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domingo, 25 de noviembre de 2012

Como hacer cosas sin palabras


Por Collette Capriles, 22/11/2012

Algún rincón del país está ahora mismo agitado por una protesta. Toda una microfísica del poder se escenifica cada día, con un mismo guión mudo: conseguir la atención del jerarca, del burócrata, del comisario político. Un guión mudo, dije, pero que desempeña el rol que en cualquier sociedad democrática ocupa el diálogo. Son las acciones de microviolencia de todos los días las que componen esa coreografía lamentable. Una violencia de mínima intensidad que a la vez corea a la otra violencia, la grande, la sangrienta y anónima de todos los días. Y también, vaciada de capacidad de interpelación a ese funcionario o institución que no da respuestas, es una violencia contra el ciudadano común. Horas de tráfico infernal, citas pérdidas, planes deshechos, agresión al que también está padeciendo el sadismo institucional.

A eso llama el régimen "empoderamiento": no a la autonomía política, sino a su contrario: a la conversión en súbdito mendicante de todos los que debieran estar recibiendo un servicio público. Aunque ya no hay de hecho "servicios públicos" en el país. Lo que hay es limosnas que dependen de un cálculo político. La "visibilización" que el régimen se ufana de haber proporcionado a unas mayorías silenciosas consiste más bien en convertirlas en ruidosas pero quitándoles toda palabra. Hay que trancar una calle, hay que encadenarse a una oficina pública, hay que tirarse al andén del Metro. Hay que despertar el fantasma de la insurrección, esa Némesis. Esa es la gramática del poder hoy.

¿Se negocia así? ¿Qué tan efectivo resulta el idioma de la microviolencia? No lo sé. Intuyo que muy poco. A través de la experiencia acumulada durante los años de las grandes protestas el Gobierno terminó por desarrollar una costra de inmunidad a las demandas populares: sólo resultan ser tal cosa aquellas diseñadas desde el escritorio del planificador. El burócrata es el que sabe cuáles son las legítimas demandas populares y como descripción de cargo parece que debe tener una dosis de cinismo infinito que le permite contemplar la indignación de hombres nuevos y mujeres nuevas para interpretarla como "activación popular", "participación socialista", "poder constituyente", "revolución permanente", o cualquier otra versión condescendiente. Lo importante es integrar la protesta a un statu quo, a la banalidad de lo establecido. Una dinámica como la descrita por Hirschman cuando se refiere a la "voz y la salida": casi desmantelados los medios de comunicación que solían multiplicar la palabra indignada, queda el acto puro, que muchas veces se desvanece después de haberle fregado el día a propios y extraños.

Esto conforma un panorama complicado para lo que en lenguaje leninista se llama la acumulación de fuerzas que la unidad democrática debe seguir llevando a cabo. La relación con el "pueblo", en la perspectiva gubernamental, está siempre encuadrada como un intercambio de lealtad por "beneficios", mientras que en la perspectiva democrática esa relación tiene que pasar a ser una relación de derechos ciudadanos y de correlativos deberes del Estado. Así, el acompañamiento político no puede ser (sigo con el viejo lenguaje de la izquierda) meramente reivindicativo, sino que tiene que transformar esa demanda cruda en una ampliación y aseguramiento de la esfera de los derechos, tan prolijamente enunciados en la Constitución y tan evanescentes frente al "estado de necesidad" con el que el régimen inviste al pueblo. Ese paso de la necesidad al derecho es abismal: significa romper la servidumbre feudal para construir ciudadanos.

@cocap

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miércoles, 16 de mayo de 2012

Hartos de la política


Una ola de movimientos desafía a las fuerzas tradicionales

Por Guillermo Idiart, 13/05/2012

El hartazgo tuvo raíces comunes, pero se canalizó en las formas más disímiles. Mientras en Italia el famoso cómico Beppe Grillo se convirtió en una figura política trascendente con sus diatribas contra el sistema, en Alemania un insólito grupo pirata con estilo informal de hippies tecnológicos captó la simpatía del electorado. En la castigada Grecia , la furia contra la vieja política ensalzó a los extremismos de izquierda y de derecha, y en España, cuna de los "indignados" , el movimiento se expandió silenciosamente y ayer volvió a tomar las calles del país.

Por más difusos que parezcan, todos estos grupos están íntimamente ligados. Desencantados con el sistema financiero, la corrupción, la imparable alza del desempleo y los partidos políticos tradicionales -que ellos consideran culpables de la crisis e incapaces de resolverla-, una nueva ola de movimientos que lograron captar el "voto protesta" sacude a Europa y, en algunos casos, ya son una verdadera amenaza para la elite política.

"Cada caso es distinto. Pero el terreno común es el descontento con los partidos tradicionales. Los electores buscan otras formas políticas y esperan que haya una alternativa al sistema actual", señaló a LA NACION el politólogo alemán Werner Patzelt, fundador del Instituto de Ciencia y Política de la Universidad Técnica de Dresde.

En Alemania, el movimiento pirata -que nació en 2006 como espejo de un grupo sueco- empezó como una organización de activistas digitales que pretendían lograr el libre intercambio de información en Internet. Y, pese a su inexperiencia y falta de propuestas para resolver los problemas centrales de Europa, su discurso centrado en una democracia más directa, transparencia institucional y legalización de las drogas caló -sorpresivamente- en el electorado. Tanto que hasta la canciller Angela Merkel tuvo que reconocer que no se puede ignorar su auge. "Se trata de un partido exitoso. Como es natural, me los tomo en serio", dijo.

A estas alturas, los piratas no seducen sólo como partido de protesta, sino como formación participativa. En los últimos dos años, saltó de 1000 a 28.000 su número de afiliados, y las encuestas los colocan codo a codo con los Verdes en el papel de la tercera fuerza del país.

Aunque su futuro es aún incierto, hoy el Partido Pirata buscará dar otro impulso a su meteórico ascenso en las elecciones de Renania del Norte-Westfalia, la región más poblada del país, en las que obtendría más del 8% de los sufragios.

"El movimiento no puede sobrevivir a largo plazo sólo con los votos de protesta -consideró Carsten Koschmieder, investigador de partidos políticos de la Universidad Libre de Berlín-. Pero si logran mantener estos electores, tomar posiciones más claras y ganar credibilidad, entonces sí podrían establecerse como fuerza."

Según el investigador francés Christophe Aguiton, uno de los fundadores de la red antiglobalización Attac, las corrientes "antisistema" que proliferan en Europa tendrán que administrar su relación con otros grupos -como ONG, partidos y sindicatos- para poder trascender. "Es allí donde las cosas dejan de ser idílicas. Cuando un movimiento se inscribe en el futuro, no puede contentarse con vivir mirándose a sí mismo", dijo a LA NACION.

"El punto de vista que defienden es mucho más moral que político, lo que provoca más fácilmente la unanimidad -añadió-. Nadie puede oponerse a un mayor control de los bancos. Pero detrás de esas críticas aparentemente con consenso, hay un discurso antisistema muy radical."

En Italia, cuando en 2007 Beppe Grillo promovió una protesta nacional en contra de los políticos y la corrupción bautizada "V-day" (por v affanculo, clásico insulto italiano traducible como "Andate a la m...") no imaginó que su Movimiento Cinco Estrellas (M5E) generaría un auténtico terremoto político, erigiéndose en la tercera fuerza del país.

¿Cuál fue su fórmula? El M5E, que se niega a toda costa a llamarse partido, suele decir que no es "ni de centro, ni de izquierda, ni de derecha", llama a la "renovación" y a la "limpieza" de la política italiana, cuestiona el euro y propone candidatos jóvenes, los llamados "grillini".

Entusiasmado por el boom del M5E, Grillo dijo que se prepara para conquistar el Parlamento en las elecciones legislativas nacionales de 2013. Aunque los analistas son más cautos. Más allá del clima de "que se vayan todos" que reina en Italia, uno de los países más golpeados por la crisis, destacan que es normal que en una elección "marginal", como las municipales, cosechen más votos las listas de protesta.

"Pero esto no significa que Grillo no pueda no replicar su éxito, o hasta amplificarlo, en los próximos comicios", sostuvo Luca Ricolfi, editorialista del diario La Stampa. "Si realmente quiere arrasar, tiene que crecer mucho, o verse ayudado por los comportamientos suicidas de los grandes partidos que, vista su sordera ante los reclamos de autorreforma de la política, parecen más que dispuestos a soplar viento en las velas del M5E."

Para muchos, el éxito del M5E bien podría ser el modelo por seguir de los "indignados" en España, que, a casi un año de su nacimiento, aún luchan para que el Movimiento 15-M no muera, precisamente, por las mismas razones que lo inspiraron: el hastío ante la ausencia de respuestas políticas a sus reivindicaciones.

El grupo recuperó ayer los flashes que había acaparado con marchas en toda España (ver Pág. 5). Sus integrantes más activos nunca dejaron de organizar asambleas y de bosquejar soluciones a una crisis que tiene a España en jaque.

"El 15-M está frente a una disyuntiva: o se organiza para lograr una presencia sistemática, o no durará mucho tiempo más", advirtió, sin embargo, Félix Ortega, catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. "Lo que comparten estos nuevos movimientos de protesta social es la necesidad de pasar de la utopía a un modo de manifestar sus pensamientos que se mantenga en el tiempo", añadió.

El año pasado, los "indignados" inspiraron al movimiento Ocupa Wall Street, que captó la atención internacional con su campamento en el parque Zuccotti, de Nueva York. Un grupo heterogéneo de por sí, que cosechó simpatías amplias y diversas de personas frustradas por las heridas que abrió la crisis desatada en 2008.

Aquella furia popular contra el sistema financiero y las recetas del gobierno de Barack Obama para contener la debacle explotaron por derecha y por izquierda. La primera irrupción fue en 2009, cuando surgió el ultraconservador Tea Party, que se insertó en el sistema político a través del Partido Republicano. Luego, con objetivos y métodos antagónicos, nació Ocupa Wall Street, con tintes más revolucionarios.

"Por ser un movimiento antisistema que en ningún momento articuló sus objetivos nunca tuvo manifiestos claros. En cambio, el Tea Party sí, y decidió respetar las reglas del juego del sistema", explicó Juan Carlos Hidalgo, analista del Instituto Cato.

En Grecia, el rechazo popular a la política de ajustes sin fin impuesta desde Bruselas y Berlín se canalizó en las urnas en un fuerte crecimiento del partido de extrema izquierda Syriza y del más ultraderechista de Europa, el neonazi Amanecer Dorado, que pide la expulsión de los inmigrantes y minar las fronteras.

"Toda la retórica de la clase política griega ha sido rechazada. El auge de los extremistas tiene que ver con la crisis de los modelos de estado socialdemócrata y liberal", explicó Patzelt. Así, los partidos tradicionales quedaron debilitados, y el mapa político, fragmentado, con un vacío de poder que se profundiza por la división entre defensores y detractores de la austeridad pactada con la Unión Europea.

Ahora, el desafío es doble: para los movimientos que captaron el "voto protesta", mantenerse en el tiempo para ganar espacios de poder, y para los partidos tradicionales, reinventarse ante las crecientes señales de agotamiento con su oferta política.

Fuente:
http://www.lanacion.com.ar/1472785-hartos-de-la-politica

miércoles, 2 de mayo de 2012

Mucha indignación, pero los indignados no aparecen…


Apertura opina

Esa frase que nos sirve de título de nuestro Editorial, no es nuestra, la leímos en algún lado hace pocos días, sin embargo francamente nos impacto, no porque no supiéramos que la indignación de un sector mayoritario de la población venezolana es el comentario obligado de muchas conversaciones informales, sino porque la leímos y nadie habla sobre el particular.

Toda persona medianamente informada sobre el acontecer político, social y económico del país, expresa su indignación sobre lo que está pasando diariamente, los continuos retrasos del Metro de Caracas, las largas horas en cola que sufrimos todos a diario, el fracaso de la lucha contra la inflación en los últimos 13 años y mas allá, el patético problema de la inseguridad que mantiene a muchos venezolanos encerrados en sus casas y con muchísimo miedo de salir a la calle, la tragedia de los secuestros express, las continuas interrupciones del servicio eléctrico en amplias zonas del país, los déficit del servicio de agua potable, el estado de las principales vías de comunicación del país, la política de expropiaciones de empresas, que muestra fracaso tras fracaso de empresas productivas a empresas estatales corruptas e ineficientes, el pésimo servicio público de salud, la calamidad del servicio penitenciario y la falta de control estatal sobre nuestras cárceles, los miles de millones de dólares regalados a los países y gobernantes aliados, la política de exclusión permanente a los que no usan la franelita roja, en fin podemos escribir y escribir sobre problemas, dramas y fracasos de la gestión de gobierno y llenar hojas y hojas.

Sin embargo, y es lo que nos preocupa, a pesar de la indignación, los indignados no aparecen por ningún lado, nos referimos a que parece que mayoritariamente los ciudadanos no se atreven a expresar su indignación públicamente, muchos dejan ese problema en manos de la MUD (Mesa de la Unidad Democrática), del Candidato de la Unidad Democrática, de algunas ONG´s y Movimientos Sociales que abordan temas que nos afectan a todos. Definitivamente el esfuerzo que realizan activistas, militantes de partidos, la MUD, etc., no es suficiente.

Necesario es que cada quien, cada ciudadano, no se limite a expresar su indignación con sus amigos, familiares y compañeros de trabajo, sino que den el siguiente paso, que aborden los temas y las denuncias en espacios públicos, tenemos muchos en este momento, que participen activamente en las protestas convocadas, que firmen y apoyen comunicados, que denuncien lo que les sucede todos los días a través de los medios de comunicación, que apoyen activamente las iniciativas ciudadanas que están en la calle requiriendo soporte y participación, que se apuntalen en las redes sociales y expresen su opinión, que generen sus redes de discusión y acción.

Para generar un movimiento amplio, plural y fuerte en función del cambio, usen la pancarta, el graffitti, el volante, la denuncia a los medios de comunicación, apoyen los medios alternativos de comunicación como es nuestro caso, dejen sus comentarios y briden tiempo y recursos a las iniciativas ciudadanas.

La indignación no es suficiente, es imprescindible que cada uno de nosotros se convierta en un indignado, muchas cosas terribles han pasado y sucederán en los próximos meses antes y después del #7O, debemos estar preparados para lograr la victoria y poder generar un movimiento que soporte al nuevo gobierno. Ganar un evento electoral en condiciones desiguales es muy difícil, con todo el poder del Estado en nuestra contra, sin dinero y recursos que del otro lado sobran. Sin embargo a nosotros nos distinguirá el coraje, la valentía y el compromiso ciudadano.

Rumbo al #7O… #HayunCamino

viernes, 20 de abril de 2012

A un mes del #15M


Por: Antoni Gutiérrez-Rubí | 17 abr 2012

El rumor de fondo ya es cada vez más audible. La proximidad del primer aniversario del #15M excita y anima a los que veían con escepticismo y preocupación cómo la multitud les disputaba el protagonismo de lo público y lo político. El cinismo avanza confiado en la idea de que el cansancio y el desánimo de los que llenaron las plazas y las calles será la mejor demostración de su inanidad. Sienten que, por fin, va a llegar su momento para poner las cosas en su sitio. Las dificultades para convertir en progresos democráticos el espíritu de la primavera egipcia, por ejemplo, les facilitan una nueva coartada. Hay quien cree que es mejor Mubarak que una mayoría islamista en el Parlamento egipcio democrático. Aquellos que nunca vieron esperanzas, o temieron perder sus privilegios, se apresuran a certificar la desilusión. Pero se equivocan.

Los días previos al 15 de mayo serán, seguramente, el escenario de un auténtico chaparrón de análisis, declaraciones y opiniones que argumentarán el descrédito y la decepción sobre la capacidad de estos movimientos para ir más allá de la agitación, la denuncia y la concienciación democrática, como si esto fuera poco. La violencia que ha salpicado algunas concentraciones recientes, en especial alrededor de la huelga general del 29M, flota en el ambiente como amenaza y excusa. Amenaza para los nuevos movimientos sociales. Excusa para desacreditarlos, confundirlos y mezclarlos por parte de quienes -sin comprender lo que pasó- se apresuran a certificar lo que sucede y sucederá en el futuro. Excusa también para que el Gobierno anuncie la reforma del Código Penal.  Intelectuales, abogados y activistas afines al movimiento creen que Rajoy pretende "amedrentar" a los ciudadanos con este anuncio y que recorre a la "estrategia del miedo"  para incriminar formas de respuesta pacífica pero alternativas.

Ya hay quien prepara los funerales de lo que consideran fue solo espuma política. Volveremos a oír las voces que ya nos advertían de lo peligroso, por efímero y frágil, del movimiento, a la vez que insinuaban su carácter infantil e inmaduro, vulnerable y manipulable (no faltaron, ni faltarán, teorías conspirativas), y minaban la confianza en las fuerzas políticas de izquierda tradicionales, dejando paso a la ofensiva conservadora. La victoria del PP el 20N confirmaría estas advertencias sobre el pernicioso efecto que sobre la política democrática, y sobre la izquierda en particular, podía tener el movimiento de los indignados. Pero este tipo de análisis interesados solo alarga la agonía de la realidad a la que debe enfrentarse la socialdemocracia.

El simplismo corroe el pensamiento político, acomoda y reconforta a quien no quiere ver lo evidente. Los que así piensan, y conforme vayan pasando los días se expresarán de manera estentórea, creen que las multitudes ilusionadas no son capaces de canalizar las emociones en propuestas y alternativas, que el gusto por el activismo esconde una incapacidad para el pensamiento y el análisis. En definitiva, que se ha perdido el tiempo. No saben que, como dice el filósofo Edgar Morin: “los indignados denuncian; no pueden enunciar”. Y esa naturaleza no es déficit, sino la fuerza moral de los que dijeron basta, sabiendo el porqué, pero sin saber –todavía- el cómo.

Y se producen movimientos de fondo. El éxito parcial del 29M no fue solo de los sindicatos ni de la oposición, sino de un magma social que confluye, puntualmente, con las organizaciones establecidas pero que las desborda y estimula con nuevas realidades organizativas, estéticas y propositivas.

En el libro de Raffaele Simone, El monstruo amable: ¿El mundo se vuelve de derechas?, Joaquín Estefanía describe en el prólogo un determinado retrato de estos movimientos, que ilustro con este fragmento: “La primera batalla, la de la percepción, ya la tiene ganada la derecha global, sin necesidad de comparecer. Y en ella juegan un papel esencial los jóvenes, para quienes en general la política ha dejado de ser una actividad articulada, una búsqueda de soluciones que se obtienen del esfuerzo, del estudio de los problemas y del discurso elaborado sino más bien un deseo genérico de ‘hacer cosas’, de actuar e incluso de pelearse, de que ‘se enteren’, de ‘darles una lección’. Así, la política [frente a la que los jóvenes sufren una desafección creciente y cuando les preguntan qué opinan del sistema que los acoge contestan que es corrupto, fallido, indiferente e irresponsable hacia ellos] tiende a identificarse no con la elaboración cultural e ideológica sino con el ‘comportamiento’, con el culto a la acción directa”.

Pero es la acción directa, precisamente, la única alternativa que tienen muchos ciudadanos, y en especial los más jóvenes y los mayores. Exigirles propuestas desde una atalaya que puede ser percibida como paternalista, cuando la política adulta, senior, establecida es incapaz de resolver las grandes ecuaciones, no se siente como aceptable.

El próximo #12M (Global Day of Action) es la referencia para actuar de nuevo, un año después de la fecha que cambió muchas percepciones y que supuso la politización –que no partidismo- de muchas conciencias. La cita tiene dimensión internacional, transnacional, global. Un alianza heterogénea, en red, descentralizada, está nutriendo de enlaces y pistas una amplia coalición por otra política. Antonio Hernández Rodicio, en el prólogo del libro “Otro Gobierno” de César Calderón, define así estas nuevas coaliciones horizontales y heterogéneas de activistas y emociones políticas: “Nuevos paradigmas para problemas antiguos. Revoluciones en red, y redes revolucionarias. Una legión de ciudadanos globales, formados, conscientes de sus derechos y exigentes que no tienen quién les escriba”.

Ya no están en las plazas, ahora. Volverán, en menos de un mes. De momento, llenan las redes de propuestas y alternativas dispares y –a veces- contradictorias. No tienen prisa, aunque son rápidos.  A quien realmente el tiempo apremia y se le escapa de las manos es a la política formal para dar una respuesta a las multitudes que avanzan sin vanguardias. El dirigismo acabó. “El asunto es que el viento ha barrido las antiguas certezas”. Lo que viene no sabemos lo que es, pero sabemos lo que detesta: la irrelevancia de la política para dirigir y corregir el desorden en el que estamos instalados.

Tomado de:

sábado, 17 de diciembre de 2011

Ocupar Londres celebra 2 meses bajo amenazas



CCS
16/12/11.- Los “indignados” de Londres celebraron ayer con pitos y tambores dos meses de ocupación en el corazón de la City, donde esperan mantener su campamento al menos “hasta el nuevo año”, reseñó AFP.
Una pequeña multitud entusiasta recibió al reverendo estadounidense y militante de derechos humanos Jesse Jackson.
“Si Martin Luther King estuviera aquí hoy, estaría ocupando”, lanzó bajo los aplausos, instando a continuar “la lucha contra la injusticia, la desigualdad, la pobreza, el racismo”.
La asistencia –unos 150 manifestantes– se incrementó a lo largo de esta “jornada de acción”. Por la mañana, sólo una 30 de personas y otros tantos profesionales de los medios de comunicación desafiaron el frío, frente a la catedral de San Pablo, donde desde el 15 de octubre hay 200 tiendas instaladas.
“Tenemos el ánimo y sobre todo tenemos la voluntad”, dijo a la AFP Mark Weaver, de 31 años. “El público nos ayuda con donativos, todos aquí están muy determinados y creo que tenemos buenas posibilidades de quedarnos hasta el nuevo año”.
Las autoridades municipales entablaron una acción judicial para desalojar a “Occupy LSX” (Ocupad la Bolsa de Londres), y el caso será examinado en una vista la semana que viene.
“Nuestra defensa está bien apoyada, somos un movimiento pacífico”, argumentó Weaver, quien descarta una expulsión antes de varias semanas.
El campamento de Londres, inspirado en el de “Occupy Wall Street”, se ha convertido ahora en el bastión de los indignados tras el desmantelamiento del de Nueva York en noviembre.
En Londres, parecen estar sólidamente implantados con dos campamentos, uno en San Pablo y otro en la cercana Finsbury Square, y un edificio ocupado, el llamado “banco de ideas”, que se utiliza para debates y testimonios.
El desgaste y el cansancio debido al frío se reflejan en todos los rostros. Hannah, de 15 años, con la voz tomada por un resfriado, dice sin embargo que está “para quedarse”. “Estoy asqueada por la manera como funciona la sociedad hoy”, explica. “Tendríamos para alimentar dos veces a todo el planeta y sin embargo la gente se muere de hambre”.
Mark Weaver se muestra optimista sobre el futuro. “Los resultados de un movimiento nunca son inmediatos”, estima, “a veces hay que esperar hasta 10 años”.

En lista nacional de terroristas

La Policía de Londres ha provocado la controversia mediante la producción de un escrito en el que el movimiento Ocupar Londres aparece en la lista nacional contra el terrorismo/ extremismo y como amenazas a las empresas de la ciudad.

El documento fue dado a los manifestantes en su “Banco de Ideas”, base de Sun Street –un antiguo emplazamiento de la sociedad financiera UBS–. La policía de la ciudad ha aumentado el esfuerzo por sofocar el movimiento, ya que ocuparon el edificio el pasado 18 de noviembre. El documento dice: “Es probable que los activistas aspiren a identificar otros lugares a ocupar, especialmente aquellos que se identifican con el capitalismo.

El portavoz de los Ocupa, Spyro Van Leemnen, dijo a Yahoo News: “Estamos claros que este movimiento no tiene nada que ver con los extremistas o terroristas, somos un grupo pacífico y hacemos uso de la acción directa para elevar nuestro punto. Ocupar ese edificio y darlo a la comunidad no es definitivamente un acto terrorista, resaltó.

http://www.ciudadccs.info/?p=241550&print=1


martes, 22 de noviembre de 2011

Frédéric Martel: “A los indignados los va a devorar la cultura mainstream y tal vez un día se conviertan en abogados de Wall Street”



Daniel Barrón / 18-11-2011


Primera parte de la entrevista exclusiva a Frédéric Martel




Espero a Frédéric Martel en las oficinas de Alfaguara para una entrevista. Al llegar, me encuentro con un hombre joven y sonriente, dispuesto a polemizar. Martel es autor de Cultura Mainstream, un libro necesario porque discute las nuevas formas de “colonizar” un país a través del soft power y la seducción de la cultura (el Internet, ideas como la democracia, los gustos por la moda, por la música, etcétera) en lugar de utilizar el hard power, es decir el militarismo. La batalla por dominar a través del soft power ha comenzado, y los países emergentes comienzan a crear sus propios contenidos frente a la avasalladora primacía de Estados Unidos.

México en el mundo

¿Dónde ubicas a México en esta guerra mundial por el control de los contenidos?

Hay un grupo de países que hoy llamamos países emergentes y todos son muy distintos entre ellos, por ejemplo Brasil, China, Indonesia y Sudáfrica son países emergentes, lo que significa que no son tan influyentes como los Estados Unidos en el soft power y sus contenidos están un poco detrás de aquél, por lo menos en el mercado de los dólares y las ventas; y están detrás de Europa también, en la industria cinematográfica. Pero ahora hay siete u ocho mercados que están mostrando su fuerza, y México está entre ellos, aumentando su participación en el mercado por tres razones fundamentales: primero que nada por la demografía. La demografía es muy influyente porque cuando hay mucha gente joven, quieren ver películas, escuchar música, jugar con videojuegos, y cuando sólo tienes gente mayor, sus interesas cambian, no juegan videojuegos. El segundo factor es la economía. Ser un país emergente significa que tienes una economía que está en crecimiento, en este país todos los días hay una nueva sala multiplex [complejos de salas de cine, que en el caso mexicano serían las de Cinemex o Cinépolis], como en Brasil. Y sucede lo mismo en China, y cada día se abre una también en la India; y en cambio, esto ya no lo ves en los Estados Unidos donde quizás abre una vez al mes, que también sería la proporción de Europa. Y por último, el tercer factor es la habilidad de crecer mucho más rápido gracias al Internet, debido a que son un país emergente en tiempo de éste. Estas dos revoluciones, las del Internet y las de la economía, están separadas en Francia y España, por ejemplo, pero en México viven un crecimiento combinado.

Creo que estás hablando de lo que México importa en cultura: a través del Internet nos enteramos de lo que pasa en el mundo, pero ¿qué tanto México manda cultura mainstream o soft power hacia fuera?

Allí el panorama no es tan bueno. Sin embargo, no es necesariamente un problema porque para un país como México, como para China, la India, Indonesia o Sudáfrica, la prioridad es crear un mercado doméstico fuerte e importante. Así que es obligación de ustedes comenzar por allí. Y aunque no soy especialista en Brasil, Argentina o México, creo que domésticamente en la música, en los libros y en videojuegos, están muy bien; pero en la industria cinematográfica están fatal. Por ejemplo, si exhiben una nueva película cada día, no pueden ser sólo películas americanas; no estoy en contra de los Estados Unidos, pero necesitan tener cine doméstico mexicano. Su fuerte son obviamente las telenovelas, en este sector específico pueden tener una gran incidencia en el mercado latino-estadounidense a través de Univisión y Telemundo, y también creo que son capaces, depende de la telenovela, de estar presente en Perú, Venezuela y otros países. También sé que hay telenovelas mexicanas en África, en India, Rusia, pero creo que la globalización es a la vez un movimiento de originalidad, de buscar nuevas formas y nuevos temas, y a la vez un refuerzo de la cultura nacional. Aquí hay un problema porque yo no veo cambios en sus telenovelas, los cambios de temas y de personajes que sí tienen las de Brasil o Venezuela y, especialmente, las de Cuba, donde las historias que cuentan son más arriesgadas y contemporáneas, y ustedes siguen contando la historia de la mujer de servicio doméstico que se casa con el señor de la mansión.

Latinoamérica y el soft power

¿Existe una cultura mainstream en Latinoamérica?

Cuando vine a Latinoamérica para hacer esta investigación, vine por lo menos cinco o seis veces a distintos países, y estuve tratando de encontrar la cultura latina y encontré la cultura mexicana, argentina, brasileña, venezolana y cubana, pero no encontré una cultura latina. Ese es uno de los grandes asuntos, no tienen la capacidad de comunicarse con sus hermanos y hermanas, y este mercado ha funcionado así. Creo que va a ser difícil cambiarlo.

Bueno pero a ustedes, en Europa les pasa lo mismo, no me digas que se comunican como hermanos.

Frédéric se echa a reír con fuerza y como para darse valor se arregla su camisa, y se sienta muy derechito. Me explico: hice un viaje a Venezuela, a Miami, Cuba y luego a México, y tuve que regresar cuatro veces a los Estados Unidos para tomar un vuelo a Latinoamérica. De Cuba a Cancún, de Cancún a Miami, Miami a México, México a Miami, Miami a Caracas, Caracas a Dallas. Es decir, para viajar dentro de Latinoamérica ustedes necesitan a la conexión con los Estados Unidos. Lo mismo sucede con la música, las películas, la literatura, etc.

¿Cómo podríamos reforzar o crear esa cultura Latinoamericana?

Esa pregunta te la debería hacer a ti. Para ser honestos tenemos el mismo problema en Europa. Somos muy fuertes, ricos y educados culturalmente, quizás más en Francia, Italia y el Reino Unido, que en otros países. Pero no nos importa la cultura extranjera, a la gente no le importa. Vemos una película de Almodóvar cada año y no vemos nada de Italia, por ejemplo, no hay películas, ni música, ni libros, bueno uno de Umberto Eco cada cinco años. La cultura Europea está separada, y no tiene nada en común, con excepción de la cultura mainstream que es la estadounidense.

Se dice con mucha frecuencia que Estados Unidos está en plena decadencia política, ¿cómo es que su cultura sigue resultando atractiva para tanta gente en el mundo?

Hay muchos estudiosos franceses y europeos que escriben acerca del declive del imperio estadounidense, incluso escritores estadounidenses como Noam Chomsky; pero hablamos de la extrema izquierda. La gente que representa a los Estados Unidos fuera de los Estados Unidos, no es Chomsky. Yo creo que sí existe la decadencia estadounidense en asuntos militares, y quizá ahora en los asuntos económicos, pero yo no compararía ese declive con el de la cultura americana; para mí no hay ninguna contradicción en ello. Obviamente hay muchos problemas en los Estados Unidos, pero no es el único lugar donde los hay; además los Estados Unidos tienen la capacidad de corregir sus errores, básicamente la elección de Obama fue eso, corregir el error que cometieron con Bush.

Y en segundo lugar, creo que en la cultura del entretenimiento hay raíces muy fuertes, no pienso que esté en declive porque el 60% de las exportaciones de bienes y servicios de cultura e información en el mundo vienen de los Estados Unidos. Y va a ser muy influyente durante mucho tiempo, y el mejor ejemplo de esta influencia que aún sigue impactando es Avatar. Por primera vez con Avatar hubo taquilla en China, Indonesia y Sudáfrica y eso fue muy importante, le dio dinero a los Estados Unidos. Antes de Avatar sólo eran siete los países donde había dinero para la taquilla estadounidense: Reino Unido, Japón, Alemania, Francia, España, Italia, Australia y México. El 80% del dinero que Hollywood hacía en el extranjero, los generaban esos países, así es que el resto de países no contaba. Con Avatar hubo un cambio y abrió mercado estadounidense en la India, Indonesia, Sudáfrica y Brasil.

Así que vamos a tener una cultura estadounidense por un buen rato.

Sí y no. Dos cosas, la primera es que la globalización no es únicamente americana, no es sólo la de Estados Unidos. La cultura estadounidense es fuerte en todos lados, pero solamente es una parte de la cultura que se conoce. En el resto del mundo hay culturas nacionales muy fuertes. La televisión, por ejemplo, es nacional en todos lados; con el cine pasa más o menos lo mismo: en Japón el 50% de la taquilla la hacen las películas japonesas, en India el 80%, en China el 50%, en Italia el 50%, en Francia el 50%, es decir en muchos países, la industria cinematográfica es muy buena. Sin embargo, lo único que tienen como cultura diferente a la nacional es Estados Unidos.

Si quieres leer la segunda parte de este artículo consulta la siguiente dirección:
(http://homozapping.com.mx/2011/11/frederic-martel-“a-los-indignados-los-va-a-devorar-la-cultura-mainstream-y-tal-vez-un-dia-se-conviertan-en-abogados-de-wall-street”-segunda-parte/)

Tomado de:
http://homozapping.com.mx/2011/11/frederic-martel-%e2%80%9ca-los-indignados-los-va-a-devorar-la-cultura-mainstream-y-tal-vez-un-dia-se-conviertan-en-abogados-de-wall-street%e2%80%9d/