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sábado, 7 de diciembre de 2013

A veces canto, @Golcar1


Por Golcar Rojas, 06/12/2013

Canto:

É pau, é pedra
É o fim do caminho
É um resto de toco
É um pouco sozinho…

É um caco de vidro
É a vida, é o sol
É a noite, é a morte
É um laço, é o anzol…


Canto “Las aguas de marzo” que suenan en el equipo porque no quiero pensar. Voy en el carro y no quiero recordar la escena que acabo de vivir. Por eso, le subo el volumen al equipo de sonido y canto:

São as águas de março
Fechando o verão
É a promessa de vida
No teu coração…

É pau, é pedra
É o fim do caminho
É um resto de toco
É um pouco sozinho…


Poco antes de las seis de la tarde, hora en que normalmente cerramos nuestro negocio, decidimos cerrar y correr al supermercado. Había llegado leche en polvo y llamamos al dueño del supermercado para ver si nos podían vender la cantidad que necesitamos para nuestras familias que hace ya unos cuantos días no consiguen el preciado alimento.

En realidad, las familias son tan numerosas que es casi imposible que en una sola compra podamos satisfacer toda la demanda, pero si lográbamos comprar un poco más que los dos paquetes que corresponden por persona, pues algo aliviaríamos a los más urgidos.

-Eso ahora está bastante complicado porque estamos muy vigilados –nos dice el amigo–, pero déjame ver si puedo conseguirles un bulto.

Si, un bulto de leche. 12 paquetes de 900 gramos cada uno. Eso es a lo máximo que podíamos aspirar para los familiares de Maracaibo y los de Mérida que pasan con facilidad las 50 personas incluyendo niños en edades en las que la leche debe ser parte imprescindible de la alimentación. Pero, bueno. De nada, algo…

Al poco tiempo llega el siguiente mensaje de texto:

“Pásame 6 números de cédula de identidad para poder chequearte el bulto porque solo son 2 paquetes por persona”.

A los cinco minutos las cédulas estaban en su bandeja de entrada y recibíamos la respuesta diciendo que pasáramos por el supermercado y preguntáramos por la gerente quien tenía las instrucciones para vendernos el producto.

Cerramos y corrimos al lugar.

El supermercado estaba a tope. Quienes iban a comprar solo los dos paquetes de leche en polvo debían hacer una fila en la calle hasta que les correspondiera el turno de pasar a hacer la cola dentro del local. Quienes iban a comprar más de 300 bolívares de otros productos podían pasar directo, hacer su compra y hacer también la inamovible fila para pagar.

Contactamos a la gerente –siempre de un asombroso buen humor a pesar de lo deprimente de la situación y de la presión del momento–. Nos pidió que esperáramos mientras nos resolvía nuestro pedido.

Tomé asiento en la silla del vigilante que estaba vacía porque el hombre, junto con otro grupo de empleados trataba de poner orden en la calle y adentro.

La gerente se me acerca y me dice:

–En estos días un hombre me partió el vidrio de la entrada. Era un bachaquero borracho… si hubiera tenido un revólver habría matado a alguien.

Sigue atendiendo su trabajo. Despacha por aquí, da instrucciones por allá. Siempre amable y con una sonrisa en los labios. Son las siete de la noche y ella se encuentra como si acabase de llegar a un relajado despacho de oficina. Recibe llamadas y avisa a quienes llaman que sí, que pueden venir a buscar leche que todavía están a tiempo. Yo miro a la mujer y no puedo menos que admirar su paciencia y su capacidad para atender mil cosas a la vez. Me dice:

–Ya saben que no podrán comprar más leche en una semana porque la cédula queda registrada como que ya compraron y si intentan comprar de nuevo, los bloquean.

Una vez más pienso en como nuestro documento de identidad devino en libreta de racionamiento. De la fila de la calle veo que entran las 20 personas a las que les permitieron entrar en ese momento. Una mujer regordeta pasa y justo cuando está frente a mí, se detiene, se saca su chancleta y la levanta para verificar que está despegada. Su rostro está sonriente. Las dos horas haciendo cola afuera no parecen haberla amargado. Lleva unos leggings a media pierna y al detallarle la franela distingo que, al nivel de los senos, tiene una calcomanía de Arias Cárdenas con un corazón tricolor. Se acomoda su chancleta de nuevo en su pie y sigue hacia la cola de la leche.

Más atrás, viene otra mujer con franela roja. Esta lleva los ojos del difunto Chávez al nivel de sus voluminosas tetas.

Pienso en cómo una gente puede, después de pasar tan humillante momento para comprar 2 paquetes de leche en polvo, ir el siguiente domingo a dar su voto por un régimen que lo ha sometido a semejante bochorno.

La gerente me saca de mis elucubraciones, cuando la oigo a mi lado decir a un empleado, casi en un susurro:

–Alfredo, busca una caja de huevos para meter la leche de los señores porque si los que están afuera ven que salen con un bulto de leche, los linchan.

La mujer me mira y no tengo más remedio que sonreír con una mueca y decirle:

–En este país se puede comprar cocaína con más facilidad y menos riesgo que unos cuantos kilos de leche.

Asiente con la cabeza y me da las 6 facturas con los números de cédulas que le habíamos pasado al dueño en el mensaje de texto. Con su amabilidad característica, dice:

–Cojan la caja y salgan rápido…

Nos montamos en el carro y al prenderlo, el pendrive suena “La maldita primavera” de la mexicana Yury.

Llevo el alma en el suelo. El haber conseguido comprar ese bulto de leche que para unos sería un gran triunfo, me hace sentir triste y derrotado.

Recuerdo las colas de Cuba para todo y por todo que en el 91 me parecían tan insólitas y no puedo creer lo que estoy viviendo en mi rico y petrolero país.

Recuerdo la crónica de Leonardo Padrón en su libro “Kilómetro cero”, sobre su visita a Cuba en el 92:

“…Uno se pregunta cuál sería el estado actual de la revolución si Estados Unidos la hubiera dejado crecer libremente, si se hubiera podido intentar la construcción del ‘hombre ideal’ sin tanto cerco y sin tanta dependencia lejana…”

Reviso esas líneas de Padrón y me convenzo que en realidad el bloqueo no fue más que la excusa de Fidel para someter a su pueblo. El proceso en Venezuela lo confirma. Sin bloqueo de USA y con el engaño caza-bobos de una imaginada y cacareada “guerra económica”, han logrado sumir a la gente de un país rico en las miserias de la isla caribeña.

Pienso en que el domingo yo estaré haciendo mi cola para votar contra esa humillación que acabo de vivir en ese supermercado, pero me inquieta e indigna que tantas personas –como esas dos mujeres con propagandas del régimen en sus pechos–, sin pensar en el apagón de cuatro horas sufrido dos días antes ni en la horas de vida que pierden en una cola para llevar un poco de alimentos a sus hijos, estarán en esa misma cola para seguir votando por las colas y la ruina de un país que alguna vez fue uno de los más ricos y prósperos de América Latina.

Le doy volumen al radio y canto a todo pulmón:

Lo que tu paso dejo
es un beso que no pasa de un beso
una caricia que no suena sincera
un te quiero y no te quiero
y aunque no quieras
sin quererlo piensa en mí.

Si para enamorarme ahora
volverá a mí la maldita primavera
que importa si para enamorarme basta una hora
pasa ligera la maldita primavera
pasa ligera me maldice solo a mí.

¡Nada como “La maldita primavera” para desahogar un grito! Sigo cantando. Canto para no pensar. Canto para no llorar.

http://golcarr.wordpress.com/2013/12/06/a-veces-canto/

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Desesperación, controles y caos, @mt_romero



Infolatam
Caracas, 12 noviembre 2013
Por MARIA TERESA ROMERO

(Especial Infolatam).- El último mes de campaña electoral para las municipales del 8 de diciembre en Venezuela, se inicia cargado de insólitas y desesperadas medidas gubernamentales para intentar recuperar el apoyo popular perdido y así lograr unos resultados electorales medianamente decentes, que no profundicen de una forma fatal la percepción de debilidad y la precaria legitimidad que el gobierno de Nicolás Maduro arrastra desde su espuria elección el 14 de abril de este año.

No sólo la expresión popular “Con Chávez se vivía mejor” que recorre las calles de todo el país, especialmente en los barrios pobres, sino también las más recientes encuestas evidencian cómo Maduro está perdiendo aceleradamente el capital político que heredó de Hugo Chávez. El sondeo de la empresa Datanálisis de este mes señala que el 72,6% de los venezolanos evalúa negativamente la situación del país, y el 54,9 hace lo mismo con respecto a la gestión del Presidente de la República.

Las insensatas medidas “revolucionarias” de los últimos 30 días de campaña se están tomando en todos los frentes. Sin duda, el frente económico ha sido el prioritario ya que los increíbles niveles a los que ha llegado la inflación, la escasez y desabastecimiento de rubros básicos, la devaluación de la moneda nacional y el mercado paralelo de divisas son los problemas que más preocupan y mantienen descontento a los venezolanos. De allí que en el marco de la ofensiva a la supuesta “guerra económica” que según el oficialismo generan los empresarios y demás sectores de la “ultraderecha” (no las erradas políticas económicas gubernamentales), se hayan establecido controles y fiscalizaciones sin precedentes.

El gobierno llegó al límite del endeudamiento y de la fabricación de bolívares –como lo ha reconocido el propio Banco Central- para atender los requerimientos de los entes oficiales, continuar el gasto público y satisfacer las “veleidades capitalistas” del ciudadano venezolano sobre todo a tan poco tiempo de las elecciones. Por ello tomó la efectista pero riesgosa decisión de decretar el cambio de todo el sistema de fijación de precios y de porcentajes de ganancia en todas las actividades económicas del país y emprender un gran operativo cívico-militar contra la especulación y el acaparamiento.

Como era de esperarse, la primera medida de control tomada –intervenir los comercios de electrodomésticos, poner presos a sus gerentes y obligarlos a vender a pérdida-, ha provocado que miles de personas se agolpen a las puertas de los establecimientos no sólo para aprovechar los precios “justos” decretados, sino también para saquearlos a la vista de los militares y otras fuerzas de seguridad que, a sólo tres días de la medida, en muchos lugares no han podido restablecer el orden. El caos ha sido tal, que el gobierno se adelantó a echarle la culpa a la oposición de los saqueos, obviando que el propio presidente Maduro incitó al hecho al acompañar la medida con el lema “dejar los anaqueles vacíos”.

Pero ésta y otras medidas antidemocráticas que el gobierno tomará en los próximos días amparado en una nueva Ley Habilitante que le da poderes especiales, medidas violatorias del derecho a la propiedad privada que establece la constitución nacional, pronto se revertirán contra el propio gobierno porque a mediano plazo agravará la situación económica, producirá la quiebra de miles de comerciantes y la pérdida de empleos de miles de venezolanos.

En el frente político, además de solicitar a la Asamblea Nacional la ley Habilitante para supuestamente acabar con la corrupción galopante en el país -la cual le es otorgada en virtud del allanamiento sin pruebas a la inmunidad parlamentaria de una diputada opositora-, las más recientes medidas incluyen mayor represión y persecución militar y policial en contra de políticos opositores, acompañadas de una campaña de incitación al odio y a la violencia sin precedentes.

Especial estupor ha causado la distribución de afiches donde aparecer rostros de los opositores Henrique Capriles, Leopoldo López y María Corina Machado con el texto de “reconócelos. Son la Trilogía del mal. Te quitan la luz. Te quitan la comida. Te quitan la paz”. A la vez, el gobierno, que sin rubor alguno ha confirmado públicamente que espía y conoce todos los pasos que da la oposición, continúa ahogando financieramente a las tres gobernaciones opositores, sobre todo la dirigida por Henrique Capriles.

En el frente ciudadano, el oficialismo sigue persiguiendo periodistas y acorralando a los medios de comunicación social y a las organizaciones no gubernamentales, así como propiciando manifestaciones oficialistas en contra sedes de gremios empresariales, mientras que lo único que se le ocurre para combatir los graves problemas de inseguridad, salud, educación, infraestructura, es la creación de un el viceministerio para la “Suprema Felicidad Social del Pueblo”, encargado de coordinar las más de 30 misiones sociales del gobierno y de atender las diversas exigencias, reclamos y necesidades de la población venezolana. Más burocracia para no hacer en realidad nada.

Algunas de las medidas gubernamentales son tan insólitas que no es descabellado pensar que ellas podrían también estar dirigidas a preparar un clima de caos para suspender las elecciones del 8 de diciembre, en el caso de no producirse en las últimas dos semanas de campaña electoral una recuperación significativo del apoyo popular al gobierno. Ya varios dirigentes políticos de la oposición han alertado al respecto, y recientemente el secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), RamónGuillermo Aveledo, aseguró tener información de que “en el gobierno se considera seriamente provocar un hecho extraordinario para suspender las elecciones municipales”, llamando la atención sobre la insistencia de Nicolás Maduro de sugerir constantemente esa posibilidad.



martes, 3 de septiembre de 2013

Un recorrido cualquiera


Por Olga, 02/09/2013

1) -Señor, dónde está el polvo de hornear?

-Noooo mija…ni lo busque, no hay.

2) -Tiene el medicamento XXXXXX?

-No hay

-Hay algún sustituto?

-Si lo hay, dice la farmaceuta, pero tampoco hay.

3) El alboroto en el abasto al lado de la panadería me hace acercarme. Me topo con una vecina y ante mi gesto interrogativo me dice -Métete en la cola. Están dando 2 Harina Pan por persona.

Me niego. Sigo a la panadería.

4) -Hola María, dos canillitas porfa…

-No hay. Solo campesino.

-Dame uno pues.

Hace rato que no compramos lo que queremos, sino lo que hay. La compra, desde medicinas hasta repuestos, se ha convertido en una Gimkhana

5) Tengo que hacerme un TAC abdominal. En Rayos X de la clínica a la que voy hay un cartel que reza
“Se informa a los pacientes que motivado a la FALTA DE PLACAS a nivel nacional

1) Para los resultados de Rayos X solo se entregará el informe médico y CD’s

2) Para estudios especiales de rayos X, resonancia magnética y tomografía se entregará informe médico y CD“

Hace 4 días que mi médico, de otra clínica, tiene el cd y todavía no ha podido abrirlo. Las clínicas tendrán que unificar formato.

6) Doris, la señora que trabaja en mi casa por días tuvo que correr de emergencia a Boconó porque iban a operar a su papá. Se tuvo que regresar porque en el hospital le dijeron que no le podían hacer los exámenes que hacían falta. El papá quedó sufriendo y en veremos. A la hija, para poderse regresar le cobraron 350 bs un pasaje que usualmente vale 180. Nadie explota más a los pobres que los pobres.

7) Me cuenta la misma Doris que estando allá, el INDEPABIS cerró una carnicería. Los chavistas arreados para el evento celebraron el cierre. La solución tan celebrada dio como resultado…que ahora no hay carne.

8 ) Paso 35 minutos varada en una ”Y” porque los vivos que quieren ir a la derecha, adelantan a la brava por la izquierda y nos trancan a todos. La falta de ciudadanía nos castiga con igual entusiasmo que el gobierno. A ratos les tengo más rabia a los mansos bolsas que les dan paso que a los mismos abusadores. Éstos existirán mientras haya quien los deje salirse con la suya. Yo no.

9) Le hago notar a la “supervisora” del automercado que la única cajera habilitada está abollada por la cola que hay y hay gente mayor con cosas en la mano que al rato les pesan. Leyendo el periódico me dice altanera “A mí no me pagan para ser cajera”. Indignada le digo “tampoco te pagan para leer el periódico”. Aunque sea pésima empleada, la LOT no deja que la boten. Mis compañeros de cola me dicen “Por eso estamos como estamos”…sin embargo los veo asumir con calma de yogi el karma que les impone una mala empleada y una ley que la ampara. La rara soy yo por protestar.

10) Mi amiga Mecha escribe un mensajito al grupo: “Voy saliendo de un Farmayor donde conseguí leche en polvo y primero me sentí feliz (tengo 3 preadolescentes en casa) y luego casi me deprimo de pensar a qué nivel basal estoy feliz por conseguir leche en polvo”

Estoy segura que mis lectores, chavistas u opositores, podrían dar muchos más ejemplos de su semana. Muchos hablarán de la luz que les falta, otros del chip que les imponen, otros tantos del atraco que sobrevivieron, nadie, absolutamente nadie se salva del rol de víctima.

Y hete aquí que tanto lo que hace el gobierno como algunos factores de la oposición, me vuela los tapones.

El gobierno habla de magnicidio. ¿Cuántos van ya? No me rio. Me pregunto, en serio, si los chavistas que quedan y los maduristas que aún hay, los mismos que pueden suscribir cualquiera de los episodios relatados más arriba, e igualados en la condición de víctimas del “no hay”, de las vivezas de otros y de la flojera de tantos, realmente le dan importancia al anuncio “N” de magnicidio. Me pregunto si cuando buscan una medicina para sus chamos, saltinbanqueando de farmacia en farmacia, les cruza siquiera el pensamiento del bienestar de Nicolás o de Diosdado. Me pregunto si cuando recitan “tenemos Patria” la letanía suple la leche y la harina que no hay, si compensa la hora en cola, el maltrato del enchufado, la marca degradante de ganado en el brazo, el bebé en caja de cartón.

Y por el lado de la oposición, veo a algunos atacados del hipo Constituyente, hablando de partidas de nacimiento y de bautizo, y dejando escurrir ese “dia-a-día” macabro y sórdido que victimiza sin piedad y sin distingo. Que no tiene atenuantes. Que ocurre a todos, todos los días. Implacable.

¿Cómo no lo ven? Tan a la mano que están los argumentos para desmontar la polarización y algunos insisten en ella hablando de entelequias que llevan a calles ciegas.

No señores… más que nunca en este momento tenemos causas comunes.

El magnicidio no es una de ellas.

Conseguir leche y llegar salvos a casa sí.

Dejar de ser víctimas también.

Si quieren el medicamento “Ubicatex” en gotas, grageas, infusión, loción e indovenoso, no hay tiendas especializadas. Pero su aplicador está al alcance de todos: se llama “voto”.


Olga K
@olgak26

sábado, 15 de junio de 2013

Esto no pinta nada bien


Por Golcar, 14/06/2013

Esta foto que circulaba por twitter me produjo cierta suspicacia. En la imagen se ve la pantalla de un computador en la que se lee:
“El cliente ya ha comprado el límite diario establecido para productos regulados.
Comuníquese con el Supervisor de Caja para realizar la anulación del producto”.
Y en letras rojas, mayúsculas sostenidas, especifica:
“LECHE SABANA SOBRE 900GR”

Al preguntar sobre la fotografía, me dijeron que correspondía a un supermercado de una red de Maracaibo cuyos propietarios son chinos.

“Nicolás se va a tener que hacer un collar con las bolas que le está parando Arias Cárdenas a su orden de suspender el racionamiento”, fue lo primero que pensé al observar la imagen e, intrigado, le pasé un mensaje de texto a mi amiga supervisora de supermercado, cuyos buenos oficios, durante bastante tiempo me han evitado tener que hacer las infernales colas para adquirir los productos que escasean desde hace ya más de 3 o 4 años en Maracaibo.
YO: “Hola. Cuéntame algo ¿Es cierto que empezó a funcionar la vaina del racionamiento y que aparece en pantalla que ya el cliente compró ese producto y que el cajero se dirija al supervisor para anular la venta?
ELLA en una seguidilla de mensajes: “¡Hola, Golcar! ¡Eso del racionamiento por sistema lo tenemos desde hace mucho tiempo! Piden cédula, pasan una cantidad, dependiendo del producto, y si pasas otra vez, el sistema avisa que ya compraste. ¡Por eso tus primos goajiros tienen varias cedulas!”
“No te he llamado para que vayas a buscar productos porque se está formando mucho mollejero y ¡no me dejan guardar mercancía! Hoy tuvimos que esperar a la Guardia Nacional para abrir porque  querían meterse y ¡hasta ofrecieron quemar la tienda! ¿Qué tal? Mañana llega harina y aceite, por si quieres comprar y conocer “la patria nueva”.
YO: “Gracias a ti todavía tengo aceite y harina, así que puedo retrasar un poco el placer de conocer “la patria nueva”.
Pero, dime, entonces, no es que está la red de supermercados conectada como decía Arias que harían. Es solo bloqueo para comprar en el mismo supermercado. ¿Todavía podrían ir a comprar en otro lado?“
ELLA: “Solo si compras en el supermercado, ¡por ahora! Y puedes comprar todos los días. Pero, en “Bicentenario”, ¡solo puedes comprar 2 veces a la semana!
Efectivamente, lo de los abastos Bicentenarios, los antiguos Supermercados Éxitos expropiados por el difunto Chávez, ya lo sabía porque un amigo que trabaja allí me lo había contado, cuando, con mucha ira, me contó también que si alguna persona quería comprar un electrodoméstico allí, tenía que pagarlo y luego pasar por el Core 4 (Comando Regional número 4 de la Guardia Nacional) con la factura para retirarlo.
-Se armaba tal verguero y se robaban tantos aparatos que fue la única forma de medio controlar la situación. Dijo rojo de la rabia.
En conclusión, la imagen que corre por la red no es nada nuevo. Es continuación de lo que venimos padeciendo desde enero de 2011, cuando lo denuncié en indignado en mi artículo “Metamorfosis de una Cédula de Identidad”.

Fue a partir de esa fecha, cuando se oficializó el racionamiento de productos alimenticios por medio de la cédula de identidad. Anteriormente, quedaba a juicio del supervisor del supermercado, del cajero y, en algunos casos, hasta del portero, la cantidad de productos que un cliente podía comprar  por vez.
Al principio, el usuario iba y le permitían comprar, por ejemplo, 4 kilos de azúcar, entonces, volvía a hacer su cola y podía adquirir 4 kilos más y así hasta que obtuviera lo que necesitase. Pero a medida que el estado expropiaba empresas productoras, haciéndolas fracasar,  y la producción en el país iba decayendo, el abastecimiento de los productos básicos iba en descenso, los controles se iban haciendo más rígidos, en lugar de 4 por persona se bajó a dos, y a partir del 2011, se empezó a utilizar el número de cédula como libreta de racionamiento para bloquear a los usuarios que ya habían adquirido algún producto.
Lo demás es historia patria y conocida. La escasez, el desabastecimiento y el racionamiento se empezó a sentir también en el centro del país. Ya no era solamente en los estados fronterizos y del interior, sino que la situación cobró forma de problema nacional y empezó a ser noticia lo que hasta entonces no era más que murmullo en las redes sociales. El escándalo del papel tualé hizo que el mundo entero se enterara de la grave crisis venezolana y, no sin cierta sorna, los medios internacionales daban cuenta de un pobre país petrolero rico en el que la gente no conseguía en los supermercados ni papel higiénico, jabón o pasta dental.

A todas estas, el régimen nunca tomó en cuenta las denuncias de la escasez que estaba atravesando el interior del país. Las empresas en sus manos cada vez producían menos y en varias oportunidades fueron muchas las toneladas de alimentos importados por el gobierno que se pudrieron, sin que nadie diera una explicación creíble y mucho menos que se determinaran responsables.
El Socialismo del Siglo XXI se hizo oídos sordos a toda la problemática y en ningún momento se molestó en buscar una solución mientras que el ritmo de desaparición de los productos en los anaqueles se aceleraba a diario.
Para quienes trabajan en los supermercados, lo que en un tiempo fue un trabajo tranquilo y placentero se les fue convirtiendo en un infierno. Cajeros, supervisores, miembros de seguridad y hasta los gerentes de los establecimientos vieron como sus trabajos dieron un vuelco y hasta riesgoso llegó a ser su empleo.
Pero no solo ha sido un suplicio para los trabajadores de supermercados, los dueños restaurantes y comiderías y quienes viven de producir comidas caseras se ven cada vez más impedidos para obtener la materia prima con la que trabajan y el racionamiento no les allana para nada el camino. Sin mencionar el acoso del que han sido objeto los propietarios de los supermercados tanto por parte de los organismos del Estado que los multan y cierran cada vez que se les antoja, como por la industria del secuestro para la cual han pasado a ser apetitosos objetivos. Hasta presos por supuesto acaparamiento han ido a parar algunos, quienes tienen prohibición de salida del país y mantienen régimen de presentación.
Todo esto va haciendo que la olla de presión del desabastecimiento de alimentos básicos y de productos de higiene personal cada día se “sobrecaliente” más, por utilizar un término recientemente usado por Nicolás para referirse al tema.
Esto no pinta nada bien. Lo que se ha recalentado no es precisamente el consumo, como mal dijo Maduro. La que cada día parece estar más recalentada es la paciencia de la gente que ya empieza a dar muestras de desespero. Es que cuando se juega con el hambre de un pueblo, no se sabe cómo puedan terminar las cosas. En todo caso pueden terminar, si no muy mal, peor.
Ya ha habido heridos en las marabuntas que en diversas zonas del país se han formado cuando llegan productos. En las largas y exasperantes colas para la compra de productos, vigiladas por Guardias Nacionales armados de fusiles, los ánimos están cada vez más caldeados y mi día, que comenzó con la aparición de la foto de marras, termina con este video de un barrio de Maracaibo, un sector de escasos recursos de la ciudad, donde una poblada desesperada, rompió el candado de un camión que iba a descargar alimentos en el supermercado y saqueó la mercancía.


jueves, 6 de junio de 2013

¡Viviremos y delinquiremos!


Por OlgaK, 06/06/2013

Lo confieso.
Soy delincuente.

Voy al mercado y compro todo lo que veo aunque en el momento no lo necesite. Ese es mi modus operandi. Me acuso. Tengo una despensa que me da un rango de más de una semana de suministros secos. Me declaro culpable de consumir verduras, frutas y de pretender guisar todos los días.

Me declaro autor material e intelectual del delito de hacer cuanta maniobra sea necesaria para bien alimentar a mi familia y de saltar cuanto obstáculo se interponga a mi criminal objetivo.

¡Caiga sobre mí el peso de la ley!.

Pero no estoy sola. Somos individuos e individuas –Maduro dixit- de alta peligrosidad para el asuntillo ese de Misión Patria Segura porque somos millones de forajidos dedicados al mismo tipo de delito, estamos sueltos y somos cómplices los unos de los otros.

Hecha la confesión, ahora viene lo preocupante: no esperen el más mínimo propósito de enmienda.

Delinquí, delinco y delinquiré. Igual harán mis cómplices.

Advierto a las autoridades competentes (bue…es lo de competentes es un decir…) que siendo tantos los malhechores y malhechoras “asociados para delinquir” –delito descrito en la ley- tienen entre manos un serio problema que dificultará aun más su tarea para controlarnos: cuanto más joven la delincuente, más audaz. Cuanto más vieja, más zamarra. Calculen ahora madre e hija asociadas y la cosa se pierde de vista.

A ver cómo nos fichan a tod@s en los automercados?

Quiero ver con estos ojitos cómo deciden cuanta leche corresponde a una familia de 6 miembros o cuanta harina se le permite consumir a una señora sola que se mantiene haciendo tortas por encargo. Báilenme ese trompo! Hablando de tortas, menuda torta están poniendo…y eso que no hay harina.

Pero cada quien a lo suyo, Uds. su torta…y yo mi delito.

Que será agravado. Se los prometo.

Cuando mi pulgar en el captahuella del automercado diga que ya compré , vean a ver cómo hacen para registrar y añadir a mi ficha, la huella de mi dedito medio, el mismo con el que desde ya les estoy pintando una paloma…eso sí…bien manicurada, que no es cosa de perder el glamour.

Quiero ver al gobierno ocupándose uno a uno, de nosotros delincuentes viles que queremos alimentar a nuestras proles. ¡Menuda temeridad antirevolucionaria la nuestra!.

Pónganme presa pues…Confesa soy…

Pero les ofrezco un trato, al fin y al cabo, dialogando nos podemos entender:

Dejaré de delinquir cuando oiga al próximo secuestrador diciendo, mientras se mete momentáneamente el hierro en el cinto, “un momentico, déjame pasar por la captahuella”.

Dejaré de delinquir cuando ladrones y asesinos, roben y maten sólo una vez a la semana cuando a ellos le apliquen –como a mí- su cartilla electrónica de racionamiento criminal.

Dejaré de delinquir cuando los muertos dejen de votar , porque, quejeso?

Piénsenlo…el trato es bueno. Imagínense cómo se reducirán los otros delitos.

Pero ahora queridos cómplices… shhh…shhh…hablando bajito aquí entre nos.

No creo que debamos preocuparnos porque nos detengan.

Luisa Ortega Díaz dijo que está investigando, eso sí, con muuuuucho ahínco, delitos de 1958, lo cual pone-mínimo- 55 años hasta que nos alcance la investigación. Digo yo…

Viviremos… y delinquiremos!


Olga K
@olgak26

El socialismo del SXXI nos hará comer “a la carta”


Por Golcar, 04/06/2013

Por lo menos día por medio, cuando no todos, la realidad del país hace que en mi cabeza retumben una y otra vez algunas expresiones escuchadas hace más de 10 años, cuando la debacle del país apenas tenía visos de predicción. Su eco ha terminado siendo como una tachuela que insiste en penetrar el cerebro amenazando con no soltarse jamás.

Una es esta que le escuché una noche de tertulia a un amigo cubano que ya tenía unos cuantos años viviendo en Venezuela, a donde llegó con su madre, huyendo del horror castrista de Cuba: “Óyeme una cosa, lo que soy yo ya estoy arreglando todo para largarme de aquí. Esta película ya la viví y no tengo ninguna intención de volver a pasar por lo mismo. Ustedes apenas van por los créditos del comienzo pero yo conozco el final”.

La otra, algo que oí decir a muchos más de una vez desde entonces, cuando les contaba lo que mi amigo cubano, ido hace tiempo a Miami, decía: “No vale, eso no va a pasar aquí. Venezuela nunca será como Cuba. Primero, porque esto no es una isla y, segundo, porque los Estados Unidos y la comunidad internacional no lo permitirán”.

Los años parecen haberle dado la razón al cubano.

Un buen día agarramos la prensa y nos conseguimos con que un funcionario del régimen declaró que:

“La Gobernación del estado Zulia implementará un sistema automatizado para evitar que los consumidores compren el mismo producto en dos supermercados diferentes durante el mismo día”.

Inmediatamente, lo primero que cruza por la mente de todos es la famosa “libreta de racionamiento” cubana. Tal vez más ajustada a nuestros días, a los tiempos tecnológicos que corren, pero libreta de racionamiento al fin. Aunque al Gobernador Arias Cárdenas le enerve la comparación y diga: “No estamos racionando, estamos evitando que se lleven los productos a Colombia (…) No estamos en Cuba nada, estamos en Maracaibo.”.

No es que el racionamiento sea algo nuevo. En el interior del país tenemos años pasando por la humillación de tener que mostrar ante un cajero de supermercado la cédula de identidad para poder acceder a dos kilos de Harina Pan y dos tubos de pasta dental. Ya tenemos tiempo viendo como policías y GNB se encargan de custodiar los productos regulados en los supermercados, limitando la compra a 2 por persona mientras ellos salen con séis.

Es solo que la declaración del funcionario convierte el racionamiento en política de estado a cuyo servicio se pone la infraestructura de la teléfonica estadal y del Sistema de Identificación del país. Nada más y nada menos. Por eso la noticia rebota incluso al plano internacional y medios de otros países como Perú21, ABC o El Mundo de españa se hacen eco de la misma. El régimen puso toda su “creatividad” en idear “un sistema que se ha diseñado en la Gobernación, integrado a un servidor de Cantv que se va a direccionar desde el Ejecutivo regional para monitorear la compra de los 20 productos regulados. Es decir, el sistema va a registrar la adquisición del rubro en un establecimiento y evitará que el mismo usuario adquiera el mismo producto, el mismo día, en otro expendio de alimentos”.

Esa declaración lo dice todo. No creo que amerite ahondar en lo que el “sistema” significará para la población y su calidad de vida. Pero eso no es todo, ni lo peor. El funcionario parece enorgullecerse al decir: que “algunos rubros podrán adquirirse al siguiente día, pero que el mismo sistema determinará el período de tiempo que debe transcurrir para que se pueda comprar de nuevo un determinado producto”. ¡Qué eficiencia!

Es decir que con la instauración del creativo mecanismo, el régimen decidirá de acuerdo a su “justo” entender y parecer -como le dé la gana, pues-, cuánto tendría que durar en nuestros hogares un kilo de azúcar, un rollo de papel tualé, un litro de aceite o un tubo de pasta dental. ¡Dios nos libre de una diarrea o de antojarnos de hacer patacones fritos! Se nos agotaría el papel o el aceite hasta que el régimen decida que podremos volver a comprar. No se especifica si ese tiempo variará para un hogar de 2 personas o para uno de 10 familiares. Imagino que son detallitos que se “perfeccionarán” con el tiempo.

La genial idea del régimen para “solucionar” el grave desabastecimiento que enfrentamos en el país, se ve coronada con esta perla del gobernador Arias Cardenas: “Quien compre más de un mismo producto al día irá preso por desestabilizador“.

En ningún momento uno oye decir que las centrales azucareras expropiadas vayan a ser puestas a producir nuevamente o que las industrias arrebatadas a los empresarios privados se van a repotenciar para que comiencen a producir lo que anteriormente producían. Nada que ver. Ahí están Agroisleña y Friosa como monumentos al fracaso revolucionario. La creatividad del Socialismo del Siglo XXI parece estar puesta solo al servicio de la persecución del ciudadano, de hacernos sentir que todo este descalabro económico, que toda la ruina en la que han sumido al país es culpa de quienes se ven forzados a perder innumerables horas productivas de su vida en una fila para comprar un día la pasta dental, otro el aceite, otro la harina y así sucesivamente. Sí, la culpa es tuya, que consumes más de lo que necesitas. No del régimen que se adueñó de todo el aparato productivo para inutilizarlo.

En un país serio y coherente, se esperaría que las declaraciones de los funcionarios hablaran de cómo enrumbarán la economía para estimular el aparato productivo. Uno esperaría que el régimen dijera que todas esas empresas paralizadas que están en su poder serán ofertadas para que quienes estén en capacidad de ponerlas a producir, las compren. Ya uno no espera ni siquiera que le sean devueltas a sus legítimos dueños, a quienes las hacían producir, porque sabemos que el régimen es pillo y siempre tratará de sacar ventaja de sus tropelías. ¡Pero que las vendan, que las subasten entre quienes sí tengan voluntad y capacidad de producir!

Pero no. Aquí se actúa como el nuevo rico cargado de oro: ¡Vamos a importar lo que se necesite! y, como el esbirro, ¡vamos a perseguir al ciudadano y a volverle la vida un infierno!

Desde hace ya casi 15 años, Venezuela, como esa sugerente imagen que circula anónimamente por la red, parece ser conducida por un ciego seguido por miles de adoradores que, si no son ciegos, se tapan los ojos para no ver. “No vale. Esto no será nunca como Cuba”. Y no asimilamos que ya es como Cuba.

La gente pasa 3 o 4 horas al día para comprar 2 paquetes de papel tualé y dos litros de aceite de soya (de maíz ni se asoma por ningún lado), después de pagar, sienten que fue un gran triunfo, experimentan la alegría de haber vencido. Nos tienen atados como mulas a la base de la pirámide de Maslow. Entretenidos buscando lo básico para subsistir.

Y ahora ellos decidirán si un rollo de papel tualé te debe durar dos días o 3 semanas, tendrás que cagar de acuerdo a lo que ellos digan que se supone debes cagar. ¡Que no te dé diarrea! ¿Cómo determinarán si un pollo me debe alcanzar para una semana o un día? ¿Tendremos que decir al momento de la compra para cuántas personas en el hogar estamos comprando? ¿Un kilo de harina debe durar una semana, aunque en casa comamos 15 personas? ¿O nos turnaremos para comer arepa de acuerdo a lo que ellos decidan? Una semana comes tú y, con la próxima compra, como yo. Como dice el viejo chiste que ya no nos causará gracia:

“-En casa comemos a la carta.
 
-¿En serio, cada uno escoge lo que quiere comer?
 
-No. Repartimos las cartas a la hora del almuerzo y a quienes les salgan los ases, comen”.

http://golcarr.wordpress.com/2013/06/05/el-socialismo-del-sxxi-nos-hara-comer-a-la-carta/

miércoles, 29 de mayo de 2013

Nicolás mira este video: Así compran Harina PAN en el Mercado Popular de Ciudad Ojeda, Estado Zulia



A Donde Hemos llegado: O HAY HAMBRE, DESESPERO pero TENEMOS PATRIA :) es lo que importa, y lo mas ARRECHO que la mayoría de esas personas SON CHAVISTAS y como les gusta una HARINA PAN de las EMPRESAS POLAR

Subido a YouTube por Duglix R.