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sábado, 28 de noviembre de 2015

¿Hacia dónde marcha la economía venezolana?


Por Victor Salmerón


En un entorno signado por el centelleante incremento de los precios, la escasez de productos básicos, el descenso de la producción y el estudio de las principales universidades del país que  registra un salto histórico de la pobreza por ingresos, Prodavinci reunió a cuatro expertos en el foro Lo que viene, para analizar qué puede ocurrir en 2016 en cuanto a políticas públicas y las variables que más impactan al bienestar de la población.


Para intentar dar respuesta a la pregunta de qué es lo que se aproxima es vital reconocer de dónde venimos. En este sentido Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, explicó que “venimos de un proceso creciente de intervención en la economía y de una estrategia enfocada en la apropiación de la renta nacional, sobre todo en el control de las divisas, porque el proyecto político imperante necesitaba una gran cantidad de recursos. Este esquema, combinado con la sobrevaluación de la moneda, los controles y la importación como forma de resolver los problemas de determinados sectores ha tenido como consecuencia un debilitamiento progresivo del tejido económico, industrial”.

Agregó que mientras la oferta se deprimía el gasto crecía a través del financiamiento que el Banco Central le hace al Gobierno. De esta manera el país se adentró en el túnel de la estanflación, un malestar caracterizado por dos espasmos simultáneos: inflación y recesión. A esta situación se añadió un cambio profundo, no coyuntural, en el negocio petrolero que ha debilitado los precios del barril.

Tamara Herrera considera que debería adoptarse un discurso que le explique a la población que abandonar este camino constante hacia el deterioro requiere diferenciar entre sacrificio y penuria. “El sacrificio consiste en que si estructuras un plan económico, no parcial o puntual sino bien orquestado, pasas un mal rato de un año o año y medio pero tienes la certeza de que vas a avanzar. Venezuela está cerca de esa disyuntiva, entre penuria y sacrificio”.

                            Tamara Herrera retratada por Roberto Mata

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, señaló que “la administración de Nicolás Maduro escogió un tipo de ajuste que minimiza sus costos políticos y este año cubrió un déficit de divisas por el orden de 21 mil millones de dólares mediante un recorte profundo en la asignación de divisas al sector privado, liquidación de activos y endeudamiento. Pero al no atacar los desequilibrios internos se trata de un ajuste ineficiente y costoso”.

Desde su punto de vista una de las principales preocupaciones respecto a 2016 es que el Gobierno continúe con la misma estrategia porque “el problema de aplicar un plan que corrija los desequilibrios internos generados por el control de precios, el control de cambio y los subsidios es que trastocan la dinámica de poder. El temor que tiene el Gobierno de hacer un ajuste es que no quiere perder poder. Por supuesto, la consecuencia es un impacto muy fuerte para los ciudadanos: la caída del poder adquisitivo no tiene precedentes históricos y cada vez es mayor la población sumergida en una economía negra, de reventas”.

Asdrúbal Oliveros está consciente de que al desequilibrio de la economía puede añadirse una mayor inestabilidad política: “preocupa mucho que después de las elecciones legislativas del próximo 6 de diciembre se agregue a los problemas de la economía una crisis política institucional de enfrentamiento de poderes, que no se logre construir los consensos necesarios. Tenemos que ver cómo van a leer el  resultado de las elecciones tanto el Gobierno como la oposición porque sus distintos grupos pueden entrar en conflicto, no se trata de bloques homogéneos. Y además falta observar la reacción que tendrá el sector privado porque si bien estamos ante un quiebre histórico creo que se trata de un ciclo que no será rápido ni libre de costos”.

El economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, Ronald Balza, centró su primera intervención en destacar que en el país no se discuten las causas de los problemas de la economía.

                              Ronald Balza retratado por Roberto Mata

“Una de las preocupaciones que he tenido es la ausencia de un discurso sobre la economía, más que analizar las causas de los problemas nos hemos dedicado a observar que vivimos muy mal. Por ejemplo posiblemente el tipo de cambio de 6,30 bolívares por dólar tendrá que ser devaluado pero nadie ha dicho en qué magnitud hacerlo, el efecto que tendría sobre los precios regulados, cómo afectaría al presupuesto que fue aprobado bajo la premisa de una inflación de 60% en 2016. Tampoco se discute el tema del control de precios”, dijo Ronald Balza.

Para reforzar esta idea afirmó que “existe el temor de que eliminar los controles implique un empobrecimiento de la población y allí desde mi punto de vista está el error de la oposición, ha debido hablar directamente de la necesidad de levantar los controles, de debatir las medidas para proteger a los sectores más vulnerables. Si nos dicen que saltemos de un avión no vamos a querer hacerlo, pero si nos dicen que hay un paracaídas, vamos a hacerlo antes de estrellarnos”.

La economista Anabella Abadi, miembro de la firma ODH Consultores, considera que el país se encuentra en la etapa que el estudioso de los sistemas socialistas János Kornai definió como perfeccionamiento del control.

                            Anabella Abadi retratada por Roberto Mata

No se reconoce que el problema de fondo son los controles sino que se piensa que las regulaciones no han sido bien aplicadas. Se  insiste en que el problema no es el control de precios sino que hay que reforzar la Ley de Precios Justos; que el problema no es el control cambiario, sino crear un nuevo sistema para asignar divisas, no es la intervención de la propiedad privada sino que no la estamos interviniendo eficientemente”, dijo Anabella Abadi.

Viraje e hiperinflación

El economista y director de Prodavinci, Ángel Alayón, moderó el foro y realizó a los participantes preguntas sobre cómo observan una serie de temas relevantes para evaluar el corto y mediano plazo.

Ante la interrogante de si es posible que el Gobierno asuma un cambio de políticas e instrumente un ajuste ortodoxo Tamara Herrera indicó: “no veo la posibilidad de que se produzca esa transformación sin el cambio de los protagonistas. Por ejemplo, el control de cambio es una decisión tomada, exprofeso y por eso solo hemos visto mutaciones del control. Esta es una política económica que no puede echar para atrás”.

Al evaluar el riesgo de que el país se sumerja en la hiperinflación afirmó que “hay una alta probabilidad de que vayamos hacia allí sea cual sea la discusión sobre el nivel. Venezuela tiene todos los ingredientes que han llevado a la hiperinflación a otros países: un shock de oferta muy importante, políticas de corte populista, inflación creciente, la falta del más mínimo respeto por la noción de equilibrio fiscal y financiamiento del gasto con creación de dinero”.

El default

Sobre la cercanía o no de un default, es decir, que Venezuela deje de cancelar sus compromisos de deuda externa en 2016 Asdrúbal Oliveros explicó: “el próximo año el país tiene que pagar 10 mil 500 millones de dólares por vencimientos de deuda y el ingreso de divisas, asumiendo un precio promedio para el petróleo de 50 dólares, estaría en 40 mil millones de dólares, esto significa que hay que destinar 25% del ingreso efectivo de divisas a pagos de deuda. Los vencimientos están concentrados en octubre y noviembre, creo que antes de preocuparnos de si el Gobierno va a pagar deberíamos evaluar que antes de estos meses van a haber una serie de acontecimientos políticos”.

Añadió que el Gobierno ha privilegiado el pago de la deuda y que un default tendría costos muy importantes porque el país estaría a merced de que jueces de otros países aprueben embargo de activos, que surjan problemas para cobrar los envíos de petróleo y que se complique la negociación con China para obtener el financiamiento que requieren proyectos de la Faja del Orinoco.

Desde su punto de vista el pago de la deuda se ha hecho a expensas de un recorte brutal de las importaciones y de no reconocer la deuda con el sector privado que se ubica en 29 mil millones de dólares de acuerdo con sus proyecciones.

A manera de conclusión sobre este tema señaló que “con otro modelo, otro equipo y otra estrategia se puede dar un reperfilamiento de la deuda, esto es disminuir la concentración de los pagos”.

Dólar y pobreza

Al analizar las perspectivas en materia cambiaria Ronald Balza destaca que “no hay un mercado de divisas, el Gobierno solo tiene mecanismos de asignación y el tipo de cambio paralelo tampoco obedece a un mercado. Tendría que implementarse una estrategia para cerrar la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, si el Gobierno no hace nada en este sentido vamos a estar peor”.

Asdrúbal Oliveros, Tamara Herrera, Ronald Balza Guanipa, Anabella Abadi y Ángel Alayón retratados por Roberto Mata

Su propuesta es establecer un sistema de cambio dual, con un tipo de cambio oficial y reconocer la existencia del dólar paralelo tomando medidas para intervenir en el mercado de Cúcuta mediante la compra de bolívares. A través de la devaluación del tipo de cambio oficial y el descenso del paralelo se buscaría la convergencia hacia un solo tipo de cambio.

Otro factor a tomar en cuenta para ayudar a la convergencia sería la creación de un mecanismo legal para la compra de divisas como el Simadi pero que respondiese a la oferta y la demanda: “crear un nuevo Simadi y ponerle un cerco eléctrico para que no pase de determinada barrera lo único que hace es destruir la posibilidad de enviar un mensaje creíble a la población”, dijo Ronald Balza.

Ante la interrogante de cómo ha incidido el malestar de la economía en el empobrecimiento de la población Ronald Balza explicó que la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) realizada por la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Simón Bolívar, determinó que la pobreza por ingresos arropa a 73 de cada 100 hogares y a 76 de cada 100 venezolanos.

“Como no hay cifras oficiales de inflación este estudio de las universidades tomó un estimado de inflación en el caso de los alimentos de 170%, se encuestó a 1.500 hogares. Algunos podrían pensar que la cifra de pobreza de ingresos es exagerada pero la inflación pasó de 60% a un estimado de 200%”, dijo Ronald Balza.

La escasez

Anabella Abadi afirma que “muy probablemente la escasez se va a agudizar en 2016. Lo que estamos observando es que el Gobierno toma medidas puntuales para enfrentarla como el incremento de las importaciones por parte del sector público, esto tiene la desventaja de que es ineficiente: de acuerdo con datos de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) cada millón de dólares que se destina a la importación de productos finales podría producir cinco veces más si se le asigna a las empresas para que adquieran materias primas e insumos”.

Añade que otro factor a considerar es que “no hay suficiente dinero para resolver el problema con importaciones. La semana pasada se anunció que había llegado a los puertos cinco mil toneladas de pernil, eso equivale a 155 gramos para cada venezolano”.

Certezas y consejos

Ángel Alayón propuso a los cuatro ponentes que dijeran rápidamente cuál es su mayor certeza sobre 2016,  la mayor incertidumbre y cuáles son sus consejos.

Anabella Abadi dijo que su mayor certeza es que el país continuará en recesión y sufriendo niveles récord de inflación. Explicó que su principal incertidumbre es qué decisiones se tomarán en materia económica tras conocerse el resultado de las elecciones del 6 de diciembre y aconsejó estar informado y comprender las particularidades de la crisis.

                           Asdrúbal Oliveros retratado por Roberto Mata

Ronald Balza coincidió en que el próximo año será sumamente difícil aunque desde su punto de vista hay posibilidades de evitar una hiperinflación. Aconsejó repensar el tema del costo político y su mayor incertidumbre es si habrá suficiente claridad para enfrentar los problemas.

Tamara Herrera afirmó que el próximo año será más difícil que el actual, su mayor incertidumbre es si la sociedad será capaz de no caer en propuestas radicales que implican el no reconocimiento del otro y aconsejó proteger los activos y jerarquizar los gastos.

Asdrúbal Oliveros no duda de que en 2016 continuará la crisis. Su principal incertidumbre es si se materializará un proceso de transición y aconsejó “cultivar el espíritu, no es tarde para hacer un posgrado, aprender otro idioma. Cuide sus gastos, no se convierta en un consumidor irracional porque se le puede descalabrar el presupuesto. Y a los empresarios les digo cinco cosas: no tenga medio de incursionar en otro campo, cuide el flujo de caja, cuide al personal, cuide su marca y cuide su cuota de mercado”.

25-11-15




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