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lunes, 12 de diciembre de 2016

Desafíos del presente, por @lmesculpi



Luis Manuel Esculpí 11 de diciembre de 2016
@lmesculpi

Pueden anunciar el adelanto de la Navidad, encender la cruz del Ávila con bombos y platillos, Colocan trastos en algunas avenidas simulando adornos navideños. Villeguitas puede proclamar: “Que nada impida la alegría, la fe y el optimismo en este fin de año”…Ya antes Bernal había declarado: que “este año habrá navidades felices y hallacas con los CLAP”. Intentan camuflar lo evidente. Pretenden decretar la alegría y el ambiente navideño.

Los deseos y la fraseología no producen efectos mágicos. Huyen hacia adelante, lucen impotente ante la trepidante inflación, le atribuyen el alza vertiginosa del paralelo a una página web. Se ensancha cada vez más la brecha entre su retórica y la realidad. La terca y dura realidad. El optimismo es solo aparente. En la intimidad están conscientes del desastre y de sus incapacidades, se niegan a admitirlo públicamente porque lesionaría su fin último; mantenerse en el poder a toda costa.

En su desespero procuran una jugada para paliar la situación por este mes, se les ocurrió experimentar con una suerte de Dakazo parte II, obligando a los comerciantes a rebajar los precios marcados entre un 30 y un 50%. El inicio del “operativo” en Sabana Grande les resultó un fiasco, en el conocido centro comercial especializado en electrónica, el público los obligó a desalojar el local escoltados por un numeroso grupo de Guardias Nacionales.

Sin embargo no es descartable que en lo que falta para finalizar el año intenten imponer su experimento, llevando a la quiebra a numerosos comercios, que no están en posibilidades de superar las consecuencias del “operativo” y reponer inventarios para continuar desarrollando su actividad.

No se trata de mitigar algunos efectos momentáneamente, el problema es de mucha mayor entidad, lo urgente es producir un golpe de timón, un viraje radical de la política económica, para lo cual el gobierno está imposibilitado, por ser prisionero de vetustos cánones y de fórmulas fracasadas en todo el planeta.

Entre tanto el país luce agobiado, presa del desaliento. Hay que rebuscarse para vivir. Las perspectivas no son halagadores. La inconstitucional y arbitraria suspensión del referéndum revocatorio este año, ha sido un factor catalizador de la incertidumbre. Los venezolanos teníamos cifradas nuestra esperanza en que a través de esa consulta popular podríamos lograr el cambio político, e iniciar una senda de reinstitucionalización que nos posibilitará producir las transformaciones y nos permitiría retomar una ruta de progreso en paz.

Las fuerzas democráticas están ahora nuevamente colocadas frente a un gran desafío: aún manteniendo su visión estratégica de propiciar el cambio por una ruta constitucional, pacífica y electoral, definir una política para la actual coyuntura que establezca la reconexión con la base social opositora. La manera como se aborde la continuación de la mesa de diálogo hoy, podrá significar un importante avance en esa dirección.

El otro requisito indispensable para avanzar es atender al reclamo imperioso de recomponer la unidad, aún en medio de la diversidad, se requiere definir los espacios comunes para alcanzar los objetivos y metas, la conducción acertada, para el accionar unitario. La MUD ha asumido en el pasado retos de iguales o mayores dimensiones y los ha resuelto con mucho tino. Esta vez lo mínimo que podemos aspirar es que nuevamente se imponga la sensatez, la unidad de propósitos, no sólo por el bien de las fuerzas alternativas y por la necesidad de sustituir este modelo fracasado, también y por encima de todo, para beneficio de la mayoría de los venezolanos que han expresado su voluntad de cambio. Se trata nuevamente de rescatar la esperanza, ese es uno de los desafíos del presente!

Luis Manuel Esculpi
@lmesculpi