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miércoles, 14 de diciembre de 2016

La búsqueda de alternativas, por @lmesculpi


LUIS MANUEL ESCULPÍ 13 de diciembre de 2016


No hay precaución que valga. Entro al banco y colocó mi número de cédula en el ordenador electrónico, me indica que para operaciones por taquilla hay  cincuenta y dos personas por delante, tengo un compromiso en una hora por lo que decido retírame. Al igual que miles de venezolanos me tocaría zanquear de cajero en cajero para  tener efectivo el fin de semana, para colmo el lunes es feriado bancario.

Visite tres cajeros sin suerte, no tenían dinero. Recordé que un amigo me informó del lugar donde realizaban adelanto de efectivo con la tarjeta del banco donde tengo cuenta. Allí amablemente me concedieron la cantidad máxima permitida, nueve mil bolívares en billetes de cien y mil de diez.

Me dispongo a concurrir a la reunión pensando que la previsión es una cualidad de la que siempre debiéramos disponer, tendré como surtir gasolina, conceder propinas y realizar operaciones no permitidas con el plástico. Por un día olvide que con este gobierno no es posible tener precaución, las medidas más insólitas e improvisadas pueden comunicarse en una rutinaria cadena.

El domingo por la tarde oigo el rumor de la existencia de un decreto que contempla la recolección en setenta y dos horas de los billetes de máxima denominación, inicialmente no le doy credibilidad, por lo que me dispongo a verificar la información resultando verídica, terriblemente cierta. La alarma se propaga a gran velocidad, no se comprenden las razones de tal decisión, acompañada de la prohibición de vuelos, cierre de aeropuertos y amenazas represivas contra quienes posean “grandes cantidades ” de de esos billetes.

Entre hoy y el jueves tendrían que cambiarse en la banca pública, es decir la del estado, los billetes de cien ( no han entrado en circulación los nuevos)  los que queden podrán hacerlo en los diez días siguiente en dos agencias del Banco Central, una en Caracas y otra en Maracaibo.

Setenta y dos horas donde se agudizará el caos ya existente para esta Navidad, una nueva cola además de las de comprar alimentos, medicinas y hasta en las panaderías. Establecimientos que se negaran a recibir el papel moneda al igual que los transportistas que aumentaron el pasaje a cien bolívares, ese billete donde el papel en que esta impreso vale más que su propia denominación.

Indudablemente los más perjudicados serán a su vez los más pobres -para quienes dicen gobernar- los que no poseen cuentas bancarias, se manejan con efectivo para poder desenvolverse en medio de la precariedad de la escasez y la pavorosa inflación.

El silencio de Merentes y los otros directivos del Banco Central resulta verdaderamente escandaloso, el anuncio de la llegada de los nuevos conos monetarios los hizo el amigo Ricardo Sanguino, Maduro en cadena se refirió del decreto, Villeguitas aclaró que entraba desde hoy en vigencia y hasta Amoroso habló de medidas represivas mientras las autoridades del instituto emisor brillan por su ausencia.

Las vivencias del día a día son verdaderamente tumultuosas. Nos evidencian la necesidad del cambio político, no podemos resignarnos a vivir de desbarajuste en desbarajuste por un par de años más. La sobrevivencia de millones de venezolanos en la penuria, la dramática situación económica y social que padecemos, la terrible inseguridad y el caos generalizado nos obliga a la búsqueda de alternativas que eviten prolongar la actual situación. La fuerzas democráticas agrupadas en la MUD tienen que enfrentar con imaginación y sentido de grandeza el desafío planteado, dentro de la estrategia democrática y constitucional, ello sólo será posible adelantar exitosamente recomponiendo, ampliando y preservando la unidad. Superando las visiones parciales y exclusivistas, colocándose por encima de intereses menudos y mezquinos, situándose a la altura de un nuevo compromiso histórico que posibilite el tránsito hacia el cambio político, con presencia de sectores que aún no se sitúan en el campo opositor. Tal esfuerzo es posible y necesario.

Luis Manuel Esculpí