Si seguimos las expectativas generadas por sus voceros y propagandistas, el veto de Brasil a que Venezuela entrara a los Brics ha significado un duro revés para lo que Nicolás Maduro planificaba como su permanencia en el poder a toda costa.
En un artículo titulado»Siete claves sobre el ingreso de Venezuela a los Brics» el mexicano y morenista, master en estudios latinoamericanos en la UNAM, Aníbal García Fernández, nos sintetiza la apuesta que había hecho Miraflores sobre su ingreso al bloque económico paralelo al G7. Creado en el año 2010, los Brics toman el nombre de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que protagonizaban economías emergentes y en expansión.
Como resume García los beneficios para Venezuela de entrar a los BRICS serían, en primer lugar, el acceso a los mercados. Los países miembros del bloque representan el 25% del PIB mundial, concentran el 16% del comercio global, el 42% de la población mundial y alrededor del 20%. «Una adhesión de Venezuela profundizaría el comercio con los miembros», nos dice. En segundo lugar, la geopolítica energética. Los Brics controlan el 8.7% de las reservas mundiales de petróleo y 25.2% del gas. Supuestamente, el ingreso venezolano aumentaría a 26.2% las reservas de petróleo y a 28.6% las de gas. «La adhesión venezolana catapulta a los Brics como potencia petrolera», aseguró con entusiasmo el mexicano en su texto, fechado en junio de 2023, coincidencialmente en plena campaña diplomática venezolana por su ingreso al bloque.
Una tercera razón sería la diversificación económica. Citamos: «Uno de los problemas de Venezuela es la alta dependencia del petróleo. De unirse a los Brics, puede contribuir a diversificar la economía venezolana con mayor cooperación en áreas como agricultura, medicinas de la India, e inversión en infraestructura más allá del petróleo». Seguidamente se encuentra la cooperación financiera. Nuestro lopezobradorista explica que, para hacer frente al bloqueo estadounidense, el cupo de la revolución bolivariana le permitiría acceder a nuevas fuentes de financiamiento, como el Cross-Border Interbank Payment System (CIPS), creado por China.
Si las razones económicas anteriores son importantes, cuando el modelo de gobierno de Maduro ha profundizado la emergencia humanitaria compleja, las motivaciones políticas son igual de trascendentes. Especialmente, luego de la decisión psuvista de cometer un monumental fraude electoral para que «Súper bigotes» gobierne ilegítimamente durante 6 años adicionales. García hablaba de la posibilidad de la ampliación de relaciones diplomáticas de Venezuela, dado que los Brics están vinculados a Mercosur, Celac, Alba, la Unión Económica de Eurasia, la Asociación Económica Integral Regional y la Opep. «La diversificación de relaciones diplomáticas –explica el mexicano- puede contribuir a ampliar el apoyo en foros internacionales». Finalmente, sobre las reacciones en el contexto latinoamericano el azteca agrega: «La adhesión a los Brics puede devolver a Venezuela legitimidad en el ámbito diplomático». Devolver legitimidad, el sueño húmedo chavista tras el 10 de enero.
Siguiendo la caracterización de García Fernández, la Venezuela madurista aspiraba conseguir oxígeno económico y político con su ingreso al bloque. Hace un año atrás todo era triunfalismo en las autoridades venezolanas, que daban por segura el ingreso del país. El propio presidente brasilero, Lula da Silva, declaró en mayo de 2023: «Soy partidario de que Venezuela integre los Brics. Nos vamos a reunir pronto y tenemos que evaluar varias solicitudes de integración». El canciller Yvan Gil declaraba: «Tenemos importante apoyo para que Venezuela trabaje. De hecho, ya estamos trabajando, nuestros ministros están asistiendo a reuniones de los Brics». Sin embargo, había mucho de propaganda y menos de realidad en la admisión.






