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martes, 29 de diciembre de 2020

Roland Carreño cumple 30 días en la cárcel y linchado en redes, por @infocracia


Andrés Cañizález 28 de diciembre de 2020

@infocracia

La sucesión de hechos que rodean la detención de Roland Carreño, no hace más que confirmar el patrón que ya ha detectado y documentado la Misión de Verificación de los Hechos, designada por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas

El 26 de octubre de este año fue detenido el periodista y dirigente del partido Voluntad Popular, Roland Carreño. Se cumple un mes de lo que sin duda es un acto arbitrario dado que se le han violado diversos derechos básicos, como suele suceder en Venezuela, y es una retaliación política, puesto que este caso es una suerte de sanción tras la fuga del país de Leopoldo López.


No tengo amistad con Roland, ni milito en Voluntad Popular, sin embargo, apenas supe de su detención me decidí a activar una campaña en Twitter. Cada día coloco un mensaje recordando que está detenido. Esto me ha permitido constatar, por muchas respuestas y comentarios que tienen mis mensajes, que sobre Carreño además de la prisión pesa un linchamiento en las redes sociales, lo cual forma parte de una estrategia ya aplicada por el chavismo en los casos de presos políticos.

La sucesión de hechos que rodean la detención de Roland Carreño, no hace más que confirmar el patrón que ya ha detectado y documentado la Misión de Verificación de los Hechos, designada por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas.

Detención arbitraria

Tal como ha ocurrido en otros casos de detenciones políticas, a Carreño se lo detuvo sin una orden judicial previa. No se había activado una investigación judicial, al momento de su aprehensión. Las primeras horas una vez en manos de los cuerpos represivos Roland, como otros venezolanos, sufrió desaparición forzada.

La primera confirmación oficial de que Carreño está efectivamente detenido, siguiendo el patrón de casos previos, no la proporcionó ni la Fiscalía ni ningún órgano de seguridad. Es un funcionario político, el ministro de Información y Comunicación (deberíamos decir propaganda, en realidad), quien ofrece la narrativa para enmarcar el caso.

Como en otros casos, se señala que el periodista portaba armamento y dólares en efectivo, con lo cual se enmarca en el guion que podríamos decir está casi que preestablecido. Se echa mano de la tesis de la supuesta flagrancia para justificar, a posteriori, su detención.

Una vez que el poder político crea el marco narrativo: terrorismo, tradición a la patria, atentados, etcétera, entonces y solo entonces aparece el fiscal general para revestir de lenguaje que intenta ser jurídico, lo que en el fondo es un adefesio.

Redes sociales como arma política

Junto con todo este conjunto de arbitrariedades, se activa una campaña en redes sociales. En el caso de Roland Carreño, hasta se le señala de “marico”, como si esto justificara su detención, o bien se dice que está “bien preso” y que allí debe seguir, y se hacen bromas con la posibilidad de que se abuse sexualmente de él en su lugar de detención.

En las redes, el chavismo apuesta por limpiar la actuación violatoria de derechos humanos. Muchos mensajes señalan que hubo una “confesión” y nadie cuestiona que esta haya sido presentada por un funcionario político. La práctica de mostrar en cámara a un detenido cuyo mensaje público ha sido obtenido bajo tortura o amenaza, es una de las prácticas más vergonzosas por parte del chavismo.

Señalado de terrorismo, las respuestas que recibo en los mensajes en Twitter buscan ratificar que, efectivament,e Roland fue detenido “in fraganti” con armas y dinero en efectivo. Todo apunta a linchar moralmente al acusado, con lo cual, además, el régimen intenta limpiar su imagen de que se está, sin duda, ante un nuevo caso de arbitrariedad.

La activación de estos mensajes, luego de que un alto funcionario público señalara a mis tuits, nos dice que se trata de una campaña de descrédito.

Roland Carreño no solo está preso, ha sido además tremendamente denigrado.

Andrés Cañizález

@infocracia

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