Leonardo Fernández 06 de febrero de 2016
Los carnavales en Venezuela se
caracterizaban por ser una época feliz de esparcimiento, donde las familias
aprovechaban para hacer viajes, y los juegos con agua (globos, pistolas,
baldes), eran muy comunes en aquél país previo a la llegada de la “Revolución”.
En la Maracaibo actual debido a los bajos niveles de los embalses 3 millones de
ciudadanos pasarán las fiestas carnestolendas sin una gota del vital líquido.
Seis estados de Venezuela: Carabobo,
Falcón, Nueva Esparta, Sucre, Vargas y Zulia sufren la escasez de agua que
mantiene a sus pobladores en permanente zozobra. En parte debido a un fenómeno
climatológico, aunado a la pésima gestión de las autoridades hidrológicas.
El fenómeno climático “El Niño” es un
problema para todos los países de la región, que no puede ser negado, pero el
problema de la escasez de agua en nuestro país no es únicamente por causas
naturales, la falta de inversión, la corrupción descarada y la ausencia de
planificación han logrado que la sequía nos encontrara sin reservas de agua.
La capacidad de almacenamiento de
agua del estado Zulia se construyó en 70% en la denostada “Cuarta República”
con mucho menos recursos de los utilizados durante la “Revolución”. La
Presidenta de Hidroven declaró ante la Asamblea Nacional que se habían invertido
9 mil millones de dólares, con esa cantidad de recursos es injustificable que
no se hayan perforado los pozos, construido nuevas represas, ni hecho
mantenimiento a los embalses actuales, la mayoría construidos en democracia.
Por su parte, el gobierno anunció una
serie de medidas necesarias para ahorrar el agua que aún se conserva en los
embalses, tales como; desconectar las tomas ilegales, perforar pozos de agua
profunda y hacer mantenimiento a los embalses. Lamentablemente son acciones que
se anuncian y se aplican solo en momentos de agudización de la crisis, pero que
no son continuados en el tiempo.
Si desde 2014, año en el que hicieron
los mismos anuncios y se aplicaron por un tiempo las medidas, a esta fecha por
ejemplo, las tomas ilegales de agua ya estarían desconectadas en su totalidad,
los pozos de agua estarían surtiendo del vital líquido a los ciudadanos y las
plantas desalinizadores rodearían las costas venezolanas y surtirían del
recurso a estados como Nueva Esparta. Por desgracia la corrupción,
improvisación y falta de seguimiento dilapidaron los recursos que nos hubieran
permitido atravesar el período de sequía con tranquilidad.
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