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viernes, 8 de noviembre de 2019

Plan País Infraestructura V, por Miguel Méndez Rodulfo




Miguel Méndez Rodulfo 07 de noviembre de 2019

Hay un dilema cuando se plantea a la ciudad como el centro del desarrollo de un país, ya que esto se asocia a las grandes urbes. Políticamente esta percepción requiere un manejo cuidadoso. Aunque es cierto que las mega ciudades crean mucha riqueza, también es verdad que las ciudades intermedias aportan en este sentido.

Pero los pueblos, aldeas y villorrios (las zonas rurales) aunque no están en esta dinámica productiva, proporcionan el agua y los alimentos que requieren las zonas urbanas, además de que reciben los efluentes y desechos de las ciudades. Los habitantes de las zonas rurales no se perciben a sí mismos como citadinos, cosa que también ocurre con los residentes de las ciudades pequeñas, alejadas de los grandes centros poblados. Para estos venezolanos la premisa de que el desarrollo es un atributo de las ciudades, es cuando menos excluyente.

Si consideramos que en el eje centro norte llanero de Venezuela, reside una población rural significativa, que le permitió al chavismo ganar elecciones aun perdiendo en las grandes ciudades: en éstas ganaba la oposición por un margen estrecho y en aquél ganaba el régimen con una ventaja muy amplia, tendremos claro que esta categoría del desarrollo hay que manejarla con cuidado.

Quizá la clave para la solución a este dilema esté en otorgarle la importancia que el desarrollo rural tiene para abordar proyectos que generen emprendimientos en las diferentes regiones dependiendo de sus potencialidades, así como en llevar condiciones de desarrollo urbano al campo. También, la generación de proyectos ambientales referidos a saneamiento de aguas, tierras y vertederos, puede llevar el desarrollo a estas zonas olvidadas del país.

Plan País, se debate entre lo macro, el territorio, y lo micro, los espacios públicos. Aunque hace reiteradas alusiones al territorio, la verdad es que no lo ve, ni lo asume. Algo semejante ocurre con la ciudad: mencionada pero ausente. La balanza se inclina por el espacio público, sobre todo, pero también tienen mucho énfasis los equipamientos urbanos, la vivienda, la movilidad, los servicios públicos, etc. De manera que ciudad, territorio y la relación entre ambos, no pasa de ser una referencia lejana que no se aborda.

Analizando algunas de las láminas de la presentación de Plan País Infraestructura, nos encontramos con cosas como esta, referida al sistema de ciudades: “41 centros poblados menores de 100.000 habitantes y 89 centros poblados menores de 50.000 habitantes” Creemos que hubo un lapsus ya que dentro de los centros poblados menores de cien mil habitantes debieron contabilizarse los que están por debajo de cincuenta mil; de manera que se debió hablar de 130 centros con población inferiores a 100.000; o haber aclarado que había 41 centros menores de cien mil, pero mayores de 50.000.

En cuanto al tratamiento dado al transporte aéreo y marítimo, pensamos que hubo superficialidad en el diagnóstico y en el manejo de soluciones. El caso de Palo Negro planteado como aeropuerto civil y como base aérea, al mismo tiempo, es un intento de quedar bien con Dios y con el diablo. Esta base aérea cuya ubicación geográfica y régimen de vientos es un sitio estratégico para convertirla en un gran centro latinoamericano para el mantenimiento y reparación de aviones de fuselaje ancho, con todo lo que eso implica en términos de investigación y desarrollo tecnológico, manejo de inversiones, creación de empleos, capacitación de recursos humanos, etc. Lo que implica entonces sacar la base aérea de allí y mudarla a otro punto de la región central. Con respecto a los puertos nada se dice sobre como reparar 4 de las 6 grúas pórtico del nuevo muelle de contenedores del puerto de La Guaira que por accidentes navales se dañaron, ni tampoco se plantea que hacer para restituir la operatividad de Puerto Cabello, Guanta, Maracaibo, etc.

Miguel Méndez Rodulfo

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