con el ejecutivo actual. “Con Maduro ha sido todo un retroceso: No nos ha recibido, nos coloca a la Guardia Nacional cada vez que intentamos ir a Miraflores”.


Vuelve la comparación: “Cuando fuimos en 1999 a Miraflores, una marcha a Miraflores recién llegado el presidente Chávez, nos recibieron con las puertas abiertas, nos reunimos con él. Ahora Maduro nos coloca a la Guardia Nacional en las puertas del Seguro Social para que la marcha no salga. Y si sale, no pasamos de Puente Llaguno: atraviesan allí la policía, la Guardia Nacional, para no dejar pasar a unos señores mayores que no tienen armamento de ningún tipo; lo que tienen es su dignidad, que está siendo pisoteada”.  

Silva hoy coordina el comité de derechos humanos para la defensa de los pensionados, jubilados, adultos mayores y personas con discapacidad. Mantiene su lucha: los pensionados “necesitan un sistema de seguridad social que les dé bienestar, que les dé salud, que les dé ingresos dignos, que les dé recreación, que les dé vida espiritual y cultural”.

martes, 7 de julio de 2020

Luchar y movilizarse es la consigna por @DiarioTalCual



Por Héctor Pérez Marcano


Vamos a estar claros. Abstenerse es rendirse, no luchar. Es entregar al régimen el poder legislativo y así completar el dominio que tiene sobre la sociedad. Es entregarle el poder que les falta para cerrar, a cal y canto, el dominio sobre la sociedad venezolana. Podrán aprobar todas las leyes que hagan falta para legitimar el régimen dictatorial que ejercen a placer.

En el 2005 la abstención le entregó toda la Asamblea Nacional al régimen. Chávez pudo hacer aprobar cuanta ley le hacía falta para armar la urdimbre legal que soporte el estado comunal –que, no olvidemos- es el objetivo estratégico del régimen.

En el 2010 aprobaron las cinco leyes del poder popular. Allí está plasmado el soporte legal. En el 2012 Chávez presentó su Plan de la Patria como programa electoral ante el CNE.

Más adelante la Asamblea Nacional convirtió el Plan de la Patria en ley de la República. Así se completó el basamento legal para que el régimen proceda a su antojo en su actuación represiva contra la sociedad.

Esa es la consecuencia de habernos abstenido en el 2005.

Yo no podría señalar ahora qué alternativa tomar para evitar que le entreguemos al régimen el dominio completo de nuestro país. Solo sé que la abstención facilitaría que continúe un régimen que ha destruido lentamente al país, que lo extinguirá definitivamente. ¿Qué hacer? Luchar por un proceso electoral que permita una solución electoral transparente cuyos resultados concilien los intereses de los bloques en conflicto.

Lo contrario de la abstención es luchar, movilizarse, organizarse. Hay diversas formas de organización que la ley permite para participar y obstruir los objetivos del régimen de legitimarse. Háganse una pregunta: ¿Qué es lo que le conviene al régimen?: la abstención de la oposición. Luego, por simple lógica no podemos hacer lo que le conviene al régimen.

Gobierno de emergencia con urgencia @centrogumilla @pesclarin



Por Antonio Pérez Esclarín


¿Será que en Venezuela hemos perdido el coraje, la capacidad de indignación, y la compasión?  ¿Acaso no bastan los miles de muertos y los millones de desplazados que está ocasionando la epidemia del hambre y la miseria? Pasan los días, y los problemas, en vez de resolverse, se agudizan cada día más y más. Vivimos de sobresalto en sobresalto, de rumores y anuncios imposibles, de supuestos levantamientos e incursiones infiltradas, de cuarentena obligada por la escasez de gasolina más que por el coronavirus, y en realidad, no pasa nada. Cada día se parece más y más al anterior. La política es un enorme bostezo que fastidia y aburre mientras el país sigue rodando hacia el abismo.

Me cuesta mucho aceptar que haya personas de buena voluntad que sigan defendiendo esta supuesta revolución que sólo ha traído destrucción y muerte. En 20 años han logrado el antimilagro de convertir a uno de los países más prósperos de América en el más miserable. Los sueldos y bonos son bofetadas al rostro de la dignidad y cada día resulta más cuesta arriba sobrevivir. Ningún servicio público funciona, en plena pandemia no hay agua y la mayoría de los hospitales no tienen los insumos esenciales. Cada día son más frecuentes los apagones de horas y en el país que se jacta de tener las mayores reservas de petróleo.

¿Será que los que nos gobiernan han perdido todo vestigio de humanidad y responsabilidad y que su ambición ha logrado acallar la voz de sus conciencias? ¿En verdad pueden dormir tranquilos? Llevan más de 20 años de fracasos y siguen empeñados en mantener el rumbo de unas políticas que solo han traído destrucción, corrupción, sufrimientos, emigración masiva y el enriquecimiento vergonzoso de unos pocos. Incapaces de la menor autocrítica, siguen culpando de la situación a la oposición y a las sanciones del Imperio, olvidando que, antes de esas sanciones, ya había comenzado el caos y el derrumbe, y había carestía, colas, corrupción, hiperinflación, destrucción del aparato productivo, colapso de los servicios públicos, destrucción de PDVSA y de las empresas de Guayana, crisis en la salud y en la educación.