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viernes, 6 de septiembre de 2024

Memorias de un país libre llamado Venezuela / Tulio Hernández @tulioehernandez

 


«Una tierra donde la producción petrolera era una fuerza vital y los brazos estaban abiertos para quienes llegaban por millares desde distintos lugares de Europa a los puertos de La Guaira y Puerto Cabello»

“Venezuela en el corazón” es el título de una crónica de Juan Cruz, escritor, periodista y editor español de origen canario, publicada, casualmente, el 5 de julio de 2024, en el diario Clarín de Buenos Aires.

En este texto —una declaración de afecto, agradecimiento y esperanza por nuestro país— Juan Cruz ratifica lo que significó para varias generaciones de canarios, en las décadas intermedias del siglo XX, encontrar en Venezuela una segunda oportunidad que incluía, entre otras cosas, salir de la pobreza y arribar a un lugar donde la modernidad era una fiesta compartida con los inmigrantes que se aventuraban a aquel lugar del otro lado del Atlántico. Una tierra donde la producción petrolera era una fuerza vital y los brazos estaban abiertos para quienes llegaban por millares desde distintos lugares de Europa a los puertos de La Guaira y Puerto Cabello.

El artículo lo escribe Juan Cruz semanas después de haber participado en el foro Voces por la Democracia en Venezuela, una mirada sobre las elecciones presidenciales, el pasado 2 de julio, realizado en la Fundación Ortega-Marañón, en Madrid, donde tuve la oportunidad de escuchar su intervención, que junto a la del mexicano Ricardo Cayuela nos ofrecieron una visión amorosa, y a la vez lúcidamente comprometida, sobre el país suramericano que ambos conocen y valoran con entusiasmo.

Cruz se dedicó a recordar, tanto en el foro como en el artículo, lo que significaba para los canarios —sus tíos, vecinos, primos lejanos— la posibilidad de irse a Venezuela como una gran esperanza. Pero subrayó también cómo ahora es a los venezolanos a quienes nos ha tocado huir de la pobreza y la opresión política buscando una segunda oportunidad, incluso en las mismas Canarias.

Al final del artículo resume su sentimiento de una manera que podríamos llamar fraternalmente solidaria: “Venezuela necesita un abrazo, miles de abrazos y, sobre todo, necesita ser, otra vez, el país de la esperanza, aquel que nos vino a los canarios cuando nosotros dábamos las gracias a Venezuela por ayudarnos a sobrevivir la miseria”.

Por estos últimos meses, cuando Venezuela está en el tapete de la opinión pública internacional, entre otras razones por la situación crítica que ha generado el arrebatón de las elecciones por parte del régimen militarista, me ha dado por recordar cómo otros grandes escritores, desde tiempo atrás, han expresado sin eufemismos su afecto, su gratitud y, agregaría, sus alegres recuerdos por nuestro hoy castigado y adolorido país.

También añadiría cómo, en los tiempos recientes, columnistas, diplomáticos y políticos, organismos y oenegés internacionales defensoras de los derechos humanos, se han dedicado con pasión a expresar solidaridad hacia nuestra democracia. Lo que se ha convertido en un contagioso sentimiento que nos apoya, nos alienta y nos ayuda a sentirnos menos solos en estos tiempos de infortunio, represión y oscuridad.

Recuerdo aquella frase de Gabriel García Márquez, cuando le tocó vivir en Caracas, en 1958, referida a la caída y huida a República Dominicana del dictador Marcos Evangelista Pérez Jiménez. El legendario autor de Cien años de soledad escribió posteriormente, en 1982: “Porque Venezuela fue por poco tiempo, pero de un modo inolvidable en mi vida, el país más libre del mundo, y yo fui un hombre feliz, tal vez, porque nunca más desde entonces me volvieron a ocurrir tantas cosas definitivas”.

Antes, cuando recibió el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, García Márquez ofreció un discurso en el que quedó clara otra fase de su relación con Caracas y Venezuela: la red de buenos amigos que había tejido durante su estancia a finales de la década de 1950 como reportero de prensa. Dijo, sin grandilocuencia, que había aceptado aquel premio solo “por un acto de cariño y solidaridad con mis amigos de Venezuela, amigos y generosos, cojonudos y mamadores de gallo hasta la muerte”. “Por ellos he venido”, concluyó.

Isabel Allende, la autora de La casa de los espíritus, quien también vivió en Caracas, por trece años, en tiempos del exilio posterior al golpe de Pinochet, escribió en un artículo del 2004: “Le debo a Venezuela el color, esa magia, el humor… todo eso que tiene y que lo he tratado de incorporar a mi literatura y a mi vida”. Y luego agregó, “mi hijo se casó con una venezolana, allí nacieron mis nietos, allí vive mi hermano y mis mejores amigos también”.

Ahora que el tema político, la existencia de uno de los regímenes más crueles de nuestra historia, y el golpe de Estado electoral que se acaba de cometer, nos hace noticia permanente, su prima del mismo nombre, Isabel Allende Bussi, hija del expresidente Salvador Allende, acaba de declarar a la televisión chilena, sin ambages, que “Maduro no ganó las elecciones, su gobierno es una dictadura y Maduro un dictador”. Y ante la pregunta sobre las citas frecuentes que el dictador venezolano hace sobre su padre, la senadora, sobria y ecuánime, respondió: “Pretender comparar lo que mi padre quería hacer en Chile con lo que Maduro hace en Venezuela es inaceptable. El socialismo que quería mi padre no tiene ninguna comparación con lo que se ha implantado en Venezuela… un sistema totalitario que a mí no me representa y a mi padre tampoco”.

lunes, 18 de marzo de 2024

Una nación nariceada, por @tulioehernandez


Tulio Hernández 17 de marzo de 2024

@tulioehernandez

Confieso que es la primera vez que acudo al verbo “naricear”. Y al adjetivo “nariceado”. Claro que los había escuchado y seguramente leído. Pero siempre me han resultado algo incómodos y chocantes por lo que designan.

Pero esta vez recurro a ellos porque ambos me parecen impresionantemente precisos para describir la manera como el régimen militarista ha anunciado, de madrugonazo, la fecha de las elecciones presidenciales, a celebrarse el próximo 28 julio, y los aberrados ­—por arbitrarios, inconstitucionales y ventajistas— procedimientos, pasos y plazos fijados para que se realice el proceso.

El texto que mejor describe la convocatoria electoral chavista es el mismo que incorpora el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) para el verbo “naricear”. Lo define así: “Pasar una cuerda por un agujero abierto en la nariz de la res para obligarla a obedecer o a caminar”.

lunes, 30 de octubre de 2023

Después de las primarias, ¿qué viene?, por @tulioehernandez


Tulio Hernández 29 de octubre de 2023

@tulioehernandez

Tres cosas se verificaron en el proceso de elecciones primarias del domingo 22 de octubre. La primera, lo que era un hecho suficientemente anunciado y solo requería de una verificación fáctica, que ha surgido un nuevo liderazgo en el país, el de María Corina Machado, y que no es cualquier liderazgo sino uno sólido, unificador y sin competencia alguna. Sin nada ni nadie que le haga ruido, ni en el seno del gobierno ni en el de la oposición.

Lo segundo, algo en lo que no había tanta claridad y certeza, que el ciudadano común que adversa al régimen chavista, ahora madurista, sigue estando dispuesto a participar políticamente cuando se le ofrecen escenarios confiables que pueden tener repercusión y contundencia. Lo ha demostrado muchas veces cuando, como en las elecciones legislativas de 2015, percibió que había coherencia, unidad de parte de la resistencia democrática y, algo muy importante, un equipo creíble y coherente a la cabeza del proceso.

lunes, 11 de septiembre de 2023

Hacia el primer cuarto de siglo del chavismo en el poder, por @tulioehernandez


Tulio Hernández 10 de septiembre de 2023

@tulioehernandez

El próximo 2 de febrero de 2024, exactamente dentro de cinco meses (escribo esta nota el 2 de septiembre de 2023), la élite de militares golpistas liderada por Hugo Chávez y sus asociados civiles de la ultraizquierda cumplirán un cuarto de siglo de control total —dominación absoluta e implacable— de una nación llamada Venezuela.

Son 25 años. Mucho tiempo en la vida de una persona. Especialmente en un país donde la esperanza de vida ha ido en descenso. En 2021, 70 años promedio para las mujeres, 66 para los hombres. Y mucho tiempo, también, para una nación que apenas si llega a los doscientos años como República independiente desde que, en 1831, bajo la dirección de José Antonio Páez, se separó de la Gran Colombia.

viernes, 3 de febrero de 2023

Padura, Cuba y Venezuela: desilusión y cansancio histórico, por @tulioehernandez


Tulio Hernández 01 de febrero de 2023

@tulioehernandez

Leonardo Padura es, sin duda alguna, uno de los grandes escritores cubanos del presente. Irrumpió en el escenario internacional en el año 2009 sorprendiendo a los lectores con El hombre que amaba los perros. Una novela que de inmediato se convirtió en internacional y arrollador éxito editorial.

La novela, que tiene como eje narrativo la acontecida historia del asesinato en México de León Trotsky a manos de Ramón Mercader, un militante comunista catalán, es en el fondo una radiografía de las miserias morales y las perversiones éticas de los regímenes comunistas y sus aparatos y métodos de represión.

Al mismo tiempo, se trata de un paseo, hecho con cierta naturalidad colateral, por las privaciones de la vida cubana en los años contemporáneos a la escritura de la novela. Una obra demoledora. Si algún lector guarda todavía alguna simpatía con las utopías comunistas, esta lectura se las pulveriza para siempre.

lunes, 26 de diciembre de 2022

Venezuela 2023: deuda electoral, gobierno interino y sombras nada más, por @tulioehernandez


Tulio Hernández 25 de diciembre de 2022

@tulioehernandez

Hasta hace muy poco, el gran enigma venezolano a resolver en el transcurso del año 2023 era saber si tendríamos elecciones libres en 2024. Esto es, si volveríamos a ser un país en lo esencial democrático o continuamos bajo el juego de ardides, simulaciones y postergaciones que le ha permitido al gobierno militarista seguir alargando interminablemente un régimen sin legalidad constitucional, reconocido por una parte muy pequeña de los gobiernos auténticamente democráticos del mundo, y una muy grande de los gobiernos de facto, teocracias, dictaduras y estatismos que copan el nuevo escenario geopolítico internacional.

El enigma obviamente no era fácil de resolver. Porque no estamos en una democracia, venimos de muchas experiencias de engaño oficial ­–incluyendo la creación de una oposición artificial al servicio del gobierno­–, y sin embargo las fuerzas de la resistencia participantes de la más reciente mesa de Diálogo en México habían venido dibujando un guion que incluía la convocatoria a elecciones primarias para elegir un candidato único y participar en elecciones con un mínimo de condiciones equitativas.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

La despedida de Aquiles Báez / Tulio Hernández @tulioehernandez

 


El movimiento musical venezolano, la comunidad artística y cultural, y las millares de personas que alguna vez disfrutaron de sus composiciones o interpretaciones estamos de duelo por el fallecimiento, hace exactamente una semana, del guitarrista y compositor Aquiles Báez.

Aquiles fue una especie de personaje omnipresente en la movida cultural venezolana, pero también con una sólida actividad internacional. Aunque ejecutaba diversos instrumentos, era un verdadero maestro en el arte de la guitarra y un compositor que deja un repertorio de piezas que en muchas ocasiones he escuchado interpretar con reverencia y pasión, no solo a músicos venezolanos, sino a jóvenes maestros colombianos, acá en Bogotá donde, adolorido por la tristeza y la distancia que no cesa, escribo esta nota.

También, aunque su pasión fue la música tradicional venezolana, le entraba con similar entrega a piezas de jazz, bossa nova o a la diversidad de ritmos caribeños. Porque detrás de su presencia jovial, desenfadada, generosa, informal y “vaciladora” ­—como se llama en Venezuela el arte bromear permanentemente bajo cualquier pretexto­—, había un artista de un gran profesionalismo, profunda disciplina y una permanente disposición a aprender y enseñar.

Lo que le hizo convertirse no solo en una referencia inspiradora, ineludible y querida para los músicos más jóvenes, sino también en una presencia necesaria, un acompañante permanentemente requerido por grandes cantantes, instrumentistas y orquestas de alto nivel. Lo que igualmente lo hizo saltar rápidamente en el Berklee College of Music de la condición de alumno a la de profesor.

lunes, 15 de agosto de 2022

La espada que se arrastra por América Latina, por @tulioehernandez


Tulio Hernández 14 de agosto de 2022

@tulioehernandez

Durante mucho tiempo, podríamos decir que, durante casi dos siglos, la espada de Simón Bolívar había sido un objeto casi sagrado que resumía la veneración cívica por el prócer de la Independencia. La entrega de su réplica era uno de los mayores honores que podían ofrecer en la República.

Hasta que llegó Hugo Chávez a la presidencia de la República con su estilo populista, y su propensión de jeque saudita, a regalar las riquezas patrias. La espada –o por lo menos sus réplicas– ha sido convertida en una baratija tan fácil de obtener como las la de Luke Skywalker, el brillante guerrero de La guerra de las galaxias o la del Zorro, el enmascarado justiciero del sur de Nuevo México.

De seguir así, las réplicas de la espada de Bolívar –la que recibió como regalo luego de la Independencia del Perú, hecha de una vaina de oro macizo de 18 kilates, que lleva en la empuñadura diamantes, rubíes y esmeraldas–, pronto se podrá adquirir en Amazon, o en las tiendas de disfraces para el Carnaval, y los jerarcas chavistas cobrarán los royalties correspondientes.

sábado, 27 de febrero de 2021

Venezuela: De Rómulo Betancourt el gran constructor, a Hugo Chávez el destructor, por @tulioehernandez


Tulio Hernandez 26 de febrero de 2021

@tulioehernandez

Ahora que se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Rómulo Betancourt (22 de febrero de 1908), y que pronto se cumplirá otro del anuncio oficial de la muerte de Hugo Chávez, he cedido a la tentación de recordar el entierro de Betancourt, en el que estuve presente como observador y como ciudadano. Y aunque no me acerqué al de Hugo Chávez, por temor a las agresiones que algunos de sus seguidores solían hacer contra periodistas y columnistas críticos con su proyecto, seguí detalladamente aquel suceso impactante a través de los medios.

Ahora que han pasado largos años, me resulta interesante comparar ambas exequias. No para hacer un simple ejercicio de memoria sino para advertir cómo en las diferencias entre los itinerarios, ritos y símbolos de ambas despedidas podemos encontrar claramente expresados los valores que acompañan a un estadista demócrata y civil, y los que arrastra consigo un autócrata, militar golpista, líder de masas carismático y populista.

domingo, 9 de agosto de 2020

¿Votar o no votar?: Nuevas propuestas para las luchas democráticas, por @tulioehernandez




Tulio Hernández 08 de agosto de 2020
@tulioehernandez

Ahora que la totalidad de partidos políticos democráticos, adversarios del PSUV y su proyecto militarista, han expresado de manera unánime su negativa a participar en las elecciones claramente amañadas de diciembre, el final de esta saga de tres artículos que inicié dos semanas atrás tendrá un cierre distinto al previsto.

Como hay unanimidad ante la idea de que las eleciones legislativas convocadas por el CNE de Maduro no contribuyen en nada a dar paso a un proceso de transición hacia la democracia, y solo le permiten a la cúpula en el poder ganar tiempo y justificaciones retóricas para legitimar la usurpación, ahora las preguntas pertinentes son otras: ¿Qué haremos, además de negarnos a participar en la farsa de diciembre? ¿Cómo aprovechamos al máximo está decisión unánime para que la resistencia no termine en un sentimiento de claudicación pasiva ante lo inevitable –otra derrota arreglada más– y, por el contrario, se convierta en una manera de mantener con vida la posibilidad de salir de la barbarie sin tener que matarnos –no más aún– entre venezolanos?

miércoles, 22 de julio de 2020

¿Votar o no votar? “That´s not the question” (I), por @tulioehernandez




Tulio Hernández 21 de julio de 2020

Para los venezolanos de la resistencia democrática, el dilema hamletiano de “ser o no ser” no se resume en votar –o no hacerlo– en las elecciones legislativas ofrecidas por el régimen para el cercano diciembre. Porque participar o no en el acto electoral convocado por el CNE de Maduro es, para decirlo con otro lugar común, solo la punta del iceberg. Lo urgente, no lo decisivo. Lo evidente, no lo esencial.

Ahora, en el año 2020, vigésimo primero del continuismo chavista y sexto de la dictadura Maduro, sabemos que los rojos –como Enver Hoxha en Albania en su momento, o como el castrismo en Cuba, todavía hoy–, están dispuestos a todo, incluso a la represión más feroz, al aislamiento mundial y el empobrecimiento colectivo acelerado, con tal de preservar por las armas el poder que por los votos ya perdieron. Hay que ser ingenuos, u onanistas, para no verlo.

lunes, 2 de octubre de 2017

¿Una nación de suicidas?, por @tulioehernandez



Tulio Hernández 01 de octubre de 2017

No es monopolio de los gobernantes. Cuando una sociedad está enferma, la mayoría de sus integrantes también lo está. La cúpula es siempre la más enajenada. Pero las víctimas suelen ser también presas de patologías extremas.

Perturbado, por ejemplo, estaba el pueblo mejor educado de Europa, el alemán. Terminó seducido, como una adolescente ilusa, por Adolfo Hitler. Un sargento neurótico con derecho de exterminar con el apoyo popular a humanos considerados pecaminosos. Judíos. Comunistas. Homosexuales.